Kalós

Inicio » Posts tagged 'orestes brownson'

Tag Archives: orestes brownson

Anuncios

Palestina, antes del estado judío

Un vistazo a aquello que, VERDADERAMENTE, el viento se llevó

Palestina antes de 1948, unas 100 fotos de la vida en Tierra Santa, desde 1889 hasta 1947. Luego, unas 5 fotos de la Nakba, del Deir Yassing, el Rey David. Lo importante del documento es ver lo que había allí antes. A mí, en particular, aún teniendo en cuenta eso que dice “mi MAESTRO” Orestes Brownson [mi tesis doctoral la hice sobre la obra política de este sabio estadounidense], “no hay que estar llorando por nacionalidades perdidas”, porque así nacen los países y lo que “nace en la historia perece en la historia”, a pesar de haber dedicado mi vida a estudiar el nacimiento y muerte de pueblo tras pueblo, esto me da mucha tristeza, como me la da una escuela o un hospital volados sin sentido. Vean este video, es muy impresionante, porque es muy bello, un bello pueblo, una bella sociedad, unas bellas ciudades. El hombre es supratemporal y, por tanto, suprahistórico… PERO… Sólo en Dios está la estabilidad de todos nuestros anhelos, fuimos creados, parafraseando al héroe de la infancia, para “el Infinito… y NADA más”… Todos los dolores del mundo presente se funden en esta certeza. Uno puede identificarse fácilmente: la Iglesia ha sufrido una terrible demolición, algo comparable, SÓLO, a debacles como la de los palestinos, que estoy comentando; aunque sepamos que, hasta la total desaparición, es imposible que llegue. A mi Venezuela no le ha ocurrido algo así, porque todavía está allí, pero ha sufrido un arrase arrollador, una verdadera aplanadora. Y, para colmo, todo parece indicar que estamos en el comienzo de una persecución global contra la Fe y la moral, cristiana y natural, respectivamente, aunque asociadas… Uno vive en vilo y siendo sacudido en lo más fundamental y lo más querido y sagrado. Uno puede imaginar el tremendo dolor de los palestinos; después de todo, uno se vio forzado a dejar la tierra por la que corre la sangre de sus mayores…

(más…)

Anuncios

Papista soy, total, pero Francisco no

Kamehameha II abolió el tabú hawaiano, Francisco quiere abolir la Ley de Dios

Kamehameha II, abolió el tabú, cuando ya estaba vacío de sentido, de manera irreparable. Eso no puede pasar con la Fe verdadera

Kamehameha II, abolió el tabú, cuando ya estaba vacío de sentido, de manera irreparable. Eso no puede pasar con la Fe verdadera

Religión, polis y cultura: la caída de Hawa-íí y la tiranía mundial

Una sociedad política, en gran parte, nace de una religión; y nace para esa religión. No hay dudas, la sociedad viene al ser cuando el pueblo se conforma como un pueblo orgánico, cuando el LOGOS le insufla vida, cuando una cultura, una idea directriz, lo hacen avanzar, articularse, cuando una autoridad, representante del pueblo, en cuanto articulado por esa idea directriz, le da unidad y lo hace ser una unidad en forma para actuar en la historia. La idea directriz, lo que los griegos llamaban constitución, el LOGOS, la ley profunda existencial del pueblo, es teología. Todo pueblo en la historia se ha articulado alrededor de una convicción central: la sociedad es un orden, un orden privilegiado que, aunque no sea un preparado cósmico real, se concibe a sí mismo como tal, porque, en verdad, es algo muy valioso, un “Pueblo Elegido”, un hijo predilecto del orden del universo, su expresión sobresaliente (vid. Eric Voegelin, The New Science of Politics; y Orestes Brownson, The American Republic). Dentro de ese marco, la comprensión que el pueblo tiene de sí mismo, en cuanto “pueblo elegido” y orden cósmico, es una parte de su propio ser, es la idea que tiene de su destino existencial, eso es lo que Voegelin llama “teología civil”. Creía Voegelin que esta teología debía ir separada de la teología propiamente tal. Pero, aunque deso sea parcialmente verdad, las relaciones entre una y otra son complejas, porque el primer punto de comprensión del pueblo es religioso y la religión empapa cada aspecto de los pueblos. Tanto, que las crisis mundiales, como decía San Josemaría, son crisis de santos; en vulgar, en un lenguaje natural, las crisis de las sociedades son crisis de sus religiones. Lo único que puede amalgamar a un pueblo, lo único que vale más que el hombre, lo que hace que la vida mundana valga la pena, lo que enaltece a la justicia y la cooperación, lo que encalma a los apetitos y pacifica el furor es la relación, religación, a lo divino, a quien, además, debemos todo, incluso la existencia patria, por la que estamos dispuestos a dar la vida y la hacienda y todo lo demás.

