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¿Por qué la cantinflada? Porque la doctrina es la nada

La razón última de la revolución de la ternura… y comunión pa todos, ¡JODER!

Para que quedara claro que él cree que entre luteranos y católicos no hay más diferencia que la nada, es decir, la doctrina, y que comulgamos la misma comunión, regaló este cáliz al pastor luterano

Para que quedara claro que él cree que entre luteranos y católicos no hay más diferencia que la nada, es decir, la doctrina, y que comulgamos la misma comunión, regaló este cáliz al pastor luterano

Francisco dio permiso de comulgar en la Iglesia a una luterana y dijo que la doctrina es una neta nadería

Todos lo saben: el asunto de la comunión a los divorciados y unidos civilmente a personas otras que sus cónyuges legítimos ante Dios; la del pseudo-matrimonio entre homosexuales; el del valor del concubinato; el de las pastillas anticonceptivas y el poner entre el paréntesis del gradualismo y la ética situacional a la Humanae Vitae; lo de la neutralidad moral de los métodos de reproducción asistida; lo de la comunión a los no católicos casados con católicos estaba propuesto en un documento titulado instrumentum laboris, promulgado por Francisco y que se pretendió imponer a los obispos del mundo en el llamado Sínodo de la Familia celebrado del 4 al 25 del pasado mes de octubre. La clave de todo esto está en que puedes alterar la práctica sin tocar la doctrina: “la doctrina de la Iglesia es intocable; todo lo que estamos haciendo es cambiar sólo el lenguaje, para adaptarnos a los ‘signos de los tiempos’; y estamos asumiendo una práctica en la línea del Concilio [Vaticano II] de renovación estrictamente pastoral”. Discursitos como éste están a la orden del día. No importa, hermano, que la práctica dependa de la doctrina, porque la misma razón con que sacas conclusiones teológicas es aquélla con la que obtienes conclusiones prácticas o DECISIONES. Si los pastores dicen que bueno es el concubinato, la contracepción, la homosexualidad, la reproducción artificial, entonces no es que ellos no crean en la doctrina de la Iglesia, es que sólo desean cambiar la “disciplina”. Pero, la cosa puede ir mucho, mucho, mucho, más lejos. ¿Qué pasaría si dijeran que la doctrina es una entera nulidad, que no significa nada, que no vale de nada, que no sirve, que es desechable, que debe olvidarse, que la Verdad, la que hace libres, la que o es Jesús o participa de Él, Verdad suma subsistente, es una caja negra, incomprensible, que debe botarse pa la basura? Dado todo el acento que hemos visto que se ha puesto a lo pastoral y el subterfugio de “no, no tiene nada que ver con la doctrina, sólo es la práctica”, dado todo eso, entonces eso sería la definición del actual Pontificado, de todo lo que hace Francisco, de todas sus charadas y, para no entrar otra vez en profundidades, que ya lo he hecho bastante, dejaría en muy mal estado a las intenciones de quien ocupa la Sede de San Pedro.

Bueno, hace unos días, el domingo, después de que tantas veces lo ha dejado escapar, entre envolturas enrevesadas y oscuras, cosas como sus definiciones heideggerianas de “ideología” y “gnosticismo”, hace tres días, Francisco dio el paso crucial. Pasó debajo de la mesa, porque lo puso en una declaración en la que le decía a una luterana que podía comulgar con su esposo católico en la Misa. Aquí abajo copio la declaración, no se preocupen, ya lo verán. El asunto es más grave que ése de la Comunión. Dirán: “¿Cómo dices eso?, ¿no ves que la Comunión es Cristo Jesús?” Sí, la Misa y la Comunión son lo que más vale, pero, por ejemplo, si no crees en Dios, ¿Qué Encarnación ni qué encarnación; qué Sacrificio de la Cruz ni qué Sacrificio de la Cruz, qué Transustanciación ni qué Transustanciación, qué nada ni qué nada? Estamos en el ámbito más fundamental. Un golpe aquí es dirimente, un “nocao” en esta pelea es la derrota definitiva, sin revancha, sin segundas partes. Y, ahora, ¿quién podrá defendernos? Si esto prosperara, el Chapulín estaría muerto y enterrado, con acta de defunción y novenario terminado…

