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Nolan Ryan: Una para los sabermétricos, las victorias

El Expreso demuestra que, en pitcheo, la sabermetría vale

Nolan Ryan: un grande, una grande para los sabermétricos

Nolan Ryan: un grande, una grande para los sabermétricos

Cualquiera que sepa algo de beisbol sabe que Nolan Ryan es una leyenda. 5.714 ponches, 7 no hit no runs, 3,19 de efectividad de por vida en una carrera larguísima, 1,25 de WHIP o BBHEL, 324 victorias. No en balde llegó al Salón de la Fama en la primera votación con 98,79% de los votos… y hay que buscar a los locos que no votaron por él (así como los locos que no votaron por Ted Williams o Babe Ruth: seguro, respectivamente, neoyorquinos o bostonianos envidiosos). Ryan es uno de los 3 ó 4 mejores pitchers que ha habido.

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Sabermétricos: la SabrWAR es una farsa

Ahora sí: a que no me bailan este trompo en la uña

Carrera por el más valioso 2012: mediatizada por la "ciencia" inexacta de la sabermétrica

Carrera por el más valioso 2012: mediatizada por la “ciencia” inexacta de la sabermétrica

El periodista Jim Caple, de ESPN, nos da unas referencias muy útiles (Vamos a detener el caballo del WAR, ESPN, 01-02-13). Una pretendida ciencia aplicada al deporte, que da resultados sustancialmente distintos aplicados al mismo objeto, por los métodos distintos de medición: muy científico. Y eso con la estadística favorita, la reina de la sabermétrica: el WAR, siglas en inglés de Victorias (W, de Wins) Sobre (A, de Above) el Reemplazo (R, de Replacement).  Yo me imagino a Fresnel o a Huygens aplicando sus modelos geométricos a la óptica y llegando uno a un ángulo de refracción de 15° y el otro a uno de menos 30°: ni en el País de las Maravillas, en la preparación para la vuelta de Alicia.

En realidad, él no dice que sea una farsa, dice lo que digo yo: pónganlo ahí, apilado con las demás estadísticas, para que gocemos discutiendo y viendo cosas. Pero no traten, eso sí y digo yo, no él, de decirnos que lo que vemos no es lo que vemos, que se inventó el agua seca y la tierra que moja por su propia constitución y, SOBRE TODO, DEJEN DE ESTAR MANIPULANDO EN MATERIAS DE BILLETE. Científico es teórico, no negociante ni creador de modelos para dominar la realidad. Ése último es el ingeniero, el tecnólogo, tecnócrata, etc. Y, para terminar, no nos vengan con que ustedes puedes mezclar peras con manzanas en cuentas matemáticas, que pitcheo y defensiva y corrido y bateo lo pueden meter en una sola ecuación: PORQUE DA LÁSTIMA, le da lástima a cualquiera con un dedo de frente…

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Cerrada la discusión sobre sabermétrica

Con este artículo, no hay más discusión, la cerré

Según Dan Szymbroski, él puede predecir, gracias a la sabermétrica, cuánto valdrá Josh Hamilton, como pelotero, en 2015. Ey, Josh, pon entre las prioridades que te tatuaste en el brazo a Dan, antes que a Dios

Según Dan Szymbroski, él puede predecir, gracias a la sabermétrica, cuánto valdrá Josh Hamilton, como pelotero, en 2015. Ey, Josh, pon entre las prioridades que te tatuaste en el brazo a Dan, antes que a Dios

