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La revolución y el fin del mundo

A mis estudiantes queridos, empezando por Verónica, Carlos Santiago y Ana Sofía

Kathleen Wynne, premier de Ontario. Por una mujer destruyó su familia, la vida de cada uno de sus miembros, ella incluida. Ahora, quiere imponer un régimen educativo en el que la pornografía y la perversión se imparten a niños de 5 años, un programa realizado por un pedófilo convicto y confeso, Benjamin Levine

Kathleen Wynne, premier de Ontario. Por una mujer destruyó su familia, la vida de cada uno de sus miembros, ella incluida. Ahora, quiere imponer un régimen educativo en el que la pornografía y la perversión se imparten a niños de 5 años, un programa realizado por un pedófilo convicto y confeso, Benjamin Levine

Contenido:

Introducción: Es esto el fin del mundo o la época del progreso

La era del progreso…

… y de la revolución del marxismo cultural

La tiranía revolucionaria

El totalitarismo y la historia

Sociedad cristiana vs. economía liberal

Oscurantismo modernista y astronomía y geografía

Fanatismo, Inquisición y cruzadas

Inquisición vs. los experimentos de la CIA contra la población

Las cruzadas vs. the war on terror, la “victoria total” en el 45 y otras hazañas

Pío XII, el odio a Cristo y la identidad de Occidente

La pederastia clerical

La última etapa revolucionaria: la revolución cultural-sexual-musical y de las drogas, sex drugs, and rock and roll y and more

Sobre el mito del carácter popular de la revolución

La batalla filosófica

Metafísica y antropología

Teoría política

Conclusión: no pode no ser “fin-de-mundo”


Introducción: Es esto el fin del mundo o la época del progreso

Un amigo venezolano decía esto en un foro de Facebook sobre el proceso constituyente que Bachelet, luego de Chávez en Venezuela, Correa en Ecuador, Evo en Bolivia, y las vicisitudes de Zelaya en Honduras, pretende infligirle a Chile. Decía mi amigo, entre otras cosas: “Me preguntaba en estos días, viendo el estado del mundo, que quizás lo que estamos viendo no es casual. Quizás se trata de un cambio epocal profundo que implica la caída de la ilusión de legitimidad de las democracias modernas. ¿Podía ser de otro modo en un mundo que optó por ser relativista y nihilista? En un mundo así todo es posible y no hay sostén para nada: ni para normas morales, ni para normas jurídicas. Estamos quizás asistiendo al nacimiento del mundo del Übermensch nietzscheano, que, como cualquier cristiano racional debería saber, no puede ser sino una pesadilla violenta en la que los más fuertes, después de aplastar a los más débiles, terminarán devorándose entre ellos mismos. No hay que olvidar que, ‘si Dios no existe, todo está permitido’. Perdóname lo apocalíptico, pero vengo del supermercado [experiencia aterradora en la Venezuela actual, la que quedó luego de la destrucción de Chávez, los Castro y sus secuaces], lo que es la experiencia más apocalíptica que uno se pueda imaginar”.

A eso, la respuesta es bastante obvia, es la mejor descripción de la revolución del marxismo cultural, la de la contracultura que se impuso desde los 60, que se ha ensayado hasta el presente, yo se la puse en Facebook, apenas leí su comentario: “Supriman el rango y vean qué discordia sigue. Cada cosa se encontraría con la otra en calidad de opuesta y diferente. Las aguas confinadas levantarían su seno más alto que las costas, inundando el globo; la fuerza bruta dominaría, inconsciente, y el hijo grosero mataría a golpes a su padre. El poder sobrepasaría al derecho o, más bien, a lo recto y lo torcido, entre cuya discordia se derrumbaría la justicia, perderían sus nombres, lo mismo que la justicia. Ya que así todo se sume en el poder, el poder en la voluntad y la voluntad en el apetito; y el apetito, lobo universal, secundado por ambos, la voluntad y el poder, hace presa de todo… y termina por tragarse a sí mismo” (William Shakespeare, Troilo y Crésida, acto I, escena III).

Vivimos en ese mundo, el mundo de la revolución. Pero, ¿eso justifica que se crea que éste es el fin del mundo? Para responder, hay que acudir a las profecías cristianas sobre el mismo, muy potentemente acreditadas (entre infinidad de cosas que se pueden abonar, aquí hay una pequeña muestra: https://eticacasanova.org/2013/08/07/a-los-que-niegan-las-profecias-de-cristo-sobre-el-fin-de-jerusalen/). Vamos a Mateo 24 y 2 Tesalonicenses 2.