Vamos a poner un poco más de antecedentes, de terreno, de fundamento: El doble sínodo sobre la familia, fue un doble ataque a la familia, organizado por Franc. Todo lo empezó en el consistorio de los cardenales, en febrero de 2014, cuando puso a Kasper a ser el orador de orden. Kasper es el hombre ideal, es el que hace “teología serena”, “de rodillas” (aseveró el Papa, en el propio consistorio, en el discurso de cierre del mismo), como le recomendó que hiciera a la Facultad de teología de la Universidad Católica Argentina, en su centenario, una teología que niega la Trinidad, que dice que dios es inmanente y que se identifica con la historia, que su omnipotencia consiste en que se hace capaz de sentir, como los que tienen cuerpo, que, si Dios es un absoluto, trascendente, entonces hay que ser “absolutamente ateos” (“Gott in der Geschichte”, Gott heute: 15 Beiträge zur Gottesfrage, Mainz, 1967); un tipo que niega que Jesús sea la salvación y que niega la moral católica y los sacramentos, públicamente. Que hace todo esto en el consistorio de los cardenales, con patente emitida por Francisco, quien saca un libro con las intervenciones de Kasper en ese consistorio, cuando prohibió al resto de los cardenales hablar sobre sus intervenciones y publicar nada sobre el mismo. Y todo luego de que publicara un libro con Müeller y Gustavo Gutiérrez, en el que rehabilitan a la teología de la liberación, con prólogo del papa.

Tenemos a un confeso historicista como teólogo papal… espera, un momento, ¿y el Tucho Fernández, rector sin méritos de la Universidad Católica Argentina, que llegó ahí por escribir un libro llamado Sá­na­me con tu bo­ca- El Ar­te de be­sar? Bueno, él es el otro, parte del equipo, como lo es el verdadero comunicador papal: el ateo Scalffari, de La Repubblica, el periódico comunista que lee el Vicario de Cristo. Un trabuco, el dream team: muchas veces hemos sacado a relucir a todo el elenco. Lo que importa aquí es ver esto de la doctrina. A la conferencia episcopal italiana se lo dijo el otro día: “pelagianismo”, a la heideggeriana, es decir, la moral, y “gnosticismo”, a la heideggeriana, esto es, la doctrina, la Fe, son el enemigo. De ahí su ataque constante a las verdades de la Fe, al Evandgelio mismo, a su texto: “Respecto a los panes y los peces quisiera agregar un matiz: no se multiplicaron, no, no es verdad. Simplemente los panes no se acabaron. Como no se acabó la harina y el aceite de la viuda. No se acabaron. Cuando uno dice multiplicar puede confundirse y creer que hace magia, no. No, no, simplemente es tal la grandeza de Dios y del amor que puso en nuestros corazones, que si queremos, lo que tenemos no se acaba. Mucha confianza en esto”, con razón no cree en la Eucaristía, esta multiplicación real que Él niega es lo que escogió el Señor en san Juan VI para significar la Eucaristía que Él es el Pan de Vida; y no lo dijo sólo ahí, lo ha dicho, que yo sepa, 3 veces, la última en la Misa, en Santa Cruz, Bolivia (http://es.radiovaticana.va/storico/2013/05/16/hoy_d%C3%ADa_est%C3%A1_en_peligro_el_hombre,_la_persona_humana,_la_carne_de/spa-692879). O, si gustan, para rematar y no hacer esto más pesado: “Jesucristo, Mahoma, Jehová, Alá [pues] estos son todos los nombres utilizados para describir un ente que claramente es el mismo en todo el mundo [en todo el MUNDO, OJO]” (http://www.cbn.com/mundocristiano/elmundo/2015/June/Papa-Francisco-dice-que-el-Coran-es-lo-mismo-que-la-Biblia/).

