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“Eres linda, pero no te quiero comprar, amiga”

En la época de “tas güena” y “me lo compro”, “es bella” y “lo contemplo” fueron desterrados

Andy Warhol, Campbell Soup y la explosión del consumismo como arte

Andy Warhol, Campbell Soup y la explosión del consumismo como arte

El otro día entré a una tienda, mi hija necesitaba unos zapaticos para participar en la Primera Comunión de sus compañeritas, aunque ya ella la había hecho hacía 2 años. Entré y tuve mucha suerte, me atendió una muchacha jovencita, muy amable, muy simpática, muy linda. Al final, luego de aclarar un pequeño malentendido, estuvo claro que no me podía ayudar. Me despedí: “bueno, no me ayudaste, que Dios NO te bendiga, jajaja”…

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Vivimos en una época difícil, si un viejo como yo, de 46 años, habla de una niña de 19 ó 20, como lo hice aquí arriba, corre muchos riesgos: hay muchos viejos verdes, pavos viejos, inmaduros con canas y arrugas, quedaos en la nota, dicen en Venezuela. Pero ahorita no quiero hablar tanto de eso, pero es parte del marco y del suelo sobre el que camino. Hoy por hoy, decir “eres linda” es un riesgo, se puede interpretar: “estás buena” o, peor aún, en la sociedad máximamente cerril en que vivimos, se puede interpretar: “estás ena”… Hoy por hoy, la belleza se ha perdido totalmente, ha quedado eliminada: el carácter de las cosas que las hace gozosas a la contemplación; es que se ha perdido cualquier sentido de bien que no sea estrictamente sensible, todo bien es objeto de amor concupiscientiae: es o útil o deleitable… y lo deleitable de hoy no es Mozart, precisamente, sino Sandy y Papo, cumbia, ballenato y reggaetón… En el mundo en que se vive para la rumba del fin de semana, para la discoteca o para terminar en la playa, con unas birras (cerveza en italiano y venezolano) y unos cuuul… (dicen con la peor grosería y desprecio de lo femenino en Venezuela [no se acomplejen, en EUA usan una palabra peor: cunt]), uno se imagina que las amistades verdaderas, las amistades en la virtud deben estar en su más bajo nivel histórico, en la cultura de “sin tetas no hay paraíso”, como titularon la horrible telenovela colombiana. Sobre todo, si uno considera el consumo de drogas, el alto nivel de alcoholismo, la sexualización de la gente, la falta de compromiso… y el materialismo moral rampante: tanto tienes tanto vales… Lo sé, he corrido tremendo riesgo…

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Vivimos en la era de la publicidad. Eddie Bernays, el sobrino de Freud, padre de la publicidad, con John Watson, el que aterrorizaba a un niño para sacar legitimación como experto en educación y psicología humana, triunfó, las masas son manipulables en extremo… sobre todo si las conviertes, como las mujeres de Sade, en “máquinas de voluptuosidad”: creen que ser libre es seguir como borregos cualquier instinto, porque se los dijo la televisión… Y, lo mejor, eso se logró con la mayor soltada de moño histórica, por parte de las mujeres; basta voltear en cualquier dirección, las muchachas no tienen idea de que existe el pudor… y eso que la salvaguarda de la intimidad es un asunto natural de toda persona, humana, angélica o divina… Es la era del destape y es la era de los robots, Huxley tenía razón, lo único que falta es el desarrollo y la imposición absoluta del transhumanismo: la realidad es lo que diga cada uno, como dijo la Corte Suprema gringa en 1993; y hoy, cada uno, la diseñará no sacando del “tesoro de su Sabiduría”, como dice Santo Tomás de Dios, sino de sus apetitos. Es la época de la pornografía, la época en que Play Boy tiró la toalla y ya no va a tratar de competir más con internet, que un papel no tiene las posibilidades infinitas de las animaciones y las películas que se tienen a un pulso de distancia, en nuestra propia mano… Y es la época de las relaciones líquidas, en que los muchachos viven como escarabajos, de uno en otro, brincando, sin consideración alguna de vínculos estables, compromisos o responsabilidad. Relaciones líquidas exacerbadas por la propia pornografía, que genera fantasías sin control: no tenía idea santa Teresa de cuánto es la imaginación “la loca de la casa”.

