Kalós

Inicio » Posts tagged 'jesus'

Tag Archives: jesus

Anuncios

Las amistades de Francisco, los talmudianos

Mientras, el Talmud dice que Jesús fue un mago maldito, hijo de una “alegre”

Francisco con sus amigos. De primero, de izquierda a derecha David de Rothschild, actual jerarca de la famosa familia, presidente del World Jewish Council

Francisco con sus amigos. De primero, de izquierda a derecha David de Rothschild, actual jerarca de la famosa familia, presidente del World Jewish Council

Contenido

El nuevo magisterio de la paz con todos, de la Misericordia, de los excomulgados por no estar abiertos a las sorpresas del dios del efecto Francisco

Quiénes son los judíos, los talmudianos: el Talmud Vs. el profeta Daniel

Los judíos de la era del diálogo ecuménico, cuando todos nos agarramos de las manos y le pegan 15 ó 20 bombazos a un país por aquí y otro por allá

Francisco contra la Tradición, la historia y la decencia: nada más fácil que refutarlo

Conclusión: por el Amor infinito, con San Roberto Belarmino, nos hacemos los sordos: a convertir judíos


El nuevo magisterio de la paz con todos, de la Misericordia, de los excomulgados por no estar abiertos a las sorpresas del dios del efecto Francisco

El domingo, Francisco visitó la gran sinagoga de Roma. Esa visita ha sido una tremenda iluminación para muchos. El 10 de diciembre, Kurt Koch, un señor mayor que se supone es cardenal de la Iglesia Católica, quien preside la Comisión para las relaciones religiosas con el judaísmo (lo mismo que el diálogo ecuménico con las sectas cristianas), presentó, con otras personalidades, un documento, como dicen los periodistas deportivos, “histórico”. Sí, una comisión de la Iglesia Católica venía a decir en cuatro palabras que Cristo vino para nada, que los judíos se salvan sin Jesús, que su Alianza (a pesar de consistir en una Promesa que ya está cumplida en Jesucristo) es irrevocable, que ellos tienen una interpretación válida de la Biblia (http://www.vatican.va/roman_curia/pontifical_councils/chrstuni/relations-jews-docs/rc_pc_chrstuni_doc_20151210_ebraismo-nostra-aetate_sp.html), al lado de la auténtica, garantizada por el Espíritu Santo (Juan 16,14), que sería válido rechazar a Cristo. Se trata de esto, los autores del documento dicen que eso no es Magisterio de la Iglesia, sino una mera reflexión; entonces, viniendo de un altísimo oficial del Vaticano, de la denostada por Franc Curia de de Franc, la gente queda con la incógnita de cuál será el valor del mismo. Francisco, la causa de “El Efecto”, ilumina, como dije, despeja todas las dudas y lo hace desde su “cátedra”, en la sinagoga de Roma: “señaló el documento publicado el mes pasado, el 10 de diciembre de 2015, por la Comisión para las relaciones religiosas con el judaísmo”, como algo que él suscribe, como trabajo válido para andar el camino hacia la resolución de los puntos teológicos relevantes en el diálogo con los judíos, a partir de Nostra Aetate. O sea, parece que el domingo, Franckie convirtió el tal documento en Magisterio Ordinario del papa.

Esto es de vital importancia. Hace días, hubo en Roma un impasse entre Sánchez Sorondo, otro señor, argentino, comunista él, de la denostada Curia, jefe de las Pontificias Academias de las Ciencias y de las Ciencias Sociales, y unos provida de Estados Unidos y la gente del Acton Institute: se liaron en una controversia sobre si las barrabasadas anticientíficas procomunistas y protiranía mundial de la Laudato si eran magisterio de la Iglesia (https://www.lifesitenews.com/news/vatican-bishop-popes-view-on-global-warming-is-as-authoritative-as-the-cond). Sánchez Sorondo sostenía con fuerza la tesis positiva, todo lo que diga el Papa es magisterio, así sea ordinario, así sea una estupidez… No se preocupen, claro que no es, pero el asunto llega a otros niveles cuando tenemos a monseñor Fisichella, el ateo, otro miembro de la curia denostada, arzobispo, presidente de la Comisión papal para la Nueva Evangelización, cuando tenemos a este señor diciendo, en la apertura del “año de la misericordia” que, quien critique al papa, a Franckie, está excomulgado (https://www.lifesitenews.com/opinion/papal-critics-threatened-with-excommunication-as-year-of-mercy-begins). Tenemos eso, el Magisterio, manejado por sus enemigos [del Magisterio] más importantes de la historia, no porque sean gran cosa, sino por el lugar en el que se hallan. La relación entre barrabasadas curiales y el “magisterio” franc-cis-cónico toma estos esquemas: puede Franc hablar primero y ser seguido de sus esbirros, como cuando viene y dice a una mujer, en una casa de protestantes luteranos, que puede ir a comulgar, que él no tiene nada que decir sobre eso, que las disputas teológicas son asunto de esos fastidiosos teólogos (¿Por qué la cantinflada? Porque la doctrina es la nada). Entonces viene el inefable Koch, el inefable ya nombrado, al que le importa un pito el principio de no contradicción, y saca una liturgia de acción de gracias por Lutero, por todo lo que le dio a la Iglesia, que tiene que pedir perdón, como Francisco, por haber tenido tantos santos fieles, ha debido, al parecer, lanzarse a todas las herejías y al genocidio, a la corrupción sexual, a insultar a Dios, etc., como lo hizo el monjecito con problemas de ansiedad sobre su salvación y su carácter pecaminoso (http://rorate-caeli.blogspot.com/2016/01/important-lutheran-world-federation.html). Pero la relación puede ser inversa, viene uno de sus secuaces, lanza la barrabasada y Francisco la respalda y le da el “sello magisterial”, como en el caso de marras, lo de los judíos.

(más…)

Anuncios

El Cristianismo como la fuerza más opuesta al gnosticismo de la historia

O del gnosticismo como el más perfecto anticristo concebible

Tikkun Olam, reparar el mundo. No suena tan mal. El problema es que arranca de una visión de la realidad como caída, como pecado a combatir

Tikkun Olam, reparar el mundo. No suena tan mal. El problema es que arranca de una visión de la realidad como caída, como pecado a combatir

Contenido

La definición del asunto, en palabras de Benedicto XVI

El anticristo gnóstico

Cristianismo, la religión del ser, verdad-bien-belleza, de su orden, de la libertad

Gracia y naturaleza, en el pensamiento de Santo Tomás

La Moral, las virtudes directrices y los dones del Espíritu

Sobre la capacidad natural de conocer la verdad y amar y realizar el bien y el auxilio de la gracia

Los sacramentos, vehículos por excelencia de la gracia, se diseñaron con miras en la naturaleza

Conclusión

La definición del asunto, en palabras de Benedicto XVI

“¿Qué hay en el origen? ¿La Razón creadora, el Espíritu creador que obra todo y suscita el desarrollo, o la Irracionalidad que, carente de toda razón, produce extrañamente un cosmos ordenado de modo matemático, así como el hombre y su razón? Ésta, sin embargo, no sería más que un resultado casual de la evolución y, por tanto, en el fondo, también algo irracional. Los cristianos decimos: ‘Creo en Dios Padre, Creador del cielo y de la tierra’, creo en el Espíritu Creador. Creemos que en el origen está el Verbo eterno, la Razón y no la Irracionalidad. Con esta fe no tenemos necesidad de escondernos, no debemos tener miedo de encontrarnos con ella en un callejón sin salida. Nos alegra poder conocer a Dios. Y tratamos de hacer ver también a los demás la racionalidad de la fe […]. Creemos en Dios. Lo afirman las partes principales del Credo y lo subraya sobre todo su primera parte. Pero ahora surge inmediatamente la segunda pregunta: ¿en qué Dios? Pues bien, creemos precisamente en el Dios que es Espíritu Creador, Razón creadora, del que proviene todo y del que provenimos también nosotros. La segunda parte del Credo nos dice algo más. Esta Razón creadora es Bondad. Es Amor. Tiene un rostro. Dios no nos deja andar a tientas en la oscuridad. Se ha manifestado como hombre. Es tan grande que se puede permitir hacerse muy pequeño. ‘El que me ha visto a mí, ha visto al Padre’, dice Jesús (Jn 14, 9). Dios ha asumido un rostro humano. Nos ama hasta el punto de dejarse clavar por nosotros en la Cruz, para llevar los sufrimientos de la humanidad hasta el corazón de Dios” (Benedicto XVI, Homilía en la explanada de Isling de Ratisbona, del 12 de septiembre de 2.006).

