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La revolución y el fin del mundo

A mis estudiantes queridos, empezando por Verónica, Carlos Santiago y Ana Sofía

Kathleen Wynne, premier de Ontario. Por una mujer destruyó su familia, la vida de cada uno de sus miembros, ella incluida. Ahora, quiere imponer un régimen educativo en el que la pornografía y la perversión se imparten a niños de 5 años, un programa realizado por un pedófilo convicto y confeso, Benjamin Levine

Kathleen Wynne, premier de Ontario. Por una mujer destruyó su familia, la vida de cada uno de sus miembros, ella incluida. Ahora, quiere imponer un régimen educativo en el que la pornografía y la perversión se imparten a niños de 5 años, un programa realizado por un pedófilo convicto y confeso, Benjamin Levine

Contenido:

Introducción: Es esto el fin del mundo o la época del progreso

La era del progreso…

… y de la revolución del marxismo cultural

La tiranía revolucionaria

El totalitarismo y la historia

Sociedad cristiana vs. economía liberal

Oscurantismo modernista y astronomía y geografía

Fanatismo, Inquisición y cruzadas

Inquisición vs. los experimentos de la CIA contra la población

Las cruzadas vs. the war on terror, la “victoria total” en el 45 y otras hazañas

Pío XII, el odio a Cristo y la identidad de Occidente

La pederastia clerical

La última etapa revolucionaria: la revolución cultural-sexual-musical y de las drogas, sex drugs, and rock and roll y and more

Sobre el mito del carácter popular de la revolución

La batalla filosófica

Metafísica y antropología

Teoría política

Conclusión: no pode no ser “fin-de-mundo”


Introducción: Es esto el fin del mundo o la época del progreso

Un amigo venezolano decía esto en un foro de Facebook sobre el proceso constituyente que Bachelet, luego de Chávez en Venezuela, Correa en Ecuador, Evo en Bolivia, y las vicisitudes de Zelaya en Honduras, pretende infligirle a Chile. Decía mi amigo, entre otras cosas: “Me preguntaba en estos días, viendo el estado del mundo, que quizás lo que estamos viendo no es casual. Quizás se trata de un cambio epocal profundo que implica la caída de la ilusión de legitimidad de las democracias modernas. ¿Podía ser de otro modo en un mundo que optó por ser relativista y nihilista? En un mundo así todo es posible y no hay sostén para nada: ni para normas morales, ni para normas jurídicas. Estamos quizás asistiendo al nacimiento del mundo del Übermensch nietzscheano, que, como cualquier cristiano racional debería saber, no puede ser sino una pesadilla violenta en la que los más fuertes, después de aplastar a los más débiles, terminarán devorándose entre ellos mismos. No hay que olvidar que, ‘si Dios no existe, todo está permitido’. Perdóname lo apocalíptico, pero vengo del supermercado [experiencia aterradora en la Venezuela actual, la que quedó luego de la destrucción de Chávez, los Castro y sus secuaces], lo que es la experiencia más apocalíptica que uno se pueda imaginar”.

A eso, la respuesta es bastante obvia, es la mejor descripción de la revolución del marxismo cultural, la de la contracultura que se impuso desde los 60, que se ha ensayado hasta el presente, yo se la puse en Facebook, apenas leí su comentario: “Supriman el rango y vean qué discordia sigue. Cada cosa se encontraría con la otra en calidad de opuesta y diferente. Las aguas confinadas levantarían su seno más alto que las costas, inundando el globo; la fuerza bruta dominaría, inconsciente, y el hijo grosero mataría a golpes a su padre. El poder sobrepasaría al derecho o, más bien, a lo recto y lo torcido, entre cuya discordia se derrumbaría la justicia, perderían sus nombres, lo mismo que la justicia. Ya que así todo se sume en el poder, el poder en la voluntad y la voluntad en el apetito; y el apetito, lobo universal, secundado por ambos, la voluntad y el poder, hace presa de todo… y termina por tragarse a sí mismo” (William Shakespeare, Troilo y Crésida, acto I, escena III).

