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Tag Archives: relativismo

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La batalla filosófica

Género, transhumanismo, transcapacidad, racismo tienen una raíz modernista común

Adorno, Horkheimer, Marcuse, Habermas: el dream team de la revolución marxista cultural. Famta Gramsci, el que podría ser el capitán del equipo, ¿o no?

Adorno, Horkheimer, Marcuse, Habermas: el dream team de la revolución marxista cultural. Falta Gramsci, el que podría ser el capitán del equipo, ¿o no?

Contenido:

Los cimientos del gnosticismo modernista: la corrupción de la metafísica y la antropología

El nominalismo

Materialismos y dualismos

Relativismo

Nihilismo

El mundo moderno en la madre de todos los sumarios, el sumario extremo

La guerra contra la realidad y la libertad como arbitrio omnipotente

La ideología de género

Trans-capacidad

Transhumanismo, el mundo de Huxley, potenciado con el futurismo del XXI

El racismo, explicación materialista del mundo y lo político

Refutación breve del modernismo

El cientificismo estafador y la imposibilidad del materialismo y del nominalismo

Nominalismo, nihilismo, la estructura de lo real y el ser como “padre” del hombre consciente: el carácter infernal de la guerra contra la realidad

Tiranía modernista y “tolerancia”

 

Hay una guerra contra la realidad, guerra contra Dios, contra el orden que Él puso al mundo, contra el hombre, su comunidad natural, la política, sus instituciones más básicas, empezando por la familia, sus relaciones más cercanas, su identidad, su racionalidad y su mismo cuerpo, proceden de concepciones filosóficas y de la suplantación diabólica de la filosofía y la sensatez llamada gnosticismo, mejor conocido como ideologismo, el cual, a su vez, depende del nominalismo ockhamiano y de la voluntad de poder instalada por el propio Ockham en el corazón de Occidente, pero convertida por Descartes en la bandera de la civilización, hasta que Marx y Nietzsche la erigieron, como en la profecía de Shakespeare asentada en Troilo y Crésida, escena III, acto I, en el único principio, llevada por el lobo universal del apetito, que está por tragarse a todo en absoluto, incluido él mismo… La guerra se da en todos los flancos y niveles, en todos los aspectos de la humanidad: la historia, la política, la ciencia, el arte, la música. Toca ver la batalla más profunda, en la región en que toman su fundamento todas las cosas… Toca ahora la batalla filosófica, para mostrar cuán insostenible es la revolución, satanás y todas sus seducciones… para ver a dónde lleva el principio dicho: “Supriman el rango y vean qué discordia sigue. Cada cosa se encontraría con la otra en calidad de opuesta y diferente. Las aguas confinadas levantarían su seno más alto que las costas, inundando el globo; la fuerza bruta dominaría, inconsciente, y el hijo grosero mataría a golpes a su padre. El poder sobrepasaría al derecho o, más bien, a lo recto y lo torcido, entre cuya discordia se derrumbaría la justicia, perderían sus nombres, lo mismo que la justicia. Ya que así todo se sume en el poder, el poder en la voluntad y la voluntad en el apetito; y el apetito, lobo universal, secundado por ambos, la voluntad y el poder, hace presa de todo… y termina por tragarse a sí mismo”

Los cimientos del gnosticismo modernista: la corrupción de la metafísica y la antropología

Primero, obviamente, hay que exponer cuáles son las doctrinas modernistas que más directa y relevantemente fundamentan la revolución, aparte del vicio que la impulsa, la pasión desordenada hasta el paroxismo por el poder. Hay muchas doctrinas extremadamente importantes que no tocaré aquí, como el historicismo, el relativismo cultural o religioso, el normativismo moral, el cientificismo, el racionalismo, el irracionalismo; pues, para empezar, las doctrinas que tocaré son fundamentales, en gran parte para éstos y, quitada la base, caído el castillo; además, este artículo no es un libro sobre las bases gnoseológicas y metafísicas de la revolución; más aún, muchos de éstos ya han sido tocados en este blog de manera profusa y nos podemos remitir a los artículos respectivos…

Hay que recordar en qué consiste la revolución: la guerra contra la realidad. ¿Qué doctrinas pueden hacer coherente esa guerra? Puedo decirlo con un puñado de nombres, que explicaré a continuación: 1) nominalismo; 2) una serie que se refieren a la composición ontológica de las cosas materiales y, entre ellas, el hombre: materialismo a secas, dualismo metafísico-antropológico, materialismo folk, materialismo de propiedades; 3) relativismo; y 4) nihilismo.