El anticristo gnóstico

El anticristo será lo opuesto de Cristo, luego, será un gnóstico, pues ésa es la gran diferencia: Jesús es la Verdad y el gnosticismo es la gran mentira y la más grande de las tentaciones, porque la verdad es lo inteligible y lo inteligible es el ser, el pecado es esclavitud y la verdad es lo que nos hace libres, el someternos a la naturaleza, a su ley, bajo Dios Creador; y el gnosticismo es rebelión contra esa realidad, contra la verdad, contra la libertad, es tiránico, totalitario, es una fantasía de la voluntad de poder, exactamente diabólica.

Es así desde el primer antagonismo que surgió contra el Logos encarnado. Porque, en él, se embarcaron los judíos, cuando, habiendo matado al Logos y, habiendo Éste resucitado, lo rechazaran, y su templo fuera destruido, con su sacerdocio y su religión. Inmediatamente asumieron un mesianismo destructor, el de Bar Kochba y Rabí Akiba, que llevaron a ese pueblo a las tragedias que terminaron con la construcción de Aelia Capitolina y la prohibición de que se acercaran al antiguo emplazamiento de Jerusalén. En un principio, el sanedrín combatió a la Biblia, torciendo la definición de los libros sagrados, en Jamnia. Pero muy pronto salió a la superficie que el antagonismo hacia el Logos no podía admitir a la Palabra que era Palabra suya. Así, la Mishná, la Mercabá y la Zohar, la Cábala (vid. Gershom Scholem, Origins of the Kabbalah, sobre las relaciones entre la mercabá y la cábala), con su Tikkun Olam, surgieron, relegando a la Palabra de Dios a un segundo plano, puesto que, según el Talmud, los rabinos derrotaron a Dios. Su guerra contra el logos y el Logos los llevó por la vía de todos los desastres, las barrabasadas del Talmud, Moisés de Creta, Shabbetai Tzebi y sus hijos, por la vía de Jakob Frank, la ilustración, el sanedrín napoleónico, Ricardo-Rothchild (la banca de reserva fraccionada, el sistema montado sobre el crédito: 90% on thin air, en manos de los banqueros, a intereses, pagados por el gobierno y los prestatarios particulares, en una pantalla de computadora [antes de eso, lo que regía era el gold standard, porque el oro estaba en sus manos y todo el mundo, ahorcado ya, podía quedar ahorcado]), Marx, Hess-Hertzl y el ultranacionalismo sionista, Freud, Reich-Marcuse-Bernays y su revolución cultural-sexual, Leo Strauss-Irwin Kristoll con sus neo-cons y sus guerras interminables, la pornografía y la ideología del género, etc. Una tragedia sin fin que atraviesa toda la historia de la Salvación, desde el Cumplimiento de la Promesa y como profetizó el Salvador. No es ninguna casualidad que los orígenes más remotos del gnosticismo moderno, sea “cristiano”, judío, musulmán o ateo (vid. Dawson, Historia de la cultura cristiana, ensayo XVIII: la secularización de la cultura occidental y el surgimiento de la religión del progreso), deban emplazarse en Armenia y el Cáucaso: Khazars, iconoclastas-paulicianos-bogomiles y fatimitas.

***

En San Ireneo (Adversus Haersses, I,1-5), se puede leer sobre el origen del gnosticismo, sobre las concepciones de los gnósticos del siglo II. Hay dos rasgos que saltan más que cualquier otro a la vista en esas fantasías abstrusas: en primer lugar, está el corte que hay entre el “mundo” divino del Pléroma (en el que los aeones, que son tan superiores que no se pueden ni vislumbrar, tienen sexo) y el universo en el que vivimos nosotros. En segundo lugar, está el hecho de que ellos concebían al mundo como el resultado de un pecado, del intento de un aeón, sabiduría-Achamoth (muy probablemente, del hebreo, hachmoth), de ocupar un lugar que no le corresponde, de las tinieblas que se siguen para ésta de su pecado y de las pasiones que se generaron del tal pecado. El mundo es pecado y pasión; la materia y la pasión son malas; y en el universo no hay luz ni inteligencia.  Esto es diametralmente opuesto a Génesis I (7.10.12.18.21.25 y, sobre todo, 31) y II, donde las cosas son causadas por un Dios infinitamente bueno, que las va viendo, mientras salen de su “boca”, y constata que son buenas, muy buenas. También dista una infinitud de Génesis III, pues el pecado original de la criatura, no del Creador, es el origen del mal.

Luego de que Occidente naciera y creciera como civilización cristiana, con sobresaltos y brotes gnósticos relativamente menores, hasta el siglo XVI, pero, sobre todo, hasta finales del XVII, cuando el gnosticismo ya era imparable, el mismo fue cada vez más haciéndose anticristiano, cada vez más abiertamente tal y cada vez más fuerte. Dawson relata su desarrollo secular, desde el principio, pero resumiré lo que dice, desde esta época crucial, la del nacimiento del rosacrucismo, de la masonería, de la ideología de la mal llamada ilustración, de la Revolución Gloriosa en Inglaterra. Luego de las divisiones en el Cuerpo de la Iglesia o, más bien, de las rupturas protestantes, la alta cultura no se dividió. Los hombres de ciencia estaban divididos étnicamente entre protestantes [Newton, Huygens, Leibniz, Kepler] y católicos [Descartes, Galileo, Mersenne, Pascal, Gassendi, Torricelli, Roberval, Copérnico]. Pero la cultura los unía; pues, culturalmente, a pesar de las divisiones, y de la intensa religiosidad que movía las disputas religiosas, la cultura permanecía siendo europea o pan-europea. En esa circunstancia, se tendió a buscar una religión común racional (esto es la masonería), común a toda la gente “sensata”: Montaigne, en el XVI, y Locke, Cherbury y Chillington, en el XVII [éstos dieron lugar a Tolland, Collins, Marchand, Rousset de Missy, en el XVIII; y éstos a Voltaire y d’Holbach, D’Alembert, Rousseau, Helvecio, Condorcet, Diderot, La Mettrie, Phillippe Égalité]: el naturalismo como religión mundial, de los ingleses a los philosophes franceses, en el XVIII [aparte del ateísmo, claro].

(más…)

La Felicidad es la Navidad, vaya para todos

Brilla la Luz del mundo, aceptarla es condición esencial: la restauración de la amistad con Dios

LA NAVIDAD, LA BELLEZA, LA ALEGRÍA, LA SALVACIÓN, LA INOCENCIA: ESTO ES LA REBELIÓN, LA REBELIÓN DE LA ESENCIA, EN ESTOS TIEMPOS... QUE TENEMOS QUE SANTIFICAR, COMO QUIERE EL NIÑO DIOS... (Natividad de Murillo, grande de España)

LA NAVIDAD, LA BELLEZA, LA ALEGRÍA, LA SALVACIÓN, LA INOCENCIA: ESTO ES LA REBELIÓN, LA REBELIÓN DE LA ESENCIA, EN ESTOS TIEMPOS… QUE TENEMOS QUE SANTIFICAR, COMO QUIERE EL NIÑO DIOS… (Natividad de Murillo, grande de España)

