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Tag Archives: familia

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El papa formalmente hereje

La exhortación postsinodal es el paso en falso, el punto de no retorno

El momento histórico: la herejía clara recibe la rúbrica papal por primera vez en la historia, esto tiene consecuencias insospechadas

El momento histórico: la herejía clara recibe la rúbrica papal por primera vez en la historia, esto tiene consecuencias insospechadas

Escribo rápido, porque estoy en necesidad de hacerlo, aunque no tengo una cómoda oportunidad. Ha sucedido algo único en la historia. Ha habido papas malvados, ladrones, invertidos, violadores. Unos 15 papas malvados. Nunca, ninguno había lanzado una herejía formal…

Señor Francisco, quien, por avatares de la vida, ocupa actualmente la Sede apostólica, se puso hoy formalmente en estado de herejía. Y eso, señores, es uno de los problemas más graves de la historia: en dos platos, el deseo sexual está por encima de la Palabra de Dios directamente revelada y los sacramentos de la Iglesia. Ahora los divorciado y unidos civilmente, según él, pueden comulgar sin dejar de tener sexo. Le digo, con San Roberto Belarmino, Santo Tomás, San Alfonso María de Ligorio, Voice of the Family y el código de derecho canónico vigente (CCC 212,3): que hay que resistirlo por tirano.

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Se fue mi hermanita

Vino Belén, mi hermanita, la que cuida a mis papás… la que, sin embrago, es amiga de un poco de sifrinas bobas…

La viuda puso una ofrenda que parecía minúscula, pero era la más grande, era todo su ser, el de una mujer de una pieza, pura generosidad sin doblez

La viuda puso una ofrenda que parecía minúscula, pero era la más grande, era todo su ser, el de una mujer de una pieza, pura generosidad sin doblez

A veces, la gente como yo, la gente dedicada a luchar “por el bien y la justicia”, los que, en verdad, nos dedicamos a esto, a estudiar hasta lo más profundo que podamos lo divino manifestándose en todo y la forma de contrarrestar los ataques que a ese gran Amor enfilan los poderes de este mundo, los que nos dedicamos a esto, podemos tener una cierta distorsión en cuanto a la propia imagen. Uno es un simple tipo, cuya vocación fue ésta y no la de barrendero o de abogado o de ingeniero. En lo que uno hace es mejor o peor y lo hace con más o menos amor, perdiendo más o menos tiempo… Pero, como uno sabe que está en contacto con lo mejor, uno puede creer que uno tiene una participación especial de eso, sin regodeos conscientes ni nada, no es narcisismo; es algo un poco natural, pero que tiene que ser controlado.

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La tiranía de la homo-phobia y la revolución de la irracionalidad, I

En su realismo mágico, no-argumentos convencen a todos

Platón y Aristóteles. Platón es un caso emblemático del personaje histórico que el lobby homosexual quiere presentar como uno de los suyos, para ganar respetabilidad, cuando fue un fuerte opositor de toda forma de sexo que no fuera la natural en un matrimonio como Dios manda

Platón y Aristóteles. Platón es un caso emblemático del personaje histórico que el lobby homosexual quiere presentar como uno de los suyos, para ganar respetabilidad, cuando fue un fuerte opositor de toda forma de sexo que no fuera la natural en un matrimonio como Dios manda

A mi ahijado, David, que Dios lo ilumine

Cirilo – Hola, Macrobio, desde aquella vez que hablamos de Homofobia, Misantropía [léanlo, éste es continuación de aquél] que no nos encontrábamos, ¿no? ¿Te acuerdas?

Macrobio – Por supuesto, Cirilo. Ese día sí estuvo buena la conversa, yo recuerdo eso de que los gemelos monocigóticos muestran que los argumentos “biologistas” de los del lobby que usa a los homosexuales como arietes son puras pamplinas: éste, que sería su mejor argumento, vuela por los aires, sólo un número que va, según los estudios, del 10 al 40 y dele % de los casos, cuando uno tiene tendencia homosexual, el otro también la tiene, ¿no? ¿Cómo sería genético, si números tan pequeños, explicables más por la educación común, observan la coincidencia?

C – Así mismo es.

M – Para mí, ese argumento es bastante inolvidable, pero todavía tengo muchas dudas.

C – ¿Sobre qué, sobre lo de la “homofobia”, en vez de ‘misantropía’?