Éste es el ámbito en que es un peligro, hermano, decir hoy: “eres linda”…

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Cuando ellas dejaron de querer just fun

El panorama de las relaciones hombre-mujer, a 5 décadas del triunfo revolucionario

La mujer con la jarra de alabastro, de Margaret Starbird, inspiradora del Código Da Vinci, un ícono del feminismo radical

La mujer con la jarra de alabastro, de Margaret Starbird, inspiradora del Código Da Vinci, un ícono del feminismo radical

En un país de Iberoamérica, hace 15 ó 20 años, el pobre muchacho tiene que ir la perorata. Tiene dos años de casado, una niña bella, de meses, y una esposa en la flor de la edad, aunque no en la flor del espíritu. “Yo no cargo carajitos, ¿qué crees tú, que yo voy a estar como las estúpidas ésas, como las que andan cocinando y dedicadas a su ‘casita’ como idiotas? Eso se lo dejas a tu mamá”. El muchacho, rápido y agudo, responde: “¿como la estúpida, pajúa, imbécil, idiota, tarada, retrasada, anormal de TU MAMÁ?”… “¿viste?, tú odias a mi mamá, eres una basura, como todos los hombres… es que no hay hombres… blablablá”. El muchacho vuelve: “no, hija, tú insultaste a mi mamá, yo no estoy insultando a la tuya, te estoy señalando la patraña de ceguera que estás repitiendo como lora, porque, sin darte cuenta, estás insultando a tu ídolo”… “¿viste?, tu odias a mi mamá, basura, inservible, anda a trabajá, a ve si haces algo”… “Yo trabajo y, además, me ocupo de los chiquitos, alguien lo tiene que hacer”… “ah, bueno, sí, a la miseria que ganas, le podemos agregar los 400 mil que nos ahorramos de sirvienta, gracias a ti”… El anterior cuento es repetición fiel de discusiones actuales, verdaderas, que tienen lugar, en la IN-cultura de la ideología del género, el feminismo, el comunismo, el cato-socialismo. Es la discusión de una niña de su casa, educada en un hogar católico; en un hogar de ésos, en los que los niños llegaron a la adolescencia por 1980, cuando la revolución sexual golpeaba con fuerza nuestro mundo, para que perdiéramos completamente la inocencia, para que los HOMBRES DEJARAN DE SER HOMBRES, LAS MUJERES DEJARAN DE SER MUJERES, EL AMOR PASARA A SER, A LO MARX, RELACIÓN DE PODER. Es la época en la que las señoras de su casa, especialmente las que no habían estudiado en la universidad, empezaron a sentir resentimiento contra los hombres, se empezaron a sentir inseguras con ellos, empezaron a querer dejarlos, pero a no hacerlo, por miedo, acrecentando el resentimiento. En un ambiente así, crecieron sus hijas; si el padre tuvo poca influencia en la casa, la madre fue el mundo de los niños y no sucedió, como en mi casa, donde mi papá era el “héroe absoluto”, que el papá tomó un lugar preeminente, por el curso normal de la naturaleza. 10 años más tarde, ya la revolución había triunfado y, ahora, ya no hay mujeres que estén en sus casas, prácticamente… y ay de las que están, son las “estúpidas” descritas antes: son de ésas de las que la gente, con desdén absoluto dice: “es floja, es estúpida, es sumisa, es sometida, es una medieval: NO TRABAJA”.

