Kalós

Inicio » Posts tagged 'Dios'

Tag Archives: Dios

Anuncios

Dios: existencia, atributos, unidad y acción; una mirada a la filosofía y la ciencia

Ser sumo y perfecto, es uno, crea y nos oye

Contenido:

San Lucas dice que “nada es imposible para Dios” y que, por eso, Cristo es Dios y hombre

Dios todopoderoso y objeciones a partir del absurdo

Ciencia y Dios

La necesidad del ser y el universo precario y contingente

Acto y potencia, el Primer Motor Inmóvil, las cadenas causales y el Acto Puro

La tercera vía de Santo Tomás: lo contingente, lo necesario ab alio, lo necesario per se

Ser, actualidad, es verdad, bien y belleza; y eso muestra que Dios existe y es Verdad, Bien y Belleza infinitos

La quinta vía, revisited; y los milagros

Dios es Uno

Dios crea, produce el ser de la nada, produce los entes sin materia ni ningún otro sujeto preexistente

Los nombres de Dios, el Tetragrammaton y la analogía del ser

Dios nos oye y Dios se revela

Nos oye

Se revela

San Lucas dice que “nada es imposible para Dios” y que, por eso, Cristo es Dios y hombre

El modernismo, que domina al mundo hoy de manera total, no tiene ningún problema con decir las cosas más absurdas, con tal de no admitir que Dios existe y de Él dependemos: que de la nada viene, no algo, sino todo…

Así es, en el primer capítulo del Evangelio según San Lucas (vv. 35-36), se dice eso, que nada es imposible para Dios y que, por eso, la Virgen podría parir (como había dicho 700 años antes, el profeta Isaías [7,14]), que San Juan Bautista venía en camino, que Isabel, anciana y estéril, había salido en estado grávido, que Dios se haría hombre y sería el mesías prometido a Israel, para toda la humanidad. Es interesante ver cómo es esto posible, cómo es que en el Cristianismo, se pueden hacer todas estas afirmaciones: que hay Dios, que es uno, que todo lo puede, que es eterno, que hace milagros, que se ocupa de nosotros, que se revela, que se hace Hombre, que salva. Como todas estas afirmaciones, menos las dos últimas (Dios se hace Hombre, Dios salva) se pueden estudiar filosóficamente, vamos a estudiarlas, hasta donde la razón humana pueda averiguar. Puede que estemos haciendo el estudio más importante de nuestras vidas…

Dios todopoderoso y objeciones a partir del absurdo

Dios no puede crear una piedra que no pueda levantar, dicen, como objeción insuperable, sus enemigos. Oh, ¿qué haremos, ahora, quién podrá defendernos, quién podrá defender a Dios, impotente ante estos grandes objetores? Qué bobada: el obrar sigue al ser, de la nada nada viene, lo que actúa ES; y lo que actúa y obra lo hace según su naturaleza. Dios es todopoderoso, porque es Ser puro; como es Ser puro, es pura perfección subsistente, acto puro; en cuanto tal, es Infinito y Todopoderoso: el obrar sigue al ser, al Ser Infinito corresponde Poder infinito. Pero, evidentemente, esto se trata de perfección, Dios no puede hacer lo que repugna a la perfección: no puede hacer ni querer el mal; no puede hacer ni querer lo contradictorio; no puede hacer algo que no dependa en su ser de Él, en consecuencia; no puede hacer lo defectuoso; no puede hacer lo absurdo. El asunto de la piedra es, obviamente, un absurdo; luego, quienes ponen la trampita para decir que Dios es absurdo son los absurdos, que quieren poner en la perfección suma aquello que le repugna, el absurdo. Tontos.

Ciencia y Dios

Hay principio de la conservación de la energía, luego, o Dios no existe o es irrelevante. Ahora sí salieron con una razón irrefutable: el universo, dice Searle, es causalmente cerrado; por eso, no hay Dios, tampoco alma, tampoco libertad. O sea, no hay cosas evidentes como almas, principios de vida, vida no hay; no es libre ni él, para decir su sandez… Muy bien. Pero hay mucho más, para éstos que quieren que el Dios que creó la materia y la energía y las leyes que las rigen no exista, porque, según ellos, las energías están completas; que el Dios trascendente, del que depende todo para existir y que no depende de nada, no puede existir, porque es irrelevante, porque las energías están completas. Para empezar, hay entropía, hay pérdida de energía y tendencia al caos. Y, en segundo, bueno, lo ya dicho: ¿quién dijo que se trataba de algo así? La cosa es que Dios es el origen de la energía, de la conservación de la energía y de la entropía y de la pérdida de energía por parte de los sistemas; y, para colmo, si fuera bueno el argumento, quién dice que eso impide que haya alma y libertad; si fuera así, tú no estarías hablando, despistao. Aparte, que haya algo como la conservación de la energía no quita que haya contingencia, que las energías que hay en la materia no puedan ser dirigidas por principios inmateriales y, aún, por nuestra libertad, etc. ¿Qué cabe, en esta línea, sobre Dios, que las tiene a todas en sus manos, como Quien las sostiene en la realidad?

Lo mismo sucede con la evolución: no hay Dios, todo viene de la evolución, empezando con el Big Bang. Dios no crea, fue el big bang, ¿Sí, qué explotó? Nada. De la nada, nada viene; de una explosión no viene el orden, sino caos, desorden y destrucción. “Oye, quiero un hijo, voy a lanzar una granada”: así, ¿verdad? De lo inanimado no viene la vida. De lo inconsciente no viene la conciencia.

