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Tag Archives: liturgia

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El cura Feng Shui y su fiel compañero, Regalón

Una colección de barbaridades desuelan la Misa de la mañana

La Elevación Mayor, momento de suma solemnidad, el sacerdote presenta al salvador y lo eleva. El universo caería inmediatamente, si cesaran las misas

La Elevación Mayor, momento de suma solemnidad, el sacerdote presenta al salvador y lo eleva. El universo caería inmediatamente, si cesaran las misas

Un marzo*(ruego ver la nota al final, antes de leer el artículo), el buen cura está diciendo su misa matutina, de 7 y media, en la “comuna” céntrica del Santiago de Chile de hoy. Es miércoles, porque los otros días de la semana quien la celebra es el cura “Robin”, esto es, el que no es “el jefe”. Con una paciencia digna de que me canonicen en esta vida, antes de llegar a Aquello que “sí es Vida”, yo asisto ahí todas las mañanas, pues es donde puedo asistir y por otra razón que TENGO que reservarme. Me consuelo con la verdad más importante de todas: “Misa es Misa, la Cruz es la Cruz y Cristo es Dios que se nos da ahí”. Con eso, ya no hay que decir más: “habrá que calárselos” (dicen en Venezuela). Pero esa mañana, ese miércoles, ese día de verano de 2038 fue muy importante. Al final de la Misa, antes de decirnos que podíamos “ir en Paz”, nos pidió que rezáramos por un miembro de la comunidad. Cosa muy buena, muy loable y recomendable. El problema fue el tenor de su petición: “vamos a rezar por Fulano, que está convaleciente y necesita que LE MANDEMOS ESA ENERGÍA POSITIVA”. Fue importantísimo, ese día, se ganó su título honorífico: EL CURA FENG SHUI. Qué honor, qué impresionante. (más…)

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A mis amigos tradicionalistas (II)

Hay males, es verdad, pero no están justificados para dejar la Iglesia

Juan Pablo II, en Varsovia, lanzó el ataque que derribó la Cortina de Hierro. Inmenso león de Dios: profetizó la crisis y la enfrentó como nadie más lo hizo

Juan Pablo II, en Varsovia, lanzó el ataque que derribó la Cortina de Hierro. Inmenso león de Dios: profetizó la crisis y la enfrentó como nadie más lo hizo

Amigos tradicionalistas, les escribo esta segunda carta, con buena inspiración, fajado, oyendo la Missa Papae Marcelli, de Palestrina: sublime. Espero haberme acercado a ustedes con el escrito de anterior y espero que, con éste, quedemos mucho más cerca. Porque, si ando en una “COMO” diatriba con ustedes, es porque quiero que nos acerquemos, por el amor de Dios, de su Iglesia, de los dones que se ha dignado darnos. Ahora voy a dirigirme al lado contrario. Ayer me fui a las traiciones infinitas de las que somos víctimas, nosotros y Dios… o nosotros los de Dios y nuestro Señor, Rey, General, Amo, Amado, Vida. Con este escrito, pretendo mostrar que hay cosas que ustedes tienen por traiciones horribles, de gente buena, y que no lo son; que, con todo el cariño del mundo se los señalo, tienen  un desenfoque sobre ciertos puntos centrales. Si los ven, el camino de la unidad estará más allanado. Sé que no es fácil, pero espero contribuir en algo a la gloria de Dios, con verdadero amor fraternal, en Nuestro Padre.

Tenemos, inevitablemente, que referirnos al Concilio Vaticano II y a los papas posteriores.

Trataré de echar luz sobre varios puntos, quizás no todos, pero sí varios importantes: que, si se ven errores importantes, puede que los otros queden en una posición de mayor “indefensión”. Claro, no les atribuyo a ustedes errores doctrinales (o no los que ustedes esperarían, quizás), sino errores en la valoración de dichos y aspectos de la gran Asamblea del siglo XX.

La lámpara de tu cuerpo es tu ojo, si el ojo está enfermo, todo el cuerpo estará en tinieblas

Lo primero es un asunto de actitud hacia el Concilio. Ustedes, es inmenso constatarlo, tienen las mismas opiniones sobre este tema que sus contrapartes “liberales” (tiranuelos, en realidad: miren a Kasper). Unos y otros hablan del Concilio como ruptura. Vamos a dejarlos a ellos a un lado, que después, juntos, los enfrentaremos y los sacaremos de la Iglesia o los obligaremos a convertirse, a dejar sus mentiras y maldades (aunque algunos lo hagan por brutos, borregos, ignorantes y demás excusas absolutorias o atenuantes). Lo de la ruptura: dicen lo mismo, ustedes y ellos, pero hay diferencias, diferencias de talante. Pongamos un ejemplo ilustrativo: el modo como se tratan las palabras que popularmente tienen doble sentido, en Venezuela, de donde soy, y en Chile, donde vivo desde hace más de siete años. En Venezuela, hay más mente-sucias, probablemente, que en Chile. En Chile, sin embargo, hay un matiz curioso, si la palabra tiene una “fama” fuerte de doble sentido, es grosería y no la puedes usar, de modo que los mente sucia ganan. Es como el arco iris y los homosexuales o el rojo y los comunistas: eso no es de ellos, es de Dios, de su naturaleza y del hombre, en general. Así, vamos a volver al Concilio, un texto cualquiera puede ser tergiversado; y un texto en el que entraron los cizañeros a meter confusión puede ser corrompido fuertemente. El trabajo de los buenos es, como el de Santo Tomás, mientras se aclaran las cosas, forzar la interpretación sana, no dar la razón a los malos. Y, señores, CUALQUIER TEXTO ES SUSCEPTIBLE DE CORRUPCIÓN INTERPRETATIVA: vean a los protestantes, las decenas de miles de sectas, salidas de los mismos pasajes bíblicos. ¿No rezaba el Aquinate, “DA MIHI […] INTERPRETANDI SUBTILITATEM”, “dame sutileza para interpretar”? Es verdad que, PROBABLEMENTE (¿qué será de la vida de la parábola de la cizaña?), no deberíamos estar en estas luchas, pero es lo que hay y es el modo como, hasta ahora, en el mundo presente, el de la corrupción más brava jamás vista (como muestra la “misa” a satán de Ocklahoma [y vendrán más y en todo el mundo, no lo dudes: allá sólo empieza todo, los demás repetimos como autómatas descerebrados: el progreso]; y todo lo que digo en el escrito anterior), es el modo, digo, en que Dios preservó a su Iglesia en este mundo… Y decir otra cosa es asegurar que las promesas y profecías de Jesús eran falsas, que Él no es omnipotente y omnisciente, es blasfemia, que lleva al cisma…

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