Vivimos en ese mundo, el mundo de la revolución. Pero, ¿eso justifica que se crea que éste es el fin del mundo? Para responder, hay que acudir a las profecías cristianas sobre el mismo, muy potentemente acreditadas (entre infinidad de cosas que se pueden abonar, aquí hay una pequeña muestra: https://eticacasanova.org/2013/08/07/a-los-que-niegan-las-profecias-de-cristo-sobre-el-fin-de-jerusalen/). Vamos a Mateo 24 y 2 Tesalonicenses 2.

“Oiréis hablar de guerras y de rumores de guerra; pero no os turbéis, porque es preciso que esto suceda, mas no es aún el fin. Se levantará nación contra nación y reino contra reino, y habrá hambres y terremotos en diversos lugares; pero todo esto es el comienzo de los dolores. Entonces os entregarán a los tormentos y os matarán, y seréis aborrecidos de todos los pueblos a causa de mi nombre. Entonces se escandalizarán muchos y unos a otros se harán traición y se aborrecerán; y se levantarán muchos falsos profetas, que engañarán a muchos, y por el exceso de la maldad se enfriará la caridad de muchos; mas el que perseverare hasta el fin, ése se salvará. Será predicado este evangelio del Reino en todo el mundo, testimonio para todas las naciones, y entonces vendrá el fin. Cuando viereis, pues, la abominación de la desolación, predicha por el profeta Daniel, en el lugar santo! […]. Habrá entonces una gran tribulación, cual no la hubo desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá, y, si no se acortasen aquellos días, nadie se salvaría; mas, por amor de los elegidos, se acortarán aquellos días. Entonces, si alguno os dijere: ‘Aquí está el Mesías’, no le creáis, porque se levantarán falsos mesías y falsos profetas, y obrarán grandes señales y prodigios para inducir a error, si posible fuera, aun a los mismos elegidos. Mirad que os lo digo de antemano. Si os dicen, pues: ‘Aquí está, en el desierto’, no salgáis; ‘Aquí está, en un escondite’, no lo creáis, porque como el relámpago, que sale del oriente y brilla hasta el occidente, así será la venida del Hijo del hombre. Donde esté el cadáver, allí se reúnen los buitres. Luego, en seguida, después de la tribulación de aquellos días, se oscurecerá el sol, y la luna no dará su luz y las estrellas caerán del cielo y las potestades del cielo se conmoverán. Entonces, aparecerá el estandarte del Hijo del hombre y se lamentarán todas las tribus de la tierra; y verán al Hijo del hombre venir sobre las nubes del cielo con poder y majestad grande. Y enviará sus ángeles con poderosa trompeta y reunirá de los cuatro vientos a los elegidos, desde un extremo del cielo hasta el otro […]. Cuando veáis todo esto, entended que está próximo, a las puertas […]. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán. De aquel día y de aquella hora nadie sabe, ni los ángeles del cielo ni el Hijo, sino sólo el Padre. Porque como en los días de Noé, así será la aparición del Hijo del hombre. En los días que precedieron al diluvio comían, bebían, se casaban y se daban en casamiento, hasta el día en que entró Noé en el arca; y no se dieron cuenta hasta que vino el diluvio y los arrebató a todos; así será a la venida del Hijo del hombre” (6-15.21-33.35-39).