 

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La revolución y el fin del mundo

A mis estudiantes queridos, empezando por Verónica, Carlos Santiago y Ana Sofía

Kathleen Wynne, premier de Ontario. Por una mujer destruyó su familia, la vida de cada uno de sus miembros, ella incluida. Ahora, quiere imponer un régimen educativo en el que la pornografía y la perversión se imparten a niños de 5 años, un programa realizado por un pedófilo convicto y confeso, Benjamin Levine

Kathleen Wynne, premier de Ontario. Por una mujer destruyó su familia, la vida de cada uno de sus miembros, ella incluida. Ahora, quiere imponer un régimen educativo en el que la pornografía y la perversión se imparten a niños de 5 años, un programa realizado por un pedófilo convicto y confeso, Benjamin Levine

Contenido:

Introducción: Es esto el fin del mundo o la época del progreso

La era del progreso…

… y de la revolución del marxismo cultural

La tiranía revolucionaria

El totalitarismo y la historia

Sociedad cristiana vs. economía liberal

Oscurantismo modernista y astronomía y geografía

Fanatismo, Inquisición y cruzadas

Inquisición vs. los experimentos de la CIA contra la población

Las cruzadas vs. the war on terror, la “victoria total” en el 45 y otras hazañas

Pío XII, el odio a Cristo y la identidad de Occidente

La pederastia clerical

La última etapa revolucionaria: la revolución cultural-sexual-musical y de las drogas, sex drugs, and rock and roll y and more

Sobre el mito del carácter popular de la revolución

La batalla filosófica

Metafísica y antropología

Teoría política

Conclusión: no pode no ser “fin-de-mundo”


Introducción: Es esto el fin del mundo o la época del progreso

Un amigo venezolano decía esto en un foro de Facebook sobre el proceso constituyente que Bachelet, luego de Chávez en Venezuela, Correa en Ecuador, Evo en Bolivia, y las vicisitudes de Zelaya en Honduras, pretende infligirle a Chile. Decía mi amigo, entre otras cosas: “Me preguntaba en estos días, viendo el estado del mundo, que quizás lo que estamos viendo no es casual. Quizás se trata de un cambio epocal profundo que implica la caída de la ilusión de legitimidad de las democracias modernas. ¿Podía ser de otro modo en un mundo que optó por ser relativista y nihilista? En un mundo así todo es posible y no hay sostén para nada: ni para normas morales, ni para normas jurídicas. Estamos quizás asistiendo al nacimiento del mundo del Übermensch nietzscheano, que, como cualquier cristiano racional debería saber, no puede ser sino una pesadilla violenta en la que los más fuertes, después de aplastar a los más débiles, terminarán devorándose entre ellos mismos. No hay que olvidar que, ‘si Dios no existe, todo está permitido’. Perdóname lo apocalíptico, pero vengo del supermercado [experiencia aterradora en la Venezuela actual, la que quedó luego de la destrucción de Chávez, los Castro y sus secuaces], lo que es la experiencia más apocalíptica que uno se pueda imaginar”.

A eso, la respuesta es bastante obvia, es la mejor descripción de la revolución del marxismo cultural, la de la contracultura que se impuso desde los 60, que se ha ensayado hasta el presente, yo se la puse en Facebook, apenas leí su comentario: “Supriman el rango y vean qué discordia sigue. Cada cosa se encontraría con la otra en calidad de opuesta y diferente. Las aguas confinadas levantarían su seno más alto que las costas, inundando el globo; la fuerza bruta dominaría, inconsciente, y el hijo grosero mataría a golpes a su padre. El poder sobrepasaría al derecho o, más bien, a lo recto y lo torcido, entre cuya discordia se derrumbaría la justicia, perderían sus nombres, lo mismo que la justicia. Ya que así todo se sume en el poder, el poder en la voluntad y la voluntad en el apetito; y el apetito, lobo universal, secundado por ambos, la voluntad y el poder, hace presa de todo… y termina por tragarse a sí mismo” (William Shakespeare, Troilo y Crésida, acto I, escena III).

