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Tag Archives: sinodo contra la familia

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Ana Catalina Emmerick vaticinó a Francisco y la crisis presente

Es asombrosa la manera como se nos advirtió para fortalecer Fe y Esperanza

La película de Mel Gibson utilizó como fuente las revelaciones de la beata renana

La película de Mel Gibson utilizó como fuente las revelaciones de la beata renana

La mística monjita renana, con sus estigmas recurrentes, beata de la Iglesia, declarada tal por san Juan pablo II, vio hechos que ella misma aseguró que eran futuros (uso la versión de esta página web: profecías). Futuros para ella, ¿pero también para nosotros? En 1820, dio esta tremenda advertencia: “El tiempo del anticristo no está tan próximo como algunos creen. Habrá todavía algunos precursores. He visto en dos ciudades doctores, de cuya escuela podrían salir estos precursores”. No estaba tan próximo hace 200 años, pero, 20 décadas después, ¿qué debemos pensar? Nuestra señora, en Lasalette, le dijo a Melania que “Roma perdería su fe y el anticristo se sentaría en la silla de Pedro”. ¿Llegó ya esa época? Bueno, antes de estudiar las razones por las que creo que está aquí, que el día ha llegado, el de la gran batalla entre la Iglesia y la anti-iglesia, como dijo Juan Pablo II, para quien ya había llegado en 1974 (al menos), vamos a darle a los incrédulos algo que no puedan explicar, algo que los deje fuera de combate, algo de lo que no puedan decir “tú no eres sino otro ‘religioso’ que cree en cuentos de hadas” o algo así. Vean, señores, lo que dijo Ana Catalina sobre Rusia, 100 años antes de que Nuestra señora, en Fátima, hablara a los tres niños, tres pastores impúberes, de la “expansión de los errores de Rusia”, antes de la revolución Bolchevique y en su víspera. Dijo Ana Catalina: “He aquí la Moscovia trayendo con ella muchos males. Los habitantes eran de un orgullo inusitado. Vi que se armaban y que se trabajaba por todos los lados. Todo era sombrío y amenazante. Vi ahí a San Basilio y a otros. Vi sobre el castillo de tejados relucientes, al maligno que se sostenía en las agujas”, dispuesto a lanzarse sobre el mundo… ¿Tienen todavía lugar para la incredulidad?

¿Vimos la traición a Benedicto, 190 años antes de que sucediera, vimos a la “mafia de San Galo”?

El papa Benedicto XVI fue cruelmente traicionado, Tarcisio Bertone y Sodano parecían dirigir la movida; pero había muchos más: Martini, Fisichella, Müeller y muchos más en la Curia. Por Dios, el escándalo de los documentos filtrados, mejor conocido como Vati-leaks, tenía como protagonista a su mayordomo privado: la traición estaba muy, muy, dentro de la casa. Ana Catalina lo vio: “Vi al Papa en oración; estaba rodeado de falsos amigos que a menudo hacían lo contrario de lo que decía. Vi al santo Padre en una gran tribulación y una gran angustia que afectaba a la Iglesia. Le vi muy rodeado de traiciones. ¡Ellos [San Galo] quieren quitar al pastor el prado que le es propio! ¡Quieren imponer OTRO [Francisco, no se olvide, se dieron a llamar “team Bergoglio”, en sus intrigas] QUE DEJA TODO EN MANOS DE LOS ENEMIGOS! Entonces, tomada por la cólera, ella elevaba el puño cerrado diciendo: ¡Alemanes Bribones! ¡Escuchad! ¡no lo conseguiréis! ¡El pastor está en una rocalla! ¡Ustedes, sacerdotes, no se mueven! ¡Dormís y la granja arde por todos los lados!, ¡no hacéis nada! ¡Cómo lloraréis por eso un día! Vi que, en ciertos casos de extrema desdicha, el Papa tiene visiones y apariciones [quizás por eso permanece tan tranquilo en la destrucción presente]”.