Vamos a preguntarnos: ¿es ésta una época de guerras, rumores de guerra, terremotos, hambre, en la que aparecen falsos profetas y engañadores, una época de apostasía y una gran tribulación, en la que, sin embargo, la gente vive en la total inconsciencia, la del individualismo extremo y el divertimento, del fútbol, el béisbol, las drogas, la pornografía y demás anestesias morales? Bueno, sería casi ridículo pretender negarlo. Entonces, en cuanto a la profecía de Cristo, parece que no hay muchas dudas, la presente es una época que es candidata indiscutible, como ninguna en el pasado, con su globalización y el arrollamiento avasallante de todas las culturas del planeta, candidata indisputable por ninguna anterior a época de la que habló Jesús como la antesala a su Segunda Venida. Vamos a ver la otra, la de San Pablo de 2 Tesalonicenses 2,3-12:

“Que nadie en modo alguno os engañe, porque antes ha de venir la apostasía y ha de manifestarse el hombre de la anomia, el hijo de la perdición, que se opone y se alza contra todo lo que se dice Dios o es adorado, hasta sentarse en el templo de Dios y proclamarse Dios a sí mismo. ¿No recordáis que estando entre vosotros ya os decía esto? Y ahora sabéis qué es lo que le contiene, hasta que llegue el tiempo de manifestarse. Porque el misterio de iniquidad está ya en acción; sólo falta que el que le retiene sea apartado. Entonces se manifestará el inicuo, a quien el Señor Jesús matará con el aliento de su boca, destruyéndole con el esplendor de su venida; aquel inicuo, cuya venida, por acción de Satanás, irá acompañada de todo género de portentos, señales y prodigios engañosos, y de seducciones de iniquidad para los destinados a la perdición, por no haber recibido el amor de la verdad que los salvaría. Por eso Dios les envía un poder engañoso, para que crean en la mentira y sean condenados cuantos, no creyendo en la verdad, se complacieron en la iniquidad”.

¿Hoy por hoy se manifiesta un poder satánico, fuertemente antagonista de Dios, del orden, de la verdad, del bien, del hombre, y, sin embargo, hay una inmensa mayoría de las personas que estén a favor de las desoladoras prácticas, doctrinas, pseudo-leyes, arrasadoras del mundo? Una vez más, habría que ser un absoluto mentecato para no darse cuenta de que tal es el caso. Pero, de nuevo, ¿será ésta la época? Y, no obstante, pienso que es crucial demostrar que vivimos en la época del Übermensch de Nietzsche, de la que habla mi amigo. Es decir, ¿en verdad yo creo que esta época de progreso, democracia y libertad es tan mala como la pinté arriba; y no será que yo soy un oscurantista trasnochado o una viuda de la civilización del oscurantismo, del cuento de hadas cristiano, un nostálgico del pasado que amo y no volverá? Sobre eso tendré que argumentar ahora, después de todo, se me acusa de estar con los tiranos de la Inquisición, los fanáticos de las cruzadas, los burros de la Tierra plana y centro del universo, los que mataron a Galileo, que detuvieron el avance de las ciencias, que estaban con los malvados monarcas que manipulaban para sostener su absolutismo diciendo que su poder venía de Dios…

La era del progreso…

Obviamente, ésta es la era del progreso, vamos a ver algún aspecto suyo:

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Wall Street, capitalismo puro: dinero y poder

Gekko y su inspiración en la historia, la ideología y la malignidad “científica”

Gordon Gekko-Michael Douyglas, con Henry Kravis, la inspiración de su personaje, en el Super Bowl de 2014: pura depredación (foto credit: http://www.businessinsider.com/henry-kravis-michael-douglas-super-bowl-2014-2)

Gordon Gekko-Michael Douglas, con Henry Kravis, la inspiración de su personaje, en el Super Bowl de 2014: pura depredación (foto credit: http://www.businessinsider.com/henry-kravis-michael-douglas-super-bowl-2014-2)

Contenido:

La película

El espíritu del capitalismo

La historia de las finanzas internacionales: la modelo para los cuadros de Stone: 1980-2016

Acto I: Los leveraged boyouts y la Fed de Volker, en la era Reagan

Acto II: Alan Greenspan, la desregulación y la crisis del 2008

Acto III: las perspectivas presentes, en la superburbuja más grande de la historia


La película

Cuando tradujeron el título de esta película, en Méjico, se le puso el nombre que ya tenía, el de la calle de Nueva York que es sede de la bolsa de valores de Estados Unidos; pero se le añadió un subtítulo muy acertado: El poder y la avaricia. En la película, el bobo, el imberbe, el novato sin experiencia, el muchacho que no sabe nada de la vida, Bud Fox, es la avaricia. El sabido y corrido, el resentido, el que desearía haber sido un rico de cuna, un lord inglés, el que desconocía todo límite, el astuto y completamente corrompido, Gordon Gekko (‘gekko’: lagartija), estaba, por supuesto, más claro, el verdadero sentido del capitalismo, como de toda ideología y desvío del recto orden social, es el poder.

