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Tag Archives: profeta isaias

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El rabino, la pureza ritual y el verdadero mesías

Dice que Jesús [o San Pablo] es mentiroso, con argumentos sesgados y muy infantiles

 

Fíjense en este rabino, en el video que comparto, pone como fundamento de su argumentación pasajes del Levítico (11,43 y ss.) sobre la pureza, las comidas y el contacto con los animales. En este video, quiere desacreditar a Jesús y a la Iglesia (atestiguando, claro, que la fuente del Cristianismo, le guste o no a los protestantes, es la Católica, la única verdadera), por eso recurre a la verdadera Biblia. En éste (https://www.youtube.com/watch?v=Wx7I-Y3ZvJM), está discutiendo con otros rabinos, de modo que argumenta con el Talmud, el libro que ellos reconocen como autoridad.

Muy bien, vamos a volver a su intento de desacreditar a Jesús y su Iglesia: cita esas leyes, que lo son, de Levítico: lo son… ¿o lo ERAN? ¿Dónde he leído yo que eso pasó ya? Ah, sí, ya me acordé: la antigua alianza era una promesa, promesa del mesías. Los judíos han atestiguado eso muchas veces, las más lamentables son las que los han llevado a guerras suicidas (Akiba-Bar Kochba) o a decir que la Ley ha quedado derogada del todo: Shabbetai Tzevi, entre otros. Pero la cuestión está en las profecías. La más importante de las cuales podemos decir que es la de Daniel 9: matarían a un príncipe ungido (Cristo=Mesías=Ungido) y, por eso, Dios los castigaría, se destruiría el Templo, lo haría un príncipe (Tito, hijo del emperador Vespaciano, que luego llegó el mismo a emperador), pero no sería el príncipe (Tito ordenó respetar el Templo), sino una desgracia natural (a pesar de la orden, el Templo se quemó, no se sabe cómo, aunque es muy NATURAL, que fueran los soldados, en la orgía típica de la quiebra de un asedio). El Templo quedó destruido… ¡¡¡Y AQUÍ VIENE LO BUENO!!! Porque el rabino mismo dice que esas leyes de pureza son rituales, que los que las violaran no podían entrar al Templo; pero la religión del Templo ya no existe, no tienen sacerdocio, ni sacrificios ni ritual alguno. Dirá alguno: “eso no lo sabían los cristianos, no lo sabía Cristo”: ¿tú ves?, ahí está el meollo del asunto, Cristo dijo que Él era ese príncipe… ¡¡¡Y LO ERA!!!, no puede quedar duda a estas alturas. Él es el Siervo sufriente de Yavéh (Isaías 53), que llevaría su designio a su pleno cumplimiento (v. 11); el Emmanuel, Hijo de la Virgen (Isaías 7,14), el Rey universal de Paz. Y, a su través, Dios hizo cesar los ritos antiguos y estableció una nueva Ley en nuestros corazones, no en tablas de piedra (Jeremías 31). ¿Entonces, rabino, Bergstein, todavía estás dispuesto a decir que Jesús y la Iglesia son mentirosos?

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La Mujer Vs. el anticristo feminista

¿Iglesia Misógina? Las verdaderas mujeres refutan la calumnia, we didn’t start the fire

Santa Juana de Arco, con el estandarte del Cordero, símbolo de la derrota del mal, por parte de La Mujer

Santa Juana de Arco, con el estandarte del Cordero, símbolo de la derrota del mal, por parte de La Mujer

Contenido:

La Mujer que vence al enemigo místico, Mélcor

La liberación revolucionaria, el rechazo del “yugo” de la Cruz: Dios madre, mujeres sacerdotisas, aborto y más

“La Gran Tribulación, como no ha habido desde el principio ni habrá”

La verdadera liberación en Cristo: el elenco de la Gracia, we didn’t start the fire: santas incontables, heroínas inigualables

La libertad de las hijas de Dios, frente a los horribles modelos mundanos

Conclusión

 

