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Tag Archives: voegelin

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Progreso Vs. Cristianismo, la gran batalla

Inquisición, cruzadas, enemistad hacia la ciencia, Galileo, oscurantismo, todo al descubierto

En la guerra que no toma prisioneros, Galileo es usado como arma por los enemigos de su amada Iglesia, contra ésta, precisamente: pobre, una de las memorias más ultrajadas de la historia

En la guerra que no toma prisioneros, Galileo es usado como arma por los enemigos de su amada Iglesia, contra ésta, precisamente: pobre, una de las memorias más ultrajadas de la historia

I.- Nosotros venimos de la época en que la civilización occidental europea triunfaba, luego de la caída del Imperio romano, de varias oleadas de invasiones bárbaras, que duraron más de seis siglos. Esos bárbaros son los Godos, los Sármatas, los Vándalos, los Hunos. Luego, los Lombardos; y, finalmente, los magiares, los fineses, muchos eslavos, los búlgaros y, más que cualquier otro, los temibles normandos, que irrumpieron desde Escandinavia, de repente, como sin razón, y parecieron llenar al mundo en un santiamén. Cada vez que parecía que levantaría cabeza Occidente, venía otra oleada, que parecía hacer sucumbir todo. En el siglo XI, sin embargo, la victoria parecía asegurada: la civilización, saldría adelante. No sin antes, claro, acabar con muchos problemas, entre los que no es el menor el feudalismo, un barbarismo que, naciendo de Roma, se arraigó mucho, en una época en que, merced a las invasiones, no parecía que hubiera más salida. Pero Papado, Imperio, monarquías nacionales, monasterios, las parroquias y obispados y ciudades mostraron que el impulso civilizador era imparable. Se trata, entonces, de las páginas fundamentales de nuestra historia, los albores. Pero también de algo extremadamente luminoso, lo que somos, que es, si no lo más alto, de lo más alto que ha habido en esta Tierra nuestra…

II.- Ahora bien, hoy en día esto no se reconoce. De hecho, si vemos bien, la historia ignora este período, que va del siglo IV al XIV y se lo despacha como si fuera una sola unidad histórica monolítica: la “edad media”, que sería “el oscurantismo”. Además y para completar, las cuentas que se dan de esta historia incluyen ridiculizaciones, descarados anacronismos, falsificaciones y demás bellezas. “La edad media, oscurantista, fanática, bajo el malvado tirano de Roma, el Papa; con sus cruzadas, la inquisición, sin arte, con su gótico; sin contar con los abusadores monjes, las canonjías corruptas y el pueblo, en la miseria”. Añadamos: “ja, ja, qué oscurantista, la tierra plana, la tierra el centro” y muy poco más: esto es el cuadro de la cultura popular sobre la época del nacimiento de la civilización, de nuestros primeros padres, del surgimiento de una de dos sociedades totalmente cristianas del mundo, de, repito, una de las sociedades más luminosas, si no la más, que haya habido. Muchos cristianos hijos de la rebelión luterana creen que hacen un servicio a su cristianismo, asumiendo esta imagen secularista y anticristiana y falsa de la historia. Se hacen eco de enemigos de la verdad, de enemigos de Cristo, de gente que dice lo que dice porque quiere denigrar de todo vestigio cristiano: un gran servicio se hacen a sí mismos, en cuanto cristianos…

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Revolución cultural, origen y genealogía, hasta el porno y el sex, drugs and rock and roll

Rolling Stones, las drogas y Play boy tienen abuelos y ascendientes, hasta un monjecito de 1300

La civilización cristiana, teología civil y revolución cultural

Adamitas, hippies de 1400, desnudos como Adán, hasta que los hussitas los masacraron

Adamitas, hippies de 1400, desnudos como Adán, hasta que los hussitas, sus compañeros revolucionarios, los masacraron