Claro, la película tiene una contra-cara. Tiene varias contracaras. Una de ellas, da la razón a Charlie Sheen-Bud Fox: Steeples, el perdedor, el corredor fracasado, el desprovisto de talento y suerte, que, en medio de ríos de dinero, no logra sobrevivir económicamente y, en medio de la trama de la película, recibe su “justa” recompensa. Tiene la contracara de Manheim (Hal Holbrook), el corredor veterano que sabe que hay que tener límite y que “el triunfo y el fracaso son dos impostores”, como dice Kipling. Pero la gran contracara, la figura que hala a Fox en otra dirección, en una dirección que, se supone, es distinta del nihilismo, capitalista, Carl Fox, el padre de Bud.

Al comenzar el drama, Bud es un muchacho todavía inocente, con mucha ambición, bastante inmoral sexualmente hablando y con un gran amor y aprecio por su papá, un sindicalista de una línea aérea de tamaño mediano. Vive en la mentira capitalista, de apariencias mentirosas, muy caras, que le jalan la mayor parte de sus no despreciables ingresos. Es un “bolsa sin valores”: me explico: en Venezuela, un “bolsa” es un estúpido y, a finales de los 80 y principios de los 90, en la época en que ser un yuppie era lo que estaba que “aldía”, era la nota, lo in, lo de moda, uno pasaba por la bolsa de valores de Caracas y veía a esa paca de muchachitos, pequeños Buddie Foxes, con trajes muy caros, “que valen más que ellos”, como ellos mismos creían: que el flux, el traje, terno, caro los hacía importantes, valiosos: “lo que me da valor vale más que yo…”. Bud es, pues, un “bolsa sin valores”, uno que cree que lo inferior, el dinero, hace valioso a lo superior, el hombre. Esto es clave. Quiere entrar al círculo de Gordon Gekko, quiere portarse bien, pero no le molesta infringir alguna regla, faltar a la confianza de su padre: entra al inner circle, proveyendo información secreta, que tenía de su papá: la línea había salido airosa en un asunto legal y sus acciones iban a dispararse, cuando el asunto se hiciera público. Cree que engaña a Gekko, pero éste es un avión: Bud va y él ya volvió y dio dos o tres vueltas. En la celebración lo atrapa: una mujer, una limusina, champaña, coca, sexo oral en la limo. Los yuppies de los 80, “derechistas”, comparten más de un asunto con los hippies de los 60…

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El Jet Set y sus frescas costumbres pedófilas

En la religión de Mamón, los ricos se salen con la suya con la pedofilia

Jeffrey Epstein, con algunos de sus amigotes: Clinton y Trump, casi nada

Jeffrey Epstein, con algunos de sus amigotes: Clinton y Trump, casi nada

“Cuando la gente dice que el dinero sólo vale lo que puede comprar y que sólo puede comprar ciertas cosas, invariablemente, forman una categoría [lógica] que incluye ciertas cosas materiales que podrá comprar… y, entonces, su poder se agotaría. Estos tontos dejan por fuera dos enormes capítulos –los dos capítulos más grandes del grupo–. Dejan por fuera los servicios de otros hombres [como soldados mercenarios {¿y prostitutas, abogados y jueces complacientes, perhaps?}], siempre a la venta. Y dejan por fuera las almas de otros hombres frecuentemente a la venta. Con dinero en cantidades suficientes, tú puedes comprar cualquier servicio; y, con dinero, puedes comprar almas individuales. Ahora, eso sí es importante” (Hilaire Belloc, “A Few Kind Words to Mammon,” from his essay-collection entitled On, New York, George H. Doran Company, 1923, pp. 53-54; yo tomo la cita de Robert Hickson, The Vitality of Mammon in the Decline of a State, en Culture Wars Magazine, http://www.culturewars.com/2007/Mammon.htm, el segundo corchete es de Hickson)[i].