Vivimos en ese mundo, el mundo de la revolución. Pero, ¿eso justifica que se crea que éste es el fin del mundo? Para responder, hay que acudir a las profecías cristianas sobre el mismo, muy potentemente acreditadas (entre infinidad de cosas que se pueden abonar, aquí hay una pequeña muestra: https://eticacasanova.org/2013/08/07/a-los-que-niegan-las-profecias-de-cristo-sobre-el-fin-de-jerusalen/). Vamos a Mateo 24 y 2 Tesalonicenses 2.

“Oiréis hablar de guerras y de rumores de guerra; pero no os turbéis, porque es preciso que esto suceda, mas no es aún el fin. Se levantará nación contra nación y reino contra reino, y habrá hambres y terremotos en diversos lugares; pero todo esto es el comienzo de los dolores. Entonces os entregarán a los tormentos y os matarán, y seréis aborrecidos de todos los pueblos a causa de mi nombre. Entonces se escandalizarán muchos y unos a otros se harán traición y se aborrecerán; y se levantarán muchos falsos profetas, que engañarán a muchos, y por el exceso de la maldad se enfriará la caridad de muchos; mas el que perseverare hasta el fin, ése se salvará. Será predicado este evangelio del Reino en todo el mundo, testimonio para todas las naciones, y entonces vendrá el fin. Cuando viereis, pues, la abominación de la desolación, predicha por el profeta Daniel, en el lugar santo! […]. Habrá entonces una gran tribulación, cual no la hubo desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá, y, si no se acortasen aquellos días, nadie se salvaría; mas, por amor de los elegidos, se acortarán aquellos días. Entonces, si alguno os dijere: ‘Aquí está el Mesías’, no le creáis, porque se levantarán falsos mesías y falsos profetas, y obrarán grandes señales y prodigios para inducir a error, si posible fuera, aun a los mismos elegidos. Mirad que os lo digo de antemano. Si os dicen, pues: ‘Aquí está, en el desierto’, no salgáis; ‘Aquí está, en un escondite’, no lo creáis, porque como el relámpago, que sale del oriente y brilla hasta el occidente, así será la venida del Hijo del hombre. Donde esté el cadáver, allí se reúnen los buitres. Luego, en seguida, después de la tribulación de aquellos días, se oscurecerá el sol, y la luna no dará su luz y las estrellas caerán del cielo y las potestades del cielo se conmoverán. Entonces, aparecerá el estandarte del Hijo del hombre y se lamentarán todas las tribus de la tierra; y verán al Hijo del hombre venir sobre las nubes del cielo con poder y majestad grande. Y enviará sus ángeles con poderosa trompeta y reunirá de los cuatro vientos a los elegidos, desde un extremo del cielo hasta el otro […]. Cuando veáis todo esto, entended que está próximo, a las puertas […]. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán. De aquel día y de aquella hora nadie sabe, ni los ángeles del cielo ni el Hijo, sino sólo el Padre. Porque como en los días de Noé, así será la aparición del Hijo del hombre. En los días que precedieron al diluvio comían, bebían, se casaban y se daban en casamiento, hasta el día en que entró Noé en el arca; y no se dieron cuenta hasta que vino el diluvio y los arrebató a todos; así será a la venida del Hijo del hombre” (6-15.21-33.35-39).