Hoy le deseo a todo el mundo Feliz Navidad; y que todo el mundo se convierta a la única Fe que salva, bajo el único Nombre que se nos ha dado bajo el Cielo por el que el hombre pueda salvarse: el de Cristo Jesús, Dios hecho Hombre, de cuya plenitud recibimos todo y gracia sobre gracia. De quien hablaron los profetas, desde Moisés, hasta el último de ellos, San Juan Bautista, quien lo señaló con su propio dedo. El Emmanuel, Dios-con-nosotros, hijo de la Virgen, anunciado como gran señal por el profeta Isaías (VII,14); el Unigido inocente, cuya muerte, traería la Nueva Alianza, la eterna (Jeremías, 31), que vendría acompañada de grandes signos, el cese del antiguo sacerdocio y la caída del Templo, a manos de un príncipe (Tito, hijo del emperador Vespaciano), como sucedió, en efecto, puntualmente y hasta el último detalle, en el año 70 (cfr. Daniel 9). Que todos encuentren en Él “el Camino, la Verdad y la Vida”, la única verdadera libertad, en la verdad, porque, en Él, “conoceréis la verdad y la verdad os hará libres”. Que todos los pueblos y personas que no lo hayan hallado todavía dejen de vivir en la oscuridad y en sombras de muerte; pues todo lo que es verdadero. bueno y bello, lo es en la medida en que participa de su infinitas Verdad, Bondad y Belleza, las del sumo Ser subsistente, que es Él mismo, Creador, Padre y Redentor nuestro, único Dios vivo y verdadero, que existe desde siempre y vive para siempre, Luz sobre toda luz… Luz de las naciones y gloria de su pueblo, Israel…

 

(más…)

Antisemita

El mundo, desde la perspectiva del racismo… y fuera del sinsentido sólo-para-mediocres que es el tal racismo

El Número 13 es Carlos Lwanga. Ellos son corona de Cristo, gente hermosa, caridad y heroísmo

El Número 13 es Carlos Lwanga. Ellos son corona de Cristo, gente hermosa, caridad y heroísmo

Contenido

Precisando los términos: no digas ‘raza’, por favor, no seas marginal

El materialismo como causa del racismo, la extrañez del mismo para el Cristianismo

Hess, racismo judío y antisemitismo

¿Cristiano y antisemita? Qué contradicción tan estúpida

¿Pero no persiguieron los cristianos a los judíos siempre?

Pero tú eres antisemita, ¿no?

Conclusión y reflexión final

Boston, junio de 1979. Apenas han pasado 11 años desde el asesinato de Martin Luther King Jr. La batalla por los derechos civiles es algo muy reciente. La migración masiva de negritos “sharecroppers” del sur hacia el norte, desde lugares como Mobile, Alabama, a lugares como Boston, que comenzó con la Segunda Guerra Mundial y terminó, más o menos, con las amenazas de King Jr., usando a la banda criminal de los Blackstone Rangers, a los lituanos de Chicago de que les quitarían sus casas a la fuerza, también era algo de extremada reciente data. Yo acababa de cumplir 10 años, cuando me dirigía, vía Boston, a un camping de muchachos, en New Hampshire, en la época en que los venezolanos hacíamos cosas así sin ningún problema, sin pensar en el gasto. Por la calle, nos encontramos a una familia de negritos, una señora con sus hijos, uno de los cuales era un chiquita, de unos 2 años, si recuerdo exactamente. Íbamos mi papá, mi hermano mayor, mi primo Edgar y yo. Yo era el chiquito de nuestro grupo; y tuve un impulso: le hice un cariño a la negrita linda… Mi papá me regañó. ¿Racista?, se preguntarán. Obviamente, NO, rotundamente, NO. El problema es que mi papá tenía 41 años (casi, los cumpliría una semana más tarde): él sabía la clase de problema que eso nos podría generar: un niño, inocente, de 10 años, acariciando a una chiquita, inocente, de 2… Habría sido, y mi papá tenía suficiente discreción para saberlo, como una de esas escenas de película en que el policía blanco, Steve Zahn, es acosado por el violentamente racista ciudadano negro, Martin Lawrence, porque el otro, por definición, es racista y éste, por definición, es víctima…

Precisando los términos: no digas ‘raza’, por favor, no seas marginal

En junio del 2013, publiqué una serie de artículos llamados Rubén B.: ¿sabes por qué “en Latinoamérica matan al hombre, pero no matan la idea”? (fueron 7 y éste es el enlace del primero). La idea era destruir esa típica cadena del mundo de hoy, forjada por algún mediocre radical, en la rama de “racista radical” de los mediocres radicales, según la cual todo rechazo a otro es “racismo” o “clasismo” (éste, claro, tiene tanto sentido como el otro [0, cero, nada, niente, nothing, nihil], pero no es el tema de este artículo). “Es que los gringos son unos racistas, por eso la tienen cogida con nosotros, los latinos [nombrecito sin sentido aquí, dicho sea de paso]”. Éste era el espíritu de mi espiritual serie de artículos: “Imagínense esta propaganda de televisión: van saliendo imágenes de 2 segundos de Bernie Williams, el Negrón pelotero puertorriqueño, con Bárbara Palacios, la Miss Universo venezolana; Pampita, la modelo argentina, con Pelé y Alex Aguinaga, el ecuatoriano; Cecilia Bolocco, la Miss Universo chilena, con Fernando Valenzuela el pitcher mexicano con rasgos indianos; Javier Sotomayor, el saltador de alto cubano, con alguna de las muchachas peruanas que hacían nubeluz; Messi con Glebys Ibarra la actriz morenaza venezolana de ojos verdes; Rubén Blades y Oscar D’León; el “Pibe” Valderraba, junto a Carlos Vives, Shakira, Juanes y la bella muchacha que protagonizó aquella telenovela, Café, con aroma de mujer o con Betty, la fea; Arturo Peniche y Talía, con Wilfrido Vargas. Al principio, Rubén se pregunta, ‘¿por qué aquí no matan la idea?’, todos van preguntándoselo. Al final, se responden: ‘es que nosotros no somos una raza… Iberoamérica es un espíritu…’. Y todo bajo un fondo musical de Celia Cruz, con una orquesta dirigida por Dudamel y Baremboim, con fotos de Bello, Neruda, Borges, Gardel, Bolívar, Sanmartín, Sucre, Juan Pablo Duarte, José Martí, Teresa Carreño, Romero, la Virgen de Guadalupe, la Coromoto, San Martín, Santa Rosa, San Roque Santa Cruz, San Juan Diego Cuauhtlatoatzín, etc., etc. We didn’t start the fire…”. Era una burla a sinsentidos como éste: “Dice Juan Luis Guerra, de su justamente querida República Dominicana, en la bella isla de La Española, más bien, de su simpático y alegre pueblo, que son ‘una raza encendida, negra, blanca y taína’”: ¿una raza de tres razas, no será un espíritu, lo que Briceño Iragorry llama un “mestizaje cultural”, espiritual, geniecito?

Seamos formales: la raza, en la especie humana, es más un constructo que una realidad.

Cuando uno habla, refiriéndose a la categoría de la sustancia, de especies y géneros, en metafísica, uno está hablando de cosas esenciales, del ser mismo de algo, de una cosa, de una realidad que existe en y por sí misma. En biología, las clasificaciones zoológicas y botánicas tienen un sentido derivado del metafísico y, precisamente, las definiciones tienen que ver con niveles de generalidad y especificidad proporcionales. Sin embargo, por esa vía, se llega a un punto en que las diferencias no son esenciales, se llega a la última especie, al perro, por ejemplo. Más “abajo” de esto, se pasa a diferencias dentro de modos de ser de una misma esencia: se trata, entonces, de diferencias ACCIDENTALES. Uno tiene un REINO (animal), que se bifurca en DIVISIONES (vertebrado), que se divide en CLASES (mamífero), que se dividen en ÓRDENES (carnívoro), que se clasifica por FAMILIAS (cánido), bajo las cuales encontramos a los GÉNEROS (can), a los que pertenecen las ESPECIES (perro). Éstas últimas, coinciden con la ‘especies’ metafísicas y los ‘géneros’, con los “géneros próximos” de las definiciones aristotélicas, según las clasificaciones dialécticas de Platón (por ejemplo: en El Político y en El Sofista). Por debajo de las especies, están las razas. Biológicamente (y aún para el comercio), tiene sentido ver que hay pastores alemanes y chihuahuas; pero, metafísica y éticamente, la diferencia es insignificante, pues, ‘perro’ se dice unívocamente de ambos, son lo mismo, se definen de la misma manera y, por tanto, valen lo mismo, en cuanto seres…

Eso es así, en lo que se refiere a los perros, ¿qué será en lo referente a las personas corpóreas? Para un perro, puede que el tamaño y la fuerza sean punto clave, pues, alguien puede querer una ayuda para cuidar el ganado o un compañero para los niños. Pero no se ve que tenga ninguna relevancia a la hora de medir cuánto vale uno cuya madurez esté atada no a la capacidad de defenderse de las fieras o de procrear, sino de la inteligencia, la verdad, la capacidad de amar, el bien, la virtud. Lo peor es que, en este ámbito, casi el único criterio es el color de la piel y muy poco más y el color de la piel es un asunto simple de pigmentación, casi una nadería… salvo para los menos que mediocres, sobre los que vamos a hablar ahora, en un minuto.