Cuando entra en crisis ese espíritu, la sociedad entra en lo que Toynbee llamó etapas de colapso y desintegración. Se ha visto una y otra vez; y el Occidente actual es una muestra impresionante de ello. Es más, en cuanto sociedad cristiana o hija de la Iglesia, el Occidente es la sociedad más luminosa de la historia, sin dudas; en cuanto tal, su crisis es la peor, la más mortífera, amenazante para la humanidad que haya habido: la corrupción de lo mejor es la peor, dice Santo Tomás. Mas, si acaso alguien tenga dudas, por su desconocimiento de la historia o por haberla visto con prismas prestados de tiranos orwellianos, de los que, en palabras de Dawson, conocen el poder justificador de la historia y, por eso, adulteran el pasado, porque “quien controla el presente controla el pasado, quien controla el pasado controla el futuro”, si alguien no me creyera, hay un caso único en el que la caída de una sociedad se dio en cámara rápida, para que pudiéramos captar sus causas, sin lugar a dudas, al revés que en los deportes que nos ponen en la televisión para embrutecernos. Estamos hablando de Háwa-íí (así debe pronunciarse: jáva-íí, como dos palabras pegadas, con esa acentuación).

Hawaii era un universo en el medio del océano pacífico, a miles de kilómetros de cualquier otro pedazo de tierra. De ese modo, sus habitantes estaban convencidos de que el universo era ése, nada más. Su religión, politeísta, era, claro, la religión única y universal y, sin discusión, verdadera. Ella, como en toda otra sociedad sana, tenía todo un sistema de vida, impregnado de esa religión. ¿El nombre del sistema? El TABÚ-KAPÚ. El nombre, entre paréntesis, nos da una idea del asco que es la sociedad contemporánea, la del “cada quien tiene su verdad”, si eso es inmoralidad, cultura inglesa (liberal-capitalisto-materialista radical), comunismo y, en general, todo ateísmo y lo que éste conlleva… Para los hawaiianos, antes de la llegada de los europeos, todo acto de la vida tenía rituales, como en El Principito, tenía sentido, estaba preñado del infinito. Su sociedad era algo preñado de significado. Algo que, por supuesto, se añora por aquí, como se ve en la admiración por ridiculeces como, por ejemplo, las de Karate Kid II, Daniel-san en Japón…

La quema de los templos: el sueño de Franc

Pero Hawa-íí se encontró con la Europa “post-cristiana”, peor, con los ingleses, con los despreciadores ingleses, ésos para los que, con Hume, la moral era sentir como un Lord inglés… aún cuando éste esté matando de hambre a Irlanda (un millón en cuatro años de hambruna inducida, genocidio a cámara lenta: 1845-1849) a propósito o esté cortando dedos de muchachas hindúes en la India o contrabandeando opio para destruir el gobierno chino… Los ingleses llegaron, despreciaron y se salieron con la suya. Para una mentalidad como la hawaiana eso fue demasiado: el tabú cayó como castillo de barajas… Pero no todo fue pura gravedad, hay historia.

