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Kelsen vs. sus peores enemigos: los “dualismos”

Iusnaturalismo, derechos subjetivos y abogados bajo ataque ius-gnóstico

Jurisconsulto Ulpiano, según Kelsen, él, Papiniano, Paulo, Pomponio, Gayo y todos sus colegas de los siglos y las civilizaciones son unos perturbadores del derecho, de la ciencia. Ahí tienen, eso debería bastar

Jurisconsulto Ulpiano, según Kelsen, él, Papiniano, Paulo, Pomponio, Gayo y todos sus colegas de los siglos y las civilizaciones son unos perturbadores del derecho, de la ciencia. Ahí tienen, eso debería bastar [foto de wikipedia en inglés]

[Éste es el 6° artículo de una serie, precedido por éstos: Hans Kelsen, positivista: ser vs deber; voluntad de poder y derechoReducción del Derecho a “ciencia” en la Teoría Pura del Derecho (I), Reducción del Derecho a “ciencia” en la Teoría Pura del Derecho (II), Los fundamentos políticos de la Teoría pura del derecho de Hans Kelsen, La descripción del Derecho y la interpretación, aplicación y determinación normativas en la Teoría Pura].

Puede decirse que estos “dualismos” son los más grandes enemigos de Hans Kelsen[i], según él ve el asunto. El iusnaturalismo y los derechos subjetivos no son los únicos dualismos, también hemos visto, en los artículos anteriores, que las distinciones entre Estado y derecho, entre derecho público y privado, entre Ley nula y válida, entre hecho ilícito y legalidad, entre derecho internacional y derechos nacionales, son “dualismos” frente a los que el iusfilósofo austríaco tiene actitudes firmes. Pero en el iusnaturalismo y en los derechos subjetivos es donde él ve mayores problemas, como pondré de manifiesto.

Los “pecados” comunes a todo dualismo se reducen a estos dos: 1° el objeto de la ciencia es unitario y los dualismos introducen, a su modo de ver “contradicciones”; y 2° todos los dualismos son otras tantas expresiones de la voluntad de poder de quienes los sostienen: todo dualismo es ideológico (113,2).

1.- Respuesta al iusnaturalismo

La consideración de este “dualismo” ha de empezar por el estudio de su evolución, tal como el autor la expone. La misma se da en tres etapas: 1° comienza el desarrollo con las religiones “primitivas”, que creen que todos los entes, incluso los minerales, son animados; 2° a continuación se ubica la visión de las religiones “más evolucionadas”: creen en el Dios único: el iusnaturalismo es necesariamente religioso, pues el mismo se sustenta en un orden superior al de las leyes, que incluye los derechos innatos e inmodificables por el derecho positivo; 3° el mayor “avance” corresponde a los racionalistas modernos, que distinguen el derecho natural del divino, fundándose sólo en la razón humana, son los más eminentes representantes del iusnaturalismo. Estos últimos son los filósofos de la Ilustración y sus sucesores que, como muestra MacIntyre, pretendieron dar un fundamento de una razón autónoma (sin Dios) a la moral y no hicieron más que recoger algún tipo de moral cristiana –católica o protestante– recibida de la cultura de nuestra sociedad, pero despojada del “elemento” que le daba sentido originalmente[ii]. Kelsen concentrará sus críticas en éstos (102,3-103,3).

Veamos los “pecados” del iusnaturalismo, los cuales pueden ser separados en dos grupos: uno referido a los pecados contra la ciencia; y, el otro, a los pecados por el vicio de la ideología, que hace que los autores iusnaturalistas modernos, objeto de su consideración, incurran en diversas contradicciones.

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El Cristianismo como la fuerza más opuesta al gnosticismo de la historia

O del gnosticismo como el más perfecto anticristo concebible

Tikkun Olam, reparar el mundo. No suena tan mal. El problema es que arranca de una visión de la realidad como caída, como pecado a combatir

Tikkun Olam, reparar el mundo. No suena tan mal. El problema es que arranca de una visión de la realidad como caída, como pecado a combatir

Contenido

La definición del asunto, en palabras de Benedicto XVI

El anticristo gnóstico

Cristianismo, la religión del ser, verdad-bien-belleza, de su orden, de la libertad

Gracia y naturaleza, en el pensamiento de Santo Tomás

La Moral, las virtudes directrices y los dones del Espíritu

Sobre la capacidad natural de conocer la verdad y amar y realizar el bien y el auxilio de la gracia

Los sacramentos, vehículos por excelencia de la gracia, se diseñaron con miras en la naturaleza

