Kalós

Inicio » Posts tagged 'concilio vaticano ii'

Tag Archives: concilio vaticano ii

Anuncios

Observatorio Antitiranía: la Red del Poder

Los hilos de poder del mundo han sido acaparados por una banda maligna

Nathan Mayer Rothchild, el Rothchild que fue a abrir el imperio en Inglaterra, uno de los arquitectos del mundo de hoy, uno de los que empezó a tejer la telaraña

Nathan Mayer Rothchild, el Rothchild que fue a abrir el imperio en Inglaterra, uno de los arquitectos del mundo de hoy, uno de los que empezó a tejer la telaraña

Contenido

El espíritu de la tiranía, la modernidad; y sus medios malvados

Los actores del drama: genios malignos en acción

Rothchild, que engendra a Schiff, que, con él, produce revolución

Rockefeller y el financiamiento del mal, para dominar al planeta

Esos trotskistas y esos nietzscheanos que secuestraron el conservatismo gringo: los neocons y los libertarios

Follow tho Money

Varios ejemplos de grupos económico-informativo-entretenedores, tal como están en Wikipedia

New York Times Media Group

Time Warner-CNN

Disney

 


 

El espíritu de la tiranía, la modernidad; y sus medios malvados

(más…)

Anuncios

Cardenal Marx, mano derecha de Francisco, revela plan para destruir la Iglesia

Dicen “reforma de la Curia”, es mucho más, masonería pura

El cardenal Marx, autor de otro libro llamado El Capital. Quiere lograr lo que el otro Marx soñaba: destruir a la Iglesia Católica, lo anima una astucia superior

El cardenal Marx, autor de otro libro llamado El Capital. Quiere lograr lo que el otro Marx soñaba: destruir a la Iglesia Católica, lo anima una astucia superior

En una entrevista exclusiva a la revista América, de los jesuitas gringos, el tal cardenal, arzobispo de Múnich, presidente de la Conferencia Episcopal Alemana, miembro del grupo de los 9 cardenales que asisten a Francisco, Papa, en el gobierno de la Iglesia (¿universal?, él dice que no) y en esa black op llamada “reforma de la curia”, el apóstata de uña en el rabo dio a conocer las líneas maestras del plan. Hay que aprovechar, el enemigo ha dado a conocer sus planes, tenemos una mejor posición para enfrentarlo. La idea es que de la Iglesia no quede piedra sobre piedra. Esto no puede sino llamarse diabólico.

No cabe la ignorancia como excusa, un obispo, un cardenal un asesor del papa, no es uno que no sepa lo que hace… un papa no es uno que no sepa que ha puesto a puro malvado cuyos sueños sean destruir a la Esposa de Jesucristo, menos si hasta yo lo sé: hasta yo, quien quiera, sin excepción… Es más, ha habido confesiones de que todo esto es un plan orquestado: Lorenzo Baldisseri, cardenal secretario del sínodo, ex mano derecha del anti papa Martini, dijo que Francisco había aprobado la publicación de la Relatio Post disceptationem del sínodo de octubre (https://www.lifesitenews.com/news/pope-francis-approved-family-synods-controversial-mid-term-report-before-pu): recuerden, el documento que decía que los homosexuales, en cuanto a su vicio contra natura, eran un aporte para la Iglesia, el que se sacó, dándole un golpe de estado a los obispos: el que hizo de toda la maniobra del sínodo un mero parapeto, montado para destruir a la Iglesia, destruyendo matrimonio, moral sexual, Eucaristía y relación esponsal de Cristo y su Esposa y Cuerpo Místico (Efesios V,22-33), de un solo plumazo. Se le dio el documento a los medios, sin que los obispos siquiera conocieran de su existencia. Eso lo hizo Francisco, el que puso a Kasper a liderar el ataque, el que dijo que el ataque de Kasper era “teología serena” (http://chiesa.espresso.repubblica.it/articolo/1350729?sp=y).