Además, todo indica, en el registro fósil, que no hay evolución y sí mucha confusión y estafa: australopitecus, neanderthal, el “Nebraska man”, el homo erectus han sido manipulados, son pedazos de esqueletos, a veces de cerdos, delfines y otros animales, a veces de monos, a los que se les hacen representaciones esculturales o pictóricas con rasgos humanoides; o, a veces, hombres, a los que se les hace lo mismo, para que tengan rasgos simiescos. Sin contar las veces en que se ha manipulado el material: lijas y cinceles, para acomodar parecidos, para forjar eslabones de cadenas inexistentes. En otras especies, ni eso ni nada se ha presentado. Todavía más, un análisis somero de la “explosión cámbrica” [no explosión literal, sino figurada], en la que, en un período muy corto surgieron la mayoría de las especies conocidas, como de un golpe, sin antecedentes ni sucesor, muestra que, más bien, los seres vivos surgieron de un golpe, no en largos períodos evolutivos.

Además, el concepto mismo es ridículo: de una pareja de hombres, vienen hombres; de parejas de otras especies, hijos de esas especies; cuando se cruzan especies cercanas, los críos son estériles, como las mulas. Las mutaciones son aberraciones que no se replican y que son caídas, no “evolución”. En cualquier sistema, así sea uno sencillo, un programa de computadoras, una mutación azarosa tiende a destruir al programa, no a mejorarlo [Berlinski]. Pero los darwinianos pretenden que las mutaciones sean azarosas, cuando se dan, pero que, después, haya un determinismo que haga que las beneficiosas permanezcan, sin propósito alguno. Si, acaso, dentro de una especie, hay cambios pequeños, de adaptación a condiciones disímiles. Por otra parte, si uno lo considera bien, de una vaca, a una ballena, hay un camino tan intrincado: se necesitarían unas dos millones de mutaciones, todas coordinadas mutuamente, que tendrían que ocurrir de manera instantánea y simultánea y concomitante con el paso de la tierra al agua: los órganos respiratorios, son de agua o de aire, no hay intermedio [Berlinski]… Y, para colmo, no hay un fósil que sugiera este paso, en ninguna parte [Berlinski]. A esto se reduce la creencia en la evolución: la novela primigenia fue Don Quijote, pero unos monjes se dedicaron a copiarla y, al hacerlo, fueron muy malos, todo se fue dando por azar, de modo que, quitando una letra aquí y poniendo otra allá, paulatinamente, en millones de años, de Don Quijote, salió, en ruso, La Guerra y la Paz, y Los Novios, en italiano, y La Vida es sueño, en castellano, etc.: algo bastante lógico, ¿nooo? [Berlinski]… Eso y un poco de dibujitos y esculturas de museos, todos fraudulentos, diseños realizados a partir de un diente o de una costilla de delfín o de las fantasías y las ganas de obtener prominencia, presentados como ciencia. Y al que se queje lo penamos, así sea con el ostracismo o con algún caso judicial, como sucedió en los años 20 en los Estados Unidos con el sonado Monkey Trial, de la anti-Dios American Civil Liberties Union, caso que se blande hasta el día de hoy… De nuevo, los deseos de prominencia… junto al compromiso ideológico, junto al peso de la historia… junto al deseo de prominencia, con el poder (sobre la educación y el discurso, etc,) y el dinero, del presupuesto, de los patrocinios, etc., que todo esto trae. Y, si te quejas, te penamos, ya te lo dije.

(más…)

Anuncios

Dios es Misericordia y hace milagros y se revela

Con Santa Faustina y contra los modernos, la Fe sigue invicta

Jesús resucita a Lázaro, para manifestar la Gloria de Dios y que Él es la Resurrección; con su Resurrección, a su vez, nos mostró que Él vence a todos los enemigos, el demonio, el pecado, la muerte, el dolor... y el mundo, con sus mundanos. Resurrección de Lázaro, José de Ribera, Museo del Prado

Jesús resucita a Lázaro, para manifestar la Gloria de Dios y que Él es la Resurrección; con su Resurrección, a su vez, nos mostró que Él vence a todos los enemigos, el demonio, el pecado, la muerte, el dolor… y el mundo, con sus mundanos. Resurrección de Lázaro, José de Ribera, Museo del Prado

Contenido:

“¿De verdad tú crees que Dios abrió el mar?”

El mundo determinista, causalmente cerrado

La ciencia es atea, el big bang y la evolución acaban con la Biblia

La ciencia y la filosofía que reivindican los rasgos de la Fe más escarnecidos, inopinadamente

Dios, con el universo en su puño, por su Sabiduría, hace milagros

Dios-todopoderoso, Amor que se desborda, Misericordia creadora

Dios-Misericordia se revela


 

“¿De verdad tú crees que Dios abrió el mar?”