Vamos a preguntarnos: ¿es ésta una época de guerras, rumores de guerra, terremotos, hambre, en la que aparecen falsos profetas y engañadores, una época de apostasía y una gran tribulación, en la que, sin embargo, la gente vive en la total inconsciencia, la del individualismo extremo y el divertimento, del fútbol, el béisbol, las drogas, la pornografía y demás anestesias morales? Bueno, sería casi ridículo pretender negarlo. Entonces, en cuanto a la profecía de Cristo, parece que no hay muchas dudas, la presente es una época que es candidata indiscutible, como ninguna en el pasado, con su globalización y el arrollamiento avasallante de todas las culturas del planeta, candidata indisputable por ninguna anterior a época de la que habló Jesús como la antesala a su Segunda Venida. Vamos a ver la otra, la de San Pablo de 2 Tesalonicenses 2,3-12:

“Que nadie en modo alguno os engañe, porque antes ha de venir la apostasía y ha de manifestarse el hombre de la anomia, el hijo de la perdición, que se opone y se alza contra todo lo que se dice Dios o es adorado, hasta sentarse en el templo de Dios y proclamarse Dios a sí mismo. ¿No recordáis que estando entre vosotros ya os decía esto? Y ahora sabéis qué es lo que le contiene, hasta que llegue el tiempo de manifestarse. Porque el misterio de iniquidad está ya en acción; sólo falta que el que le retiene sea apartado. Entonces se manifestará el inicuo, a quien el Señor Jesús matará con el aliento de su boca, destruyéndole con el esplendor de su venida; aquel inicuo, cuya venida, por acción de Satanás, irá acompañada de todo género de portentos, señales y prodigios engañosos, y de seducciones de iniquidad para los destinados a la perdición, por no haber recibido el amor de la verdad que los salvaría. Por eso Dios les envía un poder engañoso, para que crean en la mentira y sean condenados cuantos, no creyendo en la verdad, se complacieron en la iniquidad”.

¿Hoy por hoy se manifiesta un poder satánico, fuertemente antagonista de Dios, del orden, de la verdad, del bien, del hombre, y, sin embargo, hay una inmensa mayoría de las personas que estén a favor de las desoladoras prácticas, doctrinas, pseudo-leyes, arrasadoras del mundo? Una vez más, habría que ser un absoluto mentecato para no darse cuenta de que tal es el caso. Pero, de nuevo, ¿será ésta la época? Y, no obstante, pienso que es crucial demostrar que vivimos en la época del Übermensch de Nietzsche, de la que habla mi amigo. Es decir, ¿en verdad yo creo que esta época de progreso, democracia y libertad es tan mala como la pinté arriba; y no será que yo soy un oscurantista trasnochado o una viuda de la civilización del oscurantismo, del cuento de hadas cristiano, un nostálgico del pasado que amo y no volverá? Sobre eso tendré que argumentar ahora, después de todo, se me acusa de estar con los tiranos de la Inquisición, los fanáticos de las cruzadas, los burros de la Tierra plana y centro del universo, los que mataron a Galileo, que detuvieron el avance de las ciencias, que estaban con los malvados monarcas que manipulaban para sostener su absolutismo diciendo que su poder venía de Dios…

La era del progreso…

Obviamente, ésta es la era del progreso, vamos a ver algún aspecto suyo:

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Se puede juzgar a las culturas

Si indios americanos eran antropófagos o tiranos o sacrificaban humanos, dale, dilo, ahí había algo muy malo

Caníbales americanos, deplorable... cuidado, cuidado, no lo puedes decir, los revolucionarios te van a arrasar

Caníbales americanos, deplorable… cuidado, cuidado, no lo puedes decir, los revolucionarios te van a arrasar

Vivimos en la época de la revolución sexual, una etapa más en el desarrollo secular de la revolución occidental contra el Logos (Revolución cultural, origen y genealogía, hasta el porno y el sex, drugs and rock and roll). Estos tiempos se caracterizan por ser la época en la que la revolución alcanzó la plena penetración en las capas populares de la población, como nunca antes había sucedido. Uno de los rasgos en que se manifiesta el desastre es en el de la brutal extensión que ha tomado el relativismo. Los lectores “no iniciados” se preguntarán “pero ¿qué es eso del relativismo?” La respuesta es muy sencilla y fácil de entender, pues, además, como dije, se trata de una creencia de máxima extensión en el mundo de hoy: “cada quien tiene su verdad; todo es relativo; lo que pasa es que tú eres de derecha, de izquierda, conservador, tradicionalista, liberal, etc.; eso es un asunto cultural; no puedes juzgarlos, ésa es su cultura” y así sucesivamente, en una gama infinita de formulaciones que significan todas lo mismo (aunque no sean iguales): no hay verdad, no la podemos conocer. Eso, claro, conlleva consecuencias, todo en esta vida conlleva consecuencias, empezando por las ideas [y las acciones libres]. Si no podemos conocer la verdad, si no hay verdad, es porque la realidad es incognoscible, entonces, a lo Kant, lo que tenemos en nuestras mentes es un conjunto de contenidos que tienen sentido ahí “adentro”, en la conciencia, quiero decir, sin relación discernible entre ella y algo real… realmente tal: lo real y la relación de nosotros a él. Así, sea como sea lo que haya dicho Kant concretamente, luego de él, surgieron los historicismos, los, vamos a llamarlos, “culturalismos” [primos de los anteriores], los subjetivismos. Sobre todo, luego de Marx y Nietzsche.

