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Tag Archives: voice of the family

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Francisco, un rastro de la destrucción

Hay que razar mucho, porque la situación es muy grave. Las pruebas son irrefutables

Crucifixión de San Pedro, el modelo de los papas, la medida inmutable del buen Vicario

Crucifixión de San Pedro, el modelo de los papas, la medida inmutable del buen Vicario

He estado muy cargado con muchas cosas, pequeñas, pero que no me han dejado sentarme en paz a leer y escribir. Llevo así unos días ya. Pero, como esto no lo puedo dejar pasar, como la gente de Voice of the Family ha hecho un tremendo trabajo de crónica, de relación ordenada de hechos, para la historia, me sentí en la obligación de subir este post, aunque no traduzca el trabajo citado, aunque sólo quede disponible para quien pueda leer el inglés (aunque ya sean muchos los que entran en tal categoría). El asunto es que Frank tiene ya un largo historial, en el tiempo que lleva ocupando la Sede Apostólica, de “dudosas posiciones” referentes a la moral sexual natural y cristiana: en eso consiste el trabajo de Voice of the Family, en poner uno tras otro los momentos más visibles de esa sucesión de hechos, en los que se puede transparentar un patrón, que revele una postura profunda. Los dejo con el mismo, recordándoles que rezar por la Iglesia, en estos tiempos de perversión, promovida desde las más altas esferas, en esta guerra sin cuartel contra la decencia y la devoción a Nuestro Señor, rezar y ser fieles es REBELIÓN, REBELIÓN DE LA ESENCIA, EN ESTOS TIEMPOS DE REVOLUCIÓN, REBELIÓN DE SAN PEDRO, MODELO DE VICARIO, MODELO DE CRISTIANO…

Where Does Pope Francis Really Stand on Contraception?

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La revolución y el fin del mundo

A mis estudiantes queridos, empezando por Verónica, Carlos Santiago y Ana Sofía

Kathleen Wynne, premier de Ontario. Por una mujer destruyó su familia, la vida de cada uno de sus miembros, ella incluida. Ahora, quiere imponer un régimen educativo en el que la pornografía y la perversión se imparten a niños de 5 años, un programa realizado por un pedófilo convicto y confeso, Benjamin Levine

Kathleen Wynne, premier de Ontario. Por una mujer destruyó su familia, la vida de cada uno de sus miembros, ella incluida. Ahora, quiere imponer un régimen educativo en el que la pornografía y la perversión se imparten a niños de 5 años, un programa realizado por un pedófilo convicto y confeso, Benjamin Levine

Contenido:

Introducción: Es esto el fin del mundo o la época del progreso

La era del progreso…

… y de la revolución del marxismo cultural

La tiranía revolucionaria

El totalitarismo y la historia

Sociedad cristiana vs. economía liberal

Oscurantismo modernista y astronomía y geografía

Fanatismo, Inquisición y cruzadas

Inquisición vs. los experimentos de la CIA contra la población

Las cruzadas vs. the war on terror, la “victoria total” en el 45 y otras hazañas

Pío XII, el odio a Cristo y la identidad de Occidente

La pederastia clerical

La última etapa revolucionaria: la revolución cultural-sexual-musical y de las drogas, sex drugs, and rock and roll y and more

Sobre el mito del carácter popular de la revolución

La batalla filosófica

Metafísica y antropología

Teoría política

Conclusión: no pode no ser “fin-de-mundo”


Introducción: Es esto el fin del mundo o la época del progreso

Un amigo venezolano decía esto en un foro de Facebook sobre el proceso constituyente que Bachelet, luego de Chávez en Venezuela, Correa en Ecuador, Evo en Bolivia, y las vicisitudes de Zelaya en Honduras, pretende infligirle a Chile. Decía mi amigo, entre otras cosas: “Me preguntaba en estos días, viendo el estado del mundo, que quizás lo que estamos viendo no es casual. Quizás se trata de un cambio epocal profundo que implica la caída de la ilusión de legitimidad de las democracias modernas. ¿Podía ser de otro modo en un mundo que optó por ser relativista y nihilista? En un mundo así todo es posible y no hay sostén para nada: ni para normas morales, ni para normas jurídicas. Estamos quizás asistiendo al nacimiento del mundo del Übermensch nietzscheano, que, como cualquier cristiano racional debería saber, no puede ser sino una pesadilla violenta en la que los más fuertes, después de aplastar a los más débiles, terminarán devorándose entre ellos mismos. No hay que olvidar que, ‘si Dios no existe, todo está permitido’. Perdóname lo apocalíptico, pero vengo del supermercado [experiencia aterradora en la Venezuela actual, la que quedó luego de la destrucción de Chávez, los Castro y sus secuaces], lo que es la experiencia más apocalíptica que uno se pueda imaginar”.