La Mujer que vence al enemigo místico, Mélcor

“Una Mujer, Revestida del Sol, con la Luna a sus pies y una Corona de doce estrellas sobre su cabeza”. San Juan vio un gran Signo en el cielo… El profeta Isaías también vio el gran Signo: “se os dará una señal: ‘la Virgen dará a luz un hijo y le pondrá por nombre Emmanuel’ [que quiere decir, Dios-con-nosotros]” (7,14). Es el mismo, lo dice el propio Apocalipsis: La Mujer, “estando encinta, gritaba con los dolores de parto y las ansias de parir […]. Dio a luz a un varón, que ha de apacentar a todas las naciones con vara de hierro [cfr. salmo 2, sobre el Mesías], pero el Hijo fue arrebatado a Dios y a su trono […]. Oí una gran voz en el cielo que decía: Ahora llega la salvación, el poder, el reino de nuestro Dios y la autoridad de su Cristo” (12,2.4.5.10). Es la más antigua profecía: Dios dice a la serpiente, luego de que convenciera a nuestros  primeros padres de que Lo desobedecieran, “pongo enemistad entre ti y La Mujer, entre tu linaje y el Suyo, Él, te aplastará la cabeza cuando tú quieras morder su calcañar” (3,15). “Hubo una batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles peleaban con el Dragón, y peleó el Dragón y sus ángeles, y no pudieron triunfar ni fue hallado su lugar en el cielo. Fue arrojado el Dragón grande, LA SERPIENTE ANTIGUA, llamada diablo y satanás, que extravía a toda la redondez de la tierra, y fue precipitado en la tierra, y sus ángeles fueron con él precipitados. Oí una gran voz en el cielo que decía: Ahora llega la salvación, el poder, el reino de nuestro Dios y la autoridad de su Cristo, porque fue precipitado el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios de día y de noche. Pero ellos lo han vencido por la sangre del Cordero, y por la palabra de su testimonio, y menospreciaron su vida hasta morir” (Apocalipsis 12,7-11): la serpiente antigua, el diablo, nuestro acusador, trató de comerse al “Hijo de La Mujer”, la que trajo sobre nosotros Su Reino –“ella dijo a los sirvientes (luego de que Él dijera ‘¿qué nos va a ti y a mí, Mujer, si mi tiempo aún no ha llegado?’)– ‘haced lo que Él os diga’ […]; y manifestó su Gloria y los discípulos creyeron en Él” (Juan 2,4.5.11), y Él la venció y comunicó su Victoria a sus discípulos, los que, creyéndole, lucharon con Él, hijos todos de La Mujer.

Anda y resuelve el Misterio: de cabo a rabo de la Biblia, de la teología fundamental cristiana auténtica, católica, LA MUJER, es el personaje central, ¿no que la Iglesia era misógina?… Espera, espera: ¿dónde fue que yo leí que había un calumniador, un “acusador de nuestros hermanos”, dónde, dónde, ¡¡¡DÓNDE!!!? Aaaaaaaahhh, ya me acordé, lo acabo de transcribir, en el Apocalipsis, el diablo es “el acusador” y es el “homicida desde el principio, mentiroso y padre de la mentira” (Juan 8,44)… Entonces, si la Iglesia tiene por el personaje fundamental a una Señora, Madre de Dios y Madre de sus discípulos y soldados del Gran Comandante en la batalla, y hay unos tipos que dicen que es misógina, hay una “disonancia cognitiva”, ¿no es así? Sí, es la del mentiroso y padre de la mentira, calumniador, acusador de los hermanos: quienes repiten la mentira, puede que no sean todos malos, que tengan buenas intenciones, incluso, de ésas con las que está empedrado el camino del infierno, pero están repitiendo descaradas mentiras, incluso, cuando lo hacen por ignorancia: mienten, al hablar de lo que no conocen, mínimo…

La liberación revolucionaria, el rechazo del “yugo” de la Cruz: Dios madre, mujeres sacerdotisas, aborto y más

Un pequeño compendio de la TEOLOGÍA de género (capítulo especial de la IDEOLOGÍA del tal), en su apartado feminista: “Hoy, claro, todo es mucho mejor, hemos progresado… y hemos puesto a la Iglesia malvada (bueno, a la jerarquía patriarcal) en su sitio, a la misógina ésa. No quiere aceptar que las mujeres sean sacerdotisas, con cuentos inaceptables de un Dios masculino, patriarcal. Claro, por eso se ponen en el camino de la liberación de la mujer, los curas ésos, Jesús fue un revolucionario, señores. Razón tenía Nietzsche, los curas son unos neurasténicos, con su moral sinsentido, queriendo decidir por las mujeres sobre sus cuerpos, atándolas a las cadenas matrimoniales, con sus fetos y embarazos y la cocina y la maternidad. Dios es Madre, Jesús abrió caminos, predicó la divinidad femenina y el lado femenino de la feminidad”…