Pero, entonces, si esto es lo fundamental, si estamos en presencia de un ataque frontal a la Fe,  las verdades más básicas, incluso, las que sostienen que tengamos Fe, que haya moral, ¿qué se puede esperar? Se esperan acciones sistemáticas de destrucción de la Iglesia. El otro día Sandro Magister observaba que la revolución de Franc se lleva a cabo, sobre todo, en los nombramientos, en las creaciones de cardenales, en las ordenaciones episcopales: La verdadera revolución de Francisco se realiza a golpe de nombramientos. Pero uno puede, en este ámbito, mantenerse tratando de ir al premio gordo: a Cristo mismo, a la profanación de la eucaristía, centro y raíz de la vida cristiana, que, para colmo, quien la celebra y come y bebe indignamente, come y bebe su propia condenación. Esa fue la parada que tiraron en el sínodo doble, 2014-15. O pueden ir contra el sacerdocio, contra el celibato, tan odiado por el diablo, contra la masculinidad del sacerdocio ministerial cristiano, poner a mujeres a hacer parodias del obrar in persona Christi. Lo que se puede ultrajar es mucho, hay campo bastante… “y tenemos tiempo y poder: hemos entrado a la ciudadela, tomamos el Santuario mismo y tenemos todas las armas y las defensas, podemos apuñalar el corazón cuando queramos, pero podemos gozar torturando antes de hacerlo”.

Es una farsa: decir: “no atacaremos la doctrina”, cuando no le dan un respiro y cuando ellos la reducen a nada. Dicho todo esto, vamos a ver lo que le dijo Franc a la señora luterana casada con un católico, en el encuentro del papa con una comunidad de luteranos de Roma. La mujer quiere comulgar con su esposo; y le pregunta al Papa qué debe hacer. La respuesta es un calculado embrollo, de donde sale, sin embargo, toda la luz, absolutamente toda la luz: se le ven las costuras a nuestro panita.

