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El Cristianismo como la fuerza más opuesta al gnosticismo de la historia

O del gnosticismo como el más perfecto anticristo concebible

Tikkun Olam, reparar el mundo. No suena tan mal. El problema es que arranca de una visión de la realidad como caída, como pecado a combatir

Tikkun Olam, reparar el mundo. No suena tan mal. El problema es que arranca de una visión de la realidad como caída, como pecado a combatir

Contenido

La definición del asunto, en palabras de Benedicto XVI

El anticristo gnóstico

Cristianismo, la religión del ser, verdad-bien-belleza, de su orden, de la libertad

Gracia y naturaleza, en el pensamiento de Santo Tomás

La Moral, las virtudes directrices y los dones del Espíritu

Sobre la capacidad natural de conocer la verdad y amar y realizar el bien y el auxilio de la gracia

Los sacramentos, vehículos por excelencia de la gracia, se diseñaron con miras en la naturaleza

Conclusión

La definición del asunto, en palabras de Benedicto XVI

“¿Qué hay en el origen? ¿La Razón creadora, el Espíritu creador que obra todo y suscita el desarrollo, o la Irracionalidad que, carente de toda razón, produce extrañamente un cosmos ordenado de modo matemático, así como el hombre y su razón? Ésta, sin embargo, no sería más que un resultado casual de la evolución y, por tanto, en el fondo, también algo irracional. Los cristianos decimos: ‘Creo en Dios Padre, Creador del cielo y de la tierra’, creo en el Espíritu Creador. Creemos que en el origen está el Verbo eterno, la Razón y no la Irracionalidad. Con esta fe no tenemos necesidad de escondernos, no debemos tener miedo de encontrarnos con ella en un callejón sin salida. Nos alegra poder conocer a Dios. Y tratamos de hacer ver también a los demás la racionalidad de la fe […]. Creemos en Dios. Lo afirman las partes principales del Credo y lo subraya sobre todo su primera parte. Pero ahora surge inmediatamente la segunda pregunta: ¿en qué Dios? Pues bien, creemos precisamente en el Dios que es Espíritu Creador, Razón creadora, del que proviene todo y del que provenimos también nosotros. La segunda parte del Credo nos dice algo más. Esta Razón creadora es Bondad. Es Amor. Tiene un rostro. Dios no nos deja andar a tientas en la oscuridad. Se ha manifestado como hombre. Es tan grande que se puede permitir hacerse muy pequeño. ‘El que me ha visto a mí, ha visto al Padre’, dice Jesús (Jn 14, 9). Dios ha asumido un rostro humano. Nos ama hasta el punto de dejarse clavar por nosotros en la Cruz, para llevar los sufrimientos de la humanidad hasta el corazón de Dios” (Benedicto XVI, Homilía en la explanada de Isling de Ratisbona, del 12 de septiembre de 2.006).

El anticristo gnóstico

El anticristo será lo opuesto de Cristo, luego, será un gnóstico, pues ésa es la gran diferencia: Jesús es la Verdad y el gnosticismo es la gran mentira y la más grande de las tentaciones, porque la verdad es lo inteligible y lo inteligible es el ser, el pecado es esclavitud y la verdad es lo que nos hace libres, el someternos a la naturaleza, a su ley, bajo Dios Creador; y el gnosticismo es rebelión contra esa realidad, contra la verdad, contra la libertad, es tiránico, totalitario, es una fantasía de la voluntad de poder, exactamente diabólica.

