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Tag Archives: beisbol

ESPN vs. Miguel Cabrera

Law y Schoenfield no le perdonan que sea el mejor

Carrera por el más valioso 2012: mediatizada por la "ciencia" inexacta de la sabermétrica

Carrera por el más valioso 2012: mediatizada por la “ciencia” inexacta de la sabermétrica

David Schoenfield acaba de publicar un artículo en el que pondera los posibles miembros del Salón de la Fama que jugaron en la última campaña de 2014 (vid. http://www.espndeportes.com/blogs/index?entryID=2266117&name=david_schoenfield). Es interesante que volviera en el tiempo, a intervalos de 20 años, para ver cuántos jugadores de 1994, de 1974, del 54 y el 34, entraron al Salón. Decía el periodista que son muchos, un promedio de 20, aproximadamente. En realidad, 20 no son tantos, si se considera que de 20 años es, más o menos, la carrera de un beisbolista. De ese modo, en cualquier año, pueden estar enlazándose hasta 40 años de beisbol, de los novatos a los veteranos.  Según él, hay cuatro peloteros que, por descontado, entrarán al Salón de los grandes: Jeter, Pujols, Ichiro y Miguel Cabrera. Luego de ellos, hace una lista de otros 15 que podrían entrar y hace un análisis de sus posibilidades, todo fundado en la más que espuria estadística llamada WAR. Hasta aquí, fuera del WAR como criterio de evaluación, que no tiene ningún sentido, sencillamente (vid., por ejemplo, estos dos artículos: https://eticacasanova.org/2013/05/01/la-locura-de-incoherencia-del-war/ y https://eticacasanova.org/2013/04/05/sabermetricos-la-sabrwar-es-una-farsa/), todo está bien. La cosa se pone mala, sin embargo: con Schoenfield, si Cabrera está cerca, la cosa siempre se tiene que poner mala, no gusta de él, punto. Dice Shoenfield: “Probablemente se podrían alegar varias cosas contra Cabrera o Suzuki, pero ambos han excedido en casos que suelen ser utilizadas como barómetros para medir el éxito del Salón de la Fama — RBIs, hits, cetros de bateo, premios de JMV. Ambos han sido figuras que han trascendido el juego en su propia forma y ciertamente a Cabrera le quedan varios buenos años por delante. Así que yo los consideraría a ambos como selecciones seguras”.  Es decir, barajando, el pensador, el analista, el genio de El líder mundial en deportes, enumera rápidamente las razones por las que estos dos entrarán al Salón de la Fama, sin dudas, pero las desdeña por argumentos que anuncia pero no expresa, lanzándose de un solo golpe los números y la importancia sobresalientes de estos súper peloteros.

Parece que no es difícil imaginar lo que tenga Schoenfield contra Cabrera. No es de beisbol, es antipatía pura, simple y

Keith Law, de ESPN, un verdadero "científico" del deporte: eso si la ciencia es magia: magia pra hundir a quien quieras o para encumbrar a quien te guste, mínimo

Keith Law, de ESPN, un verdadero “científico” del deporte: eso si la ciencia es magia: magia pra hundir a quien quieras o para encumbrar a quien te guste, mínimo

dura. Cuando, en el 2012, Cabrera ganó la triple corona (y, podría decirse, la penta corona… y más: OBP, OPS, etc.), Schoenfield hizo intensa campaña para que los periodistas no votaran por él. Cuando ganó de manera unánime, se quejó amargamente. Pero Schoenfield no es el único, Keith Law lo deja como un niño de pecho, en la antipatía, que domina a la razón. La cosa, pobres, es más fuerte que ellos. En el mismo 2012, Law publicó un artículo en el que decía que Cabrera no debía ser, siquiera, el segundo en la carrera, que Trout debía ganar, el segundo sería para Canó; y apenas el tercero para Miguelito (vid. http://www.espn.cl/blogs/index?entryID=1660108&name=keith_law). En ese artículo se da el lujo de decir que la triple corona del beisbol no indica nada, porque más que los jonrones, importan las bases por bolas (la caricatura no está lejos de la realidad, en este caso).