Da mucha risa… o lo haría, si no fuera un asunto trágico. Cristo se hizo hombre, no se podía hacer hermafrodita, se tenía que hacer hombre o mujer, se hizo hombre… ¡¡¡¡¡PERO NO POR RAZONES DEL SEXISMO CONTEMPORÁNEO!!!!! Se hizo hombre, ¿y?, es su potestad, es Dios, Él sabe infinitamente más, no de todo en absoluto, sabe infinitamente más que yo de aquello de lo que yo creo saber más: de mí mismo. Y, cuando ordenó a los primeros sacerdotes, a los apóstoles, pudiendo hacer lo que le diera la gana, ordenó a 12 hombres, incluido el traidor Judas, sabiendo que ya lo iba a entregar (Juan 13,2). A un nivel próximo, sabemos por qué fue así: el ministro del Altar obra in Persona Christi, por lo que tiene que ser varón, no hay más nada que hacer… ¿Eso es ir contra los “derechos de la mujer”? La pregunta sola es una pesadilla: nadie tiene derecho a ser Sacerdote, no es un derecho, es una Vocación, una llamada y la llamada de Dios es la identidad de la persona, cuya verdad de vida es adecuarse al plan que su Creador tenga para ella, punto. No se ha visto todavía al varón reclamándole a Dios su derecho a ser madre: en su identidad, eso no cabe y ¿cuál es el problema?

En ese ámbito anda lo de Dios “madre”, ¿qué es eso, no les da ninguna vergüenza? No les basta tener unos parámetros culturales enfermos, no les basta proyectarlos al pasado, a toda otra época, para, adulterando como los machos, juzgar con la peor injusticia, luego, incluso, de “acomodar los hechos” a sus relatos, a sus desquiciadas y malvadas fantasías orwellianas, ahora han dado el paso de los pasos: su sexismo se lo han mandado a Dios, para condenarlo. En Europa, se está atacando términos del “patriarcalismo”: se está borrando, en esta operación masiva de transformar al mundo en una mezcla perfecta del 1984 y A Brave New World, del lenguaje todo lo que recuerde a la naturaleza, hasta que sea una versión lo más aberrada posible de la neolengua (newspeak): términos como papá y mamá, esposos, los pronombres masculinos y femeninos, etc. Los baños están siendo convertidos en zonas “unisex”, la Biblia está siendo expurgada, en edición tras edición (con el aval, ahora, del tal Franc, el que ocupa temporalmente la Sede bendita del Apóstol), de todo lo que huela a “patriarcalismo”… Ya pocas niñas saben que pueden formar familias estables, uno se los dice en clases y lo ven raro; y se molestan, MUCHAS, cuando uno se pone a defender la vida frente al aborto, etc.

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La modernidad como desolación: su ataque la Iglesia del Corpus Christi

El Infinito se entrega y los modernos, dioses usurpadores, rechazan

Participando de su Cuerpo, nosotros, pobres mortales caídos, participamos de esta Gloria, en lo escondido, y estamos en camino de participar de ella, a plena luz del día, del Día que es Él mismo

Participando de su Cuerpo, nosotros, pobres mortales caídos, participamos de esta Gloria, en lo escondido, y estamos en camino de participar de ella, a plena luz del día, del Día que es Él mismo

Contenido:

I.- Occidente se subleva contra la realidad, repudia bienes sublimes

II.- Dios crea, es el fundamento trascendente del ser de las criaturas, todo es muy bueno

III.- Dios es alfa y Omega, sentido de la realidad toda

IV.- El hombre, cúspide de la creación sensible, se rebela

IV.A.- El pecado original, sus consecuencias funestas

IV.B.- Consecuencias del pecado: la “Felix culpa, que nos mereció tal redentor”, en la Promesa: Isaías, profeta y evangelista

IV.C.- Consecuencias del pecado: la “Felix culpa, que nos mereció tal redentor”, en el Nuevo Testamento

V.- La Redención es el sentido de todo, el cumplimiento del “designio [invencible] de Yahwéh”

VI.- La Redención es obra de Cristo y su Iglesia, que lo porta a Él, especialmente en la Eucaristía