Y Marx  no es el único. He hablado mucho en este blog sobre los fautores del sínodo: de Kasper, Wuerl, Coccopalmerio, Forte, Rosica, Baldisseri; sobre otros asesores de Francisco, en especial, del comunista Víctor Manuel Fernández. Toca hablar de algunos de los 9 cardenales. De Pell… de Pell… ¡¡¡DE PELL!!! De este escurridizo, de este, como dicen los mexicanos, resbaloso: en octubre, se robó el estandarte de defensor de la ortodoxia: qué astutos son los malvados. Ahora todos lo citan como confesor de la Fe; y celebra misas en latín. Resulta que dice que lo de Adán y Eva y todo el relato de la creación del Génesis es un mito, lo que lleva a Richard Dawkins, líder mundial de los ateos del mundo, quien estaba en el panel en el que el Príncipe de la Iglesia soltó su veneno, a preguntar: ¿entonces cómo queda el asunto del pecado original? Hasta un ateo como Dawkins se da cuenta de que lo de Pell es un ataque total a la Fe, en un solo plumazo, de nuevo… Hablemos de Maradiaga, el jefe de los 9 cardenales, el presidente de Caritas Internationalis, arzobispo de Tegucigalpa, a quien le encanta hablar como comunista, quien no cree en el matrimonio ni en los sacramentos, quien, a través de Caritas, es uno de los grandes impulsores de la homosexualidad en África. Por su parte, desconociendo el derecho de la Iglesia, el cardenal O’Malley, arzobispo de Boston, dice que a los políticos que defienden el aborto, la homosexualidad y demás posturas contrarias a las enseñanzas de la Iglesia se les debe dar la comunión, sin importar que sean pecadores públicos. Presentación mural de cuatro de los cardenales que tienen a la Iglesia en sus manos, del 44% de los mismos. La fiscalía descansa; descansa, sabiendo que su caso está demostrado, que los delitos imputados están más que demostrados. Pero la fiscalía les pide que lean las pruebas sobre el señor Reinhard Marx, concedida a la revista America (en: http://americamagazine.org/issue/cardinal-marx-francis-synod-women-church-and-gay-relationships), de los, mayormente, enemigos de la Fe jesuitas gringos, cuyas universidades se dedican a presentar los Monólogos de la vagina, de la feminista gringa, Eve Ensler (https://www.lifesitenews.com/news/most-catholic-colleges-hosting-v-monologues-in-2015-are-jesuit-institutions). En esa entrevista, el cardenal nos exhorta a ceptar a los homosexuales, a aceptar la destrucción de la Eucaristía, del matrimonio. Quiere, según dice, que los clérigos dejen de ocupar cargos en la jerarquía eclesiástica. Quiere que nos “aggiornemos”, no que la Tradición de la Iglesia se haga dependiente de los tiempos, sino que se funda con la modernidad. No importa la contradicción, no importa nada: está mintiendo y tiene que hacer pasar sus embustes: si lo atacas, diciendo que quiere que la Iglesia se haga radicalmente mundana, dirá que dijo lo contrario… y lo dijo, aunque se haya contradicho. Es algo astuto, un poco… no tanto, pero vale para los bobos y, sobre todo, para los que quieren ser engañados.

(más…)

A mis amigos tradicionalistas (II)

Hay males, es verdad, pero no están justificados para dejar la Iglesia

Juan Pablo II, en Varsovia, lanzó el ataque que derribó la Cortina de Hierro. Inmenso león de Dios: profetizó la crisis y la enfrentó como nadie más lo hizo

Juan Pablo II, en Varsovia, lanzó el ataque que derribó la Cortina de Hierro. Inmenso león de Dios: profetizó la crisis y la enfrentó como nadie más lo hizo

Amigos tradicionalistas, les escribo esta segunda carta, con buena inspiración, fajado, oyendo la Missa Papae Marcelli, de Palestrina: sublime. Espero haberme acercado a ustedes con el escrito de anterior y espero que, con éste, quedemos mucho más cerca. Porque, si ando en una “COMO” diatriba con ustedes, es porque quiero que nos acerquemos, por el amor de Dios, de su Iglesia, de los dones que se ha dignado darnos. Ahora voy a dirigirme al lado contrario. Ayer me fui a las traiciones infinitas de las que somos víctimas, nosotros y Dios… o nosotros los de Dios y nuestro Señor, Rey, General, Amo, Amado, Vida. Con este escrito, pretendo mostrar que hay cosas que ustedes tienen por traiciones horribles, de gente buena, y que no lo son; que, con todo el cariño del mundo se los señalo, tienen  un desenfoque sobre ciertos puntos centrales. Si los ven, el camino de la unidad estará más allanado. Sé que no es fácil, pero espero contribuir en algo a la gloria de Dios, con verdadero amor fraternal, en Nuestro Padre.

