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Tag Archives: antropoteismo

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La batalla filosófica

Género, transhumanismo, transcapacidad, racismo tienen una raíz modernista común

Adorno, Horkheimer, Marcuse, Habermas: el dream team de la revolución marxista cultural. Famta Gramsci, el que podría ser el capitán del equipo, ¿o no?

Adorno, Horkheimer, Marcuse, Habermas: el dream team de la revolución marxista cultural. Falta Gramsci, el que podría ser el capitán del equipo, ¿o no?

Contenido:

Los cimientos del gnosticismo modernista: la corrupción de la metafísica y la antropología

El nominalismo

Materialismos y dualismos

Relativismo

Nihilismo

El mundo moderno en la madre de todos los sumarios, el sumario extremo

La guerra contra la realidad y la libertad como arbitrio omnipotente

La ideología de género

Trans-capacidad

Transhumanismo, el mundo de Huxley, potenciado con el futurismo del XXI

El racismo, explicación materialista del mundo y lo político

Refutación breve del modernismo

El cientificismo estafador y la imposibilidad del materialismo y del nominalismo

Nominalismo, nihilismo, la estructura de lo real y el ser como “padre” del hombre consciente: el carácter infernal de la guerra contra la realidad

Tiranía modernista y “tolerancia”

 

Hay una guerra contra la realidad, guerra contra Dios, contra el orden que Él puso al mundo, contra el hombre, su comunidad natural, la política, sus instituciones más básicas, empezando por la familia, sus relaciones más cercanas, su identidad, su racionalidad y su mismo cuerpo, proceden de concepciones filosóficas y de la suplantación diabólica de la filosofía y la sensatez llamada gnosticismo, mejor conocido como ideologismo, el cual, a su vez, depende del nominalismo ockhamiano y de la voluntad de poder instalada por el propio Ockham en el corazón de Occidente, pero convertida por Descartes en la bandera de la civilización, hasta que Marx y Nietzsche la erigieron, como en la profecía de Shakespeare asentada en Troilo y Crésida, escena III, acto I, en el único principio, llevada por el lobo universal del apetito, que está por tragarse a todo en absoluto, incluido él mismo… La guerra se da en todos los flancos y niveles, en todos los aspectos de la humanidad: la historia, la política, la ciencia, el arte, la música. Toca ver la batalla más profunda, en la región en que toman su fundamento todas las cosas… Toca ahora la batalla filosófica, para mostrar cuán insostenible es la revolución, satanás y todas sus seducciones… para ver a dónde lleva el principio dicho: “Supriman el rango y vean qué discordia sigue. Cada cosa se encontraría con la otra en calidad de opuesta y diferente. Las aguas confinadas levantarían su seno más alto que las costas, inundando el globo; la fuerza bruta dominaría, inconsciente, y el hijo grosero mataría a golpes a su padre. El poder sobrepasaría al derecho o, más bien, a lo recto y lo torcido, entre cuya discordia se derrumbaría la justicia, perderían sus nombres, lo mismo que la justicia. Ya que así todo se sume en el poder, el poder en la voluntad y la voluntad en el apetito; y el apetito, lobo universal, secundado por ambos, la voluntad y el poder, hace presa de todo… y termina por tragarse a sí mismo”

Los cimientos del gnosticismo modernista: la corrupción de la metafísica y la antropología

Primero, obviamente, hay que exponer cuáles son las doctrinas modernistas que más directa y relevantemente fundamentan la revolución, aparte del vicio que la impulsa, la pasión desordenada hasta el paroxismo por el poder. Hay muchas doctrinas extremadamente importantes que no tocaré aquí, como el historicismo, el relativismo cultural o religioso, el normativismo moral, el cientificismo, el racionalismo, el irracionalismo; pues, para empezar, las doctrinas que tocaré son fundamentales, en gran parte para éstos y, quitada la base, caído el castillo; además, este artículo no es un libro sobre las bases gnoseológicas y metafísicas de la revolución; más aún, muchos de éstos ya han sido tocados en este blog de manera profusa y nos podemos remitir a los artículos respectivos…

Hay que recordar en qué consiste la revolución: la guerra contra la realidad. ¿Qué doctrinas pueden hacer coherente esa guerra? Puedo decirlo con un puñado de nombres, que explicaré a continuación: 1) nominalismo; 2) una serie que se refieren a la composición ontológica de las cosas materiales y, entre ellas, el hombre: materialismo a secas, dualismo metafísico-antropológico, materialismo folk, materialismo de propiedades; 3) relativismo; y 4) nihilismo.

