Kalós

Inicio » Posts tagged 'lutero'

Tag Archives: lutero

Anuncios

El conocimiento es el quicio de la vida

Hay que desenmascarar a los que dicen “primero la vida”

Frankie con su admirado Lutero: fue padre de la revolución en la Cristiandad. Además, dijo que la "razón es la prostituta del diablo", abriendo el camino del fideísmo y de la posibilidad de separar vida y razón, pastoral y doctrina

Frankie con su admirado Lutero: fue padre de la revolución en la Cristiandad. Además, dijo que la “razón es la prostituta del diablo”, abriendo el camino del fideísmo y de la posibilidad de separar vida y razón, pastoral y doctrina (foto tomada de Google)

Axioma: el conocimiento mueve la vida del hombre, que se basa en él.

Muestra del axioma: los medios de comunicación, con la imagen que dan de la realidad, moldean la vida del hombre.

Consecuencias:

1) Separar la pastoral de la FE, de la doctrina, es algo completamente falso; es un subterfugio para cambiar la FE: no hay pastoral que o responda a una doctrina, esto es revolución pura.

2) Las pretensiones de Lutero, Hume y Freud, según las que “la razón es la prostituta del diablo”, “la razón es la esclava de las pasiones”, “el yo es un producto de una sedimentación en el ello”, respectivamente, no son sino sinsentidos. Un psicólogo que diga: “el hombre no conoce la verdad, es esclavo del ello, de las pasiones”, incurre en petición de principio: cuando él dice eso, ¿está conociendo la verdad o es sólo juguete de pasiones ciegas? ¿No será, más bien, un asunto de voluntad de dominio? “Yo te dirijo, esclavo de las pasiones, soy el analista”… Si la Fe no se apoya en la razón, está perdida: los animales no tienen Fe, es un asunto humano, porque es una virtud de la inteligencia y no es corrupción de la razón, es elevación poderosa de la misma, desde el Infinito…

(más…)

Anuncios

Héroes, héroes, ¿dónde se han ido? Los necesitamos, santos

Un vistazo a la devastación iconoclasta del mundo de hoy

San Pío de Pietralcina. Su cadáver incorrupto, aunque murió hace más de 47 años, visita el Vaticano, la gente se apiña para ver a este héroe...

San Pío de Pietralcina. Su cadáver incorrupto, aunque murió hace más de 47 años, visita el Vaticano, la gente se apiña para ver a este héroe…

Peter Parker va a visitar a su Tía May, por primera vez, después de que le confesara haber tenido alguna parte en la muerte del tío Ben, al no detener, por cierta venganza, al asesino, en un robo anterior al incidente que terminó en la partida de quien fungió como su padre. La tía lo recibe con su calor habitual, con un cariño que le asegura al héroe que su tía no tiene resentimiento alguno hacia él. La tía se está mudando, el banco la está desalojando, embargándole su casa, ejecutando la hipoteca. Henry Jackson, un vecinito de los Parker, está ayudando a la tía. A él se refiere ella, cuando comienza esta conversación con Peter:

Tía May: Él quiere ser el Hombre Araña.

Peter Parker: ¿Por qué?

Tía May: Él reconoce un héroe cuando lo ve. Hay muy pocos por ahí, volando de ese modo, salvando a muchachas viejas como yo. El Señor sabe que niños como Henry necesitan un héroe: gente valiente y dispuesta a sacrificarse, poniendo el ejemplo para todos: ¡todo el mundo ama a un héroe! La gente hace colas para verlos, los aúpan, gritan sus nombres y años después todos contarán cómo resistieron bajo la lluvia por horas, sólo para echar una ojeada a aquél que les enseñó a resistir otro segundo. Yo creo que hay un héroe en todos nosotros, que nos mantiene honestos, que nos da fuerzas, que nos hace nobles y, finalmente, nos permite morir con orgullo, aún cuando, algunas veces, hemos tenido que quedarnos quietos y renunciar a las cosas que anhelábamos más, hasta nuestros sueños. El hombre Araña hizo eso por Henry y él se pregunta adónde habrá ido. Él lo necesita…