Hace muchos años o hace un tiempo para mí muy largo, como 35 años o algo así, que un primo querido mío me hizo una de esas primeras objeciones a la Fe serias y que uno se tomó en serio, aunque se la despachara, como es debido. Me dijo: “¿tú crees que se abrió el mar de verdad?”. Yo le dije, siendo todavía un impúber: “claro, chamo, Dios lo puede todo, ¿cuál es el problema?”. Toda la vida le di vueltas a nuestra primera experiencia dialéctica, tipo universidad de la Cristiandad latina [mal llamada “medieval”]. Hoy en día y desde mis primeros días de profesor de filosofía de la Universidad Metropolitana en Caracas, tengo lo que creo que es mi respuesta definitiva a la pregunta (y no soy capaz de ver que haya una humanamente mejor): Dios, que creó todo, que tiene el mundo en sus manos, que sacó de la nada las galaxias, las partículas, las leyes del acontecer y la vida, tiene poder para abrir el mar: crear una partícula, sacarla de la nada y mantenerla en el ser, requiere un poder infinito, Dios hace mucho más, como acabo de decir, ¿no va a poder abrir el mar, cuando eso no requiere sino un poder bastante limitado, cuando hasta nosotros lo podemos abrir, mediante técnicas basadas en las leyes que Dios creó? Es sencillo. Dios claro que puede.

El mundo determinista, causalmente cerrado

Ahora, ¿es razonable pensar que lo haga, puede él violar su propio orden? En estos días, mi hermano, gran doctor filósofo [fuera de juego], publicó en una revista chilena dos excelentes artículos de tipo académico sobre el tema de la Revelación (yo sólo tengo el vínculo para uno de ellos [el otro, él me lo mandó manuscrito por email]: http://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0718-92732016000100006&lng=es&nrm=iso&tlng=es). En ellos, trata el tema de una manera completa y respondiendo a muchas objeciones de los ateo-gnóstico-“filosofistas” pensadores de hoy en día, “modernos” o modernistas. Por lo que leí, está muy bueno el trabajo del primer hijo de Beatriz [yo soy el tercero de 5], pero mi perspectiva aquí va en sentido contrario. Es decir, según este trabajo, entre muchos otros puntos y argumentos que trata allí mi hermano, Hume, el genio que, puesto que negó que tuviéramos intelecto, pasó a negar que en el mundo hubiera inteligibilidad, como si, una vez despojado de la capacidad para captar algo, pudiera uno captar la nada de ese algo, Hume, el genio éste, negaba la posibilidad del milagro; y eso desde el punto de vista de la “observación” “natural” [Hume negaba que hubiera naturaleza, pues la misma es inteligible], es decir, desde el punto de vista de la distorsión gnóstica de la experiencia natural humana. Según el escocés que traicionó a su país en favor de los ingleses revolucionarios, por su amor a la revolución, no puede haber milagros (ni ninguna otra intervención de Dios en el mundo) porque las leyes del cosmos están fijas. Eso recuerda a otro de estos genios del mundo de hoy, a John Searle, quien, como es tan común [una postura estándar], dice que, dada la ley de la conservación de la energía, el universo físico es causalmente cerrado y, por tanto, no puede existir la libertad, esto es, un tipo de causa que perturbe la cerrazón causal del sistema del mundo, será, me imagino, por otra obligada, por definición, cerrazón del universo, no sólo causal, sino en absolutamente todo ámbito.

(más…)

Epistula pro Judaeos

Ey, judío, asómate pa que te enamores

Contenido:

Saludo y declaración de intenciones

La Trinidad, la generación espiritual de Dios Hijo, la Encarnación y el origen judaico de Jesús, SEGÚN LA CARNE, el destino universal de la Promesa

Evangelios antisemitas y anti-racismo cristiano, Crucifixión y proselitismo, ateísmo e identidad étnica judía

Cristianos idólatras: las imágenes

La racionalidad, la Biblia, el talmud y la revolución

Porque te aprecio, hermano, apelo a lo mejor de ti: abraza la Verdad que libera y al logos

Jesús es el mesías, el que había de venir, lo dice la Biblia, toda ella habla de Él

Éstas son las hermanas que mataron en Yemen la semana pasada: una india, una keniana, dos ruandeses; sus colaboradores eran árabes, etiopes y de Eritrea. Ya son tenidas por santas por muchos católicos: la Iglesia no puede ser racista, pues, siendo de Dios, es Universal

Éstas son las hermanas que mataron en Yemen la semana pasada: una india, una keniana, dos ruandeses; sus colaboradores eran árabes, etiopes y de Eritrea. Ya son tenidas por santas por muchos católicos: la Iglesia no puede ser racista, pues, siendo de Dios, es Universal