 

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La revolución y el fin del mundo

A mis estudiantes queridos, empezando por Verónica, Carlos Santiago y Ana Sofía

Kathleen Wynne, premier de Ontario. Por una mujer destruyó su familia, la vida de cada uno de sus miembros, ella incluida. Ahora, quiere imponer un régimen educativo en el que la pornografía y la perversión se imparten a niños de 5 años, un programa realizado por un pedófilo convicto y confeso, Benjamin Levine

Kathleen Wynne, premier de Ontario. Por una mujer destruyó su familia, la vida de cada uno de sus miembros, ella incluida. Ahora, quiere imponer un régimen educativo en el que la pornografía y la perversión se imparten a niños de 5 años, un programa realizado por un pedófilo convicto y confeso, Benjamin Levine

Contenido:

Introducción: Es esto el fin del mundo o la época del progreso

La era del progreso…

… y de la revolución del marxismo cultural

La tiranía revolucionaria

El totalitarismo y la historia

Sociedad cristiana vs. economía liberal

Oscurantismo modernista y astronomía y geografía

Fanatismo, Inquisición y cruzadas

Inquisición vs. los experimentos de la CIA contra la población

Las cruzadas vs. the war on terror, la “victoria total” en el 45 y otras hazañas

Pío XII, el odio a Cristo y la identidad de Occidente

La pederastia clerical

La última etapa revolucionaria: la revolución cultural-sexual-musical y de las drogas, sex drugs, and rock and roll y and more

Sobre el mito del carácter popular de la revolución

La batalla filosófica

Metafísica y antropología

Teoría política

Conclusión: no pode no ser “fin-de-mundo”


Introducción: Es esto el fin del mundo o la época del progreso

Un amigo venezolano decía esto en un foro de Facebook sobre el proceso constituyente que Bachelet, luego de Chávez en Venezuela, Correa en Ecuador, Evo en Bolivia, y las vicisitudes de Zelaya en Honduras, pretende infligirle a Chile. Decía mi amigo, entre otras cosas: “Me preguntaba en estos días, viendo el estado del mundo, que quizás lo que estamos viendo no es casual. Quizás se trata de un cambio epocal profundo que implica la caída de la ilusión de legitimidad de las democracias modernas. ¿Podía ser de otro modo en un mundo que optó por ser relativista y nihilista? En un mundo así todo es posible y no hay sostén para nada: ni para normas morales, ni para normas jurídicas. Estamos quizás asistiendo al nacimiento del mundo del Übermensch nietzscheano, que, como cualquier cristiano racional debería saber, no puede ser sino una pesadilla violenta en la que los más fuertes, después de aplastar a los más débiles, terminarán devorándose entre ellos mismos. No hay que olvidar que, ‘si Dios no existe, todo está permitido’. Perdóname lo apocalíptico, pero vengo del supermercado [experiencia aterradora en la Venezuela actual, la que quedó luego de la destrucción de Chávez, los Castro y sus secuaces], lo que es la experiencia más apocalíptica que uno se pueda imaginar”.

A eso, la respuesta es bastante obvia, es la mejor descripción de la revolución del marxismo cultural, la de la contracultura que se impuso desde los 60, que se ha ensayado hasta el presente, yo se la puse en Facebook, apenas leí su comentario: “Supriman el rango y vean qué discordia sigue. Cada cosa se encontraría con la otra en calidad de opuesta y diferente. Las aguas confinadas levantarían su seno más alto que las costas, inundando el globo; la fuerza bruta dominaría, inconsciente, y el hijo grosero mataría a golpes a su padre. El poder sobrepasaría al derecho o, más bien, a lo recto y lo torcido, entre cuya discordia se derrumbaría la justicia, perderían sus nombres, lo mismo que la justicia. Ya que así todo se sume en el poder, el poder en la voluntad y la voluntad en el apetito; y el apetito, lobo universal, secundado por ambos, la voluntad y el poder, hace presa de todo… y termina por tragarse a sí mismo” (William Shakespeare, Troilo y Crésida, acto I, escena III).

Vivimos en ese mundo, el mundo de la revolución. Pero, ¿eso justifica que se crea que éste es el fin del mundo? Para responder, hay que acudir a las profecías cristianas sobre el mismo, muy potentemente acreditadas (entre infinidad de cosas que se pueden abonar, aquí hay una pequeña muestra: https://eticacasanova.org/2013/08/07/a-los-que-niegan-las-profecias-de-cristo-sobre-el-fin-de-jerusalen/). Vamos a Mateo 24 y 2 Tesalonicenses 2.