El penúltimo rey de Hawa-íí, antes de que llegaran los ingleses fue Kamehameha I, quien fue el que unificó todo el archipiélago y quien tuvo un heredero, claro, Lío-Lío, Kamehameha II; aunque también legó su corona a su segunda esposa, Ka’ahumanu, la quintaesencia de la feminista, cuenta su majestad David Kalakahua, último rey de Hawa-íí: “Kaahumanu, la esposa favorita de Kamehameha I […], era audaz, inescrupulosa y ambiciosa. Habiendo quedado como segunda en autoridad bajo el joven rey [Kamehameha II], estaba molesta por las restricciones que el tabú imponía a su sexo. Muchas de las comidas más sabrosas se le negaban por costumbre y, en su relación con extranjeros, los actos de cortesía eran enfriados y obstaculizados por molestas prohibiciones tabú. Para que se le permitiera comer y beber lo que quiera que sus apetitos desearan y para hacerlo en presencia de hombres, Kaahumanu estaba dispuesta a asestar golpes mortales a la raíz de un sistema religioso que había mantenido a sus ancestros en su lugar y en el poder, Aún cuando ella no tenía ningún conocimiento definido de la fe con que ella esperaba suplantarla”. Digamos que nuestra Margaret Sanger-Alexandra Kollontai-Judith Butler hawaiana le dio su empujón a la caída de su sociedad, desheredó a sus sucesores, a la desdichada Kaiulani, heredera frustrada del trono hawaiano, quien contempló la anexión de su país a los Estados Unidos y murió de amor. Kamehameha II, bajo los golpes de su madrastra y del natural descrédito de su religión falsa abolió el tabú. ¿El “natural descrédito”? Por supuesto, ellos esperaban que los dioses infligirían castigos, universalmente, a quien no se sometiera al kapú y, evidentemente, eso no sucede así en la realidad. Aquí aparece Francisco, si él supiera esta historia, él soñaría con Ka’ahumanu y con Kamehameha, soñaría alternativamente que es uno y otro o los dos, en esos juegos raros que juegan los sueños: “umm, dar golpes mortales a la Iglesia y reconocer que ella ha llegado a su final, al menos como entidad independiente, umm”…

(más…)

Los fundamentos políticos de la Teoría pura del derecho de Hans Kelsen

Internacionalismo marxista e ideologismo radicales

Hans Kelsen, austríaco que pudo contribuir, al destruir toda posibilidad de la razón, a dar carta franca a los totalitarismos desde el siglo XX

Hans Kelsen, austríaco que pudo contribuir, al destruir toda posibilidad de la razón, a dar carta franca a los totalitarismos desde el siglo XX

Para Hans Kelsen, como veremos en este artículo, el derecho es el Estado o el Estado es el derecho, es decir, un “orden” normativo. Dado ese dato básico, el asunto fundamental estriba en dos puntos conexos: 1) la eficacia del orden jurídico y 2) su justificación. En el primer nivel de análisis, Kelsen arranca con sus modos típicos corruptores de la racionalidad práctica humana: la justificación se identifica con la eficacia del régimen, con la capacidad de hacer cumplir las normas que tenga un gobierno. Ese gobierno es el resultado de la “pugna” por el poder, es decir, del hecho físico de que unas fuerzas físicas se impongan sobre otras de vector contrario. El único trazo por encima de un fisicismo radical en este esquema viene dado por la norma fundamental-categoría de la razón pura kelseniano-kantiana: ella presta legitimidad al régimen que se imponga, así se pretende salvar Kelsen de ser un mero “sociologista”… ¡Débil huida, ciertamente! Mas, en el nivel verdadero, Kelsen no cree, siquiera, en lo que acaba de decir. Él no cree en los estados nacionales, es un estoico postmoderno, una persona desencantada, que no cree en nada que tenga valor intrínseco, es un “Terminator” teórico, un marxista de pura cepa: no existe el estado, es, como los estoicos, un cosmopolita, lo que se llama hoy, técnicamente, un “INTERNACIONALISTA”, a lo Marx. Un internacionalista marxista es una persona que no cree en absolutamente nada, sino en el poder, una persona que reduce al hombre, lo más posible, a sus estructuras materiales básicas, es lo que se llama un economicista; es uno, en fin, que cree que cualquier búsqueda del bien o de la dignidad o de la justicia es una simple manifestación, como dice Nietzsche, una simple máscara, de la voluntad de poder: es un ideologista. Veamos lo que dice el propio maestro, el papá de los revolucionarios actuales, intermediario necesario entre los anteriores a 1848 y nosotros, aplastando incluso a sus compañeros Bakunin o Proudhon o Lasalle. Veamos este pasaje en el que Voegelin comenta a Marx:

Cita la Crítica de la filosofía del derecho de Hegel (1843): “la crítica de la religión es lo que presupone toda crítica”, Dios es un producto del hombre y, si se sabe esto, el hombre llega a su plenitud: Dios es una proyección de lo mejor del hombre [como en la psicología de la religión de Feuerbach], si se borra la proyección, queda lo proyectado, el superhombre. El hombre religioso, el iluso, es un no-hombre, el verdadero hombre es el ateo, el que absorbe al superhombre-dios: éste es el hombre nuevo, un superhombre-dios. Ya la religión está en su sitio, ahora viene la política, a lo que Marx iba desde el principio, o sea, pasado el presupuesto necesario, pasa al meollo: la lucha contra la religión es una lucha contra el mundo del que ella es el aroma, es el comienzo para salir del ‘valle de lágrimas’. El hombre real está en la sociedad, cuando ésta se pervierte, produce la religión, el corazón y espíritu del mundo des-corazonado y des-almado, es el grito desesperado del oprimido, es el opio del pueblo. No es buena ni siquiera como un analgésico, es anestesia para evitar la lucha, o sea que es radicalmente mala, en los parámetros del Manifiesto Comunista. Por eso, la crítica de la religión es crítica de este mundo malvado; y tiene que completarse con la crítica total del derecho y la política. Pero la crítica no es teórica, es práctica: “a lo que se refiere [la sociedad des-almada] es su enemigo, que no busca refutar, sino aniquilar… La crítica ya no actúa como un fin en sí mismo, sino sólo como un medio. Su emoción esencial es la indignación [no habla de principios intelectuales, sino de emociones]; su tarea esencial es la denuncia [no la búsqueda de la verdad]”. Dice Voegelin: “aquí habla la voluntad de asesinato del mago gnóstico. Los lazos de la realidad se han roto. Los prójimos humanos ya no comparten el ser con él; la crítica ya no es debate racional. Se ha pasado sentencia; lo que sigue es la ejecución”[i].

En Marx, pues, la revolución lo es todo, porque no hay verdad, no hay bien, no hay nada, sólo la lucha de clases, ninguna estructura que sea digna, ningún sentido, ningún ámbito de realización humana: familia, cultura, moral, religión, identidad nacional, todo no es más que “superestructura”, invento artificial de los burgueses para domeñar al proletario, para oprimirlo y frenarlo en sus deseos revolucionarios. Éste es el origen del “internacionalismo” marxista, el NIHILISMO. Con un lenguaje aparentemente técnico, aparentemente desapasionado, [pseudo-]“cientítico”, Kelsen pretende dar con las mismas conclusiones de Marx. Hay que ponerle cuidado, porque el camino es tortuoso, intrincado y, en algunos pasajes, con apariencia de racionalidad, de decencia moral y honestidad intelectual; todo lo cual, claro, según Kelsen, no existe… Veamos las máscaras de su voluntad de poder…

I.- En un nivel fundamental, la mera apariencia habla de la eficacia del sistema estatal como sinónimo de su legitimidad

(más…)

Mercado, propiedad y dinero, necesidades humanas naturales

La justicia, la libertad, el orden de lo humano, excluyen comunismo y capitalismo

Karl Marx, uno de los padres del ideologismo de hoy, padre del peor comunismo que ha visto la historia, rematado de materialismo radical y totalitarismo aplastante

Karl Marx, uno de los padres del ideologismo de hoy, padre del peor comunismo que ha visto la historia, rematado de materialismo radical y totalitarismo aplastante

Ayer (en el artículo La ética y el capitalismo desbocado) mostré que la ética y el capitalismo están fuertemente reñidos: el capitalismo es, simplemente, una máscara de nihilistas, avaros, que buscan el poder, amando el dinero, vale decir, OLIGARCAS. Hoy podemos hablar de cómo el comunismo es una fuerte negación de la naturaleza humana. Y nótese algo, que quede muy claro: no estoy diciendo “marxismo”, éste es sólo un tipo horrendo, aterrador de comunismo: yo estoy hablando de todo comunismo POLÍTICO (que nada tiene que ver con la comunidad profunda de todo tipo de bienes de los primeros fieles de la Iglesia, cuyas alma y corazón eran UNO), incluso del platónico, el del libro V de La República, al que pulveriza Aristóteles, en el libro II de La Política, aún cuando éste lo defiende Platón, en nombre no del gnosticismo usurpador de Dios, como el de Marx, sino de muy elevados principios de justicia, unidad de la comunidad política, desprendimiento humano, preocupación por el bien público y paz y amistad ciudadanas.