Conclusión

La definición del asunto, en palabras de Benedicto XVI

“¿Qué hay en el origen? ¿La Razón creadora, el Espíritu creador que obra todo y suscita el desarrollo, o la Irracionalidad que, carente de toda razón, produce extrañamente un cosmos ordenado de modo matemático, así como el hombre y su razón? Ésta, sin embargo, no sería más que un resultado casual de la evolución y, por tanto, en el fondo, también algo irracional. Los cristianos decimos: ‘Creo en Dios Padre, Creador del cielo y de la tierra’, creo en el Espíritu Creador. Creemos que en el origen está el Verbo eterno, la Razón y no la Irracionalidad. Con esta fe no tenemos necesidad de escondernos, no debemos tener miedo de encontrarnos con ella en un callejón sin salida. Nos alegra poder conocer a Dios. Y tratamos de hacer ver también a los demás la racionalidad de la fe […]. Creemos en Dios. Lo afirman las partes principales del Credo y lo subraya sobre todo su primera parte. Pero ahora surge inmediatamente la segunda pregunta: ¿en qué Dios? Pues bien, creemos precisamente en el Dios que es Espíritu Creador, Razón creadora, del que proviene todo y del que provenimos también nosotros. La segunda parte del Credo nos dice algo más. Esta Razón creadora es Bondad. Es Amor. Tiene un rostro. Dios no nos deja andar a tientas en la oscuridad. Se ha manifestado como hombre. Es tan grande que se puede permitir hacerse muy pequeño. ‘El que me ha visto a mí, ha visto al Padre’, dice Jesús (Jn 14, 9). Dios ha asumido un rostro humano. Nos ama hasta el punto de dejarse clavar por nosotros en la Cruz, para llevar los sufrimientos de la humanidad hasta el corazón de Dios” (Benedicto XVI, Homilía en la explanada de Isling de Ratisbona, del 12 de septiembre de 2.006).

El anticristo gnóstico

El anticristo será lo opuesto de Cristo, luego, será un gnóstico, pues ésa es la gran diferencia: Jesús es la Verdad y el gnosticismo es la gran mentira y la más grande de las tentaciones, porque la verdad es lo inteligible y lo inteligible es el ser, el pecado es esclavitud y la verdad es lo que nos hace libres, el someternos a la naturaleza, a su ley, bajo Dios Creador; y el gnosticismo es rebelión contra esa realidad, contra la verdad, contra la libertad, es tiránico, totalitario, es una fantasía de la voluntad de poder, exactamente diabólica.

Es así desde el primer antagonismo que surgió contra el Logos encarnado. Porque, en él, se embarcaron los judíos, cuando, habiendo matado al Logos y, habiendo Éste resucitado, lo rechazaran, y su templo fuera destruido, con su sacerdocio y su religión. Inmediatamente asumieron un mesianismo destructor, el de Bar Kochba y Rabí Akiba, que llevaron a ese pueblo a las tragedias que terminaron con la construcción de Aelia Capitolina y la prohibición de que se acercaran al antiguo emplazamiento de Jerusalén. En un principio, el sanedrín combatió a la Biblia, torciendo la definición de los libros sagrados, en Jamnia. Pero muy pronto salió a la superficie que el antagonismo hacia el Logos no podía admitir a la Palabra que era Palabra suya. Así, la Mishná, la Mercabá y la Zohar, la Cábala (vid. Gershom Scholem, Origins of the Kabbalah, sobre las relaciones entre la mercabá y la cábala), con su Tikkun Olam, surgieron, relegando a la Palabra de Dios a un segundo plano, puesto que, según el Talmud, los rabinos derrotaron a Dios. Su guerra contra el logos y el Logos los llevó por la vía de todos los desastres, las barrabasadas del Talmud, Moisés de Creta, Shabbetai Tzebi y sus hijos, por la vía de Jakob Frank, la ilustración, el sanedrín napoleónico, Ricardo-Rothchild (la banca de reserva fraccionada, el sistema montado sobre el crédito: 90% on thin air, en manos de los banqueros, a intereses, pagados por el gobierno y los prestatarios particulares, en una pantalla de computadora [antes de eso, lo que regía era el gold standard, porque el oro estaba en sus manos y todo el mundo, ahorcado ya, podía quedar ahorcado]), Marx, Hess-Hertzl y el ultranacionalismo sionista, Freud, Reich-Marcuse-Bernays y su revolución cultural-sexual, Leo Strauss-Irwin Kristoll con sus neo-cons y sus guerras interminables, la pornografía y la ideología del género, etc. Una tragedia sin fin que atraviesa toda la historia de la Salvación, desde el Cumplimiento de la Promesa y como profetizó el Salvador. No es ninguna casualidad que los orígenes más remotos del gnosticismo moderno, sea “cristiano”, judío, musulmán o ateo (vid. Dawson, Historia de la cultura cristiana, ensayo XVIII: la secularización de la cultura occidental y el surgimiento de la religión del progreso), deban emplazarse en Armenia y el Cáucaso: Khazars, iconoclastas-paulicianos-bogomiles y fatimitas.

***

En San Ireneo (Adversus Haersses, I,1-5), se puede leer sobre el origen del gnosticismo, sobre las concepciones de los gnósticos del siglo II. Hay dos rasgos que saltan más que cualquier otro a la vista en esas fantasías abstrusas: en primer lugar, está el corte que hay entre el “mundo” divino del Pléroma (en el que los aeones, que son tan superiores que no se pueden ni vislumbrar, tienen sexo) y el universo en el que vivimos nosotros. En segundo lugar, está el hecho de que ellos concebían al mundo como el resultado de un pecado, del intento de un aeón, sabiduría-Achamoth (muy probablemente, del hebreo, hachmoth), de ocupar un lugar que no le corresponde, de las tinieblas que se siguen para ésta de su pecado y de las pasiones que se generaron del tal pecado. El mundo es pecado y pasión; la materia y la pasión son malas; y en el universo no hay luz ni inteligencia.  Esto es diametralmente opuesto a Génesis I (7.10.12.18.21.25 y, sobre todo, 31) y II, donde las cosas son causadas por un Dios infinitamente bueno, que las va viendo, mientras salen de su “boca”, y constata que son buenas, muy buenas. También dista una infinitud de Génesis III, pues el pecado original de la criatura, no del Creador, es el origen del mal.