Hay dos tipos de revolución, de subversión del orden existente, reinante en la sociedad política o en la civilización como un todo. El primero es sencillo, se trata de quién está en el poder, la sociedad se comprende de una determinada manera, que va de lo profundo a lo superficial, siendo todo informado por aquello, y, dentro del marco cultural, al cual se deja intacto, que es ambiente común de todas las facciones, que no se pone en cuestión ni se sueña con hacerlo, un grupo conspira, con éxito o no, contra los gobernantes o, más ampliamente, la clase dominante. El otro modo de revolución es mucho más fundamental, más profundo, más decisivo: las sociedades son expresiones del orden universal, del orden del mundo, como dice Brownson, son “Pueblos Elegidos”, destinados a hacer un aporte a la humanidad. Siendo el hombre un animal político y teniendo su sociedad un orden y una finalidad natural intrínseca y trascendente, las mismas son respuestas estructuradas a ese movimiento humano hacia el sentido. Como el mismo se realiza en la historia, con una institucionalidad, unas creencias fundamentales, unos avatares y vicisitudes, unas expresiones de lo bello, una liturgia religiosa y civil, propios, la sociedad tiene lo que Voegelin llama una teología civil, al lado, posiblemente, de una trascendente. El segundo tipo de revolución ataca este nivel fundamental, tiende a adulterar la identidad de la sociedad, sus teologías, sus ideas directrices, su autocomprensión, el sentido de sus símbolos, sus mitos fundacionales, etc. Éstas se llaman “revoluciones culturales”. Vamos a barajar y volvamos a repartir, para que quede más claro: Cultura es el resultado, no cristalizado, vivo, de la acción del hombre en sociedad en la búsqueda de su plenitud. Incluye modos de comprensión de toda la realidad, del hombre, de la virtud, especialmente, de la propia sociedad, de su ser y de su condición de encarnación del orden cósmico, incluye modos de relación, símbolos, mitos, ritos, expresiones artísticas e institucionales. La revolución cultural ataca al núcleo de la cultura, por lo que implica una cierta adulteración de la identidad social, hasta eventualmente su aniquilación, en cuanto a esa identidad.

En Occidente, las creencias fundamentales, en sus etapas que Toynbee llama de nacimiento y crecimiento, eran creencias cristianas: de Cristo venía toda concepción sobre el mundo y la vida, en su orientación radical y total a lo divino. Era una civilización que no agotaba al Pueblo de Dios, a su Iglesia, en su peregrinar terreno, pero que se constituía en Cristiandad, que veía a la sociedad de los creyentes como una comunidad espiritual universal, actual y virtualmente, es decir, a la que pertenecían todos los bautizados, pero que debía difundirse hasta los confines de la Tierra. Tomando fuertemente en cuenta la Ley Natural, la Cristiandad tenía clara conciencia del carácter político del hombre, de la necesidad del Estado y de su autoridad terrena (“dad al César lo que es del César”), pero su inclinación a lo trascendente era intensa (“y a Dios lo que es de Dios”). Así, se seguían dos consecuencias: 1) la sociedad veía la subordinación de lo político a lo religioso, a pesar de su necesaria “autonomía”: el poder político era supremo en su ámbito, pero su ámbito no era el último y más alto, estaba subordinado a Dios: el rey no era sirviente del Papa, pero los mandamientos y leyes lo obligaban, en todos los ámbitos de la vida; esto implica, como consecuencia adicional, el carácter religioso del patriotismo y de la obediencia a la autoridad legítima (salvo corrupción de esa autoridad, en ciertos casos muy bien definidos). 2) La sociedad cristiana era internacional: lo era A) en cuanto todos los cristianos pertenecían a dos sociedades y eran hermanos por el bautismo, aparte de conciudadanos de sus connacionales; B) porque las naciones eran hermanas y se sabían partes de una realidad que las trascendía; C) porque estaban, en consecuencia, sometidas a un orden superior; C) porque había instancias meta-políticas, transnacionales, que se erigían como árbitros de los asuntos entre estados e, incluso, en lo que se refiere a la religión y la moral, internas a las naciones: el Papado y el Imperio, eran mucho más que lo que pueda esperarse hoy de la ONU u organizaciones similares. Para tener una idea más completa de la cultura que subyacía a esta estructura, se pueden recomendar muchas lecturas, de Toynbee y Voegelin, quienes no eran, ni por asomo, católicos, ni siquiera cristianos, pero me parece que el mejor de todos ha sido Christopher Dawson (The Making of Europe, Religion and the Rise of the Western Culture, El Cristianismo y surgimiento de la civilización occidental, The theological development of medieval culture, La secularización de la cultura occidental y el surgimiento de la religión del progreso, etc.; hay una recopilación de ensayos, en castellano: Historia de la cultura cristiana); también es de primerísima línea Michael Jones. En éste, mi blog, recomiendo leer, al menos, los artículos: 1) La herencia del oscurantismo (I), 2) La herencia del oscurantismo (II) (no debe confundir el nombre de estos dos artículos: se trata de un sarcasmo destinado a atacar la estulticia contemporánea de quienes niegan la etapa de construcción de esta sociedad civilizacional, poniendo, de este modo, en serio peligro su destino); y 3) Modernos ¿Presocráticos? Ojalá, no estaríamos al borde del abismo.