Vean una película de ésas gringas de vaqueros, Los siete magníficos, por ejemplo: un “blanco” se enfrenta a un “indio” y por ahí hay unos mejicanos: ¿qué distingue al gringo y a los mejicanos? No será la cultura occidental de unos y otro, por más que unos sean hispanos de Catolicismo escondido en la película (aunque en su pueblo haya Iglesia) y el otro anglosajón-protestante, esta diferencia es menor, en cuanto a la identidad cultural. Pero ¿qué distingue al “indio” de los mejicanos? No será la raza, pues son de exactamente el mismo origen. El gringo y los mejicanos son más lo mismo que los mejicanos y el indio, ¿qué les parece?, qué resultado tan paradójico… para el mediocrísimo mundo de hoy, gobernado por gente muy baja, en los medios de comunicación, sobre todo…

Es lo mismo que uno ve cuando vive para asombrarse y ver a un judío ashkenazi, catirito (rubiecito, en venezolano), con su pelo amarillo y sus ojos azules, acusando a un árabe de “antisemita”. El sinsentido es demasiado evidente para que nos pase desapercibido. Ahí tiene que haber un problema adicional, porque ¿cómo puede un NO-semita, bajo ninguna consideración, acusar a un semita por los cuatro costados de “antisemita”? Ahí, de nuevo, está operando alguna grave corrupción de la razón.

Una corrupción parecida aparece cuando, a alguien de una cultura no materialista, la gente, haciendo proyecciones desde la actualidad occidental, le lanza acusaciones de racismo. Es como si, Aristóteles o Platón pudieran ser racistas. Alguien puede decir que los griegos lo eran, que trataban a todos los demás de “BÁRBAROS”. Pero eso es una proyección, como les digo, los griegos, quizás, algunos de entre ellos, eran xenófobos; muchos otros, muy probablemente, fueran conscientes de su superioridad cultural patente y, por ello, estuvieran afectados de algún tipo de orgullo nacionalista. Claro, eso no afectaba a Platón, quien decía que la susodicha distinción no tenía base. Sin embargo, aunque tuviera formas incipientes en otras sociedades, el racismo es una forma revolucionario-materialista, post-cristiana, moderna, occidental; y, en cuanto tal, es una ensoñación gnóstica; y, en cuanto tal, es una guerra contra la realidad, que causa tremendas distorsiones, en la comprensión de la misma y en el actuar en el mundo, no en balde es un factor importante en la ignición de la más grande guerra en que se ha enfrascado la humanidad [no era sobre racismo la historia, pero éste fue un importante factor de ignición].

Uno entiende, sin embargo, estas peleas entre grupos de identidad étnica diferente, aunque con las distorsiones del gnosticismo post-“pseudo-ilustración”. Cuando un ashkenazi le dice a un árabe ‘antisemita’, está reaccionando a un condicionamiento, se trata de algo que le enseñaron desde chiquito, que todo conflicto de este tipo es racial y que él es semita y que todos los demás son antisemitas, sobre todo, si en ciertos medios informativos y ciertas organizaciones líderes judías así lo señalan. Es así, aún cuando la raza NO es [evito el subjuntivo sea, para evitar cualquier confusión: no estoy hablando en sentido deprecatorio, sino negando una actualidad] materia de identidad nacional, cultural, étnica. Miren a las tribus del África, a los hutus matando tutsis, en Ruanda, negros matando negros, mientras que uno, desde afuera, no sabía cómo se distinguían entre ellos… Es como la guerra Irak-Irán o el odio entre sikhs e hindúes o el odio entre indios hindúes y musulmanes, etc. Son odios reales, muy acerbos, pero no RACIALES, eso sería completamente ridículo, son problemas étnico-culturales, lo que es muy distinto.

El materialismo como causa del racismo, la extrañez del mismo para el Cristianismo

Pero ¿de dónde sale el racismo? Bueno, tiene dos fuentes. 1) El racismo “empírico es uno típico de los ingleses, por ejemplo. Ellos inventaron que eran superiores y se lo creyeron con mucha fuerza, cuando empezaron a tener tremendos éxitos en el comercio internacional, lo que les formó (junto a su no tener límites, sobre todo en el aspecto de “despiadados”) un imperio y los hizo el país más rico del mundo (bueno, sus clases dominantes, porque los demás pueden verse en su extrema miseria en los libros de William Cobbett, los de Dickens o en El Capital, de Marx). En ese momento, en el surgir del imperio, gente como Hume se elevó a la prominencia, diciendo que la moral consistía en las maneras de los lores ingleses y sus ladies. Si eso era así, lo que no fuera inglés o lo que a ellos no les gustara era desechable, algo esperando para ser destruido. Y, por el contrario, si a los ingleses les convenía, eso debía ser moral y muy digno y bueno: el tráfico de drogas en Asia, sobre todo para quebrar a las poblaciones lugareñas, China y la India, y para percibir los pingües beneficios, en cuya defensa armaron TRES GUERRAS (las Guerras del Opio); o, también, la destrucción de naciones y culturas, como la cultura tabú hawaiiana; o formar estados artificiales que, a la salida de los ingleses, fueran hervideros de desorden y odio étnico, con la potencia del estado nacional occidental y sus modos de organización: Birmania-Myanmar y sus continuas masacres puede ser un ejemplo bastante claro de esto (vean Rambo IV: una pequeña ojeada). En este ámbito, los negritos son muy diferentes de los ingleses, por tanto, son feos; sus sociedades no tienen las valoraciones intraculturales de los ingleses, por eso, son brutos, bárbaros, estúpidos y otras cosas así: en una palabra, son “NATIVOS”: esta palabra significa, que uno nació, pero, en boca de los ingleses, degeneró en SALVAJE, que es como se entiende hoy. Ahí tienes un racismo, el “ingenuo”, superficial, si bien trágico, en manos de los ingleses, al menos.

2) El otro es el del nacionalismo, “post-cristiano”, europeo, que, por post-cristiano, es materialista. Cuando los europeos rechazaron a Cristo y a su Iglesia, se quedaron sin nada que dijera quiénes eran ellos: eso es lo que significa “post-cristiano”, el suicidio de Europa. Lo que quedó fue gente como Nietzsche (aunque él sea tardío: es sólo un ejemplo), diciendo que la nobleza era ser alemán, germano, un guerrero, con vitalidad salvaje: así nació Hitler. Aunque faltan datos. Quedó gente como el ideólogo gringo Madison Grant, diciendo que Europa tiene tres razas, la eslava, la germana y la latina (lo que es, por supuesto, falso, como muestran galos, anglos, íberos, etc., aunque esto sea, claro, irrelevante); y que la noble es la germana, faltaba más, que tiene derecho al imperio y, aún, a buscar la subyugación y degradación de las otras razas europeas y hasta su reducción, por la eugenesia y la eutanasia; no digamos nada del resto del mundo. Por supuesto, tanto Nietzsche como Grant son productos de movimientos anteriores, porque esto sale de gente que escribe y habla muy temprano, luego de la mal llamada ilustración y su revolución francesa. Negada la identidad espiritual, rechazada la identidad espiritual, lo que queda es rechazar el espíritu y afirmar una ficción: la afirmación de que lo que explica logros europeos es una raza superior, que ahora podría lanzarse a la justa conquista del mundo, pues se ha deshecho del lastre de la fantasía anti-científica cristiana y del yugo de la cultura latina, con su oscurantismo y su inferioridad frente a la verdadera nobleza… Como es común en todos estos movimientos gnósticos, modernos, este racismo ideológico, programa de acción y de justificación de una tiranía salvaje, se presenta como la explicación CIENTÍFICA de la realidad, basada en la herencia (y luego de Darwin y Spencer, en la evolución y la selección natural), en este caso, y puesta como alternativa a las explicaciones teológicas y FILOSÓFICAS, no en balde el positivismo reformó las universidades para expulsar la filosofía de los claustros, en una operación tan profunda que hasta el lenguaje se vio fuertemente afectado: de ahí que “ESPECULACIÓN” ya no sea sinónimo de conocer efectivo, sino de ELUCUBRACIÓN, y TEORÍA sea un término peyorativo y, a lo más, sinónimo de HIPÓTESIS. De gente como ésta (y otra de igual altura intelectual) viene la otra ficción ésa de que la ciencia es materialista.