Luego de que Occidente naciera y creciera como civilización cristiana, con sobresaltos y brotes gnósticos relativamente menores, hasta el siglo XVI, pero, sobre todo, hasta finales del XVII, cuando el gnosticismo ya era imparable, el mismo fue cada vez más haciéndose anticristiano, cada vez más abiertamente tal y cada vez más fuerte. Dawson relata su desarrollo secular, desde el principio, pero resumiré lo que dice, desde esta época crucial, la del nacimiento del rosacrucismo, de la masonería, de la ideología de la mal llamada ilustración, de la Revolución Gloriosa en Inglaterra. Luego de las divisiones en el Cuerpo de la Iglesia o, más bien, de las rupturas protestantes, la alta cultura no se dividió. Los hombres de ciencia estaban divididos étnicamente entre protestantes [Newton, Huygens, Leibniz, Kepler] y católicos [Descartes, Galileo, Mersenne, Pascal, Gassendi, Torricelli, Roberval, Copérnico]. Pero la cultura los unía; pues, culturalmente, a pesar de las divisiones, y de la intensa religiosidad que movía las disputas religiosas, la cultura permanecía siendo europea o pan-europea. En esa circunstancia, se tendió a buscar una religión común racional (esto es la masonería), común a toda la gente “sensata”: Montaigne, en el XVI, y Locke, Cherbury y Chillington, en el XVII [éstos dieron lugar a Tolland, Collins, Marchand, Rousset de Missy, en el XVIII; y éstos a Voltaire y d’Holbach, D’Alembert, Rousseau, Helvecio, Condorcet, Diderot, La Mettrie, Phillippe Égalité]: el naturalismo como religión mundial, de los ingleses a los philosophes franceses, en el XVIII [aparte del ateísmo, claro].

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El YO, ese inefable ineludible

Hollywood se pregunta, modernos, psicoanalistas y existencialistas quedan lelos; ¿quién tendrá la clave?

El doctor Rydell maneja a su antojo al bonachón David

El doctor Rydell maneja a su antojo al bonachón David

Contenido

Anger management, ¿quién es David Buznik?

Modernos, existencialistas, materialistas

Vuelve Hollywood: Regarding Henry; y el Yo como conciencia: el psicoanálisis

Vamos preguntarle a David otra vez, puede que ya hayamos logrado algo

 

Anger management, ¿quién es David Buznik?

David Buznik es condenado a terapia de control de la ira, en las sesiones de terapia del doctor Buddy Rydell, unas terapias de grupo muy extrañas, con un grupo de personas muy raras, estrambóticas. Es la primera sesión y el doctor presenta a David y, entonces…

Dr. Buddy Rydell: Entonces, David, cuéntanos sobre ti, ¿quién eres?

David Buznik: Bueno, YO soy un asistente ejecutivo de una compañía grande de productos para mascotas.

Dr. BR: [interrumpe] Dave, no quiero que nos digas qué haces, quiero que nos digas quién eres.

DB: Oh, bien, mm… Yo soy un tipo bastante bueno; me gusta jugar tenis de vez en cuando.

Dr. BR: Tampoco queremos tus hobbies, Dave: sólo dinos quién eres.

DB: [perplejo] quizás tú me puedas dar un ejemplo de cuál sería una respuesta adecuada, ¿ah? … [dirigiéndose a otro miembro del grupo de terapia, que se estaba burlando, Lou] ¿Qué dijiste? [todos se ríen, burlándose].

Dr. BR: ¿Quieres que Lou te diga quién eres? [distorsionando lo que acaba  de hacer y decir David].

DB: No, yo solo, uh… Yo soy un hombre agradable, de trato ligero, puedo ser un poco indeciso a veces… [Buddy vuelve a interrumpir]…

Dr. BR: Dave, estás describiendo tu personalidad, yo sólo quiero saber: quién eres TÚ…

DB: [pierde los estribos] ¡Yo no sé qué coño quieres que diga!

[todos callan, asombrados, boquiabiertos]

***

Esto podría seguir, hasta el infinito. David podría decir su personalidad, su nivel de educación, su profesión, sus orígenes culturales, sus relaciones, sus amistades, sus padres, sus planes futuros, su pertenencia a la especie humana, incluso: ¿no es verdad que, cuándo nos preguntamos qué es algo, respondemos adecuadamente cuando lo asignamos a una especie: es perro, es cactus, es mosquito, es carro? Bueno, eso, claramente, no habría respondido a la pregunta del doctor. Entonces, habrá alguna respuesta… No es una tontería, el asunto es si hay o no un YO o si lo podemos conocer; o algo así…