***

Estamos en la época de la iconoclasia absoluta. Judíos y judaizantes-protestantes han triunfado; iglesias católicas son vaciadas de antiguas decoraciones. El arte ya no pinta figuras, como en Roma, Grecia o el Renacimiento, ya no se ve a Cristo victorioso, triunfando en el fin del mundo, impartiendo justicia misericordiosa, lanzando a los malvados a su castigo merecido, cargando consigo a los humildes, a los que se acogieron a la misericordia, como el publicano de la parábola (Lucas 18,9-14); como lo pintó Miguel Ángel en la Sixtina. Entre Cristo y nosotros está la gnosis, la de los dichos y de los modernistas todos. En el lugar de los publicanos de todos los tiempos, de los que se abrazaron a Cristo y la justicia y la generosidad heroica, con humildad total y olvido de sí mismos, se han levantado muros horrendos, paredes sin decoración, arquitectura sin sentido y unas, ajam, “artes” “visuales” desprovistas de toda imagen de humanidad, belleza y nobleza; y hombres espantosos ocupan los lugares de próceres, mártires y santos. Es la época de la iconoclasia y los narcisos y soberbios. La época en que LeBron James o Roger Federer son elevados a la categoría de ídolos y modelos, por la gente sedienta de ellos. Época de desolación…

(más…)

¿Dónde están los ladrones? En la abominación de la desolación

Hemos llegado ya al límite en que no oponerse es cobardía o idiotez galopante

“¡Cuando viereis, pues, la abominación de la desolación, predicha por el profeta Daniel, en el lugar santo! (el que leyere entienda), entonces los que estén en Judea huyan a los montes” (Mateo 24,15-16).

“¡Cuando viereis, pues, la abominación de la desolación, predicha por el profeta Daniel, en el lugar santo! (el que leyere entienda), entonces los que estén en Judea huyan a los montes” (Mateo 24,15-16).

Van a lavarle los pies a las mujeres, en un rito que es reminiscencia de la primera ordenación en la Iglesia, en la que el Varón Cristo, consagró a los doce varones.

Celebrarán al heresiarca Lutero, que participó en la primera gran bigamia de la historia del Cristianismo, la de Felipe de Hesse; que vació conventos, prostituyó monjas; soliviantó al pueblo y, cuando se alzó, puso a los príncipes a masacrarlo; y murieron más de 100.000; 25 mil luego de la rendición. Lutero, destructor de la unidad de la Iglesia y de la civilización Occidental.

Le dan la comunión a luteranos y dicen, expresamente, que los luteranos pueden comulgar en la Misa auténtica, sin confesión y sin unirse a la Iglesia y declara su Fe en la Eucaristía.

Dicen que la Iglesia incluye a todas las sectas cristianas, a los de otras religiones y hasta a los ateos comunistas, reunidos en aquellares vaticanos y bolivianos. Se trata de la hipótesis franc-cis-cónica del “poliedro”.

Confiesan abiertamente hacer lobby para tumbar papas y para poner a sus panas modernistas en la Sede de Pedro y aseguran que, en el presente, han triunfado.

(más…)

Avara iglesia, que venda sus bienes, se acabará la pobreza

Misma cantaleta, desde los desgraciados lores que lanzaron el capitalismo inglés

Guzmán Blanco, el "Ilustre Americano" y, en cuanto tal, el Chávez del siglo XIX en Venezuela. Él "secularizó bienes", robó a la Iglesia

Guzmán Blanco, el “Ilustre Americano” y, en cuanto tal, el Chávez del siglo XIX en Venezuela. Él “secularizó bienes”, robó a la Iglesia