Tenemos, inevitablemente, que referirnos al Concilio Vaticano II y a los papas posteriores.

Trataré de echar luz sobre varios puntos, quizás no todos, pero sí varios importantes: que, si se ven errores importantes, puede que los otros queden en una posición de mayor “indefensión”. Claro, no les atribuyo a ustedes errores doctrinales (o no los que ustedes esperarían, quizás), sino errores en la valoración de dichos y aspectos de la gran Asamblea del siglo XX.

La lámpara de tu cuerpo es tu ojo, si el ojo está enfermo, todo el cuerpo estará en tinieblas

Lo primero es un asunto de actitud hacia el Concilio. Ustedes, es inmenso constatarlo, tienen las mismas opiniones sobre este tema que sus contrapartes “liberales” (tiranuelos, en realidad: miren a Kasper). Unos y otros hablan del Concilio como ruptura. Vamos a dejarlos a ellos a un lado, que después, juntos, los enfrentaremos y los sacaremos de la Iglesia o los obligaremos a convertirse, a dejar sus mentiras y maldades (aunque algunos lo hagan por brutos, borregos, ignorantes y demás excusas absolutorias o atenuantes). Lo de la ruptura: dicen lo mismo, ustedes y ellos, pero hay diferencias, diferencias de talante. Pongamos un ejemplo ilustrativo: el modo como se tratan las palabras que popularmente tienen doble sentido, en Venezuela, de donde soy, y en Chile, donde vivo desde hace más de siete años. En Venezuela, hay más mente-sucias, probablemente, que en Chile. En Chile, sin embargo, hay un matiz curioso, si la palabra tiene una “fama” fuerte de doble sentido, es grosería y no la puedes usar, de modo que los mente sucia ganan. Es como el arco iris y los homosexuales o el rojo y los comunistas: eso no es de ellos, es de Dios, de su naturaleza y del hombre, en general. Así, vamos a volver al Concilio, un texto cualquiera puede ser tergiversado; y un texto en el que entraron los cizañeros a meter confusión puede ser corrompido fuertemente. El trabajo de los buenos es, como el de Santo Tomás, mientras se aclaran las cosas, forzar la interpretación sana, no dar la razón a los malos. Y, señores, CUALQUIER TEXTO ES SUSCEPTIBLE DE CORRUPCIÓN INTERPRETATIVA: vean a los protestantes, las decenas de miles de sectas, salidas de los mismos pasajes bíblicos. ¿No rezaba el Aquinate, “DA MIHI […] INTERPRETANDI SUBTILITATEM”, “dame sutileza para interpretar”? Es verdad que, PROBABLEMENTE (¿qué será de la vida de la parábola de la cizaña?), no deberíamos estar en estas luchas, pero es lo que hay y es el modo como, hasta ahora, en el mundo presente, el de la corrupción más brava jamás vista (como muestra la “misa” a satán de Ocklahoma [y vendrán más y en todo el mundo, no lo dudes: allá sólo empieza todo, los demás repetimos como autómatas descerebrados: el progreso]; y todo lo que digo en el escrito anterior), es el modo, digo, en que Dios preservó a su Iglesia en este mundo… Y decir otra cosa es asegurar que las promesas y profecías de Jesús eran falsas, que Él no es omnipotente y omnisciente, es blasfemia, que lleva al cisma…

(más…)

A mis amigos tradicionalistas (I)

Abandonando la autoridad, han hecho el trabajo de Gramsci, no pueden seguir

En un momento de la historia, la Iglesia pareció romperse, en 1965.