Norteamérica, 1995. Una reunión de feministas. la heroína seleccionada como oradora de turno: “Hermanas, me siento muy bien, hoy cumplo 20 años de mi primer aborto, afirmé mi libertad, en un mes estaré cumpliendo 15 de mi primera masturbación y 13 desde que salí del closet: la independencia está cerca, el falo ya no significará nada para nosotros, sólo una manguera de material biológico para producir a nuestros hijos del mañana… EL MAÑANA, EL MAÑANA, VIENE LA HORA FELIZ DE LA SOCIEDAD AMAZÓNICA, EL ESTADO FEMINISTA DE DERECHO, ESTÁ A LA MANO, YA SOMOS MÁS EN LA FUERZA LABORAL, YA LLENAMOS LAS JUNTAS DIRECTIVAS, HASTA DE LAS ASOCIACIONES DE MONJAS CATÓLICAS, YA NUESTRAS IDEAS IMPREGNAN EL MUNDO ENTERO, VIETNAM ACABA DE CAER, NO HAY QUIEN NOS PARE. El único obstáculo son las falsas feministas, las que ponen a la mujer como carne para la masturbación masculina, pero ellas nos sirven también: se hacen estúpidos los enemigos y caen en la cultura de la violación, desprestigiando aún más a la alicaída especie masculina…”.

Norteamérica, 1994. Una muchacha lleva un enorme contrabajo por la inclinada Charles Street de Baltimore. Un muchacho le ofrece ayuda, se negó; lo mismo sucedió al día siguiente, casualidades de la vida; y se repitió al tercer día… Sólo lo salvó un tendero que vio la cosa: la buena muchacha había decidido llamar a la policía: el tipo había incurrido en el delito de acoso sexual o, al menos, así lo creía ella… En realidad, era un pobre polaco católico, que, acabando de salir de la cortina de hierro, no tenía idea de estas derivas IN-culturales extrañas. “O sea que puedo ayudar a un viejito, a un físicoculturista, a un niño, pero no a una mujer, la caballerosidad es delito en América“, pensó.

Iberoamérica, 2005. La muchacha deja al marido, por feo, por inútil, por fracasado, porque ronca, porque sufre de migrañas, porque “ya no es el mismo”, porque le dan malos humores, porque “el amor acaba”… Y SE VA CON SU MAMAÍTA, QUE SÍ ES UN ÁNGEL.

Cualquier lugar del mundo, cualquier momento de los últimos 25 años. La muchacha deja al muchacho… ES QUE EL PANADERO ESTABA MÁS BUENO… ¿O ERA QUE TENÍA MÁS PLATA?… O ERA QUE… LO QUE SEA… Lo que dijo la Chilindrina, en 1978: “si una mujer te dice que te cases con ella, te amuelas“, obedeces sin chistar, sin mohínes, sin majaderías…

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Ése es, más o menos, el cuadro del feminismo contemporáneo, incluido el llamado “feminismo de cuarta generación”, el último grito, ya no tan nuevo: la libertad de la mujer, la que buscaban las grandes, desde Godwin hasta la Sanger, pasando por la Kollontai y todas las demás, es la libertad del falo y la del estado feminista de derecho… Es la Woman with the Alabaster JarLa mujer con la jarra de alabastro, inspiradora del Código Da Vinci: es Margaret Starbird y sus fantasías locas sobre María Magdalena, su relación con un Jesús pagano, new age, de hecho, gnóstico, propugnando una vuelta al estado de inocencia, al de las diosas femeninas, en un mundo idílico matriarcal, luego del pecado de la caída en el patriarcalismo, con sus guerras y desequilibrios…

