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Dios no es Batman

Puede tener varios nombres, pero no varias identidades. Tradicionalistas: para hablar, hay que entender

Imagencita terrible, tremendo ataque a Dios, a la religión auténtica, la fundada por Dios mismo Encarnado, y a todas las demás religiones, con lo que tengan de verdad y de constructivo para las sociedades que han nacido y crecido bajo su égida

Imagencita terrible, tremendo ataque a Dios, a la religión auténtica, la fundada por Dios mismo Encarnado, y a todas las demás religiones, con lo que tengan de verdad y de constructivo para las sociedades que han nacido y crecido bajo su égida

Contenido:

Negar la Fe, salirse de la economía de la gracia

El Dios uno y trino, conocido por la Fe y la razón, no es dos dioses

Negar la identidad de Dios no es lo mismo que negar la economía de la gracia

El ejemplo de San Perfecto

Contra una lluvia de argumentos, tomados de autoridades inexpugnables para un católico

Conclusión y reflexión final

Anexo, los argumentos de denzingerbergoglio.com

 

Negar la Fe, salirse de la economía de la gracia

Francisco anda lanzado [este artículo no es sobre Franc, es sobre teología: la identidad de Dios]. El domingo ofreció la comunión-común a los luteranos, sin meterse en complicaciones de doctrina (más tarde subiré un artículo sobre esto: espérenlo, La nulidad de la doctrina, todo va en la práctica, en la ternura misericordiosa). El 19 de enero de 2014 perpetró otra de sus obras de ternura, esto es, revolucionarias, según aquello de que, ahora, la revolución comunista es revolución de la ternura. Nos lo cuenta el denzingerbergoglio.com que dijo: “Y compartir nuestras experiencias de llevar la cruz, así como para salir de esa enfermedad del corazón que nos amarga la vida: eso es importante que hagáis en las reuniones. Y también, los que son cristianos, con la Biblia, y los que son musulmanes con el Corán, con la fe que recibisteis de vuestros padres, que siempre os ayudará a seguir adelante. Compartir incluso la propia fe, pues Dios es uno solo: el mismo. Algunos han hablado de una manera, otros de otra… pero seguir adelante. Compartir. (Saludo a los refugiados en la parroquia romana del Sagrado Corazón de Jesús, 19 de enero de 2014)” (http://denzingerbergoglio.com/los-que-son-cristianos-con-la-biblia-y-los-que-son-musulmanes-con-el-coran-con-la-fe-que-recibieron-de-sus-padres-dios-es-un-solo-el-mismo/). De acuerdo con los señores del denziengerbergoglio, el pecado mayor aquí está en que el Dios que se nos reveló en Jesús (desde ahora: EL DIOS VERDADERO), el Único, el Dios trino, no tiene la misma identidad que Alá. En adelantelafe.com, el padre Lucas Prado, en un artículo del pasado 11-11 (http://www.adelantelafe.com/rezamos-todos-los-creyentes-al-mismo-dios/), se une al debate, aportando brasas para el mismo fuego que encendiera el denzingerbergoglio, añadiendo algo un poco insólito: el Dios de los judíos no sería el de los cristianos (sobre esto les ofrezco otro artículo, sobre todo porque, en el blog del artículo del padre, en adelantelafe.com, puse un aporte sobre la historia del Talmud y de sus relaciones con la Biblia y la Cristiandad e, inexplicablemente, me lo borraron, a pesar de que era estrictamente verdadero).

Antes de pasar adelante a la discusión del asunto, vamos a poner una nota sobre el actual papa: Franc ha cometido muchos desafueros de este tipo, como el que ya mencioné sobre los luteranos, pero no porque Dios no sea el mismo, sino porque él anula la Misión del Verbo, su exclusividad salvadora y a su Iglesia, no por un asunto sobre la identidad de Dios (no aquí, al menos; otra cosa es el “Dios spray” y el dios de las sorpresas y el “dios no católico”). Quiero decir, esto es mucho más grave que lo que citan nuestros actuales interlocutores: “Jesucristo, Mahoma, Jehová, Alá [pues] estos son todos los nombres utilizados para describir un ente que claramente es el mismo en todo el mundo [en todo el MUNDO, OJO]”, así dijo Francisco, en una oportunidad (alocución ante fieles y dirigentes católicos, del miércoles 3 de junio de 2015, cfr. http://www.cbn.com/mundocristiano/elmundo/2015/June/Papa-Francisco-dice-que-el-Coran-es-lo-mismo-que-la-Biblia/). En este pasaje sí parece estar hablando, definitivamente, como un new age, no en balde, en este blog, lo hemos llamado Francisco, el papa new age. Pero no es Franc nuestro tema principal aquí, sino la identidad del Dios verdadero: estamos discutiendo, nosotros, CATÓLICOS SIMPLICITER, con un grupo de buenas personas, de ésas que se llaman católicos tradicionalistas; y no está TAN mal, porque la Iglesia es Tradición, pero ése tampoco es el tema…