Arrio, creó una gran crisis en el siglo IV. La actual deja aquella como un juego de niños. La fidelidad tiene que ser heroica, más que nunca

Arrio, creó una gran crisis en el siglo IV. La actual deja aquella como un juego de niños. La fidelidad tiene que ser heroica, más que nunca

Estos dos artículos “gemelos” los considero cartas y van en continuación de mis tres artículos sobre el Papado como constitutivo esencial de la Iglesia (que cito abajo) y de los otros que he escrito sobre el desastre que es el Pontificado actual, de las últimas semanas.

Vamos a estar claros, en la ruptura luterana hubo defecciones, traiciones, toda clase de excesos y males. Cuando Arrio, un número importante de clérigos se fue tras la cristología falsa, contraria a la Revelación bendita, los cristianos de verdad estuvieron fuertemente a la defensiva, bajo un asedio que parecían no poder soportar, por el número de los otros, por los poderes que los sostenían. En la época del Gran Cisma y del temporal triunfo del conciliarismo de Ockham y Marsilio, el Papado vivió un oscuro eclipse, cualquiera hubiera podido ver ahí señales de tiempos muy malos por venir; y sí que vinieron. Todas esas épocas fueron terribles, entre los momentos peores de la historia de la Iglesia, tremendas rupturas, imponentes pérdidas, de almas, de la unidad, graves confusiones, la barca parecía zozobrar, grandes injusticias contra los verdaderamente fieles. Pero ninguna de esas épocas se compara a los dolores actuales.

Se ha dicho mucho que el siglo IV se parece mucho a la actualidad, el número de los infieles, su carácter sacerdotal, la soledad del laicado, la persecución a los buenos. Hay, en verdad, similitudes, pero las desemejanzas también son impactantes: los poderes que se levantan hoy para sostener a los malvados son muy superiores a los que apoyaron a los arrianos; además, los potentados de hoy no son cristianos con una visión desviada, son gente que odia a Cristo como es imposible que se lo pueda odiar más, por seres humanos, en esta vida terrena; las disputas no son filosóficas y teológicas, no se trata de la imagen de Dios, sobre la que puedes estar en el error, pero bajo principios elevados, lo de hoy es un ataque dirigido y orquestado desde la entrepierna, en el que lo que está en juego son las perversiones más degradantes y los bienes más básicos, desde la familia, célula fundamental de la sociedad, semillero de la humanidad.

Lo de hoy es un mal desatado, consciente, virulento, nunca antes visto, es el nihilismo, la corrupción luego de que la semilla evangélica germinara, es la peor corrupción, es la corrupción de lo mejor, de lo más elevado; por eso, es una corrupción que no parece tener límites, es una deificación usurpadora y consciente, es la reunión de todas las tiranías, de todos los gnosticismos, todos los sofismas, todas las herramientas de la mentira y la opresión, es la corrupción más grande que pueda pensar la humanidad, sin lugar a la más mínima duda. Jamás encontrarás a un Heidegger caminando por las calles de Grecia, de Roma, de la Persia Sasánida, del mundo del viejo brahmanismo: un demonio que reúne a Descartes, Kant, Husserl, Hegel, Marx y Nietzsche, con lenguaje sacado de los clásicos griegos, con conciencia respecto de los presocráticos, con una visión de las religiones del mundo, de las divisiones del Cristianismo, con los ataques positivistas, con los “avances” psicoanalíticos. No encontrarás a un Freud, a un Reich, a un Sartre, a un Foucault, a un Rahner, a un Bultmann, a un Kühg, y para de contar. Por eso, no ha habido antes mundos que sean paraísos de la adicción a las drogas, de la destrucción de la familia, con más de 2.000 millones de bebés muertos en las barrigas de sus mamás y una miríada de gente, mientras tanto, defendiendo los derechos humanos de los animales, los derechos de las mujeres a matar a sus hijos, a jueces metiendo presos a los papás de esos niños que quisieron evitar que fueran asesinados, a “filósofos”-ideólogos conocidos mundialmente como Peter Singer, confesando que el aborto es homicidio, pero que las mamás tienen derecho a eso, pero los animales no han de ser tocados… y comer carne es, cada vez más, motivo de fuerte preocupación, cerca de ser proscrito… salvo que seas un “indígena” y quieras comer carne humana. Jamás encontrarás a cinco países líderes del mundo actual (Inglaterra, Francia, Alemania, Rusia y Estados Unidos), enemigos de la Iglesia, traficando opio, como política oficial, a un sexto país (China), para destruirlo y derribar a su gobierno, porque al mismo no le interesa comerciar con las baratijas de la industria del “progreso”: las guerras del opio. Jamás el hombre se había deificado de esta forma; jamás había sido bienvenida, de manera consciente, toda aberración; jamás se había atacado a la fe con armas tan poderosas y sutiles, a la manera de Orwell, 1984, y de Huxley, Un mundo feliz. Jamás se había intentado de manera consciente y programada un experimento como el de la “religión mundial”, con sus avanzadas de sincretismo universal, nunca antes visto, en el que se reúnen todas las religiones del mundo, en una sola amalgama sin sentido, todas en pie de igualdad, fuertemente corrompidas, sin ningún cuidado de la verdad y para destruirlas a todas, salvo las que sean sincretistas y arrabaleras de suyo.