Saludo y declaración de intenciones

Queridísimo hermano judío, el que seas, no me importa, seas un judío bueno y normal, como la mayoría, o seas un ateo virulento anticristiano como Phillip Roth, Woody Allen, Jerry Seinfeld, Sarah Silverman, Freud, Marx, Maslow o Trotsky, seas un rabino talmúdico anti-razón de los potentes o seas un sionista de los machos y, aún, despiadados, a lo Netanyahu o Menachen Begin;  seas un científico como Einstein o un historiador como Gilbert, Graetz o Scholem; seas un hombre abierto y obviamente bueno como Gary Krupp; seas un policía del espíritu como Abe Foxman o Rebecca Lipstadt; seas un guerrero cultural-sexual como los de Hollywood o Reich o Marcuse; seas un cineasta, como los ya nombrados o un banquero usurero como Robert Rubin, Aviv Nevo, Jamie Dimon o un promotor de casinos y vicios del prójimo como Sheldon Adelson; un millonario de los medios como Robert Iger o Sumner Rothstein-Redstone o un “warmongeringneocon como Kristoll, Podhoretz, Decter, Wolfowitz; seas un shock therapist como Jeffrey Sachs o un millonario comprometido con la revolución mundial, como Soros; no me importa lo que seas, espero que estés de lo mejor. Quiero que sepas lo que te quiero, aunque seas alguno de los anteriores y aunque tenga más que desaprobación para lo que hicieron y están haciendo muchos de ellos. Te quiero, como a mí mismo, y te deseo lo mejor, lo mejor que pueda desear nadie: hallar el sentido del existir, no tuyo, meramente, sino del universo todo, un infinito de bien y belleza, que “ni el ojo vio ni el oído oyó ni el corazón humano puede vislumbrar” (I Corintios 2,9): de todo el universo, pero tuyo y mío también. Para eso, quiero señalarte, hacer que apuntes a muchos datos de la estructura de la realidad que o no conoces o te han enseñado mal (aunque no presumo la mala intención de tus maestros inmediatos, comenzando por tus muy justamente queridos padres [que Dios los bendiga]). Quiero que conozcas a Cristo, que sepas Quién es y que veas muchos de los obstáculos que tienes para reconocerlo como lo que es: Hijo de Dios y Mesías, que te ofrece la Resurrección para la Vida. Te ofrezco que, al final, cuando termines de leer esta carta, si no has aceptado a Cristo, tendrás grandes oportunidades de ver el mundo de manera muy diferente, de mejor forma, con que sólo tengas la mente abierta y te des cuenta de mi absoluta sinceridad, veracidad y buena voluntad, esto es, de mi verdadero amor cristiano a todos los hombres, amigos o enemigos… esperando, claro, que tú seas de los primeros y no de los adversarios, que nadie desea tener. Anda, ponte el cinturón de seguridad y arranca el viaje, yo soy un piloto automático, te voy a llevar de un tema a otro, de los que creo que son, no todos, sino sólo los principales obstáculos entre donde tú estás y dónde yo estoy; por lo menos, al final, seremos amigos en un sentido más pleno… Y, si tienes algún reparo, me lo comunicas en la sección de comentarios, abajo, y te responderé… como dicen en mi tierra, con todo el cariño del mundo.

La Trinidad, la generación espiritual de Dios Hijo, la Encarnación y el origen judaico de Jesús, SEGÚN LA CARNE, el destino universal de la Promesa

“¿Cómo va a tener Dios un Hijo, si Dios no tiene esposa?”

Oh, imponente objeción histórica de los musulmanes a la creencia en la Trinidad. Yo he oído otras. Por supuesto, en una nota menos pueril que la dicha de los musulmanes, que no concibe la generación ESPIRITUAL, está ésa del que cree ser muy racional y que los cristianos somos tan brutos que no nos damos cuenta de obviedades… y que ellos descubrieron el agua, no digamos tibia, caliente, fría o helada, sino simpliciter, absolutamente. “¿Cómo va a ser un dios, si son tres?”. Oh, imponente objeción.

Me da un poco de flojera, es como si le dijeran a Tyson (Mike o Fury, aunque hoy sería éste, por supuesto) que tiene que ir a Las Vegas a defender su título mundial de Boxeo contra mí ahorita, ya viejo: de 22 años me habría matado a los 3 segundos, estas décadas más tarde, parece que mejor me mandaba una carta. O podríamos poner otro ejemplo: que Shaquile y yo hiciéramos un uno a uno de media cancha, con el aro a 3,05 mts.; o, mejor, mi esposa y yo contra Shaq y Kobe: a lo mejor, en 10 minutos, sin parar el reloj, no nos sacan 100 puntos, 100 a 0 [¡yo marco a Shaq!]…

(más…)

La modernidad como desolación: su ataque la Iglesia del Corpus Christi

El Infinito se entrega y los modernos, dioses usurpadores, rechazan

Participando de su Cuerpo, nosotros, pobres mortales caídos, participamos de esta Gloria, en lo escondido, y estamos en camino de participar de ella, a plena luz del día, del Día que es Él mismo

Participando de su Cuerpo, nosotros, pobres mortales caídos, participamos de esta Gloria, en lo escondido, y estamos en camino de participar de ella, a plena luz del día, del Día que es Él mismo

Contenido:

I.- Occidente se subleva contra la realidad, repudia bienes sublimes

II.- Dios crea, es el fundamento trascendente del ser de las criaturas, todo es muy bueno

III.- Dios es alfa y Omega, sentido de la realidad toda

IV.- El hombre, cúspide de la creación sensible, se rebela

IV.A.- El pecado original, sus consecuencias funestas

IV.B.- Consecuencias del pecado: la “Felix culpa, que nos mereció tal redentor”, en la Promesa: Isaías, profeta y evangelista

IV.C.- Consecuencias del pecado: la “Felix culpa, que nos mereció tal redentor”, en el Nuevo Testamento

V.- La Redención es el sentido de todo, el cumplimiento del “designio [invencible] de Yahwéh”

VI.- La Redención es obra de Cristo y su Iglesia, que lo porta a Él, especialmente en la Eucaristía

VI.- La Eucaristía, Sacrificio redentor, lo que lleva al designio de Yahwéh a su pleno cumplimiento

VI’.- La Eucaristía es “nuestra Misa”