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En verdad, uno ve el cuadro y ve la inconsciencia de nuestra gente frente al tamaño del mal, aunque últimamente se ha ido develando su fea cara: ya como que estamos maduros para que los ideólogos salgan de sus círculos esotéricos y revelen la verdad al público en general, eso que llaman salir del closet. Es lo que hizo el cura irlandés el otro día, en plena misa, dijo que era invertido, que había que apoyar el cambio de la ley en ese país; es lo que mostró la gente que lo oía, la que lo ovacionó (vid.: http://www.irishcentral.com/news/politics/Dublin-priest-says-he-is-gay-during-Mass–receives-standing-ovation.html). Muy bien, la cara ha salido, pero vamos a retomar la cosa, en el nivel de inconsciencia de nuestra generación, la de los que tenemos 45; y que los de 20 nos digan si ellos sabían, en general, más… Así, uno ve la inconsciencia de nuestras mujeres, primas, amigas, esposas, hermanas, repitiendo slogans feministas, de nuestras mamás, de las mamás de nuestros amigos, de nuestras tías; uno la contrasta con la maldad de Freud, misógino radical (recuérdese, nada más, el complejo de castración…), inspirador de las feministas y de la revolución sexual toda, para quien el “amor” es “identificación”, como para un cristiano, sólo que con la diferencia de que, para él, eso significa, no un movimiento extático-celestial, sino una especie de aspiradora radical demoníaca, en la que el yo se apropia de toda la realidad, pues sólo vive para el autoerotismo y el narcisismo absolutos. Uno ve eso; uno las ve repitiendo partes de discursos que continúan con la independencia fálica, asumiendo toda esa maldad, esa depravación. Uno ve cómo se corrompieron millones de hogares cristianos, de seminarios, de vocaciones, en nombre de esta gente, de estos mequetrefes, inferiores, pobres carajos, medios hombres, cuarto de mujeres. Uno ve todo esto y el dolor es inmenso. Es, de verdad, indescriptible. A mí me abruma, puede más que yo. Tengo que pedir fuerzas al Cielo para poder sobrellevarlo: Y QUE VALGA MI CONFESIÓN…

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Bruen y el derecho post-nietzscheano

6 ilegitimidades jurisprudenciales gringas acaban con la racionalidad en el mundo entero

Racist Margaret. En nombre de su odio, la emprendió contra la moral, para destruir la sociedad, corrompiendo a la mujer. A engendros como éste es que Kasper y compañía quieren que la Iglesia de Jesucristo dé su aprobación

Racist Margaret. En nombre de su odio, la emprendió contra la moral, para destruir la sociedad, corrompiendo a la mujer. A engendros como éste es que Kasper y compañía quieren que la Iglesia de Jesucristo dé su aprobación

Hace unos días, tuve una discusión de ésas… una discusión de las que te arrancan el corazón. No era la primera vez que un estudiante llegaba a los extremos a los que llegaron estos hijitos míos, nada por el estilo, pero, por primera vez, me di cuenta de hasta dónde llega la hecatombe revolucionaria. De unas premisas, se sigue válidamente la conclusión correspondiente sólo si ésa es mi verdad. Dos más dos es igual a cuatro, sólo si ésa es mi verdad. Si no hay verdad, si no hay orden, si no lo podemos conocer, se impone lo que a cada quien le parezca, lo que le dé la gana, sólo si ésa es mi verdad. No ha quedado parado nada ante el ataque revolucionario, no ha quedado en pie la lógica. No hay un concepto, una intención mental, una dignidad: el principio de no contradicción es verdadero, si ésa es mi verdad, es principio si es mi verdad, es el primer principio absolutamente ineludible para decir lo que sea, para pronunciar, siquiera mentalmente, una palabra, ¡¡¡sólo si ésa es mi verdad!!! Ésos, los enemigos, los demonios, han logrado el éxito más apabullante que hubiera podido soñar un Diderot, un Marx, un Nietzsche. Dios no puede hacer lo contradictorio (Contra Gentiles, I, 84), pero los revolucionarios, los antropoteístas pueden más: ellos pueden negar el principio, contradecirse, etc.: ¿no es eso lo que pide la ortopraxis de Marx? Por supuesto, esto requeriría un libro entero para explicarlo, pero, en términos sencillos: ellos no incurren en contradicción estricta, eso es imposible; y Dios no hace lo contradictorio, porque eso repugna al ser y la perfección, por lo que repugna a Dios, como el mal. Lo que importa, no obstante, es que la gente ha llegado a tal nivel, que ya nadie es capaz de ver este tremendo escamoteo y su peligro imponente.

