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Tag Archives: john searle

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La batalla filosófica

Género, transhumanismo, transcapacidad, racismo tienen una raíz modernista común

Adorno, Horkheimer, Marcuse, Habermas: el dream team de la revolución marxista cultural. Famta Gramsci, el que podría ser el capitán del equipo, ¿o no?

Adorno, Horkheimer, Marcuse, Habermas: el dream team de la revolución marxista cultural. Falta Gramsci, el que podría ser el capitán del equipo, ¿o no?

Contenido:

Los cimientos del gnosticismo modernista: la corrupción de la metafísica y la antropología

El nominalismo

Materialismos y dualismos

Relativismo

Nihilismo

El mundo moderno en la madre de todos los sumarios, el sumario extremo

La guerra contra la realidad y la libertad como arbitrio omnipotente

La ideología de género

Trans-capacidad

Transhumanismo, el mundo de Huxley, potenciado con el futurismo del XXI

El racismo, explicación materialista del mundo y lo político

Refutación breve del modernismo

El cientificismo estafador y la imposibilidad del materialismo y del nominalismo

Nominalismo, nihilismo, la estructura de lo real y el ser como “padre” del hombre consciente: el carácter infernal de la guerra contra la realidad

Tiranía modernista y “tolerancia”

 

Hay una guerra contra la realidad, guerra contra Dios, contra el orden que Él puso al mundo, contra el hombre, su comunidad natural, la política, sus instituciones más básicas, empezando por la familia, sus relaciones más cercanas, su identidad, su racionalidad y su mismo cuerpo, proceden de concepciones filosóficas y de la suplantación diabólica de la filosofía y la sensatez llamada gnosticismo, mejor conocido como ideologismo, el cual, a su vez, depende del nominalismo ockhamiano y de la voluntad de poder instalada por el propio Ockham en el corazón de Occidente, pero convertida por Descartes en la bandera de la civilización, hasta que Marx y Nietzsche la erigieron, como en la profecía de Shakespeare asentada en Troilo y Crésida, escena III, acto I, en el único principio, llevada por el lobo universal del apetito, que está por tragarse a todo en absoluto, incluido él mismo… La guerra se da en todos los flancos y niveles, en todos los aspectos de la humanidad: la historia, la política, la ciencia, el arte, la música. Toca ver la batalla más profunda, en la región en que toman su fundamento todas las cosas… Toca ahora la batalla filosófica, para mostrar cuán insostenible es la revolución, satanás y todas sus seducciones… para ver a dónde lleva el principio dicho: “Supriman el rango y vean qué discordia sigue. Cada cosa se encontraría con la otra en calidad de opuesta y diferente. Las aguas confinadas levantarían su seno más alto que las costas, inundando el globo; la fuerza bruta dominaría, inconsciente, y el hijo grosero mataría a golpes a su padre. El poder sobrepasaría al derecho o, más bien, a lo recto y lo torcido, entre cuya discordia se derrumbaría la justicia, perderían sus nombres, lo mismo que la justicia. Ya que así todo se sume en el poder, el poder en la voluntad y la voluntad en el apetito; y el apetito, lobo universal, secundado por ambos, la voluntad y el poder, hace presa de todo… y termina por tragarse a sí mismo”

Los cimientos del gnosticismo modernista: la corrupción de la metafísica y la antropología

Primero, obviamente, hay que exponer cuáles son las doctrinas modernistas que más directa y relevantemente fundamentan la revolución, aparte del vicio que la impulsa, la pasión desordenada hasta el paroxismo por el poder. Hay muchas doctrinas extremadamente importantes que no tocaré aquí, como el historicismo, el relativismo cultural o religioso, el normativismo moral, el cientificismo, el racionalismo, el irracionalismo; pues, para empezar, las doctrinas que tocaré son fundamentales, en gran parte para éstos y, quitada la base, caído el castillo; además, este artículo no es un libro sobre las bases gnoseológicas y metafísicas de la revolución; más aún, muchos de éstos ya han sido tocados en este blog de manera profusa y nos podemos remitir a los artículos respectivos…

Hay que recordar en qué consiste la revolución: la guerra contra la realidad. ¿Qué doctrinas pueden hacer coherente esa guerra? Puedo decirlo con un puñado de nombres, que explicaré a continuación: 1) nominalismo; 2) una serie que se refieren a la composición ontológica de las cosas materiales y, entre ellas, el hombre: materialismo a secas, dualismo metafísico-antropológico, materialismo folk, materialismo de propiedades; 3) relativismo; y 4) nihilismo.