M – No, chico, eso está más que claro, la palabra ‘homo-phobia’ es un neologismo estúpido lingüísticamente, un sinsentido, un invento de un estúpido que no sabe nada de griego ni de cómo llegaron las palabras del griego a las lenguas romances. Da lástima que la gente repita así, como lora, esa payasada. Sobre todo porque, como tú dijiste, nadie le tiene “miedo” (phobia) a nadie, de lo que se trataría sería de que eso es inmoral, punto. El problema lo tengo ahí.

C – ¿Dónde?

M – En dos cosas, en realidad. En que, según dijiste, eso no es un asunto de los homosexuales, sino de grupos diferentes, que usan alguna aspiración que pueda parecer de éstos, que pueda usarse para manipular a la sociedad, unos que quieren ejercer el gnosticismo. También que lo que dijiste de la inmoralidad de la homosexualidad todavía no la veo, es decir, tú parece que argumentaste concluyentemente, pero, de todos modos, no me convence.

C – Ay, Macrobio, sigues siendo un tipo interesante, con razón me gusta discutir contigo, porque te aprecio y me haces explicarme a la plenitud de mi capacidad. El otro día, escribí un artículo sobre cierto tema en el que tocaba este asunto: cómo las masas de hoy, más que nunca antes, son caldo de cultivo para una tiranía sin precedentes. Das argumentos concluyentes, irrefutables, y no los aceptan, por no ser lo que ven en la televisión; mientras que, en ésta, los bombardean de “no-argumentos”, de paja barata, y se la comen con sal y pimienta. Una vez, yo le dije a un alumno que, dadas unas premisas, la conclusión se seguía de manera necesaria, si se cumplían los requisitos de validez: el genio me respondió que eso era “MI VERDAD”; traté de hacerle ver que lo que decía era locura y no había manera de que entendiera. ¿Ves?, la tiranía ya puede hacer lo que quiera, la gente cree que la lógica y la matemática, por hablar de dos ámbitos de necesidad absoluta, que están al alcance de las masas, son asuntos de los que se puede disponer, que son “subjetivos”…

M – ¿O sea que me estás aplicando la receta a mí, Cirilo, yo soy uno de ésos?

C – Cálmate, compinche, la cosa es que yo creo que el otro día argumentamos concluyentemente y me dices que no te convence. Déjame acordarme: hablamos de la biología, lo de los gemelos, que ya tú nombraste y que no pones en discusión [porque, en verdad, es indiscutible]. Dijimos que ni ellos se lo creían y que,  por eso, lanzan argumentos de que el hombre tiene el poder sobre la materia y la naturaleza y, por tanto, puede tener “libertad” para violar la naturaleza y su cuerpo; que la “identidad de género” es un asunto de la conciencia y los sentimientos, sin cortapisas biológicos; que el sexo es un asunto biológico irrelevante; que es una mera construcción cultural (como si la cultura fuera una arbitrariedad sin sentido)…

M – Bueno, sí, ese día destrozamos estos argumentos que ellos aducen para justificarse, eso no lo pongo en duda. Eso no es lo que me inquieta, de hecho, es tontería: decir que, como manipulamos cosas naturales, todo lo natural es manipulable o que no hay orden natural es de una ingenuidad, de un candor, enternecedor, ¿no?, como si, porque yo puedo aliar metales o hacer que haya ciertas reacciones químicas, que cambien la composición de los materiales, yo pudiera también hacer que las reacciones se dieran de la manera que a mí me diera la gana y no como son, según la naturaleza de las cosas, eso que llaman “leyes”. O, también, como si, porque podemos comer pollo, entonces pudiéramos también cortarnos el brazo para calmar el hambre o porque nos parece que, como el sofá se ve mejor de ladito, el cuerpo se ve mejor siendo asimétrico: qué loco, ¿no?, qué argumento tan bárbaro, una especie de justificación inepta de la voluntad de poder: como puedo manipular, toda manipulación me es lícita…

C – ¡Bien dicho, Macrobio! Pero, entonces, ¿cuál es el problema?

M – El problema es que, destruir sus “justificaciones” no equivale a mostrar que la homosexualidad es mala, decir eso es un ad hominem, por más que ellos, todos y los más inteligentes de entre ellos y de entre los que los favorecen tengan mucho tiempo y hayan dedicado mucho esfuerzo al asunto, eso no quiere decir que se hayan dicho todos los argumentos posibles. La cosa es demostrar que la cosa es mala, no que el que la hace no la sabe justificar.