Si todavía quedan dudas de que los profetizados por Ana Catalina son Martini, Daneels, Kasper, Lehmann, Murphy O’Connor, después de las revelaciones del propio Daneels y del periodista Austen Ivereigh, quien trabajaba con el inglés últimamente nombrado, en su oficina de prensa, cuando el mismo estaba en plena conspiración, consideren lo siguiente. En la constitución Pastor Dominici Gregis, de febrero de 1996, Juan Pablo II determinó la excomunión automática, latae sententiae, de los cardenales y demás personas que conspiraran para llevar al papado a algún candidato. Estamos hablando de la mafia san Galo, del Team Bergoglio, ¿no es así?, no hay que ser profeta para ello, en el 2015. ¿Pero qué tal en 1820? Miren lo que dijo Ana Catalina sobre ellos: “Veo una cantidad de eclesiásticos castigados de excomunión, que no parecen inquietarse ni incluso saberlo. Y sin embargo son excomulgados cuando toman parte en esas empresas, cuando entran en asociaciones y se adhieren a opiniones sobre las que pesa el anatema. Veo estos hombres rodeados de una nube como de un muro de separación. Se ve por esto cuanto Dios tiene en cuenta de los decretos, de las órdenes y de las defensas del jefe de la Iglesia y los mantiene en vigor cuando incluso los hombres no se inquietan de ello, reniegan de eso o se ríen”. Pero hay más todavía: “alemanes bribones”: todos sabemos cómo Alemania, desde Schleiermacher, hasta Kuhn y Kasper ha tratado de destruir la Iglesia; bueno, en el sínodo, toda la tramoya para engañar a todo el mundo, se hizo con el documento con las conclusiones del círculo menor alemán, con la autoridad de Müeller, la verdadera de prefecto del Santo Oficio y la falsa de defensor de la Fe del teoliberal…

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Juez y parte, el triunfo del novador: Francisco al final del sínodo

De arriba abajo, toda la Iglesia está bajo intento de exterminio

La revolución de la ternura, cuidado, puede enternecerte hasta la muerte

La revolución de la ternura, cuidado, puede enternecerte hasta la muerte

El sínodo contra la familia terminó. Según Francisco, para quien las ideas son un pecado, en sí mismas, para quien pensar e investigar racionalmente es malo, desde esa finalización, ya él (y unos hipotéticos “otros”, habló en plural), luego del mismo, no “volvería a sentir” del mismo modo a la familia, “la palabra «familia» no suena lo mismo que antes”. Se ha logrado un gran objetivo, la familia ha sido fundada nuevamente, ahora sobre las bases nuevas, las que no son “arcaicas”. Es muy conveniente acudir a la expresión de sus sentimientos, sobre todo porque, en la “Revolución de la Ternura” (como se atrevió a decir, nada más y nada menos que en Cuba; vid. https://www.aciprensa.com/noticias/papa-francisco-desafia-a-cuba-a-vivir-la-revolucion-de-la-ternura-como-la-virgen-maria-93338/; por eso, hasta le sacaron este libro: http://www.edmilenio.com/ESP/llibre_milenio2.asp?id=14&id_llibre=589), los sentimientos son lo crucial, de ellos depende todo, puede que hasta sean la realidad misma. La ventaja es que Franc nos ha dejado sus sentimientos, lo que él piensa, perdón, siente, luego del sínodo; se vertió por completo hacia afuera, el pasado sábado: qué espectáculo, qué grande, un papa hablando así de sus bellos sentimientos, incluso cuando la molestia es visible. Aunque no se engañen como Roberto De Mattei (sobre quien hablaré más abajo), Franc no se puso bravo por haber perdido nada. Él se enfada cuando le viene a los sentimientos, como en la película Intensamente-Inside Out, de Disney-Pixar, la consideración de los avinagrados, cuenta-cuentas-del-Rosario, no tierno, doctores de la Ley, fariseos, ridículos, débiles de corazón, que viven en torres de marfil, autorreferentes, que no van a las periferias, autocomplacidos, católicos verdaderos (a secas, sin etiquetas), juntamente con los “tradicionalistas” y los “conservadores”, así sean sus defensores acérrimos, porque lo son del papado, tan odiado por Franc…