Por petición de un amigo, hablo una vez más de este tema, que consideraré luego cerrado. Las discusiones teóricas nunca terminan, se abandonan; a menos que una parte, por sinceridad y honestidad, se considere refutada… o por un decreto. Como tengo que hacer otras cosas, yo sólo soy un aficionado de beisbol, no un periodista deportivo cubriendo “esta fuente”, decreto que aquí lo cierro, por ahora. Agradezco, sin embargo, a los amigos que han respondido a mis anteriores escritos y que, por tanto, han posibilitado que la discusión avance. En particular, hay una persona que no puedo identificar que me dedicó una amplía respuesta; que ahora paso a replicar, un poco apasionadamente, pero tratando de conservar siempre el respeto debido en estas discusiones “académicas”, que siempre tienen que buscar la verdad, en la medida de nuestras posibilidades. Un blog de beisbol, hoy, puede considerarse un blog de sabermétricos o uno “infestado” de ellos o de entusiastas admiradores, que saldrán a defenderse muy vehementemente, muchas veces, y con concepciones sobre palabras como ‘ciencia’, ‘matemática’, ‘medida’ y otras, que se adaptan a las definiciones del “SABR Pack”, aparentemente, muy inadecuadas. Ellos no van a dar su brazo a torcer, eso sí. La persona ésta cuya apasionada respuesta paso a replicar, para no darlo a torcer, dice 1) que quién ha dicho que es ciencia, que le dé ejemplos: bueno, en mi primer artículo de esta serie le pongo a Dan Zsymborski, de Espndeportes, prediciendo lo que va a batear y valer Josh Hamilton en el 2015, prediciendo a la manera en que predice la ciencia, basado en cálculos, cálculos sabermétricos de fantasía. Ahí tiene un ejemplo, señor (a). Aparte, dice 2) que yo no “demuestro” [eso no se demuestra, lo evidente se muestra] que el beisbol sea no numérico, no cuantitativo, porque, según esta persona, el beisbol permite contar. En fin, ¿qué se puede responder cuando se tiene que lidiar con “objeciones” así? Un cosa es contar y otra es lo que se cuenta y todavía otra que todo lo contado sea matemático: Descartes, por ejemplo, para convertir todo en objeto de matemática, alzó su duda metódica: sin ella, artificialidad patente, las cosas son mucho más que res extensa, cosa de extensión, medible, matematizable; en Kant, la matemática es reflexión sobre las formas (cuantitativas) de la sensibilidad pura, no toda la experiencia; en Aristóteles o en Santo Tomás, evidentemente, lo matemático es sólo lo que pertenece a la medida de la cantidad, de esa categoría accidental, no a la sustancia, por ejemplo. Duhem, por eso, tiene todo un estudio sobre cómo es posible la medición en física. Yo reproduzco parte de lo esencial de lo que dice éste, así como de lo que dicen Heisenberg y Bohr. Pero, ahora, como se pueden contar los árboles o los turnos al bate, este turno no es este turno, no, este turno es parte de las estadísticas que yo recopilaré luego; y esa estadística no tiene nada de abstracción, es la realidad misma puesta en mis gráficos. Dice 3) que el average, en el que se toma por igual un sencillo que un jonrón (clara muestra de lo que digo sobre la abstracción) no sirve, lo mismo que la contabilidad de errores defensivos, que dependen de la opinión del anotador. Muy bien, muy bien, entonces hay que buscar criterios mejores: ¿ésos son científicos? No, son valoraciones, ¿de quién?, de Fangraphs, puede que prefiera las mías. Pero, otra cosa, me imagino que, por lo que dice, preferirá el slugging, ésa no es una “nueva estadística”; además, le parecerá lo máximo el OPS, para lo que necesita el OBP. Dice que el average es una tontería, porque, en 600 turnos, 15 hits son la diferencia entre un 275 y un 300 (no recuerdo, espero que haya sacado la cuenta bien, ésta está buena: 15 es el 2,5% de 600). Pero no se da cuenta de que de eso se hace una temporada diferente: 15 hits, que ellos, como Schoenfield, en el artículo que cito en mi primer escrito, quieren minimizar, son una gran cantidad, como diferencia. Dicen: “no, no, no, el OBP es mejor”; puede ser, pero eso no implica que invalide el avg., sobre todo porque depende de él mayormente y porque esas proporciones, cuando sumas los boletos, son más insignificantes, así de fácil. Por cierto, un hit, jonrón o sencillo, en cuanto hit, es igual a cualquier otro hit. Un punto muy interesante, en este ámbito, es lo de la edad de las mediciones: tienen 100 años, por eso son malas, dice. A lo mejor es malo comer, porque tenemos toda la vida haciéndolo; o es muy bueno que la droga sea un mal endémico de la sociedad, porque eso sí es nuevo, como el totalitarismo. Seguro todo lo nuevo es mejor que todo lo viejo y, por eso, si es más nuevo, es mejor. La racionalidad, así, sí se eleva, a lo mejor porque esto del progreso es bastante viejo, para el horizonte cultural de mis contemporáneos: la religión del progreso nació en el XVIII: vieja, mucho más de 100 años, más de 250. Nadie dice que estas valoraciones –personales de unos vivarachos– sean malas, lo malo es que las presenten como una caída y mesa limpia: “las impulsadas son una basura, como el promedio, lo que importa es las ‘carreras creadas’, blablablá”. Por cierto, las medidas deben ser constantes, no como dice David Schoenfield, de espndeportes, siguiendo al “SABR Pack”, según el cual los estadios son medidas distintas, que, para colmo, pueden cambiar de año a año (¡¡¡basados en la actuación de los peloteros, que es lo que se mide por los estadios, en primer lugar!!!: esto no tiene nada de circular, ¡no!), lo mismo que los “peloteros de reemplazo”. Copio partes del artículo ¿Para qué sirve [el WAR]?, de Matt Klaasen y Dave Cameron, de FanGraphs (aparecido el 26 de enero de 2010 en espndeportes.com), para que se vea cómo son arbitrarios, poniendo valores a las cosas y queriendo comparar peras con manzanas, pitcheo, corrido de bases, fildeo y bateo, todo queriendo ser metido en un saco, como si eso no violara ningún principio teórico:

El WAR es bastante simple en teoría. La idea es tomar la contribución total de un jugador a crear carreras (bateo y corrido de bases), al igual que como las que evita (pitcheo y defensiva), y entonces se comparan esos totales con lo que un equipo podría esperar si gastaran el mínimo de la liga en algún jugador al azar disponible en Triple A (el llamado “jugador de reemplazo”).

“Al medir todas las contribuciones por el valor de carreras que crean (o salvan), podemos medir cosas que están en escalas ampliamente diferentes [peras y manzanas], como ponches y cuadrangulares. Por ejemplo, un sencillo vale, en promedio, media carrera, una base robada vale 0.2 carreras, y un ponche evita aproximadamente 0.3 carreras. Así que, si Derek Jeter se va de 4-2 con dos sencillos, una base robada y dos ponches en un juego en particular, entonces él creó aproximadamente 0.6 carreras en ofensiva.

“Debido a que cada acción en el terreno afecta la anotación de carreras en un grado u otro, nosotros podemos comparar ese total contra otras actuaciones de jugadores, incluso si no consiguen sencillos, bases robadas o ponches. Por ejemplo, si Mark Teixeira se va de 4-1 con un cuadrangular en ese mismo juego, entonces él habría creado un valor ofensivo similar al de Jeter, aún cuando tuvo un hit menos e hizo un out extra más. Su cañonazo fue más impactante que cualquier otra cosa que pudiese haber hecho su veloz compañero, y la compensación entre cantidad y calidad esencialmente se cancela.

“Podemos aplicar este concepto a todos los aspectos del juego, no solo a la ofensiva [peras con rinocerontes]. Cada out creado por un lanzador o un defensor también salva carreras, y una vez traducimos esos números a un total de carreras salvadas, podemos entonces comparar esos números entre las diferentes posiciones.

“Sin entrar en todos los cálculos — pueden encontrar una serie de 14 partes en profundidad que explica como se calcula el WAR en el glosario en FanGraphs si eres curioso — entonces el WAR toma esos valores totales de carreras salvadas y creadas, los ajusta por la relativa escasez entre las diferentes posiciones, y convierte las carreras en victorias [¿y esta traducción qué?] sobre lo que un equipo podría esperar si ese jugador se lesiona y tiene que ser reemplazado por algún jugador veterano de liga menor o un jornalero sustituto de la banca”.

Aplíquense a estas pretensiones fantásticas (¿qué tiene de científico poner un valor de 0,2 carreras “creadas” a un hit o a una base robada o de 0,3 “carreras evitadas” a un ponche?, cosa loca) los principios sencillos de medición que he repetido ya varias veces y se tendrá una idea clara de lo descabellado que es esto, si quiere pasar de un mero juego y de unos datos que se complementan con otros y que no sustituyen a nadie y, a lo más, amplían la perspectiva. Cualquier pretensión por encima de esto, en los términos en que está, al menos, el artículo parcialmente transcrito, es una completa ilegitimidad.

A mis antagonistas sabermétricos

Saberméticos responden, se les replica

Sinopsis del significado de la sabermetría: arriba, negocio (business) y scouting, buscadores de talento: ahí está la caída, unos vivos científicos darán la estrategia de gastos de los equipos

Sinopsis del significado de la sabermetría: arriba, negocio (business) y scouting, buscadores de talento: ahí está la caída, unos vivos “científicos” darán la estrategia de gastos de los equipos, los contratos, los billegas

En mi artículo sobre sabermétrica, traté de mostrar que el beisbol, como actividad humana, trata sobre un reto, una batalla individual, de poder, habilidad, consistencia, valentía; que tiene que ver con un cuadro más grande, en el que otros dependen de los contrincantes individuales. A veces, el desafío incluye hasta la generosidad: el bateador tiene que sacrificarse por el equipo: toque de bola. Ahí no cabe la medición, meterla es meter lo ajeno. Quienes amamos al beisbol, amamos esto en primer lugar, no otra cosa. Claro, de repente entran unos que se dan cuenta de que hay jugadores que hacen mejor las cosas, que aportan más al equipo, que tienen éxito en sus retos individuales con más frecuencia. Esos peloteros se hacen famosos (para algunos, “ídolos”) y todos quieren ir a verlos y están pendientes de sus actuaciones.