“Oiréis hablar de guerras y de rumores de guerra; pero no os turbéis, porque es preciso que esto suceda, mas no es aún el fin. Se levantará nación contra nación y reino contra reino, y habrá hambres y terremotos en diversos lugares; pero todo esto es el comienzo de los dolores. Entonces os entregarán a los tormentos y os matarán, y seréis aborrecidos de todos los pueblos a causa de mi nombre. Entonces se escandalizarán muchos y unos a otros se harán traición y se aborrecerán; y se levantarán muchos falsos profetas, que engañarán a muchos, y por el exceso de la maldad se enfriará la caridad de muchos; mas el que perseverare hasta el fin, ése se salvará. Será predicado este evangelio del Reino en todo el mundo, testimonio para todas las naciones, y entonces vendrá el fin. Cuando viereis, pues, la abominación de la desolación, predicha por el profeta Daniel, en el lugar santo! […]. Habrá entonces una gran tribulación, cual no la hubo desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá, y, si no se acortasen aquellos días, nadie se salvaría; mas, por amor de los elegidos, se acortarán aquellos días. Entonces, si alguno os dijere: ‘Aquí está el Mesías’, no le creáis, porque se levantarán falsos mesías y falsos profetas, y obrarán grandes señales y prodigios para inducir a error, si posible fuera, aun a los mismos elegidos. Mirad que os lo digo de antemano. Si os dicen, pues: ‘Aquí está, en el desierto’, no salgáis; ‘Aquí está, en un escondite’, no lo creáis, porque como el relámpago, que sale del oriente y brilla hasta el occidente, así será la venida del Hijo del hombre. Donde esté el cadáver, allí se reúnen los buitres. Luego, en seguida, después de la tribulación de aquellos días, se oscurecerá el sol, y la luna no dará su luz y las estrellas caerán del cielo y las potestades del cielo se conmoverán. Entonces, aparecerá el estandarte del Hijo del hombre y se lamentarán todas las tribus de la tierra; y verán al Hijo del hombre venir sobre las nubes del cielo con poder y majestad grande. Y enviará sus ángeles con poderosa trompeta y reunirá de los cuatro vientos a los elegidos, desde un extremo del cielo hasta el otro […]. Cuando veáis todo esto, entended que está próximo, a las puertas […]. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán. De aquel día y de aquella hora nadie sabe, ni los ángeles del cielo ni el Hijo, sino sólo el Padre. Porque como en los días de Noé, así será la aparición del Hijo del hombre. En los días que precedieron al diluvio comían, bebían, se casaban y se daban en casamiento, hasta el día en que entró Noé en el arca; y no se dieron cuenta hasta que vino el diluvio y los arrebató a todos; así será a la venida del Hijo del hombre” (6-15.21-33.35-39).

Vamos a preguntarnos: ¿es ésta una época de guerras, rumores de guerra, terremotos, hambre, en la que aparecen falsos profetas y engañadores, una época de apostasía y una gran tribulación, en la que, sin embargo, la gente vive en la total inconsciencia, la del individualismo extremo y el divertimento, del fútbol, el béisbol, las drogas, la pornografía y demás anestesias morales? Bueno, sería casi ridículo pretender negarlo. Entonces, en cuanto a la profecía de Cristo, parece que no hay muchas dudas, la presente es una época que es candidata indiscutible, como ninguna en el pasado, con su globalización y el arrollamiento avasallante de todas las culturas del planeta, candidata indisputable por ninguna anterior a época de la que habló Jesús como la antesala a su Segunda Venida. Vamos a ver la otra, la de San Pablo de 2 Tesalonicenses 2,3-12:

“Que nadie en modo alguno os engañe, porque antes ha de venir la apostasía y ha de manifestarse el hombre de la anomia, el hijo de la perdición, que se opone y se alza contra todo lo que se dice Dios o es adorado, hasta sentarse en el templo de Dios y proclamarse Dios a sí mismo. ¿No recordáis que estando entre vosotros ya os decía esto? Y ahora sabéis qué es lo que le contiene, hasta que llegue el tiempo de manifestarse. Porque el misterio de iniquidad está ya en acción; sólo falta que el que le retiene sea apartado. Entonces se manifestará el inicuo, a quien el Señor Jesús matará con el aliento de su boca, destruyéndole con el esplendor de su venida; aquel inicuo, cuya venida, por acción de Satanás, irá acompañada de todo género de portentos, señales y prodigios engañosos, y de seducciones de iniquidad para los destinados a la perdición, por no haber recibido el amor de la verdad que los salvaría. Por eso Dios les envía un poder engañoso, para que crean en la mentira y sean condenados cuantos, no creyendo en la verdad, se complacieron en la iniquidad”.

¿Hoy por hoy se manifiesta un poder satánico, fuertemente antagonista de Dios, del orden, de la verdad, del bien, del hombre, y, sin embargo, hay una inmensa mayoría de las personas que estén a favor de las desoladoras prácticas, doctrinas, pseudo-leyes, arrasadoras del mundo? Una vez más, habría que ser un absoluto mentecato para no darse cuenta de que tal es el caso. Pero, de nuevo, ¿será ésta la época? Y, no obstante, pienso que es crucial demostrar que vivimos en la época del Übermensch de Nietzsche, de la que habla mi amigo. Es decir, ¿en verdad yo creo que esta época de progreso, democracia y libertad es tan mala como la pinté arriba; y no será que yo soy un oscurantista trasnochado o una viuda de la civilización del oscurantismo, del cuento de hadas cristiano, un nostálgico del pasado que amo y no volverá? Sobre eso tendré que argumentar ahora, después de todo, se me acusa de estar con los tiranos de la Inquisición, los fanáticos de las cruzadas, los burros de la Tierra plana y centro del universo, los que mataron a Galileo, que detuvieron el avance de las ciencias, que estaban con los malvados monarcas que manipulaban para sostener su absolutismo diciendo que su poder venía de Dios…