“Oiréis hablar de guerras y de rumores de guerra; pero no os turbéis, porque es preciso que esto suceda, mas no es aún el fin. Se levantará nación contra nación y reino contra reino, y habrá hambres y terremotos en diversos lugares; pero todo esto es el comienzo de los dolores. Entonces os entregarán a los tormentos y os matarán, y seréis aborrecidos de todos los pueblos a causa de mi nombre. Entonces se escandalizarán muchos y unos a otros se harán traición y se aborrecerán; y se levantarán muchos falsos profetas, que engañarán a muchos, y por el exceso de la maldad se enfriará la caridad de muchos; mas el que perseverare hasta el fin, ése se salvará. Será predicado este evangelio del Reino en todo el mundo, testimonio para todas las naciones, y entonces vendrá el fin. Cuando viereis, pues, la abominación de la desolación, predicha por el profeta Daniel, en el lugar santo! […]. Habrá entonces una gran tribulación, cual no la hubo desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá, y, si no se acortasen aquellos días, nadie se salvaría; mas, por amor de los elegidos, se acortarán aquellos días. Entonces, si alguno os dijere: ‘Aquí está el Mesías’, no le creáis, porque se levantarán falsos mesías y falsos profetas, y obrarán grandes señales y prodigios para inducir a error, si posible fuera, aun a los mismos elegidos. Mirad que os lo digo de antemano. Si os dicen, pues: ‘Aquí está, en el desierto’, no salgáis; ‘Aquí está, en un escondite’, no lo creáis, porque como el relámpago, que sale del oriente y brilla hasta el occidente, así será la venida del Hijo del hombre. Donde esté el cadáver, allí se reúnen los buitres. Luego, en seguida, después de la tribulación de aquellos días, se oscurecerá el sol, y la luna no dará su luz y las estrellas caerán del cielo y las potestades del cielo se conmoverán. Entonces, aparecerá el estandarte del Hijo del hombre y se lamentarán todas las tribus de la tierra; y verán al Hijo del hombre venir sobre las nubes del cielo con poder y majestad grande. Y enviará sus ángeles con poderosa trompeta y reunirá de los cuatro vientos a los elegidos, desde un extremo del cielo hasta el otro […]. Cuando veáis todo esto, entended que está próximo, a las puertas […]. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán. De aquel día y de aquella hora nadie sabe, ni los ángeles del cielo ni el Hijo, sino sólo el Padre. Porque como en los días de Noé, así será la aparición del Hijo del hombre. En los días que precedieron al diluvio comían, bebían, se casaban y se daban en casamiento, hasta el día en que entró Noé en el arca; y no se dieron cuenta hasta que vino el diluvio y los arrebató a todos; así será a la venida del Hijo del hombre” (6-15.21-33.35-39).

Vamos a preguntarnos: ¿es ésta una época de guerras, rumores de guerra, terremotos, hambre, en la que aparecen falsos profetas y engañadores, una época de apostasía y una gran tribulación, en la que, sin embargo, la gente vive en la total inconsciencia, la del individualismo extremo y el divertimento, del fútbol, el béisbol, las drogas, la pornografía y demás anestesias morales? Bueno, sería casi ridículo pretender negarlo. Entonces, en cuanto a la profecía de Cristo, parece que no hay muchas dudas, la presente es una época que es candidata indiscutible, como ninguna en el pasado, con su globalización y el arrollamiento avasallante de todas las culturas del planeta, candidata indisputable por ninguna anterior a época de la que habló Jesús como la antesala a su Segunda Venida. Vamos a ver la otra, la de San Pablo de 2 Tesalonicenses 2,3-12:

“Que nadie en modo alguno os engañe, porque antes ha de venir la apostasía y ha de manifestarse el hombre de la anomia, el hijo de la perdición, que se opone y se alza contra todo lo que se dice Dios o es adorado, hasta sentarse en el templo de Dios y proclamarse Dios a sí mismo. ¿No recordáis que estando entre vosotros ya os decía esto? Y ahora sabéis qué es lo que le contiene, hasta que llegue el tiempo de manifestarse. Porque el misterio de iniquidad está ya en acción; sólo falta que el que le retiene sea apartado. Entonces se manifestará el inicuo, a quien el Señor Jesús matará con el aliento de su boca, destruyéndole con el esplendor de su venida; aquel inicuo, cuya venida, por acción de Satanás, irá acompañada de todo género de portentos, señales y prodigios engañosos, y de seducciones de iniquidad para los destinados a la perdición, por no haber recibido el amor de la verdad que los salvaría. Por eso Dios les envía un poder engañoso, para que crean en la mentira y sean condenados cuantos, no creyendo en la verdad, se complacieron en la iniquidad”.