Modernos, existencialistas, materialistas

En el mundo moderno, su precursor tiene algo que decir: oigamos a Guillermo de Ockham, en su discurso, como lo expresó en la Suma de lógica. Ockham niega, como se sabe, que en lo sensible haya inteligibilidad; mientras que, claro, cualquier YO que pudiéramos captar depende de la captación del mundo… del mundo sensible. En ese tratado, toda relación de algún sujeto a alguna formalidad inherente al mismo es reducida a la suppositio, que, de manera horrible, traducen como “suposición”, cuando lo que eso quiere decir es relación del suppositum, sujeto, a los accidentes que inhieren en él. En Ockham, la suppositio es relación gramatical, del sujeto de la oración o proposición a los predicados posibles o predicables. Mientras, en Aristóteles, cuando se habla de “predicabilidad”, se habla de una imagen especular del mundo, es decir, se están estudiando relaciones reales; en Ockham, se trata de mera gramática, sin correspondiente real, como con los nombres y las especies y los géneros. Un género es una razón común a muchas especies y la especie es razón común, real, a muchos individuos: esta cosa es un perro, aquélla un venado, la de allá un caballo; y perro, venado y caballo son especies de animales, realmente. En Ockham no es así, éstos son sólo nombres, sin correspondiente real. Así sucede con la suppositio: como no hay relaciones, pues son inteligibles, como la relación entre el sujeto y los accidentes está entre las más alejadas de lo sensible y como el sujeto, en cuanto sustentador del ser suyo y de lo que en él inhiere, mismo no es nada a ser captado por los sentidos, entonces sólo hay la cosa, sin que nada inhiera en ella realmente, sin que sea sujeto, más que gramatical. Yo no peso tanto ni soy de tal color ni estoy aquí ni estoy sentado ni tengo tal cantidad de fuerza: soy esto y todo eso que se dice de mí es meramente… algo que se dice…

Con Kant, la situación no mejora mucho. En sus Prolegómenos para toda metafísica futura que pretenda presentarse como ciencia, sección 28, dice que “las representaciones, en una clase de juicios, se constituyen como sujetos en relación a predicados; en otra, como razones en relación a las consecuencias; y, en una tercera, como partes que, juntas, constituyen un conocimiento total posible”. La sustancia es, entonces, según Kant, sujeto lógico, el accidente, predicado; la causa, razón antecedente, el efecto, consecuente lógico; el mundo, como un orden y comunidad de pluralidad de “seres”, totalidad de las representaciones posibles, según el gran pensador de Koenigsberg. Ockham, para quien la ciencia era puro discurso mental, vive, pues, en Kant. Luego, Kant dirá que, cuando él habla de la “síntesis del Yo-pienso” en la “unidad de apercepción”, se trata de un mero “objeto”, es decir, no del conocimiento de un ser real, que sea, para colmo, sujeto de nuestros conocimientos, sino de una representación mental… La pregunta es ésta: ¿pero de quién es esa representación? Kant dirá que se trata de algo de lo que había hablado Descartes: del Yo-sujeto: como lo que se conoce es el objeto y el que conoce es el sujeto, éste es incognoscible y, por tanto, Kant no puede dar otro paso en su búsqueda. En Husserl, ese Yo-sujeto, yo trascendental, luego de su última reducción, será el fundamento de toda la filosofía y hasta de la realidad [ideal]…

Dado el carácter inteligible y “misterioso” del YO, sobre todo en un mundo dominado intelectualmente por Ockham, los existencialistas, reconociendo el problema de su existencia y de sus relaciones con sus manifestaciones sensibles, lo que en él inhiere que se revela al ojo, el oído, el olfato, el tacto, negando, al final, su sustancialidad, dirán que el Yo no existe, que todo lo que hay es esas manifestaciones, que el YO no es nada, es un vacío, detrás de mis colores, mis posiciones, mi fuerza, mis conocimientos, mis capacidades, mis virtudes y vicios, mis responsabilidades, mi peso, mi ubicación, mi edad, no hay nada, ellas son todos: no hay un libre, hay libertad, ella sola, definiéndose a sí misma; no hay responsable, hay responsabilidad; aparentemente, no hay alguien a quien le duela, sólo hay dolor… Así lo decía Hume, también, el que despertó a Kant de su “sueño dogmático”: si hubiera un sujeto de las percepciones, debíamos tener una percepción del mismo, pero eso sería absurdo, ya que, por definición del mismo Hume, sólo hay percepciones sensibles: el yo no sería más que una percepción, entre otras, entre todas las demás… Puro Ockham.

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El esencialismo, como corriente filosófica que atraviesa los siglos, VI

Fenomenología y f. realista, tradición fundamental del siglo XX

Husserl, padre de la fenomenología, con Edith Stein (luego: Santa Teresa Benedicta de la Cruz). Husserl le abrió una brecha de infinito a Stein, esa brecha se hizo horizonte con Santa Teresa de Jesús

Husserl, padre de la fenomenología, con Edith Stein (luego: Santa Teresa Benedicta de la Cruz). Husserl le abrió una brecha de infinito a Stein; esa brecha se hizo horizonte con Santa Teresa de Jesús

Contenido

I.- Una tradición que quiere superar la modernidad, pero aceptando todos sus condicionamientos

II.- El origen de la fenomenología: Edmund Husserl y sus “reducciones”

  1. A) El sentido de las “reducciones”
  2. B) las reducciones mismas, en acción
  3. C) Observaciones

III.- El giro “realista” de la fenomenología

  1. A) Reinach, el campeón de las esencias, la intuición que usa de la reducción psicológica
  2. B) Análisis crítico

IV.- La génesis del esencialismo del profesor Josef Seifert y el valor de su filosofía

