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Tag Archives: perales y el amor

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El Príncipe domesticado

Iba buscando a un hombre y, de un Zorro, aprendió la medida de todas las cosas

Antoine de Saint Exupery y El Principito: ellos dos nos domesticaron, nos mostraron nuestro valor y el sentido de la existencia

Antoine de Saint Exupery y El Principito: ellos dos nos domesticaron, nos mostraron nuestro valor y el sentido de la existencia

Una mañana, luego de que el Principito hiciera todas sus labores, de que deshollinara los volcanes de su planeta, de que limpiara la superficie, no fuera que un baobab creciera y destruyera al pequeño astro, como aquellas raposas que hay que cazar, no sea que destruyan la viña (Cantar de los cantares, 2,15), después de todo eso, fue a hablar con su rosa. Ella era orgullosa y gustaba de humillar al muchacho… lo hirió y él prefirió irse, desgarrándose de dolor.

Recorrió varios planetas: el del contador, metido en los números y el dinero; el del geógrafo, buscando siempre un explorador que le contara de las formaciones y el relieve, pero que nunca vio nada de aquello sobre lo que escribía; el del Rey, que, por sobre todo, quería súbditos; el del farolero, en aquel planeta en  que el día y la noche duraban minutos, apaga-prende, apaga-prende: algo útil, pero un sinsentido… Ésa era la vida de todos estos personajes, con posiciones y ocupaciones, soplos de viento, naderías. Pero la peor era la del borracho: “- ¿para qué bebes?; – para olvidar; – ¿para olvidar qué?; – la vergüenza; -¿vergüenza de qué?; – de que bebo…”. La vida en un círculo, en un círculo vicioso…

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El Amor: una apertura saciada en el Infinito y nada más

Serie sobre el amor en José Luis Perales, 3

El Cántico Espiritual de San Juan de La Cruz, obra sobre el amor infinito, inspira a Dalí, que nos da esta representación de un infinito de amor inenarrable. Perales, otro español, va por estos caminos

El Cántico Espiritual de San Juan de La Cruz, obra sobre el amor infinito, inspira a Dalí, que nos da esta representación de un infinito de amor inenarrable. Perales, otro español, va por estos caminos

Uno puede imaginar, ya que no “todavía” vivir, un amor en la plenitud de la virtud, un amor completamente puro, “sin mancha ni arruga” (Efesios 5,22), un amor sin sombras de duda, de corrupción, de mudanzas del ánimo, de debilidad, de estar sujeto a “los mil naturales conflictos que constituyen la herencia de la carne”, como dice Hamlet. Uno puede imaginar un amor de intensidad máxima, sin miedo a que el cuerpo se rompa, sin miedo a no ser correspondido en la misma intensidad o sin considerar, siquiera, que eso sea un problema, un amor de perfecta humildad y generosidad. Un amor de un Bien que satisfaga completamente todas las ansias y para siempre, un amor que cumpla la promesa del amor personal: “te amo para siempre”; un amor que no pueda no cumplirla. Uno imagina o puede imaginar una entrega mutua tan espectacular que, afirmando el ser de cada amante, queden los dos fundidos en una unidad espiritual indescriptible. Uno puede imaginar… leyendo a Santa Teresa, sus Moradas, esos éxtasis en los que Jesús se dignó a entregarse a esta criatura… y la dejó tan sublime; se pueden imaginar sus “flechazos” en su alma, harían que Lewis viera que en esta vida, aunque halles a Cristo, le creas y lo ames y le des tu vida, siempre puedes sentir lo que él llamó la “alegría”: el vislumbre y el deseo del infinito, cuando no lo conoces. Siempre la podemos sentir, ahí están los flechazos de Santa Teresa, ahí están la santa castellana y su amigo Juan de la Cruz: muriendo porque no mueren, porque a tanta dicha esperan, porque viven si vivir en sí.