A eso, la respuesta es bastante obvia, es la mejor descripción de la revolución del marxismo cultural, la de la contracultura que se impuso desde los 60, que se ha ensayado hasta el presente, yo se la puse en Facebook, apenas leí su comentario: “Supriman el rango y vean qué discordia sigue. Cada cosa se encontraría con la otra en calidad de opuesta y diferente. Las aguas confinadas levantarían su seno más alto que las costas, inundando el globo; la fuerza bruta dominaría, inconsciente, y el hijo grosero mataría a golpes a su padre. El poder sobrepasaría al derecho o, más bien, a lo recto y lo torcido, entre cuya discordia se derrumbaría la justicia, perderían sus nombres, lo mismo que la justicia. Ya que así todo se sume en el poder, el poder en la voluntad y la voluntad en el apetito; y el apetito, lobo universal, secundado por ambos, la voluntad y el poder, hace presa de todo… y termina por tragarse a sí mismo” (William Shakespeare, Troilo y Crésida, acto I, escena III).

Vivimos en ese mundo, el mundo de la revolución. Pero, ¿eso justifica que se crea que éste es el fin del mundo? Para responder, hay que acudir a las profecías cristianas sobre el mismo, muy potentemente acreditadas (entre infinidad de cosas que se pueden abonar, aquí hay una pequeña muestra: https://eticacasanova.org/2013/08/07/a-los-que-niegan-las-profecias-de-cristo-sobre-el-fin-de-jerusalen/). Vamos a Mateo 24 y 2 Tesalonicenses 2.

“Oiréis hablar de guerras y de rumores de guerra; pero no os turbéis, porque es preciso que esto suceda, mas no es aún el fin. Se levantará nación contra nación y reino contra reino, y habrá hambres y terremotos en diversos lugares; pero todo esto es el comienzo de los dolores. Entonces os entregarán a los tormentos y os matarán, y seréis aborrecidos de todos los pueblos a causa de mi nombre. Entonces se escandalizarán muchos y unos a otros se harán traición y se aborrecerán; y se levantarán muchos falsos profetas, que engañarán a muchos, y por el exceso de la maldad se enfriará la caridad de muchos; mas el que perseverare hasta el fin, ése se salvará. Será predicado este evangelio del Reino en todo el mundo, testimonio para todas las naciones, y entonces vendrá el fin. Cuando viereis, pues, la abominación de la desolación, predicha por el profeta Daniel, en el lugar santo! […]. Habrá entonces una gran tribulación, cual no la hubo desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá, y, si no se acortasen aquellos días, nadie se salvaría; mas, por amor de los elegidos, se acortarán aquellos días. Entonces, si alguno os dijere: ‘Aquí está el Mesías’, no le creáis, porque se levantarán falsos mesías y falsos profetas, y obrarán grandes señales y prodigios para inducir a error, si posible fuera, aun a los mismos elegidos. Mirad que os lo digo de antemano. Si os dicen, pues: ‘Aquí está, en el desierto’, no salgáis; ‘Aquí está, en un escondite’, no lo creáis, porque como el relámpago, que sale del oriente y brilla hasta el occidente, así será la venida del Hijo del hombre. Donde esté el cadáver, allí se reúnen los buitres. Luego, en seguida, después de la tribulación de aquellos días, se oscurecerá el sol, y la luna no dará su luz y las estrellas caerán del cielo y las potestades del cielo se conmoverán. Entonces, aparecerá el estandarte del Hijo del hombre y se lamentarán todas las tribus de la tierra; y verán al Hijo del hombre venir sobre las nubes del cielo con poder y majestad grande. Y enviará sus ángeles con poderosa trompeta y reunirá de los cuatro vientos a los elegidos, desde un extremo del cielo hasta el otro […]. Cuando veáis todo esto, entended que está próximo, a las puertas […]. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán. De aquel día y de aquella hora nadie sabe, ni los ángeles del cielo ni el Hijo, sino sólo el Padre. Porque como en los días de Noé, así será la aparición del Hijo del hombre. En los días que precedieron al diluvio comían, bebían, se casaban y se daban en casamiento, hasta el día en que entró Noé en el arca; y no se dieron cuenta hasta que vino el diluvio y los arrebató a todos; así será a la venida del Hijo del hombre” (6-15.21-33.35-39).