En una cultura cristiana, como la europea pre-revolucionaria, cuando Occidente se elevaba a su verdadera talla, ahora tan deprimida, luego de dos siglos de ataque incesante e inercia que hizo creer, en la bestial ceguera espiritual, que todo estaba muy bien (a pesar de las guerras y todo el desastre), en una cultura cristiana, el racismo no cabe. Los cristianos somos del espíritu y adoramos en Espíritu y Verdad; nuestra genealogía es espiritual, lo mismo que toda la sustancia de nuestras relaciones. Basta abrir el Nuevo Testamento, donde lo agarres, sea en los evangelios o en los Hechos o en las epístolas o en el Apocalipsis, nada ahí impulsa a lo carnal, de hecho, parte esencial de ser cristiano estriba en un total rechazo de la carnalidad (no de la materia, claro: “el Verbo se hizo carne”, en el vientre virginal de Santa María), sin rechazar la naturaleza, a la manera gnóstica: “No es lo que entra por la boca lo que hace impuro al hombre; pero lo que sale de la boca, eso es lo que al hombre le hace impuro […], lo que sale de la boca procede del corazón, y eso hace impuro al hombre. Porque del corazón provienen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los robos, los falsos testimonios, las blasfemias” (Mateo XV,11.18-19). Reconviene Jesús a los fariseos, que dicen ser “simiente de Abraham”, a la manera carnal, mientras que la verdadera herencia de Abraham es para quienes aceptan al Mesías y los que descienden de él en la Fe, como dice la Carta a los Hebreos. Es decir, se trata de una descendencia espiritual, no de una “raza”, nada de ADN o de “simiente” o vientres: no, se trata del bautismo, que usa agua, como materia, pero que es en Espíritu Santo y Fuego. Jesús, Creador de la naturaleza, afirma la naturaleza, aunque la eleve por la gracia. Por eso manda dar a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César; y, por eso, abole el divorcio, pues por naturaleza el matrimonio es indisoluble. Ese mismo Jesús dice que la Salvación viene de los judíos, pero que es para toda la humanidad (Juan X). Y, así, Él mismo era judío, como la Virgen y los apóstoles… y judíos semitas originales, descendientes de David y de Abraham, Isaac, Jacob y Judá, pero cristianos son los europeos y los chinos y los indios de la India y los indios americanos y los filipinos y los australianos y San Pablo Miki, el protomártir japonés, y San Carlos Lwanga, el mártir de Uganda, y los mártires mejicanos y los vietnamitas y los rusos y los polacos y los alemanes y los caldeos y los árabes: y los cristianos no hacemos ficciones de que todos somos de una raza, no lo somos, porque el Cristianismo es universal, porque es del Espíritu; y viene de los judíos, pero no es para los semitas ni está para preparar el imperio semita universal ni el ario ni el chino ni el de Fu Manchú. El Reino de Jesús no es de este mundo; es levadura, es simiente, catalizador, para que haya justicia y paz, la única verdadera, la de la verdadera caridad y hermandad universal, de modo que tiene que operar en la sociedad humana; PERO NO ES DE ESTE MUNDO, aunque las sociedades humanas lo tengan como modelo eminente; como decía aquel gran autor hispano-venezolano, Manuel Gracía Pelayo, padre de nuestros estudios constitucionales: El Reino de Dios, arquetipo político

Rechazado esto, en nombre de la raza y, posteriormente, del ADN, entonces lo que queda es racismo desnudo… En ese ámbito entra Moritz-Moisés Hess, inspirador del sionismo y padre del racismo judío contemporáneo, en la línea del racismo alemán entre el que vivió.

(más…)

Dios no es Batman

Puede tener varios nombres, pero no varias identidades. Tradicionalistas: para hablar, hay que entender

Imagencita terrible, tremendo ataque a Dios, a la religión auténtica, la fundada por Dios mismo Encarnado, y a todas las demás religiones, con lo que tengan de verdad y de constructivo para las sociedades que han nacido y crecido bajo su égida

Imagencita terrible, tremendo ataque a Dios, a la religión auténtica, la fundada por Dios mismo Encarnado, y a todas las demás religiones, con lo que tengan de verdad y de constructivo para las sociedades que han nacido y crecido bajo su égida

Contenido:

Negar la Fe, salirse de la economía de la gracia

El Dios uno y trino, conocido por la Fe y la razón, no es dos dioses

Negar la identidad de Dios no es lo mismo que negar la economía de la gracia

El ejemplo de San Perfecto

Contra una lluvia de argumentos, tomados de autoridades inexpugnables para un católico

Conclusión y reflexión final

Anexo, los argumentos de denzingerbergoglio.com

 

Negar la Fe, salirse de la economía de la gracia

Francisco anda lanzado [este artículo no es sobre Franc, es sobre teología: la identidad de Dios]. El domingo ofreció la comunión-común a los luteranos, sin meterse en complicaciones de doctrina (más tarde subiré un artículo sobre esto: espérenlo, La nulidad de la doctrina, todo va en la práctica, en la ternura misericordiosa). El 19 de enero de 2014 perpetró otra de sus obras de ternura, esto es, revolucionarias, según aquello de que, ahora, la revolución comunista es revolución de la ternura. Nos lo cuenta el denzingerbergoglio.com que dijo: “Y compartir nuestras experiencias de llevar la cruz, así como para salir de esa enfermedad del corazón que nos amarga la vida: eso es importante que hagáis en las reuniones. Y también, los que son cristianos, con la Biblia, y los que son musulmanes con el Corán, con la fe que recibisteis de vuestros padres, que siempre os ayudará a seguir adelante. Compartir incluso la propia fe, pues Dios es uno solo: el mismo. Algunos han hablado de una manera, otros de otra… pero seguir adelante. Compartir. (Saludo a los refugiados en la parroquia romana del Sagrado Corazón de Jesús, 19 de enero de 2014)” (http://denzingerbergoglio.com/los-que-son-cristianos-con-la-biblia-y-los-que-son-musulmanes-con-el-coran-con-la-fe-que-recibieron-de-sus-padres-dios-es-un-solo-el-mismo/). De acuerdo con los señores del denziengerbergoglio, el pecado mayor aquí está en que el Dios que se nos reveló en Jesús (desde ahora: EL DIOS VERDADERO), el Único, el Dios trino, no tiene la misma identidad que Alá. En adelantelafe.com, el padre Lucas Prado, en un artículo del pasado 11-11 (http://www.adelantelafe.com/rezamos-todos-los-creyentes-al-mismo-dios/), se une al debate, aportando brasas para el mismo fuego que encendiera el denzingerbergoglio, añadiendo algo un poco insólito: el Dios de los judíos no sería el de los cristianos (sobre esto les ofrezco otro artículo, sobre todo porque, en el blog del artículo del padre, en adelantelafe.com, puse un aporte sobre la historia del Talmud y de sus relaciones con la Biblia y la Cristiandad e, inexplicablemente, me lo borraron, a pesar de que era estrictamente verdadero).