Platón (La República, libro II), muestra que una cierta precariedad, unida paradójicamente a una riqueza, del hombre, constituyen la necesidad del mismo de pertenecer, de vivir, en sociedades, ya que él no es capaz de resolver solo todos los problemas, incluso materiales, de su existencia, mientras que puede, en conjunción con otros, resolver unos pocos de muchas personas; de modo que todas ellas, reunidas, se hacen capaces de satisfacer todos los requerimientos de la vida. En ese mismo libro II de La República, el Ateniense muestra que, dada esa diversidad de producciones, se requiere de comerciantes y de un mercado, en el que todas ellas puedan ponerse a disposición de todos, ya que los que producen no pueden ser, a la misma vez, mercaderes. Aristóteles (Etica a NIcómaco, V) atribuye a estos intercambios la exigencia de dinero, como medio de intercambio, como medida de las cosas a intercambiar, de naturaleza tan disímil, que no pueden sino ser, de otro modo, inconmensurables: se vive en comunidad pues nos necesitamos unos a otros, por naturaleza, es decir, vivimos para el amor y la justicia, lo que se manifiesta, incluso, en nuestras necesidades corporales y, sin dinero, que posibilita el intercambio de los bienes, aún los espirituales, en algunos casos (como en el pago de la educación o de los libros o de la entrada para el museo o del cine o el teatro), no sería posible la participación de todos en todos los bienes, que es lo que mueve la sociedad, en primer lugar. Aquí se entra en el terreno de la justicia conmutativa.

(más…)

Iglesia heroica, sabia, Luz del mundo

Como Jesús lo fue, así su Esposa

La Liberación de San Pedro, la Roca de Jesús, sobre la que se edifica la Iglesia. Cuadro de Rafael, Luz impresionante, como la Iglesia, Cuerpo de Jesús, como Él, a pesar de las prisiones o de estar escondido bajo las apariencias del pan...

La Liberación de San Pedro, la Roca de Jesús, sobre la que se edifica la Iglesia. Cuadro de Rafael, Luz impresionante, como la Iglesia, Cuerpo de Jesús, como Él, a pesar de las prisiones o de estar escondido bajo las apariencias del pan…

“Bienaventurados seréis cuando os persigan y os calumnien y maldigan y digan contra ustedes toda clase de injurias, alegraos y regocijaos en ese día, porque grande será vuestra recompensa en el Cielo” (Mt. V,11). Jesús fue un carpintero, “hijo”, a efectos legales, del carpintero (Mt. XIII,54-58), aunque fuera Hijo de Dios; y se rodeó de pescadores, publicanos, prostitutas, pecadores, ignorantes, los últimos, los nada. Por eso, cuando profetiza que una mujer de la calle que le echa perfume hace un gesto para perpetua memoria, literalmente (Mt. XXVI,13), y la misma se cumple, nos deja atónitos. Él profetizó la caída impresionante de Jerusalén. Hoy lo quieren negar, dicen que los evangelistas mienten, que escribieron esas profecías ex post facto; lo que da risa es que esos pseudo cristianos incrédulos no pueden dar cuenta de la anterioridad de los evangelios a los hechos ni la anterioridad de otros escritos que los citan, como la Didaché. Pero lo más risible es que no son capaces de desvirtuar otras profecías de Jesús, como la del fin de la Antigua Alianza o el hecho de que Daniel IX profetice, en los mismos términos que Jesús, la caída de la Ciudad Santa: si se quieren congraciar con los judíos o invalidar la Fe: báilenme estos trompos en la uña. Jesús es Luz del mundo, también –y de manera muy importante– cuando profetizó que, por ser tal Luz, iba a ser rechazado por las tinieblas (en infinidad de lugares, como Mt. X,16 y ss.; o Jn. I,5.10-11); también, más todavía, cuando precisa que parte del rechazo proviene de que Él envía al Espíritu, que arguye al mundo de pecado (Jn. XVI,5-10). Es Luz del mundo inspirando el heroísmo, la sabiduría, la expresión estética… POR ESO:

(más…)

Marriage Gay USA: ¡ALGO OSCURO SE AVECINAAA!