Un homeless, Francisco y los bienes de la Iglesia

“En una nueva entrevista [del pasado 27 de octubre], el Papa Francisco ha respondido a las preguntas de un sintecho (una persona sin hogar) para la revista holandesa Straatnieuws”. El hombre le preguntó al pontífice: “Su homónimo San Francisco eligió la pobreza radical y vendió también su evangeliario. En cuanto Papa y Obispo de Roma, ¿se siente alguna vez bajo presión por vender los tesoros de la Iglesia?” Y ésta fue su incompleta, aunque inesperada, respuesta: “Papa Francisco: Esta es una pregunta fácil. No son los tesoros de la Iglesia, sino que son los tesoros de la humanidad. Por ejemplo, si yo mañana digo que La Piedad de Miguel Ángel sea subastada no se podría hacer porque no es propiedad de la Iglesia. Está en una iglesia, pero es de la humanidad. Esto vale para todos los tesoros de la Iglesia. Pero hemos comenzado a vender los regalos y otras cosas que me dan. Y los beneficios de las ventas van a Mons. Krajewski, que es mi limosnero. Y después está la lotería. Estaban los carros que han sido todos vendidos o dados a través de una lotería y lo recaudado se ha usado para los pobres. Hay cosas que se pueden vender y estas se venden” (https://www.aciprensa.com/noticias/texto-completo-entrevista-al-papa-francisco-de-la-revista-callejera-holandesa-straatnieuws-77696/).

Los tesoros espirituales de la humanidad en cajas fuertes de millonarios no cristianos

“El Vaticano tiene que vender sus tesoros; sí, tiene que hacerlo, los pobres muriéndose de hambre y esos curas con esos lujos”… Imagínense el asunto, todo lo que hay en los museos vaticanos, todas las esculturas de la Basílica de San Pedro, todo, vendido a Bill Gates, a Jamie Dimon (judío presidente de JP Morgan Chase), a Spielberg, a Geffen (promotor de la marihuana y el rock and roll), a Aviv Nevo (ciudadano israelí, el mayor accionista de Goldman Sachs y de Time Warner), a Soros (el multimillonario de origen dudoso que quiebra bancos y promueve la inmoralidad y el desarraigo), a Sheldon Adelson (el de los casinos en Las Vegas y, principalmente, en China), a Bob Iger (presidente de Disney), a Jerome Kohlberg o Henry Kravis (monstruos de los leveraged buyouts de Wall Street desde los años 70), ninguno de los cuales es cristiano ni le interesa, todos los cuales, menos el primero (que sepamos) son judíos, supermillonarios-amos del universo, comprando, para sus colecciones privadas, para meter en sus casas y pavonearse, el David, la Piedad, el San Pedro, de Miguel Ángel, la Liberación de San Pedro, la Transfiguración, etc., de Rafael, y así sucesivamente. El gran tesoro de la humanidad, en manos de millonarios inescrupulosos, a los que les importa un pito el espíritu cristiano, la justicia, los pobres, el espíritu (en general), la humanidad, los prójimos, la altura cultural ni nada de nada, salvo Israel y sus bolsillos y su poder. Mientras, la Iglesia recauda un billón de dólares, para dar de comer a mil millones de pobres, a 10 dólares diarios, por 100 días…

El tesoro de la humanidad, lo es porque es el más importante acervo de belleza de la Tierra, para que el hombre apunte a lo divino, para que el hombre sepa dónde apuntar, cuando busca el sentido… Tesoro de Dios, porque es de la Iglesia y la Iglesia es de Dios y es Dios, su Cuerpo, es Cristo, porque no se distingue en nada de Él: “Al que es poderoso para hacer que copiosamente abundemos más de lo que pedimos o pensamos, en virtud del poder que actúa en nosotros, a Él sea la gloria en la Iglesia y en Cristo Jesús, en todas las generaciones, por los siglos de los siglos” (Efesios III,20-21): ésta es una versión de esa oración que concluye la plegaria eucarística desde el primer siglo: “per Ipsum”: la Iglesia es Cristo… Por eso, sus bienes son de Cristo, de Dios: en esos bienes, la humanidad comparte con Dios, de una manera muy singular, porque son bienes espirituales… Pero la Iglesia los debe vender. De nuevo, imaginen al tesoro de los tesoros del mundo dilapidado así, en manos de los más millonarios del planeta, de los asaltantes ésos llamados Oligarcas rusos, de la mafia y los abusadores, a jeques musulmanes y narcotraficantes, de los ingleses y gringos y alemanes y franceses que lanzaron las guerras del opio, que, así, lanzaron el narcotráfico mundial (que controlan todavía hoy), quedándose con esos tesoros de la Humanidad y de Dios… para que un puñado de pobres (si es que el dinero va, en verdad, a dar a la Iglesia, etc.) comiendo por tres meses, por cuatro meses, siendo los ejecutores de la operación los mismos que compraron las obras, que terminan pagándose y dándose el vuelto.