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Pío XII: Salvador de 800.000 judíos (1)

Acusado: “El Papa de Hitler”

Primero de la serie: el Santo calumniado por la revolución
Quizás, la persona que más vidas de un genocidio ha salvado en la historia de la tierra, Pío XII, terriblemente calumniado. Aquí está la imagen de ese frío e inhumano pontífice, que pinta Saul Friedlander

Quizás, la persona que más vidas de un genocidio ha salvado en la historia de la tierra, Pío XII, terriblemente calumniado. Aquí está la imagen de ese frío e inhumano pontífice, que pinta Saul Friedlander

El 14 de marzo de 1.937, Pío XI publicaba su encíclica Mit brennender sorge, que fue la primera condena internacional del Nacional Socialismo: una condena sin paliativos, publicada en Alemán, para que no quedarán equívocos: “Todo el que tome la raza, o el pueblo, o el Estado, o una forma determinada del Estado, o los representantes del poder estatal u otros elementos fundamentales de la sociedad humana […] y los divinice con culto idolátrico, pervierte y falsifica el orden creado e impuesto por Dios”. Pacelli era el Secretario de Estado de Pío XI, su encargado de relaciones internacionales, su ministro de relaciones exteriores, su canciller y había estado como nuncio en Alemania del 19 al 29, en el surgimiento del nazismo: todo el mundo sabía que él estaba detrás de este ataque a Hitler y su banda de malandros. El 21 de marzo, la encíclica se leyó desde todos los púlpitos de Alemania, en las más de 11.000 iglesias germanas… Y los revolucionarios, conscientes de la ignorancia reinante en el oscurantismo revolucionario, en la época del “analfabetismo teórico”, como lo llama Voegelin, siamés de la total abulia intelectual de la época del “progreso”, la época en que un tal Dan Brown asegura que no se sabe nada de Cristo y que el único que sabe es él, que dice que fue un pagano creyente de divinidades con cuerpo y femeninas, en esta época, los revolucionarios, que saben que pueden mentir sobre lo que pasa hoy, como con la pedofilia de los curas, vienen y se dedican a difamar a la Iglesia y a Pío XII, “el Papa de Hitler”, como titula su libro de 1.999 uno de los grandes calumniadores, John Cornwell…

Nadie creyó nunca esto, hasta que los revolucionarios quisieron, empezando en el Moscú de los bolcheviques…

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Iglesia heroica, sabia, Luz del mundo

Como Jesús lo fue, así su Esposa

La Liberación de San Pedro, la Roca de Jesús, sobre la que se edifica la Iglesia. Cuadro de Rafael, Luz impresionante, como la Iglesia, Cuerpo de Jesús, como Él, a pesar de las prisiones o de estar escondido bajo las apariencias del pan...

La Liberación de San Pedro, la Roca de Jesús, sobre la que se edifica la Iglesia. Cuadro de Rafael, Luz impresionante, como la Iglesia, Cuerpo de Jesús, como Él, a pesar de las prisiones o de estar escondido bajo las apariencias del pan…

“Bienaventurados seréis cuando os persigan y os calumnien y maldigan y digan contra ustedes toda clase de injurias, alegraos y regocijaos en ese día, porque grande será vuestra recompensa en el Cielo” (Mt. V,11). Jesús fue un carpintero, “hijo”, a efectos legales, del carpintero (Mt. XIII,54-58), aunque fuera Hijo de Dios; y se rodeó de pescadores, publicanos, prostitutas, pecadores, ignorantes, los últimos, los nada. Por eso, cuando profetiza que una mujer de la calle que le echa perfume hace un gesto para perpetua memoria, literalmente (Mt. XXVI,13), y la misma se cumple, nos deja atónitos. Él profetizó la caída impresionante de Jerusalén. Hoy lo quieren negar, dicen que los evangelistas mienten, que escribieron esas profecías ex post facto; lo que da risa es que esos pseudo cristianos incrédulos no pueden dar cuenta de la anterioridad de los evangelios a los hechos ni la anterioridad de otros escritos que los citan, como la Didaché. Pero lo más risible es que no son capaces de desvirtuar otras profecías de Jesús, como la del fin de la Antigua Alianza o el hecho de que Daniel IX profetice, en los mismos términos que Jesús, la caída de la Ciudad Santa: si se quieren congraciar con los judíos o invalidar la Fe: báilenme estos trompos en la uña. Jesús es Luz del mundo, también –y de manera muy importante– cuando profetizó que, por ser tal Luz, iba a ser rechazado por las tinieblas (en infinidad de lugares, como Mt. X,16 y ss.; o Jn. I,5.10-11); también, más todavía, cuando precisa que parte del rechazo proviene de que Él envía al Espíritu, que arguye al mundo de pecado (Jn. XVI,5-10). Es Luz del mundo inspirando el heroísmo, la sabiduría, la expresión estética… POR ESO:

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Funerales ecológicos: sigue el progreso, ahora las personas serán abono, como el estiércol

Este progreso es tan adelantado que ya vamos más abajo que los paleolíticos o la Roma del Circo de fieras y gladiadores o los pueblos antropófagos