Vamos a preguntarnos: ¿es ésta una época de guerras, rumores de guerra, terremotos, hambre, en la que aparecen falsos profetas y engañadores, una época de apostasía y una gran tribulación, en la que, sin embargo, la gente vive en la total inconsciencia, la del individualismo extremo y el divertimento, del fútbol, el béisbol, las drogas, la pornografía y demás anestesias morales? Bueno, sería casi ridículo pretender negarlo. Entonces, en cuanto a la profecía de Cristo, parece que no hay muchas dudas, la presente es una época que es candidata indiscutible, como ninguna en el pasado, con su globalización y el arrollamiento avasallante de todas las culturas del planeta, candidata indisputable por ninguna anterior a época de la que habló Jesús como la antesala a su Segunda Venida. Vamos a ver la otra, la de San Pablo de 2 Tesalonicenses 2,3-12:

“Que nadie en modo alguno os engañe, porque antes ha de venir la apostasía y ha de manifestarse el hombre de la anomia, el hijo de la perdición, que se opone y se alza contra todo lo que se dice Dios o es adorado, hasta sentarse en el templo de Dios y proclamarse Dios a sí mismo. ¿No recordáis que estando entre vosotros ya os decía esto? Y ahora sabéis qué es lo que le contiene, hasta que llegue el tiempo de manifestarse. Porque el misterio de iniquidad está ya en acción; sólo falta que el que le retiene sea apartado. Entonces se manifestará el inicuo, a quien el Señor Jesús matará con el aliento de su boca, destruyéndole con el esplendor de su venida; aquel inicuo, cuya venida, por acción de Satanás, irá acompañada de todo género de portentos, señales y prodigios engañosos, y de seducciones de iniquidad para los destinados a la perdición, por no haber recibido el amor de la verdad que los salvaría. Por eso Dios les envía un poder engañoso, para que crean en la mentira y sean condenados cuantos, no creyendo en la verdad, se complacieron en la iniquidad”.

¿Hoy por hoy se manifiesta un poder satánico, fuertemente antagonista de Dios, del orden, de la verdad, del bien, del hombre, y, sin embargo, hay una inmensa mayoría de las personas que estén a favor de las desoladoras prácticas, doctrinas, pseudo-leyes, arrasadoras del mundo? Una vez más, habría que ser un absoluto mentecato para no darse cuenta de que tal es el caso. Pero, de nuevo, ¿será ésta la época? Y, no obstante, pienso que es crucial demostrar que vivimos en la época del Übermensch de Nietzsche, de la que habla mi amigo. Es decir, ¿en verdad yo creo que esta época de progreso, democracia y libertad es tan mala como la pinté arriba; y no será que yo soy un oscurantista trasnochado o una viuda de la civilización del oscurantismo, del cuento de hadas cristiano, un nostálgico del pasado que amo y no volverá? Sobre eso tendré que argumentar ahora, después de todo, se me acusa de estar con los tiranos de la Inquisición, los fanáticos de las cruzadas, los burros de la Tierra plana y centro del universo, los que mataron a Galileo, que detuvieron el avance de las ciencias, que estaban con los malvados monarcas que manipulaban para sostener su absolutismo diciendo que su poder venía de Dios…

La era del progreso…

Obviamente, ésta es la era del progreso, vamos a ver algún aspecto suyo:

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¿Destruir a la Iglesia por la modernidad? El sínodo contra la familia de Francisco

¿Pero qué ofrece ésta, si no totalitarismo y genocidio?

Una imagen que significa el momento presente: la jerarquía actual tratando de afiliar la Iglesia a la revolución modernista... en todas sus vertientes

Una imagen que significa el momento presente: la jerarquía actual tratando de afiliar la Iglesia a la revolución modernista… en todas sus vertientes

I.- La modernidad

El asunto se puede ver desde diversos puntos de vista, 1) desde una aséptica mirada a la historia del pensamiento, por ejemplo; 2) o desde la historia política de Occidente y su influencia planetaria; 3) o de su nefasta influencia en la religión. No importa desde dónde lo agarres, la modernidad, todas sus corrientes, sin excepción de una sola, está hecha de voluntad de poder gnóstica. Vamos verlo brevemente.