Marx, la ruptura luterana, el capitalismo inglés y la “secularización” de bienes eclesiásticos

“El Vaticano tiene que vender sus tesoros; sí, tiene que hacerlo, los pobres muriéndose de hambre y esos curas con esos lujos”. Imagínense… ¿Qué diría Karl Marx, el que inspiró a estos tipos? Hay dos hechos que deben saberse de este personaje. El primero es obvio: él odiaba a la religión. Desde que su papá se hizo cristiano para ganar más dinero, la odiaba. Pero, más tarde, la odiaba con motivos más “altos”, más diabólicos, odiaba a la religión porque odiaba a la realidad y a la humanidad y quería revolucionar el mundo, ponerlo de cabeza. Por eso, su “filosofía” no busca la verdad, busca la ira y la ortopraxis, esto es, lo que convenga a la acción revolucionaria, que, de paso, determinará lo que sea verdad: algo como las distinciones pastorales kasperianas: se separa doctrina, verdad, y práctica pastoral, porque eso conviene a la revolución, porque, más profundamente, el mundo católico no le aceptará pretender el cambio, de frente, de los dogmas que vienen del mismo Cristo y del Espíritu. Eso es lo primero que hay que saber de Marx, lo segundo es que él vivía pensando en cómo hacer para que el comunismo triunfara, sin importar las porquerías que perpetrara: que, como los socialdemócratas tienen la posibilidad de ascender al poder, se debían pegar de ellos, para luego darles la puñalada, etc. Esto tiene tremendas repercusiones en el modo de argumentar en sus dos obras más importantes: El Capital y El manifiesto comunista. En El Capital, el capitalismo es malo, porque es inmoral, antifamilia, producto del robo y robo el mismo; de hecho, aparte de en proponer su pretendida ciencia económica, en eso consiste esta obra, que justificaría una sociedad gobernada por sus principios. En el Manifiesto, Marx dice que no hay familia ni moral ni religión ni justicia ni cultura ni, siquiera, sociedades políticas, que todo es radicalmente economía y que el partido comunista debe gobernar la economía: es decir, debe gobernar totalitariamente al mundo entero, reduciendo todo a economía, lo más posible, a lo material. Así, en El Capital,  habla con mucha mayor apariencia de sensatez y, de hecho, ahí hace historia, de la de verdad y hace historia de una manera que contrarresta la historia oficial “inglesa” de Occidente, desde la rebelión luterana y más atrás, diseñada, entre otros, por David Hume (aunque con importantísimos antecedentes y con fuertes impulsos masónicos, whig, de todo tipo de modernismos, incluyendo del marxismo…).

(más…)

Observatorio antitiranía: Alemania, perla revolucionaria

Desde Lutero y Müenzer, hasta Marx y Ángela Merkl, el país exuda revolución

Jakob Böhme, místico-mago alemán de tremenda influencia en el mundo revolucionario-gnóstico contemporáneo

Jakob Böhme, místico-mago alemán de tremenda influencia en el mundo revolucionario-gnóstico contemporáneo