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El batazo que siempre recordaré

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Siempre he discutido algo en el beisbol: ¿cómo se mide la emoción? ¿Cómo se mide una hazaña épica? ¿Cómo se puede medir lo que transmite un turno como el del viernes por la noche? Eso no se puede tabular, hay que estar allí para verlo, para sentirlo, para vivirlo; a fin de cuentas, vivir es la aventura más hermosa de todas y lo de Miguel Cabrera contra Mariano Rivera es algo que debía paladearse. (más…)

Nolan Ryan: Una para los sabermétricos, las victorias

El Expreso demuestra que, en pitcheo, la sabermetría vale

Nolan Ryan: un grande, una grande para los sabermétricos

Nolan Ryan: un grande, una grande para los sabermétricos

Cualquiera que sepa algo de beisbol sabe que Nolan Ryan es una leyenda. 5.714 ponches, 7 no hit no runs, 3,19 de efectividad de por vida en una carrera larguísima, 1,25 de WHIP o BBHEL, 324 victorias. No en balde llegó al Salón de la Fama en la primera votación con 98,79% de los votos… y hay que buscar a los locos que no votaron por él (así como los locos que no votaron por Ted Williams o Babe Ruth: seguro, respectivamente, neoyorquinos o bostonianos envidiosos). Ryan es uno de los 3 ó 4 mejores pitchers que ha habido.

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La inteligencia de Miguel Cabrera

Miguel Cabrera tiene demasiadas condiciones

Miguel Cabrera tiene demasiadas condiciones

Una de las cosas que siempre se buscan en un box score cuando Miguel Cabrera juega son los jonrones, las remolcadas, las anotadas y cuánto bate (average). También hurgamos por aquí y por allá para conocer sobre su OBP, Slugging y el nuevo OPS. Pero jamás pensamos encontrar algo en la columna de bases robadas.

El antesalista de los Tigres de Detroit no es de esos que estafa almohadillas. En 11 temporadas como grandeliga, el mencionado suma 34 remolcadas, lo que nos daría un promedio de 3,3 desfalcos por año. Pero el día jueves por la tarde, con una temperatura de 3° centígrados, el número 24 de la tropa de Jim Leyland fue realmente uno de esos peloteros que le dicen a los otros con los hechos que no hay imposible cuando se quieren hacer las cosas bien. (más…)

Eduardo Escobar ocupó los titulares de Minnesota

Eduardo Escobar le dio con todo a la bola

Eduardo Escobar le dio con todo a la bola

Regresamos con nuestro espacio después de un tiempo fuera de acción. Ya hay suficiente material para hablar a diario del beisbol de Grandes Ligas y esperamos de aquí en adelante, salvo en mayo cuando estemos de vacaciones, no dejar de escribirles diariamente sobre los venezolanos en las mayores, principalmente.

Este martes el gran héroe de la jornada no fue Miguel Cabrera, a pesar de haber sido, una vez más, el mascarón de proa de los Tigres de Detroit en su victoria contra los Azulejos de Toronto. El jonrón siempre es noticia, vende, impresiona, más si es de Cabrera, pero quien en realidad merece un poco de atención en este día, modo de ver particular y subjetivo, es Eduardo Escobar. El utility sacó el primer jonrón de su carrera el martes, aunque no puedo evitar la derrota de los Twins 7-4 sobre los Reales de Kansas City. (más…)

Bruce Rondón hizo que se vaciaran las bancas

Sin palabras. Vealo usted mismo y saque las conclusiones.

Cerrada la discusión sobre sabermétrica

Con este artículo, no hay más discusión, la cerré

Según Dan Szymbroski, él puede predecir, gracias a la sabermétrica, cuánto valdrá Josh Hamilton, como pelotero, en 2015. Ey, Josh, pon entre las prioridades que te tatuaste en el brazo a Dan, antes que a Dios

Según Dan Szymbroski, él puede predecir, gracias a la sabermétrica, cuánto valdrá Josh Hamilton, como pelotero, en 2015. Ey, Josh, pon entre las prioridades que te tatuaste en el brazo a Dan, antes que a Dios