El Dios uno y trino, conocido por la Fe y la razón, no es dos dioses

Sin más rodeos, vamos a nuestro asunto. En la Carta a los Romanos, I,20-21, San Pablo dice algo de gran trascendencia: “Pues LO COGNOSCIBLE DE DIOS ES MANIFIESTO entre ellos, YA QUE DIOS SE LO MANIFESTÓ; porque desde la creación del mundo los atributos invisibles de Dios, tanto su eterno poder como su divinidad, se dejan ver a la inteligencia a través de las criaturas”. Lo mismo es dicho ya, anteriormente, en el Libro de la Sabiduría, XIII,1-9: “vanos son por naturaleza todos los hombres que han vivido en la ignorancia de Dios, que de los bienes visibles no fueron capaces de conocer AL QUE ES ni, al considerar sus obras, reconocieron al ARTÍFICE, sino que al fuego, al viento, al aire ligero, a la bóveda estrellada, al agua impetuosa o a las lumbreras del cielo los consideraron como dioses, señores del mundo. Y si fue su poder y eficiencia lo que les dejó sobrecogidos, DEDUZCAN DE AHÍ CUÁNTO MÁS PODEROSO ES AQUEL QUE LOS HIZO; Que si, cautivados por su belleza, los tomaron por dioses, sepan cuánto les aventaja el Señor de éstos, pues fue el AUTOR MISMO DE LA BELLEZA quien los creó. Pues de la grandeza y hermosura de las criaturas se llega, POR ANALOGÍA, a contemplar a su Autor”. Copio sólo hasta el versículo 5, porque los subsiguientes hablan sobre la culpa de los que no conocieron a Dios, más que de las pistas para hallarlo en la creación. Lo mismo dice Santo Tomás, en las cuestiones (qq.) 1 y 2 de la Pars I de la Suma Teológica, lo mismo que en la q. 12, artículo (a.) 12: Dios es cognoscible por la razón natural. Es un gran consuelo, es algo muy bello, Dios está a nuestro alcance, al de todos, aunque el montar un argumento estrictamente demostrativo sea sumamente difícil. Como dijo Benedicto XVI en su famoso discurso en la explanada de Ratisbona, en Alemania, nuestra religión es la religión del Logos, del Logos creador, es religión de la razón, de la razón verdadera, amplia, inmensa, aunque alumbrada por el misterio y la gracia, no la caricatura cerrada y pobre y débil y de horizontes microscópicos del “racionalismo” [nominalista] padre necesario del irracionalismo: la razón requiere de un fundamento y, si no puede hallarlo intelectivamente en un orden que la supera, entonces es un castillo en el aire, la razón está montada sobre una base de irracionalidad… No es tampoco un fideísmo irracionalista nuestra Fe, es absolutamente repugnante a la Fe verdadera una blasfemia virtual como aquélla de Lutero según la cual “la razón es la prostituta del diablo” [y la modernidad es su hija, como se ve en Hume, el ateo: “la razón es la esclava de las pasiones”: es como de Ockham a Hobbes: Dios, el legislador arbitrario absoluto que impone su loca voluntad de poder, se transforma en Leviatán…]. Es blasfemia, porque razón, logos, es el Verbo, el que se encarna… no es razón humana, pero se llama a Sí mismo Razón, cuando se revela: el calificativo de Lutero es un verdadero espanto…