James Bruen[i], un abogado escritor, compañero del gran Michel Jones en Culture Wars Magazine, hace una exposición fantástica, fuera de serie, del modo en que la revolución aplicó estos principios, desde la Corte Suprema de los Estados Unidos, como ya había confesado el guerrero cultural Leo Pfeffer, jactándose de la paliza que los revolucionarios habían dado a la Iglesia Católica, para imponer el mal al mundo entero, desde el poder y la influencia y el dinero gringo. No se engañen, hermanitos, que no los ofusque la envidia, la revolución se impuso en Estados Unidos y… de gringolandia, para el mundo…

Bruen comienza por describir de manera que un chiquito pueda entender lo que es el escepticismo, el postmodernismo, el nietzscheanismo. “Es un modo de pensar que ha llegado a ser general en el Occidente. De acuerdo con el postmodernismo, nosotros creamos nuestra propia realidad; no hay verdad”.

Nuestro intelecto vive por la realidad. Nosotros, como personas, seres conscientes, vivimos por la realidad, pues somos conscientes por el intelecto, él es nuestro rasgo más esencial. La realidad, en cuanto inteligible, es la luz del intelecto y la fuente de su estructura: por eso, el arte imita a la naturaleza: la realidad es una estructura de imponente consistencia, ella nos enseña el principio de no contradicción, el del tercero excluido; el del que el todo es mayor que las partes; todo efecto se sigue de una causa, la causa es anterior al efecto; la proporcionalidad entre fines y medios; la razón del medio procede, depende, de la razón del fin; causa y efecto son proporcionados; lo bueno es lo apetecible, lo bello lo deleitoso, etc. La realidad es la fuente, es el horizonte, el origen de la conciencia, pues el intelecto despierta al captarla, al distinguir en ella sus seres, de donde capta su primer principio; y, así, es su bien primario y fundamental. La mentira, el error, la alucinación, cualquier desviación de ella, es un gran problema, hasta la locura, pasando por borracheras, estados de estupefacción (de causas naturales o inducidos artificialmente), etc. La realidad tiene una consistencia impresionante, quien la desconoce introduce tremendas distorsiones. Es lo que dice Solzhenitsyn. “la historia es un río; éste tiene sus propias leyes que gobiernan su flujo, sus curvas, su serpenteo. Entonces viene una gente inteligente que dice que el río es un estanque y debe ser desviado a otro canal mejor; todo lo que se debe hacer es escoger un lugar mejor y cavar un nuevo cauce para el río. Pero el curso de un río no puede ser interrumpido –pártelo unos centímetros y él ya no fluirá más–. Y se nos dice que el cauce debe ser desviado forzosamente varios millares de metros. Los lazos entre las generaciones, lazos de institución, tradición, costumbre, son los que mantienen las márgenes del cauce del río unidas y sostienen a la corriente en flujo […]. Puede que sean incognoscibles [las leyes que gobiernan el flujo del río]. A todo evento, no se hallan en la superficie, donde cualquier tonto lleno de ocupaciones puede buscarlas. Las leyes de la sociedad humana perfecta sólo se pueden encontrar en el orden total de las cosas. En el propósito del universo. Y en el destino del hombre (Alexander Solzhenitsyn, August 1914, Farrar, Straus and Giroux, New York, 1.971, pp. 410-411).

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El mundo de la tolerancia

Un arbitrio sin límites se abre para todos, sólo los poderosos sobrevivirán

Un mundo feliz: todos hacen lo que les dé la gana, los deseos son derechos y éstos ley. El poderoso no tiene cortapisa, el hombre común será aplastado... muy feliz

Un mundo feliz: todos hacen lo que les dé la gana, los deseos son derechos y éstos ley. El poderoso no tiene cortapisa, el hombre común será aplastado… muy feliz

Hablemos de la TOLERANCIA:

Cinco pastores protestantes de Houston están bajo amenaza, con órdenes de someter sus sermones y toda su correspondencia, aún sus emails, a las autoridades, que andan viendo si, siguiendo la Biblia, han estado hablando en contra de la homosexualidad (http://www.archgh.org/blog/main.asp?Tid=1654&id=461&cat=Archdiocesan).