La era del progreso…

Obviamente, ésta es la era del progreso, vamos a ver algún aspecto suyo:

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El Cristianismo como la fuerza más opuesta al gnosticismo de la historia

O del gnosticismo como el más perfecto anticristo concebible

Tikkun Olam, reparar el mundo. No suena tan mal. El problema es que arranca de una visión de la realidad como caída, como pecado a combatir

Tikkun Olam, reparar el mundo. No suena tan mal. El problema es que arranca de una visión de la realidad como caída, como pecado a combatir

Contenido

La definición del asunto, en palabras de Benedicto XVI

El anticristo gnóstico

Cristianismo, la religión del ser, verdad-bien-belleza, de su orden, de la libertad

Gracia y naturaleza, en el pensamiento de Santo Tomás

La Moral, las virtudes directrices y los dones del Espíritu

Sobre la capacidad natural de conocer la verdad y amar y realizar el bien y el auxilio de la gracia

Los sacramentos, vehículos por excelencia de la gracia, se diseñaron con miras en la naturaleza

Conclusión

La definición del asunto, en palabras de Benedicto XVI

“¿Qué hay en el origen? ¿La Razón creadora, el Espíritu creador que obra todo y suscita el desarrollo, o la Irracionalidad que, carente de toda razón, produce extrañamente un cosmos ordenado de modo matemático, así como el hombre y su razón? Ésta, sin embargo, no sería más que un resultado casual de la evolución y, por tanto, en el fondo, también algo irracional. Los cristianos decimos: ‘Creo en Dios Padre, Creador del cielo y de la tierra’, creo en el Espíritu Creador. Creemos que en el origen está el Verbo eterno, la Razón y no la Irracionalidad. Con esta fe no tenemos necesidad de escondernos, no debemos tener miedo de encontrarnos con ella en un callejón sin salida. Nos alegra poder conocer a Dios. Y tratamos de hacer ver también a los demás la racionalidad de la fe […]. Creemos en Dios. Lo afirman las partes principales del Credo y lo subraya sobre todo su primera parte. Pero ahora surge inmediatamente la segunda pregunta: ¿en qué Dios? Pues bien, creemos precisamente en el Dios que es Espíritu Creador, Razón creadora, del que proviene todo y del que provenimos también nosotros. La segunda parte del Credo nos dice algo más. Esta Razón creadora es Bondad. Es Amor. Tiene un rostro. Dios no nos deja andar a tientas en la oscuridad. Se ha manifestado como hombre. Es tan grande que se puede permitir hacerse muy pequeño. ‘El que me ha visto a mí, ha visto al Padre’, dice Jesús (Jn 14, 9). Dios ha asumido un rostro humano. Nos ama hasta el punto de dejarse clavar por nosotros en la Cruz, para llevar los sufrimientos de la humanidad hasta el corazón de Dios” (Benedicto XVI, Homilía en la explanada de Isling de Ratisbona, del 12 de septiembre de 2.006).

El anticristo gnóstico

El anticristo será lo opuesto de Cristo, luego, será un gnóstico, pues ésa es la gran diferencia: Jesús es la Verdad y el gnosticismo es la gran mentira y la más grande de las tentaciones, porque la verdad es lo inteligible y lo inteligible es el ser, el pecado es esclavitud y la verdad es lo que nos hace libres, el someternos a la naturaleza, a su ley, bajo Dios Creador; y el gnosticismo es rebelión contra esa realidad, contra la verdad, contra la libertad, es tiránico, totalitario, es una fantasía de la voluntad de poder, exactamente diabólica.