 

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La revolución y el fin del mundo

A mis estudiantes queridos, empezando por Verónica, Carlos Santiago y Ana Sofía

Kathleen Wynne, premier de Ontario. Por una mujer destruyó su familia, la vida de cada uno de sus miembros, ella incluida. Ahora, quiere imponer un régimen educativo en el que la pornografía y la perversión se imparten a niños de 5 años, un programa realizado por un pedófilo convicto y confeso, Benjamin Levine

Kathleen Wynne, premier de Ontario. Por una mujer destruyó su familia, la vida de cada uno de sus miembros, ella incluida. Ahora, quiere imponer un régimen educativo en el que la pornografía y la perversión se imparten a niños de 5 años, un programa realizado por un pedófilo convicto y confeso, Benjamin Levine

Contenido:

Introducción: Es esto el fin del mundo o la época del progreso

La era del progreso…

… y de la revolución del marxismo cultural

La tiranía revolucionaria

El totalitarismo y la historia

Sociedad cristiana vs. economía liberal

Oscurantismo modernista y astronomía y geografía

Fanatismo, Inquisición y cruzadas

Inquisición vs. los experimentos de la CIA contra la población

Las cruzadas vs. the war on terror, la “victoria total” en el 45 y otras hazañas

Pío XII, el odio a Cristo y la identidad de Occidente

La pederastia clerical

La última etapa revolucionaria: la revolución cultural-sexual-musical y de las drogas, sex drugs, and rock and roll y and more

Sobre el mito del carácter popular de la revolución

La batalla filosófica

Metafísica y antropología

Teoría política

Conclusión: no pode no ser “fin-de-mundo”


Introducción: Es esto el fin del mundo o la época del progreso

Un amigo venezolano decía esto en un foro de Facebook sobre el proceso constituyente que Bachelet, luego de Chávez en Venezuela, Correa en Ecuador, Evo en Bolivia, y las vicisitudes de Zelaya en Honduras, pretende infligirle a Chile. Decía mi amigo, entre otras cosas: “Me preguntaba en estos días, viendo el estado del mundo, que quizás lo que estamos viendo no es casual. Quizás se trata de un cambio epocal profundo que implica la caída de la ilusión de legitimidad de las democracias modernas. ¿Podía ser de otro modo en un mundo que optó por ser relativista y nihilista? En un mundo así todo es posible y no hay sostén para nada: ni para normas morales, ni para normas jurídicas. Estamos quizás asistiendo al nacimiento del mundo del Übermensch nietzscheano, que, como cualquier cristiano racional debería saber, no puede ser sino una pesadilla violenta en la que los más fuertes, después de aplastar a los más débiles, terminarán devorándose entre ellos mismos. No hay que olvidar que, ‘si Dios no existe, todo está permitido’. Perdóname lo apocalíptico, pero vengo del supermercado [experiencia aterradora en la Venezuela actual, la que quedó luego de la destrucción de Chávez, los Castro y sus secuaces], lo que es la experiencia más apocalíptica que uno se pueda imaginar”.

A eso, la respuesta es bastante obvia, es la mejor descripción de la revolución del marxismo cultural, la de la contracultura que se impuso desde los 60, que se ha ensayado hasta el presente, yo se la puse en Facebook, apenas leí su comentario: “Supriman el rango y vean qué discordia sigue. Cada cosa se encontraría con la otra en calidad de opuesta y diferente. Las aguas confinadas levantarían su seno más alto que las costas, inundando el globo; la fuerza bruta dominaría, inconsciente, y el hijo grosero mataría a golpes a su padre. El poder sobrepasaría al derecho o, más bien, a lo recto y lo torcido, entre cuya discordia se derrumbaría la justicia, perderían sus nombres, lo mismo que la justicia. Ya que así todo se sume en el poder, el poder en la voluntad y la voluntad en el apetito; y el apetito, lobo universal, secundado por ambos, la voluntad y el poder, hace presa de todo… y termina por tragarse a sí mismo” (William Shakespeare, Troilo y Crésida, acto I, escena III).