VI.- La Eucaristía, Sacrificio redentor, lo que lleva al designio de Yahwéh a su pleno cumplimiento

VI’.- La Eucaristía es “nuestra Misa”

I.- Occidente se subleva contra la realidad, repudia bienes sublimes

En Occidente, se ha instalado una tradición muy amplia y muy arraigada de ataques incesantes a la Iglesia. No es Occidente la única sociedad que arremete al Cuerpo Místico de Cristo, pero sí es de donde se dirigen los ataques más fieros, inmisericordes, mucho más enconados que los que vienen de otras sociedades que no fueron formadas por la Iglesia. De esos ataques, muchos no pasan de calumnias sin sentido. Algunos tienen parte de verdad; otros, quizás, tengan base real. Pero lo interesante del caso es que, al lanzarse todas esas agresiones, constantes, es más, continuas, se deja de lado un aspecto capital de la cuestión: la infinidad de bienes que trae la Iglesia al mundo, el mayor de los cuales, por supuesto, es la Salvación que obró Jesús, el Hijo unigénito de Dios, por nosotros: al rechazar a la Iglesia, la mayor parte de las veces hoy, se rechaza a Dios mismo, y ésta ha venido a ser la más terrible de las consecuencias de la mal llamada reforma y la ruptura de la unidad de los cristianos, como lo vio tan claramente el Salvador: “para que sean perfectamente uno y el mundo conozca que Tú me enviaste y amaste a éstos como me amaste a mí” (Jn. XVII,23). Pero, al lado de la Salvación y como manando de ella, hay infinidad de otros bienes que el mundo rechaza, al rechazar a la Iglesia: la Tradición de doctrina, toda la sabiduría que pueda esperar el hombre y mucho más, sin errores y la promoción del saber, de la filosofía, de la teología, de las ciencias; la Tradición de oración y de piedad, manifestada también en el arte, las muchas formas del arte cristianos y de su realismo sublime, en todos los tipos de manifestación, incluidas, claro, la música, la literatura, las tablas, la arquitectura, la escultura, la expresión pictórica, con todas esas obras que elevan la humanidad hasta el Cielo mismo, sin necesidad de sofisticación individual del contemplador; los Sacramentos: principalmente la Eucaristía. Veamos éste “nada más”, como muestra paradigmática. Viendo este Sacramento, y el inmenso valor del mismo, será muy claro de qué se pierde el mundo.

El espíritu de rechazo a la Iglesia surgió en Occidente hace varios siglos, quizás en el Renacimiento, desde el siglo XIV con Juan de Huss y otros. Seguramente hay antecedentes de esta actitud, como lo muestra el emperador Federico II de Hohenstaufen, en la primera mitad del siglo XIII. Pero la plaga se esparció y se hizo convirtió en pandemia a partir de Lutero, Zuingilo, Calvino, Müntzer, los anabaptistas, Enrique VIII y los demás revolucionarios, mal llamados reformadores, del siglo XVI.

Al final de las guerras de religión en Francia, tuvo lugar un incidente que merece la consideración. En esas guerras se enfrentaban los calvinistas hugonotes contra los católicos (aunque también tuvo un papel importante el partido de los “políticos”, que puede ser un germen de la actitud de un siglo más tarde: la Ilustración). Del lado hugonote se encontraba Enrique, rey de Navarra, liderándolo. En 1.594, este señor era el primero en la línea de sucesión al trono de una Francia ya cansada de tanto odio fratricida, tanto dolor y tanta sangre. Francia estaba, pues, dispuesta a aceptar a Enrique; pero Francia era católica y lo aceptaba con la condición de que se tenía que convertir al Catolicismo, tenía que volver al redil de la Iglesia. En esa circunstancia, Enrique de Navarra pronunció aquella famosa frase, que lo llevó a la historia como uno de los hombres más cínicos que haya visto el mundo: “París bien vale una Misa”. Sin embargo, “Francia exigía de él no sólo una ‘conversión simulada’, sino una adecuación completa a la realidad religiosa y política de la nación. Sólo en esas condiciones París se entregó a su legítimo monarca (22 de marzo de 1.594)”. Luego, Enrique pacificó todo el territorio francés, aplacando la rebelión calvinista; con lo que mostró una actitud conforme con lo que exigía de él el pueblo católico (Vicens Vives, Historia General Moderna, Tomo I. Editorial Vicens Vives. Primera edición, sexta reimpresión. Barcelona, España, 1.999. pp. 216-219).