Es así desde el primer antagonismo que surgió contra el Logos encarnado. Porque, en él, se embarcaron los judíos, cuando, habiendo matado al Logos y, habiendo Éste resucitado, lo rechazaran, y su templo fuera destruido, con su sacerdocio y su religión. Inmediatamente asumieron un mesianismo destructor, el de Bar Kochba y Rabí Akiba, que llevaron a ese pueblo a las tragedias que terminaron con la construcción de Aelia Capitolina y la prohibición de que se acercaran al antiguo emplazamiento de Jerusalén. En un principio, el sanedrín combatió a la Biblia, torciendo la definición de los libros sagrados, en Jamnia. Pero muy pronto salió a la superficie que el antagonismo hacia el Logos no podía admitir a la Palabra que era Palabra suya. Así, la Mishná, la Mercabá y la Zohar, la Cábala (vid. Gershom Scholem, Origins of the Kabbalah, sobre las relaciones entre la mercabá y la cábala), con su Tikkun Olam, surgieron, relegando a la Palabra de Dios a un segundo plano, puesto que, según el Talmud, los rabinos derrotaron a Dios. Su guerra contra el logos y el Logos los llevó por la vía de todos los desastres, las barrabasadas del Talmud, Moisés de Creta, Shabbetai Tzebi y sus hijos, por la vía de Jakob Frank, la ilustración, el sanedrín napoleónico, Ricardo-Rothchild (la banca de reserva fraccionada, el sistema montado sobre el crédito: 90% on thin air, en manos de los banqueros, a intereses, pagados por el gobierno y los prestatarios particulares, en una pantalla de computadora [antes de eso, lo que regía era el gold standard, porque el oro estaba en sus manos y todo el mundo, ahorcado ya, podía quedar ahorcado]), Marx, Hess-Hertzl y el ultranacionalismo sionista, Freud, Reich-Marcuse-Bernays y su revolución cultural-sexual, Leo Strauss-Irwin Kristoll con sus neo-cons y sus guerras interminables, la pornografía y la ideología del género, etc. Una tragedia sin fin que atraviesa toda la historia de la Salvación, desde el Cumplimiento de la Promesa y como profetizó el Salvador. No es ninguna casualidad que los orígenes más remotos del gnosticismo moderno, sea “cristiano”, judío, musulmán o ateo (vid. Dawson, Historia de la cultura cristiana, ensayo XVIII: la secularización de la cultura occidental y el surgimiento de la religión del progreso), deban emplazarse en Armenia y el Cáucaso: Khazars, iconoclastas-paulicianos-bogomiles y fatimitas.

***

En San Ireneo (Adversus Haersses, I,1-5), se puede leer sobre el origen del gnosticismo, sobre las concepciones de los gnósticos del siglo II. Hay dos rasgos que saltan más que cualquier otro a la vista en esas fantasías abstrusas: en primer lugar, está el corte que hay entre el “mundo” divino del Pléroma (en el que los aeones, que son tan superiores que no se pueden ni vislumbrar, tienen sexo) y el universo en el que vivimos nosotros. En segundo lugar, está el hecho de que ellos concebían al mundo como el resultado de un pecado, del intento de un aeón, sabiduría-Achamoth (muy probablemente, del hebreo, hachmoth), de ocupar un lugar que no le corresponde, de las tinieblas que se siguen para ésta de su pecado y de las pasiones que se generaron del tal pecado. El mundo es pecado y pasión; la materia y la pasión son malas; y en el universo no hay luz ni inteligencia.  Esto es diametralmente opuesto a Génesis I (7.10.12.18.21.25 y, sobre todo, 31) y II, donde las cosas son causadas por un Dios infinitamente bueno, que las va viendo, mientras salen de su “boca”, y constata que son buenas, muy buenas. También dista una infinitud de Génesis III, pues el pecado original de la criatura, no del Creador, es el origen del mal.

Luego de que Occidente naciera y creciera como civilización cristiana, con sobresaltos y brotes gnósticos relativamente menores, hasta el siglo XVI, pero, sobre todo, hasta finales del XVII, cuando el gnosticismo ya era imparable, el mismo fue cada vez más haciéndose anticristiano, cada vez más abiertamente tal y cada vez más fuerte. Dawson relata su desarrollo secular, desde el principio, pero resumiré lo que dice, desde esta época crucial, la del nacimiento del rosacrucismo, de la masonería, de la ideología de la mal llamada ilustración, de la Revolución Gloriosa en Inglaterra. Luego de las divisiones en el Cuerpo de la Iglesia o, más bien, de las rupturas protestantes, la alta cultura no se dividió. Los hombres de ciencia estaban divididos étnicamente entre protestantes [Newton, Huygens, Leibniz, Kepler] y católicos [Descartes, Galileo, Mersenne, Pascal, Gassendi, Torricelli, Roberval, Copérnico]. Pero la cultura los unía; pues, culturalmente, a pesar de las divisiones, y de la intensa religiosidad que movía las disputas religiosas, la cultura permanecía siendo europea o pan-europea. En esa circunstancia, se tendió a buscar una religión común racional (esto es la masonería), común a toda la gente “sensata”: Montaigne, en el XVI, y Locke, Cherbury y Chillington, en el XVII [éstos dieron lugar a Tolland, Collins, Marchand, Rousset de Missy, en el XVIII; y éstos a Voltaire y d’Holbach, D’Alembert, Rousseau, Helvecio, Condorcet, Diderot, La Mettrie, Phillippe Égalité]: el naturalismo como religión mundial, de los ingleses a los philosophes franceses, en el XVIII [aparte del ateísmo, claro].