Billy Joel hace su lista de personas y asuntos que han encendido al mundo, en un fuego del que él y un “nosotros” en el que se incluye, aparentemente, no tienen la culpa. Alemania tiene una larga lista de fuego, de personas fogosas, nacionalistas, internacionalistas, religiosas, anti-teístas, abortistas, feministas, judíos, anti-judíos, antisemitas, protestantes, pseudo-católicos, de todos los tipos y raleas: Luis de Baviera, Eckhart, Reuchlin, Lutero, Muenzer, Phillip de Hesse, Jakob Böhme, Paracelso, Agrippa, Weishaupt, Lessing, Kant, Schleiermacher, Hegel, Feuerbach, Heine, Marx, Hess, Engels, Otilie Assing, Lasalle, Otto von Bismark, Nietzsche, Rosa Luxemburgo, Kurt Eisner, Hitler, Heidegger, Gadamer, Bultmann, Wilhelm Reich, Marcuse, Von Balthasar, Kasper, cardenal Marx, Angela Merkl. Esto es una de candela y revolución de tal calibre, que da miedo, la máquina está a punto de estallar. Y, como ven, Hitler, nacido en Austria está en la lista: PORQUE NO PUEDE SER DE OTRO MODO, porque Hitler era, por encima de todas las cosas, un chauvinista germano, del tipo puro y, por eso, era el líder de gente como el chauvinista Heidegger, nazi de uña en el rabo, hasta después de la caída del Tercer Reich. Así, con esta ampliación hitleriana, abriendo el arco, podemos meter a gente como Freud, Jung, Barth, Küng en la lista y completar así un elenco estelarísimo de la revolución mundial.

Imagínense, un tipo como Bismark, en esta lista con Marx, ¡qué maravilla, ¿nooo?! ¿Y qué los une? Una palabra: REVOLUCIÓN; y, agárrense, porque uno y otro y todos los demás son piezas clave en esa historia épica del alzamiento de un poder mundial… tiránico, de hecho, totalitario. Engels, ponderador, con Marx, de las ventajas de la globalización, del “mercado mundial”, para preparar el camino de la revolución mundial proletaria, antirreligiosa, antifamilia, anti-orden del mundo, destinada a la opresión radical, bendice, por darles un ejemplo, la suerte de la Alemania del 1525, en la que había revolucionarios de verdad: Thomas Müenzer y su desquiciada hasta el paroxismo “Guerra campesina”… Ahí tienes a Merkl, llevando la ideología de género al mundo, fustigando a Nicaragua (¡¡¡a Nicaragua!!!), porque ese país, por el voto UNÁNIME de sus representantes, decidió prohibir de manera absoluta el aborto (Alemania presiona a nuevo Presidente de Nicaragua por aborto terapéutico, MANAGUA, 14 Ene. 07, ACI-prensa)… Es un país poderoso éste, un país líder mundial, responsable estelar de esa entidad llamada la Unión Europea, desde el principio hasta el final, responsable que una cosa que sea unión de países europeos, en su “constitución”, no haga ninguna mención de Cristo y su Iglesia: díganme ustedes si esto no es revolucionario y tiránico y, por supresión de la verdad de una manera orwelliana, totalitario… Es más, Alemania es una eminencia revolucionaria… y, por eso, no está lejos de un colapso de los machos, de los estruendosos e impresionantes e increíbles: no tienen hijos, viven en una inmoralidad galopante y están a dos o tres décadas de desaparecer del mapa, por pura presión demográfica, a manos de los turcos: ya la selección alemana de fútbol tiene más gente de áfrica que alemanes (sarcasmo-ironía, pero no tan lejos de la realidad: africanos, polacos, turcos, brasileros, uno ha visto de todo, en los últimos 10 años: el sueño de Hitler, pura superioridad racial).

(más…)

El sínodo de los obispos católicos de Kasper: la tormenta se asoma en el horizonte

Esto es clara muestra de que UN mundo está llegando a su fin

La “teología serena” de Kasper

Concilio Vaticano II: la gran asamblea de la Cristiandad del siglo XX, se vio afectada por ataque de afuera y por traidores de dentro: los modernistas. Allí, triunfó el Espíritu, lo volverá a hacer, porque Dios no pierde y el infierno nunca prevalecerá contra Ella, a pesar de las tormentas

Concilio Vaticano II: la gran asamblea de la Cristiandad del siglo XX, se vio afectada por ataque de afuera y por traidores de dentro: los modernistas. Allí, triunfó el Espíritu, lo volverá a hacer, porque Dios no pierde y el infierno nunca prevalecerá contra Ella, a pesar de las tormentas

