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El YO, ese inefable ineludible

Hollywood se pregunta, modernos, psicoanalistas y existencialistas quedan lelos; ¿quién tendrá la clave?

El doctor Rydell maneja a su antojo al bonachón David

El doctor Rydell maneja a su antojo al bonachón David

Contenido

Anger management, ¿quién es David Buznik?

Modernos, existencialistas, materialistas

Vuelve Hollywood: Regarding Henry; y el Yo como conciencia: el psicoanálisis

Vamos preguntarle a David otra vez, puede que ya hayamos logrado algo

 

Anger management, ¿quién es David Buznik?

David Buznik es condenado a terapia de control de la ira, en las sesiones de terapia del doctor Buddy Rydell, unas terapias de grupo muy extrañas, con un grupo de personas muy raras, estrambóticas. Es la primera sesión y el doctor presenta a David y, entonces…

Dr. Buddy Rydell: Entonces, David, cuéntanos sobre ti, ¿quién eres?

David Buznik: Bueno, YO soy un asistente ejecutivo de una compañía grande de productos para mascotas.

Dr. BR: [interrumpe] Dave, no quiero que nos digas qué haces, quiero que nos digas quién eres.

DB: Oh, bien, mm… Yo soy un tipo bastante bueno; me gusta jugar tenis de vez en cuando.

Dr. BR: Tampoco queremos tus hobbies, Dave: sólo dinos quién eres.

DB: [perplejo] quizás tú me puedas dar un ejemplo de cuál sería una respuesta adecuada, ¿ah? … [dirigiéndose a otro miembro del grupo de terapia, que se estaba burlando, Lou] ¿Qué dijiste? [todos se ríen, burlándose].

Dr. BR: ¿Quieres que Lou te diga quién eres? [distorsionando lo que acaba  de hacer y decir David].

DB: No, yo solo, uh… Yo soy un hombre agradable, de trato ligero, puedo ser un poco indeciso a veces… [Buddy vuelve a interrumpir]…

Dr. BR: Dave, estás describiendo tu personalidad, yo sólo quiero saber: quién eres TÚ…

DB: [pierde los estribos] ¡Yo no sé qué coño quieres que diga!

[todos callan, asombrados, boquiabiertos]

***

Esto podría seguir, hasta el infinito. David podría decir su personalidad, su nivel de educación, su profesión, sus orígenes culturales, sus relaciones, sus amistades, sus padres, sus planes futuros, su pertenencia a la especie humana, incluso: ¿no es verdad que, cuándo nos preguntamos qué es algo, respondemos adecuadamente cuando lo asignamos a una especie: es perro, es cactus, es mosquito, es carro? Bueno, eso, claramente, no habría respondido a la pregunta del doctor. Entonces, habrá alguna respuesta… No es una tontería, el asunto es si hay o no un YO o si lo podemos conocer; o algo así…

Modernos, existencialistas, materialistas

En el mundo moderno, su precursor tiene algo que decir: oigamos a Guillermo de Ockham, en su discurso, como lo expresó en la Suma de lógica. Ockham niega, como se sabe, que en lo sensible haya inteligibilidad; mientras que, claro, cualquier YO que pudiéramos captar depende de la captación del mundo… del mundo sensible. En ese tratado, toda relación de algún sujeto a alguna formalidad inherente al mismo es reducida a la suppositio, que, de manera horrible, traducen como “suposición”, cuando lo que eso quiere decir es relación del suppositum, sujeto, a los accidentes que inhieren en él. En Ockham, la suppositio es relación gramatical, del sujeto de la oración o proposición a los predicados posibles o predicables. Mientras, en Aristóteles, cuando se habla de “predicabilidad”, se habla de una imagen especular del mundo, es decir, se están estudiando relaciones reales; en Ockham, se trata de mera gramática, sin correspondiente real, como con los nombres y las especies y los géneros. Un género es una razón común a muchas especies y la especie es razón común, real, a muchos individuos: esta cosa es un perro, aquélla un venado, la de allá un caballo; y perro, venado y caballo son especies de animales, realmente. En Ockham no es así, éstos son sólo nombres, sin correspondiente real. Así sucede con la suppositio: como no hay relaciones, pues son inteligibles, como la relación entre el sujeto y los accidentes está entre las más alejadas de lo sensible y como el sujeto, en cuanto sustentador del ser suyo y de lo que en él inhiere, mismo no es nada a ser captado por los sentidos, entonces sólo hay la cosa, sin que nada inhiera en ella realmente, sin que sea sujeto, más que gramatical. Yo no peso tanto ni soy de tal color ni estoy aquí ni estoy sentado ni tengo tal cantidad de fuerza: soy esto y todo eso que se dice de mí es meramente… algo que se dice…