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El sínodo bajo el control de la tiranía mundial

El problema va allende la Iglesia: la están usando como a muñeca de trapo

Kasper ríe: sin Fe, cree que ya nadie puede parar la victoria de los enemigos de la Iglesia, su partido, sus jefes, la tiranía mundial

Kasper ríe: sin Fe, cree que ya nadie puede parar la victoria de los enemigos de la Iglesia, su partido, sus jefes, la tiranía mundial

Es una tristeza terrible, mi corazón está mucho peor que la primera vez que una noviecita terminó conmigo… y, en esa oportunidad, estaba destrozado. Es el amor maduro ya, el amor por los bienes mayores el que se siente abandonado… La Iglesia parece a punto de sucumbir a un mal que nunca antes se había visto, capaz de tragarse, de un solo golpe, al mundo entero. Entonces, surgen defensores, surge alguien como Michael Voris, que se lanza a la lucha, a defender a la Esposa y Cuerpo Místico, la Madre y Maestra, y unos adormilados tontos, con ropa y todo, horrorizados: “ay, ay, este tipo es un divisor, anda alzado, ¿te imaginas a San Benito en las que anda éste?” Señores tontos: díganme ustedes, ¿se imaginan ustedes a San Benito cogiendo a la abadía en pleno y montando una orgía, SIN MUJERES? No, ¿verdad?, entonces no sean tan tontos, porque eso es lo que hacen Wuerl, Baldisseri, Forte, Coccopalmerio, etc. Estuvo pasadita la respuesta, ¿no? Bueno, a ver si despiertan. Vamos a ver otra: ¿se imaginan a San Benito diciendo que Dios no existe, que no es católico, que el problema del mundo es que hay jóvenes desempleados? Parece un San Benito apóstata éste, ¿nooo? Bueno, eso es lo que tenemos. Ahora reclámenle a Voris que es rudo y grosero. Díganme, ¿es rudo y grosero el Cardenal Burke, lo es la conferencia episcopal polaca, los 41 obispos que han alzado su voz contra la Relatio Post Disceptationem del Sínodo?

El corazón está sangrando, el corazón sufre con dolores de muerte. ¿Qué es lo que pasa? ¿Es la herejía? Muchos dicen esto, la herejía. Hoy hay muchos que hablan de la “herejía modernista”, siguiendo a Pío X. No se dan cuenta de algo clave: la herejía modernista tenía vida hace un siglo, ya hoy ni modernismo a secas hay, lo que tenemos es otra cosa. Para adentro de la Iglesia, el mal ha penetrado con mucha fuerza, Ella está completamente abierta, sus murallas, las torres de defensa, sus enormes y gruesas puertas, todas sus defensas, han sido vulneradas. En el siglo X, el Papado cayó en manos de facciones romanas, en el XIV y hasta finales del XV, de facciones europeas. Hoy está sin defensas ante un poder mundial ingente, con una fuerza nunca antes imaginada, vislumbrada o entrevista. Las profecías sobre ella no le revelaban a los destinatarios los medios tan enormes, la maldad tan desatada: no podían imaginar la televisión, el cine, la internet; como tampoco la deificación usurpadora, el odio brutal a Dios y su imagen y semejanza, que se ha encendido en las últimas décadas. Nada puede quedar en pie. ¿Es herejía? No, el problema no es la herejía, casi soy capaz de decir que no es ni siquiera apostasía, es más que apostasía: es un rechazo radical, con odio, es un nihilismo asqueroso, es una voluntad homicida, es, en una palabra, antropoteísmo: es el hombre deificado; y no cualquiera, sino el hombre YO. (más…)

Revolución cultural, origen y genealogía, hasta el porno y el sex, drugs and rock and roll

Rolling Stones, las drogas y Play boy tienen abuelos y ascendientes, hasta un monjecito de 1300

La civilización cristiana, teología civil y revolución cultural

Adamitas, hippies de 1400, desnudos como Adán, hasta que los hussitas los masacraron

Adamitas, hippies de 1400, desnudos como Adán, hasta que los hussitas, sus compañeros revolucionarios, los masacraron

