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Tag Archives: romanos I

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Santo Tomás y el implante de senos

Qué bajo ha caído este mundo del progreso imparable

Vanidad de vanidades... oh, oh, vanidad, eres la marca del progreso: pura esclavitud

Vanidad de vanidades… oh, oh, vanidad, eres la marcas del progreso: pura esclavitud…

Es bastante evidente, para cualquier persona con un poco de honestidad y un mínimo de discernimiento intelectual, que la operación estética de los pechos femeninos es algo que puede deberse o al complejo, con lo que se ofende a Dios, por falta de agradecimiento, o por la sensualidad y la falta de modestia, que raya en deseos lujuriosos: es decir, se hace para atraer hombres sensuales. La primera causa está relacionada con la segunda: una mujer se cree menos, porque estima que sus atributos físicos son inferiores, todo en relación a la posibilidad de gustarle a los hombres. Ahora, esto es una moda contemporánea, que, en determinados círculos es casi endémica: muchas muchachas de bajos, medianos o abundantes recursos de hoy en día y sus familias, por ejemplo, han convertido en una necesidad (creada absurdamente) esta práctica (“sin tetas, no hay paraíso”), de modo que es muy común la operación de mamas, con miras, por cierto y por supuesto, a agrandarlas.

Según parece, no hay un ángulo desde el cual justificar esta práctica, que se muestra injustificable; pero, puede haber un ángulo desde el que sí lo sea. En la cuestión 169 de la Pars secunda secundae, de la Suma Teológica, Santo Tomás se pregunta si es pecado mortal el que las mujeres se adornen (su sociedad tenía que ser muy distinta de la nuestra, como se ve por el descenso del maquillaje y las joyas a la cirugía plástica de senos). El asunto es el mismo: una mujer puede estar mostrando falta de modestia, que revela otras intenciones más inconfesables. El Aquinate responde de manera muy ponderada: si se adorna para causar lascivia, peca; si lo hace para agradar al marido y de modo adecuado a este fin, su acción puede incluso ser encomiable, pues puede evitar que la desprecie y caiga en adulterio. Si lo hace por ligereza o vanidad, peca mortal o levemente, según los casos. Si lo hacen por costumbre de este tipo, no pecan (en los casos en que la costumbre no caiga en algún extremo inadmisible), aunque la costumbre no sea recomendable.

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Aristóteles y Santo Tomás: un tumba-rancho acaba con el Big Bang (3)

La Fe eleva a la razón; sin una razón abierta al mundo, la Fe es imposible

Creación, origen del mal, inicio de la materia: Tomás y Aristóteles muestran las relaciones sanas entre Fe y Razón
La Trinidad y la Asunción: dos misterios que superan con mucho las fuerzas de nuestra sola razón y que, por tanto, la elevan impresionantemente

La Trinidad y la Asunción: dos misterios que superan con mucho las fuerzas de nuestra sola razón y que, por tanto, la elevan impresionantemente

Lo dicho hasta ahora, sienta buenas bases intelectuales para acercarse a la fe, pues enseña que las verdades que encontramos con la sola razón son solidarias con las que no podríamos conocer si Dios no nos las revelara. Son cuando menos errores todas las opiniones y doctrinas que se dicen acerca de la doble verdad, de la corrupción de la razón por la fe, la contradicción entre ciencia y razón, por un lado, y fe, por el otro, etc. Lo que es una corrupción es el fideísmo, pues este mundo lo creó Dios, nosotros podemos conocerlo y por él podemos llegar al Creador, porque, por ser Él la causa eficiente y la final del mundo, nuestro ser guarda analogía con el Suyo. Eso es lo que dicen San Pablo, en la Carta a los Romanos (I, 18-23), y el libro de La Sabiduría (XIII). Y por ello fue que Aristóteles llegó a un conocimiento muy profundo del Ser de Dios, en tanto que puede ser conocido por nosotros. De modo que no es ni racional ni cristiano sostener con Lutero y con el fideísmo que el hombre se corrompió por el pecado original a tal punto que no puede conocer nada, por la pérdida total de su razón: ésta, creación de Dios, por la que guardamos en nuestro ser mismo una imagen del Creador, no es la “prostituta del diablo”, como afirmó el heresiarca cismático; más bien, desde esta perspectiva, esa afirmación es una blasfemia. Es una blasfemia que tuvo largo alcance en la historia de la filosofía moderna: compáresela con la tan importante declaración del secularista y ateo Hume: “la razón es la esclava de las pasiones”.

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Dos fundamentalismos opuestos vs. católicos

Octavo de la serie Todos contra Dios

En 1.999, Jack Lemmon y George C. Scott revivieron el drama del juicio a Darwin que los fundamentalistas biblistas hicieron en Tennessee, en 1.925

En 1.999, Jack Lemmon y George C. Scott revivieron el drama del juicio a Darwin que los fundamentalistas biblistas hicieron en Tennessee, en 1.925

Hasta aquí, hemos seguido al profesor Julio de la Vega-Hazas, casi punto por punto, aunque con añadidos. Ahora vamos a seguirlo un poco más; pero vamos a llegar al punto en que, al menos yo, amigos, no podré sino plantearle dudas. Sólo eso, dudas, pues, en verdad que no estoy seguro en lo que se refiere a varias afirmaciones suyas. Ya vamos a ver de qué se trata, pero creo que si uno tiene dos series de evidencias distintas sobre un tema, unas que lo dirigen a A y otras que lo dirigen a B, tiene que saber que la respuesta al enigma debe estar por encima de sus conocimientos actuales. Si las pruebas de A son muy superiores a las de B, uno tenderá a considerar más probable que la solución final tiene que incluir a A, aunque deba o incluir de algún modo a B o buscar nuevas evidencias que muestren que las existentes a favor de B, lo son sólo en apariencia. Eso es la posición que yo tiendo a sumir sobre el tema de la evolución. Pero hay que ver algunos puntos, antes de pasar a hablar de la misma. (más…)