Pero, bueno, el otro día, estaba discutiendo con uno de esos “papistas” o, más bien, francisquistas-franc-cisc-ónicos (papista soy yo), de los que lo aman “porque él sí va a cambiar todo”. El esperanzado me advirtió que no criticara a Franc delante de él… Para mí la respuesta fue muy fácil: a Franc no hay que criticarlo, hay que citarlo. Vamos a hacerlo, vamos a citarlo, él sólo se echa tierra. Ahora, eso no quiere decir que no lo comente, pero, sobre todo, que no ponga sus palabras en contexto, en relación con otras cosas que ha dicho, muy especialmente, en la Evangelii Gaudium, en la que puso sus planes, que se han venido a entender mejor, a medida que se han desplegado. Vamos, vamos a contemplar a Franc-ki, echándose tierra… o, en los parámetros de mi referido interlocutor, a que se ponga a “cambiar todo”, a luchar con Cristo…

Su gran discurso del 24 de octubre cogió calor cuando se acercó al fuego de la pregunta clave: “Mientras seguía los trabajos del Sínodo, me he preguntado: ¿Qué significará para la Iglesia concluir este Sínodo dedicado a la familia?” That is the question, ésa es la pregunta, el problema. ¿Qué ha significado todo esto?

Su respuesta comienza con una confesión, que puedo calificar de introductoria, porque se refiere en general a lo logrado; después se referirá a las dificultades y a los logros concretos y lo que se ha de desear para la Iglesia de ahora en adelante. Éstas son sus palabras:

“[Seguramente:] Seguramente no significa que se hayan encontrado soluciones exhaustivas a todas las dificultades y dudas que desafían y amenazan a la familia”; no, eso no se logró ni siquiera se buscó, como queda claro cuando se ve qué es lo que dice que sí se logró, en concreto. No se logró, siquiera, evitar la más poderosa amenaza actual venida de la Iglesia, su redefinición, a través de tramoyas como la de las últimas tres semanas. Franc-cisco dice, sin embargo, qué sí cree él que se logró: “se han puesto dichas dificultades y dudas a la luz de la fe, se han examinado atentamente, se han afrontado sin miedo y sin esconder la cabeza bajo tierra”. Eso lo dice en este principio, pero, más adelante en el discurso amplía el concepto: “Significa [lo hecho en el sínodo] haber instado a todos a comprender la importancia de la institución de la familia y del matrimonio entre un hombre y una mujer, fundado sobre la unidad y la indisolubilidad, y apreciarla como la base fundamental de la sociedad y de la vida humana. Significa haber tratado de ver y leer la realidad o, mejor dicho, las realidades de hoy con los ojos de Dios, para encender e iluminar con la llama de la fe los corazones de los hombres, en un momento histórico de desaliento y de crisis social, económica, moral y de predominio de la negatividad”. Es decir, él parece entender lo que significa la familia o, al menos, a la manera como los incontinentes entienden el bien moral, según el libro VII de la Ética a Nicómaco: como un borracho que recita los versos de Empédocles entiende dichos versos. Define a la familia con defectos, aunque suficientemente bien como para que nos alarmemos de alguien que sabe lo que dice e intenta lo que declara, incluso aquí mismo: la familia es célula de la sociedad, de la que depende el hombre mismo, fundada sobre el amor conyugal, que debe ser unitivo totalmente de los cónyuges, institucional e indisoluble. Lo defectuoso es que no nombra para nada la fecundidad, que hasta Platón, un pagano, tenía tan clara (El Banquete, Leyes VIII).