 

I.- Una tradición que quiere superar la modernidad, pero aceptando todos sus condicionamientos

Es muy importante, para cerrar esta serie, ver el origen de otro esencialismo, el del profesor Josef Seifert. Este estudio nos lleva a indagar sobre una gran tradición del siglo XX, tanto en la filosofía general, como en el pensamiento cristiano. La etiología de la doctrina de Seifert posee, digamos así, tres etapas. Dietrich Von Hildebrand, maestro de Seifert, simboliza dos de ellas. En primer lugar, la moderna, en la que destacan las influencias de Descartes, Kant, Hegel, Brentano, Husserl, Scheler. Donde pueden verse claras influencias tanto nominalistas como inmanentistas e idealistas. En Husserl y Brentano hay, sin embrago, una pequeña reacción y Brentano, por ejemplo, trata de recuperar la intencionalidad de los siglos pasados, aunque en versiones cercanas a Duns Scoto, más que a Santo Tomás, de una manera, por tanto, cercana a Wolff y, en consecuencia, a Suárez, al esencialismo, ya en su veta modernista, inmanentista, incluso. En este cuadro, destacan, por tanto, el desprecio del mundo material, el desecho del mismo, en cuanto objeto de una teoría que se precie de tal, la necesidad de demostración de su existencia; la creencia correspondiente en que la filosofía consiste en ideas o mundos ideales; el consecuente dualismo, tanto metafísico como antropológico; el estimar que la ética se refiere a valores fuera de este mundo y que las pasiones humanas y la búsqueda de sentido final y, por tanto, la prudencia, como virtud que busca y endereza los medios hacia ese fin trascendente, sean inmorales, por contrarias al valor y egoístas. Pero Von Hildebrand, maestro de Seifert, siguiendo a Reinach se lanzó por el lado de la fenomenología realista, que trata sobre esencias puras y no sobre contenidos de conciencia, aunque todavía conserva fuerte influencia del inmanentismo y el nominalismo. Cuando Seifert, siendo él mismo, por su investigación de la verdad, el origen de su propia tercera etapa, abandone o le pase la epoché a las reducciones de Husserl, en nombre de la intuición cartesiana, todavía quedará fuertemente inscrita en él ese hábito intelectual, contrario al ser sensible, a la realidad, a la formalidad de lo concreto, a la verdad sobre el orden divino en lo concreto.

II.- El origen de la fenomenología: Edmund Husserl y sus “reducciones”

A) El sentido de las “reducciones”

En el “intencionalismo” de Brentano hay un giro importante, porque señala que la investigación debe dirigirse a los objetos a los que tienden, a los que se refieren, los actos de nuestra mente. En eso consiste la fenomenología, en un poner entre paréntesis todo lo que no sea el objeto mental a estudiar, de manera que se evite el psicologismo y se logre un verdadero “objetivismo”. Esas puestas entre paréntesis son llamadas reducciones por Husserl.

Para entender a Husserl, pues, hay que entender el sentido de estas reducciones. Para eso, a su vez, hay que situarlas en la historia de la filosofía. Husserl tiene en frente a Kant, el esquema de las capacidades humanas del Rector de la universidad de Königsberg; también tiene presente a Descartes, en el lado positivo, es decir, como influencia que se acepta si bien interpretado como un idealista absoluto (muy probablemente o, al menos, eso es lo que le reprocharon sus estudiantes “realistas”); tiene a Hume, en lo que toca a la interpretación de la experiencia sensible, que es meramente tal, pero nos da en efecto al mundo; y tiene, en el lado negativo al propio Kant, a la parte “dialéctica”-anti razón [y anti-conocimiento, en general], de su Crítica, y a todos los que aseguran que no hay conocimiento, sino condicionamientos psicológicos [mayormente, materialistas].

Así, entender a Husserl requiere de conocer, aunque sea, el esquema de las capacidades cognoscitivas que Kant coloca en su Crítica de la razón pura. Con poca aplicación del método platónico de estudio del alma (La República, libro IV; cfr. De Anima, III), Kant coloca su esquema. Sin embargo, no ignora completamente el método, cuando dice que las categorías de la “espontaneidad de las ideas” o intelecto no pueden venir de la sensibilidad (de ahí que llame “espontaneidad” al intelecto), pues lo sensible es ininteligible, muestra que entre el objeto, por un lado, y la capacidad y sus actos, por el otro, debe mediar una proporción; igualmente lo hace, cuando dice que sus esquemas de la imaginación, tienen que ser intelectivos, ya que van a compatibilizar los datos sensibles y las ideas del intelecto: tienen que alcanzar la naturaleza de lo más alto, porque, si no llegan ahí, ¿cómo harían su trabajo? Husserl pretende abrir el campo para un análisis de la conciencia que no sea un mero esquema, como el de Kant, sino que sea más abierto; y, sin embargo, en lo básico, acepta al “königsbergués” [regiomontano]: sus reducciones tendrán por ámbito lo sensible, el intelecto (yo empírico, fenoménico, objeto) y el yo trascendental.