Antes de pasar adelante a la discusión del asunto, vamos a poner una nota sobre el actual papa: Franc ha cometido muchos desafueros de este tipo, como el que ya mencioné sobre los luteranos, pero no porque Dios no sea el mismo, sino porque él anula la Misión del Verbo, su exclusividad salvadora y a su Iglesia, no por un asunto sobre la identidad de Dios (no aquí, al menos; otra cosa es el “Dios spray” y el dios de las sorpresas y el “dios no católico”). Quiero decir, esto es mucho más grave que lo que citan nuestros actuales interlocutores: “Jesucristo, Mahoma, Jehová, Alá [pues] estos son todos los nombres utilizados para describir un ente que claramente es el mismo en todo el mundo [en todo el MUNDO, OJO]”, así dijo Francisco, en una oportunidad (alocución ante fieles y dirigentes católicos, del miércoles 3 de junio de 2015, cfr. http://www.cbn.com/mundocristiano/elmundo/2015/June/Papa-Francisco-dice-que-el-Coran-es-lo-mismo-que-la-Biblia/). En este pasaje sí parece estar hablando, definitivamente, como un new age, no en balde, en este blog, lo hemos llamado Francisco, el papa new age. Pero no es Franc nuestro tema principal aquí, sino la identidad del Dios verdadero: estamos discutiendo, nosotros, CATÓLICOS SIMPLICITER, con un grupo de buenas personas, de ésas que se llaman católicos tradicionalistas; y no está TAN mal, porque la Iglesia es Tradición, pero ése tampoco es el tema…

El Dios uno y trino, conocido por la Fe y la razón, no es dos dioses

Sin más rodeos, vamos a nuestro asunto. En la Carta a los Romanos, I,20-21, San Pablo dice algo de gran trascendencia: “Pues LO COGNOSCIBLE DE DIOS ES MANIFIESTO entre ellos, YA QUE DIOS SE LO MANIFESTÓ; porque desde la creación del mundo los atributos invisibles de Dios, tanto su eterno poder como su divinidad, se dejan ver a la inteligencia a través de las criaturas”. Lo mismo es dicho ya, anteriormente, en el Libro de la Sabiduría, XIII,1-9: “vanos son por naturaleza todos los hombres que han vivido en la ignorancia de Dios, que de los bienes visibles no fueron capaces de conocer AL QUE ES ni, al considerar sus obras, reconocieron al ARTÍFICE, sino que al fuego, al viento, al aire ligero, a la bóveda estrellada, al agua impetuosa o a las lumbreras del cielo los consideraron como dioses, señores del mundo. Y si fue su poder y eficiencia lo que les dejó sobrecogidos, DEDUZCAN DE AHÍ CUÁNTO MÁS PODEROSO ES AQUEL QUE LOS HIZO; Que si, cautivados por su belleza, los tomaron por dioses, sepan cuánto les aventaja el Señor de éstos, pues fue el AUTOR MISMO DE LA BELLEZA quien los creó. Pues de la grandeza y hermosura de las criaturas se llega, POR ANALOGÍA, a contemplar a su Autor”. Copio sólo hasta el versículo 5, porque los subsiguientes hablan sobre la culpa de los que no conocieron a Dios, más que de las pistas para hallarlo en la creación. Lo mismo dice Santo Tomás, en las cuestiones (qq.) 1 y 2 de la Pars I de la Suma Teológica, lo mismo que en la q. 12, artículo (a.) 12: Dios es cognoscible por la razón natural. Es un gran consuelo, es algo muy bello, Dios está a nuestro alcance, al de todos, aunque el montar un argumento estrictamente demostrativo sea sumamente difícil. Como dijo Benedicto XVI en su famoso discurso en la explanada de Ratisbona, en Alemania, nuestra religión es la religión del Logos, del Logos creador, es religión de la razón, de la razón verdadera, amplia, inmensa, aunque alumbrada por el misterio y la gracia, no la caricatura cerrada y pobre y débil y de horizontes microscópicos del “racionalismo” [nominalista] padre necesario del irracionalismo: la razón requiere de un fundamento y, si no puede hallarlo intelectivamente en un orden que la supera, entonces es un castillo en el aire, la razón está montada sobre una base de irracionalidad… No es tampoco un fideísmo irracionalista nuestra Fe, es absolutamente repugnante a la Fe verdadera una blasfemia virtual como aquélla de Lutero según la cual “la razón es la prostituta del diablo” [y la modernidad es su hija, como se ve en Hume, el ateo: “la razón es la esclava de las pasiones”: es como de Ockham a Hobbes: Dios, el legislador arbitrario absoluto que impone su loca voluntad de poder, se transforma en Leviatán…]. Es blasfemia, porque razón, logos, es el Verbo, el que se encarna… no es razón humana, pero se llama a Sí mismo Razón, cuando se revela: el calificativo de Lutero es un verdadero espanto…

Aquí entra un punto muy importante de la Fe: la Fe se revela a seres racionales, Dios se revela en lógoi, palabras, humanas, de manera conforme a nuestra lógica y a nuestra consecuente gramática [la contrariedad a la Fe de lo de Lutero –¡¡¡y de Ockham!!!–  es de terror… y más que tengan seguidores que se digan ‘cristianos’]. Y, entonces, la Fe y la razón forman una unidad orgánica, inescindible. Por eso, es tan importante aquello del querido papa: “La Fe y la razón son las dos alas con que Dios dotó al hombre para que llegara al conocimiento de la verdad”… Y, en la Fe crecemos, pero la Fe nos lleva a un crecimiento de nuestra inteligencia y ésta a un crecimiento de la Fe: en la frase clásica, netamente agustiniana, “creo para entender, entiendo para creer”. Y la Fe, en ciertos puntos, la existencia del alma, su inmortalidad, la existencia de Dios, muchos de sus atributos, se nos da, para que todos accedamos a ésas, las verdades más importantes, para que lo hagan también los sabios, sin error y con plena seguridad. Pero ellas son accesibles a la sola razón, de modo que, al tener evidencia de las mismas, ya la Fe cesa, pues su ámbito es el de lo que no se ve.

Entonces, se puede conocer a Dios con la sola razón, su existencia y muchos de sus atributos: Perfección suma, Acto puro, Infinito, Eterno, Inmóvil, absoluta Unidad-Simplicidad, Ser-Intelecto-Intelección-Inteligible-Verdad/Voluntad-Bien-Amor/Belleza-Gozo contemplativo-todo lo anterior sumo subsistente y sin distinciones, suma Intimidad, Impasibilidad, trascendencia, omnipotencia; aparte de Creador, Causa primera incausada, misericordia, justicia, que se ama con necesidad a Sí mismo, que todo lo conoce como participación de Sí, que todo lo que no es Él es amado por Él en Sí, en su Bondad, etc. (Contra Gentiles, libro I; y S. Th. I, qq. 1-21). Mientras tanto, la Encarnación, el pecado original, la Trinidad, la Gracia, la Iglesia, la salvación y la condenación, lo mismo que los demás novísimos, los sacramentos, la Resurrección, son materia de estricta Fe revelada, son materia de la gracia y la Obra redentora de Cristo, del Verbo encarnado, en Quien está la salvación, Quien restaura las relaciones del hombre y su Creador, así como nuestra naturaleza misma, luego de que, por el pecado, perdiéramos esa amistad e hiriéramos severamente esa naturaleza.

Negar la identidad de Dios no es lo mismo que negar la economía de la gracia

Santo Tomás pone el punto perfectamente en claro (S. Th., I, q. 32, a. 1): la Trinidad, por ejemplo, es materia estricta de Revelación divina, decir otra cosa es dañar la fe, someterla a la irrisión de los gentiles, que piensan que nuestra Fe depende de argumentos no demostrativos y que no somos capaces de distinguir. Sin embargo, queda de todo esto muy claro: a Dios se lo conoce por la sola razón natural, mas hay “aspectos suyos” que no son cognoscibles más que por Fe, como el que sea un Dios Trino. Él se reveló auténticamente como Trino, pero también como uno: si alguien dijere que Es y que es uno, diría verdad, sólo que, si negara que es Trino, sería por carecer de la gracia santificante y de la Fe sobrenatural. Pero los que niegan la Trinidad no son los únicos que carecen de la gracia, también lo hacen cristianos que reniegan de la Iglesia o del Servicio Primacial de unidad que ejerce el sucesor de San Pedro en la Sede de su martirio; y también carece de ella quien no niegue nada de esto pero se halle en pecado mortal. Así, puedes ser mártir de la Fe, como Santa Juana de Arco, a manos de católicos: date una idea; puedes ser mártir del Dios Trino a manos de creyentes en el Dios Trino, como algún ginebrino que cayera en las manos de Calvino… Y eso no convierte la Fe trinitaria de los asesinos en una Fe en un Dios falso… Lo que hace es que los excluye de la economía de la Gracia, de la acción salvadora del Verbo. En estos puntos, mis amigos TRADICIONALISTAS se muestran incapaces de entender.