Dos pastores de Idaho están amenazados de cárcel, si no convienen en celebrar mal llamadas bodas “gay” (http://www.adfmedia.org/News/PRDetail/9364).

En Nueva York están por permitir el incesto, entre tíos y sobrinos, y muy pronto esto quedará atrás, como todos los “tabús” (https://www.lifesitenews.com/news/new-york-appeals-court-unanimously-oks-some-incestuous-marriages).

De eso se trata, de acabar con el orden natural, porque cada quien tiene que poder hacer todo lo que le dé la gana… La gente cree ser libre cuando cada quien hace lo que le da la gana. El problema es que, cuando eso es así, no hay quien ponga freno a las ganas de los poderosos, que podrán acabarte, si les da la gana. Y no habrá quien pueda quejarse, ya que la ley es la de la gana. De hecho, si te quejas, les darán, sin dudas, gana de acabarte más rápido. Al final, en el desastre, alguien tendrá ganas de que haya un semblanza de orden, ya no el natural, sino uno que le salga de la gana. El totalitarismo será imparable. No se preocupen, ya estamos llegando a eso… Sigan hablando de tolerancia, queriendo decir, inmoralidad sin límites, la vamos a pasar bien todos.

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Revolución cultural, origen y genealogía, hasta el porno y el sex, drugs and rock and roll

Rolling Stones, las drogas y Play boy tienen abuelos y ascendientes, hasta un monjecito de 1300

La civilización cristiana, teología civil y revolución cultural

Adamitas, hippies de 1400, desnudos como Adán, hasta que los hussitas los masacraron

Adamitas, hippies de 1400, desnudos como Adán, hasta que los hussitas, sus compañeros revolucionarios, los masacraron

Hay dos tipos de revolución, de subversión del orden existente, reinante en la sociedad política o en la civilización como un todo. El primero es sencillo, se trata de quién está en el poder, la sociedad se comprende de una determinada manera, que va de lo profundo a lo superficial, siendo todo informado por aquello, y, dentro del marco cultural, al cual se deja intacto, que es ambiente común de todas las facciones, que no se pone en cuestión ni se sueña con hacerlo, un grupo conspira, con éxito o no, contra los gobernantes o, más ampliamente, la clase dominante. El otro modo de revolución es mucho más fundamental, más profundo, más decisivo: las sociedades son expresiones del orden universal, del orden del mundo, como dice Brownson, son “Pueblos Elegidos”, destinados a hacer un aporte a la humanidad. Siendo el hombre un animal político y teniendo su sociedad un orden y una finalidad natural intrínseca y trascendente, las mismas son respuestas estructuradas a ese movimiento humano hacia el sentido. Como el mismo se realiza en la historia, con una institucionalidad, unas creencias fundamentales, unos avatares y vicisitudes, unas expresiones de lo bello, una liturgia religiosa y civil, propios, la sociedad tiene lo que Voegelin llama una teología civil, al lado, posiblemente, de una trascendente. El segundo tipo de revolución ataca este nivel fundamental, tiende a adulterar la identidad de la sociedad, sus teologías, sus ideas directrices, su autocomprensión, el sentido de sus símbolos, sus mitos fundacionales, etc. Éstas se llaman “revoluciones culturales”. Vamos a barajar y volvamos a repartir, para que quede más claro: Cultura es el resultado, no cristalizado, vivo, de la acción del hombre en sociedad en la búsqueda de su plenitud. Incluye modos de comprensión de toda la realidad, del hombre, de la virtud, especialmente, de la propia sociedad, de su ser y de su condición de encarnación del orden cósmico, incluye modos de relación, símbolos, mitos, ritos, expresiones artísticas e institucionales. La revolución cultural ataca al núcleo de la cultura, por lo que implica una cierta adulteración de la identidad social, hasta eventualmente su aniquilación, en cuanto a esa identidad.