I.- Occidente se subleva contra la realidad, repudia bienes sublimes

En Occidente, se ha instalado una tradición muy amplia y muy arraigada de ataques incesantes a la Iglesia. No es Occidente la única sociedad que arremete al Cuerpo Místico de Cristo, pero sí es de donde se dirigen los ataques más fieros, inmisericordes, mucho más enconados que los que vienen de otras sociedades que no fueron formadas por la Iglesia. De esos ataques, muchos no pasan de calumnias sin sentido. Algunos tienen parte de verdad; otros, quizás, tengan base real. Pero lo interesante del caso es que, al lanzarse todas esas agresiones, constantes, es más, continuas, se deja de lado un aspecto capital de la cuestión: la infinidad de bienes que trae la Iglesia al mundo, el mayor de los cuales, por supuesto, es la Salvación que obró Jesús, el Hijo unigénito de Dios, por nosotros: al rechazar a la Iglesia, la mayor parte de las veces hoy, se rechaza a Dios mismo, y ésta ha venido a ser la más terrible de las consecuencias de la mal llamada reforma y la ruptura de la unidad de los cristianos, como lo vio tan claramente el Salvador: “para que sean perfectamente uno y el mundo conozca que Tú me enviaste y amaste a éstos como me amaste a mí” (Jn. XVII,23). Pero, al lado de la Salvación y como manando de ella, hay infinidad de otros bienes que el mundo rechaza, al rechazar a la Iglesia: la Tradición de doctrina, toda la sabiduría que pueda esperar el hombre y mucho más, sin errores y la promoción del saber, de la filosofía, de la teología, de las ciencias; la Tradición de oración y de piedad, manifestada también en el arte, las muchas formas del arte cristianos y de su realismo sublime, en todos los tipos de manifestación, incluidas, claro, la música, la literatura, las tablas, la arquitectura, la escultura, la expresión pictórica, con todas esas obras que elevan la humanidad hasta el Cielo mismo, sin necesidad de sofisticación individual del contemplador; los Sacramentos: principalmente la Eucaristía. Veamos éste “nada más”, como muestra paradigmática. Viendo este Sacramento, y el inmenso valor del mismo, será muy claro de qué se pierde el mundo.

El espíritu de rechazo a la Iglesia surgió en Occidente hace varios siglos, quizás en el Renacimiento, desde el siglo XIV con Juan de Huss y otros. Seguramente hay antecedentes de esta actitud, como lo muestra el emperador Federico II de Hohenstaufen, en la primera mitad del siglo XIII. Pero la plaga se esparció y se hizo convirtió en pandemia a partir de Lutero, Zuingilo, Calvino, Müntzer, los anabaptistas, Enrique VIII y los demás revolucionarios, mal llamados reformadores, del siglo XVI.

Al final de las guerras de religión en Francia, tuvo lugar un incidente que merece la consideración. En esas guerras se enfrentaban los calvinistas hugonotes contra los católicos (aunque también tuvo un papel importante el partido de los “políticos”, que puede ser un germen de la actitud de un siglo más tarde: la Ilustración). Del lado hugonote se encontraba Enrique, rey de Navarra, liderándolo. En 1.594, este señor era el primero en la línea de sucesión al trono de una Francia ya cansada de tanto odio fratricida, tanto dolor y tanta sangre. Francia estaba, pues, dispuesta a aceptar a Enrique; pero Francia era católica y lo aceptaba con la condición de que se tenía que convertir al Catolicismo, tenía que volver al redil de la Iglesia. En esa circunstancia, Enrique de Navarra pronunció aquella famosa frase, que lo llevó a la historia como uno de los hombres más cínicos que haya visto el mundo: “París bien vale una Misa”. Sin embargo, “Francia exigía de él no sólo una ‘conversión simulada’, sino una adecuación completa a la realidad religiosa y política de la nación. Sólo en esas condiciones París se entregó a su legítimo monarca (22 de marzo de 1.594)”. Luego, Enrique pacificó todo el territorio francés, aplacando la rebelión calvinista; con lo que mostró una actitud conforme con lo que exigía de él el pueblo católico (Vicens Vives, Historia General Moderna, Tomo I. Editorial Vicens Vives. Primera edición, sexta reimpresión. Barcelona, España, 1.999. pp. 216-219).

En realidad, Enrique de Navarra, mientras sostuvo su actitud cínica, estaba en un error que era diametralmente opuesto a la verdad. Es decir, hablando con precisión, París no vale sin una misa. Y es que toda la creación toma su sentido del acto central de la Eucaristía: la Consagración, cuando el pan y el vino se transustancian y pasan a ser realmente Cuerpo y Sangre de Cristo. A continuación, la prueba de que esto es así, tal como la podemos tomar de la Revelación. Requerirá de un rodeo largo, pero que vale la pena, según es de vital importancia la materia de la que se trata. Ese rodeo irá desde el sentido que puede asignarse a la creación, tomando en cuenta el “momento” de la creación misma; e irá desentrañando en ese sentido lo que él tenga que ver con la Redención; hasta hacer claro que es la Misa la que da sentido a los seres causados todos.

II.- Dios crea, es el fundamento trascendente del ser de las criaturas, todo es muy bueno

En artículos anteriores de este blog (https://eticacasanova.org/2013/07/31/acreedor-del-agradecimiento-de-dios-2/; https://eticacasanova.org/2013/07/18/aristoteles-y-santo-tomas-un-tumba-rancho-acaba-con-el-big-bang/; https://eticacasanova.org/2013/07/18/aristoteles-y-santo-tomas-un-tumba-rancho-acaba-con-el-big-bang-2/), se muestra que Dios es el Creador del mundo. Pero, más importante aún, es lo que se en este otro: https://eticacasanova.org/2013/07/19/aristoteles-y-santo-tomas-un-tumba-rancho-acaba-con-el-big-bang-3/: comparando la teología de Santo Tomás de Aquino con la filosofía de Aristóteles, se muestra que el Aquinate había llegado más lejos que el Estagirita, y, entre otras cosas, había mostrado que en la creación Dios producía el ser de las criaturas de la nada.