“Gracias, señora. A la pregunta por si puede compartir la Cena del Señor no es fácil para mí responderle, ¡sobre todo delante de un teólogo como el cardenal Kasper [jajajajaja, qué comiquería]!  ¡Tengo miedo! Yo pienso que el Señor dijo, cuando dejo este mandato: ‘haced esto en memoria mía’. Y cuando compartimos la Cena del Señor, recordamos e imitamos, hacemos la misma cosa que hizo el Señor Jesús. Y la Cena del Señor será, el banquete final en la Nueva Jerusalén será, pero ésta será la última [¿quién habrá llamado a Cantinflas?]. A veces, en el camino, me pregunto –y no sé cómo responder, pero su pregunta la hago mía– yo me pregunto: ¿compartir la Cena del Señor es el fin de un camino o es el viático para caminar juntos? Dejo la pregunta a los teólogos, a aquéllos que entiendan. Es verdad que en cierto sentido COMPARTIR ES DECIR QUE NO HAY DIFERENCIAS ENTRE NOSOTROS, QUE TENEMOS LA MISMA DOCTRINA [parece que hay un algo irreconciliable: la doctrina] –subrayo la palabra, palabra difícil de entender [ay, pero, sorpresa, no es algo que no pueda atacarse]–, pero yo me pregunto: ¿pero no tenemos el mismo Bautismo? Y, si tenemos el mismo Bautismo, debemos caminar juntos [¿ves?, aquella diferencia no era tan irreconciliable, after all]. Ella es testigo de un camino muy profundo, porque es un camino conyugal, un camino propio de la familia, de amor humano y de fe compartida [ahora no es NI diferencia NI nada]. Tenemos el mismo Bautismo [esto sí vale, aquéllo, no]. Cuando ella se siente pecadora –aunque yo me sienta igualmente pecador–, cuando su marido se siente pecador, ella va delante del Señor y pide perdón; su marido hace lo mismo y va al sacerdote y pide la absolución. Son remedios para mantener vivo el Bautismo [confesarse con Dios y confesión sacramental: lo mismo]. Cuando ustedes rezan juntos, el Bautismo crece, se hace fuerte; cuando le enseñan [DOCTRINA FIDEI] a sus hijos quién es Jesús, por qué vino Jesús, que cosas hizo Jesús, hacen lo mismo, lo mismo en lengua luterana que en lengua católica, es lo mismo [esto recuerda aquello: “Si la educación de un chico se la dan los católicos, los protestantes, los ortodoxos o los judíos, a mí no me interesa. A mí me interesa que lo eduquen y que le quiten el hambre. En eso tenemos que ponernos de acuerdo”]. La pregunta ‘¿y la Cena?’ Hay preguntas a las cuales, si uno es honesto consigo mismo y con las pocas “luces” teológicas que yo tengo, se debe responder lo mismo, ‘eso velo tú [mismo]’. ‘Esto es mi Cuerpo, Ésta es mi Sangre’, ha dicho el Señor, ‘haced esto en memoria mía’, y esto es un viático que ayuda a caminar [sí, pero para el que lo reciba dignamente, hombre]. Yo tuve una gran amistad con un obispo episcopal, 48 años, casado, dos hijos y él tenía esta inquietud: la mujer católica, los hijos católicos, él, obispo. Él acompañaba a su mujer y a sus hijos los domingos a la Misa y después iba a hacer el culto con su comunidad. Estaba a un paso de la participación en la Cena  del Señor [sorry, baby, no pagamos aproximaciones]. Después, el siguió adelante, el Señor lo llamó, un hombre justo. A su pregunta le respondo con otra pregunta: ‘¿cómo puedo hacer con mi marido, para que la Cena del Señor me acompañe en mi camino? [¿¿¿¿????: Cantinflas, una vez más]’ Es un problema al cual todos deben responder. Pero me decía un amigo pastor: ‘nosotros creemos que el Señor está ahí presente. Ustedes creen que el Señor está ahí presente. ¿Y cuál es la diferencia?’ – ‘Ay, son las explicaciones, las interpretaciones…’ [aquí viene el ataque frontal, la neutralización de la doctrina, aquí la bota a la basura, sin paliativos: nos separa la doctrina, aunque nos une todo lo demás, pero la doctrina no es nada, luego, nada nos separa: somos luteranos, muchachos]. La vida es más grande que las explicaciones y las interpretaciones [la vida es más que la doctrina]. Siempre refiérase al Bautismo: ‘una Fe, un Bautismo, un Señor’, así dice Pablo y de ahí se siguen las consecuencias. Yo no oso a darle permiso de hacer esto, porque no es mi competencia [tú eres el Papa, tienes competencia en esa materia: para decirle que no puede hacerlo; claro que no puedes violar el límite de tu autoridad, dándole ese permiso, aunque aquí lo hagas, a la manera jesuítica, diciéndolo sin decirlo]. Un Bautismo, un Señor, una fe [somos lo mismo, nos une la vida, nos separa lo insignificante]. Habla con el Señor y sigue adelante [comulga, mija, comulga]. No oso decir más [si lo hiciera sería demasiado obvio y se organizaría la resistencia, la táctica no permite eso ahorita… a lo mejor después de que, el año que viene sí, me den el nóbel de la paz]”.