C – ¡¡¡Compañero y amigo, perdóname y una loa para ti!!! ¡Qué bárbaro, me siento un enano: venir a insultar a uno que es mejor que yo! Me merezco que me pongas una penitencia, man.

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Qué bellos los niños, más bella es la familia

Deténganse un día y contemplen: he ahí un papá, una mamá, he ahí algo sublime

Navidad 2006. En mi casa, la Sagrada Familia se yergue sobre los regalos traídos por el Niño Jesús. La generosidad de Dios se refleja y se expresa en la Familia y las tradiciones cristianas

Navidad 2006. En mi casa, la Sagrada Familia se yergue sobre los regalos traídos por el Niño Jesús. La generosidad de Dios se refleja y se expresa en la Familia y las tradiciones cristianas

Estoy parado en una acera, el ambiente es bucólico, es otoño, el suelo está cubierto de hojas de varios árboles ahí erguidos, protectores de los que se cobijan bajo su sombra; cuando el Sol descansa, ellos sueltan su gran cubierta y dejan que se vea el cielo gris. A un lado, en la acera de enfrente, se oyen unas voces, en la oscuridad de la mañana, volteo y veo tres siluetas. Es una madre con sus dos hijitos, el varón de unos siete, la hembrita como de cinco. Están conferenciando sobre algo, el chiquito hace unos movimientos chistosos, la piojita está agarrada de su mami, más grande, mucho más, que los árboles de los alrededores, todos juntos, que no suelta nunca la cubierta y aconseja y enseña y corrige y enternece. De repente, todo se ilumina, es una luz radiante, una luz que atraviesa las nubes y alumbra al sol, que calienta las estrellas, pero no encandila y sólo da paz, no quema. La mamá comenzó a moverse y a hablar, a mostrar lo que es una madre, empezó a dirigir a los chiquitos, a sus pequeñas promesitas, a hacer lo que Dios manda: a administrar ese depósito que Él nos hace, cuando nos da un hijo: tenemos que devolverlos… con muchos años de intereses muy altos, de unos pedacitos de carne y germen de hombre a hombres crecidos, dechados de virtud, sabiduría, amor y servicio. La madre se movió, aconsejó y empezó a recoger unas cosas del suelo. Sentí un impulso imparable: “¿qué están recogiendo?”; “hojitas, para una tarea”… una tarea del varoncito; recogí una y mi día estuvo pleno, había ayudado a ese reflejo inmenso de Dios padre, “de Quien toma su nombre toda familia en los cielos y en la tierra” (Efesios, 3,15).

Luego vino la reflexión. Los niños son bellos, un bebé es una ternura arrolladora. Eso atrapa a cualquier hombre que no sea pura depravación, digo, hay quienes los odian, pero son manifestaciones de una crisis sin precedentes en la humanidad, pero a ésos, ahorita, los dejo de lado. A una persona medianamente normal, un niño la desarma. Pero, en la virtud, unos papás, el amor de esposos, que procrea en cuerpos y almas, como dice Platón en El Banquete, en los cuerpos, a los chiquitos, en las almas, en su educación y su amor, en la verdad y en el bien, ese amor, es algo asombroso. Ese amor sí es como dice el poeta: es amor, porque, para esas almas fieles, “no se admite impedimento”: “al percibir un cambio [la vejez o lo que sea] NO cambia; ni propende con el distanciado a distanciarse… ¡OH, NO! Es un faro inmóvil, que contempla las tempestades y no se estremece nunca. Es estrella para dirigir el rumbo de sus chiquitos, cuya virtud se desconoce… y sólo Dios ha tomado su altura. No se pasa con las horas y las semanas rápidas, sino perdura hasta el fin de los tiempos”, hasta la Resurrección (paráfrasis del soneto XCVI de Shakespeare); es un amor real, incondicional, hasta el Infinito… y nada más, un amor verdadero, contra el que nadie puede nada: los hijos no tienen que hacer nada para que los quieran, no pueden hacer nada para que no los quieran. Así los forman en el Amor divino, el Amor del Padre del hijo pródigo. Así los llevan a la virtud; al punto en que, en la responsabilidad, pagarán la generosidad de los padres, en su responsabilidad de pastores o de padres de familia. Los niños son bellos, la familia es lo más bello. Por la familia, imagen especial del Padre, que toma su nombre de Él, de manera eminente, vale la pena morir…