Mas hay que ir a las Sagradas Escrituras, en las que es claro que Dios, por su poder infinito, creó al universo, visible e invisible, de la nada. En los capítulos I y II del Génesis esto es diáfano. Ha de verse, pues, el sentido de los textos. Aunque sólo es necesario reproducir algunos pasajes del capítulo I, entre los que destaca el de la creación del hombre: “En el principio creó Dios el cielo y la tierra […]. Dijo Dios: ‘hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza. Que domine sobre los peces del mar, las aves del cielo, los ganados, sobre todos los animales salvajes y todos los reptiles que se mueven por la tierra’. Y creó Dios al hombre a su imagen, imagen de Dios los creó hombre y mujer los creó. Y los bendijo […]. Y vio Dios todo lo que había hecho; y he aquí que era muy bueno” (Gén. I,1.26-27.31).

Pero lo mismo es atestiguado en gran cantidad de pasajes, como Sb. XIII o Is. XLVIII,12-13: “Escúchame, Jacob, e Israel, a quien llamé: Yo soy el primero y el último. Mi mano fundó la tierra y mi diestra extendió los cielos. Cuando Yo los llamo se presentan a una”. En este pasaje de Isaías se muestra, además, la Providencia de Dios sobre su creación.

De ahí que todo, en cuanto es, sea bueno, verdadero y bello; pues es participación de la gloria divina. Pues, hizo “todas las cosas para llenarlas de sabiduría y amor” (Plegaria Eucarística número IV) y todo habla de la gloria de Dios. Así, como dice el Catecismo de la Iglesia Católica, n. 299: “nuestra inteligencia, participando en la luz del Entendimiento divino, puede entender lo que Dios nos dice por su creación (cfr. Sal. XIX,2-5), ciertamente no sin gran esfuerzo y espíritu de humildad y de respeto ante el Creador y su obra (cfr. Jb. XLII,3). Salida de la bondad divina, la creación participa en esa bondad (‘y vio Dios que era bueno […] muy bueno’: Gén. I,4.10.12.18.21.31). Porque la creación es querida por Dios como un don dirigido al hombre, como una herencia que le es destinada y confiada. La Iglesia ha debido, en repetidas ocasiones, defender la bondad de la creación, comprendida la del mundo material”.

III.- Dios es alfa y Omega, sentido de la realidad toda

La creación, pues, nos habla del Creador: “desde la creación del mundo, lo invisible de Dios, su eterno poder y divinidad, son conocidos mediante las obras” (Rm. I,20). Mas, la creación, que sólo es un reflejo pálido de esa gloria, no puede ser ella ni estar en ella lo que le dé sentido:

Pregunta a las criaturas

¡Oh, bosques y espesuras,

plantadas por la mano del Amado!

¡Oh, prado de verduras, de flores esmaltado,

decid si por vosotros ha pasado!

Respuesta de las criaturas

Mil gracias derramando,

 pasó por estos sotos con presura,

e, yéndolos mirando,

con su sola figura

vestidos los dejó de hermosura.

Esposa

¡Ay, quién podrá sanarme!

Acaba de entregarte ya de vero;

no quieras enviarme

de hoy ya más mensajero,

que no saben decirme lo que quiero.

Y todos cuantos vagan,

de ti mil gracias refiriendo,

y todos más me llagan,

y déjame muriendo

un no sé qué que quedan balbuciendo” (San Juan de la Cruz, Cántico Espiritual).

Es, entonces, sólo el Creador mismo, el sentido de la creación, como no podía ser de otro modo, pues Dios, al obrar, no puede tener otro fin que Sí mismo, a Quien ama necesariamente (Contra Gentiles, I, 72-96). Así lo atestigua incesantemente la Escritura: “Yo soy el alfa y la omega, dice el Señor Dios; el que es, el que era, el que va a venir, el Todopoderoso” (Ap. I,8, cfr. XXI,6 y XXII,13). “Así dice el Señor, Rey de Israel, y su Redentor, el Señor de los ejércitos: ‘Yo soy el primero y el último, fuera de mí no hay Dios’” (Is. XLIV,6; vid. también, por ejemplo, XLI,4 y XLVIII,12-13, transcrito arriba).

IV.- El hombre, cúspide de la creación sensible, se rebela

Las cosas creadas, pues, son buenas; pero, si se considera al universo y a éste con el hombre, la creación es muy buena. Sólo el hombre, imagen y semejanza de Dios, puede realizar el sentido de la obra creadora; y por él las demás criaturas: “llenos de alegría, y por nuestra voz las demás criaturas, aclamemos su nombre cantando” (Plegaria Eucarística número IV).