1) Descartes y su voluntad de dominio exacerbada, recogida en el Discurso del Método y en muchas de sus cartas, da la nota de la modernidad, una tradición que niega que lo sea, pero que lo es, efectivamente, que llega a su culmen cuando este pensador y, tras él, Kant, Condorcet, Hegel, Marx, Nietzsche decidieron que el hombre debía proclamar su propia apoteosis e instalar la religión de sí mismo, arrojando la verdad, el orden, a Dios, todo lo que suene a límite; en una palabra, cuando erigieron la religión del progreso. Eso, claro, viene del padre de todos, Guillermo de Ockham, para quien todo era un asunto de libertad como indeterminación absoluta y capacidad igualmente absoluta de la voluntad de autodeterminarse sin relación a nada fuera de sí ni a ninguna naturaleza o determinación esencial propia. Ahí, la moral es lo que diga el más fuerte, “dirigido” por una moral así. De Ockham a Hobbes, la diferencia es el tobogán que va de Dios-legislador al Leviatán; de Hobbes a Kant, el que va de Leviatán a la Voluntad humana; de ahí a Marx, el que va de una voluntad supuestamente racional al simple totalitarismo descarado ya…

2) En la historia política, la modernidad ha producido varios regímenes de gobierno, los más prominentes son el liberalismo, el comunismo y el nacional-socialismo. De éstos, el comunismo y el nacional-socialismo están justamente desprestigiados, con sus millones de muertos, fuera del vientre materno. El liberalismo, fuera de su asociación capitalista, goza de prestigio, incluso, entre algunos, en lo que a su aspecto económico se refiere. Bueno, que injusticia que, como forma de gobierno, este nefasto modo de tiranía y de hipocresía goce de buena salud hoy. La inspiración de la masacre de La Vendée, de las hambrunas de Irlanda, mediante las cuales el capitalismo británico acabó con millones de almas, en varias oportunidades, con la mayor crueldad, porque “el gobierno no debe intervenir”. Claro, no debe intervenir, debe erigirse en muro de contención, si se trata de favorecer a los plutócratas que controlan el gobierno de Inglaterra o los Estados Unidos, pero debe usarse como modo de abrir las barreras arancelarias de los países, a los que se los presiona hasta el cansancio para que permitan que las súper-empresas transnacionales puedan acabar con la industria nacional. O, si el caso fuera que un país con cierta capacidad de resistir, como China, la ejerciera, entonces vendrán, meterán opio de contrabando en el país y, cuando el gobierno trate de frenar la invasión maldita, vendrán los gobiernos, que no deben meterse nunca en economía, y harán las Guerras del Opio, para quebrar la resistencia. En la segunda Guerra Mundial, estas potencias buenas empujaron todo hasta la destrucción total de Japón y Alemania, para lograr la “rendición total”, que era el fin de los esfuerzos de guerra, según el pacto Churchill (buen muchacho él, santón del mundo contemporáneo) y Franklin Delano Roosevelt. Bombardearon ciudades alemanas y japonesas, destruyeron esos dos países hasta sus cimientos, lanzaron las bombas de Hiroshima y Nagasaki, mataron millones de civiles y prepararon el ascenso de la Unión Soviética y la Guerra Fría. Antes, Churchill impuso políticas leoninas a la Alemania de la posguerra, entre el 18 y el 20, produciendo una hambruna que mandó al otro mundo a centenares de miles de almas. Y toda esta gente, unos y otros y todos asociados, levantan el actual monstruo chino y la maquinaria del filicidio (aborto) y el parricidio (eutanasia), que se ha llevado a casi dos mil millones de personas, sólo en los últimos 40 años. No se diga nada de las drogas, de la destrucción de la familia, la promoción de la aberración, de la chabacanería (por ejemplo: la “música” moderno-africanoide, en todas sus corrientes, la discoteca, los modos modernos de diversión, la entronización del dios diversión, etc.), pare de contar. Claro, todo estop se resume en una palabra, en el rasgo común en el que conectan todos estos modos de “organización” política: totalitarismo, fenómeno moderno por excelencia.

3) En cuanto a la corrupción de la religión, sólo consideren qué puede pasar a la religión del Crucificado, del máximamente humilde, puesta a ser “interpretada” bajo el prisma de estas rebeliones de la soberbia exacerbada. Esto va más allá de lo que vio el papa Pío X, no se obtiene de aquí, apenas, la “suma de todas las herejías”, eso será para algún tonto que crea que se puede ser moderno, estrictamente tal, y cristiano. Los hay, es verdad, y para ellos vale lo que dice el papa Sarto. En realidad, quien entiende bien esto lo que es es un cínico infiltrado, no un hereje, es un ateo que se metió donde podía destruir más, no uno con errores doctrinales. La cuadratura del círculo, la religión nihilista, historicista, sentimentalista y pare de contar, religión y mil cosas que la contradicen…

II.- El modernismo católico y el sínodo contra la familia de Kasper y Francisco

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