Vivimos en ese mundo, el mundo de la revolución. Pero, ¿eso justifica que se crea que éste es el fin del mundo? Para responder, hay que acudir a las profecías cristianas sobre el mismo, muy potentemente acreditadas (entre infinidad de cosas que se pueden abonar, aquí hay una pequeña muestra: https://eticacasanova.org/2013/08/07/a-los-que-niegan-las-profecias-de-cristo-sobre-el-fin-de-jerusalen/). Vamos a Mateo 24 y 2 Tesalonicenses 2.

“Oiréis hablar de guerras y de rumores de guerra; pero no os turbéis, porque es preciso que esto suceda, mas no es aún el fin. Se levantará nación contra nación y reino contra reino, y habrá hambres y terremotos en diversos lugares; pero todo esto es el comienzo de los dolores. Entonces os entregarán a los tormentos y os matarán, y seréis aborrecidos de todos los pueblos a causa de mi nombre. Entonces se escandalizarán muchos y unos a otros se harán traición y se aborrecerán; y se levantarán muchos falsos profetas, que engañarán a muchos, y por el exceso de la maldad se enfriará la caridad de muchos; mas el que perseverare hasta el fin, ése se salvará. Será predicado este evangelio del Reino en todo el mundo, testimonio para todas las naciones, y entonces vendrá el fin. Cuando viereis, pues, la abominación de la desolación, predicha por el profeta Daniel, en el lugar santo! […]. Habrá entonces una gran tribulación, cual no la hubo desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá, y, si no se acortasen aquellos días, nadie se salvaría; mas, por amor de los elegidos, se acortarán aquellos días. Entonces, si alguno os dijere: ‘Aquí está el Mesías’, no le creáis, porque se levantarán falsos mesías y falsos profetas, y obrarán grandes señales y prodigios para inducir a error, si posible fuera, aun a los mismos elegidos. Mirad que os lo digo de antemano. Si os dicen, pues: ‘Aquí está, en el desierto’, no salgáis; ‘Aquí está, en un escondite’, no lo creáis, porque como el relámpago, que sale del oriente y brilla hasta el occidente, así será la venida del Hijo del hombre. Donde esté el cadáver, allí se reúnen los buitres. Luego, en seguida, después de la tribulación de aquellos días, se oscurecerá el sol, y la luna no dará su luz y las estrellas caerán del cielo y las potestades del cielo se conmoverán. Entonces, aparecerá el estandarte del Hijo del hombre y se lamentarán todas las tribus de la tierra; y verán al Hijo del hombre venir sobre las nubes del cielo con poder y majestad grande. Y enviará sus ángeles con poderosa trompeta y reunirá de los cuatro vientos a los elegidos, desde un extremo del cielo hasta el otro […]. Cuando veáis todo esto, entended que está próximo, a las puertas […]. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán. De aquel día y de aquella hora nadie sabe, ni los ángeles del cielo ni el Hijo, sino sólo el Padre. Porque como en los días de Noé, así será la aparición del Hijo del hombre. En los días que precedieron al diluvio comían, bebían, se casaban y se daban en casamiento, hasta el día en que entró Noé en el arca; y no se dieron cuenta hasta que vino el diluvio y los arrebató a todos; así será a la venida del Hijo del hombre” (6-15.21-33.35-39).

Vamos a preguntarnos: ¿es ésta una época de guerras, rumores de guerra, terremotos, hambre, en la que aparecen falsos profetas y engañadores, una época de apostasía y una gran tribulación, en la que, sin embargo, la gente vive en la total inconsciencia, la del individualismo extremo y el divertimento, del fútbol, el béisbol, las drogas, la pornografía y demás anestesias morales? Bueno, sería casi ridículo pretender negarlo. Entonces, en cuanto a la profecía de Cristo, parece que no hay muchas dudas, la presente es una época que es candidata indiscutible, como ninguna en el pasado, con su globalización y el arrollamiento avasallante de todas las culturas del planeta, candidata indisputable por ninguna anterior a época de la que habló Jesús como la antesala a su Segunda Venida. Vamos a ver la otra, la de San Pablo de 2 Tesalonicenses 2,3-12:

“Que nadie en modo alguno os engañe, porque antes ha de venir la apostasía y ha de manifestarse el hombre de la anomia, el hijo de la perdición, que se opone y se alza contra todo lo que se dice Dios o es adorado, hasta sentarse en el templo de Dios y proclamarse Dios a sí mismo. ¿No recordáis que estando entre vosotros ya os decía esto? Y ahora sabéis qué es lo que le contiene, hasta que llegue el tiempo de manifestarse. Porque el misterio de iniquidad está ya en acción; sólo falta que el que le retiene sea apartado. Entonces se manifestará el inicuo, a quien el Señor Jesús matará con el aliento de su boca, destruyéndole con el esplendor de su venida; aquel inicuo, cuya venida, por acción de Satanás, irá acompañada de todo género de portentos, señales y prodigios engañosos, y de seducciones de iniquidad para los destinados a la perdición, por no haber recibido el amor de la verdad que los salvaría. Por eso Dios les envía un poder engañoso, para que crean en la mentira y sean condenados cuantos, no creyendo en la verdad, se complacieron en la iniquidad”.

¿Hoy por hoy se manifiesta un poder satánico, fuertemente antagonista de Dios, del orden, de la verdad, del bien, del hombre, y, sin embargo, hay una inmensa mayoría de las personas que estén a favor de las desoladoras prácticas, doctrinas, pseudo-leyes, arrasadoras del mundo? Una vez más, habría que ser un absoluto mentecato para no darse cuenta de que tal es el caso. Pero, de nuevo, ¿será ésta la época? Y, no obstante, pienso que es crucial demostrar que vivimos en la época del Übermensch de Nietzsche, de la que habla mi amigo. Es decir, ¿en verdad yo creo que esta época de progreso, democracia y libertad es tan mala como la pinté arriba; y no será que yo soy un oscurantista trasnochado o una viuda de la civilización del oscurantismo, del cuento de hadas cristiano, un nostálgico del pasado que amo y no volverá? Sobre eso tendré que argumentar ahora, después de todo, se me acusa de estar con los tiranos de la Inquisición, los fanáticos de las cruzadas, los burros de la Tierra plana y centro del universo, los que mataron a Galileo, que detuvieron el avance de las ciencias, que estaban con los malvados monarcas que manipulaban para sostener su absolutismo diciendo que su poder venía de Dios…

La era del progreso…

Obviamente, ésta es la era del progreso, vamos a ver algún aspecto suyo:

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Dios es Misericordia y hace milagros y se revela

Con Santa Faustina y contra los modernos, la Fe sigue invicta

Jesús resucita a Lázaro, para manifestar la Gloria de Dios y que Él es la Resurrección; con su Resurrección, a su vez, nos mostró que Él vence a todos los enemigos, el demonio, el pecado, la muerte, el dolor... y el mundo, con sus mundanos. Resurrección de Lázaro, José de Ribera, Museo del Prado

Jesús resucita a Lázaro, para manifestar la Gloria de Dios y que Él es la Resurrección; con su Resurrección, a su vez, nos mostró que Él vence a todos los enemigos, el demonio, el pecado, la muerte, el dolor… y el mundo, con sus mundanos. Resurrección de Lázaro, José de Ribera, Museo del Prado

Contenido:

“¿De verdad tú crees que Dios abrió el mar?”

El mundo determinista, causalmente cerrado

La ciencia es atea, el big bang y la evolución acaban con la Biblia

La ciencia y la filosofía que reivindican los rasgos de la Fe más escarnecidos, inopinadamente

Dios, con el universo en su puño, por su Sabiduría, hace milagros

Dios-todopoderoso, Amor que se desborda, Misericordia creadora

Dios-Misericordia se revela


 

“¿De verdad tú crees que Dios abrió el mar?”