Lo ven. La comunión a los luteranos, porque lo que nos separa es la doctrina, que no es nada. Magister dice que dijo que sí y que no y que todo lo contrario (como dijo aquél que nos avergonzó en la ONU), aunque, al final, como que le dio el permiso (http://magister.blogautore.espresso.repubblica.it/2015/11/16/si-no-non-so-fate-voi-le-linee-guida-del-papa-allintercomunione-con-i-luterani/). Pero eso es porque el inteligente periodista no leyó tan cerca la cantinflérica declaración. Por supuesto, es una cantinflada, para engañar. Su poder viene de ser el papa, de ser jefe de la Iglesia, si fuera derecho y sin tapujos, perdería toda pretensión para sentarse en la mesa delos tiranos mundiales, de los “signos de los tiempos” personificados, en la cabeza de Rockefeller, Steven, el que está detrás de Christiana Figuera, la mujer del cambio climático de la ONU (la que dirigirá la reunión de París, a fines de este mes), que dice, como el papá de este Rockefeller (Nelson), que China tiene el régimen ideal (porque limita, a la fuerza y con el homicidio, el crecimiento poblacional). Quiero decir, de ellos es de los que hablaba cuando, en la Laudito si, decía que de la ONU debía salir el gobierno mundial, a ayudarlos a salirse con la suya fue a Nueva York en septiembre. ¡No puede hablar claro, tiene que “armar lío”!

¿Qué nos queda a estas alturas? Rebelarnos, ir de frente, que este hombre ya se ha quitado la careta mil veces, los que no lo ven es porque no quieren verlo, pero tenemos a un comunista macho como papa y a cada paso queda demostrado… y últimamente ´parece sentirse intocable, absoluto triunfador, sin enemigos. No importan, nosotros nos rebelamos, como lo hicieron los padres de la Iglesia, como lo han hecho todos los valientes de todos los siglos, como lo hizo San Bonifacio, como el cardenal Van Thuan, como los cristeros: ¡¡¡Qué viva Cristo Rey y Santa María de Guadalupe!!! Contamos con las palabras del Señor y con todas sus promesas. Déjenlos que ganen el mundo, a ver qué dan a cambio de su alma. Nosotros, a buscar el Reino de Dios y su Justicia, que, sobre lo demás, ya veremos, ya verá el Padre. REBELIÓN, REBELIÓN, REBELIÓN DE LA ESEMNCIA, EN LOS TIEMPOS DEL PAPA QUE SE HA LANZADO TAN DURO CONTRA LA DOCTRINA, CONTRA EL FUNDAMENTO DE TODO…

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¿Destruir a la Iglesia por la modernidad? El sínodo contra la familia de Francisco

¿Pero qué ofrece ésta, si no totalitarismo y genocidio?

Una imagen que significa el momento presente: la jerarquía actual tratando de afiliar la Iglesia a la revolución modernista... en todas sus vertientes

Una imagen que significa el momento presente: la jerarquía actual tratando de afiliar la Iglesia a la revolución modernista… en todas sus vertientes

I.- La modernidad

El asunto se puede ver desde diversos puntos de vista, 1) desde una aséptica mirada a la historia del pensamiento, por ejemplo; 2) o desde la historia política de Occidente y su influencia planetaria; 3) o de su nefasta influencia en la religión. No importa desde dónde lo agarres, la modernidad, todas sus corrientes, sin excepción de una sola, está hecha de voluntad de poder gnóstica. Vamos verlo brevemente.

1) Descartes y su voluntad de dominio exacerbada, recogida en el Discurso del Método y en muchas de sus cartas, da la nota de la modernidad, una tradición que niega que lo sea, pero que lo es, efectivamente, que llega a su culmen cuando este pensador y, tras él, Kant, Condorcet, Hegel, Marx, Nietzsche decidieron que el hombre debía proclamar su propia apoteosis e instalar la religión de sí mismo, arrojando la verdad, el orden, a Dios, todo lo que suene a límite; en una palabra, cuando erigieron la religión del progreso. Eso, claro, viene del padre de todos, Guillermo de Ockham, para quien todo era un asunto de libertad como indeterminación absoluta y capacidad igualmente absoluta de la voluntad de autodeterminarse sin relación a nada fuera de sí ni a ninguna naturaleza o determinación esencial propia. Ahí, la moral es lo que diga el más fuerte, “dirigido” por una moral así. De Ockham a Hobbes, la diferencia es el tobogán que va de Dios-legislador al Leviatán; de Hobbes a Kant, el que va de Leviatán a la Voluntad humana; de ahí a Marx, el que va de una voluntad supuestamente racional al simple totalitarismo descarado ya…