Entonces, ver el esquema de Kant es esencial, como punto previo: a) todo empieza por la sensibilidad, que es, en cuanto a su naturaleza, como la interpretó Hume, pura sensibilidad; en cuanto a su alcance: incapaz de darnos el mundo tal cual es, o nos lo da de un modo que está adulterado, es sólo “así para mí” o no es así de ningún modo… o, en el mejor de los casos, no puedo saber si es realmente así o no. Ella se divide en los sentidos externos, los cinco, que son receptividad pasiva, de los datos, según su modo, es decir, adulterados como ya expliqué. Ahora, esos datos de los sentidos externos, son un caos, un desorden que requiere de conformación: eso es el trabajo de los sentidos internos o formas de la sensibilidad, el espacio y el tiempo, interpretados, a la newtoniana, como absolutos independientes de lo temporal y lo ubicado y extenso, pero con el añadido de que son, evidentemente, inmanentes, no dimensiones reales, sino de la conciencia. Ellos fundan la geometría, el espacio, y la aritmética, [sorpresivamente] el tiempo; así como la física pura a priori, es decir, independiente de la experiencia.

b) Por encima de la sensibilidad, está la inteligencia, que es una especie de caja de ideas genéricas, en las que se subsumen los fenómenos sensibles, los datos de la sensibilidad ya conformados. Esa subsunción da lugar a la síntesis del Yo-pienso [cartesiano]; y, en cuanto consciente, es la unidad de apercepción. Eso es el objeto del conocimiento: sin los datos sensibles, las ideas son cáscaras, conchas, vacías; los fenómenos son puras subjetividades, si no se subsumen. Pero, además, eso es el conocimiento mismo, que es una gran tautología: se conoce el objeto del conocimiento, NO, POR EJEMPLO, EL SER.

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Se puede juzgar a las culturas

Si indios americanos eran antropófagos o tiranos o sacrificaban humanos, dale, dilo, ahí había algo muy malo

Caníbales americanos, deplorable... cuidado, cuidado, no lo puedes decir, los revolucionarios te van a arrasar

Caníbales americanos, deplorable… cuidado, cuidado, no lo puedes decir, los revolucionarios te van a arrasar

Vivimos en la época de la revolución sexual, una etapa más en el desarrollo secular de la revolución occidental contra el Logos (Revolución cultural, origen y genealogía, hasta el porno y el sex, drugs and rock and roll). Estos tiempos se caracterizan por ser la época en la que la revolución alcanzó la plena penetración en las capas populares de la población, como nunca antes había sucedido. Uno de los rasgos en que se manifiesta el desastre es en el de la brutal extensión que ha tomado el relativismo. Los lectores “no iniciados” se preguntarán “pero ¿qué es eso del relativismo?” La respuesta es muy sencilla y fácil de entender, pues, además, como dije, se trata de una creencia de máxima extensión en el mundo de hoy: “cada quien tiene su verdad; todo es relativo; lo que pasa es que tú eres de derecha, de izquierda, conservador, tradicionalista, liberal, etc.; eso es un asunto cultural; no puedes juzgarlos, ésa es su cultura” y así sucesivamente, en una gama infinita de formulaciones que significan todas lo mismo (aunque no sean iguales): no hay verdad, no la podemos conocer. Eso, claro, conlleva consecuencias, todo en esta vida conlleva consecuencias, empezando por las ideas [y las acciones libres]. Si no podemos conocer la verdad, si no hay verdad, es porque la realidad es incognoscible, entonces, a lo Kant, lo que tenemos en nuestras mentes es un conjunto de contenidos que tienen sentido ahí “adentro”, en la conciencia, quiero decir, sin relación discernible entre ella y algo real… realmente tal: lo real y la relación de nosotros a él. Así, sea como sea lo que haya dicho Kant concretamente, luego de él, surgieron los historicismos, los, vamos a llamarlos, “culturalismos” [primos de los anteriores], los subjetivismos. Sobre todo, luego de Marx y Nietzsche.

En resumen: el relativismo consiste en que “cada quien tiene su verdad”; entonces, no podemos conocer qué sea, en verdad, verdadero; entonces, no sabemos qué sea la realidad ni nuestra relación con ella; entonces, todo es subjetivo, relativo, todo lo que podemos afirmar es que tenemos datos de conciencia. Puede que la persona que afirme la primera proposición –“cada quien tiene su verdad”– no sea plenamente consciente de lo que ella significa, de lo que conlleva e implica; pero eso es indiferente a los conceptos y a sus consecuencias lógicas: 2 + 2 es igual a cuatro, me guste, no me guste, lo sepa, no lo sepa, es indiferente. Los órdenes de la realidad y de la mente, en gran medida correspondientes, tienen modos de obrar, nos guste o no: son independientes de nosotros y los ignoramos para nuestro peligro: los que se dan el golpe somos nosotros con la realidad, no al revés. Así, la refutación de Kant y de los que sostienen proposiciones como éstas es fácil, es fácil reducirlos al absurdo, es más, es una “mantequilla”, dicen en Venezuela; y lo único que necesita es que la gente esté dispuesta a aceptar la refutación, más fácil que cualquier cosa: “¿estamos hablando, yo soy tu interlocutor, tú me entiendes, conoces mis palabras, su orden semántico y sintáctico, sus significados? ¿Sí? Luego, Kant es insostenible, como es insostenible el relativismo”.