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Uno está en una reunión de padres del colegio, se trata de los chiquitos, de niños todavía preadolescentes. Ve las tonterías de los papás, ve cómo corrompen a sus hijos, con celulares, permitiéndoles ver todas las porquerías que salen de Hollywood y de la industria de la pseudo-música, con juegos de videos, con malacrianzas sin fin, llevándolos a fiestas que no son propias de su edad, spas y salones de belleza y discotecas para impúberes: qué horror, qué asco. Uno alerta, hace la del profeta y, como el profeta, sale con las tablas en la cabeza. Es peor, uno los ve (a algunos), hablando de sus novias y novios nuevos, llevando las cargas de sus defecciones, del divorcio… no, no, no, montándoselas a sus hijos…

¿Es que los papás ya no son bellos? Los papás son bellos, la familia es lo más bello, la familia, escuela de virtud, sabiduría y amor, es lo más bello, el lugar privilegiado del amor asombroso, de la fecundidad infinita, de Dios. ¿Pero qué pasa? Hermanos: estamos en una tremenda crisis. Imagínense, la familia en ese estado… y eso no toca, todavía, el tremendo ataque bajo el cual está, desde todos los flancos. Los plutócratas cortan empleos, mientras bajan los salarios reales, tienen en eso, al menos, 4 décadas; mientras promueven, más y más, la impotencia de los padres llamada ‘derechos de los niños’, la destrucción activa, con los homosexuales y el divorcio, y el disolvente cultural televisivo, las drogas, la pseudo-música, la pseudo-diversión de discoteca, etc. El egoísmo llamado feminismo atropella, de manera invisible, a ese puntal hermoso, llamado mujer, ser hecho de entrega abnegada, lo más alto imaginable, la medida de Dios. LA GENTE ESTÁ INDEFENSA, ESTÁ SIENDO ARROLLADA DE MANERA INMISERICORDE Y NO SABE NI DÓNDE PARARSE, NO SABE QUE ESTÁ BAJO ATAQUE, ES UN VERDADERO ESPANTO, EL PEOR MAL DE LA HISTORIA, SIN DUDAS.

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Ante ese panorama, sólo queda algo que decir, todo lo demás sobra: Juro solemnemente, sin que me quede nada por dentro, sin guardarme nada, que lucharé hasta siempre, por la familia, contra la revolución. JURO SOLEMNEMENTE QUE MANTENDRÉ VIVA LA REBELIÓN, LA REBELIÓN DE LA ESENCIA: POR EL BIEN Y LA FAMILIA, POR EL REINO DE DIOS Y SU JUSTICIA…

Cuando ellas dejaron de querer just fun

El panorama de las relaciones hombre-mujer, a 5 décadas del triunfo revolucionario

La mujer con la jarra de alabastro, de Margaret Starbird, inspiradora del Código Da Vinci, un ícono del feminismo radical

La mujer con la jarra de alabastro, de Margaret Starbird, inspiradora del Código Da Vinci, un ícono del feminismo radical