El cardenal prominente, uno de los más prominentes de los últimos 20 años, se apresta a inaugurar el Consistorio de los cardenales. Él es el orador de orden designado. Van a hablar de la familia, van a preparar el sínodo que está por venir. Lanza un ataque inmisericorde de parte de una extraña versión de misericordia. Las sesiones, ¡¡¡uuuff!!!, son secretas, qué alivio… Pero el prominente cardenal y la mano por encima de todo, filtran el discurso, publican un libro que lo amplía y un comentario laudatorio. Ahora, desde la más alta cumbre de la Iglesia, se asegura que un discurso que niega, VIRTUALMENTE, la indisolubilidad de la unión que es el signo visible por antonomasia de la relación de Cristo y su Iglesia, el matrimonio (cfr. Ef. V,22-33), es “teología serena”. Un discurso que, VIRTUALMENTE, niega el valor de la Eucaristía, que no pueden recibir, sino los bautizados en comunión con el Papa que no estén en pecado mortal, es “teología serena”. Es la sentencia del vértice de la jerarquía, en el consistorio de los cardenales… un muy mal espíritu soplando en lo más alto… Es este espíritu para quien el peor problema del mundo actual no es la apostasía o su consecuente cultura de la muerte, que mata al año, por poner uno entre muchos ejemplos, a 50 MM de niños o que pone a 50 MM de madres al año a matar a sus hijos, no, nada de eso, el peor problema del mundo, según el tal espíritu, es el desempleo juvenil; y los cristianos de Irak no deben defenderse del ISIS, porque la guerra no arregla nada. La tal “misericordia”, la de este espíritu, reclama que se abandone toda predicación sobre el pecado y la condenación al infierno, no importa que eso sea propulsor de tremendos desórdenes y de la condenación de muchos: no se puede andar asustando a la gente con esos cuentos medievales… y, además, todo el mundo se salva, no se condena nadie o, por lo menos, al final, Dios salvará a todos, porque es incompatible con esta misericordia, que se quiere imponer a Dios mismo, que nadie se condene bajo un Dios bueno y todopoderoso… Kasper, siguiendo a Von Balthasar, a Karl Barth, nos transmite esta “teología serena” de los más misericordiosos que Dios Salvador…

(más…)

Revolución cultural, origen y genealogía, hasta el porno y el sex, drugs and rock and roll

Rolling Stones, las drogas y Play boy tienen abuelos y ascendientes, hasta un monjecito de 1300

La civilización cristiana, teología civil y revolución cultural

Adamitas, hippies de 1400, desnudos como Adán, hasta que los hussitas los masacraron

Adamitas, hippies de 1400, desnudos como Adán, hasta que los hussitas, sus compañeros revolucionarios, los masacraron

Hay dos tipos de revolución, de subversión del orden existente, reinante en la sociedad política o en la civilización como un todo. El primero es sencillo, se trata de quién está en el poder, la sociedad se comprende de una determinada manera, que va de lo profundo a lo superficial, siendo todo informado por aquello, y, dentro del marco cultural, al cual se deja intacto, que es ambiente común de todas las facciones, que no se pone en cuestión ni se sueña con hacerlo, un grupo conspira, con éxito o no, contra los gobernantes o, más ampliamente, la clase dominante. El otro modo de revolución es mucho más fundamental, más profundo, más decisivo: las sociedades son expresiones del orden universal, del orden del mundo, como dice Brownson, son “Pueblos Elegidos”, destinados a hacer un aporte a la humanidad. Siendo el hombre un animal político y teniendo su sociedad un orden y una finalidad natural intrínseca y trascendente, las mismas son respuestas estructuradas a ese movimiento humano hacia el sentido. Como el mismo se realiza en la historia, con una institucionalidad, unas creencias fundamentales, unos avatares y vicisitudes, unas expresiones de lo bello, una liturgia religiosa y civil, propios, la sociedad tiene lo que Voegelin llama una teología civil, al lado, posiblemente, de una trascendente. El segundo tipo de revolución ataca este nivel fundamental, tiende a adulterar la identidad de la sociedad, sus teologías, sus ideas directrices, su autocomprensión, el sentido de sus símbolos, sus mitos fundacionales, etc. Éstas se llaman “revoluciones culturales”. Vamos a barajar y volvamos a repartir, para que quede más claro: Cultura es el resultado, no cristalizado, vivo, de la acción del hombre en sociedad en la búsqueda de su plenitud. Incluye modos de comprensión de toda la realidad, del hombre, de la virtud, especialmente, de la propia sociedad, de su ser y de su condición de encarnación del orden cósmico, incluye modos de relación, símbolos, mitos, ritos, expresiones artísticas e institucionales. La revolución cultural ataca al núcleo de la cultura, por lo que implica una cierta adulteración de la identidad social, hasta eventualmente su aniquilación, en cuanto a esa identidad.