“Si, sin embargo, tu dinero sólo tiene ‘un efecto general sobre… la generalidad de la especie humana, para la cual postulo almas’, entonces, ‘en este caso, quizás no seas alguien digno de reproche. Es más su culpa que la tuya’. No obstante, de cierta manera […], ‘tú eres adorado por tu dinero’, no de modo diferente a la ‘adoración que los hombres tributan a su país’; y no podemos justa o válidamente ‘escabullirnos de esta valiosa verdad’ meramente por medio de unas cuantas excepciones”.

Los personajes principales

“Ser así capaz de comprar los servicios de otros hombres… es una categoría ridículamente ignorada por aquéllos que pretenden que el dinero sólo trae disfrute material. Trae, por ejemplo, inmunidad respecto del derecho penal. Al menos, eso hace hoy”.

***

Jeffrey Epstein:

Un milmillonario (“billionaire”, in english), administrador de fondos mutuales, su único cliente es Les Wexner, dueño de L Brands (Victoria’s Secret, Abercrombie et al.), ambos judíos. Tiene casas en Palm Beach, Nueva York, Nuevo México, una isla Saint Thomas. En 2005-06, cerró un gran caso de escándalo sexual-abuso de menores, una muchacha al día, en promedio: en 2001 fue capturado por abusador de menores. Estuvo 13 meses preso, por un acuerdo extrajudicial de 18, que logró el abogado Allan Dershowitz, acuerdo en el que varias víctimas de Epstein no participaron, hecho en lo secreto[ii].

Virginia Roberts:

Epstein y el príncipe, con su némesis, Virginia, encima de llos, de manera muy expresiva

Epstein y el príncipe, con su némesis, Virginia, encima de llos, de manera muy expresiva

La víctima de Epstein que acusó a todo el mundo y que ha dado a conocer de otras afectadas “Jane Does” (nombre proverbial de mujeres desconocidas en los Estados Unidos, usado en terminología legal), Jane Does 1, 2, 3, etc. La única que ha hablado en público. Era usada por Epstein para proveer favores sexuales a sus amigos y luego comunicar los secretos a Epstein, que pasaba a la operación de chantaje. Esto se hacía en Palm Beach, en un avión hacia Saint Thomas y en la isla que Epstein tenía en esta Antilla caribeña.

Ghislaine Maxwell:

Hija del millonario judío inglés Robert Maxwell, que, según parece, se suicidó, por haber robado los fondos de pensión de sus empleados para sostener las acciones de su grupo de medios de comunicación de Inglaterra; que, además, es, al parecer, agente del Mossad y ha sido acusado de haber participado en el secuestro de Mordecai Vanunu por el Mossad, el señor que dio el pitazo sobre el plan nuclear israelí, que fue llevado ilegalmente desde la Gran Bretaña a Israel y fue encarcelado por 18 años (vid. el artículo de Wikipedia en inglés sobre Robert Maxwell: https://en.wikipedia.org/wiki/Robert_Maxwell). Esta señora es acusada por Jane Doe 3 y por Virginia Roberts de participar en las actividades ilícitas de Epstein, aunque ella lo niega. La acusación se sostiene en que ella era pareja de Epstein y amiga del príncipe Andrew, en la época en que el millonario judío-gringo traficaba con muchachas adolescentes.

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Sobre el mito del socialista que vestía capitalista, comía capitalista, licuaba…

La verdad es que la ideología efectiva era MATERIALISTA

El mito en un meme

El mito en un meme

Yo puedo ser total, completa y absolutamente anti-comunista, pero el meme es falso. Los zapatos y el smart phone son hechos en China, como los electrodomésticos, por empresas gringas y europeas, que, en realidad, viven del “crony capitalism” y no tienen madre.