(más…)

“Donde esté el cadáver, allí se reunirán los buitres”

Los buitres sacaron la cabeza, en el próximo cónclave, no la podrán esconder

Los buitres de Daneels-Kasper-Martini, de San Gallo, sacaron la cabeza, como con las intelligentsias traicioneras, ya no tendrán dónde esconderlas [esta imagen la tomé de googloe images, por casualidad, decía que era del blog in-exspectationes.blogspot.com, de Flavio Infante]

Los buitres de Daneels-Kasper-Martini, de San Gallo, sacaron la cabeza, como con las intelligentsias traicioneras, ya no tendrán dónde esconderlas [esta imagen la tomé de googloe images, por casualidad, decía que era del blog in-exspectationes.blogspot.com, de Flavio Infante]

“Hoy no es que haya contestación o, incluso, debilidad de la autoridad ante los desafueros. Hoy la autoridad se ha corrompido. Hoy, el obispo de Roma no se llama Papa, dice que él no es la cabeza de la Iglesia, pero impone su visión de la disgregación del Cuerpo Místico, como si fuese cadáver, del que el Espíritu hizo defección, al que le cortaron la Cabeza, que es la Vida” (El obispo de Roma tiene un ministerio para homosexuales en su diócesis). El texto citado es mío, lo confieso, es un grito de dolor lanzado en estos días. Pero es un dolor en la esperanza. Cuando se muere una persona santa o un gran amigo o un familiar, una persona de Fe llora, se duele profundamente. No es que no tenga esperanza, es que el ser querido se fue, se fue “muy lejos”, se fue a un sitio con el que, mientras dure la vida en esta Tierra, no podrá comunicarse de manera natural. ¿Qué se hace ante el mal? Dolerse, es la respuesta virtuosa, porque amar al bien es virtuoso y el mal es una separación respecto de él. El fin del dolor sería el fin del amor y eso no es una opción. La respuesta ante el dolor, entonces, es la virtud, la Fe y la Esperanza, como en el Libro de la Sabiduría: “El justo, aunque tenga un fin prematuro, gozará del reposo. La vejez honorable no consiste en vivir mucho tiempo ni se mide por el número de años: los cabellos blancos del hombre son la prudencia, y la edad madura, una vida intachable” (IV,7-9). Uno se alegra por la vida buena del amigo, por la Misericordia de Dios que nos salva, por el premio, propter retributionem; pero se duele por la partida: ¡¡¡Jesús se estremeció y lloró por la muerte de Lázaro!!!; ¡y eso que, desde que le avisaron de la enfermedad, Él obró para dejar que todo sucediera como sucedió, ¡¡¡para que se manifestara en Él la Misericordia, el Plan salvador, su señorío sobre la vida!!!! Entonces, la Iglesia triunfará, pero el dolor es bravo. La Iglesia quiere suicidarse, su representante, el Vicario de Cristo, quiere matar a la Iglesia… Qué gran mal, qué gran dolor…

***

En el discurso del sábado en la celebración de los 50 años del sínodo, todo quedó claro (http://www.aica.org/20289-el-papa-francisco-presidio-0-aniversario-del-sinodo.html). Ya estamos de lleno en los planes, no de Dios, no en los que se cumplen mediante la Cruz de Jesús (Isaías LIII,11), sino de la tiranía mundial totalitario-diabólica… La Iglesia, según él, ya es una muerta, ya él la mató. Ahora queda que el cadáver se disgregue, que se haga polvo y que sea comido por los gusanos. Ya se han reunido los buitres. Están todos en Roma, quieren comer carroña: unos con sotana, otros con micrófonos, otros con chequeras, otros con armas de destrucción masiva, muchos con boinas rojas… La profecía está por cumplirse…

(más…)

La modernidad como desolación: su ataque la Iglesia del Corpus Christi

El Infinito se entrega y los modernos, dioses usurpadores, rechazan

Participando de su Cuerpo, nosotros, pobres mortales caídos, participamos de esta Gloria, en lo escondido, y estamos en camino de participar de ella, a plena luz del día, del Día que es Él mismo

Participando de su Cuerpo, nosotros, pobres mortales caídos, participamos de esta Gloria, en lo escondido, y estamos en camino de participar de ella, a plena luz del día, del Día que es Él mismo

Contenido:

I.- Occidente se subleva contra la realidad, repudia bienes sublimes

II.- Dios crea, es el fundamento trascendente del ser de las criaturas, todo es muy bueno

III.- Dios es alfa y Omega, sentido de la realidad toda

IV.- El hombre, cúspide de la creación sensible, se rebela

IV.A.- El pecado original, sus consecuencias funestas

IV.B.- Consecuencias del pecado: la “Felix culpa, que nos mereció tal redentor”, en la Promesa: Isaías, profeta y evangelista

IV.C.- Consecuencias del pecado: la “Felix culpa, que nos mereció tal redentor”, en el Nuevo Testamento

V.- La Redención es el sentido de todo, el cumplimiento del “designio [invencible] de Yahwéh”

VI.- La Redención es obra de Cristo y su Iglesia, que lo porta a Él, especialmente en la Eucaristía

VI.- La Eucaristía, Sacrificio redentor, lo que lleva al designio de Yahwéh a su pleno cumplimiento

VI’.- La Eucaristía es “nuestra Misa”

I.- Occidente se subleva contra la realidad, repudia bienes sublimes

En Occidente, se ha instalado una tradición muy amplia y muy arraigada de ataques incesantes a la Iglesia. No es Occidente la única sociedad que arremete al Cuerpo Místico de Cristo, pero sí es de donde se dirigen los ataques más fieros, inmisericordes, mucho más enconados que los que vienen de otras sociedades que no fueron formadas por la Iglesia. De esos ataques, muchos no pasan de calumnias sin sentido. Algunos tienen parte de verdad; otros, quizás, tengan base real. Pero lo interesante del caso es que, al lanzarse todas esas agresiones, constantes, es más, continuas, se deja de lado un aspecto capital de la cuestión: la infinidad de bienes que trae la Iglesia al mundo, el mayor de los cuales, por supuesto, es la Salvación que obró Jesús, el Hijo unigénito de Dios, por nosotros: al rechazar a la Iglesia, la mayor parte de las veces hoy, se rechaza a Dios mismo, y ésta ha venido a ser la más terrible de las consecuencias de la mal llamada reforma y la ruptura de la unidad de los cristianos, como lo vio tan claramente el Salvador: “para que sean perfectamente uno y el mundo conozca que Tú me enviaste y amaste a éstos como me amaste a mí” (Jn. XVII,23). Pero, al lado de la Salvación y como manando de ella, hay infinidad de otros bienes que el mundo rechaza, al rechazar a la Iglesia: la Tradición de doctrina, toda la sabiduría que pueda esperar el hombre y mucho más, sin errores y la promoción del saber, de la filosofía, de la teología, de las ciencias; la Tradición de oración y de piedad, manifestada también en el arte, las muchas formas del arte cristianos y de su realismo sublime, en todos los tipos de manifestación, incluidas, claro, la música, la literatura, las tablas, la arquitectura, la escultura, la expresión pictórica, con todas esas obras que elevan la humanidad hasta el Cielo mismo, sin necesidad de sofisticación individual del contemplador; los Sacramentos: principalmente la Eucaristía. Veamos éste “nada más”, como muestra paradigmática. Viendo este Sacramento, y el inmenso valor del mismo, será muy claro de qué se pierde el mundo.

El espíritu de rechazo a la Iglesia surgió en Occidente hace varios siglos, quizás en el Renacimiento, desde el siglo XIV con Juan de Huss y otros. Seguramente hay antecedentes de esta actitud, como lo muestra el emperador Federico II de Hohenstaufen, en la primera mitad del siglo XIII. Pero la plaga se esparció y se hizo convirtió en pandemia a partir de Lutero, Zuingilo, Calvino, Müntzer, los anabaptistas, Enrique VIII y los demás revolucionarios, mal llamados reformadores, del siglo XVI.

