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Tag Archives: santo tomas de aquino

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Dios: existencia, atributos, unidad y acción; una mirada a la filosofía y la ciencia

Ser sumo y perfecto, es uno, crea y nos oye

Contenido:

San Lucas dice que “nada es imposible para Dios” y que, por eso, Cristo es Dios y hombre

Dios todopoderoso y objeciones a partir del absurdo

Ciencia y Dios

La necesidad del ser y el universo precario y contingente

Acto y potencia, el Primer Motor Inmóvil, las cadenas causales y el Acto Puro

La tercera vía de Santo Tomás: lo contingente, lo necesario ab alio, lo necesario per se

Ser, actualidad, es verdad, bien y belleza; y eso muestra que Dios existe y es Verdad, Bien y Belleza infinitos

La quinta vía, revisited; y los milagros

Dios es Uno

Dios crea, produce el ser de la nada, produce los entes sin materia ni ningún otro sujeto preexistente

Los nombres de Dios, el Tetragrammaton y la analogía del ser

Dios nos oye y Dios se revela

Nos oye

Se revela

San Lucas dice que “nada es imposible para Dios” y que, por eso, Cristo es Dios y hombre

El modernismo, que domina al mundo hoy de manera total, no tiene ningún problema con decir las cosas más absurdas, con tal de no admitir que Dios existe y de Él dependemos: que de la nada viene, no algo, sino todo…

Así es, en el primer capítulo del Evangelio según San Lucas (vv. 35-36), se dice eso, que nada es imposible para Dios y que, por eso, la Virgen podría parir (como había dicho 700 años antes, el profeta Isaías [7,14]), que San Juan Bautista venía en camino, que Isabel, anciana y estéril, había salido en estado grávido, que Dios se haría hombre y sería el mesías prometido a Israel, para toda la humanidad. Es interesante ver cómo es esto posible, cómo es que en el Cristianismo, se pueden hacer todas estas afirmaciones: que hay Dios, que es uno, que todo lo puede, que es eterno, que hace milagros, que se ocupa de nosotros, que se revela, que se hace Hombre, que salva. Como todas estas afirmaciones, menos las dos últimas (Dios se hace Hombre, Dios salva) se pueden estudiar filosóficamente, vamos a estudiarlas, hasta donde la razón humana pueda averiguar. Puede que estemos haciendo el estudio más importante de nuestras vidas…

Dios todopoderoso y objeciones a partir del absurdo

Dios no puede crear una piedra que no pueda levantar, dicen, como objeción insuperable, sus enemigos. Oh, ¿qué haremos, ahora, quién podrá defendernos, quién podrá defender a Dios, impotente ante estos grandes objetores? Qué bobada: el obrar sigue al ser, de la nada nada viene, lo que actúa ES; y lo que actúa y obra lo hace según su naturaleza. Dios es todopoderoso, porque es Ser puro; como es Ser puro, es pura perfección subsistente, acto puro; en cuanto tal, es Infinito y Todopoderoso: el obrar sigue al ser, al Ser Infinito corresponde Poder infinito. Pero, evidentemente, esto se trata de perfección, Dios no puede hacer lo que repugna a la perfección: no puede hacer ni querer el mal; no puede hacer ni querer lo contradictorio; no puede hacer algo que no dependa en su ser de Él, en consecuencia; no puede hacer lo defectuoso; no puede hacer lo absurdo. El asunto de la piedra es, obviamente, un absurdo; luego, quienes ponen la trampita para decir que Dios es absurdo son los absurdos, que quieren poner en la perfección suma aquello que le repugna, el absurdo. Tontos.

Ciencia y Dios

Hay principio de la conservación de la energía, luego, o Dios no existe o es irrelevante. Ahora sí salieron con una razón irrefutable: el universo, dice Searle, es causalmente cerrado; por eso, no hay Dios, tampoco alma, tampoco libertad. O sea, no hay cosas evidentes como almas, principios de vida, vida no hay; no es libre ni él, para decir su sandez… Muy bien. Pero hay mucho más, para éstos que quieren que el Dios que creó la materia y la energía y las leyes que las rigen no exista, porque, según ellos, las energías están completas; que el Dios trascendente, del que depende todo para existir y que no depende de nada, no puede existir, porque es irrelevante, porque las energías están completas. Para empezar, hay entropía, hay pérdida de energía y tendencia al caos. Y, en segundo, bueno, lo ya dicho: ¿quién dijo que se trataba de algo así? La cosa es que Dios es el origen de la energía, de la conservación de la energía y de la entropía y de la pérdida de energía por parte de los sistemas; y, para colmo, si fuera bueno el argumento, quién dice que eso impide que haya alma y libertad; si fuera así, tú no estarías hablando, despistao. Aparte, que haya algo como la conservación de la energía no quita que haya contingencia, que las energías que hay en la materia no puedan ser dirigidas por principios inmateriales y, aún, por nuestra libertad, etc. ¿Qué cabe, en esta línea, sobre Dios, que las tiene a todas en sus manos, como Quien las sostiene en la realidad?

Lo mismo sucede con la evolución: no hay Dios, todo viene de la evolución, empezando con el Big Bang. Dios no crea, fue el big bang, ¿Sí, qué explotó? Nada. De la nada, nada viene; de una explosión no viene el orden, sino caos, desorden y destrucción. “Oye, quiero un hijo, voy a lanzar una granada”: así, ¿verdad? De lo inanimado no viene la vida. De lo inconsciente no viene la conciencia.

Además, todo indica, en el registro fósil, que no hay evolución y sí mucha confusión y estafa: australopitecus, neanderthal, el “Nebraska man”, el homo erectus han sido manipulados, son pedazos de esqueletos, a veces de cerdos, delfines y otros animales, a veces de monos, a los que se les hacen representaciones esculturales o pictóricas con rasgos humanoides; o, a veces, hombres, a los que se les hace lo mismo, para que tengan rasgos simiescos. Sin contar las veces en que se ha manipulado el material: lijas y cinceles, para acomodar parecidos, para forjar eslabones de cadenas inexistentes. En otras especies, ni eso ni nada se ha presentado. Todavía más, un análisis somero de la “explosión cámbrica” [no explosión literal, sino figurada], en la que, en un período muy corto surgieron la mayoría de las especies conocidas, como de un golpe, sin antecedentes ni sucesor, muestra que, más bien, los seres vivos surgieron de un golpe, no en largos períodos evolutivos.