Aquí entra un punto muy importante de la Fe: la Fe se revela a seres racionales, Dios se revela en lógoi, palabras, humanas, de manera conforme a nuestra lógica y a nuestra consecuente gramática [la contrariedad a la Fe de lo de Lutero –¡¡¡y de Ockham!!!–  es de terror… y más que tengan seguidores que se digan ‘cristianos’]. Y, entonces, la Fe y la razón forman una unidad orgánica, inescindible. Por eso, es tan importante aquello del querido papa: “La Fe y la razón son las dos alas con que Dios dotó al hombre para que llegara al conocimiento de la verdad”… Y, en la Fe crecemos, pero la Fe nos lleva a un crecimiento de nuestra inteligencia y ésta a un crecimiento de la Fe: en la frase clásica, netamente agustiniana, “creo para entender, entiendo para creer”. Y la Fe, en ciertos puntos, la existencia del alma, su inmortalidad, la existencia de Dios, muchos de sus atributos, se nos da, para que todos accedamos a ésas, las verdades más importantes, para que lo hagan también los sabios, sin error y con plena seguridad. Pero ellas son accesibles a la sola razón, de modo que, al tener evidencia de las mismas, ya la Fe cesa, pues su ámbito es el de lo que no se ve.

Entonces, se puede conocer a Dios con la sola razón, su existencia y muchos de sus atributos: Perfección suma, Acto puro, Infinito, Eterno, Inmóvil, absoluta Unidad-Simplicidad, Ser-Intelecto-Intelección-Inteligible-Verdad/Voluntad-Bien-Amor/Belleza-Gozo contemplativo-todo lo anterior sumo subsistente y sin distinciones, suma Intimidad, Impasibilidad, trascendencia, omnipotencia; aparte de Creador, Causa primera incausada, misericordia, justicia, que se ama con necesidad a Sí mismo, que todo lo conoce como participación de Sí, que todo lo que no es Él es amado por Él en Sí, en su Bondad, etc. (Contra Gentiles, libro I; y S. Th. I, qq. 1-21). Mientras tanto, la Encarnación, el pecado original, la Trinidad, la Gracia, la Iglesia, la salvación y la condenación, lo mismo que los demás novísimos, los sacramentos, la Resurrección, son materia de estricta Fe revelada, son materia de la gracia y la Obra redentora de Cristo, del Verbo encarnado, en Quien está la salvación, Quien restaura las relaciones del hombre y su Creador, así como nuestra naturaleza misma, luego de que, por el pecado, perdiéramos esa amistad e hiriéramos severamente esa naturaleza.

Negar la identidad de Dios no es lo mismo que negar la economía de la gracia

Santo Tomás pone el punto perfectamente en claro (S. Th., I, q. 32, a. 1): la Trinidad, por ejemplo, es materia estricta de Revelación divina, decir otra cosa es dañar la fe, someterla a la irrisión de los gentiles, que piensan que nuestra Fe depende de argumentos no demostrativos y que no somos capaces de distinguir. Sin embargo, queda de todo esto muy claro: a Dios se lo conoce por la sola razón natural, mas hay “aspectos suyos” que no son cognoscibles más que por Fe, como el que sea un Dios Trino. Él se reveló auténticamente como Trino, pero también como uno: si alguien dijere que Es y que es uno, diría verdad, sólo que, si negara que es Trino, sería por carecer de la gracia santificante y de la Fe sobrenatural. Pero los que niegan la Trinidad no son los únicos que carecen de la gracia, también lo hacen cristianos que reniegan de la Iglesia o del Servicio Primacial de unidad que ejerce el sucesor de San Pedro en la Sede de su martirio; y también carece de ella quien no niegue nada de esto pero se halle en pecado mortal. Así, puedes ser mártir de la Fe, como Santa Juana de Arco, a manos de católicos: date una idea; puedes ser mártir del Dios Trino a manos de creyentes en el Dios Trino, como algún ginebrino que cayera en las manos de Calvino… Y eso no convierte la Fe trinitaria de los asesinos en una Fe en un Dios falso… Lo que hace es que los excluye de la economía de la Gracia, de la acción salvadora del Verbo. En estos puntos, mis amigos TRADICIONALISTAS se muestran incapaces de entender.

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Tradicionalistas, sigamos razonando: subsistit in, libertad religiosa y diálogo ecuménico

Sus invectivas, mayormente, están fuera de foco

“Subsistit in”, Lumen Gentium 8, una nueva visita, guiada por Santo Tomás

A las puertas de Mordor, unos pocos hombres son rodeados por un ejército muy superior. La valentía y el desprecio de esta vida, para realizar su sentido, son enormes y generalizadas. Sólo con estas disposiciones de parte de sus defensores, la Iglesia saldrá del abismo presente

A las puertas de Mordor, unos pocos hombres son rodeados por un ejército muy superior. La valentía y el desprecio de esta vida, para realizar su sentido, son enormes y generalizadas. Sólo con estas disposiciones de parte de sus defensores, la Iglesia saldrá del abismo presente