En Occidente, las creencias fundamentales, en sus etapas que Toynbee llama de nacimiento y crecimiento, eran creencias cristianas: de Cristo venía toda concepción sobre el mundo y la vida, en su orientación radical y total a lo divino. Era una civilización que no agotaba al Pueblo de Dios, a su Iglesia, en su peregrinar terreno, pero que se constituía en Cristiandad, que veía a la sociedad de los creyentes como una comunidad espiritual universal, actual y virtualmente, es decir, a la que pertenecían todos los bautizados, pero que debía difundirse hasta los confines de la Tierra. Tomando fuertemente en cuenta la Ley Natural, la Cristiandad tenía clara conciencia del carácter político del hombre, de la necesidad del Estado y de su autoridad terrena (“dad al César lo que es del César”), pero su inclinación a lo trascendente era intensa (“y a Dios lo que es de Dios”). Así, se seguían dos consecuencias: 1) la sociedad veía la subordinación de lo político a lo religioso, a pesar de su necesaria “autonomía”: el poder político era supremo en su ámbito, pero su ámbito no era el último y más alto, estaba subordinado a Dios: el rey no era sirviente del Papa, pero los mandamientos y leyes lo obligaban, en todos los ámbitos de la vida; esto implica, como consecuencia adicional, el carácter religioso del patriotismo y de la obediencia a la autoridad legítima (salvo corrupción de esa autoridad, en ciertos casos muy bien definidos). 2) La sociedad cristiana era internacional: lo era A) en cuanto todos los cristianos pertenecían a dos sociedades y eran hermanos por el bautismo, aparte de conciudadanos de sus connacionales; B) porque las naciones eran hermanas y se sabían partes de una realidad que las trascendía; C) porque estaban, en consecuencia, sometidas a un orden superior; C) porque había instancias meta-políticas, transnacionales, que se erigían como árbitros de los asuntos entre estados e, incluso, en lo que se refiere a la religión y la moral, internas a las naciones: el Papado y el Imperio, eran mucho más que lo que pueda esperarse hoy de la ONU u organizaciones similares. Para tener una idea más completa de la cultura que subyacía a esta estructura, se pueden recomendar muchas lecturas, de Toynbee y Voegelin, quienes no eran, ni por asomo, católicos, ni siquiera cristianos, pero me parece que el mejor de todos ha sido Christopher Dawson (The Making of Europe, Religion and the Rise of the Western Culture, El Cristianismo y surgimiento de la civilización occidental, The theological development of medieval culture, La secularización de la cultura occidental y el surgimiento de la religión del progreso, etc.; hay una recopilación de ensayos, en castellano: Historia de la cultura cristiana); también es de primerísima línea Michael Jones. En éste, mi blog, recomiendo leer, al menos, los artículos: 1) La herencia del oscurantismo (I), 2) La herencia del oscurantismo (II) (no debe confundir el nombre de estos dos artículos: se trata de un sarcasmo destinado a atacar la estulticia contemporánea de quienes niegan la etapa de construcción de esta sociedad civilizacional, poniendo, de este modo, en serio peligro su destino); y 3) Modernos ¿Presocráticos? Ojalá, no estaríamos al borde del abismo.

(más…)