¿Hoy por hoy se manifiesta un poder satánico, fuertemente antagonista de Dios, del orden, de la verdad, del bien, del hombre, y, sin embargo, hay una inmensa mayoría de las personas que estén a favor de las desoladoras prácticas, doctrinas, pseudo-leyes, arrasadoras del mundo? Una vez más, habría que ser un absoluto mentecato para no darse cuenta de que tal es el caso. Pero, de nuevo, ¿será ésta la época? Y, no obstante, pienso que es crucial demostrar que vivimos en la época del Übermensch de Nietzsche, de la que habla mi amigo. Es decir, ¿en verdad yo creo que esta época de progreso, democracia y libertad es tan mala como la pinté arriba; y no será que yo soy un oscurantista trasnochado o una viuda de la civilización del oscurantismo, del cuento de hadas cristiano, un nostálgico del pasado que amo y no volverá? Sobre eso tendré que argumentar ahora, después de todo, se me acusa de estar con los tiranos de la Inquisición, los fanáticos de las cruzadas, los burros de la Tierra plana y centro del universo, los que mataron a Galileo, que detuvieron el avance de las ciencias, que estaban con los malvados monarcas que manipulaban para sostener su absolutismo diciendo que su poder venía de Dios…

La era del progreso…

Obviamente, ésta es la era del progreso, vamos a ver algún aspecto suyo:

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Avatar: Pachamama comunista traiciona a su país, la película más taquillera de la historia

En Avatar, se da esa batalla entre el mal, Estados Unidos, y el bien, una suma de la revolución gnóstica occidental. El mesías-David tumba a Goliat, usando su onda... aunque no él, sino su novia, mujer o lo que sea, en los parámetros de la revolución sexual

En Avatar, se da esa batalla entre el mal, Estados Unidos, y el bien, una suma de la revolución gnóstica occidental. El mesías-David tumba a Goliat, usando su onda… aunque no él, sino su novia, mujer o lo que sea, en los parámetros de la revolución sexual

Jack Sully-Sam Worthington tuvo un sueño. En el sueño, era libre, pero sólo era un sueño. Corre el agua bajo el puente, corre agua bajo el puente, mucha, aunque en pocos días: es la fuerza del amor. Sam Worthimgton-Na’vi-Jacksully ahora ha venido a ser un sueño y el ser real pasó a ser creación imaginaria. Es la fuerza de Eywah (¿extraña aliteración de Yhwh-Yahwé?, es muy tentador, aunque asustan las asociaciones posibles), diosa de los new age habitantes personales de Pandora, Na’vi, Omatikayas (¿será este nombre un compuesto de algo así como ‘Omati’, una de las lenguas de Papúa Nueva Guinea, y Kaya, una región de Burkina Faso, o cosas por el estilo?, es altamente probable).

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La herencia del oscurantismo (II)

La Luz del mundo, Cristo, brilló con potencia; pero las oscuridades, entre otros, los modernos, no la recibieron

El universo visible: una parte del "territorio" del Reino de Cristo

El universo visible: una parte del “territorio” del Reino de Cristo

En el artículo pasado vimos los aportes de las grandes sociedades a las que la nuestra les debe tanto. Ahora toca ver cómo Occidente tomó eso y lo aprovecho. Cuando hablamos de Grecia, Roma y el antiguo Israel, hablamos de las sociedades, hasta entonces, más luminosas de la historia…