Une a eso una comprensión de los sacramentos, de la relación de Cristo y su Cuerpo Místico, de la eucaristía y de la Cruz; y queda un cuadro bastante perturbador. Piénsenlo, Kasper, por ejemplo, un viejo. Ha estado en contacto con todas las fuentes de la asombrosamente consistente historia de la Iglesia, de sus fundamentos históricos, de las profecías, los milagros, los argumentos racionales, su defensa por los padres, todas la solidez del asentamiento de los textos de los evangelios y demás libros, la estabilidad de la Iglesia, su fecundidad, sus tesoros, las profecías evangélicas cumplidas, la enorme masa de evidencia sobre la verdad de cada una de las proposiciones de la Fe y de cada rasgo de la verdad de la Historia Sagrada. Todo, es inmenso. Todo eso… y ese malvado todavía es un anticristiano tan bravo, haciendo el papel de infiltrado por más de 50 años. Es demasiado. Lo mismo sucede con Daneels o con Wuerl, quien, en los 80, era tenido por un campeón d la ortodoxia en los Estados Unidos: así llegó a obispo y, desde ese atalaya lo que ha hecho es combatir la Fe… Lo más terrible es que se diga que se vio al matrimonio a la luz del Evangelio, cuando lo que se hizo fue tomar al sexo desatado, ése del que Reich, Nietzsche, Santo Tomás y Platón dicen que causa ceguera espiritual, para ponerlo contra el matrimonio y el Evangelio, a lo Reich y Nietzsche…

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En la Independencia, nuestros obispos le dan una clase a Francisco, Kasper and co.

Un admirable espíritu católico primaba en el país

La Mafia de San Gallo, tiene el objetivo a la mano: destruir la Iglesia

La Mafia de San Gallo, tiene el objetivo a la mano: destruir la Iglesia

Adelante la Fe le ha publicado un tremendo artículo, un artículo esencial, en sentido estricto, con todo rigor, sin exageraciones ni grandilocuencia ocasional, a John Vennari, el incansable compañero del Padre Grüner y de Chriss Ferrara en Fátima tv: El programa destructivo que Francisco está preparado para imponerse a través de la descentralización (http://www.adelantelafe.com/el-desmantelamiento-la-reestructuracion-de-la-iglesia-por-medio-de-la-sinodalidad/). En él, el católico tradicionalista (SSPX, de hecho, por lo que creo que hay que tomar algunas afirmaciones, de las que me desmarco, con cuidado) narra cómo, desde hace mucho tiempo, el grupo, “la mafia San Galo”, compuesta por Martini, Daneels, Murphy O’Connor, Bergoglio, Lehmann, Kasper, Quinn y varios más (cuya existencia fue confirmada incluso por la conferencia episcopal de Suiza, como relata LifeSiteNews: YYTTRRERDTF), estuvo conspirando para tumbar a Benedicto XVI tomar el Papado (según contó públicamente el propio Daneels) y aplicar la receta de destrucción de la Iglesia diseñada por el último arzobispo nombrado, en un libro llamado The Reform of the Papacy.