Con Kant, la situación no mejora mucho. En sus Prolegómenos para toda metafísica futura que pretenda presentarse como ciencia, sección 28, dice que “las representaciones, en una clase de juicios, se constituyen como sujetos en relación a predicados; en otra, como razones en relación a las consecuencias; y, en una tercera, como partes que, juntas, constituyen un conocimiento total posible”. La sustancia es, entonces, según Kant, sujeto lógico, el accidente, predicado; la causa, razón antecedente, el efecto, consecuente lógico; el mundo, como un orden y comunidad de pluralidad de “seres”, totalidad de las representaciones posibles, según el gran pensador de Koenigsberg. Ockham, para quien la ciencia era puro discurso mental, vive, pues, en Kant. Luego, Kant dirá que, cuando él habla de la “síntesis del Yo-pienso” en la “unidad de apercepción”, se trata de un mero “objeto”, es decir, no del conocimiento de un ser real, que sea, para colmo, sujeto de nuestros conocimientos, sino de una representación mental… La pregunta es ésta: ¿pero de quién es esa representación? Kant dirá que se trata de algo de lo que había hablado Descartes: del Yo-sujeto: como lo que se conoce es el objeto y el que conoce es el sujeto, éste es incognoscible y, por tanto, Kant no puede dar otro paso en su búsqueda. En Husserl, ese Yo-sujeto, yo trascendental, luego de su última reducción, será el fundamento de toda la filosofía y hasta de la realidad [ideal]…

Dado el carácter inteligible y “misterioso” del YO, sobre todo en un mundo dominado intelectualmente por Ockham, los existencialistas, reconociendo el problema de su existencia y de sus relaciones con sus manifestaciones sensibles, lo que en él inhiere que se revela al ojo, el oído, el olfato, el tacto, negando, al final, su sustancialidad, dirán que el Yo no existe, que todo lo que hay es esas manifestaciones, que el YO no es nada, es un vacío, detrás de mis colores, mis posiciones, mi fuerza, mis conocimientos, mis capacidades, mis virtudes y vicios, mis responsabilidades, mi peso, mi ubicación, mi edad, no hay nada, ellas son todos: no hay un libre, hay libertad, ella sola, definiéndose a sí misma; no hay responsable, hay responsabilidad; aparentemente, no hay alguien a quien le duela, sólo hay dolor… Así lo decía Hume, también, el que despertó a Kant de su “sueño dogmático”: si hubiera un sujeto de las percepciones, debíamos tener una percepción del mismo, pero eso sería absurdo, ya que, por definición del mismo Hume, sólo hay percepciones sensibles: el yo no sería más que una percepción, entre otras, entre todas las demás… Puro Ockham.

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¿Qué nos queda? Que la estupidez, hoy por hoy, es mundial y se llama, también, ‘ciencia’…

Hablan los científicos

Helen Fisher, cuando dice que ama su trabajo con pasión, quiere decir que, al pensar en la oxitocina, segrega grandes cantidades de oxitocina

Helen Fisher, la más importante científico del amor, cuando dice que ama su trabajo con pasión, quiere decir que, al pensar en la oxitocina, segrega grandes cantidades de oxitocina