Además, el concepto mismo es ridículo: de una pareja de hombres, vienen hombres; de parejas de otras especies, hijos de esas especies; cuando se cruzan especies cercanas, los críos son estériles, como las mulas. Las mutaciones son aberraciones que no se replican y que son caídas, no “evolución”. En cualquier sistema, así sea uno sencillo, un programa de computadoras, una mutación azarosa tiende a destruir al programa, no a mejorarlo [Berlinski]. Pero los darwinianos pretenden que las mutaciones sean azarosas, cuando se dan, pero que, después, haya un determinismo que haga que las beneficiosas permanezcan, sin propósito alguno. Si, acaso, dentro de una especie, hay cambios pequeños, de adaptación a condiciones disímiles. Por otra parte, si uno lo considera bien, de una vaca, a una ballena, hay un camino tan intrincado: se necesitarían unas dos millones de mutaciones, todas coordinadas mutuamente, que tendrían que ocurrir de manera instantánea y simultánea y concomitante con el paso de la tierra al agua: los órganos respiratorios, son de agua o de aire, no hay intermedio [Berlinski]… Y, para colmo, no hay un fósil que sugiera este paso, en ninguna parte [Berlinski]. A esto se reduce la creencia en la evolución: la novela primigenia fue Don Quijote, pero unos monjes se dedicaron a copiarla y, al hacerlo, fueron muy malos, todo se fue dando por azar, de modo que, quitando una letra aquí y poniendo otra allá, paulatinamente, en millones de años, de Don Quijote, salió, en ruso, La Guerra y la Paz, y Los Novios, en italiano, y La Vida es sueño, en castellano, etc.: algo bastante lógico, ¿nooo? [Berlinski]… Eso y un poco de dibujitos y esculturas de museos, todos fraudulentos, diseños realizados a partir de un diente o de una costilla de delfín o de las fantasías y las ganas de obtener prominencia, presentados como ciencia. Y al que se queje lo penamos, así sea con el ostracismo o con algún caso judicial, como sucedió en los años 20 en los Estados Unidos con el sonado Monkey Trial, de la anti-Dios American Civil Liberties Union, caso que se blande hasta el día de hoy… De nuevo, los deseos de prominencia… junto al compromiso ideológico, junto al peso de la historia… junto al deseo de prominencia, con el poder (sobre la educación y el discurso, etc,) y el dinero, del presupuesto, de los patrocinios, etc., que todo esto trae. Y, si te quejas, te penamos, ya te lo dije.

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Dios no es Batman

Puede tener varios nombres, pero no varias identidades. Tradicionalistas: para hablar, hay que entender

Imagencita terrible, tremendo ataque a Dios, a la religión auténtica, la fundada por Dios mismo Encarnado, y a todas las demás religiones, con lo que tengan de verdad y de constructivo para las sociedades que han nacido y crecido bajo su égida

Imagencita terrible, tremendo ataque a Dios, a la religión auténtica, la fundada por Dios mismo Encarnado, y a todas las demás religiones, con lo que tengan de verdad y de constructivo para las sociedades que han nacido y crecido bajo su égida

Contenido:

Negar la Fe, salirse de la economía de la gracia

El Dios uno y trino, conocido por la Fe y la razón, no es dos dioses

Negar la identidad de Dios no es lo mismo que negar la economía de la gracia

El ejemplo de San Perfecto

Contra una lluvia de argumentos, tomados de autoridades inexpugnables para un católico

Conclusión y reflexión final

Anexo, los argumentos de denzingerbergoglio.com

 

Negar la Fe, salirse de la economía de la gracia

Francisco anda lanzado [este artículo no es sobre Franc, es sobre teología: la identidad de Dios]. El domingo ofreció la comunión-común a los luteranos, sin meterse en complicaciones de doctrina (más tarde subiré un artículo sobre esto: espérenlo, La nulidad de la doctrina, todo va en la práctica, en la ternura misericordiosa). El 19 de enero de 2014 perpetró otra de sus obras de ternura, esto es, revolucionarias, según aquello de que, ahora, la revolución comunista es revolución de la ternura. Nos lo cuenta el denzingerbergoglio.com que dijo: “Y compartir nuestras experiencias de llevar la cruz, así como para salir de esa enfermedad del corazón que nos amarga la vida: eso es importante que hagáis en las reuniones. Y también, los que son cristianos, con la Biblia, y los que son musulmanes con el Corán, con la fe que recibisteis de vuestros padres, que siempre os ayudará a seguir adelante. Compartir incluso la propia fe, pues Dios es uno solo: el mismo. Algunos han hablado de una manera, otros de otra… pero seguir adelante. Compartir. (Saludo a los refugiados en la parroquia romana del Sagrado Corazón de Jesús, 19 de enero de 2014)” (http://denzingerbergoglio.com/los-que-son-cristianos-con-la-biblia-y-los-que-son-musulmanes-con-el-coran-con-la-fe-que-recibieron-de-sus-padres-dios-es-un-solo-el-mismo/). De acuerdo con los señores del denziengerbergoglio, el pecado mayor aquí está en que el Dios que se nos reveló en Jesús (desde ahora: EL DIOS VERDADERO), el Único, el Dios trino, no tiene la misma identidad que Alá. En adelantelafe.com, el padre Lucas Prado, en un artículo del pasado 11-11 (http://www.adelantelafe.com/rezamos-todos-los-creyentes-al-mismo-dios/), se une al debate, aportando brasas para el mismo fuego que encendiera el denzingerbergoglio, añadiendo algo un poco insólito: el Dios de los judíos no sería el de los cristianos (sobre esto les ofrezco otro artículo, sobre todo porque, en el blog del artículo del padre, en adelantelafe.com, puse un aporte sobre la historia del Talmud y de sus relaciones con la Biblia y la Cristiandad e, inexplicablemente, me lo borraron, a pesar de que era estrictamente verdadero).