(más…)

Revolución cultural, origen y genealogía, hasta el porno y el sex, drugs and rock and roll

Rolling Stones, las drogas y Play boy tienen abuelos y ascendientes, hasta un monjecito de 1300

La civilización cristiana, teología civil y revolución cultural

Adamitas, hippies de 1400, desnudos como Adán, hasta que los hussitas los masacraron

Adamitas, hippies de 1400, desnudos como Adán, hasta que los hussitas, sus compañeros revolucionarios, los masacraron

Hay dos tipos de revolución, de subversión del orden existente, reinante en la sociedad política o en la civilización como un todo. El primero es sencillo, se trata de quién está en el poder, la sociedad se comprende de una determinada manera, que va de lo profundo a lo superficial, siendo todo informado por aquello, y, dentro del marco cultural, al cual se deja intacto, que es ambiente común de todas las facciones, que no se pone en cuestión ni se sueña con hacerlo, un grupo conspira, con éxito o no, contra los gobernantes o, más ampliamente, la clase dominante. El otro modo de revolución es mucho más fundamental, más profundo, más decisivo: las sociedades son expresiones del orden universal, del orden del mundo, como dice Brownson, son “Pueblos Elegidos”, destinados a hacer un aporte a la humanidad. Siendo el hombre un animal político y teniendo su sociedad un orden y una finalidad natural intrínseca y trascendente, las mismas son respuestas estructuradas a ese movimiento humano hacia el sentido. Como el mismo se realiza en la historia, con una institucionalidad, unas creencias fundamentales, unos avatares y vicisitudes, unas expresiones de lo bello, una liturgia religiosa y civil, propios, la sociedad tiene lo que Voegelin llama una teología civil, al lado, posiblemente, de una trascendente. El segundo tipo de revolución ataca este nivel fundamental, tiende a adulterar la identidad de la sociedad, sus teologías, sus ideas directrices, su autocomprensión, el sentido de sus símbolos, sus mitos fundacionales, etc. Éstas se llaman “revoluciones culturales”. Vamos a barajar y volvamos a repartir, para que quede más claro: Cultura es el resultado, no cristalizado, vivo, de la acción del hombre en sociedad en la búsqueda de su plenitud. Incluye modos de comprensión de toda la realidad, del hombre, de la virtud, especialmente, de la propia sociedad, de su ser y de su condición de encarnación del orden cósmico, incluye modos de relación, símbolos, mitos, ritos, expresiones artísticas e institucionales. La revolución cultural ataca al núcleo de la cultura, por lo que implica una cierta adulteración de la identidad social, hasta eventualmente su aniquilación, en cuanto a esa identidad.