En realidad, Enrique de Navarra, mientras sostuvo su actitud cínica, estaba en un error que era diametralmente opuesto a la verdad. Es decir, hablando con precisión, París no vale sin una misa. Y es que toda la creación toma su sentido del acto central de la Eucaristía: la Consagración, cuando el pan y el vino se transustancian y pasan a ser realmente Cuerpo y Sangre de Cristo. A continuación, la prueba de que esto es así, tal como la podemos tomar de la Revelación. Requerirá de un rodeo largo, pero que vale la pena, según es de vital importancia la materia de la que se trata. Ese rodeo irá desde el sentido que puede asignarse a la creación, tomando en cuenta el “momento” de la creación misma; e irá desentrañando en ese sentido lo que él tenga que ver con la Redención; hasta hacer claro que es la Misa la que da sentido a los seres causados todos.

II.- Dios crea, es el fundamento trascendente del ser de las criaturas, todo es muy bueno

En artículos anteriores de este blog (https://eticacasanova.org/2013/07/31/acreedor-del-agradecimiento-de-dios-2/; https://eticacasanova.org/2013/07/18/aristoteles-y-santo-tomas-un-tumba-rancho-acaba-con-el-big-bang/; https://eticacasanova.org/2013/07/18/aristoteles-y-santo-tomas-un-tumba-rancho-acaba-con-el-big-bang-2/), se muestra que Dios es el Creador del mundo. Pero, más importante aún, es lo que se en este otro: https://eticacasanova.org/2013/07/19/aristoteles-y-santo-tomas-un-tumba-rancho-acaba-con-el-big-bang-3/: comparando la teología de Santo Tomás de Aquino con la filosofía de Aristóteles, se muestra que el Aquinate había llegado más lejos que el Estagirita, y, entre otras cosas, había mostrado que en la creación Dios producía el ser de las criaturas de la nada.

Mas hay que ir a las Sagradas Escrituras, en las que es claro que Dios, por su poder infinito, creó al universo, visible e invisible, de la nada. En los capítulos I y II del Génesis esto es diáfano. Ha de verse, pues, el sentido de los textos. Aunque sólo es necesario reproducir algunos pasajes del capítulo I, entre los que destaca el de la creación del hombre: “En el principio creó Dios el cielo y la tierra […]. Dijo Dios: ‘hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza. Que domine sobre los peces del mar, las aves del cielo, los ganados, sobre todos los animales salvajes y todos los reptiles que se mueven por la tierra’. Y creó Dios al hombre a su imagen, imagen de Dios los creó hombre y mujer los creó. Y los bendijo […]. Y vio Dios todo lo que había hecho; y he aquí que era muy bueno” (Gén. I,1.26-27.31).

Pero lo mismo es atestiguado en gran cantidad de pasajes, como Sb. XIII o Is. XLVIII,12-13: “Escúchame, Jacob, e Israel, a quien llamé: Yo soy el primero y el último. Mi mano fundó la tierra y mi diestra extendió los cielos. Cuando Yo los llamo se presentan a una”. En este pasaje de Isaías se muestra, además, la Providencia de Dios sobre su creación.

De ahí que todo, en cuanto es, sea bueno, verdadero y bello; pues es participación de la gloria divina. Pues, hizo “todas las cosas para llenarlas de sabiduría y amor” (Plegaria Eucarística número IV) y todo habla de la gloria de Dios. Así, como dice el Catecismo de la Iglesia Católica, n. 299: “nuestra inteligencia, participando en la luz del Entendimiento divino, puede entender lo que Dios nos dice por su creación (cfr. Sal. XIX,2-5), ciertamente no sin gran esfuerzo y espíritu de humildad y de respeto ante el Creador y su obra (cfr. Jb. XLII,3). Salida de la bondad divina, la creación participa en esa bondad (‘y vio Dios que era bueno […] muy bueno’: Gén. I,4.10.12.18.21.31). Porque la creación es querida por Dios como un don dirigido al hombre, como una herencia que le es destinada y confiada. La Iglesia ha debido, en repetidas ocasiones, defender la bondad de la creación, comprendida la del mundo material”.