Al final de las guerras de religión en Francia, tuvo lugar un incidente que merece la consideración. En esas guerras se enfrentaban los calvinistas hugonotes contra los católicos (aunque también tuvo un papel importante el partido de los “políticos”, que puede ser un germen de la actitud de un siglo más tarde: la Ilustración). Del lado hugonote se encontraba Enrique, rey de Navarra, liderándolo. En 1.594, este señor era el primero en la línea de sucesión al trono de una Francia ya cansada de tanto odio fratricida, tanto dolor y tanta sangre. Francia estaba, pues, dispuesta a aceptar a Enrique; pero Francia era católica y lo aceptaba con la condición de que se tenía que convertir al Catolicismo, tenía que volver al redil de la Iglesia. En esa circunstancia, Enrique de Navarra pronunció aquella famosa frase, que lo llevó a la historia como uno de los hombres más cínicos que haya visto el mundo: “París bien vale una Misa”. Sin embargo, “Francia exigía de él no sólo una ‘conversión simulada’, sino una adecuación completa a la realidad religiosa y política de la nación. Sólo en esas condiciones París se entregó a su legítimo monarca (22 de marzo de 1.594)”. Luego, Enrique pacificó todo el territorio francés, aplacando la rebelión calvinista; con lo que mostró una actitud conforme con lo que exigía de él el pueblo católico (Vicens Vives, Historia General Moderna, Tomo I. Editorial Vicens Vives. Primera edición, sexta reimpresión. Barcelona, España, 1.999. pp. 216-219).

En realidad, Enrique de Navarra, mientras sostuvo su actitud cínica, estaba en un error que era diametralmente opuesto a la verdad. Es decir, hablando con precisión, París no vale sin una misa. Y es que toda la creación toma su sentido del acto central de la Eucaristía: la Consagración, cuando el pan y el vino se transustancian y pasan a ser realmente Cuerpo y Sangre de Cristo. A continuación, la prueba de que esto es así, tal como la podemos tomar de la Revelación. Requerirá de un rodeo largo, pero que vale la pena, según es de vital importancia la materia de la que se trata. Ese rodeo irá desde el sentido que puede asignarse a la creación, tomando en cuenta el “momento” de la creación misma; e irá desentrañando en ese sentido lo que él tenga que ver con la Redención; hasta hacer claro que es la Misa la que da sentido a los seres causados todos.

II.- Dios crea, es el fundamento trascendente del ser de las criaturas, todo es muy bueno

En artículos anteriores de este blog (https://eticacasanova.org/2013/07/31/acreedor-del-agradecimiento-de-dios-2/; https://eticacasanova.org/2013/07/18/aristoteles-y-santo-tomas-un-tumba-rancho-acaba-con-el-big-bang/; https://eticacasanova.org/2013/07/18/aristoteles-y-santo-tomas-un-tumba-rancho-acaba-con-el-big-bang-2/), se muestra que Dios es el Creador del mundo. Pero, más importante aún, es lo que se en este otro: https://eticacasanova.org/2013/07/19/aristoteles-y-santo-tomas-un-tumba-rancho-acaba-con-el-big-bang-3/: comparando la teología de Santo Tomás de Aquino con la filosofía de Aristóteles, se muestra que el Aquinate había llegado más lejos que el Estagirita, y, entre otras cosas, había mostrado que en la creación Dios producía el ser de las criaturas de la nada.

Mas hay que ir a las Sagradas Escrituras, en las que es claro que Dios, por su poder infinito, creó al universo, visible e invisible, de la nada. En los capítulos I y II del Génesis esto es diáfano. Ha de verse, pues, el sentido de los textos. Aunque sólo es necesario reproducir algunos pasajes del capítulo I, entre los que destaca el de la creación del hombre: “En el principio creó Dios el cielo y la tierra […]. Dijo Dios: ‘hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza. Que domine sobre los peces del mar, las aves del cielo, los ganados, sobre todos los animales salvajes y todos los reptiles que se mueven por la tierra’. Y creó Dios al hombre a su imagen, imagen de Dios los creó hombre y mujer los creó. Y los bendijo […]. Y vio Dios todo lo que había hecho; y he aquí que era muy bueno” (Gén. I,1.26-27.31).

Pero lo mismo es atestiguado en gran cantidad de pasajes, como Sb. XIII o Is. XLVIII,12-13: “Escúchame, Jacob, e Israel, a quien llamé: Yo soy el primero y el último. Mi mano fundó la tierra y mi diestra extendió los cielos. Cuando Yo los llamo se presentan a una”. En este pasaje de Isaías se muestra, además, la Providencia de Dios sobre su creación.

De ahí que todo, en cuanto es, sea bueno, verdadero y bello; pues es participación de la gloria divina. Pues, hizo “todas las cosas para llenarlas de sabiduría y amor” (Plegaria Eucarística número IV) y todo habla de la gloria de Dios. Así, como dice el Catecismo de la Iglesia Católica, n. 299: “nuestra inteligencia, participando en la luz del Entendimiento divino, puede entender lo que Dios nos dice por su creación (cfr. Sal. XIX,2-5), ciertamente no sin gran esfuerzo y espíritu de humildad y de respeto ante el Creador y su obra (cfr. Jb. XLII,3). Salida de la bondad divina, la creación participa en esa bondad (‘y vio Dios que era bueno […] muy bueno’: Gén. I,4.10.12.18.21.31). Porque la creación es querida por Dios como un don dirigido al hombre, como una herencia que le es destinada y confiada. La Iglesia ha debido, en repetidas ocasiones, defender la bondad de la creación, comprendida la del mundo material”.

III.- Dios es alfa y Omega, sentido de la realidad toda

La creación, pues, nos habla del Creador: “desde la creación del mundo, lo invisible de Dios, su eterno poder y divinidad, son conocidos mediante las obras” (Rm. I,20). Mas, la creación, que sólo es un reflejo pálido de esa gloria, no puede ser ella ni estar en ella lo que le dé sentido:

Pregunta a las criaturas

¡Oh, bosques y espesuras,

plantadas por la mano del Amado!

¡Oh, prado de verduras, de flores esmaltado,

decid si por vosotros ha pasado!

Respuesta de las criaturas

Mil gracias derramando,

 pasó por estos sotos con presura,

e, yéndolos mirando,

con su sola figura

vestidos los dejó de hermosura.

Esposa

¡Ay, quién podrá sanarme!

Acaba de entregarte ya de vero;

no quieras enviarme

de hoy ya más mensajero,

que no saben decirme lo que quiero.

Y todos cuantos vagan,

de ti mil gracias refiriendo,

y todos más me llagan,

y déjame muriendo

un no sé qué que quedan balbuciendo” (San Juan de la Cruz, Cántico Espiritual).

Es, entonces, sólo el Creador mismo, el sentido de la creación, como no podía ser de otro modo, pues Dios, al obrar, no puede tener otro fin que Sí mismo, a Quien ama necesariamente (Contra Gentiles, I, 72-96). Así lo atestigua incesantemente la Escritura: “Yo soy el alfa y la omega, dice el Señor Dios; el que es, el que era, el que va a venir, el Todopoderoso” (Ap. I,8, cfr. XXI,6 y XXII,13). “Así dice el Señor, Rey de Israel, y su Redentor, el Señor de los ejércitos: ‘Yo soy el primero y el último, fuera de mí no hay Dios’” (Is. XLIV,6; vid. también, por ejemplo, XLI,4 y XLVIII,12-13, transcrito arriba).

IV.- El hombre, cúspide de la creación sensible, se rebela

Las cosas creadas, pues, son buenas; pero, si se considera al universo y a éste con el hombre, la creación es muy buena. Sólo el hombre, imagen y semejanza de Dios, puede realizar el sentido de la obra creadora; y por él las demás criaturas: “llenos de alegría, y por nuestra voz las demás criaturas, aclamemos su nombre cantando” (Plegaria Eucarística número IV).

(más…)