Antes de pasar adelante a la discusión del asunto, vamos a poner una nota sobre el actual papa: Franc ha cometido muchos desafueros de este tipo, como el que ya mencioné sobre los luteranos, pero no porque Dios no sea el mismo, sino porque él anula la Misión del Verbo, su exclusividad salvadora y a su Iglesia, no por un asunto sobre la identidad de Dios (no aquí, al menos; otra cosa es el “Dios spray” y el dios de las sorpresas y el “dios no católico”). Quiero decir, esto es mucho más grave que lo que citan nuestros actuales interlocutores: “Jesucristo, Mahoma, Jehová, Alá [pues] estos son todos los nombres utilizados para describir un ente que claramente es el mismo en todo el mundo [en todo el MUNDO, OJO]”, así dijo Francisco, en una oportunidad (alocución ante fieles y dirigentes católicos, del miércoles 3 de junio de 2015, cfr. http://www.cbn.com/mundocristiano/elmundo/2015/June/Papa-Francisco-dice-que-el-Coran-es-lo-mismo-que-la-Biblia/). En este pasaje sí parece estar hablando, definitivamente, como un new age, no en balde, en este blog, lo hemos llamado Francisco, el papa new age. Pero no es Franc nuestro tema principal aquí, sino la identidad del Dios verdadero: estamos discutiendo, nosotros, CATÓLICOS SIMPLICITER, con un grupo de buenas personas, de ésas que se llaman católicos tradicionalistas; y no está TAN mal, porque la Iglesia es Tradición, pero ése tampoco es el tema…

El Dios uno y trino, conocido por la Fe y la razón, no es dos dioses

Sin más rodeos, vamos a nuestro asunto. En la Carta a los Romanos, I,20-21, San Pablo dice algo de gran trascendencia: “Pues LO COGNOSCIBLE DE DIOS ES MANIFIESTO entre ellos, YA QUE DIOS SE LO MANIFESTÓ; porque desde la creación del mundo los atributos invisibles de Dios, tanto su eterno poder como su divinidad, se dejan ver a la inteligencia a través de las criaturas”. Lo mismo es dicho ya, anteriormente, en el Libro de la Sabiduría, XIII,1-9: “vanos son por naturaleza todos los hombres que han vivido en la ignorancia de Dios, que de los bienes visibles no fueron capaces de conocer AL QUE ES ni, al considerar sus obras, reconocieron al ARTÍFICE, sino que al fuego, al viento, al aire ligero, a la bóveda estrellada, al agua impetuosa o a las lumbreras del cielo los consideraron como dioses, señores del mundo. Y si fue su poder y eficiencia lo que les dejó sobrecogidos, DEDUZCAN DE AHÍ CUÁNTO MÁS PODEROSO ES AQUEL QUE LOS HIZO; Que si, cautivados por su belleza, los tomaron por dioses, sepan cuánto les aventaja el Señor de éstos, pues fue el AUTOR MISMO DE LA BELLEZA quien los creó. Pues de la grandeza y hermosura de las criaturas se llega, POR ANALOGÍA, a contemplar a su Autor”. Copio sólo hasta el versículo 5, porque los subsiguientes hablan sobre la culpa de los que no conocieron a Dios, más que de las pistas para hallarlo en la creación. Lo mismo dice Santo Tomás, en las cuestiones (qq.) 1 y 2 de la Pars I de la Suma Teológica, lo mismo que en la q. 12, artículo (a.) 12: Dios es cognoscible por la razón natural. Es un gran consuelo, es algo muy bello, Dios está a nuestro alcance, al de todos, aunque el montar un argumento estrictamente demostrativo sea sumamente difícil. Como dijo Benedicto XVI en su famoso discurso en la explanada de Ratisbona, en Alemania, nuestra religión es la religión del Logos, del Logos creador, es religión de la razón, de la razón verdadera, amplia, inmensa, aunque alumbrada por el misterio y la gracia, no la caricatura cerrada y pobre y débil y de horizontes microscópicos del “racionalismo” [nominalista] padre necesario del irracionalismo: la razón requiere de un fundamento y, si no puede hallarlo intelectivamente en un orden que la supera, entonces es un castillo en el aire, la razón está montada sobre una base de irracionalidad… No es tampoco un fideísmo irracionalista nuestra Fe, es absolutamente repugnante a la Fe verdadera una blasfemia virtual como aquélla de Lutero según la cual “la razón es la prostituta del diablo” [y la modernidad es su hija, como se ve en Hume, el ateo: “la razón es la esclava de las pasiones”: es como de Ockham a Hobbes: Dios, el legislador arbitrario absoluto que impone su loca voluntad de poder, se transforma en Leviatán…]. Es blasfemia, porque razón, logos, es el Verbo, el que se encarna… no es razón humana, pero se llama a Sí mismo Razón, cuando se revela: el calificativo de Lutero es un verdadero espanto…

Aquí entra un punto muy importante de la Fe: la Fe se revela a seres racionales, Dios se revela en lógoi, palabras, humanas, de manera conforme a nuestra lógica y a nuestra consecuente gramática [la contrariedad a la Fe de lo de Lutero –¡¡¡y de Ockham!!!–  es de terror… y más que tengan seguidores que se digan ‘cristianos’]. Y, entonces, la Fe y la razón forman una unidad orgánica, inescindible. Por eso, es tan importante aquello del querido papa: “La Fe y la razón son las dos alas con que Dios dotó al hombre para que llegara al conocimiento de la verdad”… Y, en la Fe crecemos, pero la Fe nos lleva a un crecimiento de nuestra inteligencia y ésta a un crecimiento de la Fe: en la frase clásica, netamente agustiniana, “creo para entender, entiendo para creer”. Y la Fe, en ciertos puntos, la existencia del alma, su inmortalidad, la existencia de Dios, muchos de sus atributos, se nos da, para que todos accedamos a ésas, las verdades más importantes, para que lo hagan también los sabios, sin error y con plena seguridad. Pero ellas son accesibles a la sola razón, de modo que, al tener evidencia de las mismas, ya la Fe cesa, pues su ámbito es el de lo que no se ve.