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Un lente del Infinito, un lente con luz propia

Serie sobre el amor en José Luis Perales, 2

Juan Pablo II, conoció la verdad, amó, perdonó, fue máximamente libre, alcanzó la medida de lo humano

Juan Pablo II, conoció la verdad, amó, perdonó, fue máximamente libre, alcanzó la medida de lo humano

Qué bellas son las canciones de Perales sobre el amor, ¿verdad? La primera estrofa de Por amor me recuerda al texto más clásico, más querido por mí, sobre el amor: El Principito y su relación con el zorro: la vida cobra sentido cuando te “domestican”, cuando formas una relación, un vínculo, propiamente personal, “es hermosa”, ahí se nos da la medida de nuestro valor, nos reconocemos, reconocemos nuestra personalidad, al ver a nuestro alter ego, nuestro amigo, nuestro querido. El paisaje, los campos de trigo, del color del pelo de El Principito, cobra color, color que dice algo, que evoca el sentido hondo, íntimo de esa relación que nos revela a nosotros mismos, esa relación personal que es precursora especial de Cristo, “que revela el hombre al propio hombre”. “Es hermoso entregarse por entero a alguien, por amor, por amor”: qué sublime, otra vez, hemos quedado, como dice, más o menos, Pablo Milanés, “desnudos, con [una] razón”: “Más aún, el Señor, cuando ruega al Padre que todos sean uno, como nosotros también somos uno (Io 17,21-22), abriendo perspectivas cerradas a la razón humana, sugiere una cierta semejanza entre la unión de las personas divinas y la unión de los hijos de Dios en la verdad y en la caridad. Esta semejanza demuestra que el hombre, única criatura terrestre a la que Dios ha amado por sí mismo, no puede encontrar su propia plenitud si no es en la entrega sincera de sí mismo a los demás” (Gaudium et Spes, 24). Perales da en el clavo y lo hunde, como esas flechas de Santa Teresa, hasta el fondo mismo: somos imagen de Dios, porque somos para el amor y para un amor que se entrega, hasta la unión plena, sólo posible entre esposos esforzados y virtuosos, cuyo vínculo está hecho de Dios: así es bella toda una vida: dos viejitos, 60 años de entrega, sabores y sinsabores, todas las bonanzas, todas las borrascas, todo, juntos pa lo que salga, para que el “tú y yo” valga. Entonces, ¿es verdad o no, es o no “hermosa la vida cuando uno se entrega por entero a alguien, por amor, por amor”…? (más…)

Rayos X para ver el Infinito ahí enfrente

Serie sobre el amor en José Luis Perales

Perales, una gran carrera, un grande al hablar del amor

Perales, una gran carrera, un grande al hablar del amor

Voy a hablar como viejito, amigos. A lo mejor hay algunos de ustedes que no sepan quién el José Luis Perales. Mi sobrino de 22 años es músico, es estadounidense, tiene una banda de música gringa (aunque no propiamente “pop”) y no sabe qué es INXS, con todo y que, en los 90, este grupo era muy popular. Perales tuvo su época de oro en los 80 y no es propiamente un representante de música moderno-revolucionario-pop, la música que “está que alde” desde hace unos buenos añitos, ¿no? De hecho, a muchos viejitos de mi edad, más o menos, les parece que Perales es un poco cursi, etc. Pero Perales tiene cosas muy buenas, sin dudas. Es muy buena la canción a su hijo Pablo, lo mismo que A quién le importará. A mí, me parece emocionante la forma en que le canta al amor, dice verdades muy importantes y profundas, de manera muy bella. Compañeros, vamos a verlo un momentico, creo que nos puede enseñar mucho. Son dos cancioncitas: Por amor y El amor. Las voy a copiar y después las comentamos (en un artículo aparte, para cada una): para terminar, cada uno que la ponga y que se acuerde de las cosas más bellas y profundas; viviremos, viviremos intensamente, en lo profundo, pensando en lo profundo y amando profundamente lo profundo. No hay fórmula mejor del éxito existencial: eso y obrar como se debe, buscando siempre lo bueno, es decir, amando, como enseña San Agustín: “ama y haz lo que quieras”. Aquí van:

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