En un país de Iberoamérica, hace 15 ó 20 años, el pobre muchacho tiene que ir la perorata. Tiene dos años de casado, una niña bella, de meses, y una esposa en la flor de la edad, aunque no en la flor del espíritu. “Yo no cargo carajitos, ¿qué crees tú, que yo voy a estar como las estúpidas ésas, como las que andan cocinando y dedicadas a su ‘casita’ como idiotas? Eso se lo dejas a tu mamá”. El muchacho, rápido y agudo, responde: “¿como la estúpida, pajúa, imbécil, idiota, tarada, retrasada, anormal de TU MAMÁ?”… “¿viste?, tú odias a mi mamá, eres una basura, como todos los hombres… es que no hay hombres… blablablá”. El muchacho vuelve: “no, hija, tú insultaste a mi mamá, yo no estoy insultando a la tuya, te estoy señalando la patraña de ceguera que estás repitiendo como lora, porque, sin darte cuenta, estás insultando a tu ídolo”… “¿viste?, tu odias a mi mamá, basura, inservible, anda a trabajá, a ve si haces algo”… “Yo trabajo y, además, me ocupo de los chiquitos, alguien lo tiene que hacer”… “ah, bueno, sí, a la miseria que ganas, le podemos agregar los 400 mil que nos ahorramos de sirvienta, gracias a ti”… El anterior cuento es repetición fiel de discusiones actuales, verdaderas, que tienen lugar, en la IN-cultura de la ideología del género, el feminismo, el comunismo, el cato-socialismo. Es la discusión de una niña de su casa, educada en un hogar católico; en un hogar de ésos, en los que los niños llegaron a la adolescencia por 1980, cuando la revolución sexual golpeaba con fuerza nuestro mundo, para que perdiéramos completamente la inocencia, para que los HOMBRES DEJARAN DE SER HOMBRES, LAS MUJERES DEJARAN DE SER MUJERES, EL AMOR PASARA A SER, A LO MARX, RELACIÓN DE PODER. Es la época en la que las señoras de su casa, especialmente las que no habían estudiado en la universidad, empezaron a sentir resentimiento contra los hombres, se empezaron a sentir inseguras con ellos, empezaron a querer dejarlos, pero a no hacerlo, por miedo, acrecentando el resentimiento. En un ambiente así, crecieron sus hijas; si el padre tuvo poca influencia en la casa, la madre fue el mundo de los niños y no sucedió, como en mi casa, donde mi papá era el “héroe absoluto”, que el papá tomó un lugar preeminente, por el curso normal de la naturaleza. 10 años más tarde, ya la revolución había triunfado y, ahora, ya no hay mujeres que estén en sus casas, prácticamente… y ay de las que están, son las “estúpidas” descritas antes: son de ésas de las que la gente, con desdén absoluto dice: “es floja, es estúpida, es sumisa, es sometida, es una medieval: NO TRABAJA”.

Norteamérica, 1995. Una reunión de feministas. la heroína seleccionada como oradora de turno: “Hermanas, me siento muy bien, hoy cumplo 20 años de mi primer aborto, afirmé mi libertad, en un mes estaré cumpliendo 15 de mi primera masturbación y 13 desde que salí del closet: la independencia está cerca, el falo ya no significará nada para nosotros, sólo una manguera de material biológico para producir a nuestros hijos del mañana… EL MAÑANA, EL MAÑANA, VIENE LA HORA FELIZ DE LA SOCIEDAD AMAZÓNICA, EL ESTADO FEMINISTA DE DERECHO, ESTÁ A LA MANO, YA SOMOS MÁS EN LA FUERZA LABORAL, YA LLENAMOS LAS JUNTAS DIRECTIVAS, HASTA DE LAS ASOCIACIONES DE MONJAS CATÓLICAS, YA NUESTRAS IDEAS IMPREGNAN EL MUNDO ENTERO, VIETNAM ACABA DE CAER, NO HAY QUIEN NOS PARE. El único obstáculo son las falsas feministas, las que ponen a la mujer como carne para la masturbación masculina, pero ellas nos sirven también: se hacen estúpidos los enemigos y caen en la cultura de la violación, desprestigiando aún más a la alicaída especie masculina…”.

Norteamérica, 1994. Una muchacha lleva un enorme contrabajo por la inclinada Charles Street de Baltimore. Un muchacho le ofrece ayuda, se negó; lo mismo sucedió al día siguiente, casualidades de la vida; y se repitió al tercer día… Sólo lo salvó un tendero que vio la cosa: la buena muchacha había decidido llamar a la policía: el tipo había incurrido en el delito de acoso sexual o, al menos, así lo creía ella… En realidad, era un pobre polaco católico, que, acabando de salir de la cortina de hierro, no tenía idea de estas derivas IN-culturales extrañas. “O sea que puedo ayudar a un viejito, a un físicoculturista, a un niño, pero no a una mujer, la caballerosidad es delito en América“, pensó.

Iberoamérica, 2005. La muchacha deja al marido, por feo, por inútil, por fracasado, porque ronca, porque sufre de migrañas, porque “ya no es el mismo”, porque le dan malos humores, porque “el amor acaba”… Y SE VA CON SU MAMAÍTA, QUE SÍ ES UN ÁNGEL.