En Occidente, las creencias fundamentales, en sus etapas que Toynbee llama de nacimiento y crecimiento, eran creencias cristianas: de Cristo venía toda concepción sobre el mundo y la vida, en su orientación radical y total a lo divino. Era una civilización que no agotaba al Pueblo de Dios, a su Iglesia, en su peregrinar terreno, pero que se constituía en Cristiandad, que veía a la sociedad de los creyentes como una comunidad espiritual universal, actual y virtualmente, es decir, a la que pertenecían todos los bautizados, pero que debía difundirse hasta los confines de la Tierra. Tomando fuertemente en cuenta la Ley Natural, la Cristiandad tenía clara conciencia del carácter político del hombre, de la necesidad del Estado y de su autoridad terrena (“dad al César lo que es del César”), pero su inclinación a lo trascendente era intensa (“y a Dios lo que es de Dios”). Así, se seguían dos consecuencias: 1) la sociedad veía la subordinación de lo político a lo religioso, a pesar de su necesaria “autonomía”: el poder político era supremo en su ámbito, pero su ámbito no era el último y más alto, estaba subordinado a Dios: el rey no era sirviente del Papa, pero los mandamientos y leyes lo obligaban, en todos los ámbitos de la vida; esto implica, como consecuencia adicional, el carácter religioso del patriotismo y de la obediencia a la autoridad legítima (salvo corrupción de esa autoridad, en ciertos casos muy bien definidos). 2) La sociedad cristiana era internacional: lo era A) en cuanto todos los cristianos pertenecían a dos sociedades y eran hermanos por el bautismo, aparte de conciudadanos de sus connacionales; B) porque las naciones eran hermanas y se sabían partes de una realidad que las trascendía; C) porque estaban, en consecuencia, sometidas a un orden superior; C) porque había instancias meta-políticas, transnacionales, que se erigían como árbitros de los asuntos entre estados e, incluso, en lo que se refiere a la religión y la moral, internas a las naciones: el Papado y el Imperio, eran mucho más que lo que pueda esperarse hoy de la ONU u organizaciones similares. Para tener una idea más completa de la cultura que subyacía a esta estructura, se pueden recomendar muchas lecturas, de Toynbee y Voegelin, quienes no eran, ni por asomo, católicos, ni siquiera cristianos, pero me parece que el mejor de todos ha sido Christopher Dawson (The Making of Europe, Religion and the Rise of the Western Culture, El Cristianismo y surgimiento de la civilización occidental, The theological development of medieval culture, La secularización de la cultura occidental y el surgimiento de la religión del progreso, etc.; hay una recopilación de ensayos, en castellano: Historia de la cultura cristiana); también es de primerísima línea Michael Jones. En éste, mi blog, recomiendo leer, al menos, los artículos: 1) La herencia del oscurantismo (I), 2) La herencia del oscurantismo (II) (no debe confundir el nombre de estos dos artículos: se trata de un sarcasmo destinado a atacar la estulticia contemporánea de quienes niegan la etapa de construcción de esta sociedad civilizacional, poniendo, de este modo, en serio peligro su destino); y 3) Modernos ¿Presocráticos? Ojalá, no estaríamos al borde del abismo.