Hace muchos años o hace un tiempo para mí muy largo, como 35 años o algo así, que un primo querido mío me hizo una de esas primeras objeciones a la Fe serias y que uno se tomó en serio, aunque se la despachara, como es debido. Me dijo: “¿tú crees que se abrió el mar de verdad?”. Yo le dije, siendo todavía un impúber: “claro, chamo, Dios lo puede todo, ¿cuál es el problema?”. Toda la vida le di vueltas a nuestra primera experiencia dialéctica, tipo universidad de la Cristiandad latina [mal llamada “medieval”]. Hoy en día y desde mis primeros días de profesor de filosofía de la Universidad Metropolitana en Caracas, tengo lo que creo que es mi respuesta definitiva a la pregunta (y no soy capaz de ver que haya una humanamente mejor): Dios, que creó todo, que tiene el mundo en sus manos, que sacó de la nada las galaxias, las partículas, las leyes del acontecer y la vida, tiene poder para abrir el mar: crear una partícula, sacarla de la nada y mantenerla en el ser, requiere un poder infinito, Dios hace mucho más, como acabo de decir, ¿no va a poder abrir el mar, cuando eso no requiere sino un poder bastante limitado, cuando hasta nosotros lo podemos abrir, mediante técnicas basadas en las leyes que Dios creó? Es sencillo. Dios claro que puede.

El mundo determinista, causalmente cerrado

Ahora, ¿es razonable pensar que lo haga, puede él violar su propio orden? En estos días, mi hermano, gran doctor filósofo [fuera de juego], publicó en una revista chilena dos excelentes artículos de tipo académico sobre el tema de la Revelación (yo sólo tengo el vínculo para uno de ellos [el otro, él me lo mandó manuscrito por email]: http://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0718-92732016000100006&lng=es&nrm=iso&tlng=es). En ellos, trata el tema de una manera completa y respondiendo a muchas objeciones de los ateo-gnóstico-“filosofistas” pensadores de hoy en día, “modernos” o modernistas. Por lo que leí, está muy bueno el trabajo del primer hijo de Beatriz [yo soy el tercero de 5], pero mi perspectiva aquí va en sentido contrario. Es decir, según este trabajo, entre muchos otros puntos y argumentos que trata allí mi hermano, Hume, el genio que, puesto que negó que tuviéramos intelecto, pasó a negar que en el mundo hubiera inteligibilidad, como si, una vez despojado de la capacidad para captar algo, pudiera uno captar la nada de ese algo, Hume, el genio éste, negaba la posibilidad del milagro; y eso desde el punto de vista de la “observación” “natural” [Hume negaba que hubiera naturaleza, pues la misma es inteligible], es decir, desde el punto de vista de la distorsión gnóstica de la experiencia natural humana. Según el escocés que traicionó a su país en favor de los ingleses revolucionarios, por su amor a la revolución, no puede haber milagros (ni ninguna otra intervención de Dios en el mundo) porque las leyes del cosmos están fijas. Eso recuerda a otro de estos genios del mundo de hoy, a John Searle, quien, como es tan común [una postura estándar], dice que, dada la ley de la conservación de la energía, el universo físico es causalmente cerrado y, por tanto, no puede existir la libertad, esto es, un tipo de causa que perturbe la cerrazón causal del sistema del mundo, será, me imagino, por otra obligada, por definición, cerrazón del universo, no sólo causal, sino en absolutamente todo ámbito.

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“Eres linda, pero no te quiero comprar, amiga”

En la época de “tas güena” y “me lo compro”, “es bella” y “lo contemplo” fueron desterrados

Andy Warhol, Campbell Soup y la explosión del consumismo como arte

Andy Warhol, Campbell Soup y la explosión del consumismo como arte

El otro día entré a una tienda, mi hija necesitaba unos zapaticos para participar en la Primera Comunión de sus compañeritas, aunque ya ella la había hecho hacía 2 años. Entré y tuve mucha suerte, me atendió una muchacha jovencita, muy amable, muy simpática, muy linda. Al final, luego de aclarar un pequeño malentendido, estuvo claro que no me podía ayudar. Me despedí: “bueno, no me ayudaste, que Dios NO te bendiga, jajaja”…