Por petición de un amigo, hablo una vez más de este tema, que consideraré luego cerrado. Las discusiones teóricas nunca terminan, se abandonan; a menos que una parte, por sinceridad y honestidad, se considere refutada… o por un decreto. Como tengo que hacer otras cosas, yo sólo soy un aficionado de beisbol, no un periodista deportivo cubriendo “esta fuente”, decreto que aquí lo cierro, por ahora. Agradezco, sin embargo, a los amigos que han respondido a mis anteriores escritos y que, por tanto, han posibilitado que la discusión avance. En particular, hay una persona que no puedo identificar que me dedicó una amplía respuesta; que ahora paso a replicar, un poco apasionadamente, pero tratando de conservar siempre el respeto debido en estas discusiones “académicas”, que siempre tienen que buscar la verdad, en la medida de nuestras posibilidades. Un blog de beisbol, hoy, puede considerarse un blog de sabermétricos o uno “infestado” de ellos o de entusiastas admiradores, que saldrán a defenderse muy vehementemente, muchas veces, y con concepciones sobre palabras como ‘ciencia’, ‘matemática’, ‘medida’ y otras, que se adaptan a las definiciones del “SABR Pack”, aparentemente, muy inadecuadas. Ellos no van a dar su brazo a torcer, eso sí. La persona ésta cuya apasionada respuesta paso a replicar, para no darlo a torcer, dice 1) que quién ha dicho que es ciencia, que le dé ejemplos: bueno, en mi primer artículo de esta serie le pongo a Dan Zsymborski, de Espndeportes, prediciendo lo que va a batear y valer Josh Hamilton en el 2015, prediciendo a la manera en que predice la ciencia, basado en cálculos, cálculos sabermétricos de fantasía. Ahí tiene un ejemplo, señor (a). Aparte, dice 2) que yo no “demuestro” [eso no se demuestra, lo evidente se muestra] que el beisbol sea no numérico, no cuantitativo, porque, según esta persona, el beisbol permite contar. En fin, ¿qué se puede responder cuando se tiene que lidiar con “objeciones” así? Un cosa es contar y otra es lo que se cuenta y todavía otra que todo lo contado sea matemático: Descartes, por ejemplo, para convertir todo en objeto de matemática, alzó su duda metódica: sin ella, artificialidad patente, las cosas son mucho más que res extensa, cosa de extensión, medible, matematizable; en Kant, la matemática es reflexión sobre las formas (cuantitativas) de la sensibilidad pura, no toda la experiencia; en Aristóteles o en Santo Tomás, evidentemente, lo matemático es sólo lo que pertenece a la medida de la cantidad, de esa categoría accidental, no a la sustancia, por ejemplo. Duhem, por eso, tiene todo un estudio sobre cómo es posible la medición en física. Yo reproduzco parte de lo esencial de lo que dice éste, así como de lo que dicen Heisenberg y Bohr. Pero, ahora, como se pueden contar los árboles o los turnos al bate, este turno no es este turno, no, este turno es parte de las estadísticas que yo recopilaré luego; y esa estadística no tiene nada de abstracción, es la realidad misma puesta en mis gráficos. Dice 3) que el average, en el que se toma por igual un sencillo que un jonrón (clara muestra de lo que digo sobre la abstracción) no sirve, lo mismo que la contabilidad de errores defensivos, que dependen de la opinión del anotador. Muy bien, muy bien, entonces hay que buscar criterios mejores: ¿ésos son científicos? No, son valoraciones, ¿de quién?, de Fangraphs, puede que prefiera las mías. Pero, otra cosa, me imagino que, por lo que dice, preferirá el slugging, ésa no es una “nueva estadística”; además, le parecerá lo máximo el OPS, para lo que necesita el OBP. Dice que el average es una tontería, porque, en 600 turnos, 15 hits son la diferencia entre un 275 y un 300 (no recuerdo, espero que haya sacado la cuenta bien, ésta está buena: 15 es el 2,5% de 600). Pero no se da cuenta de que de eso se hace una temporada diferente: 15 hits, que ellos, como Schoenfield, en el artículo que cito en mi primer escrito, quieren minimizar, son una gran cantidad, como diferencia. Dicen: “no, no, no, el OBP es mejor”; puede ser, pero eso no implica que invalide el avg., sobre todo porque depende de él mayormente y porque esas proporciones, cuando sumas los boletos, son más insignificantes, así de fácil. Por cierto, un hit, jonrón o sencillo, en cuanto hit, es igual a cualquier otro hit. Un punto muy interesante, en este ámbito, es lo de la edad de las mediciones: tienen 100 años, por eso son malas, dice. A lo mejor es malo comer, porque tenemos toda la vida haciéndolo; o es muy bueno que la droga sea un mal endémico de la sociedad, porque eso sí es nuevo, como el totalitarismo. Seguro todo lo nuevo es mejor que todo lo viejo y, por eso, si es más nuevo, es mejor. La racionalidad, así, sí se eleva, a lo mejor porque esto del progreso es bastante viejo, para el horizonte cultural de mis contemporáneos: la religión del progreso nació en el XVIII: vieja, mucho más de 100 años, más de 250. Nadie dice que estas valoraciones –personales de unos vivarachos– sean malas, lo malo es que las presenten como una caída y mesa limpia: “las impulsadas son una basura, como el promedio, lo que importa es las ‘carreras creadas’, blablablá”. Por cierto, las medidas deben ser constantes, no como dice David Schoenfield, de espndeportes, siguiendo al “SABR Pack”, según el cual los estadios son medidas distintas, que, para colmo, pueden cambiar de año a año (¡¡¡basados en la actuación de los peloteros, que es lo que se mide por los estadios, en primer lugar!!!: esto no tiene nada de circular, ¡no!), lo mismo que los “peloteros de reemplazo”. Copio partes del artículo ¿Para qué sirve [el WAR]?, de Matt Klaasen y Dave Cameron, de FanGraphs (aparecido el 26 de enero de 2010 en espndeportes.com), para que se vea cómo son arbitrarios, poniendo valores a las cosas y queriendo comparar peras con manzanas, pitcheo, corrido de bases, fildeo y bateo, todo queriendo ser metido en un saco, como si eso no violara ningún principio teórico:

El WAR es bastante simple en teoría. La idea es tomar la contribución total de un jugador a crear carreras (bateo y corrido de bases), al igual que como las que evita (pitcheo y defensiva), y entonces se comparan esos totales con lo que un equipo podría esperar si gastaran el mínimo de la liga en algún jugador al azar disponible en Triple A (el llamado “jugador de reemplazo”).

“Al medir todas las contribuciones por el valor de carreras que crean (o salvan), podemos medir cosas que están en escalas ampliamente diferentes [peras y manzanas], como ponches y cuadrangulares. Por ejemplo, un sencillo vale, en promedio, media carrera, una base robada vale 0.2 carreras, y un ponche evita aproximadamente 0.3 carreras. Así que, si Derek Jeter se va de 4-2 con dos sencillos, una base robada y dos ponches en un juego en particular, entonces él creó aproximadamente 0.6 carreras en ofensiva.

“Debido a que cada acción en el terreno afecta la anotación de carreras en un grado u otro, nosotros podemos comparar ese total contra otras actuaciones de jugadores, incluso si no consiguen sencillos, bases robadas o ponches. Por ejemplo, si Mark Teixeira se va de 4-1 con un cuadrangular en ese mismo juego, entonces él habría creado un valor ofensivo similar al de Jeter, aún cuando tuvo un hit menos e hizo un out extra más. Su cañonazo fue más impactante que cualquier otra cosa que pudiese haber hecho su veloz compañero, y la compensación entre cantidad y calidad esencialmente se cancela.

“Podemos aplicar este concepto a todos los aspectos del juego, no solo a la ofensiva [peras con rinocerontes]. Cada out creado por un lanzador o un defensor también salva carreras, y una vez traducimos esos números a un total de carreras salvadas, podemos entonces comparar esos números entre las diferentes posiciones.

“Sin entrar en todos los cálculos — pueden encontrar una serie de 14 partes en profundidad que explica como se calcula el WAR en el glosario en FanGraphs si eres curioso — entonces el WAR toma esos valores totales de carreras salvadas y creadas, los ajusta por la relativa escasez entre las diferentes posiciones, y convierte las carreras en victorias [¿y esta traducción qué?] sobre lo que un equipo podría esperar si ese jugador se lesiona y tiene que ser reemplazado por algún jugador veterano de liga menor o un jornalero sustituto de la banca”.

Aplíquense a estas pretensiones fantásticas (¿qué tiene de científico poner un valor de 0,2 carreras “creadas” a un hit o a una base robada o de 0,3 “carreras evitadas” a un ponche?, cosa loca) los principios sencillos de medición que he repetido ya varias veces y se tendrá una idea clara de lo descabellado que es esto, si quiere pasar de un mero juego y de unos datos que se complementan con otros y que no sustituyen a nadie y, a lo más, amplían la perspectiva. Cualquier pretensión por encima de esto, en los términos en que está, al menos, el artículo parcialmente transcrito, es una completa ilegitimidad.