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La batalla filosófica

Género, transhumanismo, transcapacidad, racismo tienen una raíz modernista común

Adorno, Horkheimer, Marcuse, Habermas: el dream team de la revolución marxista cultural. Famta Gramsci, el que podría ser el capitán del equipo, ¿o no?

Adorno, Horkheimer, Marcuse, Habermas: el dream team de la revolución marxista cultural. Falta Gramsci, el que podría ser el capitán del equipo, ¿o no?

Contenido:

Los cimientos del gnosticismo modernista: la corrupción de la metafísica y la antropología

El nominalismo

Materialismos y dualismos

Relativismo

Nihilismo

El mundo moderno en la madre de todos los sumarios, el sumario extremo

La guerra contra la realidad y la libertad como arbitrio omnipotente

La ideología de género

Trans-capacidad

Transhumanismo, el mundo de Huxley, potenciado con el futurismo del XXI

El racismo, explicación materialista del mundo y lo político

Refutación breve del modernismo

El cientificismo estafador y la imposibilidad del materialismo y del nominalismo

Nominalismo, nihilismo, la estructura de lo real y el ser como “padre” del hombre consciente: el carácter infernal de la guerra contra la realidad

Tiranía modernista y “tolerancia”

 

Hay una guerra contra la realidad, guerra contra Dios, contra el orden que Él puso al mundo, contra el hombre, su comunidad natural, la política, sus instituciones más básicas, empezando por la familia, sus relaciones más cercanas, su identidad, su racionalidad y su mismo cuerpo, proceden de concepciones filosóficas y de la suplantación diabólica de la filosofía y la sensatez llamada gnosticismo, mejor conocido como ideologismo, el cual, a su vez, depende del nominalismo ockhamiano y de la voluntad de poder instalada por el propio Ockham en el corazón de Occidente, pero convertida por Descartes en la bandera de la civilización, hasta que Marx y Nietzsche la erigieron, como en la profecía de Shakespeare asentada en Troilo y Crésida, escena III, acto I, en el único principio, llevada por el lobo universal del apetito, que está por tragarse a todo en absoluto, incluido él mismo… La guerra se da en todos los flancos y niveles, en todos los aspectos de la humanidad: la historia, la política, la ciencia, el arte, la música. Toca ver la batalla más profunda, en la región en que toman su fundamento todas las cosas… Toca ahora la batalla filosófica, para mostrar cuán insostenible es la revolución, satanás y todas sus seducciones… para ver a dónde lleva el principio dicho: “Supriman el rango y vean qué discordia sigue. Cada cosa se encontraría con la otra en calidad de opuesta y diferente. Las aguas confinadas levantarían su seno más alto que las costas, inundando el globo; la fuerza bruta dominaría, inconsciente, y el hijo grosero mataría a golpes a su padre. El poder sobrepasaría al derecho o, más bien, a lo recto y lo torcido, entre cuya discordia se derrumbaría la justicia, perderían sus nombres, lo mismo que la justicia. Ya que así todo se sume en el poder, el poder en la voluntad y la voluntad en el apetito; y el apetito, lobo universal, secundado por ambos, la voluntad y el poder, hace presa de todo… y termina por tragarse a sí mismo”

Los cimientos del gnosticismo modernista: la corrupción de la metafísica y la antropología

Primero, obviamente, hay que exponer cuáles son las doctrinas modernistas que más directa y relevantemente fundamentan la revolución, aparte del vicio que la impulsa, la pasión desordenada hasta el paroxismo por el poder. Hay muchas doctrinas extremadamente importantes que no tocaré aquí, como el historicismo, el relativismo cultural o religioso, el normativismo moral, el cientificismo, el racionalismo, el irracionalismo; pues, para empezar, las doctrinas que tocaré son fundamentales, en gran parte para éstos y, quitada la base, caído el castillo; además, este artículo no es un libro sobre las bases gnoseológicas y metafísicas de la revolución; más aún, muchos de éstos ya han sido tocados en este blog de manera profusa y nos podemos remitir a los artículos respectivos…

Hay que recordar en qué consiste la revolución: la guerra contra la realidad. ¿Qué doctrinas pueden hacer coherente esa guerra? Puedo decirlo con un puñado de nombres, que explicaré a continuación: 1) nominalismo; 2) una serie que se refieren a la composición ontológica de las cosas materiales y, entre ellas, el hombre: materialismo a secas, dualismo metafísico-antropológico, materialismo folk, materialismo de propiedades; 3) relativismo; y 4) nihilismo.