En resumen: el relativismo consiste en que “cada quien tiene su verdad”; entonces, no podemos conocer qué sea, en verdad, verdadero; entonces, no sabemos qué sea la realidad ni nuestra relación con ella; entonces, todo es subjetivo, relativo, todo lo que podemos afirmar es que tenemos datos de conciencia. Puede que la persona que afirme la primera proposición –“cada quien tiene su verdad”– no sea plenamente consciente de lo que ella significa, de lo que conlleva e implica; pero eso es indiferente a los conceptos y a sus consecuencias lógicas: 2 + 2 es igual a cuatro, me guste, no me guste, lo sepa, no lo sepa, es indiferente. Los órdenes de la realidad y de la mente, en gran medida correspondientes, tienen modos de obrar, nos guste o no: son independientes de nosotros y los ignoramos para nuestro peligro: los que se dan el golpe somos nosotros con la realidad, no al revés. Así, la refutación de Kant y de los que sostienen proposiciones como éstas es fácil, es fácil reducirlos al absurdo, es más, es una “mantequilla”, dicen en Venezuela; y lo único que necesita es que la gente esté dispuesta a aceptar la refutación, más fácil que cualquier cosa: “¿estamos hablando, yo soy tu interlocutor, tú me entiendes, conoces mis palabras, su orden semántico y sintáctico, sus significados? ¿Sí? Luego, Kant es insostenible, como es insostenible el relativismo”.

Ahora bien, como dije arriba, el relativismo tiene muchas presentaciones. Incluso, hay algunas, como la del historicismo, que son muy conformes con hábitos arraigados en la [In-]cultura contemporánea. Como hoy por hoy todo es “experiencia”, lo que puedas “sentir”, como algo que es TU experiencia y como se concibe todo así, entonces, por ejemplo, para muchos, incluso encopetados teólogos, lo que importa no es Jesús, el verdadero, el histórico, sino la experiencia que de él tuvieron sus contemporáneos, a la que reducen las noticias documentales que tenemos de Él, incluso la Biblia. Esa experiencia de los testigos, no en cuanto a lo atestiguado, sino al testimonio mismo, traída a mi experiencia actual, eso sería la religión cristiana, desde Scheleiermacher, hasta Rahner, Bultmann, Heidegger, Gadamer: “fenomenología”, a la manera nihilista, historicista, heideggeriana. Todo es un asunto de “experiencia” (a esto, en gran medida, es a lo que se refirió el papa san Pío X, cuando condenó la herejía del modernismo, en la encíclica Pascendi [Pascendi Dominici gregis]). Otro relativismo-subjetivismo es el ideologismo: no hay verdades políticas, ni siquiera históricas: Stalin y Mao no se habrían despachado unos 150 millones de personas al otro mundo, eso sería mera invención de los “burgueses, capitalistas, gusanos ésos”. O tú te opones a los desmanes de la “shock therapy” porque eres nada más que un “socialista, cumbayá, gusano de porquería”; sostienes que hay moral, que hay familia, que hay fidelidad, “porque eres un conservador”, digamos, para resumir: “y un larguísimo y anchísimo etcétera”…