Miren lo que dice Santo Tomás del Verbo encarnado, en la parte III de la Suma Teológica, cuestión 2, artículo 4 (en los artículos 2 y 3 está más desarrollado el mismo tema: escojo este artículo, precisamente, por su concisión), que copio directamente de la página del profesor Enrique Alarcón, de la Universidad de Navarra: “Respondeo dicendum quod persona sive hypostasis Christi dupliciter considerari potest. Uno modo, secundum id quod est in se. Et sic est omnino simplex, sicut et natura verbi. Alio modo, secundum rationem personae vel hypostasis, ad quam pertinet subsistere in aliqua natura. Et secundum hoc, persona Christi subsistit in duabus naturis. Unde, licet sit ibi unum subsistens, est tamen ibi alia et alia ratio subsistendi. Et sic dicitur persona composita, inquantum unum duobus subsistit”. La persona de Cristo es simple, en cuanto a la naturaleza divina, en cuanto ES Dios, simple como no podemos concebir. En cuanto a la persona o hipóstasis, sustancia, sujeto,  SUBSISTE EN dos naturalezas: ES Dios y hombre, es decir, SUBSISTE EN la naturaleza humana y en la divina. De donde, aunque SEA uno SUBSISTENTE, ES, sin embargo, una y otra naturaleza, en virtud del SUBSISTIR. Como dicen en mi tierra, báilenme ese trompo en la uña: como les he dicho, cualquier filósofo aristotélico, teólogo tomista, vive en un universo, el real, en el que no es problema decir que la Iglesia de Jesucristo ES, SUBSISTE EN, la Iglesia Católica. Para abundar un poco más, por si todavía tienen dudas, vean lo que dice en el artículo 8, de la misma cuestión: “unio importat relationem divinae naturae et humanae secundum quod conveniunt in una persona”: según el texto, que después explicita más, la unión de las naturalezas en la Persona divina del Verbo, CONLLEVA (importat) relación entre las naturalezas que “conforman” una Persona. La relación entre las naturalezas ES la unión, pero aquí dice que CONLLEVA. Como dicen en inglés: go figure, ¡imagínate esa vaina!, traducen en mi tierra: subsistir en y por sí es algo propio de la sustancia, sentido principal del ser; conllevar, por otra parte, no es, digamos, un término ontológico, metafísico.

Después de esto, ¿qué vamos a decir, que a Santo Tomás hay que incluirlo en la lista de los que hablaron de manera ambigua para confundir e inducir a la herejía? Discúlpenme si soy estridente, pero el que diga eso, más bien, pasa a la lista de los desubicados del mundo. Entonces, díganme, ¿cuál es el problema con el número 8 de la Lumen Gentium, no será que hace falta un poco de colirio en nuestros ojos, para que no los tengamos turbios al ver lo que hace la Iglesia?

La libertad religiosa… en el estado ¿laico?, no, laicista

El Concilio llamó a reconocer la libertad religiosa. Eso, aparentemente, según ustedes, viola el dogma católico. Vamos a ver: Jesucristo es el mesías, sin Él, no hay salvación; Él es la única revelación completa del único Dios verdadero (Jn. XIV,6 y 9). Además, la Iglesia es el camino que Él estableció, es su Sacramento, su Esposa, su Cuerpo Místico (entre infinidad de pasajes, el más comúnmente citado: Ef. V,22-33; cfr. Tim. III,15). Extra Ecclesiam nulla salus. Todo esto es verdad, ¿quién lo duda?, será un pelagiano, que cree que nos salvamos sin la gracia; o un luterano, que dice, negando como el 80% de la Biblia, que, como Jesús es el único Mediador, la Iglesia no pinta nada; o un new age, que, como cree que no hay pecado, cree que no se necesita ningún redentor; o un ateo, que cree que nos morimos y nos “aplastamos”; o un hinduista-budista-orientalista, que creen en la reencarnación, el karma y el dharma. Si eres cristiano de verdad, crees que fuera de la Iglesia no hay salvación: y, si eres cristianos de verdad, estás, en lo que se refiere a tu religión, en la “verdad completa” (Jn. XVI,14): de eso no hay duda. La única duda, en este caso, procede de ignorancia, de estar completamente imbuido en otra tradición, de modo que, de manera no culpable, tengas barreras sólidas para aceptar la verdadera Fe, de la ignorancia, pura y simple, o de alguna culpa.

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