Ahora bien, como dije arriba, el relativismo tiene muchas presentaciones. Incluso, hay algunas, como la del historicismo, que son muy conformes con hábitos arraigados en la [In-]cultura contemporánea. Como hoy por hoy todo es “experiencia”, lo que puedas “sentir”, como algo que es TU experiencia y como se concibe todo así, entonces, por ejemplo, para muchos, incluso encopetados teólogos, lo que importa no es Jesús, el verdadero, el histórico, sino la experiencia que de él tuvieron sus contemporáneos, a la que reducen las noticias documentales que tenemos de Él, incluso la Biblia. Esa experiencia de los testigos, no en cuanto a lo atestiguado, sino al testimonio mismo, traída a mi experiencia actual, eso sería la religión cristiana, desde Scheleiermacher, hasta Rahner, Bultmann, Heidegger, Gadamer: “fenomenología”, a la manera nihilista, historicista, heideggeriana. Todo es un asunto de “experiencia” (a esto, en gran medida, es a lo que se refirió el papa san Pío X, cuando condenó la herejía del modernismo, en la encíclica Pascendi [Pascendi Dominici gregis]). Otro relativismo-subjetivismo es el ideologismo: no hay verdades políticas, ni siquiera históricas: Stalin y Mao no se habrían despachado unos 150 millones de personas al otro mundo, eso sería mera invención de los “burgueses, capitalistas, gusanos ésos”. O tú te opones a los desmanes de la “shock therapy” porque eres nada más que un “socialista, cumbayá, gusano de porquería”; sostienes que hay moral, que hay familia, que hay fidelidad, “porque eres un conservador”, digamos, para resumir: “y un larguísimo y anchísimo etcétera”…

Lo que nos interesa aquí es el relativismo cultural. Él consiste, básicamente, en una especie particular del relativismo moral[eso es de manera principal, porque también es estético, al menos], es decir, la creencia en que no hay verdad sobre lo que sea bueno para el hombre, ni en universal, en lo que toca al sentido de su vida, ni en particular, en esta o aquella circunstancia. Así, el relativismo cultural es una forma de ese más amplio moral; de acuerdo con él, cada cultura es un mundo aparte, el resultado de arbitrariedades inconexas entre sí, que no responden a ningún orden absolutamente, ni a naturaleza humana ni a nada en el mundo. De ese modo, los rasgos culturales son meras construcciones arbitrarias; nada puede quedar de pie, cuando esto se toma como principio de interpretación de lo humano… ¡¡¡y lo divino!!!: el sexo sería mera construcción social, lo mismo que la familia, la religión, las instituciones, el sentido concreto de la comunidad de que se trate, sus manifestaciones artísticas, su historia, la propiedad, la autoridad, etc. Una cultura que se mire a sí misma así es un ente en vías de la comisión del delito del suicidio… pues será netamente consciente, no producto de enfermedad mental alguna, con plena premeditación. Porque, así, la cultura es un mero sinsentido arbitrario, que se sostiene por inconsciencia de su carácter (supuestamente) opresivo. Así, no se puede juzgar sobre los rasgos enfermos de las sociedades, no se comprenden las otras comunidades humanas, no hay comunicaciones entre ellas… Y la propia identidad es un constructo opresivo, sin sentido.

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Observatorio antitiranía: Alemania, perla revolucionaria

Desde Lutero y Müenzer, hasta Marx y Ángela Merkl, el país exuda revolución

Jakob Böhme, místico-mago alemán de tremenda influencia en el mundo revolucionario-gnóstico contemporáneo

Jakob Böhme, místico-mago alemán de tremenda influencia en el mundo revolucionario-gnóstico contemporáneo

Billy Joel hace su lista de personas y asuntos que han encendido al mundo, en un fuego del que él y un “nosotros” en el que se incluye, aparentemente, no tienen la culpa. Alemania tiene una larga lista de fuego, de personas fogosas, nacionalistas, internacionalistas, religiosas, anti-teístas, abortistas, feministas, judíos, anti-judíos, antisemitas, protestantes, pseudo-católicos, de todos los tipos y raleas: Luis de Baviera, Eckhart, Reuchlin, Lutero, Muenzer, Phillip de Hesse, Jakob Böhme, Paracelso, Agrippa, Weishaupt, Lessing, Kant, Schleiermacher, Hegel, Feuerbach, Heine, Marx, Hess, Engels, Otilie Assing, Lasalle, Otto von Bismark, Nietzsche, Rosa Luxemburgo, Kurt Eisner, Hitler, Heidegger, Gadamer, Bultmann, Wilhelm Reich, Marcuse, Von Balthasar, Kasper, cardenal Marx, Angela Merkl. Esto es una de candela y revolución de tal calibre, que da miedo, la máquina está a punto de estallar. Y, como ven, Hitler, nacido en Austria está en la lista: PORQUE NO PUEDE SER DE OTRO MODO, porque Hitler era, por encima de todas las cosas, un chauvinista germano, del tipo puro y, por eso, era el líder de gente como el chauvinista Heidegger, nazi de uña en el rabo, hasta después de la caída del Tercer Reich. Así, con esta ampliación hitleriana, abriendo el arco, podemos meter a gente como Freud, Jung, Barth, Küng en la lista y completar así un elenco estelarísimo de la revolución mundial.