Lo que nos interesa aquí es el relativismo cultural. Él consiste, básicamente, en una especie particular del relativismo moral[eso es de manera principal, porque también es estético, al menos], es decir, la creencia en que no hay verdad sobre lo que sea bueno para el hombre, ni en universal, en lo que toca al sentido de su vida, ni en particular, en esta o aquella circunstancia. Así, el relativismo cultural es una forma de ese más amplio moral; de acuerdo con él, cada cultura es un mundo aparte, el resultado de arbitrariedades inconexas entre sí, que no responden a ningún orden absolutamente, ni a naturaleza humana ni a nada en el mundo. De ese modo, los rasgos culturales son meras construcciones arbitrarias; nada puede quedar de pie, cuando esto se toma como principio de interpretación de lo humano… ¡¡¡y lo divino!!!: el sexo sería mera construcción social, lo mismo que la familia, la religión, las instituciones, el sentido concreto de la comunidad de que se trate, sus manifestaciones artísticas, su historia, la propiedad, la autoridad, etc. Una cultura que se mire a sí misma así es un ente en vías de la comisión del delito del suicidio… pues será netamente consciente, no producto de enfermedad mental alguna, con plena premeditación. Porque, así, la cultura es un mero sinsentido arbitrario, que se sostiene por inconsciencia de su carácter (supuestamente) opresivo. Así, no se puede juzgar sobre los rasgos enfermos de las sociedades, no se comprenden las otras comunidades humanas, no hay comunicaciones entre ellas… Y la propia identidad es un constructo opresivo, sin sentido.

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Como “cada quien tiene su verdad”, llegaremos lejos

Sí, por la vía de la destrucción

Winston Smith, el héroe de 1984, de Orwell, lo sabía: "la libertad es poder decir que 2+2= 4, si se concede esto, todo lo demás vendrá por sus pasos contados": "conoceréis la verdad y la verdad os hará libres": sólo en relativismo puede florecer el totalitarismo

Winston Smith, el héroe de 1984, de Orwell, lo sabía: “la libertad es poder decir que 2+2= 4, si se concede esto, todo lo demás vendrá por sus pasos contados”: “conoceréis la verdad y la verdad os hará libres”: sólo en relativismo puede florecer el totalitarismo

Se trata de un individuo que dice “cada quien tiene su verdad; mi verdad es que el norte es para allá”; echa a caminar y llega, de Santiago a Punta Arenas o de Caracas a Puerto Ayacucho o de Méjico a Panamá o de Toronto a Miami, como quieran… Comente: ¿era su verdad, de verdad?

O puede comentar este otro: Un profesor enseña a sus estudiantes: “cada quien tiene su verdad”; viene después y les aplica una evaluación con 10 preguntas de verdadero y falso y los reprueba a todos, por decir que lo falso era verdadero y lo verdadero falso.

O, aún, este otro: un muchacho dice, a los 15 años: “cada quien tiene su verdad, mi verdad es que soy libre aspirando coca”; a los 20, frente al psiquiatra, luego de haber robado todos los bienes de su padre para saciar su adicción, de haber llevado a unos delincuentes a su casa a robar y de que uno de éstos matara a su hermanita de una paliza, con la camisa de fuerza puesta: “doctor, quiero dejar las drogas, pero no puedo, no está en mí”…

O este otro: “cada quien tiene su verdad, mi verdad es que la felicidad es el sexo ‘libre’”: 20 años más tarde, desesperado, tiene 13 hijos que apenas lo han visto, con las vidas malogradas, en drogas, en la cárcel, con hijos –sus nietos– regados, con tremendas crisis de identidad, traficantes de drogas, respectivamente, dice: “el mundo está mejor sin mí”, justo antes de abrir la boca y presionar con el dedo índice el gatillo de su 9 mm…

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Entre gustos y colores… escriben los sensatos

Una muestra impresionante del Barroco: la catedral "Nueva" de Plasencia: es bella, bellísima punto, no hay más nada que decir

Una muestra impresionante del Barroco: la catedral “Nueva” de Plasencia: es bella, bellísima punto, no hay más nada que decir