Entonces, se puede conocer a Dios con la sola razón, su existencia y muchos de sus atributos: Perfección suma, Acto puro, Infinito, Eterno, Inmóvil, absoluta Unidad-Simplicidad, Ser-Intelecto-Intelección-Inteligible-Verdad/Voluntad-Bien-Amor/Belleza-Gozo contemplativo-todo lo anterior sumo subsistente y sin distinciones, suma Intimidad, Impasibilidad, trascendencia, omnipotencia; aparte de Creador, Causa primera incausada, misericordia, justicia, que se ama con necesidad a Sí mismo, que todo lo conoce como participación de Sí, que todo lo que no es Él es amado por Él en Sí, en su Bondad, etc. (Contra Gentiles, libro I; y S. Th. I, qq. 1-21). Mientras tanto, la Encarnación, el pecado original, la Trinidad, la Gracia, la Iglesia, la salvación y la condenación, lo mismo que los demás novísimos, los sacramentos, la Resurrección, son materia de estricta Fe revelada, son materia de la gracia y la Obra redentora de Cristo, del Verbo encarnado, en Quien está la salvación, Quien restaura las relaciones del hombre y su Creador, así como nuestra naturaleza misma, luego de que, por el pecado, perdiéramos esa amistad e hiriéramos severamente esa naturaleza.

Negar la identidad de Dios no es lo mismo que negar la economía de la gracia

Santo Tomás pone el punto perfectamente en claro (S. Th., I, q. 32, a. 1): la Trinidad, por ejemplo, es materia estricta de Revelación divina, decir otra cosa es dañar la fe, someterla a la irrisión de los gentiles, que piensan que nuestra Fe depende de argumentos no demostrativos y que no somos capaces de distinguir. Sin embargo, queda de todo esto muy claro: a Dios se lo conoce por la sola razón natural, mas hay “aspectos suyos” que no son cognoscibles más que por Fe, como el que sea un Dios Trino. Él se reveló auténticamente como Trino, pero también como uno: si alguien dijere que Es y que es uno, diría verdad, sólo que, si negara que es Trino, sería por carecer de la gracia santificante y de la Fe sobrenatural. Pero los que niegan la Trinidad no son los únicos que carecen de la gracia, también lo hacen cristianos que reniegan de la Iglesia o del Servicio Primacial de unidad que ejerce el sucesor de San Pedro en la Sede de su martirio; y también carece de ella quien no niegue nada de esto pero se halle en pecado mortal. Así, puedes ser mártir de la Fe, como Santa Juana de Arco, a manos de católicos: date una idea; puedes ser mártir del Dios Trino a manos de creyentes en el Dios Trino, como algún ginebrino que cayera en las manos de Calvino… Y eso no convierte la Fe trinitaria de los asesinos en una Fe en un Dios falso… Lo que hace es que los excluye de la economía de la Gracia, de la acción salvadora del Verbo. En estos puntos, mis amigos TRADICIONALISTAS se muestran incapaces de entender.

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Juez y parte, el triunfo del novador: Francisco al final del sínodo

De arriba abajo, toda la Iglesia está bajo intento de exterminio

La revolución de la ternura, cuidado, puede enternecerte hasta la muerte

La revolución de la ternura, cuidado, puede enternecerte hasta la muerte

El sínodo contra la familia terminó. Según Francisco, para quien las ideas son un pecado, en sí mismas, para quien pensar e investigar racionalmente es malo, desde esa finalización, ya él (y unos hipotéticos “otros”, habló en plural), luego del mismo, no “volvería a sentir” del mismo modo a la familia, “la palabra «familia» no suena lo mismo que antes”. Se ha logrado un gran objetivo, la familia ha sido fundada nuevamente, ahora sobre las bases nuevas, las que no son “arcaicas”. Es muy conveniente acudir a la expresión de sus sentimientos, sobre todo porque, en la “Revolución de la Ternura” (como se atrevió a decir, nada más y nada menos que en Cuba; vid. https://www.aciprensa.com/noticias/papa-francisco-desafia-a-cuba-a-vivir-la-revolucion-de-la-ternura-como-la-virgen-maria-93338/; por eso, hasta le sacaron este libro: http://www.edmilenio.com/ESP/llibre_milenio2.asp?id=14&id_llibre=589), los sentimientos son lo crucial, de ellos depende todo, puede que hasta sean la realidad misma. La ventaja es que Franc nos ha dejado sus sentimientos, lo que él piensa, perdón, siente, luego del sínodo; se vertió por completo hacia afuera, el pasado sábado: qué espectáculo, qué grande, un papa hablando así de sus bellos sentimientos, incluso cuando la molestia es visible. Aunque no se engañen como Roberto De Mattei (sobre quien hablaré más abajo), Franc no se puso bravo por haber perdido nada. Él se enfada cuando le viene a los sentimientos, como en la película Intensamente-Inside Out, de Disney-Pixar, la consideración de los avinagrados, cuenta-cuentas-del-Rosario, no tierno, doctores de la Ley, fariseos, ridículos, débiles de corazón, que viven en torres de marfil, autorreferentes, que no van a las periferias, autocomplacidos, católicos verdaderos (a secas, sin etiquetas), juntamente con los “tradicionalistas” y los “conservadores”, así sean sus defensores acérrimos, porque lo son del papado, tan odiado por Franc…

Pero, bueno, el otro día, estaba discutiendo con uno de esos “papistas” o, más bien, francisquistas-franc-cisc-ónicos (papista soy yo), de los que lo aman “porque él sí va a cambiar todo”. El esperanzado me advirtió que no criticara a Franc delante de él… Para mí la respuesta fue muy fácil: a Franc no hay que criticarlo, hay que citarlo. Vamos a hacerlo, vamos a citarlo, él sólo se echa tierra. Ahora, eso no quiere decir que no lo comente, pero, sobre todo, que no ponga sus palabras en contexto, en relación con otras cosas que ha dicho, muy especialmente, en la Evangelii Gaudium, en la que puso sus planes, que se han venido a entender mejor, a medida que se han desplegado. Vamos, vamos a contemplar a Franc-ki, echándose tierra… o, en los parámetros de mi referido interlocutor, a que se ponga a “cambiar todo”, a luchar con Cristo…

Su gran discurso del 24 de octubre cogió calor cuando se acercó al fuego de la pregunta clave: “Mientras seguía los trabajos del Sínodo, me he preguntado: ¿Qué significará para la Iglesia concluir este Sínodo dedicado a la familia?” That is the question, ésa es la pregunta, el problema. ¿Qué ha significado todo esto?