(más…)

Misericordia, por favor, la corrupción es peor que el pecado, lo dice el doblepensar

Francisco, revelando la verdadera misericordia

Joao Braz de Aviz, la fea cara de la nueva religión mundial... y del reino del doblepensar, la mentira más radical de la historia; ergo, la más hija del Padre de la mentira

Joao Braz de Aviz, la fea cara de la nueva religión mundial… y del reino del doblepensar, la mentira más radical de la historia; ergo, la más hija del Padre de la mentira

Francisco se lo dijo a una delegación de la Asociación Internacional de Derecho Penal, para la celebración de todos los celebrantes del Pontificado, de los que hay por millones, de todas las religiones, esoterismos, gnosticismos y ateísmos.

Sí, claro, bravo, la corrupción no es un pecado, es peor que el pecado. Pecado es ofender a Dios, pero hay algo peor que ofender a Dios, la corrupción, que no es pecado, sino peor que el pecado. Y el mal, su origen y consistencia, no es el pecado, no es el ceder al “seréis como dioses”, no. Quién sabe, AHORA, por qué es que la creación gime y sufre con los dolores del parto. San Pablo dice que es por el pecado, pero ¿qué sabe él, no? Ahora, un Papa y una paca de cardenales, puestos por él en el tope de la jerarquía (el jefe de los cuales es un  racista xenófobo y mentiroso, atrapado con las manos en la masa) han dicho que se puede comulgar estando en pecado mortal, cuando el Apóstol dijo que el que hiciera eso comía y bebía su propia condenación. Ah, no, San Juan tampoco sabe nada, eso de pecados mortales ya está superado, los cardenales pro-sodomitas lo superaron; incluso lo del pecado original está superado, Luis Francisco Ladaria, teólogo del papa, designado gran reformador de los procedimientos de nulidad matrimonial, secretario de la Congregación para la Doctrina de la Fe, dice que no hay pecado original, porque no hay naturaleza.

(más…)

Revolución cultural, origen y genealogía, hasta el porno y el sex, drugs and rock and roll

Rolling Stones, las drogas y Play boy tienen abuelos y ascendientes, hasta un monjecito de 1300

La civilización cristiana, teología civil y revolución cultural

Adamitas, hippies de 1400, desnudos como Adán, hasta que los hussitas los masacraron

Adamitas, hippies de 1400, desnudos como Adán, hasta que los hussitas, sus compañeros revolucionarios, los masacraron

Hay dos tipos de revolución, de subversión del orden existente, reinante en la sociedad política o en la civilización como un todo. El primero es sencillo, se trata de quién está en el poder, la sociedad se comprende de una determinada manera, que va de lo profundo a lo superficial, siendo todo informado por aquello, y, dentro del marco cultural, al cual se deja intacto, que es ambiente común de todas las facciones, que no se pone en cuestión ni se sueña con hacerlo, un grupo conspira, con éxito o no, contra los gobernantes o, más ampliamente, la clase dominante. El otro modo de revolución es mucho más fundamental, más profundo, más decisivo: las sociedades son expresiones del orden universal, del orden del mundo, como dice Brownson, son “Pueblos Elegidos”, destinados a hacer un aporte a la humanidad. Siendo el hombre un animal político y teniendo su sociedad un orden y una finalidad natural intrínseca y trascendente, las mismas son respuestas estructuradas a ese movimiento humano hacia el sentido. Como el mismo se realiza en la historia, con una institucionalidad, unas creencias fundamentales, unos avatares y vicisitudes, unas expresiones de lo bello, una liturgia religiosa y civil, propios, la sociedad tiene lo que Voegelin llama una teología civil, al lado, posiblemente, de una trascendente. El segundo tipo de revolución ataca este nivel fundamental, tiende a adulterar la identidad de la sociedad, sus teologías, sus ideas directrices, su autocomprensión, el sentido de sus símbolos, sus mitos fundacionales, etc. Éstas se llaman “revoluciones culturales”. Vamos a barajar y volvamos a repartir, para que quede más claro: Cultura es el resultado, no cristalizado, vivo, de la acción del hombre en sociedad en la búsqueda de su plenitud. Incluye modos de comprensión de toda la realidad, del hombre, de la virtud, especialmente, de la propia sociedad, de su ser y de su condición de encarnación del orden cósmico, incluye modos de relación, símbolos, mitos, ritos, expresiones artísticas e institucionales. La revolución cultural ataca al núcleo de la cultura, por lo que implica una cierta adulteración de la identidad social, hasta eventualmente su aniquilación, en cuanto a esa identidad.