Monseñor Francisco Ibarra, primer arzobispo de Venezuela

Monseñor Francisco Ibarra, primer arzobispo de Venezuela

La idea era destruir a la Iglesia mediante la neutralización del Servicio Primacial de Unidad que ejerce el sucesor de Pedro en la Sede de su Martirio; dar autonomía a las conferencias episcopales, “descentralizar”, dice Francisco en el documento Evangelii Gaudium, 16, 32 y 33, así como en el discurso del 17 de octubre pasado, que pronunció con ocasión del 50 aniversario del Sínodo. La idea es acabar con la universalidad de la Iglesia y dar la posibilidad de derivas morales y doctrinales disímiles, produciendo un alejamiento continuo de las iglesias nacionales, mientras todo esto se hace más tragable para cismáticos y herejes “ortodoxos”, anglicanos y demás protestantes. Francisco ha expresado su adhesión al grupo en diversas oportunidades, como en la entrevista a Scalfari, recogida por Vennari; aunque también en la entrevista a Spadaro, de Civiltá Cattolica, ambas del último cuatrimestre del 2013. Pero hay más, aparte, claro, de declaraciones oficiales, como la “exhortación apostólica” y el discurso en pleno sínodo contra la familia. “En el libro The Reform of the Papacy del arzobispo John Quinn, publicado en 1999. Quinn aboga por: un aumento de la colegialidad y sinodalidad según los dictados propuestos por el cardenal Martini; mayor descentralización del gobierno de la Iglesia; participación de sacerdotes y seglares en la elección de los obispos; un proceso de elección de obispos similar al de la Iglesia oriental cismática y la Iglesia anglicana; más comunicación horizontal e internacionalización; mayor participación de los laicos, especialmente de las mujeres, en los puestos directivos de la Curia romana; un cambio en el papado en atención al ecumenismo (una de las razones que se esgrimen para ello es que, tanto anglicanos y evangélicos como ortodoxos encontrarían desalentadora una intromisión excesiva del papado en cuestiones doctrinales, pastorales y litúrgicas)”. Por esta vía, como es claro del evento ése que se ha realizado en Roma en las últimas tres semanas, en el que se ha puesto a obispos de todo el mundo, secuestrados, a aparecer como que son conniventes en toda esta tramoya, por esta vía, se tratará de ordenar mujeres, casar homosexuales, decir que todos los cristianos, sin condiciones, forman un solo cuerpo, salvo los católicos ortodoxos de verdad, que los sacramentos son meros símbolos, que no hay pecado, etc…. Hasta que no hay Dios trascendente, que todo creyente en algo semejante a una divinidad (como los hindúes, budistas, taoístas, sintoístas, animistas de todos los cuños, teósofos y demás) es parte de la Iglesia, etc., ahora sí.

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“Donde esté el cadáver, allí se reunirán los buitres”

Los buitres sacaron la cabeza, en el próximo cónclave, no la podrán esconder

Los buitres de Daneels-Kasper-Martini, de San Gallo, sacaron la cabeza, como con las intelligentsias traicioneras, ya no tendrán dónde esconderlas [esta imagen la tomé de googloe images, por casualidad, decía que era del blog in-exspectationes.blogspot.com, de Flavio Infante]

Los buitres de Daneels-Kasper-Martini, de San Gallo, sacaron la cabeza, como con las intelligentsias traicioneras, ya no tendrán dónde esconderlas [esta imagen la tomé de googloe images, por casualidad, decía que era del blog in-exspectationes.blogspot.com, de Flavio Infante]