Su respuesta comienza con una confesión, que puedo calificar de introductoria, porque se refiere en general a lo logrado; después se referirá a las dificultades y a los logros concretos y lo que se ha de desear para la Iglesia de ahora en adelante. Éstas son sus palabras:

“[Seguramente:] Seguramente no significa que se hayan encontrado soluciones exhaustivas a todas las dificultades y dudas que desafían y amenazan a la familia”; no, eso no se logró ni siquiera se buscó, como queda claro cuando se ve qué es lo que dice que sí se logró, en concreto. No se logró, siquiera, evitar la más poderosa amenaza actual venida de la Iglesia, su redefinición, a través de tramoyas como la de las últimas tres semanas. Franc-cisco dice, sin embargo, qué sí cree él que se logró: “se han puesto dichas dificultades y dudas a la luz de la fe, se han examinado atentamente, se han afrontado sin miedo y sin esconder la cabeza bajo tierra”. Eso lo dice en este principio, pero, más adelante en el discurso amplía el concepto: “Significa [lo hecho en el sínodo] haber instado a todos a comprender la importancia de la institución de la familia y del matrimonio entre un hombre y una mujer, fundado sobre la unidad y la indisolubilidad, y apreciarla como la base fundamental de la sociedad y de la vida humana. Significa haber tratado de ver y leer la realidad o, mejor dicho, las realidades de hoy con los ojos de Dios, para encender e iluminar con la llama de la fe los corazones de los hombres, en un momento histórico de desaliento y de crisis social, económica, moral y de predominio de la negatividad”. Es decir, él parece entender lo que significa la familia o, al menos, a la manera como los incontinentes entienden el bien moral, según el libro VII de la Ética a Nicómaco: como un borracho que recita los versos de Empédocles entiende dichos versos. Define a la familia con defectos, aunque suficientemente bien como para que nos alarmemos de alguien que sabe lo que dice e intenta lo que declara, incluso aquí mismo: la familia es célula de la sociedad, de la que depende el hombre mismo, fundada sobre el amor conyugal, que debe ser unitivo totalmente de los cónyuges, institucional e indisoluble. Lo defectuoso es que no nombra para nada la fecundidad, que hasta Platón, un pagano, tenía tan clara (El Banquete, Leyes VIII).

Une a eso una comprensión de los sacramentos, de la relación de Cristo y su Cuerpo Místico, de la eucaristía y de la Cruz; y queda un cuadro bastante perturbador. Piénsenlo, Kasper, por ejemplo, un viejo. Ha estado en contacto con todas las fuentes de la asombrosamente consistente historia de la Iglesia, de sus fundamentos históricos, de las profecías, los milagros, los argumentos racionales, su defensa por los padres, todas la solidez del asentamiento de los textos de los evangelios y demás libros, la estabilidad de la Iglesia, su fecundidad, sus tesoros, las profecías evangélicas cumplidas, la enorme masa de evidencia sobre la verdad de cada una de las proposiciones de la Fe y de cada rasgo de la verdad de la Historia Sagrada. Todo, es inmenso. Todo eso… y ese malvado todavía es un anticristiano tan bravo, haciendo el papel de infiltrado por más de 50 años. Es demasiado. Lo mismo sucede con Daneels o con Wuerl, quien, en los 80, era tenido por un campeón d la ortodoxia en los Estados Unidos: así llegó a obispo y, desde ese atalaya lo que ha hecho es combatir la Fe… Lo más terrible es que se diga que se vio al matrimonio a la luz del Evangelio, cuando lo que se hizo fue tomar al sexo desatado, ése del que Reich, Nietzsche, Santo Tomás y Platón dicen que causa ceguera espiritual, para ponerlo contra el matrimonio y el Evangelio, a lo Reich y Nietzsche…

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Teología del cuerpo, sexo y modernidad

Sobre cómo los tradicionalistas, obsesionados con el modernismo, caen en la gnosis

Una discusión en internet

Monseñor Richard Williamson, atribuye la teología del cuerpo a una iluminada y no a una profunda visión antropológica y teológica: se equivoca

Monseñor Richard Williamson, atribuye la teología del cuerpo a una iluminada y no a una profunda visión antropológica y teológica: se equivoca

En estos días, como siempre hago, pues me gusta bastante, participé en un blog de internet, cuyo nombre prefiero dejar en blanco, por mi respeto al autor del blog y para que no le salpiquen lo que digan sus lectores. Yo expresaba mi preocupación por un asunto muy grave, que ahora no viene al caso, un hecho revolucionario terrible; yo decía lo siguiente, en un contexto más amplio: “la moral sexual cristiana, la moral matrimonial [está] enraizada en LA TEOLOGÍA DEL CUERPO y en la de las relaciones de Dios y el mundo, de la Alianza, de Cristo y su Iglesia”, y, sin embargo, los revolucionarios infiltrados en la Iglesia estiman que estos puntos, los más importantes que se puedan concebir en el sentido de la vida del hombre sobre la Tierra, “han sido superadas por la modernidad”, decía. Parece como si no hubiera nada que objetar a eso, sobre todo si eres católico o alguien decente, aunque profeses la religión de Shaka Zulu: quiero decir, es ley natural [la constitución natural del hombre y su repercusión en la moral sexual], en parte, y, de lo demás, parece algo que cualquiera que crea en Dios y en nuestra dependencia respecto de Él podría aceptar o creer plausible sin problema, si se le explicara lo que significa. Claro, no para los infiltrados, que no son gente decente, que eso es lo que significa su infiltración, ¿no es la cosa? Entones, todo decente debería asentir, ¿no? Bueno, espérense un minuto, entre los “tradicionalistas” católicos hay gente que no tiene paz con nada que haya dicho ningún papa, en los últimos 57 años, así sea el Padre Nuestro.