2) En la historia política, la modernidad ha producido varios regímenes de gobierno, los más prominentes son el liberalismo, el comunismo y el nacional-socialismo. De éstos, el comunismo y el nacional-socialismo están justamente desprestigiados, con sus millones de muertos, fuera del vientre materno. El liberalismo, fuera de su asociación capitalista, goza de prestigio, incluso, entre algunos, en lo que a su aspecto económico se refiere. Bueno, que injusticia que, como forma de gobierno, este nefasto modo de tiranía y de hipocresía goce de buena salud hoy. La inspiración de la masacre de La Vendée, de las hambrunas de Irlanda, mediante las cuales el capitalismo británico acabó con millones de almas, en varias oportunidades, con la mayor crueldad, porque “el gobierno no debe intervenir”. Claro, no debe intervenir, debe erigirse en muro de contención, si se trata de favorecer a los plutócratas que controlan el gobierno de Inglaterra o los Estados Unidos, pero debe usarse como modo de abrir las barreras arancelarias de los países, a los que se los presiona hasta el cansancio para que permitan que las súper-empresas transnacionales puedan acabar con la industria nacional. O, si el caso fuera que un país con cierta capacidad de resistir, como China, la ejerciera, entonces vendrán, meterán opio de contrabando en el país y, cuando el gobierno trate de frenar la invasión maldita, vendrán los gobiernos, que no deben meterse nunca en economía, y harán las Guerras del Opio, para quebrar la resistencia. En la segunda Guerra Mundial, estas potencias buenas empujaron todo hasta la destrucción total de Japón y Alemania, para lograr la “rendición total”, que era el fin de los esfuerzos de guerra, según el pacto Churchill (buen muchacho él, santón del mundo contemporáneo) y Franklin Delano Roosevelt. Bombardearon ciudades alemanas y japonesas, destruyeron esos dos países hasta sus cimientos, lanzaron las bombas de Hiroshima y Nagasaki, mataron millones de civiles y prepararon el ascenso de la Unión Soviética y la Guerra Fría. Antes, Churchill impuso políticas leoninas a la Alemania de la posguerra, entre el 18 y el 20, produciendo una hambruna que mandó al otro mundo a centenares de miles de almas. Y toda esta gente, unos y otros y todos asociados, levantan el actual monstruo chino y la maquinaria del filicidio (aborto) y el parricidio (eutanasia), que se ha llevado a casi dos mil millones de personas, sólo en los últimos 40 años. No se diga nada de las drogas, de la destrucción de la familia, la promoción de la aberración, de la chabacanería (por ejemplo: la “música” moderno-africanoide, en todas sus corrientes, la discoteca, los modos modernos de diversión, la entronización del dios diversión, etc.), pare de contar. Claro, todo estop se resume en una palabra, en el rasgo común en el que conectan todos estos modos de “organización” política: totalitarismo, fenómeno moderno por excelencia.