Cualquier lugar del mundo, cualquier momento de los últimos 25 años. La muchacha deja al muchacho… ES QUE EL PANADERO ESTABA MÁS BUENO… ¿O ERA QUE TENÍA MÁS PLATA?… O ERA QUE… LO QUE SEA… Lo que dijo la Chilindrina, en 1978: “si una mujer te dice que te cases con ella, te amuelas“, obedeces sin chistar, sin mohínes, sin majaderías…

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Ése es, más o menos, el cuadro del feminismo contemporáneo, incluido el llamado “feminismo de cuarta generación”, el último grito, ya no tan nuevo: la libertad de la mujer, la que buscaban las grandes, desde Godwin hasta la Sanger, pasando por la Kollontai y todas las demás, es la libertad del falo y la del estado feminista de derecho… Es la Woman with the Alabaster JarLa mujer con la jarra de alabastro, inspiradora del Código Da Vinci: es Margaret Starbird y sus fantasías locas sobre María Magdalena, su relación con un Jesús pagano, new age, de hecho, gnóstico, propugnando una vuelta al estado de inocencia, al de las diosas femeninas, en un mundo idílico matriarcal, luego del pecado de la caída en el patriarcalismo, con sus guerras y desequilibrios…

***

En verdad, uno ve el cuadro y ve la inconsciencia de nuestra gente frente al tamaño del mal, aunque últimamente se ha ido develando su fea cara: ya como que estamos maduros para que los ideólogos salgan de sus círculos esotéricos y revelen la verdad al público en general, eso que llaman salir del closet. Es lo que hizo el cura irlandés el otro día, en plena misa, dijo que era invertido, que había que apoyar el cambio de la ley en ese país; es lo que mostró la gente que lo oía, la que lo ovacionó (vid.: http://www.irishcentral.com/news/politics/Dublin-priest-says-he-is-gay-during-Mass–receives-standing-ovation.html). Muy bien, la cara ha salido, pero vamos a retomar la cosa, en el nivel de inconsciencia de nuestra generación, la de los que tenemos 45; y que los de 20 nos digan si ellos sabían, en general, más… Así, uno ve la inconsciencia de nuestras mujeres, primas, amigas, esposas, hermanas, repitiendo slogans feministas, de nuestras mamás, de las mamás de nuestros amigos, de nuestras tías; uno la contrasta con la maldad de Freud, misógino radical (recuérdese, nada más, el complejo de castración…), inspirador de las feministas y de la revolución sexual toda, para quien el “amor” es “identificación”, como para un cristiano, sólo que con la diferencia de que, para él, eso significa, no un movimiento extático-celestial, sino una especie de aspiradora radical demoníaca, en la que el yo se apropia de toda la realidad, pues sólo vive para el autoerotismo y el narcisismo absolutos. Uno ve eso; uno las ve repitiendo partes de discursos que continúan con la independencia fálica, asumiendo toda esa maldad, esa depravación. Uno ve cómo se corrompieron millones de hogares cristianos, de seminarios, de vocaciones, en nombre de esta gente, de estos mequetrefes, inferiores, pobres carajos, medios hombres, cuarto de mujeres. Uno ve todo esto y el dolor es inmenso. Es, de verdad, indescriptible. A mí me abruma, puede más que yo. Tengo que pedir fuerzas al Cielo para poder sobrellevarlo: Y QUE VALGA MI CONFESIÓN…

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Sobre los jerarcas misericordinos, la homosexualidad y las consecuencias del desorden

Mirada a 12 estudios que muestran el nivel del desastre

Cardenal Oscar Andrés Rodriguez-Maradiaga, arzobispo de Tegucigalpa, jefe del consejo de los 8 cardenales para gobernar la Iglesia universal, mano derecha de Francisco, Papa, presidente de Caritas Internationalis, uno de los mayores promotores de la homosexualidad en el mundo de hoy, revolucionario bravo

Cardenal Oscar Andrés Rodriguez-Maradiaga, arzobispo de Tegucigalpa, jefe del consejo de los 8 cardenales para gobernar la Iglesia universal, mano derecha de Francisco, Papa, presidente de Caritas Internationalis, uno de los mayores promotores de la homosexualidad en el mundo de hoy, revolucionario bravo