Hollywood no es nada capitalista y, es más, mayormente, es comunista. Vean a Bert Schneider y Warren Beatty en la entrega del Oscar en el 75, la película Reds, de Beatty, del 81. Vean a Oliver Stone o la película sobre Sarah Palin, la de Julianne Moore; vean Avatar o Titanic. Consideren quién es David Geffen, el hombre más rico de Hollywood. Vean la película Agente Internacional. Lo del mismo sucede con el rock, será gringo-británico, pero no es nada capitalista, de hecho, toda su idea, desde Albert Grossman y demás es revolucionaria; de hecho, todo el movimiento que llegó hasta él, salió del comité central del partido comunista ruso en 1927 sin contar que es una pieza de la revolución de los 60, la de Reich, Marcusse, Sartre, Beauvois, Sanger: puro comunista… Hay que dejarse de esto de capitalista-comunista; si algo debíamos haber aprendido de estos últimos 25 años y del boom de China es que eso de capitalismo-comunismo, como dijo 100 años antes León XIII (Rerum Novarum), no es una verdadera dicotomía.

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Algunos hasta creen que somos parte de una camarilla secreta trabajando contra los mejores intereses de los Estados Unidos, caracterizando a mi familia y a mí como “internacionalistas” y [nos acusan] de conspirar con otros de todo el mundo para construir una estructura política y económica global más integrada –un NUEVO MUNDO, si lo deseas–. Si ese es el cargo, entonces yo me declaro culpable y estoy orgulloso de ello.

Es más, para los aspirantes actuales a tiranos mundiales, desde David Rockefeller, al menos, el modelo es la China comunista-capitalista; como, por otra parte, hizo saber su agente, en los asuntos climáticos de la ONU, Christiana Figueres, en todo el proceso ecologista del año pasado.

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Mío

¿Qué es, en realidad, mío, si mi ser no lo es?

Éste es, probablemente, el mejor libro de Lewis

Éste es, probablemente, el mejor libro de Lewis

Dice el muchachito de tres años: “mío”… y, por arte de ilusionismo, hace SUYAS todas las cosas. “Oye, tienes que ser mi amigo, fíjate, tu mami es mi hermana”; “¡¡¡NNOOOOOO, ELLA ES MÍÍÍAA!!!”. Su peluche es suyo, su pelota es suya. “Vamos a jugar, mira, ahí está esa pelota sin usar”; “¡nnoooo, mi peota e mmíííaa!”. Esta forma de mío es la forma favorita del infierno, en todo aquello que no sea un niño de tres años, como señala C.S. Lewis de manera tan acertada, en Cartas del diablo a su sobrino (The Screwtape Letters). De hecho, al pobre niño cuyos papás no lo saquen de esa dimensión de mío, le esperan momentos muy difíciles… y no digamos nada de quienes caigan en sus manos. En el mundo de hoy, una fuerte corriente cultural ha hecho la más grande de las magias gnósticas: ha hecho que todos se queden en el mío del niño de tres años sin educar, del hijo único, de padres desapegados, ricos y consentidores, de tres años. Oh, tragedia.

“Sueña el rico en su riqueza, que más cuidados le ofrece; sueña el pobre que padece su miseria y su pobreza; sueña el que a medrar empieza, sueña el que afana y pretende,
sueña el que agravia y ofende, y, en el mundo, en conclusión, todos sueñan lo que son y ninguno lo entiende […]. ¿Qué es la vida? Una ilusión, ¿Qué es la vida? Un frenesí, un engaño, una ficción, porque el mayor bien es pequeño y toda la vida es sueño y los sueños sueños son”, dice el gran poeta Calderón (La vida es sueño). “¿De qué le vale al hombre ganar el mundo, si ha de perder su alma?”, preguntó aquella Persona divina, la que se unió a nuestra humana limitación, sin limitarse en nada. “¿Quién tiene el poder? O Dios o el hombre, sólo una es verdad, cada respuesta excluye a la otra”: ésta es la respuesta del mago gnóstico, el inspirador de nuestro mundo: Marx. Él dijo “despertemos”, y quería decir “soñemos, vamos a soñar que somos dioses”. Y cada quien dijo, en nombre del comunismo, “soy dios, el mundo es mío, yo me defino, yo defino al mundo”.