Es así desde el primer antagonismo que surgió contra el Logos encarnado. Porque, en él, se embarcaron los judíos, cuando, habiendo matado al Logos y, habiendo Éste resucitado, lo rechazaran, y su templo fuera destruido, con su sacerdocio y su religión. Inmediatamente asumieron un mesianismo destructor, el de Bar Kochba y Rabí Akiba, que llevaron a ese pueblo a las tragedias que terminaron con la construcción de Aelia Capitolina y la prohibición de que se acercaran al antiguo emplazamiento de Jerusalén. En un principio, el sanedrín combatió a la Biblia, torciendo la definición de los libros sagrados, en Jamnia. Pero muy pronto salió a la superficie que el antagonismo hacia el Logos no podía admitir a la Palabra que era Palabra suya. Así, la Mishná, la Mercabá y la Zohar, la Cábala (vid. Gershom Scholem, Origins of the Kabbalah, sobre las relaciones entre la mercabá y la cábala), con su Tikkun Olam, surgieron, relegando a la Palabra de Dios a un segundo plano, puesto que, según el Talmud, los rabinos derrotaron a Dios. Su guerra contra el logos y el Logos los llevó por la vía de todos los desastres, las barrabasadas del Talmud, Moisés de Creta, Shabbetai Tzebi y sus hijos, por la vía de Jakob Frank, la ilustración, el sanedrín napoleónico, Ricardo-Rothchild (la banca de reserva fraccionada, el sistema montado sobre el crédito: 90% on thin air, en manos de los banqueros, a intereses, pagados por el gobierno y los prestatarios particulares, en una pantalla de computadora [antes de eso, lo que regía era el gold standard, porque el oro estaba en sus manos y todo el mundo, ahorcado ya, podía quedar ahorcado]), Marx, Hess-Hertzl y el ultranacionalismo sionista, Freud, Reich-Marcuse-Bernays y su revolución cultural-sexual, Leo Strauss-Irwin Kristoll con sus neo-cons y sus guerras interminables, la pornografía y la ideología del género, etc. Una tragedia sin fin que atraviesa toda la historia de la Salvación, desde el Cumplimiento de la Promesa y como profetizó el Salvador. No es ninguna casualidad que los orígenes más remotos del gnosticismo moderno, sea “cristiano”, judío, musulmán o ateo (vid. Dawson, Historia de la cultura cristiana, ensayo XVIII: la secularización de la cultura occidental y el surgimiento de la religión del progreso), deban emplazarse en Armenia y el Cáucaso: Khazars, iconoclastas-paulicianos-bogomiles y fatimitas.

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En San Ireneo (Adversus Haersses, I,1-5), se puede leer sobre el origen del gnosticismo, sobre las concepciones de los gnósticos del siglo II. Hay dos rasgos que saltan más que cualquier otro a la vista en esas fantasías abstrusas: en primer lugar, está el corte que hay entre el “mundo” divino del Pléroma (en el que los aeones, que son tan superiores que no se pueden ni vislumbrar, tienen sexo) y el universo en el que vivimos nosotros. En segundo lugar, está el hecho de que ellos concebían al mundo como el resultado de un pecado, del intento de un aeón, sabiduría-Achamoth (muy probablemente, del hebreo, hachmoth), de ocupar un lugar que no le corresponde, de las tinieblas que se siguen para ésta de su pecado y de las pasiones que se generaron del tal pecado. El mundo es pecado y pasión; la materia y la pasión son malas; y en el universo no hay luz ni inteligencia.  Esto es diametralmente opuesto a Génesis I (7.10.12.18.21.25 y, sobre todo, 31) y II, donde las cosas son causadas por un Dios infinitamente bueno, que las va viendo, mientras salen de su “boca”, y constata que son buenas, muy buenas. También dista una infinitud de Génesis III, pues el pecado original de la criatura, no del Creador, es el origen del mal.

Luego de que Occidente naciera y creciera como civilización cristiana, con sobresaltos y brotes gnósticos relativamente menores, hasta el siglo XVI, pero, sobre todo, hasta finales del XVII, cuando el gnosticismo ya era imparable, el mismo fue cada vez más haciéndose anticristiano, cada vez más abiertamente tal y cada vez más fuerte. Dawson relata su desarrollo secular, desde el principio, pero resumiré lo que dice, desde esta época crucial, la del nacimiento del rosacrucismo, de la masonería, de la ideología de la mal llamada ilustración, de la Revolución Gloriosa en Inglaterra. Luego de las divisiones en el Cuerpo de la Iglesia o, más bien, de las rupturas protestantes, la alta cultura no se dividió. Los hombres de ciencia estaban divididos étnicamente entre protestantes [Newton, Huygens, Leibniz, Kepler] y católicos [Descartes, Galileo, Mersenne, Pascal, Gassendi, Torricelli, Roberval, Copérnico]. Pero la cultura los unía; pues, culturalmente, a pesar de las divisiones, y de la intensa religiosidad que movía las disputas religiosas, la cultura permanecía siendo europea o pan-europea. En esa circunstancia, se tendió a buscar una religión común racional (esto es la masonería), común a toda la gente “sensata”: Montaigne, en el XVI, y Locke, Cherbury y Chillington, en el XVII [éstos dieron lugar a Tolland, Collins, Marchand, Rousset de Missy, en el XVIII; y éstos a Voltaire y d’Holbach, D’Alembert, Rousseau, Helvecio, Condorcet, Diderot, La Mettrie, Phillippe Égalité]: el naturalismo como religión mundial, de los ingleses a los philosophes franceses, en el XVIII [aparte del ateísmo, claro].