Hay dos tipos de revolución, de subversión del orden existente, reinante en la sociedad política o en la civilización como un todo. El primero es sencillo, se trata de quién está en el poder, la sociedad se comprende de una determinada manera, que va de lo profundo a lo superficial, siendo todo informado por aquello, y, dentro del marco cultural, al cual se deja intacto, que es ambiente común de todas las facciones, que no se pone en cuestión ni se sueña con hacerlo, un grupo conspira, con éxito o no, contra los gobernantes o, más ampliamente, la clase dominante. El otro modo de revolución es mucho más fundamental, más profundo, más decisivo: las sociedades son expresiones del orden universal, del orden del mundo, como dice Brownson, son “Pueblos Elegidos”, destinados a hacer un aporte a la humanidad. Siendo el hombre un animal político y teniendo su sociedad un orden y una finalidad natural intrínseca y trascendente, las mismas son respuestas estructuradas a ese movimiento humano hacia el sentido. Como el mismo se realiza en la historia, con una institucionalidad, unas creencias fundamentales, unos avatares y vicisitudes, unas expresiones de lo bello, una liturgia religiosa y civil, propios, la sociedad tiene lo que Voegelin llama una teología civil, al lado, posiblemente, de una trascendente. El segundo tipo de revolución ataca este nivel fundamental, tiende a adulterar la identidad de la sociedad, sus teologías, sus ideas directrices, su autocomprensión, el sentido de sus símbolos, sus mitos fundacionales, etc. Éstas se llaman “revoluciones culturales”. Vamos a barajar y volvamos a repartir, para que quede más claro: Cultura es el resultado, no cristalizado, vivo, de la acción del hombre en sociedad en la búsqueda de su plenitud. Incluye modos de comprensión de toda la realidad, del hombre, de la virtud, especialmente, de la propia sociedad, de su ser y de su condición de encarnación del orden cósmico, incluye modos de relación, símbolos, mitos, ritos, expresiones artísticas e institucionales. La revolución cultural ataca al núcleo de la cultura, por lo que implica una cierta adulteración de la identidad social, hasta eventualmente su aniquilación, en cuanto a esa identidad.

En Occidente, las creencias fundamentales, en sus etapas que Toynbee llama de nacimiento y crecimiento, eran creencias cristianas: de Cristo venía toda concepción sobre el mundo y la vida, en su orientación radical y total a lo divino. Era una civilización que no agotaba al Pueblo de Dios, a su Iglesia, en su peregrinar terreno, pero que se constituía en Cristiandad, que veía a la sociedad de los creyentes como una comunidad espiritual universal, actual y virtualmente, es decir, a la que pertenecían todos los bautizados, pero que debía difundirse hasta los confines de la Tierra. Tomando fuertemente en cuenta la Ley Natural, la Cristiandad tenía clara conciencia del carácter político del hombre, de la necesidad del Estado y de su autoridad terrena (“dad al César lo que es del César”), pero su inclinación a lo trascendente era intensa (“y a Dios lo que es de Dios”). Así, se seguían dos consecuencias: 1) la sociedad veía la subordinación de lo político a lo religioso, a pesar de su necesaria “autonomía”: el poder político era supremo en su ámbito, pero su ámbito no era el último y más alto, estaba subordinado a Dios: el rey no era sirviente del Papa, pero los mandamientos y leyes lo obligaban, en todos los ámbitos de la vida; esto implica, como consecuencia adicional, el carácter religioso del patriotismo y de la obediencia a la autoridad legítima (salvo corrupción de esa autoridad, en ciertos casos muy bien definidos). 2) La sociedad cristiana era internacional: lo era A) en cuanto todos los cristianos pertenecían a dos sociedades y eran hermanos por el bautismo, aparte de conciudadanos de sus connacionales; B) porque las naciones eran hermanas y se sabían partes de una realidad que las trascendía; C) porque estaban, en consecuencia, sometidas a un orden superior; C) porque había instancias meta-políticas, transnacionales, que se erigían como árbitros de los asuntos entre estados e, incluso, en lo que se refiere a la religión y la moral, internas a las naciones: el Papado y el Imperio, eran mucho más que lo que pueda esperarse hoy de la ONU u organizaciones similares. Para tener una idea más completa de la cultura que subyacía a esta estructura, se pueden recomendar muchas lecturas, de Toynbee y Voegelin, quienes no eran, ni por asomo, católicos, ni siquiera cristianos, pero me parece que el mejor de todos ha sido Christopher Dawson (The Making of Europe, Religion and the Rise of the Western Culture, El Cristianismo y surgimiento de la civilización occidental, The theological development of medieval culture, La secularización de la cultura occidental y el surgimiento de la religión del progreso, etc.; hay una recopilación de ensayos, en castellano: Historia de la cultura cristiana); también es de primerísima línea Michael Jones. En éste, mi blog, recomiendo leer, al menos, los artículos: 1) La herencia del oscurantismo (I), 2) La herencia del oscurantismo (II) (no debe confundir el nombre de estos dos artículos: se trata de un sarcasmo destinado a atacar la estulticia contemporánea de quienes niegan la etapa de construcción de esta sociedad civilizacional, poniendo, de este modo, en serio peligro su destino); y 3) Modernos ¿Presocráticos? Ojalá, no estaríamos al borde del abismo.