…Pero el Cristianismo coge todo eso y lo mejor de todo eso y lo sintetiza en un todo coherente que, para colmo, supera todo lo anterior. A) Fustel de Coulanges muestra que una sociedad, en toda la historia, tiene como elementos fundamentales sus creencias religiosas, de modo que la familia admitía en el hogar sólo a los miembros iniciados o sujetos a la divinidad por nacimiento; y sociedades más amplias requerían de divinidades que abarcaran ámbitos superiores de humanidad como las tribus o las ciudades. Así, la única vez y el único sitio en que la humanidad ha sido abarcada toda en una doctrina de hermandad universal se dio con el surgimiento de la primera y única religión universal, que ha venido a mostrar de manera diáfana, como nunca antes, la unidad de la humanidad: el Cristianismo, (cfr. Jn. X y Mt. XXVIII, entre infinitos lugares), religión bajo cuya égida nace Occidente. B) También y en la misma línea, San Agustín, en la Ciudad de Dios, muestra que esta Ciudad no pertenece a ninguna agrupación humana particular, asegurando así la plena comprensión de la no pertenencia de la religión al estado [ni siquiera a la civilización, ni siquiera a Occidente] y la distinción neta y tajante de las esferas gubernativas y religiosa, como nunca antes en la humanidad, en la línea de Cristo mismo: “mi Reino no es de este mundo” y “no tendrías ninguna autoridad sobre mí, si no se te hubiera dado de lo alto”, lo mismo que a la emboscada del Sanedrín: “dad, pues, al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios” (cfr. Jn., XVII,36, XIX,11, y Mt., XXII,21, respectivamente).

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La herencia del oscurantismo (I)

Como dice Oewell, quien controla el presente controla el pasado, quien controla el pasado controla el futuro

Monjes de órdenes de los siglos XII y XIII: símbolos de oscurantismo puro

Monjes de órdenes de los siglos XII y XIII: símbolos de oscurantismo puro

Si bien todas las civilizaciones están en un mismo nivel, en cuanto a lo que aportan a la humanidad, en cuanto a su capacidad para poner condiciones para el despliegue de lo humano, la sociedad occidental, en su etapa cristiana, es, indudablemente, la sociedad más oscurantista de la historia. En Grecia, se encontraron muchos puntos centrales que ponen a esa civilización, la helénica, en un lugar muy especial. En Roma, se desarrolló el derecho, el espíritu cívico y la conciencia de una sola humanidad, como en ninguna otra parte. En el antiguo Israel, se defendieron puntos de moral, de dignidad y de teología de enorme trascendencia. Pero sólo Occidente, el verdadero, el original, el cristiano, reúne lo aportado por griegos, romanos y  e israelitas supera en una síntesis admirable sus aportaciones. No es que las otras sociedades no tengan sus particularidades capaces de enseñarnos cosas relevantes; no es que haya existido una sociedad humana perfecta absolutamente, pues nada humano lo es. Pero el Occidente cristiano, con sus limitaciones y sus sombras, es un faro enorme de luz.

Eric Voegelin da la clave para saber qué hace luminosa u oscura, más luminosa o más oscura a una sociedad. Hoy en día se dice que se trata de renegar de Dios y de que el hombre tenga dignidad y alma; pero puede que, desde la perspectiva que responda a la realidad, esos “criterios” de esta del Occidente, la progresista, la de la religión del progreso, sean la que terminen por condenarla: en el juicio de la historia… así como a los dolores más espectaculares, bajo los totalitarismos y las guerras, verdaderas o ficticias, a lo Orwell, entre ellos. No se hacen sociedades humanas por los niveles de producción ni con electricidad ni con aparatos electrónicos. Herramientas muy buenas no dan un fin elevado. Eso, sinceramente, da vergüenza y lástima. La elevación de la sociedad procede de una espiritualidad superior. Una sociedad bárbara es una en la que las relaciones se conciben como de sangre y el poder como propiedad familiar. La civilización VE las relaciones cívicas y el poder como un servicio al bien común, un mandato público, del todo social en cuanto tal. La altura social supone una concepción elevada del hombre y de su valor y una distinción neta entre los aspectos de lo humano: lo gubernativo, lo religioso y lo sapiencial, en primer lugar. Una sociedad que cree que el hombre no es más que un poco de plstilina, que se puede moldear como se quiera, como quieran quienes puedan, los poderosos; que ellos pueden asesinar y desterrar y atropellar a la religión y a la sabiduría, es una sociedad de lo último. Un totalitarismo es uno que no reconoce esas distinciones. El Occidente del progreso, el revolucionado, el que se define por la revolución, éste, es una pobre sociedad, si se puede llamar así, a este mundo de drogas y de Play Boy y de play station.

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