 

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La revolución y el fin del mundo

A mis estudiantes queridos, empezando por Verónica, Carlos Santiago y Ana Sofía

Kathleen Wynne, premier de Ontario. Por una mujer destruyó su familia, la vida de cada uno de sus miembros, ella incluida. Ahora, quiere imponer un régimen educativo en el que la pornografía y la perversión se imparten a niños de 5 años, un programa realizado por un pedófilo convicto y confeso, Benjamin Levine

Kathleen Wynne, premier de Ontario. Por una mujer destruyó su familia, la vida de cada uno de sus miembros, ella incluida. Ahora, quiere imponer un régimen educativo en el que la pornografía y la perversión se imparten a niños de 5 años, un programa realizado por un pedófilo convicto y confeso, Benjamin Levine

Contenido:

Introducción: Es esto el fin del mundo o la época del progreso

La era del progreso…

… y de la revolución del marxismo cultural

La tiranía revolucionaria

El totalitarismo y la historia

Sociedad cristiana vs. economía liberal

Oscurantismo modernista y astronomía y geografía

Fanatismo, Inquisición y cruzadas

Inquisición vs. los experimentos de la CIA contra la población

Las cruzadas vs. the war on terror, la “victoria total” en el 45 y otras hazañas

Pío XII, el odio a Cristo y la identidad de Occidente

La pederastia clerical

La última etapa revolucionaria: la revolución cultural-sexual-musical y de las drogas, sex drugs, and rock and roll y and more

Sobre el mito del carácter popular de la revolución

La batalla filosófica

Metafísica y antropología

Teoría política

Conclusión: no pode no ser “fin-de-mundo”


Introducción: Es esto el fin del mundo o la época del progreso

Un amigo venezolano decía esto en un foro de Facebook sobre el proceso constituyente que Bachelet, luego de Chávez en Venezuela, Correa en Ecuador, Evo en Bolivia, y las vicisitudes de Zelaya en Honduras, pretende infligirle a Chile. Decía mi amigo, entre otras cosas: “Me preguntaba en estos días, viendo el estado del mundo, que quizás lo que estamos viendo no es casual. Quizás se trata de un cambio epocal profundo que implica la caída de la ilusión de legitimidad de las democracias modernas. ¿Podía ser de otro modo en un mundo que optó por ser relativista y nihilista? En un mundo así todo es posible y no hay sostén para nada: ni para normas morales, ni para normas jurídicas. Estamos quizás asistiendo al nacimiento del mundo del Übermensch nietzscheano, que, como cualquier cristiano racional debería saber, no puede ser sino una pesadilla violenta en la que los más fuertes, después de aplastar a los más débiles, terminarán devorándose entre ellos mismos. No hay que olvidar que, ‘si Dios no existe, todo está permitido’. Perdóname lo apocalíptico, pero vengo del supermercado [experiencia aterradora en la Venezuela actual, la que quedó luego de la destrucción de Chávez, los Castro y sus secuaces], lo que es la experiencia más apocalíptica que uno se pueda imaginar”.

A eso, la respuesta es bastante obvia, es la mejor descripción de la revolución del marxismo cultural, la de la contracultura que se impuso desde los 60, que se ha ensayado hasta el presente, yo se la puse en Facebook, apenas leí su comentario: “Supriman el rango y vean qué discordia sigue. Cada cosa se encontraría con la otra en calidad de opuesta y diferente. Las aguas confinadas levantarían su seno más alto que las costas, inundando el globo; la fuerza bruta dominaría, inconsciente, y el hijo grosero mataría a golpes a su padre. El poder sobrepasaría al derecho o, más bien, a lo recto y lo torcido, entre cuya discordia se derrumbaría la justicia, perderían sus nombres, lo mismo que la justicia. Ya que así todo se sume en el poder, el poder en la voluntad y la voluntad en el apetito; y el apetito, lobo universal, secundado por ambos, la voluntad y el poder, hace presa de todo… y termina por tragarse a sí mismo” (William Shakespeare, Troilo y Crésida, acto I, escena III).