Eco-funerales: material reciclable, de cuya identidad personal no debe quedar ni el recuerdo, eso es lo que somos en la revolución

Eco-funerales: material reciclable, de cuya identidad personal no debe quedar ni el recuerdo, eso es lo que somos en la revolución

Occidente, civilización cristiana, que nació bajo la égida de la Iglesia fundada por Jesucristo, que asumió el aporte de los clásicos griegos, los tomó y los superó, en cuanto a la filosofía y por la integración sintética de sus contribuciones con la Biblia y las de otras sociedades, como Roma y las civilizaciones la bizantina e islámica, en esta sociedad, se ha venido a caer en el más feroz y loco materialismo; que, para colmo, se ha venido a mezclar con gnosticismos y esoterismos de la más baja ralea, fundidos en ese mar de panteísmo llamado new age. Éste es el ámbito de los funerales ecológicos (vid. Los “funerales ecológicos” y la vuelta de la gnosis, InfoRIES 271, 09-03-13).

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Cuando la revolución arrasó la expresión de la sociedad

Gnosticismo revolucionario y arte

La Madre Teresa y Lady Diana: dos bellezas, la más luminosa es la que refleja más a Dios, aunque eso, como sabía El Principito, "sólo se ve con el corazón"

La Madre Teresa y Lady Diana: dos bellezas, la más luminosa es la que refleja más a Dios, aunque eso, como sabía El Principito, “sólo se ve con el corazón”

¿Qué tienen de común, en cuanto bellos, un bebé de 5 meses, una monjita que despliega una generosidad increíble, formando una congregación llamada Misioneras de la Caridad, Miss Universo, un amanecer de oro y grana, la amistad y la justicia, la Capilla Sixtina, la Alhambra? Lo dice Aristóteles, al presentar a la “virtud total en relación con otros”, a la justicia: “brilla más que el Héspero y el Lucero”. La belleza es luminosidad (S. Th., I, 5, 1). El arte siempre ha tendido a ello, en cualquier sociedad. Ahí están las piletas de la Alhambra, representaciones brillantes del Brillo inefable, para demostrarlo. Pero el arte occidental, el Cristiano, refiriéndose siempre a la manifestación sensible perfecta de la Gloria celestial, tuvo por tema a la luz, desde el Románico al Barroco, pasando por el más bello, en arquitectura, el Gótico, y por el más bello en la pintura, el mal llamado “Renacimiento”. De nuevo, el arte es vida interior de la comunidad y expresión de ella que se desborda; y el arte es reflejo de la teología comunitaria: de ambas teologías, la civil y la trascendente (cfr. Voegelin, New Science of Politics), el arte es conexión con el fondo trascendente, el sentido profundo de la comunidad, es exteriorización de esa legalidad más profunda, que subyace a la legalidad superficial (cfr. Orestes Brownson, The American Republic; Voegelin, ibíd.; Platón, La República, II-IV). Por eso, el arte fecunda, pues es conexión con lo Bello en sí (Platón, El Banquete), por mejor decir, conexión con Dios, Belleza suma subsistente, en cuanto la sociedad es “pueblo elegido”, una manifestación particular del orden del cosmos y de la Voluntad que subyace al mismo (cfr. Voegelin, ibíd.; Brownson, ibíd.).

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La revolución “mata” a Dios y se construye a dios (2)

Equivocaciones que ayer fueron callejones, hoy son avenidas que podemos transitar

(Sergio Pérez, Poeta y cantante venezolano)

Descartes, en él, la soberbia y el egoísmo solipsista llegaron a cuotas nuevas en la humanidad... él es el primer moderno que produce su auto-apoteosis

Descartes, en él, la soberbia y el egoísmo solipsista llegaron a cuotas nuevas en la humanidad… él es el primer moderno que produce su auto-apoteosis

Ockham realiza una legitimación de la conducta por el poder, aunque la coloca en Dios. Sin embargo, la tal legitimación es el antepasado más remoto que conoce Occidente de arbitristas radicales de la voluntad de poder, como Marx o Nietzsche, sin duda alguna. No es ninguna casualidad que la rebelión del espíritu humano tome prestadas expresiones como sacadas de la obra de Ockham: “o Dios es el soberano o el hombre es el soberano. Una de las dos es una falsedad”, dirá Marx (Crítica al derecho del Estado de Hegel, 1.843. Tomado del artículo: Textos marxistas sobre religión. En: Cuestiones y respuestas, esquemas de documentación doctrinal IV. Orientación bibliográfica, S. A. Madrid, 1.977. p. 112). Esto no es una mera inocuidad de intelectuales, esto se presenta como una corrupción del intelecto, que tiende a pasar a los hechos.

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