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El sueldo de Alex, curar el cáncer, poner un preescolar

Discutiendo solo sobre los sueldos de los peloteros: ¿quién aporta más?

Bobby Raburn (Wesley Snipes) le dice a Gil Renard, el Fanático (Robert De Niro), las sabias palabras, en esta escena

Bobby Raburn (Wesley Snipes) le dice a Gil Renard, el Fanático (Robert De Niro), las sabias palabras, en esta escena [Si se pusieron las pilas, vieron que la camisa de De Niro es de los Bravos y no de los Gigantes]

La película The Fan: dice el personaje Bobby Rayburn, más o menos: “empecé a batear, porque perdí la presión, me di cuenta de que lo que hacíamos tiene una importancia muy pequeña: no estamos curando el cáncer”. Curar el cáncer puede ser muy importante, pero hay cosas mucho más importantes aún: por ejemplo, la formación humana e intelectual de los que curaran el cáncer y harán todos los demás oficios, desde las primeras letras, hasta los postdoctorados. ¿Cuánto gana un maestro de preescolar, quien aporta a la comunidad inmensamente más que un pelotero? ¿Cuánto ganan los profesores universitarios, que forman hasta a los maestros de preescolar? ¿Y cuánto habría que pagar a los que promueven las instituciones que permiten la articulación social, que haya preescolares y clínicas de tratamiento del cáncer y universidades? ¿Una sociedad, una civilización, en la que los héroes son futbolistas, beisbolistas, basqueteros, tenistas? Una civilización enferma; y los que idolatran a estos señores (otra cosa es admirar y divertirse viendo el espectáculo, para salir un poco de la rutina y descansar) son síntomas de la enfermedad. Dirán los locos: “es que ellos son los mejores, nuestros ídolos, producen los billetes, ¿qué quieres tú, que los malditos dueños se queden con todo?” Idolatría, resentimiento envidioso, miopía como de 10, materialismo. No, los dueños no son malditos, sólo por ser dueños: Son los que ponen las condiciones del espectáculo. ¿Qué, en la sociedad enferma, la pelota mueve biyuyo a patadas? Que, por justicia distributiva, impuestos, planes de inversión, de financiamiento, mucha de esa plata se dirija a la construcción de la sociedad, a paliar el hambre de los centenares de millones que están a nivel de supervivencia, en todo el mundo, mientras unos que le dan palos a una piedra viven con lujo asiático y, la mayoría, dando espectáculos deleznables.

¿Que Pujols MERECE 300 millones de dólares, entonces cuánto merece la directora misionera cristiana del preescolar de la aldea remota de Zaire o Gambia o Liberia y sus maestras? Esto es locura pura y dura. Y, al final, ¿qué van a hacer los Yankees con los años de contrato que le quedan a Alex Rodríguez? Uno coma 37 centenares de milloncejos por la borda. Y nadie ni se da cuenta… Hace falta rebelión, compañeros, la revolución está arrasando los espíritus, los ha arrasado ya, tenemos que ponerle un buen parao: la rebelión de la esencia…

“Yo lo perdí todo en la ruleta”. “Yo boté la educación de mis hijos en el póker”

Vicios adicciones y remedios: esclavitud y libertad (VI)

Los dominados por la compulsión de esperanza y adrenalina que pulveriza sus esperanzas: el futuro material en un todo o nada
Un apostador compulsivo se lamenta, luego de perder enormidades, en una serie infinita de probabilidades altamente adversas

Un apostador compulsivo se lamenta, luego de perder enormidades, en una serie infinita de probabilidades altamente adversas

Una mañana de febrero, vamos en el autobusito, pletóricos de esperanzas, muchos, yo, en lo particular, lleno de curiosidad. En parte, porque soy, fácilmente, el más joven de todo el grupo. Voy muy contento, pues voy a hacer una especie de estudio “psico-sociológico-filosófico”, y voy a experimentar yo mismo… y todo es casi gratis. No tengo ni idea de qué sucederá, de cómo será la vivencia. Hay, ¿cómo no?, eso parece inevitable, un gusanito que, desde mi estómago, bailando, canta: “¿y si ganamos…? Si yo fuera rico, viaja-divi-divi-da… ¡NO TENDRÍA QUE TRABAJAR!”. El autobús es un “servicio generoso” de los casinos de Donald Trump, reyezuelo de Atlantic City, que se debería llamar “Casino City”, porque no se ve que tenga más que estos edificios-sepulcros blanqueados… y, a un lado, sí, el Atlántico, al que nadie presta atención ya: la naturaleza, así sea presentada en tanta magnificencia, es poca cosa para los que llegan con sueños de riqueza. A mí, investigador “académico” (lo que significa que, a propósito, fui con el dinero del autobús), me picó el gusanito, ¿qué poder tendrá ese gusanito, que hasta en la casi imposibilidad fáctica ataca? SILENCIO – SILENCIO – 9 HORAS DE SILENCIO. 9 horas de silencio… en el interior de los bolsillos; de jolgorio, en el interior de las arcas de un magnate, que se aprovecha de la debilidad del prójimo. SILENCIO DE 9 HORAS. Es de noche, ¡arriba!, de regreso en el autobús, una jornada de estudio, viví una vez lo que no pienso repetir. Vi todo, la ruleta, las maquinitas, las meseras, a las 10 de la mañana, con sus licores fuertes, para engrasar el ánimo, motor de todas las ruedas de la fortuna. Vi los shows de bailarinas, de lejos: ya quería, a veces, conservar mi pureza. Vi a los frenéticos; vi a los pantalleros, a los que gustan que los vean, a los que se creen mucho, que se las echan de grandes cosas, dilapidando sus vidas, mientras arrasaban sus patrimonios. Ahí estaba mi atención los primeros 5 minutos, desde que volví al autobús. Luego comenzó ese terrible clamor: how much did you lose? No recuerdo ninguna cifra, se me grabó, sin embargo, el verdadero “cuánto”, que algunos confesaron: “los ahorros de 5 años”, “la pensión de mi esposo”, “una buena parte de la educación de mis hijos”… paremos de contar. Que el dolor llene las brechas. Eso hace el dolor. Y el dolor enseña. Y el dolor cura. “No lo vuelvo a hacer”: ¿será verdad? No siempre…