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Observatorio antitiranía: Alemania, perla revolucionaria

Desde Lutero y Müenzer, hasta Marx y Ángela Merkl, el país exuda revolución

Jakob Böhme, místico-mago alemán de tremenda influencia en el mundo revolucionario-gnóstico contemporáneo

Jakob Böhme, místico-mago alemán de tremenda influencia en el mundo revolucionario-gnóstico contemporáneo

Billy Joel hace su lista de personas y asuntos que han encendido al mundo, en un fuego del que él y un “nosotros” en el que se incluye, aparentemente, no tienen la culpa. Alemania tiene una larga lista de fuego, de personas fogosas, nacionalistas, internacionalistas, religiosas, anti-teístas, abortistas, feministas, judíos, anti-judíos, antisemitas, protestantes, pseudo-católicos, de todos los tipos y raleas: Luis de Baviera, Eckhart, Reuchlin, Lutero, Muenzer, Phillip de Hesse, Jakob Böhme, Paracelso, Agrippa, Weishaupt, Lessing, Kant, Schleiermacher, Hegel, Feuerbach, Heine, Marx, Hess, Engels, Otilie Assing, Lasalle, Otto von Bismark, Nietzsche, Rosa Luxemburgo, Kurt Eisner, Hitler, Heidegger, Gadamer, Bultmann, Wilhelm Reich, Marcuse, Von Balthasar, Kasper, cardenal Marx, Angela Merkl. Esto es una de candela y revolución de tal calibre, que da miedo, la máquina está a punto de estallar. Y, como ven, Hitler, nacido en Austria está en la lista: PORQUE NO PUEDE SER DE OTRO MODO, porque Hitler era, por encima de todas las cosas, un chauvinista germano, del tipo puro y, por eso, era el líder de gente como el chauvinista Heidegger, nazi de uña en el rabo, hasta después de la caída del Tercer Reich. Así, con esta ampliación hitleriana, abriendo el arco, podemos meter a gente como Freud, Jung, Barth, Küng en la lista y completar así un elenco estelarísimo de la revolución mundial.

Imagínense, un tipo como Bismark, en esta lista con Marx, ¡qué maravilla, ¿nooo?! ¿Y qué los une? Una palabra: REVOLUCIÓN; y, agárrense, porque uno y otro y todos los demás son piezas clave en esa historia épica del alzamiento de un poder mundial… tiránico, de hecho, totalitario. Engels, ponderador, con Marx, de las ventajas de la globalización, del “mercado mundial”, para preparar el camino de la revolución mundial proletaria, antirreligiosa, antifamilia, anti-orden del mundo, destinada a la opresión radical, bendice, por darles un ejemplo, la suerte de la Alemania del 1525, en la que había revolucionarios de verdad: Thomas Müenzer y su desquiciada hasta el paroxismo “Guerra campesina”… Ahí tienes a Merkl, llevando la ideología de género al mundo, fustigando a Nicaragua (¡¡¡a Nicaragua!!!), porque ese país, por el voto UNÁNIME de sus representantes, decidió prohibir de manera absoluta el aborto (Alemania presiona a nuevo Presidente de Nicaragua por aborto terapéutico, MANAGUA, 14 Ene. 07, ACI-prensa)… Es un país poderoso éste, un país líder mundial, responsable estelar de esa entidad llamada la Unión Europea, desde el principio hasta el final, responsable que una cosa que sea unión de países europeos, en su “constitución”, no haga ninguna mención de Cristo y su Iglesia: díganme ustedes si esto no es revolucionario y tiránico y, por supresión de la verdad de una manera orwelliana, totalitario… Es más, Alemania es una eminencia revolucionaria… y, por eso, no está lejos de un colapso de los machos, de los estruendosos e impresionantes e increíbles: no tienen hijos, viven en una inmoralidad galopante y están a dos o tres décadas de desaparecer del mapa, por pura presión demográfica, a manos de los turcos: ya la selección alemana de fútbol tiene más gente de áfrica que alemanes (sarcasmo-ironía, pero no tan lejos de la realidad: africanos, polacos, turcos, brasileros, uno ha visto de todo, en los últimos 10 años: el sueño de Hitler, pura superioridad racial).

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