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Tag Archives: profecias

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“Donde esté el cadáver, allí se reunirán los buitres”

Los buitres sacaron la cabeza, en el próximo cónclave, no la podrán esconder

Los buitres de Daneels-Kasper-Martini, de San Gallo, sacaron la cabeza, como con las intelligentsias traicioneras, ya no tendrán dónde esconderlas [esta imagen la tomé de googloe images, por casualidad, decía que era del blog in-exspectationes.blogspot.com, de Flavio Infante]

Los buitres de Daneels-Kasper-Martini, de San Gallo, sacaron la cabeza, como con las intelligentsias traicioneras, ya no tendrán dónde esconderlas [esta imagen la tomé de googloe images, por casualidad, decía que era del blog in-exspectationes.blogspot.com, de Flavio Infante]

“Hoy no es que haya contestación o, incluso, debilidad de la autoridad ante los desafueros. Hoy la autoridad se ha corrompido. Hoy, el obispo de Roma no se llama Papa, dice que él no es la cabeza de la Iglesia, pero impone su visión de la disgregación del Cuerpo Místico, como si fuese cadáver, del que el Espíritu hizo defección, al que le cortaron la Cabeza, que es la Vida” (El obispo de Roma tiene un ministerio para homosexuales en su diócesis). El texto citado es mío, lo confieso, es un grito de dolor lanzado en estos días. Pero es un dolor en la esperanza. Cuando se muere una persona santa o un gran amigo o un familiar, una persona de Fe llora, se duele profundamente. No es que no tenga esperanza, es que el ser querido se fue, se fue “muy lejos”, se fue a un sitio con el que, mientras dure la vida en esta Tierra, no podrá comunicarse de manera natural. ¿Qué se hace ante el mal? Dolerse, es la respuesta virtuosa, porque amar al bien es virtuoso y el mal es una separación respecto de él. El fin del dolor sería el fin del amor y eso no es una opción. La respuesta ante el dolor, entonces, es la virtud, la Fe y la Esperanza, como en el Libro de la Sabiduría: “El justo, aunque tenga un fin prematuro, gozará del reposo. La vejez honorable no consiste en vivir mucho tiempo ni se mide por el número de años: los cabellos blancos del hombre son la prudencia, y la edad madura, una vida intachable” (IV,7-9). Uno se alegra por la vida buena del amigo, por la Misericordia de Dios que nos salva, por el premio, propter retributionem; pero se duele por la partida: ¡¡¡Jesús se estremeció y lloró por la muerte de Lázaro!!!; ¡y eso que, desde que le avisaron de la enfermedad, Él obró para dejar que todo sucediera como sucedió, ¡¡¡para que se manifestara en Él la Misericordia, el Plan salvador, su señorío sobre la vida!!!! Entonces, la Iglesia triunfará, pero el dolor es bravo. La Iglesia quiere suicidarse, su representante, el Vicario de Cristo, quiere matar a la Iglesia… Qué gran mal, qué gran dolor…

***

En el discurso del sábado en la celebración de los 50 años del sínodo, todo quedó claro (http://www.aica.org/20289-el-papa-francisco-presidio-0-aniversario-del-sinodo.html). Ya estamos de lleno en los planes, no de Dios, no en los que se cumplen mediante la Cruz de Jesús (Isaías LIII,11), sino de la tiranía mundial totalitario-diabólica… La Iglesia, según él, ya es una muerta, ya él la mató. Ahora queda que el cadáver se disgregue, que se haga polvo y que sea comido por los gusanos. Ya se han reunido los buitres. Están todos en Roma, quieren comer carroña: unos con sotana, otros con micrófonos, otros con chequeras, otros con armas de destrucción masiva, muchos con boinas rojas… La profecía está por cumplirse…

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A los que niegan las profecías de Cristo sobre el fin de Jerusalén

Según ellos, los evangelios mienten

Como Jesús predijo, del Templo no quedó piedra sobre piedra. Si se intentara construir de nuevo, sería imposible: ya cesó el antiguo sacerdocio y su rito, ese "Templo" sería una blasfemia

Como Jesús predijo, del Templo no quedó piedra sobre piedra. Si se intentara construir de nuevo, sería imposible: ya cesó el antiguo sacerdocio y su rito, ese “Templo” sería una blasfemia: ¿en nombre de quién oficiarían unos sacerdotes autonombrados?

Mateo, XXIV,2.15-20: “«¿Ven todo esto? Les aseguro que no quedará aquí piedra sobre piedra: todo será destruido» (…).15 Cuando vean en el Lugar santo la Abominación de la desolación, de la que habló el profeta Daniel –el que lea esto, entiéndalo bien– 16 los que estén en Judea, que se refugien en las montañas; 17 el que esté en la azotea de su casa, no baje a buscar sus cosas; 18 y el que esté en el campo, que no vuelva a buscar su manto. 19 ¡Ay de las mujeres que estén embarazadas o tengas niños de pecho en aquellos días! 20 Rueguen para que no tengan que huir en invierno o en día sábado” (cfr. Mc. XIII y Lc. XXI). Estas palabras las pronunció Jesús pocos días antes de entregarse a la muerte, para la salvación del mundo, en el año 30 de nuestra Era. Las mismas se cumplieron en el año 70, cuando Tito quebró por fin las defensas de la Ciudad Santa y el Templo terminó presa de las llamas. Finalmente, en 131, Adriano terminó de destruir los vestigios de la antigua ciudad, construyendo la ciudad de Aelia Capitolina. Del templo quedaron sólo los fundamentos subterráneos (actual Muro de los Lamentos); de resto, nada…

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