En Estados Unidos, ya no se dice "Bandera", sino Obamandera; y te la presento, es ésta, en el frente del Ayuntamiento de San Francisco

En Estados Unidos, ya no se dice “Bandera”, sino Obamandera; y te la presento, es ésta, en el frente del Ayuntamiento de San Francisco

Hollywood se regocija, iglesias cerrarán, la Biblia estará en la mira y ya los niños de todo el mundo están en la mira

40 años, 5 meses y 4 días después de que la corte gringa, violando flagrantemente la constitución de ese país abriera como avenida el callejón ciego de la aniquilación de la vida humana en el vientre de las madres (Roe vs. Wade), ha venido, violando hasta todas las leyes, humanas y naturales, así como las determinaciones divinas, a tratar de acabar con la familia, está por verse si podrá.

Es contrario lo que hizo al concepto mismo de república sobre el que se montan los Estados Unidos: una ley federal no puede pasar por encima de los estados que forman la unión y sobre los que recae la soberanía, precisamente en cuanto unidos (cfr. Orestes Brownson, The American Republic: la abolición de la esclavitud se hizo por el gobierno federal de manera ilegítima: ¿qué será de este abuso de ahora?).

(más…)

Rubén Blades: ¿sabes por qué “en Latinoamérica matan al…”? (5): la constitución de una patria

Dios, a través del pueblo, por la ley natural, en la historia

Orestes Brownson, en su The American Republic, estudia las causas de las comunidades políticas y su distinción de las bárbaras: un gran genio, referencia obligada de la rebelión de la esencia

Orestes Brownson, en su The American Republic, estudia las causas de las comunidades políticas y su distinción de las bárbaras: un gran genio, referencia obligada de la rebelión de la esencia

Una comunidad política es una comunidad propiamente humana, porque es una comunidad en la que los lazos superan, de manera propia y específica, la animalidad. Los lazos políticos son espirituales, distintivamente: el vínculo político es la amistad ciudadana, su sustancia es las concepciones sobre lo divino, la historia común, las concepciones sobre lo virtuoso, el destino común. La sociedad bárbara es la sociedad en la que el vínculo es familiar, tribal, y la autoridad es propiedad privada, que se lega en herencia a los causahabientes; la sociedad política tiene una autoridad basada en el servicio público, la pública fiducia y la representación (que no tiene nada que ver con votos ni “voluntad general”, como lo muestran la inmensa mayoría de las repúblicas de la historia: la historia no tiene nada que ver con los gnosticismos modernistas; ni, siquiera, con el democratismo). Sobre el territorio, la polis ejerce soberanía y el mismo es fijo y constitutivo. Una monarquía puede ser una república, en sentido amplio, si guarda estas características, aún cuando sea una monarquía hereditaria, pues, en tal caso, no se transmite una propiedad, sino un modo de representación social. Merced a la obra de la Iglesia, a su carácter universal, así como a ciertos puntos de historia del Cristianismo en Europa en la época del interregno entre el Imperio romano y el surgir de la civilización de manera definitiva, en el siglo XI,  en Occidente se da una elevación superior de la esencia de la civilización, pues, entre otras razones (que se pueden ver en los artículos La herencia del oscurantismo I y II, de este blog), es la  primera y única civilización en la historia en la que se da una neta distinción entre lo público y lo privado, abriendo campos espirituales y de libertad e iniciativa humana nunca antes vistos y que se manifiestan, por ejemplo, en toda la teoría sobre la institución, tan desarrollada, por ejemplo, en Maurice Hauriou.

(más…)