Dijo la feminista: “mi cuerpo es mío, mato chiquitos, me independizo del falo”; dijo el avaro “liberal-capitalista”: “tengo ésta o aquella baratija, soy dueño absoluto”. Dijo el new age: “soy dios, me hago dios, construyo mi panteón y yo en el altar mayor, que se inmole el mundo ante mí, el portador del cristo cósmico, el hijo predilecto del universo”. Dijo el curita marxista-ateo-teólogo-teoliberal: “cristo es mío, es mío, porque soy el pueblo, soy el representante, el único, la avanzada del proletario en su lucha [intra-]histórica por la revolución, por destruir al opresor capitalista de todos los tiempos; la historia es mía y yo proyecto a otras sociedades las categorías que me den las ganas; y después digo que todo es intrahistórico y que cristo no puede hablarnos, pues es sólo un sentimiento sepultado por la historia”. Dice el homosexual: “mi cuerpo es mío, yo me defino, más aún, yo defino el parámetro de mi definición, yo soy un HOMO, y eso es bilogía, pero no, es elección libre, porque los sexos son biológicos y culturales, porque es cultural lo que yo diga, y la cultura la dicto yo, y yo soy HOMO, me reduzco a mis apetencias sexuales, y el que diga otra cosa es un nazi, según mi definición, que es mía”.

***

¿Qué es mío, los latidos de mi corazón? No, yo no  dispongo de ellos. ¿Los cabellos de mi cabeza? Que lo diga el calvo, que querría tener su melena, a la que añora en su vanidad. ¿Mi vida? Nadie sabe el día ni la hora: ¿de qué le vale al hombre ganar el mundo, si ha de perder su alma? ¿Qué daría a cambio de su alma? ¿El mundo? Al morir, dice Gandalf, atravesamos la cortina gris del mundo: ¿de qué nos valdría ganar el mundo, con su cortina gris, cuando todas las formas quedan derogadas?

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La claudicación de la clase media II: veneingleses capitalistas

Una amenaza: en el desastre actual, cree que la solución es economía liberal, un mono con una hojilla

Dagget y Bane, después de hacerse con las acciones de Bruce Wayne, a la manera capitalista. De hecho, en la película, este es el símbolo vivo del capitalismo

Dagget y Bane, después de hacerse con las acciones de Bruce Wayne, a la manera capitalista. De hecho, en la película, este es el símbolo vivo del capitalismo

Hay otra versión de los veneingleses, los capitalistas bravos y comprometidos, puede que les importe Venezuela, puede que no, lo que indudablemente gana su adhesión total es el capitalismo. De hecho, si les importa Venezuela, normalmente, es por alguna función de esta ideología.

Éstos tienen costumbres extraordinarias, les gusta hablar de trabas a la actividad económica, todo mal del mundo es una traba a la “libertad” (entendida como ausencia de trabas) económica. Son fuertes gnósticos y maniqueos: el mal es el socialismo, esto es, todo lo que no sea total cart blanche, licencia para matar, para los más poderosos de entre los empresarios; y el bien es el contrario. Y las “trabas” son como la corrupción total de la materia y el mundo según Valentiniano o Basílides (gnósticos pseudo-cristianos del siglo II); y la “libertad”, así como su “ciencia”, es decir, la economía liberal-capitalista, son como la total numinosidad de la gnosis y el Pléroma original; y entre ambos no hay términos medios ni concesiones.