En Occidente, las creencias fundamentales, en sus etapas que Toynbee llama de nacimiento y crecimiento, eran creencias cristianas: de Cristo venía toda concepción sobre el mundo y la vida, en su orientación radical y total a lo divino. Era una civilización que no agotaba al Pueblo de Dios, a su Iglesia, en su peregrinar terreno, pero que se constituía en Cristiandad, que veía a la sociedad de los creyentes como una comunidad espiritual universal, actual y virtualmente, es decir, a la que pertenecían todos los bautizados, pero que debía difundirse hasta los confines de la Tierra. Tomando fuertemente en cuenta la Ley Natural, la Cristiandad tenía clara conciencia del carácter político del hombre, de la necesidad del Estado y de su autoridad terrena (“dad al César lo que es del César”), pero su inclinación a lo trascendente era intensa (“y a Dios lo que es de Dios”). Así, se seguían dos consecuencias: 1) la sociedad veía la subordinación de lo político a lo religioso, a pesar de su necesaria “autonomía”: el poder político era supremo en su ámbito, pero su ámbito no era el último y más alto, estaba subordinado a Dios: el rey no era sirviente del Papa, pero los mandamientos y leyes lo obligaban, en todos los ámbitos de la vida; esto implica, como consecuencia adicional, el carácter religioso del patriotismo y de la obediencia a la autoridad legítima (salvo corrupción de esa autoridad, en ciertos casos muy bien definidos). 2) La sociedad cristiana era internacional: lo era A) en cuanto todos los cristianos pertenecían a dos sociedades y eran hermanos por el bautismo, aparte de conciudadanos de sus connacionales; B) porque las naciones eran hermanas y se sabían partes de una realidad que las trascendía; C) porque estaban, en consecuencia, sometidas a un orden superior; C) porque había instancias meta-políticas, transnacionales, que se erigían como árbitros de los asuntos entre estados e, incluso, en lo que se refiere a la religión y la moral, internas a las naciones: el Papado y el Imperio, eran mucho más que lo que pueda esperarse hoy de la ONU u organizaciones similares. Para tener una idea más completa de la cultura que subyacía a esta estructura, se pueden recomendar muchas lecturas, de Toynbee y Voegelin, quienes no eran, ni por asomo, católicos, ni siquiera cristianos, pero me parece que el mejor de todos ha sido Christopher Dawson (The Making of Europe, Religion and the Rise of the Western Culture, El Cristianismo y surgimiento de la civilización occidental, The theological development of medieval culture, La secularización de la cultura occidental y el surgimiento de la religión del progreso, etc.; hay una recopilación de ensayos, en castellano: Historia de la cultura cristiana); también es de primerísima línea Michael Jones. En éste, mi blog, recomiendo leer, al menos, los artículos: 1) La herencia del oscurantismo (I), 2) La herencia del oscurantismo (II) (no debe confundir el nombre de estos dos artículos: se trata de un sarcasmo destinado a atacar la estulticia contemporánea de quienes niegan la etapa de construcción de esta sociedad civilizacional, poniendo, de este modo, en serio peligro su destino); y 3) Modernos ¿Presocráticos? Ojalá, no estaríamos al borde del abismo.

(más…)

Sex drugs and rock and roll entra a la Iglesia

“Es la más grande confrontación de la historia” (Juan Pablo II)

Niño varón ve en la televisión a la barbie, está absorto, hipnotizado; piano y juguetes son sólo partes del paisaje

Niño varón ve en la televisión a la barbie, está absorto, hipnotizado; piano y juguetes son sólo partes del paisaje

La revolución se hizo casi imparable y nuestros padres eran no match para ella, no representaban competencia. Por esa vía entró la revolución a la Iglesia, devastando la vida de los laicos. Así, muchos de éstos perdieron la Fe, sea completamente o sea como gente que se hizo contestataria: católicos protestantes, que aceptan lo que les dé la gana, que están metidos en esa locura de la “religiosidad a la carta”, que es el new age, “espiritualidad” representativa de la revolución, desde la época de “this is the age of Aquarius, Aquarius” y Woodstock y, antes aún, desde los beats y Jack Kerouac. A veces, muchas veces, incluso creen que pueden ser católicos y new age. Y eso, como no podía ser de otro modo, tiene una fuerte carga moral: si el new age te dice “drógate y sé feliz” o “no hay moral, eso es de no iluminados”, entonces se facilita mucho ser católico así. La otra manera es una más abierta y clara: el catolicismo progresista: la contradicción en los términos nefasta, la “teología de la liberación” y sus formas de dominación por la mentira: democratismo católico, indigenismo, etc. Digamos que ésas son las vías más comunes de la cultura, en los hogares que permanecieron católicos, aparte de las nombradas en el artículo anterior. Así se destruyó la vida de los laicos.