Hablar de belleza, hoy en día, compañeros, es algo muy difícil. Hay tres escollos para eso. Pelen bien el ojo, que este tema es de ésos en los que hay que esforzarse… y vale la pena, porque lo que se gana o se pierde es mucho. Vamos a empezar por unas cosas difíciles, en los dos primeros artículos, y después vamos a bajar un poquito a lo más llano. Como les digo, esto paga todas las entradas, si logramos ver, al final, eso tan bello: ¿qué cosa? La belleza misma…

Escollo Primero: ¡Son tantos los que creen que se trata de una simple “cuestión de gustos”!, de algo “subjetivo”. Yo preferiría decir “personal”, lo que no se opone a “objetivo”, pues ni siquiera se opone a “imparcial” o “conforme a la verdad según ésta está en las cosas”: yo tengo por muy importante, mis amigos, sanear todo, desde el lenguaje.

Claro, desde Descartes y desde Kant esto de “subjetivo” y “objetivo” parece ineludible. Desde Descartes y su separación radical “sujeto-el que conoce” – “objeto-lo conocido”, donde el sujeto queda fuera del conocer real: no es conocido de ningún modo, es un completo desconocido para sí mismo, está fuera del conocimiento y, por tanto, de la ciencia. Y desde Kant y su distinción entre lo “objetivo”, verdadero objeto de conocimiento, y lo “subjetivo”, la opinión no científica, no sujeta a las reglas que él mismo establece para su modelo de ciencia, la física, según él la interpreta, es decir, como una “ciencia” que no conoce en realidad nada.

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¿Existen los milagros? O la mentira de la ciencia

Muchos no creen, algunos nos piensan que sea posible, pero la realidad dice otra cosa. Aquí tenemos el video del doctor Ricardo Castañón, sobre el misterio eucarístico. Esto acaba con el relativismo.

Belleza, arte perenne y arte moderno y posmo

He aquí una serie de artículos que vale la pena. Son 11. Comienza discutiendo con el relativismo y el relativismo estético; luego da una

La Liberación de San Pedro, de Rafael, Luz impresionante

La Liberación de San Pedro, de Rafael, Luz impresionante

visión estética; continúa estudiando las relaciones entre arte y belleza, en general y en las sociedades particulares. La parte final es una historiografía, basada en la filosofía ya descrita, del arte occidental, desde el arte gótico al barroco, hasta la eclosión posmo, pasando, claro, por el modernista. ¿Habremos observado un “progreso” en este ámbito tan central de la vida humana; o habremos caído en un abismo oscuro? Lean la serie y coméntenme, que, hoy en día, no habrá un tema en el que quieran discutir conmigo y entre ustedes, tanto como en éste. Como es de desear, les dejo un adelanto, la conclusión de toda la serie, ¿cómo habré llegado a ella?

“Bajo estos parámetros se forman nuestros hijos, sobrinos e hijos de nuestros amigos y conocidos. Bajo estos parámetros se forman los adictos a las drogas del futuro. En este clima, la moral de los muchachos y sus posibilidades de realización son pulverizadas. Sólo por azar, un muchacho lleva una vida contingentemente paralela a la moral, aunque desprovista de belleza. La rebeldía es la moral, la rebeldía es la afirmación del orden, la rebeldía es hacerse consciente de él y vivirlo por una decisión responsable. Ahí hay belleza si, al concienciar el orden, se lo ve en su esplendor. La belleza volverá, cuando muchos hayan tomado la decisión consciente, lo defiendan de manera valiente y sean capaces de la contemplación, de modo que surjan algunos talentos, que sean capaces de reproducir la belleza expresiva, conectando con ese pasado, con esa tradición artística occidental, asombrosamente luminosa. No se trata de embarcarse en un ‘tradicionalismo’ ‘conservador’; se trata de ver la belleza y

Arte pobre, expresión posmo, ¿en serio, "arte"?

Arte pobre, expresión posmo, ¿en serio, “arte”?

darse cuenta de que se puede expresar, eso, que es seguir la tradición, puede seguir los derroteros que marquen los respectivos genios, sin buscar imitar ni enfrascarse en modas antiguas: sus caminos serán sus caminos. Ahí no se puede poner cauces al Espíritu, ‘que sopla donde quiere y nadie sabe de dónde viene ni a dónde va’”.