Cindy Hazan es una gran científico, con fama mundial en su área de trabajo, las relaciones hombre-mujer, macho-hembra, será mejor decir. Aunque trabaja en Cornell, en la universidad de esa ciudad del estado de Nueva York, en la frontera entre Estados Unidos y Canadá, podemos ver a gente hablando de ella en Chile o Venezuela y aparece en artículos de wikipedia en una cantidad de idiomas, empezando, claro, por el inglés y el castellano. Cindy, gran maestra de progreso, ciencia, modernidad, nos da una de las claves del universo: “El amor posee un tiempo de vida lo suficientemente largo para que la pareja se conozca, copule y tenga un niño. En términos de la evolución, no necesitamos de corazones palpitantes y sudor frío en las manos” (citada por: Efraín Castillo, La química acaba, ¿Y EL AMOR?, publicado en: http://www.eluniversal.com/estampas/anteriores/080209/tendencia). Por supuesto, se trata del ‘amor’ como hormona-neurotransmisor-impulso eléctrico cerebral, de eso es de lo que habla nuestra amiga y maestra… respecto de la cual, recomendamos, “no estén queriendo casarse con ella, muchachos, no anda para compromisos”. Según ella, el hombre es una “máquina de amor”, “que no tiene otro objetivo primario que el de la procreación para preservar la especie” (ibíd.).

Helen Fisher, quien, según en.wiki, es la principal investigadora biológica del amor y la atracción humana, asegura que eso (la atracción física del enamoramiento y su base hormonal) es amor, aunque no el único tipo de amor, que el mismo tiene etapas, que, luego de la atracción vehemente de la primera etapa del romance, puede venir la etapa del afecto. La autora de “Anatomy of Love, le da dos años [al “amor” como efervescencia hormonal]. ‘Dos, tal vez tres. Durante esta etapa, que yo llamo estar locamente enamorado, usted experimenta un aumento de los niveles de norepinefrina y dopamina en el cerebro, al igual que testosterona, dado que se presenta también un enorme deseo sexual’, dice. ‘Cuando pasa a la fase del afecto, donde tiene un incremento de vasopresina y oxitocina, las otras hormonas regresan a su normalidad. La mayoría de las parejas en esta etapa tienen menos sexo que aquellas en la etapa del enamoramiento’. La frase “adicto al amor” se aplica a las mujeres y los hombres que desean ardientemente la excitación (y el sexo) del enamoramiento, y van flotando de un romance intenso al siguiente, dejando tras de sí una cantidad de personas que buscaban una relación duradera, con el corazón roto”. Como tiene un tiempo de caducidad tan corto, por eso somos fieles, al parecer: “esa cumbre de químicos corporales disminuye a medida que pasa el tiempo, probablemente porque el cerebro produce menos sustancias o porque los receptores del organismo se adormecen. El amor se deteriora y evoluciona, y este avance es lo que nos permite establecer distinciones entre varias parejas potenciales o conservar la energía del apareamiento y enfocarla sólo en una pareja” (La química acaba, ¿Y EL AMOR?, cit.). También por eso, esta heroína de la humanidad tiene recetas y técnicas para prolongar el enamoramiento, dar celos, hacerse el duro, viajar, pelear, cosas así, para que la gratificación de la pasión se sostenga, para que el cerebro permanezca activo.

Empero, la fidelidad como que viene de otra fuente, según grandes científicos alemanes, avalados por la Academia de las ciencias estadounidense. Sí, científicos de la universidad de Bonn lo han descubierto: como producimos una hormona llamada oxitocina, conocida “popularmente” como la “hormona del amor” que nos hace atractiva nuestra jeva, nuestra cuaima, la mujer, el pellejo, el cuero, la mina, la costilla, entonces no le montamos cachos, cuernos (Una hormona del cuerpo está relacionada con la fidelidad masculina, en: http://www.eluniversal.com/vida/131125/una-hormona-del-cuerpo-esta-relacionada-con-la-fidelidad-masculina). Hermoso. Hay, entonces, un gran científico mejicano, de la UNAM, que quiere producir el elixir del amor, que por tanto tiempo buscó la humanidad y que ayudaría a prolongar los matrimonios, vendría, eso sí, en spray (Científicos están cerca de desarrollar elixir del amor, en: http://www.eluniversal.com/2007/07/26/ccs_art_cientificos-estan-ce_376494).

Es más, médicos israelitas y holandeses, de las universidades de Negev y Ámsterdam, dirigidos por el doctor Shaul Shalvi, publicados por periódicos españoles, por el ABC, muestran que el interés por el bien común es un asunto de esa hormona oxitocina (Las mentiras de la «hormona del amor», en: http://www.abc.es/ciencia/20140407/abci-mentiras-hormona-amor-201404071157.html).

¿Qué nos queda? Que la estupidez, hoy por hoy, es mundial y se llama, también, ‘ciencia’…

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