Un anónimo del blog, me salió con que eso de la “teología del cuerpo” era modernismo… por eso lo resalto tanto arriba. Citando un documento titulado Los que creen que han ganado (http://www.statveritas.com.ar/Cartas/CartaWilliamson11.htm), del obispo Williamson, de la SS Pío X, me mandó una andanada de retos. Parece que este hombre cree que, cuando me refiero a la teología del cuerpo, me refiero a unas loqueras que Von Balthasar sacó de una supuesta mística llamada Adriana von Speyr. Ella habría ejercido una enorme influencia en la “teología conciliar” (término despectivo con que los Pío X se refieren al Concilio Vaticano II). Esa influencia se extendería a varios temas; entre ellos, a según, la “teología de la sexualidad”, que sería nada más y nada menos que la teología del cuerpo de Juan Pablo II. Speyr, mientras tanto, habría tenido unas revelaciones en las que algún ser celestial le habría “revelado” que debe tenerse un gran aprecio por “el amor erótico”, por el “‘valor positivo’ de la ‘corporeidad’”; eso habría llegado a extremos que habrían debilitado a miles de vocaciones.

La inadecuación histórica de la acusación

A esto puede responderse de dos maneras. Una histórica y otra filosófico-teológica, que incluye un poco de historia de la teología, es decir, de la teología de Juan Pablo II, que no debe nada a ninguna señora Speyr. Para empezar, la caída en el pansexualismo de la Iglesia, a lo mejor, en algunos casos, tuvo que ver con esa señora; a lo mejor (puede que sí, puede que no), en la generalidad, encontró en su relación con Von Balthasar un importante impulso. Pero, para poner un caso inmenso, en los Estados Unidos, eso viene de curas, religiosos y obispos que eran homosexuales, mucho antes de que Von Balthasar fuera conocido fuera de su casa en Suiza. Ellos, en 1972, usaron a un tal padre Kennedy, que ha abandonado el sacerdocio, que era freudiano y que se dedicó a difundir prácticas psicoanalíticas, con el aval de Dearden, de Detroit, y el rey de la Iglesia gringa, del 68 al 2005, Joseph Bernardin, conocido homosexual, desde mucho antes de su ascenso impresionante (http://www.renewamerica.com/columns/abbott/060818). Esta operación es la causa principal del escándalo de los abusos en ese país (http://www.culturewars.com/2004/ModernPsych.html). El complejo jugó un papel central, el complejo que es hoy tan central en la pérdida de la Fe, el complejo frente a la “ciencia” que, para rematar, es “moderna”. La mediocridad, pues, que hizo que se sucumbiera a Freud, que se avergonzarán de decir que había milagros (“¿tú de verdad crees que Cristo alimentó a 15.000 con 5 panes?”), de admitir que hubiera profecía… Freud, Rogers, Watson, así como Buda, el Hinduismo y el New Age en general, entraron en los conventos y los seminarios… Eso, ni es Concilio ni es Speyr ni es Von Balthasar ni es teología del cuerpo de Juan Pablo II. Hacer estas cuentas históricas así es como vivir en un ensueño y no saber ni dónde se está parado… Y, lo peor del caso, ponerse en el filo, al menos, del cisma, sobre base tan firme: la casita sobre la roca, mi pana.

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Historia de la física de Pierre Duhem

El más importante historiador de la física, que fue importante físico y filósofo de la ciencia

A continuación, publico uno de los posts más importantes de este blog, en toda su historia. Se trata de la historia de la física que escribió para la Catholic Enyclopedia of America el gran Pierre Duhem, cuya semblanza coloco en el prólogo que escribí para la traducción. La misma es muy importante y, lo mejor, es altamente resumida. Duhem escribió una gran historia en 10 tomos, que le requirió décadas de trabajo. Es tan importante, para el hombre de hoy, que yo hice la traducción pensando en los estudiantes de la universidad Santo Tomás de Santiago de Chile, en la que me desempeño, con la seguridad de que un escrito como éste serviría para derrotar, sin duda alguna, a la revolución en el alma de los muchachos. Excediendo los planes editoriales de la universidad, entonces me creo en la libertad y en el deber de ponerla a la disposición de todo el público de habla hispana. Pueden pensar que es megalomanía hablar así, que mi blog lo leen centenares de personas. Soy consciente de ello, no es megalomanía, pero, como dice Frank Morera, de EWTN, Dios nos dice: “habla”, no “que te oigan”: esta segunda parte no depende de mí, yo sólo hago lo mejor que pueda, por amor a Dios, a la Verdad, a la que Él Es y a las que participan de Él en nuestro intelecto, en su relación judicativa con la realidad, por amor a mis hermanos los hombres.

Como digo en el prólogo, les pongo notas muy importantes, me parece. Para empezar, notas aclaratorias de los conceptos físicos y, para culminar, notas que amplían los conceptos filosóficos, así como la visión histórica, de la sola historia física, a la historiografía general, especialmente de Occidente, aunque también la más amplia, de la humanidad entera. Sólo lean la primera nota final, sobre las supuestas edades y la “edad media” de los historiógrafos ideologistas y tendrán una primera degustación. Espero que este trabajo les deje los grandes frutos que espero de él, del brillo de Duhem, puesto al alcance del público de habla hispana, y de mis humildes comentarios: de seguro, como lo fue para mí, este escrito cambiará toda su visión de la realidad, en un sentido ampliamente luminoso… los acercará a la Luz de las naciones y Gloria de su Pueblo, el Nuevo Israel, la Iglesia Católica… Todo esto es lo que necesitamos, intensa y extensa REBELIÓN, REBELIÓN DE LA ESENCIA, EN ESTOS TIEMPOS DE REVOLUCIÓN…

 