“Hoy no es que haya contestación o, incluso, debilidad de la autoridad ante los desafueros. Hoy la autoridad se ha corrompido. Hoy, el obispo de Roma no se llama Papa, dice que él no es la cabeza de la Iglesia, pero impone su visión de la disgregación del Cuerpo Místico, como si fuese cadáver, del que el Espíritu hizo defección, al que le cortaron la Cabeza, que es la Vida” (El obispo de Roma tiene un ministerio para homosexuales en su diócesis). El texto citado es mío, lo confieso, es un grito de dolor lanzado en estos días. Pero es un dolor en la esperanza. Cuando se muere una persona santa o un gran amigo o un familiar, una persona de Fe llora, se duele profundamente. No es que no tenga esperanza, es que el ser querido se fue, se fue “muy lejos”, se fue a un sitio con el que, mientras dure la vida en esta Tierra, no podrá comunicarse de manera natural. ¿Qué se hace ante el mal? Dolerse, es la respuesta virtuosa, porque amar al bien es virtuoso y el mal es una separación respecto de él. El fin del dolor sería el fin del amor y eso no es una opción. La respuesta ante el dolor, entonces, es la virtud, la Fe y la Esperanza, como en el Libro de la Sabiduría: “El justo, aunque tenga un fin prematuro, gozará del reposo. La vejez honorable no consiste en vivir mucho tiempo ni se mide por el número de años: los cabellos blancos del hombre son la prudencia, y la edad madura, una vida intachable” (IV,7-9). Uno se alegra por la vida buena del amigo, por la Misericordia de Dios que nos salva, por el premio, propter retributionem; pero se duele por la partida: ¡¡¡Jesús se estremeció y lloró por la muerte de Lázaro!!!; ¡y eso que, desde que le avisaron de la enfermedad, Él obró para dejar que todo sucediera como sucedió, ¡¡¡para que se manifestara en Él la Misericordia, el Plan salvador, su señorío sobre la vida!!!! Entonces, la Iglesia triunfará, pero el dolor es bravo. La Iglesia quiere suicidarse, su representante, el Vicario de Cristo, quiere matar a la Iglesia… Qué gran mal, qué gran dolor…

***

En el discurso del sábado en la celebración de los 50 años del sínodo, todo quedó claro (http://www.aica.org/20289-el-papa-francisco-presidio-0-aniversario-del-sinodo.html). Ya estamos de lleno en los planes, no de Dios, no en los que se cumplen mediante la Cruz de Jesús (Isaías LIII,11), sino de la tiranía mundial totalitario-diabólica… La Iglesia, según él, ya es una muerta, ya él la mató. Ahora queda que el cadáver se disgregue, que se haga polvo y que sea comido por los gusanos. Ya se han reunido los buitres. Están todos en Roma, quieren comer carroña: unos con sotana, otros con micrófonos, otros con chequeras, otros con armas de destrucción masiva, muchos con boinas rojas… La profecía está por cumplirse…

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¿Destruir a la Iglesia por la modernidad? El sínodo contra la familia de Francisco

¿Pero qué ofrece ésta, si no totalitarismo y genocidio?

Una imagen que significa el momento presente: la jerarquía actual tratando de afiliar la Iglesia a la revolución modernista... en todas sus vertientes

Una imagen que significa el momento presente: la jerarquía actual tratando de afiliar la Iglesia a la revolución modernista… en todas sus vertientes

I.- La modernidad

El asunto se puede ver desde diversos puntos de vista, 1) desde una aséptica mirada a la historia del pensamiento, por ejemplo; 2) o desde la historia política de Occidente y su influencia planetaria; 3) o de su nefasta influencia en la religión. No importa desde dónde lo agarres, la modernidad, todas sus corrientes, sin excepción de una sola, está hecha de voluntad de poder gnóstica. Vamos verlo brevemente.

1) Descartes y su voluntad de dominio exacerbada, recogida en el Discurso del Método y en muchas de sus cartas, da la nota de la modernidad, una tradición que niega que lo sea, pero que lo es, efectivamente, que llega a su culmen cuando este pensador y, tras él, Kant, Condorcet, Hegel, Marx, Nietzsche decidieron que el hombre debía proclamar su propia apoteosis e instalar la religión de sí mismo, arrojando la verdad, el orden, a Dios, todo lo que suene a límite; en una palabra, cuando erigieron la religión del progreso. Eso, claro, viene del padre de todos, Guillermo de Ockham, para quien todo era un asunto de libertad como indeterminación absoluta y capacidad igualmente absoluta de la voluntad de autodeterminarse sin relación a nada fuera de sí ni a ninguna naturaleza o determinación esencial propia. Ahí, la moral es lo que diga el más fuerte, “dirigido” por una moral así. De Ockham a Hobbes, la diferencia es el tobogán que va de Dios-legislador al Leviatán; de Hobbes a Kant, el que va de Leviatán a la Voluntad humana; de ahí a Marx, el que va de una voluntad supuestamente racional al simple totalitarismo descarado ya…