Vivimos en ese mundo, el mundo de la revolución. Pero, ¿eso justifica que se crea que éste es el fin del mundo? Para responder, hay que acudir a las profecías cristianas sobre el mismo, muy potentemente acreditadas (entre infinidad de cosas que se pueden abonar, aquí hay una pequeña muestra: https://eticacasanova.org/2013/08/07/a-los-que-niegan-las-profecias-de-cristo-sobre-el-fin-de-jerusalen/). Vamos a Mateo 24 y 2 Tesalonicenses 2.

“Oiréis hablar de guerras y de rumores de guerra; pero no os turbéis, porque es preciso que esto suceda, mas no es aún el fin. Se levantará nación contra nación y reino contra reino, y habrá hambres y terremotos en diversos lugares; pero todo esto es el comienzo de los dolores. Entonces os entregarán a los tormentos y os matarán, y seréis aborrecidos de todos los pueblos a causa de mi nombre. Entonces se escandalizarán muchos y unos a otros se harán traición y se aborrecerán; y se levantarán muchos falsos profetas, que engañarán a muchos, y por el exceso de la maldad se enfriará la caridad de muchos; mas el que perseverare hasta el fin, ése se salvará. Será predicado este evangelio del Reino en todo el mundo, testimonio para todas las naciones, y entonces vendrá el fin. Cuando viereis, pues, la abominación de la desolación, predicha por el profeta Daniel, en el lugar santo! […]. Habrá entonces una gran tribulación, cual no la hubo desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá, y, si no se acortasen aquellos días, nadie se salvaría; mas, por amor de los elegidos, se acortarán aquellos días. Entonces, si alguno os dijere: ‘Aquí está el Mesías’, no le creáis, porque se levantarán falsos mesías y falsos profetas, y obrarán grandes señales y prodigios para inducir a error, si posible fuera, aun a los mismos elegidos. Mirad que os lo digo de antemano. Si os dicen, pues: ‘Aquí está, en el desierto’, no salgáis; ‘Aquí está, en un escondite’, no lo creáis, porque como el relámpago, que sale del oriente y brilla hasta el occidente, así será la venida del Hijo del hombre. Donde esté el cadáver, allí se reúnen los buitres. Luego, en seguida, después de la tribulación de aquellos días, se oscurecerá el sol, y la luna no dará su luz y las estrellas caerán del cielo y las potestades del cielo se conmoverán. Entonces, aparecerá el estandarte del Hijo del hombre y se lamentarán todas las tribus de la tierra; y verán al Hijo del hombre venir sobre las nubes del cielo con poder y majestad grande. Y enviará sus ángeles con poderosa trompeta y reunirá de los cuatro vientos a los elegidos, desde un extremo del cielo hasta el otro […]. Cuando veáis todo esto, entended que está próximo, a las puertas […]. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán. De aquel día y de aquella hora nadie sabe, ni los ángeles del cielo ni el Hijo, sino sólo el Padre. Porque como en los días de Noé, así será la aparición del Hijo del hombre. En los días que precedieron al diluvio comían, bebían, se casaban y se daban en casamiento, hasta el día en que entró Noé en el arca; y no se dieron cuenta hasta que vino el diluvio y los arrebató a todos; así será a la venida del Hijo del hombre” (6-15.21-33.35-39).

Vamos a preguntarnos: ¿es ésta una época de guerras, rumores de guerra, terremotos, hambre, en la que aparecen falsos profetas y engañadores, una época de apostasía y una gran tribulación, en la que, sin embargo, la gente vive en la total inconsciencia, la del individualismo extremo y el divertimento, del fútbol, el béisbol, las drogas, la pornografía y demás anestesias morales? Bueno, sería casi ridículo pretender negarlo. Entonces, en cuanto a la profecía de Cristo, parece que no hay muchas dudas, la presente es una época que es candidata indiscutible, como ninguna en el pasado, con su globalización y el arrollamiento avasallante de todas las culturas del planeta, candidata indisputable por ninguna anterior a época de la que habló Jesús como la antesala a su Segunda Venida. Vamos a ver la otra, la de San Pablo de 2 Tesalonicenses 2,3-12:

“Que nadie en modo alguno os engañe, porque antes ha de venir la apostasía y ha de manifestarse el hombre de la anomia, el hijo de la perdición, que se opone y se alza contra todo lo que se dice Dios o es adorado, hasta sentarse en el templo de Dios y proclamarse Dios a sí mismo. ¿No recordáis que estando entre vosotros ya os decía esto? Y ahora sabéis qué es lo que le contiene, hasta que llegue el tiempo de manifestarse. Porque el misterio de iniquidad está ya en acción; sólo falta que el que le retiene sea apartado. Entonces se manifestará el inicuo, a quien el Señor Jesús matará con el aliento de su boca, destruyéndole con el esplendor de su venida; aquel inicuo, cuya venida, por acción de Satanás, irá acompañada de todo género de portentos, señales y prodigios engañosos, y de seducciones de iniquidad para los destinados a la perdición, por no haber recibido el amor de la verdad que los salvaría. Por eso Dios les envía un poder engañoso, para que crean en la mentira y sean condenados cuantos, no creyendo en la verdad, se complacieron en la iniquidad”.

¿Hoy por hoy se manifiesta un poder satánico, fuertemente antagonista de Dios, del orden, de la verdad, del bien, del hombre, y, sin embargo, hay una inmensa mayoría de las personas que estén a favor de las desoladoras prácticas, doctrinas, pseudo-leyes, arrasadoras del mundo? Una vez más, habría que ser un absoluto mentecato para no darse cuenta de que tal es el caso. Pero, de nuevo, ¿será ésta la época? Y, no obstante, pienso que es crucial demostrar que vivimos en la época del Übermensch de Nietzsche, de la que habla mi amigo. Es decir, ¿en verdad yo creo que esta época de progreso, democracia y libertad es tan mala como la pinté arriba; y no será que yo soy un oscurantista trasnochado o una viuda de la civilización del oscurantismo, del cuento de hadas cristiano, un nostálgico del pasado que amo y no volverá? Sobre eso tendré que argumentar ahora, después de todo, se me acusa de estar con los tiranos de la Inquisición, los fanáticos de las cruzadas, los burros de la Tierra plana y centro del universo, los que mataron a Galileo, que detuvieron el avance de las ciencias, que estaban con los malvados monarcas que manipulaban para sostener su absolutismo diciendo que su poder venía de Dios…

La era del progreso…

Obviamente, ésta es la era del progreso, vamos a ver algún aspecto suyo:

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La participación platónica y la limitación humana

Una mirada a los fundamentos racionales de la Fe y a la desquiciada deificación usurpadora de los revolucionarios

Platón, ql descubrir la participación, dio uno de los pasos más importantes que haya dado nunca la razón humana, para comprender a Dios, al mundo y a nosotros mismos: la analogía y la distancia del Ser per se y los entes por participación

Platón, ql descubrir la participación, dio uno de los pasos más importantes que haya dado nunca la razón humana, para comprender a Dios, al mundo y a nosotros mismos: la analogía y la distancia del Ser per se y los entes por participación

La doctrina de la participación es una de las más importantes, a la misma vez, del platonismo y del tomismo, es uno de esos puntos en los que el genio de Santo Tomás trasciende las diferencias de mera apariencia en las doctrinas, concretamente, entre el platonismo y el aristotelismo. Al causar un generador hace participar de algo suyo a lo generado; al crear, dar el ser de manera absoluta a lo que no lo tenía de ningún modo, se participa algo fundamental a la causa: el ser mismo. Dios crea, Dios da de su propia naturaleza a unos otros que “saca” de la nada: les participa su propia gloria.

Platón introduce su explicación más importante de la participación en El Sofista, para refutar, a una, a Parménides y a los sofistas, precisamente; mientras define al ser, objeto de la ciencia filosófica y, por ende, al cultor de esta disciplina. El ser, que define como capacidad para actuar y padecer (como una preparación de Aristóteles y Santo Tomás: naturaleza determina modos de obrar, nada causa si no está en acto, todo obra según su ser, etc.), es común a todas las cosas que son y, por tanto, debe ser participado a todas. También son comunes los pares “movimiento-reposo”, “uno-múltiple”, esto es: los términos del principio de no contradicción: el ser y el no ser, el ser éste y NO ninguna OTRA cosa. Pero no todo puede participar de todo: lo contradictorio directamente no puede participar de lo directamente contradictorio. Es aquí donde Platón introduce la definición del filósofo: éste es el que sabe qué cosas pueden participar de qué otras; y el ser es el objeto propio de su arte. “Dividir las cosas de esta manera por géneros y no tomar en modo alguno por otra forma una que es idéntica ni tomar por idéntica una que es distinta, ¿acaso no vamos a decir nosotros que ésta es la obra de la ciencia dialéctica [herramienta básica del filósofo]?”