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Hoy hay 20 veces más esclavos que los africanos de 1450-1900

El progreso es enorme, en 100 años, podrían ser un gran porcentaje

Y no estamos contando drogos y explotados por el comunismo o el capitalismo… ni los desempleados
Ésta es la peor esclavitud, es el extremo de la "esclavitud del pecado"; ésta no está incluida en la cuenta que dan los mercedarios: puro progreso, este mundo de hoy

Ésta es la peor esclavitud, es el extremo de la “esclavitud del pecado”; ésta no está incluida en la cuenta que dan los mercedarios: puro progreso, este mundo de hoy

Los mercedarios son una orden fundada por San Pedro Nolasco, en el siglo XIII. Más abajo, al final del artículo, pondré una pequeña historia y semblanza de la orden. Pero debo adelantar que su función y carisma ha sido, desde allá, la liberación de esclavos, comenzando por los que caían en manos de los sarracenos, en el Mediterráneo, de aquella época. Hoy están en todas partes y tratan de ser fieles a su “idea directriz fundacional”. Hace siete años celebraron un congreso, el 10-11-06, reseñado por Zenit (La Familia Mercedaria al rescate de 270 millones de nuevos esclavos: denuncia «las esclavitudes del Tercer Milenio», 13-11-06). Esa reseña es el origen de este artículo. Así: “el procurador general de los Mercedarios aportó […] algunas cifras relacionadas con el comercio y la explotación de los nuevos esclavos: «Más de 270 millones de personas viven subyugadas actualmente en el mundo, lo que supera los 11.698.000 deportados, capturados en África entre 1450 y 1900. Otros 200 millones de niños son explotados. Son más de 50 millones sólo en Asia. Datos del Ministerio de Interior hablan de 30.000 personas que actualmente en Italia se encuentran en estado de esclavitud»”.

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El gran orco blanco, el profanador de nuestro cuerpo: la pornografía

Vicios adicciones y remedios: esclavitud y libertad (II)

Justine, de Sade: lujuria descontrolada, que desemboca en desprecio, que acaba en la conversión en mero-objeto, que desemboca en violencia homicida. Como dicen reconocidas feministas, dada la experiencia, "¡viva ESTA forma de LIBERACIÓN femenina!": destrucción de mujeres y hombres

Justine, de Sade: lujuria descontrolada, que desemboca en desprecio, que acaba en la conversión en mero-objeto, que desemboca en violencia homicida.

El primer vicio del que quiero hablar es de ése que destruye hogares y vidas de niños, en consecuencia, junto con la psicología toda del pobre que caiga en ella: la tendencia descontrolada en lo que se refiere a la pornografía y demás asuntos referidos al sexo.

El tema se tiene que tocar desde dos puntos de vista, el del mal y el de la perspectiva positiva. Para empezar, el punto que más me duele de esta cuestión es el del modo en que estas malas acciones destruyen a la propia persona. Es un terrible abismo. El que las sufre se mete por caminos muy duros de ceguera ante los demás y ante los bienes que se le dan. De hecho, se teje las redes en que quedará atrapado en el solipsismo, tendencia a una soledad radical, se tiende a hacerse muy miedoso y a ver en los demás a meros objetos, propende a la crueldad, como se ve en personajes históricos paradigmas de lujuria y crueldad, como Calígula y el marqués de Sade, entre muchos. Claro, en ese usar a otros como meros objetos, en actos que están hechos para la entrega, como dice Víctor Frankl, tiende a poner a los demás en el puesto de meras piezas de un solo mecanismo, que es mera extensión suya y su yo una especie de función de su placer: es algo como una borrachera de baja intensidad. Como, además, se trata de algo de “abajo”, la capacidad para la fe en Dios se ve severamente afectada, se tiende a la ceguera espiritual. Buscando satisfacciones instantáneas, se incapacita para las empresas de aliento, anula su constancia. Tiende a ser infiel e injusto en lo monetario; y, arrastrado hacia este tipo de “satisfacciones” y juzgando como el ladrón, por su condición, tiene terribles accesos de celos. No hay modo de que, así, no se vean afectadas las relaciones de esta persona. Un punto terrible se da cuando la pobre esposita de un hombre así esclavizado se entera: las pobres viven sintiéndose traicionadas y apocadas, sin contar, claro, lo que sufre la confianza. Como en todos los casos de estos vicios, el asunto tiende a convertirse en el “ambiente existencial” y en uno muy contaminado.

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