2) En la historia política, la modernidad ha producido varios regímenes de gobierno, los más prominentes son el liberalismo, el comunismo y el nacional-socialismo. De éstos, el comunismo y el nacional-socialismo están justamente desprestigiados, con sus millones de muertos, fuera del vientre materno. El liberalismo, fuera de su asociación capitalista, goza de prestigio, incluso, entre algunos, en lo que a su aspecto económico se refiere. Bueno, que injusticia que, como forma de gobierno, este nefasto modo de tiranía y de hipocresía goce de buena salud hoy. La inspiración de la masacre de La Vendée, de las hambrunas de Irlanda, mediante las cuales el capitalismo británico acabó con millones de almas, en varias oportunidades, con la mayor crueldad, porque “el gobierno no debe intervenir”. Claro, no debe intervenir, debe erigirse en muro de contención, si se trata de favorecer a los plutócratas que controlan el gobierno de Inglaterra o los Estados Unidos, pero debe usarse como modo de abrir las barreras arancelarias de los países, a los que se los presiona hasta el cansancio para que permitan que las súper-empresas transnacionales puedan acabar con la industria nacional. O, si el caso fuera que un país con cierta capacidad de resistir, como China, la ejerciera, entonces vendrán, meterán opio de contrabando en el país y, cuando el gobierno trate de frenar la invasión maldita, vendrán los gobiernos, que no deben meterse nunca en economía, y harán las Guerras del Opio, para quebrar la resistencia. En la segunda Guerra Mundial, estas potencias buenas empujaron todo hasta la destrucción total de Japón y Alemania, para lograr la “rendición total”, que era el fin de los esfuerzos de guerra, según el pacto Churchill (buen muchacho él, santón del mundo contemporáneo) y Franklin Delano Roosevelt. Bombardearon ciudades alemanas y japonesas, destruyeron esos dos países hasta sus cimientos, lanzaron las bombas de Hiroshima y Nagasaki, mataron millones de civiles y prepararon el ascenso de la Unión Soviética y la Guerra Fría. Antes, Churchill impuso políticas leoninas a la Alemania de la posguerra, entre el 18 y el 20, produciendo una hambruna que mandó al otro mundo a centenares de miles de almas. Y toda esta gente, unos y otros y todos asociados, levantan el actual monstruo chino y la maquinaria del filicidio (aborto) y el parricidio (eutanasia), que se ha llevado a casi dos mil millones de personas, sólo en los últimos 40 años. No se diga nada de las drogas, de la destrucción de la familia, la promoción de la aberración, de la chabacanería (por ejemplo: la “música” moderno-africanoide, en todas sus corrientes, la discoteca, los modos modernos de diversión, la entronización del dios diversión, etc.), pare de contar. Claro, todo estop se resume en una palabra, en el rasgo común en el que conectan todos estos modos de “organización” política: totalitarismo, fenómeno moderno por excelencia.

3) En cuanto a la corrupción de la religión, sólo consideren qué puede pasar a la religión del Crucificado, del máximamente humilde, puesta a ser “interpretada” bajo el prisma de estas rebeliones de la soberbia exacerbada. Esto va más allá de lo que vio el papa Pío X, no se obtiene de aquí, apenas, la “suma de todas las herejías”, eso será para algún tonto que crea que se puede ser moderno, estrictamente tal, y cristiano. Los hay, es verdad, y para ellos vale lo que dice el papa Sarto. En realidad, quien entiende bien esto lo que es es un cínico infiltrado, no un hereje, es un ateo que se metió donde podía destruir más, no uno con errores doctrinales. La cuadratura del círculo, la religión nihilista, historicista, sentimentalista y pare de contar, religión y mil cosas que la contradicen…

II.- El modernismo católico y el sínodo contra la familia de Kasper y Francisco

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