Historia de la Física

Catholic Encyclopedia: http://www.newadvent.org/cathen/12047a.htm  //

Prólogo-Presentación, del traductor, del promotor del blog

Pierre Duhem (París, 1861-1916, Cabrespine, Francia), fue un físico, filósofo e historiador de la ciencia francés. Fue importante en varios campos de la física, como la termodinámica, la electrodinámica y elasticidad. Además, destacó en la filosofía de la física y las ciencias básicas, en general, de modo que, en las discusiones sobre el valor de las proposiciones científicas, se lo pone en conversación con Popper, Quine, Hume, Kant, Aristóteles, entre otros nombres grandes. Por otra parte, en el campo de la historia de la física, “la importancia de Duhem, como fundamento para la posición neo-aristotélica, yace en que él revolucionó la historia de la ciencia, una revolución que rehabilitó la importancia científica de los pensadores [mal llamados] medievales[i]. Él generó esta revolución dado que fue el primer historiador que prestó una consideración real (o aún leyó) los textos claves [mal llamados, n. t.] medievales; una consideración que lo llevó a concluir que la así llamada ‘revolución científica’ no ocurrió para nada en el siglo XVII, y no fue ninguna revolución, sino, en lugar de ello, fue un proceso continuo que empezó en la [mal llamada] edad media. Esta conclusión significa que la visión de la [mal llamada] ilustración [nota de pie de página] es falsa[ii]; y que la metafísica aristotélica no es incompatible con la ciencia, ya que la misma fue aceptada por científicos [mal llamados] medievales que fueron los que levantaron del suelo al proyecto científico moderno”[iii].

Duhem es, como hemos dicho, un pensador de estatura y cuyas observaciones sobre la relación entre el experimento y la teoría (en La física, su objeto y su estructura, pp. 173 y ss) sugirieron a Einstein la teoría de la relatividad general[iv]. Y, si bien las obras más importantes de este pensador, que influyó también en el más renombrado de los filósofos de la ciencia estadounidense de las últimas décadas, W. O. Quine[v], son La teoría física, su objeto y su estructura[vi] y El sistema del mundo: historia de las doctrinas cosmológicas de Platón a Copérnico, una historia de la ciencia en 10 tomos[vii], la historia que traducimos en esta edición, publicada originalmente en inglés, en 1912, en la Catholic Encyclopedia[viii], es un excelente esquema y una valiosa introducción, tanto a la historia de esta ciencia básica, como a la propia disciplina, que siempre se ha visto aquejada, en su enseñanza secundaria y básica universitaria, por una irrealidad: el ser presentada como ecuaciones en el aire, que resuelven problemas, pero sin que se transmita de dónde surgieron, bajo qué esquemas conceptuales, respondiendo a qué tipo de planteamientos científicos y por qué personas y de cuál talante. Lo cual ayudaría inmensamente a su más adecuada comprensión. Por otra parte, la obra presente tiene el mérito de haber dejado el relato del avance secular de la ciencia en el momento previo a la gran revolución que fue para la disciplina el trabajo de Plank, Marie Curie, Einstein, Bohr, Heisenberg, Dirac, Schrödinger, De Broglie, etc., a finales del XIX y principios de XX. De esa forma, teniendo una adecuada imagen del estado de la ciencia en el momento previo, así como de la manera en que se llegó a ese momento, puede ser mucho más claro el alcance, el significado y la importancia de los derroteros que ha ido tomando esta disciplina, en esta época posterior. Así, este trabajo que presentamos cumple una importante función propedéutica, para legos y, aún, para expertos en la disciplina. Faltaría, quizás, una buena introducción matemática que explicara la importancia que ha tenido el análisis para el progreso de la física; y cómo la nueva geometría, el giro de esta ciencia hacia posturas pre y post-euclidianas, contribuyeron decisivamente al avance de la ciencia natural. Y a eso habría que añadir el desarrollo de los métodos de observación y medición y la relación entre éstos y la física clásica. Heisenberg[ix], por un lado, y Einstein e Infeld[x], por el otro, han dedicado obras importantes a la información sobre estos temas. Finalmente, esta misma historia puede ampliarse, en cuanto a la física y a otras disciplinas científicas, además de con el trabajo citado de Duhem, con la Historia de la Ciencia de Agustín a Galileo, de A. C. Crombie[xi].

Ahora bien, el trabajo que presentamos tiene otros puntos de interés que quisiéramos destacar. Al leer una historia completa de la física, así sea una breve, como la presente –si esa historia es realmente completa–, saltan a la vista una serie de hechos, desconcertantes para el lector contemporáneo. El primero y más obvio es el ya señalado: Aristóteles no es un autor de fantasías trasnochadas metafísicas y anticientíficas, como se hizo popular en el siglo XVIII, en una postura que Kant llevó a su expresión más acabada y a límites “escatológicos”. De hecho, queda bastante claro que la ciencia vivió en un mundo filosófico aristotélico, aunque buena parte de su historia consistiera en un derribar el paralelo (sólo paralelo) universo de la física del Estagirita y de la parte de la cosmología que dependía de esa física. Eso sólo comenzó a cambiar de manera significativa con Descartes, en un momento muy tardío, en el segundo cuarto del siglo XVII.

De hecho, como apunta también Lamont: “El epicureísmo, por otra parte, cuyo atomismo fue el más cercano equivalente de la antigüedad a las posiciones filosóficas anti-aristotélicas celebradas por la visión de la [mal llamada, n. t.] ilustración, no hizo ninguna contribución significativa a la ciencia. (Epicuro mismo fue notorio por sostener, en su carta a Pitoclés, que el Sol era más o menos del mismo tamaño del que nos parecía a nosotros, unos 30 centímetros de diámetro, como lo refiere Cicerón; y sus sucesores fueron hostiles a la noción misma de geometría)”[xii]. Ya, por este solo punto, este trabajo es de inmensa importancia.