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Sólo es química y física, uo-oh, de tu cuerpo y mi cuerpo… y una técnica para convertirse en La Cantante, Orgasmopermanente

¿Qué nos queda? Que la estupidez, hoy por hoy, es mundial y se llama, también, ‘ciencia’…

Hablan los científicos

Helen Fisher, cuando dice que ama su trabajo con pasión, quiere decir que, al pensar en la oxitocina, segrega grandes cantidades de oxitocina

Helen Fisher, la más importante científico del amor, cuando dice que ama su trabajo con pasión, quiere decir que, al pensar en la oxitocina, segrega grandes cantidades de oxitocina

Cindy Hazan es una gran científico, con fama mundial en su área de trabajo, las relaciones hombre-mujer, macho-hembra, será mejor decir. Aunque trabaja en Cornell, en la universidad de esa ciudad del estado de Nueva York, en la frontera entre Estados Unidos y Canadá, podemos ver a gente hablando de ella en Chile o Venezuela y aparece en artículos de wikipedia en una cantidad de idiomas, empezando, claro, por el inglés y el castellano. Cindy, gran maestra de progreso, ciencia, modernidad, nos da una de las claves del universo: “El amor posee un tiempo de vida lo suficientemente largo para que la pareja se conozca, copule y tenga un niño. En términos de la evolución, no necesitamos de corazones palpitantes y sudor frío en las manos” (citada por: Efraín Castillo, La química acaba, ¿Y EL AMOR?, publicado en: http://www.eluniversal.com/estampas/anteriores/080209/tendencia). Por supuesto, se trata del ‘amor’ como hormona-neurotransmisor-impulso eléctrico cerebral, de eso es de lo que habla nuestra amiga y maestra… respecto de la cual, recomendamos, “no estén queriendo casarse con ella, muchachos, no anda para compromisos”. Según ella, el hombre es una “máquina de amor”, “que no tiene otro objetivo primario que el de la procreación para preservar la especie” (ibíd.).

Helen Fisher, quien, según en.wiki, es la principal investigadora biológica del amor y la atracción humana, asegura que eso (la atracción física del enamoramiento y su base hormonal) es amor, aunque no el único tipo de amor, que el mismo tiene etapas, que, luego de la atracción vehemente de la primera etapa del romance, puede venir la etapa del afecto. La autora de “Anatomy of Love, le da dos años [al “amor” como efervescencia hormonal]. ‘Dos, tal vez tres. Durante esta etapa, que yo llamo estar locamente enamorado, usted experimenta un aumento de los niveles de norepinefrina y dopamina en el cerebro, al igual que testosterona, dado que se presenta también un enorme deseo sexual’, dice. ‘Cuando pasa a la fase del afecto, donde tiene un incremento de vasopresina y oxitocina, las otras hormonas regresan a su normalidad. La mayoría de las parejas en esta etapa tienen menos sexo que aquellas en la etapa del enamoramiento’. La frase “adicto al amor” se aplica a las mujeres y los hombres que desean ardientemente la excitación (y el sexo) del enamoramiento, y van flotando de un romance intenso al siguiente, dejando tras de sí una cantidad de personas que buscaban una relación duradera, con el corazón roto”. Como tiene un tiempo de caducidad tan corto, por eso somos fieles, al parecer: “esa cumbre de químicos corporales disminuye a medida que pasa el tiempo, probablemente porque el cerebro produce menos sustancias o porque los receptores del organismo se adormecen. El amor se deteriora y evoluciona, y este avance es lo que nos permite establecer distinciones entre varias parejas potenciales o conservar la energía del apareamiento y enfocarla sólo en una pareja” (La química acaba, ¿Y EL AMOR?, cit.). También por eso, esta heroína de la humanidad tiene recetas y técnicas para prolongar el enamoramiento, dar celos, hacerse el duro, viajar, pelear, cosas así, para que la gratificación de la pasión se sostenga, para que el cerebro permanezca activo.

Empero, la fidelidad como que viene de otra fuente, según grandes científicos alemanes, avalados por la Academia de las ciencias estadounidense. Sí, científicos de la universidad de Bonn lo han descubierto: como producimos una hormona llamada oxitocina, conocida “popularmente” como la “hormona del amor” que nos hace atractiva nuestra jeva, nuestra cuaima, la mujer, el pellejo, el cuero, la mina, la costilla, entonces no le montamos cachos, cuernos (Una hormona del cuerpo está relacionada con la fidelidad masculina, en: http://www.eluniversal.com/vida/131125/una-hormona-del-cuerpo-esta-relacionada-con-la-fidelidad-masculina). Hermoso. Hay, entonces, un gran científico mejicano, de la UNAM, que quiere producir el elixir del amor, que por tanto tiempo buscó la humanidad y que ayudaría a prolongar los matrimonios, vendría, eso sí, en spray (Científicos están cerca de desarrollar elixir del amor, en: http://www.eluniversal.com/2007/07/26/ccs_art_cientificos-estan-ce_376494).

Es más, médicos israelitas y holandeses, de las universidades de Negev y Ámsterdam, dirigidos por el doctor Shaul Shalvi, publicados por periódicos españoles, por el ABC, muestran que el interés por el bien común es un asunto de esa hormona oxitocina (Las mentiras de la «hormona del amor», en: http://www.abc.es/ciencia/20140407/abci-mentiras-hormona-amor-201404071157.html).

¿Qué nos queda? Que la estupidez, hoy por hoy, es mundial y se llama, también, ‘ciencia’…

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