III.- Dios es alfa y Omega, sentido de la realidad toda

La creación, pues, nos habla del Creador: “desde la creación del mundo, lo invisible de Dios, su eterno poder y divinidad, son conocidos mediante las obras” (Rm. I,20). Mas, la creación, que sólo es un reflejo pálido de esa gloria, no puede ser ella ni estar en ella lo que le dé sentido:

Pregunta a las criaturas

¡Oh, bosques y espesuras,

plantadas por la mano del Amado!

¡Oh, prado de verduras, de flores esmaltado,

decid si por vosotros ha pasado!

Respuesta de las criaturas

Mil gracias derramando,

 pasó por estos sotos con presura,

e, yéndolos mirando,

con su sola figura

vestidos los dejó de hermosura.

Esposa

¡Ay, quién podrá sanarme!

Acaba de entregarte ya de vero;

no quieras enviarme

de hoy ya más mensajero,

que no saben decirme lo que quiero.

Y todos cuantos vagan,

de ti mil gracias refiriendo,

y todos más me llagan,

y déjame muriendo

un no sé qué que quedan balbuciendo” (San Juan de la Cruz, Cántico Espiritual).

Es, entonces, sólo el Creador mismo, el sentido de la creación, como no podía ser de otro modo, pues Dios, al obrar, no puede tener otro fin que Sí mismo, a Quien ama necesariamente (Contra Gentiles, I, 72-96). Así lo atestigua incesantemente la Escritura: “Yo soy el alfa y la omega, dice el Señor Dios; el que es, el que era, el que va a venir, el Todopoderoso” (Ap. I,8, cfr. XXI,6 y XXII,13). “Así dice el Señor, Rey de Israel, y su Redentor, el Señor de los ejércitos: ‘Yo soy el primero y el último, fuera de mí no hay Dios’” (Is. XLIV,6; vid. también, por ejemplo, XLI,4 y XLVIII,12-13, transcrito arriba).

IV.- El hombre, cúspide de la creación sensible, se rebela

Las cosas creadas, pues, son buenas; pero, si se considera al universo y a éste con el hombre, la creación es muy buena. Sólo el hombre, imagen y semejanza de Dios, puede realizar el sentido de la obra creadora; y por él las demás criaturas: “llenos de alegría, y por nuestra voz las demás criaturas, aclamemos su nombre cantando” (Plegaria Eucarística número IV).

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En el día de la angustia, Dios cambió nuestro llanto en risas, en Navidad

Cuando Yavé cambió nuestra suerte, nos parecía estar soñando

Psalmo 126 (125)

Feliz Navidad

He aquí la Luz del mundo, a la que no reciben las tinieblas, pero que disipa toda sombra y nos eleva a donde no soñamos

He aquí la Luz del mundo, a la que no reciben las tinieblas, pero que disipa toda sombra y nos eleva a donde no soñamos

En estos días, uno consigue el sosiego a partir del 24 en la tarde: antes, las visitas, la cocina, los regalos (me molesta que se metan con esto: se regala porque se homenajea a Aquél de quien recibimos todo, gracia sobre gracia: por eso amo que, en mi país, quien trae los regalos es el Niño Jesús, de quien viene todo bien: desde chiquitos nos acostumbramos a eso y, cuando nos dicen que la causa próxima es papá y mamá, no se nos quita la ilusión, porque la causa remota, la Primera y principal, es el mismísimo Niño Jesús…). Es una gran alegría ser cristiano, ilusionarse con el Niño que va a nacer, con la Madre que va a dar a luz a la Luz del mundo, con el Custodio que protegió al Todopoderoso, con los pastorcitos que fueron los primeros apóstoles de Dios, ponderar el Misterio y sobrecogerse ante el Infinito que se une a nuestra condición, a nuestros límites, para cargar con todas nuestras miserias y todas nuestras iniquidades, Aquél inocente sobre el que pesó el Castigo, precio de nuestra Paz, que llevaría el Designio de Yahwéh al pleno cumplimiento, el que se abajó para elevarnos. ¿Cómo no maravillarse ante la generosidad del que crea para redimir, da una naturaleza creada para elevarla hasta el Creador? Qué feliz es la Navidad… qué bello es todo, con la música, las obras de nuestro inigualable arte cristiano, la Obra Redentora revelada por el propio Emmanuel. Felicísima Navidad, que Dios nos cuide, que bendiga a nuestra patria querida, a la Iglesia…