Pero hay mucho más. Siempre se cita al cardenal Newman cuando dijo que “conocer la historia es ser católico”. El converso cardenal, proveniente del anglicanismo, se refería a que, si se lee a los padres de la Iglesia y se sigue la historia, desde esos albores, hasta el mundo de hoy, se puede ver claramente la continuidad de una sola institución que nos trae la obra de Cristo y nos conecta con sus primeros discípulos y apóstoles: la Iglesia. Quizás, el cardenal no tenía una conciencia de la inmensa amplitud que puede tener su aserción. Si se conoce la historia, se ve que la inquisición no es la obra de gran malignidad que se nos ha dicho o que las cruzadas no fueron la empresa de agresión de los fanáticos, se ve que la Iglesia no persiguió a la ciencia ni España o el catolicismo fueron responsables de genocidios. Si se conoce la historia se sabe que, desde Platón, se sabía que la Tierra era esférica y hasta se había medido, con cierta precisión su perímetro, que no tuvimos que esperar a que Colón “se diera” con América para conocer estas cosas; que, desde Platón, desde la Academia, Heráclides Póntico había lanzado la primera hipótesis heliocéntrica de la historia y que esa hipótesis fue sostenida con fuerza por una persona importante, Aristarco de Samos, en el siglo III a. C. Quien conoce historia sabe que todos los científicos hasta el siglo XVIII fueron creyentes, que no hay incompatibilidad entre ciencia y religión, sino todo lo contrario. Quien conozca historia sabrá que muchos de los físicos más importantes de la vida han sido católicos: Filópono, Grossetesta, Roger Bacon, Freiberg, Ockham (monje franciscano), Oresme (obispo de Lyon), Buridán, Maricourt, Da Vinci, Nicolás de Cusa (cardenal), Domingo de Soto (dominico), Copérnico (sacerdote), Galileo, Roberval, Descartes, Mersenne (sacerdote), Gassendi (sacerdote), Torricelli, Pascal, Grimaldi (jesuita), Boscovich (jesuita), Fresnel, Navier, Marie Curie, Lemaitre (sacerdote). O aún cristianos, si bien protestantes: Tyco Brahe, Kepler, Leibniz, Huygens, Newton. Se le podría sacar punta a la frase del Cardenal John Henry Newman en muchos más sentidos, pero los dichos son extremadamente relevantes en el trabajo presente y tienen que ser tomados en cuenta y aún resaltados.

Así, pues, en una sustancial cantidad de pasajes de la obra que traducimos, añadimos notas de pie de página con aclaratorias de todos los tipos, que van desde la física a la historiografía, pasando por la filosofía, en general, y la filosofía de la ciencia, en particular, la historia, y otra serie de temas.

Finalmente, es una impresión común, al leer estas historias de la física y otros trabajos de divulgación, que el autor que tiene la venia de acercar al gran público la luz de la disciplina respectiva comete una falta –a veces inevitable–: usa términos técnicos, que da por sabidos, pero que terminan constituyendo un grave obstáculo para el correcto entendimiento y aprovechamiento consecuente del trabajo, por parte de sus destinatarios. Termina no teniendo sentido o no realizándolo plenamente. Por ello, aportamos una serie de notas, tratando de aclarar todo lo posible los conceptos físicos que el autor va manejando.

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La sabiduría new age se lanza contra el Cristianismo (1): éste es malvado

Un energúmeno señala el nombre de su obsesión, obviamente: "Jesús"

Un energúmeno señala el nombre de su obsesión, obviamente: “Jesús”

Aurelio Arreaza escribe un artículo muy digno de ser comentado: “El Papa. Las religiones. Latinoamérica” (EUD, 01-06-13). En él, se lanza la típica cantaleta del secularismo radical y del new age. Que la religión es mala: “por siglos”, no “desde siempre”, como enseña la historia, las religiones han guiado al hombre y mira lo mal que está el mundo (no es que tiene dos siglos dominado por varias bandas de fanáticos ateos y fuertemente anticristianos occidentales, llamados “ilustrados”, no). Entonces, comienza la degradación: religiones: mal; Cristianismo: muy mal; Catolicismo: la porquería completa.

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Cuando la revolución arrasó la expresión de la sociedad

Gnosticismo revolucionario y arte

La Madre Teresa y Lady Diana: dos bellezas, la más luminosa es la que refleja más a Dios, aunque eso, como sabía El Principito, "sólo se ve con el corazón"

La Madre Teresa y Lady Diana: dos bellezas, la más luminosa es la que refleja más a Dios, aunque eso, como sabía El Principito, “sólo se ve con el corazón”

¿Qué tienen de común, en cuanto bellos, un bebé de 5 meses, una monjita que despliega una generosidad increíble, formando una congregación llamada Misioneras de la Caridad, Miss Universo, un amanecer de oro y grana, la amistad y la justicia, la Capilla Sixtina, la Alhambra? Lo dice Aristóteles, al presentar a la “virtud total en relación con otros”, a la justicia: “brilla más que el Héspero y el Lucero”. La belleza es luminosidad (S. Th., I, 5, 1). El arte siempre ha tendido a ello, en cualquier sociedad. Ahí están las piletas de la Alhambra, representaciones brillantes del Brillo inefable, para demostrarlo. Pero el arte occidental, el Cristiano, refiriéndose siempre a la manifestación sensible perfecta de la Gloria celestial, tuvo por tema a la luz, desde el Románico al Barroco, pasando por el más bello, en arquitectura, el Gótico, y por el más bello en la pintura, el mal llamado “Renacimiento”. De nuevo, el arte es vida interior de la comunidad y expresión de ella que se desborda; y el arte es reflejo de la teología comunitaria: de ambas teologías, la civil y la trascendente (cfr. Voegelin, New Science of Politics), el arte es conexión con el fondo trascendente, el sentido profundo de la comunidad, es exteriorización de esa legalidad más profunda, que subyace a la legalidad superficial (cfr. Orestes Brownson, The American Republic; Voegelin, ibíd.; Platón, La República, II-IV). Por eso, el arte fecunda, pues es conexión con lo Bello en sí (Platón, El Banquete), por mejor decir, conexión con Dios, Belleza suma subsistente, en cuanto la sociedad es “pueblo elegido”, una manifestación particular del orden del cosmos y de la Voluntad que subyace al mismo (cfr. Voegelin, ibíd.; Brownson, ibíd.).

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