Hasta aquí, todo bien. Lo malo es cuando salen unos y dicen que el beisbol no se trata de lo que todos podemos ver, sino de unas fórmulas de iniciados, de un selecto grupo, que es quien puede decirnos qué es lo que nos tiene que gustar, sin que sepamos por qué y sin que en verdad nos interese: “no es bueno ser buen bateador, no; el buen bateador no es el bueno, es el disciplinado: meter hits no interesa, interesa más que te den bases por bolas”. ¿EN SERIO? “Sí y ése de las bases por bolas es el que tiene que cobrar y ganar premios; sí, ya los dueños de los equipos no están pagando a nosotros, los iniciados, para que les digamos a quién contratar”.

Traté de mostrar todo lo anterior, en el artículo que les digo. Pero recibí respuestas negativas de muchos amantes de la “saber-metría”. Ninguno, sin embargo, refutó ninguno de mis argumentos, como es tan común. Dicen: “eres un fanático”, “no tocas ningún principio epistemológico”, “esto es una sarta de sensiblerías”. Bueno, pero díganme: yo muestro que el beisbol es no cuantitativo y que la medición de lo no cuantitativo, de lo cualitativo, según Pierre Duhem (La Teoría Física, su objeto y su estructura), supone alguna capacidad de traducción y que la misma va por las intensidades de las cualidades; que los instrumentos de medición tienen que controlarse, que las medidas son proporcionales a lo medido y constantes o no hay posibilidad de medir (cfr. Werner Heisenberg, Diálogos sobre la física atómica, citando a Niels Böhr). Luego muestro que los sabermétricos violan cada uno de estos principios y luego quieren manipular decisiones sobre premios y el mercado, con base en una pseudociencia. Entonces, muéstrenme que lo que digo es falso y después, si quieren, digan de mí lo que sea, no me importa, lo relevante es el tema y la verdad sobre él.

Sabermétrica, matemática aplicada al deporte… para dominar

No sólo es problema del beisbol, se piensa aplicar a todos los deportes profesionales de EUA

TroutCabreraEl béisbol, más que nada, es movido por un reto, un reto individual: un pitcher le dice a un bateador: “a que no la bateas de manera inatrapable”; el bateador responde: “a que sí”. Son dos machos, frente a frente. Pero eso no agota todo: si hay gente en base, el bateador se puede sacrificar, el pitcher tiene que procurar que no avancen; los jugadores de campo ayudarán a ese efecto. En el reto, cada uno tiene sus compañeros, para añadir drama, tensión y alternativas distintas para la estrategia. Aquí estamos hablando de relaciones: de equipos y entre rivales; y de cualidades: fuerza, destreza, velocidad. Se habla, también, de unas acciones y unas pasiones: el pitcher trata de engañar, el bateador encuentra el pitcheo y deposita la pelota en lo profundo del rightfield. Por ningún lado aparecen cantidades. Cualquier intento de matematizar esto, tiene que incluir alguna manera de traducir las realidades anteriores a números, a medidas. Siempre se utilizó una manera bastante obvia: un bateador se presenta a su reto particular un número de veces, sobre las que tiene éxito o fracaso otro número; dividiendo, se halla una proporción: Miguel Cabrera tuvo 330/1000 el año pasado y ganó el título de bateo. Pero, como pasa mucho hoy en día, llegaron unos vivos, que dicen ser los descubridores del agua: encontraron la piedra filosofal, la ciencia aplicada al beisbol. En los últimos siglos han salido miles que se presentan y dicen: “la humanidad estaba en tinieblas, hasta que llegué yo”. Vean a Marx, a Nietzsche, a Hegel, a Descartes, Heidegger, Comte, etc. El beisbol no podía quedar al margen. Y, como siempre, cada vez que aparece uno así, hay que desconfiar, puede estar buscando algo diferente. Para mí, está claro, quiere que sus favoritos ganen premios (Mike Trout, ESPN y Miguel Cabrera son  nombres suficientes para probarlo) y quieren influir en las decisiones de los equipos, en cuanto a contratación de peloteros.

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