Mientras tanto, desde la Rebelión de la esencia, pondero el tiempo presente, cómo las feministas, los ideólogos de género, los curas, obispos, cardenales malvados, los pornógrafos, los comunistas, liberales, nihilistas, historicistas, newagers, nos asedian por todas partes. Les dejo, en estas circunstancias, mi mejor regalo de Navidad:

Estamos asediados por todas partes y el enemigo tiene agentes dentro de la ciudad, no revientan las murallas de un golpe de catapulta, no rompen las puertas con arietes, abren pequeñas brechas y envenenan a los COMPATRIOTAS, muchos se lanzan en las fauces de la locura, hieren a la madre patria en el corazón; en el concejo de la ciudad, mandan los agentes de satán y hasta el canciller parece ser un general de brigada de los invasores. La situación es desesperada. No estamos en 2014, es el 702 antes de Cristo, afuera están las tropas de Senaquerib, son una fuerza imparable, no se sabe por qué no intentan el asalto, la penetración, qué ceguera los detiene en el sitio, quizás, se creen tan superiores que no les importe la estrategia y prefieren esta vía, que causa tanto sufrimiento, muerte y destrucción. “Hoy es un día de angustia, de castigo y de blasfemia” (2 Reg. 19,3). Pero el Señor se manifestó:

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A los que niegan las profecías de Cristo sobre el fin de Jerusalén

Según ellos, los evangelios mienten

Como Jesús predijo, del Templo no quedó piedra sobre piedra. Si se intentara construir de nuevo, sería imposible: ya cesó el antiguo sacerdocio y su rito, ese "Templo" sería una blasfemia

Como Jesús predijo, del Templo no quedó piedra sobre piedra. Si se intentara construir de nuevo, sería imposible: ya cesó el antiguo sacerdocio y su rito, ese “Templo” sería una blasfemia: ¿en nombre de quién oficiarían unos sacerdotes autonombrados?

Mateo, XXIV,2.15-20: “«¿Ven todo esto? Les aseguro que no quedará aquí piedra sobre piedra: todo será destruido» (…).15 Cuando vean en el Lugar santo la Abominación de la desolación, de la que habló el profeta Daniel –el que lea esto, entiéndalo bien– 16 los que estén en Judea, que se refugien en las montañas; 17 el que esté en la azotea de su casa, no baje a buscar sus cosas; 18 y el que esté en el campo, que no vuelva a buscar su manto. 19 ¡Ay de las mujeres que estén embarazadas o tengas niños de pecho en aquellos días! 20 Rueguen para que no tengan que huir en invierno o en día sábado” (cfr. Mc. XIII y Lc. XXI). Estas palabras las pronunció Jesús pocos días antes de entregarse a la muerte, para la salvación del mundo, en el año 30 de nuestra Era. Las mismas se cumplieron en el año 70, cuando Tito quebró por fin las defensas de la Ciudad Santa y el Templo terminó presa de las llamas. Finalmente, en 131, Adriano terminó de destruir los vestigios de la antigua ciudad, construyendo la ciudad de Aelia Capitolina. Del templo quedaron sólo los fundamentos subterráneos (actual Muro de los Lamentos); de resto, nada…

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Alabanza a Dios, por la Cruz y su Grandeza; perdón por la soberbia humana

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Oración de alabanza, gloria y acción de gracias a Dios uno y trino, creador y salvador:

Saurón, imagen literaria de la voluntad de poder humana, intento de usurpación del lugar de Dios
Saurón, imagen literaria de la voluntad de poder humana, intento de usurpación del lugar de Dios

Les dejo una oración, para rezarse en varios días, yo digo que como novena, la “Novena de la Fe y la vida cristiana”, que recoge mucho de todas mis meditaciones y de lo mejor de lo que he leído entre santos, pastores, autores de espiritualidad, teólogos y filósofos, desde el día de mi “gran conversión”. Espero que esto sirva un poquito, aunque sea a alguien, a elevarse hasta la esencia divina y a encontrar en su vida al orden natural, Voluntad de Dios, y al orden de la Gracia, vida misma de la Trinidad, en nuestros corazones, que no anula la naturaleza, sino la perfecciona y la eleva, como dice Santo Tomás. Hoy los dejo con la quinta entrega:

Alabemos, demos gracias y pidamos perdón por la grandeza de Dios, sus sufrimientos en la Cruz y la soberbia humana, que, teniendo que anonadarse, quiere usurpar el lugar de Dios

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