En Occidente, las creencias fundamentales, en sus etapas que Toynbee llama de nacimiento y crecimiento, eran creencias cristianas: de Cristo venía toda concepción sobre el mundo y la vida, en su orientación radical y total a lo divino. Era una civilización que no agotaba al Pueblo de Dios, a su Iglesia, en su peregrinar terreno, pero que se constituía en Cristiandad, que veía a la sociedad de los creyentes como una comunidad espiritual universal, actual y virtualmente, es decir, a la que pertenecían todos los bautizados, pero que debía difundirse hasta los confines de la Tierra. Tomando fuertemente en cuenta la Ley Natural, la Cristiandad tenía clara conciencia del carácter político del hombre, de la necesidad del Estado y de su autoridad terrena (“dad al César lo que es del César”), pero su inclinación a lo trascendente era intensa (“y a Dios lo que es de Dios”). Así, se seguían dos consecuencias: 1) la sociedad veía la subordinación de lo político a lo religioso, a pesar de su necesaria “autonomía”: el poder político era supremo en su ámbito, pero su ámbito no era el último y más alto, estaba subordinado a Dios: el rey no era sirviente del Papa, pero los mandamientos y leyes lo obligaban, en todos los ámbitos de la vida; esto implica, como consecuencia adicional, el carácter religioso del patriotismo y de la obediencia a la autoridad legítima (salvo corrupción de esa autoridad, en ciertos casos muy bien definidos). 2) La sociedad cristiana era internacional: lo era A) en cuanto todos los cristianos pertenecían a dos sociedades y eran hermanos por el bautismo, aparte de conciudadanos de sus connacionales; B) porque las naciones eran hermanas y se sabían partes de una realidad que las trascendía; C) porque estaban, en consecuencia, sometidas a un orden superior; C) porque había instancias meta-políticas, transnacionales, que se erigían como árbitros de los asuntos entre estados e, incluso, en lo que se refiere a la religión y la moral, internas a las naciones: el Papado y el Imperio, eran mucho más que lo que pueda esperarse hoy de la ONU u organizaciones similares. Para tener una idea más completa de la cultura que subyacía a esta estructura, se pueden recomendar muchas lecturas, de Toynbee y Voegelin, quienes no eran, ni por asomo, católicos, ni siquiera cristianos, pero me parece que el mejor de todos ha sido Christopher Dawson (The Making of Europe, Religion and the Rise of the Western Culture, El Cristianismo y surgimiento de la civilización occidental, The theological development of medieval culture, La secularización de la cultura occidental y el surgimiento de la religión del progreso, etc.; hay una recopilación de ensayos, en castellano: Historia de la cultura cristiana); también es de primerísima línea Michael Jones. En éste, mi blog, recomiendo leer, al menos, los artículos: 1) La herencia del oscurantismo (I), 2) La herencia del oscurantismo (II) (no debe confundir el nombre de estos dos artículos: se trata de un sarcasmo destinado a atacar la estulticia contemporánea de quienes niegan la etapa de construcción de esta sociedad civilizacional, poniendo, de este modo, en serio peligro su destino); y 3) Modernos ¿Presocráticos? Ojalá, no estaríamos al borde del abismo.

(más…)

(In-)Cultura de la chabacanería VS. el Misterium Tremendum

Se hinca ante peloteros pinchados y no se arrodilla ante Dios

Parménides, padre de la metafísica y de nuestro conocer lo inmaterial: él supo bien  la inmensidad de lo divino, su infinitud y santidad

Parménides, padre de la metafísica y de nuestro conocer lo inmaterial: él supo bien la inmensidad de lo divino, su infinitud y santidad

Un amanecer, Pitágoras, luego de pasar toda la noche meditando sobre la unidad, se retiró tembloroso ante el misterio… Algo parecido ocurrió a otro grande de entre los precursores de la ciencia: Platón: el Ateniense se asombraba ante el hecho de que uno y uno fueran dos, que se pudieran reunir en una unidad nueva más amplia, que los reunía, que era real, por encima de sus respectivas unidades. Hoy en día, uno mismo, como muchos antes, se pasma ante el hecho increíble que dejó a Sócrates en plena fecundación: no crecemos porque se peguen carnes a las carnes y huesos a los huesos, la asimilación de materia por nuestro cuerpo no es mera adición mecánica, es algo muy superior a la suma de uno y otro, que totalizan dos, el átomo es más que mera contigüidad material, la molécula supone formalidades superiores, la célula es una totalidad impresionante y subir de ahí, por tejidos, órganos, aparatos, a la unidad del ser vivo que asimila los nutrientes y los hace partes reales de sí nos deja casi fuera de combate… Pero viene un muchachito y publica un libraco de 500 páginas sobre la unidad y ni se asoma que pasara por las perplejidades del maestro Jonio, mucho menos por las de Platón o las de Sócrates…

Vivimos en una época impresionante. La época de la insolencia, hermana siamesa de la ceguera espiritual… El materialismo toma caras terribles, en la interpretación del mundo, pero también en la moral de las personas: un mundo de gente dispuesta a vender su alma por unos cuantos papelitos verdes… Mientras tanto, multitudes se rinden en adoración a un jugador de pelota o una “modelo”, una que pone su cara bonita o no tan bonita para que le tomen fotos, con tal o cual ropa puesta, vaciedad total la de estos modelos… Puede también que se idolatre a algún “artista”, “cantante”, de pseudo música, o actor, en películas en las que lo que importa son los efectos especiales y los colores y el “sex appeal” de los actores… Es igualmente posible encontrar a innumerables obnubilados porque hay un aparatico que tiene unas lucecitas: los adelantos de la “ciencia”, de la tecnología, querrán decir: el “progreso”, ya no necesitamos a Dios. Lo de la “música” no es de poca importancia: una cosa inspirada por la divinidad para la divinidad y para elevarnos a Ella, usada como arma del desorden, el vicio y el materialismo: la corrupción de lo mejor es la peor: rock and roll, salsa, pop music, reggae, reggaetón, hip hop, rap y pare de contar: un arma de inmensa potencia revolucionaria, “chabacanizadora”, perdónese la horripilancia del neologismo.  Y la promoción activa y directa de la “libertad”, una especie de afirmación universal de la deificación, que va desde las posibilidades de tener sexo como se quiera, hasta crearse su propio dios o, aún, panteón y ponerlo donde uno quiera: fuera, dentro; y hasta matar al fruto de las antedichas relaciones sexuales; y hasta fabricar muchachitos sin sexo… jijijiji…

(más…)