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La necesaria caída de una proxeneta llamada “FIFA” (3)

La FIFA, al menos, alcahuetea negocios de trata de mujeres, en los mundiales, ¿de qué no será capaz, ya que cae tan bajo?

Una cosa es el fútbol, la ilusión de estos muchachos, la sana diversión entre amigos y otra muy distinta es el negocio de la FIFA y su adoración a mammón

Una cosa es el fútbol, la ilusión de estos muchachos, la sana diversión entre amigos y otra muy distinta es el negocio de la FIFA y su adoración a mammón

Amigos, si se trata de algo que era lo preferido por mí… y por más de 35 años, esto me duele. Pero muchas de las cosas que nos han emocionado en ese tiempo, respecto del fútbol, son patrañas o están montadas sobre patrañas. La FIFA quedó atrapada en su idolatría. La primera idolatría es el culto a mammón. A mí, me gustaría que fuera diferente, pero es como es y casi no hemos dicho nada. La FIFA, en su idolatría de avaricia y codicia, ha caído bajo, muy bajo. Tan bajo que, una vez que yo supe lo que se era capaz de hacer, dejé de creer en nada que tuviera que ver con el fútbol profesional. La FIFA es algo bastante peor que una proxeneta, la FIFA no sólo alcahuetea en cosas de meretrices, sino en asuntos de trata de blancas; y descarga todo su poder sobre los países que organizan mundiales, si es que, en ellos, la prostitución es ilegal.

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Auge y caída de la caja negra llamada “La FIFA” (2)

La FIFA es una verdadera caja negra… llena de billete, que anda en una de matar a la gallina de los huevos de oro

La "marea roja"  surcoreana se desbordó en 2002, de manera misteriosa, no había pasado antes y no volvió a ocurrir

La “marea roja” surcoreana se desbordó en 2002, de manera misteriosa, no había pasado antes y no volvió a ocurrir

El director de la Europol, Rob Wainwright, está jubiloso porque cree que va a adecentar al fútbol. Yo me alegro por un intento denodado de hacer justicia, por parte de alguien: el mundo necesita eso, todos lo necesitamos, eso y mucho más. El problema es que el historial de la FIFA no da para pensar que esto logre adecentar el asunto verdaderamente. Es decir, el gesto del policía europeo es apreciado y agradecido; pero no me parece que vaya a parar más que en humo y unos cuantos oficiales menores presos, “chinitos de Recadi-FIFA” (véase el art. anterior).

En serio, recordemos y meditemos sobre nuestra experiencia. Por ejemplo, año 2.002, el primer mundial fuera de Europa y América, Japón-Corea. Los anfitriones no tienen mucho éxito balonpédico, como dicen en mi tierra. Japón pasa a segunda ronda y Corea queda cuarta, pasa octavos y cuartos, hazaña heroica, “histórica”. Este “histórico” es de lo más chistoso: seguro que lo escriben en los libros de dentro de 300 años, junto a la caída del muro de Berlín y todos los demás momentos “históricos” del deporte, según los periodistas deportivos. ¿Sí, “histórico”, “histórico” para el fútbol? Yo les voy a decir, es HISTÓRICO algo de la “hazaña”, es histórico que una civilización le dé la importancia al jueguito de patadas a la pelota y que se invierta tanto en él y que se hagan las descaradas trampas que uno tuvo que ver para que la “marea roja”, los desbocados surcoreanos celebrando en las calles se mantuvieran en ese estado frenético. ¡Pedazo de negocio: seis millones de “fans” cada día de celebración! Mientras tanto, Totti era detenido en su carrera hacia el gol y los cuartos de final para Italia; y a Morientes le anulaban inexplicablemente el gol de las semifinales para España.

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