***

Vivimos en una época difícil, si un viejo como yo, de 46 años, habla de una niña de 19 ó 20, como lo hice aquí arriba, corre muchos riesgos: hay muchos viejos verdes, pavos viejos, inmaduros con canas y arrugas, quedaos en la nota, dicen en Venezuela. Pero ahorita no quiero hablar tanto de eso, pero es parte del marco y del suelo sobre el que camino. Hoy por hoy, decir “eres linda” es un riesgo, se puede interpretar: “estás buena” o, peor aún, en la sociedad máximamente cerril en que vivimos, se puede interpretar: “estás ena”… Hoy por hoy, la belleza se ha perdido totalmente, ha quedado eliminada: el carácter de las cosas que las hace gozosas a la contemplación; es que se ha perdido cualquier sentido de bien que no sea estrictamente sensible, todo bien es objeto de amor concupiscientiae: es o útil o deleitable… y lo deleitable de hoy no es Mozart, precisamente, sino Sandy y Papo, cumbia, ballenato y reggaetón… En el mundo en que se vive para la rumba del fin de semana, para la discoteca o para terminar en la playa, con unas birras (cerveza en italiano y venezolano) y unos cuuul… (dicen con la peor grosería y desprecio de lo femenino en Venezuela [no se acomplejen, en EUA usan una palabra peor: cunt]), uno se imagina que las amistades verdaderas, las amistades en la virtud deben estar en su más bajo nivel histórico, en la cultura de “sin tetas no hay paraíso”, como titularon la horrible telenovela colombiana. Sobre todo, si uno considera el consumo de drogas, el alto nivel de alcoholismo, la sexualización de la gente, la falta de compromiso… y el materialismo moral rampante: tanto tienes tanto vales… Lo sé, he corrido tremendo riesgo…

***

Vivimos en la era de la publicidad. Eddie Bernays, el sobrino de Freud, padre de la publicidad, con John Watson, el que aterrorizaba a un niño para sacar legitimación como experto en educación y psicología humana, triunfó, las masas son manipulables en extremo… sobre todo si las conviertes, como las mujeres de Sade, en “máquinas de voluptuosidad”: creen que ser libre es seguir como borregos cualquier instinto, porque se los dijo la televisión… Y, lo mejor, eso se logró con la mayor soltada de moño histórica, por parte de las mujeres; basta voltear en cualquier dirección, las muchachas no tienen idea de que existe el pudor… y eso que la salvaguarda de la intimidad es un asunto natural de toda persona, humana, angélica o divina… Es la era del destape y es la era de los robots, Huxley tenía razón, lo único que falta es el desarrollo y la imposición absoluta del transhumanismo: la realidad es lo que diga cada uno, como dijo la Corte Suprema gringa en 1993; y hoy, cada uno, la diseñará no sacando del “tesoro de su Sabiduría”, como dice Santo Tomás de Dios, sino de sus apetitos. Es la época de la pornografía, la época en que Play Boy tiró la toalla y ya no va a tratar de competir más con internet, que un papel no tiene las posibilidades infinitas de las animaciones y las películas que se tienen a un pulso de distancia, en nuestra propia mano… Y es la época de las relaciones líquidas, en que los muchachos viven como escarabajos, de uno en otro, brincando, sin consideración alguna de vínculos estables, compromisos o responsabilidad. Relaciones líquidas exacerbadas por la propia pornografía, que genera fantasías sin control: no tenía idea santa Teresa de cuánto es la imaginación “la loca de la casa”.

Éste es el ámbito en que es un peligro, hermano, decir hoy: “eres linda”…

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La inteligencia no es programa, es universal y es vida

Cuarto de la serie sobre inteligencia artificial y materialismo

San Juan de la Cruz: meditación elevada y llena de sabiduría y amor: diseñen un programa con estas carcaterísticas

San Juan de la Cruz: meditación elevada y llena de sabiduría y amor: diseñen un programa con estas carcaterísticas

Como se vio en el artículo anterior, John Searle refuta esta creencia en la “inteligencia artificial”. Pero me parece que es bueno hacer dos cositas más. Una es añadir varias razones muy breves para refutar a esta creencia medio loca; razones que pueden servir para ver mejor el asunto, para entender más nuestra mente y para ver mejor cómo el materialismo es inaceptable y cómo es manifestación de voluntad de poder. Y, en segundo lugar, creo que sería muy útil ver cómo estas creencias pasan a la imaginería popular y criticar esto último y así poder ayudar mejor a la gente y entender mejor nuestro mundo. Vamos primero a las razones:

1) Los “científicos cognitivos” dicen que hay que buscar los programas con los que opera la mente, pero eso no resuelve el hecho de que el hombre posee capacidad para realizar una libre asociación de todo lo que uno tiene en el intelecto y la imaginación y lo que conoce por primera vez, que es potencialmente infinito, de manera incompatible con interpretaciones sistematistas, es decir, que interpretan como sistemas (cuadros cerrados) a la mente, como los sistemas de computación, incluso los llamados “expertos”, que pueden “aprender”, pero sólo dentro del rango de lo que sea el ámbito del programa. (más…)

En un cuarto chino, un no-yo demostró que la IA es estulticia

Tercero de la serie sobre inteligencia artificial y materialismo

No es Haley Joel Osment, es un robot, o sea, un humano

No es Haley Joel Osment, es un robot, o sea, un humano

John Searle es un estudioso estadounidense de la mente. Es fuertemente materialista, como se dijo en el primer artículo de esta serie. Pero es un materialista que, a mí, me cae bien, en algunos aspectos, aunque tenga mucha oscuridad en otros. Él se da cuenta de todos los problemas del materialismo y trata de superarlos; en ese sentido parece honesto, no como Dennett, que niega que existan. Por eso, han tenido sus discusiones, uno dice que no hay yo ni conciencia: “y lo digo yo, en pleno uso de mi conciencia”. El otro le señala la completa inadecuación de semejante modo de proceder. El problema con Searle es que no QUIERE dar el paso que sería coherente: abandonar el materialismo. Y, por eso, sistemáticamente, dice, en todos los temas relevantes de la antropología, que “bueno, es verdad, hay cualidades… pero las cualidades se reducen a cantidades” [¡¿cóóóóómooooo?!]. O, “sí, hay libertad y, por eso, responsabilidad; para entender al hombre hay que saber que obra por razones…; pero eso, en realidad es ilusión, en el nivel fisiológico todo se reduce al cerebro, del que surge y al que debe todo, incluso sus apariencias, el nivel psicológico”. “Sí, parece que hay yo y que la identidad permanece en el tiempo; pero, de nuevo, es ilusión, es pura percepción [¿de quién?], en realidad, esa identidad está al mismo nivel que la identidad de un proceso”. Ahí queda todo; pero es bastante, porque es el esfuerzo más importante que he visto de sostener lo que se deriva de lo inmaterial que conforma, con la materia, a los seres sensibles, tratando de negar, precisamente, a lo inmaterial. Lo que queda es que, esos rasgos que PARECEN derivarse de lo inmaterial no son reales, ni pueden serlo, pues no hay inmaterialidad; y la explicación es una EXCLUSIÓN de dichos rasgos.

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¿No lo sabían?, somos robots, lo dice la “ciencia cognitiva”

Segundo de la serie sobre materialismo e inteligencia artificial

Hombre-máquina, máquina-hombre, ¿cómo es que era?

Hombre-máquina, máquina-hombre, ¿cómo es que era?

En el pasado artículo, vimos lo insostenible y perverso que es el materialismo; ahora vamos a hablar, en los siguientes tres, de un materialismo particular, folk¸ en buena medida. Se trata de la inteligencia artificial fuerte, el más importante materialismo del mundo actual, el que está “que alde”, como dicen en mi tierra. En primer lugar, obviamente, se debe decir en qué consiste, para eso es este primer artículo.

Es un espécimen del viejo “funcionalismo”, es decir, una doctrina psico-antropológica que ve a la mente como una especie de computadora a la que “alimentas” con unos estímulos, ella da respuestas y no importa lo que pase dentro. De nuevo, la hipótesis funcionalista es una especie de remiendo en el capote del “conductismo”, según el cual los estados mentales son funciones del cerebro; y la función es reacción física a estímulos (descargas eléctricas, producción de sustancias químicas o reacción entre varias de éstas). Las creencias son causadas por percepciones y ellas, junto con los deseos, causan la conducta. Decimos que tenemos estados mentales porque queremos explicar nuestra conducta, no porque existan o, peor, porque haya en realidad mente. La creencia en inteligencia artificial es un funcionalismo, el más influyente, el más de moda, hoy. No se trata de que las computadoras sean como nosotros, es que nosotros somos computadoras (vid. Searle, Mind, a Brief Introduction, Nueva York, 2.004, pp. 45,5-52,2): el cerebro es el hardware y la mente es el software.

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