3) En cuanto a la corrupción de la religión, sólo consideren qué puede pasar a la religión del Crucificado, del máximamente humilde, puesta a ser “interpretada” bajo el prisma de estas rebeliones de la soberbia exacerbada. Esto va más allá de lo que vio el papa Pío X, no se obtiene de aquí, apenas, la “suma de todas las herejías”, eso será para algún tonto que crea que se puede ser moderno, estrictamente tal, y cristiano. Los hay, es verdad, y para ellos vale lo que dice el papa Sarto. En realidad, quien entiende bien esto lo que es es un cínico infiltrado, no un hereje, es un ateo que se metió donde podía destruir más, no uno con errores doctrinales. La cuadratura del círculo, la religión nihilista, historicista, sentimentalista y pare de contar, religión y mil cosas que la contradicen…

II.- El modernismo católico y el sínodo contra la familia de Kasper y Francisco

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Sínodo, día 2, reporte: los obispos como instrumentos de la estafa

Todo va como lo ordenó Francisco, según el instrumentum laboris

Cabeza visible y portavoz para los angloparlantes de la "cofradía"

Cabeza visible y portavoz para los angloparlantes de la “cofradía”

El padre Tomás Rosica es una maravilla. Él hace de todo por mostrarnos las intenciones de la “cofradía” comunista, masona, homosexual y demás bellezas que está dirigiendo la Iglesia de Jesucristo en estos días. Que la está dirigiendo al abismo. Hace un poco menos de un año, demandó a un señor bloggero de su país, Canadá, por reportar su candor anti-católico. Se tuvo que echar para atrás, claro, su jefe directo, Francisco en persona (me imagino), lo mandó a retroceder: ¿cómo ponemos la cara de misericordiosos si estamos demandando a los que denuncian nuestras intenciones? Ustedes dirán que por qué digo que éste es subalterno directo, sin mediación; fácil, porque es el vocero para el mundo de habla inglesa todo. Casi na, mamá.

Bueno, ustedes saben, el sínodo es una encerrona en la que se agarró a un poco de obispos de todo el mundo, se los metió en un cuarto a que hablaran de cosas, comieran galleticas y estrecharan sus vínculos; mientras la cofradía prepara su ataque. La idea es decir que el ataque es un resultado del consenso de todos los obispos del mundo. Ellos no se reúnen todos juntos, sino a oír los discursos de los jefes de la cofradía, Francisco a la Cabeza, a diario, Baldisseri y demás. No votan, sino los puntos del instrumentum laboris, no hacen propuestas, todo está en el instrumentum laboris, no publican sus opiniones, no tienen sino tres minutos para hablar. La cofradía es la que habla por la prensa. No salen documentos que puedan protestar, como la relatio post disceptationem de la mitad del sínodo del año pasado. Así, uno sabe que el instrumentum laboris dice que la homosexualidad es buena, que el concubinato es lícito, que el matrimonio es apenas un ideal, que la contracepción es una opción válida, que toman las personas guiadas por el cura, que los métodos de reproducción artificial son neutros moralmente, que la educación sexual es deseable, que la moral es progresiva, que la ética de la situación es verdadera… Uno lo ve y entiende el reporte del segundo día de Rosica, todo según Zenit, agencia vaticana:

Según el portavoz vaticano: Debe desecharse el lenguaje divisor: ‘pecado’, ‘desorden’, ‘objetivamente malo’, ‘perverso’, son términos inaceptables; “hay que abrazar la realidad como es”, el lenguaje tiene que ser misericordioso, porque estamos en el año de la misericordia [es el año para cambiar la dureza de Dios, para enseñarle a ser misericordioso, como Francisco; y a ser así para siempre, para los milenios por venir, como Kasper dice que Dios tiene sentimientos, esto no debe ser ningún error teológico: la cofradía es la que sabe]. El lenguaje deber ser incluyente, no excluyente, particularmente con los HOMOSEXUALES, “no debemos tener miedo de nuevas situaciones complejas”. Todo esto lo dijo, acompañado de Federico Lombardi, el arzobispo italiano Claudio Celli, y  el cardenal Canadiense Paul-Andre Durocher, que, cuando le preguntaron sobre la relación entre la doctrina y las prácticas que estaban proponiendo, dijo que, si alguien quería aprender doctrina, debía acudir al Denzinger, pero que el sínodo trataba de decisiones, de pastoral, etc.

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