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La revolución “mata” a Dios y se construye a dios (2)

Equivocaciones que ayer fueron callejones, hoy son avenidas que podemos transitar

(Sergio Pérez, Poeta y cantante venezolano)

Descartes, en él, la soberbia y el egoísmo solipsista llegaron a cuotas nuevas en la humanidad... él es el primer moderno que produce su auto-apoteosis

Descartes, en él, la soberbia y el egoísmo solipsista llegaron a cuotas nuevas en la humanidad… él es el primer moderno que produce su auto-apoteosis

Ockham realiza una legitimación de la conducta por el poder, aunque la coloca en Dios. Sin embargo, la tal legitimación es el antepasado más remoto que conoce Occidente de arbitristas radicales de la voluntad de poder, como Marx o Nietzsche, sin duda alguna. No es ninguna casualidad que la rebelión del espíritu humano tome prestadas expresiones como sacadas de la obra de Ockham: “o Dios es el soberano o el hombre es el soberano. Una de las dos es una falsedad”, dirá Marx (Crítica al derecho del Estado de Hegel, 1.843. Tomado del artículo: Textos marxistas sobre religión. En: Cuestiones y respuestas, esquemas de documentación doctrinal IV. Orientación bibliográfica, S. A. Madrid, 1.977. p. 112). Esto no es una mera inocuidad de intelectuales, esto se presenta como una corrupción del intelecto, que tiende a pasar a los hechos.

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¿El ocio es la madre de todos NUESTROS vicios? No, el supermercado espiritual

Vicios adicciones y remedios: esclavitud y libertad (VII)

Una raíz del mal: increencia “ilustrada”, relativismo y supermercado espiritual

Vivimos en un mundo de total singularidad. Cuando los soñadores del siglo XVIII ponían las bases de la religión del progreso, de una manera que no imaginaron, decían verdad. El hombre occidental estaba cerca de lograr un carácter único; y, para sus parámetros, además, ése era el gran bien: abandonar a Dios y buscar en el hombre mismo la medida de todas las cosas (a la manera del viejo Protágoras), sin ninguna definición de su bien, o sea, de man

El new Age, anticristianismo, esoterismo, relativismo cultural y religioso; religión a la carta, materialismo-"espiritualista", date todo y "no tengas responsabilidad", vacío existencial, nihilismo: este es el panorama actual, de ahí nacen la mayoría de nuestros vicios; o ahí se fertilizan

El new Age, anticristianismo, esoterismo, relativismo cultural y religioso; religión a la carta, materialismo-“espiritualista”, date todo y “no tengas responsabilidad”, vacío existencial, nihilismo: este es el panorama actual, de ahí nacen la mayoría de nuestros vicios; o ahí se fertilizan

era atolondrada, según cualquier deseo que él mismo transforme en su norma, en tanto y en cuanto pueda encontrar una técnica “mejor” para satisfacerlo. Alguien puede objetar que algunos de éstos creían en Dios. Es verdad de algunos, pero no era sino un Dios, a lo más, lejano y a la medida de sus pequeños intelectos (aunque sean mil veces más inteligentes que yo: lo digo, más bien, en términos absolutos: comparándolos con el infinito que cualquiera puede ver que puede alcanzar la inteligencia, en cuanto de suyo no encierra límite, por lo que los límites que le conocemos provienen de sus sujetos, los hombres). Además, incluso en esos casos, ellos no querían una religión verdadera, que impregnara toda la vida del hombre, como reclama un Dios de verdad (según lo que Es en realidad); y para ellos el bien estaba en ese “progreso”. De ahí venimos, el “progreso” progresó, prosperó y fue desarrollándose como noción, hasta alcanzar lo que no podía sino ser su fin: es progreso del hombre-medida-de-todas-las-cosas el poder ser asesino masivo de sí mismo, si sus deseos o los de los ricos y poderosos convencen a los ignorantes y borregos de que serán “muy libres”, siguiendo sus deseos de manera irresponsable, aunque éstos sean de crueldad y desórdenes radicales. Así, los occidentales de hoy llegamos a ser únicos, “los que llegaron a la mayoría de edad”, hemos venido a ser “como dioses”. (más…)