De acuerdo con el “combo-Francisco”, una serie de curas de alta jerarquía vaticana, cizaña sembrada por satanás en lo alto del Pueblo de Dios, de acuerdo con monseñor Bruno Forte, Antonio Spádaro, SJ (jefe de Civiltá Cattolica), Adolfo Nicolás, SJ (Prepósitio General de los jesuitas), y Lorenzo Baldisseri (Secretario General del Sínodo de los Obispos), según los cardenales Nichols, Maradiaga y Daneels, lo mismo que según Wuerl o Dolan, Marx o Schönborn, Kasper o Lehmann, ser misericordioso es decir que no hay pecado o no llamar pecado al pecado u olvidarse de todo esto, de la doctrina, que es de “ideólogos”, según el señor Francisco, Papa, o, también puede ser, de las Tradiciones, que, según el mismo Francisco, son de fariseos y pelagianos, hay que olvidarse de esto y, MISERICORDINAMENTE, hay que dar la comunión a los divorciados que viven con otras personas, a los arrejuntaos, a los homosexuales activos. Todos éstos deben ser recibidos en la Iglesia como si nada, deben recibir la Comunión, el Cuerpo y la Sangre de Cristo, deben poder hacer todo lo que hacen todos los demás.

Vamos a estar claro: 1) aquí, por ahora, no voy a hacer una disquisición teológica sobre que quien come y bebe del Cuerpo y la Sangre, sin distinguirlos, come y bebe su propia condenación; no voy a traer una retahíla de padres de la Iglesia que hablan sobre el particular, no por ahora. 2) Debe quedar claro que nadie dice que haya que ir por la vida cazando, literalmente, a gente viviendo en relaciones irregulares: todos podemos tener gente querida en estas circunstancias, los queremos, rezamos por ellos, los aconsejamos, les hacemos sentir el amor de Dios que hay en nosotros. 3) Tiene que ser diáfano, además, que no es lo mismo, pongamos como ejemplo hipotético, mi hermana, que está “casada” por el civil, luego de divorciarse de mi cuñado, que un fulano que viva en relación homosexual pública con otro invertido: hay grados de mal y grados de escándalo: no es inmediatamente evidente a mis hijos que mi hermana ande con un segundo hombre, como lo sería que mi primo llegara a mi casa, como si nada, con un “marío” o una “tamara”, no es lo mismo. Porque, para colmo, mi hermana no anda depredando o buscando relaciones promiscuas con frecuencia frenética, como puede caber presumir de un homosexual, sin que eso los afecte a todos. En mi casa, una hermana que fuera así podría entrar, con la condición clara de que no anduviera denigrando de las doctrinas de la Iglesia, bajo ningún concepto. El familiar homosexual no podría entrar, salvo muy claras condiciones, que incluyen el total destierro de su “compañero”, el decoro, el cuidado de las maneras, del vocabulario y del discurso, así como la total exclusión de la posibilidad, siquiera remota, de que se quedara solo con mis hijos menores de 21 años, entre otras. 4) Y, lo más importante, debe quedar claro que esos curas no son misericordiosos, son revolucionarios; debe quedar claro que revolución es guerra, que los revolucionarios, en sus guerras, no toman prisioneros, son guerras de exterminio, en las que no puede quedar nada del enemigo y, lo que se les escape, debe quedar como renegado o esclavos parias. Si fueran católicos, serían misericordiosos de verdad; si fueran curas católicos, estarían formados y sabrían en qué consiste la misericordia de Dios; si fueran curas católicos misericordiosos, sabrían cuán misericordiosa es la doctrina de la Iglesia sobre los pecados dichos. Sabrían cuán importante es una sexualidad sana, que se da sólo en el compromiso sincero de amor para toda la vida, llamado MATRIMONIO; que eso es lo bueno para los cónyuges, para sus hijos, para la sociedad humana y para la Iglesia de Dios. Sabrían que promover otra cosa equivale a introducir severos daños para todo el mundo, como, por ejemplo, lo pueden atestiguar los millones de hijos con vidas destrozadas por la claudicación de sus padres; o los millones de destrozados por sus propias claudicaciones; o las sociedades vueltas un desastre por su permisividad con la claudicación, la irresponsabilidad, la inconstancia, la lujuria desatada; o como lo atestiguan las inmensas aberraciones que siguen a esa caída de la humanidad, que están a nuestra vista para que las veamos, sin ningún  problema: drogas, promiscuidad, homosexualidad, amenazas de bestialismo e incesto, depresión como mal endémico, graves desórdenes sociales, ruptura de los vínculos sociales y entre las generaciones, suicidio y pare usted de contar. ¿Qué misericordiosos ni qué misericordiosos? Tiranos totalitarios, revolucionarios gnósticos, cizaña en la Esposa y Cuerpo Místico, enemigos de Dios, gente a la que hay que combatir: eso es lo que son.

