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Tag Archives: felicidad

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Francisco apunta a la felicidad y hasta un pagano se horrorizaría

¿Cristiano, clásico, qué, Marx? La respuesta: en el calentamiento global

Francisco, no fue el día que enseñaron filosofía y teología en el seminario jesuita, al parecer

Francisco, no fue el día que enseñaron filosofía y teología en el seminario jesuita, al parecer, tenía cosas mejores que hacer, a lo mejor fue a un partido de fútbol: más productivo que andar llenándose de esas ideologías farisaicas, neopelagianas, gnósticas, etc. y pare de contar

El señor Francisco, Papa, dio sus diez consejos para ser feliz (el 27-07-14, en: http://www.clarin.com/sociedad/Gran-repercusion-exclusiva-Viva-Papa_0_1183081740.html). Según parece, según he leído varias veces (lo que ustedes pueden buscar con Google muy fácilmente), los diez consejos provocaron “furor en Internet”. Abajo los voy a copiar, en el lado izquierdo de un cuadro, los consejos de Francisco; en el derecho, copiaré los materialistas y de inspiración empirista de un artículo mundano, de ésos que la estulticia extrema de hoy presenta como “científicos” para que la ignorancia quede bien engañada. Así, tendremos un cara a cara Francisco, Papa, Vs. Francisco Lira, articulista mundano de la ciencia sobre la felicidad (http://www.upsocl.com/comunidad/las-diez-maneras-de-ser-muy-feliz-cientificamente-comprobadas/).

Antes de eso, quiero hacer una brevísima consideración sobre estos consejos del señor Francisco, Papa. Al final, voy a comentar uno por uno de los 20 consejos  que copio. Vamos a empezar, pues, con el comentario general.

Los consejos de Francisco, de Su Santidad, son cosas así como “vive y deja vivir”, “no impongas tus creencias”, “vista a tu familia”, “los sindicatos tienen razón, los domingos son familares”. En ninguna parte, nombra a Dios; en ninguna parte, nombra los ocho consejos que Jesucristo en persona nos dio para ser felices, llamados Bienaventuranzas. Dejando ahora de lado este “pequeño” faux pas, este desliz, se puede hacer una breve comparación, muy superficial, con Aristóteles, Platón, Juan Pablo II, San Agustín, Santo Tomás. Con quien usted quiera: you name it, dicen en inglés. Para Aristóteles, la felicidad es imposible sin la vida virtuosa (cfr. Ética a Nicómaco, libros I y II); además, sin amigos, nadie escogería vivir, ellos son indispensables para ser felices (cfr. Ética a Nicómaco, libro VIII); y, ultimadamente, la felicidad, que trata de un bien último (que da sentido a todo lo demás) y proporcionado al hombre, sólo se realiza al realizar una actividad, la más alta, que, por ser virtuosos, nos es connatural: la contemplación de la verdad, de la Verdad divina (cfr. Ética a Nicómaco, libro X). Para Platón, ser bueno y ser feliz son lo mismo (cfr. Gorgias), de modo que las adversidades no nos pueden quitar la felicidad: mientras que ser bueno es ser justo y piadoso, virtuoso de todas las maneras posibles, señor de sí mismo (cfr. La República, libro IV), de modo que, cualquier corrección que se haga, en lo referente a la concepción y realización de estas cosas, aún bajo severas penas, es el mayor favor que se pueda hacer a un hombre. El señor Francisco, Papa, para quien hay que dejar que la gente piense lo que quiera (vid., abajo, sus consejos 1 y 9), para quien la conciencia individual, en cuanto tal, es el juez universal, haría bien en leer estas admoniciones platónicas. Estamos hablando de autores paganos, no de grandes místicos católicos, ni de fariseos-ideólogos, pagados de sí mismos, apegados a sus prácticas, cuenta cuentas del Rosario, pelagianos y neopelagianos, gnósticos, como el gusta llamar a los católicos ortodoxos. ¿Qué habría que decir del propio Jesús: “el reino de Dios está cerca, ARREPENTÍOS Y CREED EN EL EVANGELIO” (Marcos 1,15)? ¿Qué, se trata de uno que no es “misericordino”? ¿La “misericordina” es superior a la Misericordia misma subsistente?

Pero hay que ver más. Uno abre cualquier libro de cualquier padre de la Iglesia y lo tendrá claro: la felicidad es un asunto de posesión de Dios, por la unión personal, que proviene de la gracia de la caridad, amor de amistad con el mismísimo Dios. En esto, Voegelin asegura que el Cristianismo supera a las doctrinas de los clásicos griegos; y que, juntos, son lo más luminoso que la tierra haya parido; lo mismo lo dice Orestes Brownson o cualquier otro con un milímetro de frente, porque es la verdad. No hay que ser un gran erudito, haber leído las Confesiones y la Ciudad de Dios, de San Agustín; a los padre apostólicos, a los padres del desierto, a los capadocios, a los apologistas del siglo II, a los teólogos del III: Orígenes, Clemente de Alejandría, Tertuliano, Hipólito, etc. Uno abre la Teología Moral de Pinkaers y ya lo sabe: la ética cristiana es una ética de bienes, NO DE NORMAS (señor Francisco, Papa: no puede llamar a los demás “fariseos” any more, no les pega), de amor, de felicidad en Dios. Lo ha sido en toda la historia; y la desviación es el ockhamismo y su influencia; de eso, los tomistas y muchos otros están bien vacunados.

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Harvard: “la felicidad es cantidad”

A lo mejor ponen una vara en París, con el metrofeliz

Instrumentos a aplicar a la satisfacción existencial, a la identificación con el sentido de la vida, con la virtud y el fin último de toda la vida

Instrumentos a aplicar a la satisfacción existencial, a la identificación con el sentido de la vida, con la virtud y el fin último de toda la vida

Hace un tiempo, me encontré un artículo muy curioso, firmado por Raúl Fain Binda, de la BBC, el 23-3-09. Se llamaba La Felicidad es latinoamericana. Citando al periódico inglés, The Guardian, daba un resumen de un ranking de felicidad de países. Sólo les digo que Colombia estaba en el segundo lugar (ojalá y sea así, que los hermanos de allá sean muy felices) y Estados Unidos de 150, entre 178.

Me interesa que vean esto: el referido diario “destaca, en su edición del lunes 23 de marzo, que los países ‘más felices’ no son necesariamente los más ricos. Y lo ilustra con un cuadro comparativo, citando el Índice de Felicidad. A diferencia de los indicadores convencionales, que reflejan la riqueza material de cada país, el ‘Happy Planet Index’ refleja la percepción del bienestar, tanto social como individual, asociado con la eficiencia ecológica de su manifestación y la expectativa de vida en cada país”. Están tan ciegos, que dan estos palos. Haberse visto, unos “líderes de este mundo” pretendiendo medir lo inmensurable y poniéndose a discutir sobre cuáles sean los patrones de medida y no de una persona, sino de países enteros. Después, que midan cuántas ganas tengo de estar siempre con mi familia o de conocerlos a todos ustedes… y que luego me cuenten. (más…)