Imagínense, un tipo como Bismark, en esta lista con Marx, ¡qué maravilla, ¿nooo?! ¿Y qué los une? Una palabra: REVOLUCIÓN; y, agárrense, porque uno y otro y todos los demás son piezas clave en esa historia épica del alzamiento de un poder mundial… tiránico, de hecho, totalitario. Engels, ponderador, con Marx, de las ventajas de la globalización, del “mercado mundial”, para preparar el camino de la revolución mundial proletaria, antirreligiosa, antifamilia, anti-orden del mundo, destinada a la opresión radical, bendice, por darles un ejemplo, la suerte de la Alemania del 1525, en la que había revolucionarios de verdad: Thomas Müenzer y su desquiciada hasta el paroxismo “Guerra campesina”… Ahí tienes a Merkl, llevando la ideología de género al mundo, fustigando a Nicaragua (¡¡¡a Nicaragua!!!), porque ese país, por el voto UNÁNIME de sus representantes, decidió prohibir de manera absoluta el aborto (Alemania presiona a nuevo Presidente de Nicaragua por aborto terapéutico, MANAGUA, 14 Ene. 07, ACI-prensa)… Es un país poderoso éste, un país líder mundial, responsable estelar de esa entidad llamada la Unión Europea, desde el principio hasta el final, responsable que una cosa que sea unión de países europeos, en su “constitución”, no haga ninguna mención de Cristo y su Iglesia: díganme ustedes si esto no es revolucionario y tiránico y, por supresión de la verdad de una manera orwelliana, totalitario… Es más, Alemania es una eminencia revolucionaria… y, por eso, no está lejos de un colapso de los machos, de los estruendosos e impresionantes e increíbles: no tienen hijos, viven en una inmoralidad galopante y están a dos o tres décadas de desaparecer del mapa, por pura presión demográfica, a manos de los turcos: ya la selección alemana de fútbol tiene más gente de áfrica que alemanes (sarcasmo-ironía, pero no tan lejos de la realidad: africanos, polacos, turcos, brasileros, uno ha visto de todo, en los últimos 10 años: el sueño de Hitler, pura superioridad racial).

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El sínodo de los obispos católicos de Kasper: la tormenta se asoma en el horizonte

Esto es clara muestra de que UN mundo está llegando a su fin

La “teología serena” de Kasper

Concilio Vaticano II: la gran asamblea de la Cristiandad del siglo XX, se vio afectada por ataque de afuera y por traidores de dentro: los modernistas. Allí, triunfó el Espíritu, lo volverá a hacer, porque Dios no pierde y el infierno nunca prevalecerá contra Ella, a pesar de las tormentas

Concilio Vaticano II: la gran asamblea de la Cristiandad del siglo XX, se vio afectada por ataque de afuera y por traidores de dentro: los modernistas. Allí, triunfó el Espíritu, lo volverá a hacer, porque Dios no pierde y el infierno nunca prevalecerá contra Ella, a pesar de las tormentas

El cardenal prominente, uno de los más prominentes de los últimos 20 años, se apresta a inaugurar el Consistorio de los cardenales. Él es el orador de orden designado. Van a hablar de la familia, van a preparar el sínodo que está por venir. Lanza un ataque inmisericorde de parte de una extraña versión de misericordia. Las sesiones, ¡¡¡uuuff!!!, son secretas, qué alivio… Pero el prominente cardenal y la mano por encima de todo, filtran el discurso, publican un libro que lo amplía y un comentario laudatorio. Ahora, desde la más alta cumbre de la Iglesia, se asegura que un discurso que niega, VIRTUALMENTE, la indisolubilidad de la unión que es el signo visible por antonomasia de la relación de Cristo y su Iglesia, el matrimonio (cfr. Ef. V,22-33), es “teología serena”. Un discurso que, VIRTUALMENTE, niega el valor de la Eucaristía, que no pueden recibir, sino los bautizados en comunión con el Papa que no estén en pecado mortal, es “teología serena”. Es la sentencia del vértice de la jerarquía, en el consistorio de los cardenales… un muy mal espíritu soplando en lo más alto… Es este espíritu para quien el peor problema del mundo actual no es la apostasía o su consecuente cultura de la muerte, que mata al año, por poner uno entre muchos ejemplos, a 50 MM de niños o que pone a 50 MM de madres al año a matar a sus hijos, no, nada de eso, el peor problema del mundo, según el tal espíritu, es el desempleo juvenil; y los cristianos de Irak no deben defenderse del ISIS, porque la guerra no arregla nada. La tal “misericordia”, la de este espíritu, reclama que se abandone toda predicación sobre el pecado y la condenación al infierno, no importa que eso sea propulsor de tremendos desórdenes y de la condenación de muchos: no se puede andar asustando a la gente con esos cuentos medievales… y, además, todo el mundo se salva, no se condena nadie o, por lo menos, al final, Dios salvará a todos, porque es incompatible con esta misericordia, que se quiere imponer a Dios mismo, que nadie se condene bajo un Dios bueno y todopoderoso… Kasper, siguiendo a Von Balthasar, a Karl Barth, nos transmite esta “teología serena” de los más misericordiosos que Dios Salvador…

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