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Mío

¿Qué es, en realidad, mío, si mi ser no lo es?

Éste es, probablemente, el mejor libro de Lewis

Éste es, probablemente, el mejor libro de Lewis

Dice el muchachito de tres años: “mío”… y, por arte de ilusionismo, hace SUYAS todas las cosas. “Oye, tienes que ser mi amigo, fíjate, tu mami es mi hermana”; “¡¡¡NNOOOOOO, ELLA ES MÍÍÍAA!!!”. Su peluche es suyo, su pelota es suya. “Vamos a jugar, mira, ahí está esa pelota sin usar”; “¡nnoooo, mi peota e mmíííaa!”. Esta forma de mío es la forma favorita del infierno, en todo aquello que no sea un niño de tres años, como señala C.S. Lewis de manera tan acertada, en Cartas del diablo a su sobrino (The Screwtape Letters). De hecho, al pobre niño cuyos papás no lo saquen de esa dimensión de mío, le esperan momentos muy difíciles… y no digamos nada de quienes caigan en sus manos. En el mundo de hoy, una fuerte corriente cultural ha hecho la más grande de las magias gnósticas: ha hecho que todos se queden en el mío del niño de tres años sin educar, del hijo único, de padres desapegados, ricos y consentidores, de tres años. Oh, tragedia.

“Sueña el rico en su riqueza, que más cuidados le ofrece; sueña el pobre que padece su miseria y su pobreza; sueña el que a medrar empieza, sueña el que afana y pretende,
sueña el que agravia y ofende, y, en el mundo, en conclusión, todos sueñan lo que son y ninguno lo entiende […]. ¿Qué es la vida? Una ilusión, ¿Qué es la vida? Un frenesí, un engaño, una ficción, porque el mayor bien es pequeño y toda la vida es sueño y los sueños sueños son”, dice el gran poeta Calderón (La vida es sueño). “¿De qué le vale al hombre ganar el mundo, si ha de perder su alma?”, preguntó aquella Persona divina, la que se unió a nuestra humana limitación, sin limitarse en nada. “¿Quién tiene el poder? O Dios o el hombre, sólo una es verdad, cada respuesta excluye a la otra”: ésta es la respuesta del mago gnóstico, el inspirador de nuestro mundo: Marx. Él dijo “despertemos”, y quería decir “soñemos, vamos a soñar que somos dioses”. Y cada quien dijo, en nombre del comunismo, “soy dios, el mundo es mío, yo me defino, yo defino al mundo”.

Dijo la feminista: “mi cuerpo es mío, mato chiquitos, me independizo del falo”; dijo el avaro “liberal-capitalista”: “tengo ésta o aquella baratija, soy dueño absoluto”. Dijo el new age: “soy dios, me hago dios, construyo mi panteón y yo en el altar mayor, que se inmole el mundo ante mí, el portador del cristo cósmico, el hijo predilecto del universo”. Dijo el curita marxista-ateo-teólogo-teoliberal: “cristo es mío, es mío, porque soy el pueblo, soy el representante, el único, la avanzada del proletario en su lucha [intra-]histórica por la revolución, por destruir al opresor capitalista de todos los tiempos; la historia es mía y yo proyecto a otras sociedades las categorías que me den las ganas; y después digo que todo es intrahistórico y que cristo no puede hablarnos, pues es sólo un sentimiento sepultado por la historia”. Dice el homosexual: “mi cuerpo es mío, yo me defino, más aún, yo defino el parámetro de mi definición, yo soy un HOMO, y eso es bilogía, pero no, es elección libre, porque los sexos son biológicos y culturales, porque es cultural lo que yo diga, y la cultura la dicto yo, y yo soy HOMO, me reduzco a mis apetencias sexuales, y el que diga otra cosa es un nazi, según mi definición, que es mía”.

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¿Qué es mío, los latidos de mi corazón? No, yo no  dispongo de ellos. ¿Los cabellos de mi cabeza? Que lo diga el calvo, que querría tener su melena, a la que añora en su vanidad. ¿Mi vida? Nadie sabe el día ni la hora: ¿de qué le vale al hombre ganar el mundo, si ha de perder su alma? ¿Qué daría a cambio de su alma? ¿El mundo? Al morir, dice Gandalf, atravesamos la cortina gris del mundo: ¿de qué nos valdría ganar el mundo, con su cortina gris, cuando todas las formas quedan derogadas?

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