El mundo estará bien si se logra la libertad económica: la apertura de una puerta franca para que los empresarios hagan lo que les dé la gana; que no haya controles de precios, impuestos a los ricos y a las actividades comerciales e industriales, que nada sea público, que no haya estabilidad laboral, que los sindicatos estén prohibidos y desprestigiados, que no haya sueldos mínimos protegidos por el gobierno, que no haya supervisión estatal de la estructura de sueldos, de los ambientes laborales, de la jornada laboral, de los precios de las mercancías, que los jueces nunca se entrometan en las relaciones de los empresarios con el resto de la sociedad, sino para darle la razón a ellos, que el gobierno sólo sirva para dar créditos a los empresarios, proteger sus ganancias (Locke), velar por su correctas relaciones (salvo que uno sea tan poderoso que pueda, sin aspavientos, comerse a los más chiquitos). Hugo Farías, veneinglés superlativo, llamaría a esto la plenitud de la libertad.

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Mercado, propiedad y dinero, necesidades humanas naturales

La justicia, la libertad, el orden de lo humano, excluyen comunismo y capitalismo

Karl Marx, uno de los padres del ideologismo de hoy, padre del peor comunismo que ha visto la historia, rematado de materialismo radical y totalitarismo aplastante

Karl Marx, uno de los padres del ideologismo de hoy, padre del peor comunismo que ha visto la historia, rematado de materialismo radical y totalitarismo aplastante

Ayer (en el artículo La ética y el capitalismo desbocado) mostré que la ética y el capitalismo están fuertemente reñidos: el capitalismo es, simplemente, una máscara de nihilistas, avaros, que buscan el poder, amando el dinero, vale decir, OLIGARCAS. Hoy podemos hablar de cómo el comunismo es una fuerte negación de la naturaleza humana. Y nótese algo, que quede muy claro: no estoy diciendo “marxismo”, éste es sólo un tipo horrendo, aterrador de comunismo: yo estoy hablando de todo comunismo POLÍTICO (que nada tiene que ver con la comunidad profunda de todo tipo de bienes de los primeros fieles de la Iglesia, cuyas alma y corazón eran UNO), incluso del platónico, el del libro V de La República, al que pulveriza Aristóteles, en el libro II de La Política, aún cuando éste lo defiende Platón, en nombre no del gnosticismo usurpador de Dios, como el de Marx, sino de muy elevados principios de justicia, unidad de la comunidad política, desprendimiento humano, preocupación por el bien público y paz y amistad ciudadanas.

Platón (La República, libro II), muestra que una cierta precariedad, unida paradójicamente a una riqueza, del hombre, constituyen la necesidad del mismo de pertenecer, de vivir, en sociedades, ya que él no es capaz de resolver solo todos los problemas, incluso materiales, de su existencia, mientras que puede, en conjunción con otros, resolver unos pocos de muchas personas; de modo que todas ellas, reunidas, se hacen capaces de satisfacer todos los requerimientos de la vida. En ese mismo libro II de La República, el Ateniense muestra que, dada esa diversidad de producciones, se requiere de comerciantes y de un mercado, en el que todas ellas puedan ponerse a disposición de todos, ya que los que producen no pueden ser, a la misma vez, mercaderes. Aristóteles (Etica a NIcómaco, V) atribuye a estos intercambios la exigencia de dinero, como medio de intercambio, como medida de las cosas a intercambiar, de naturaleza tan disímil, que no pueden sino ser, de otro modo, inconmensurables: se vive en comunidad pues nos necesitamos unos a otros, por naturaleza, es decir, vivimos para el amor y la justicia, lo que se manifiesta, incluso, en nuestras necesidades corporales y, sin dinero, que posibilita el intercambio de los bienes, aún los espirituales, en algunos casos (como en el pago de la educación o de los libros o de la entrada para el museo o del cine o el teatro), no sería posible la participación de todos en todos los bienes, que es lo que mueve la sociedad, en primer lugar. Aquí se entra en el terreno de la justicia conmutativa.

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