(más…)

Sex drugs and rock and roll entra a los seminarios de curas

Pablo VI lo dijo: “el humo de satán ha entrado en la Iglesia”, se trataba de la rebelión de muchos curas, en nombre de la contracultura, después se extrañaron de los problemas de pederastia, que datan de esta época
Andy Warhol y su "arte" pop, uno de los símbolos potentes del mundo posmo de la contracultura

Andy Warhol y su “arte” pop, uno de los símbolos potentes del mundo posmo de la contracultura

El mundo ha sido barrido y se le ha pasado la aplanadora y la trituradora. La debacle actual no se compara a lo que quedó en el mundo Mediterráneo, luego de casi siete siglos de locura imperialista, de Egipto y Asiria a la victoria romana: aquí quedaron religiones y moral y cierta inquietud, que preparaba la victoria de Cristo, en tan poco tiempo. Roe vs. Wade, esa decisión de la Corte Suprema de los Estados Unidos que, en 1.973, dijo que la vida de los débiles vale menos que el arbitrio de los fuertes, es una prueba. No se puede pedir una definición de nihilismo, que sea a su vez una claudicación mayor del derecho, por parte de su máximo representante en el país más creído de la historia (honor disputado, sin duda: ejemplos hay muchos). La victoria de los carteles colombianos de la droga, así como el honor de ser revolucionario o la mezcla de ambas cosas que es ser jefe de la guerrilla colombiana, dan otros ejemplos muy importantes. El suicidio juvenil como problema social, sobre todo, de países “desarrollados”, ilustra el punto de manera poderosa.

Eso fue lo que quedó en la época en que muchos tienen como estado mental habitual al “posmo”. El posmo es algo muy singular. La mal llamada “ilustración” es una guerra declarada, en nombre del dios humano, contra el Dios verdadero. Por eso, su culmen es Kant, promotor del culto a la diosa razón y del hombre como poseedor de ésta. El posmo es una guerra de la diosa nada contra el Dios verdadero y contra los dioses de la modernidad. Es una barrida: es desbancar al sentido verdadero no para sustituirlo por algún usurpador; es des-bancar al sentido, para dejar al banco vacío. Es nihilismo puro y sin disfraz. Ahí, sólo queda el poder, luego de la orgía de inmoralidad “juvenil”… No, es un usar esa orgía, para que ni se den cuenta de las violentas cadenas que los oprimen: ella es la anestesia y, en lo que tiene de drogas, lo es, literalmente… De nuevo, es The Matrix. Es Andy Warhol y su arte “pop”, con sus series sobre Marylin y sobre Mao… es él y Velvet Records promocionando la “música que sacudió al mundo”, el Hard Rock, convertido luego en Heavy Metal; es él convirtiendo el arte en campaña publicitaria de compañías comerciales, es él vaciando todo lo valioso, como si fuera un cartón de huevos podridos. Es el arte pobre, echando un poco de ladrillos en una sala, iluminándolos con luces de neón, poniendo estatuas remedos de obras maestras clásicas, hechas de plástico, en un lenguaje esotérico… montado, claro, sobre un metalenguaje, derivado de lo natural, pero todo diseñado para decir que no hay sociedad, no hay vínculos, no hay verdades, bienes y belleza que nos unan… Es una claudicación, en la que sólo cabe la inmoralidad sin ningún freno: el totalitarismo. El enemigo, entonces, es uno solo: La Iglesia, la que dice que hay un orden y un Dios verdadero y un lugar del hombre en el orden y responsabilidad… (más…)