Kalós

Inicio » Ciencia

Category Archives: Ciencia

Anuncios

Geoingeniería como arma de dominio mundial

Aspiran a dominar el equilibrio químico de la atmósfera y el clima: Director de la CIA

El director de la CIA, en el Council on Foreign Relations, hablando de lanzar químicos al aire para cambiar el clima y otras bellezas. Ahora bien, ¿por qué es la CIA la que hace esto, por qué no la agencia ambiental, por qué lo anuncia en un organismo privado, de millonarios y lacayos, diseñado para dominar el mundo, por qué le importa el “cambio climático” a la CIA, será verdad que hay un cambio, pero diseñado? ¿No es la CIA una agencia perturbadora de la economía de los países, que no ha tenido problemas con drogar gente y promover el tráfico de drogas (MK Ultra), no es la CIA una agencia a la que se la ha capturado haciendo tratos de drogas en todo el mundo (Vietnam, Irán-Contras), no es la CIA una agencia capaz de exponer a personas desavisadas, niños, embarazadas, maridos infieles, pordioseros, a radiación para ver los efectos de la misma y ver su uso militar (The Plutonium Files [vid. La revolución y el fin del mundo])? ¿Ahora nos tenemos que enterar de esto? Uno sabe que esta gente hizo las Guerras del Opio, uno sabe que bombardearon Dresde y otras ciudades alemanas, matando a centenares de miles de civiles, que bombardearon Tokio con fósforo e Hiroshima y Nagasaki con bombas nucleares, en un Japón ya vencido, con la mentirosa excusa de que de otro modo jamás se hubieran rendido los japoneses, ésta es la gente que le regaló China y Corea del Norte a los comunistas, entre 1949 y 1953 (ibíd.); ésta es la gente que sometió a 15 millones de alemanes del este de Europa a un éxodo de la muerte, lo mismo que a campos de concentración a los que estaban en el oeste, provocando la muerte de entre 1,5 y 3 millones de civiles, según diversos reportes (incluido Konrad Adenauer, canciller alemán social cristiano de la post-guerra [vid., por ejemplo, entre miles de fuentes: http://truedemocracyparty.net/2014/01/german-holocaust-german-genocide-9-to-15-million-germans-killed-1945-1953-the-morgenthau-plan-eisenhowers-death-camps-a-forgotten-genocide/]), luego de finalizada la Guerra: ¿ahora nos tenemos que enterar de que la agencia de perturbación de la paz mundial y la soberanía de las naciones del imperio más pérfido de la historia, la CIA, anda lanzando químicos al aire… ¡¡¡y para alterar atmósfera y clima!!!?

(más…)

Anuncios

La batalla filosófica

Género, transhumanismo, transcapacidad, racismo tienen una raíz modernista común

Adorno, Horkheimer, Marcuse, Habermas: el dream team de la revolución marxista cultural. Famta Gramsci, el que podría ser el capitán del equipo, ¿o no?

Adorno, Horkheimer, Marcuse, Habermas: el dream team de la revolución marxista cultural. Falta Gramsci, el que podría ser el capitán del equipo, ¿o no?

Contenido:

Los cimientos del gnosticismo modernista: la corrupción de la metafísica y la antropología

El nominalismo

Materialismos y dualismos

Relativismo

Nihilismo

El mundo moderno en la madre de todos los sumarios, el sumario extremo

La guerra contra la realidad y la libertad como arbitrio omnipotente

La ideología de género

Trans-capacidad

Transhumanismo, el mundo de Huxley, potenciado con el futurismo del XXI

El racismo, explicación materialista del mundo y lo político

Refutación breve del modernismo

El cientificismo estafador y la imposibilidad del materialismo y del nominalismo

Nominalismo, nihilismo, la estructura de lo real y el ser como “padre” del hombre consciente: el carácter infernal de la guerra contra la realidad

Tiranía modernista y “tolerancia”

 

Hay una guerra contra la realidad, guerra contra Dios, contra el orden que Él puso al mundo, contra el hombre, su comunidad natural, la política, sus instituciones más básicas, empezando por la familia, sus relaciones más cercanas, su identidad, su racionalidad y su mismo cuerpo, proceden de concepciones filosóficas y de la suplantación diabólica de la filosofía y la sensatez llamada gnosticismo, mejor conocido como ideologismo, el cual, a su vez, depende del nominalismo ockhamiano y de la voluntad de poder instalada por el propio Ockham en el corazón de Occidente, pero convertida por Descartes en la bandera de la civilización, hasta que Marx y Nietzsche la erigieron, como en la profecía de Shakespeare asentada en Troilo y Crésida, escena III, acto I, en el único principio, llevada por el lobo universal del apetito, que está por tragarse a todo en absoluto, incluido él mismo… La guerra se da en todos los flancos y niveles, en todos los aspectos de la humanidad: la historia, la política, la ciencia, el arte, la música. Toca ver la batalla más profunda, en la región en que toman su fundamento todas las cosas… Toca ahora la batalla filosófica, para mostrar cuán insostenible es la revolución, satanás y todas sus seducciones… para ver a dónde lleva el principio dicho: “Supriman el rango y vean qué discordia sigue. Cada cosa se encontraría con la otra en calidad de opuesta y diferente. Las aguas confinadas levantarían su seno más alto que las costas, inundando el globo; la fuerza bruta dominaría, inconsciente, y el hijo grosero mataría a golpes a su padre. El poder sobrepasaría al derecho o, más bien, a lo recto y lo torcido, entre cuya discordia se derrumbaría la justicia, perderían sus nombres, lo mismo que la justicia. Ya que así todo se sume en el poder, el poder en la voluntad y la voluntad en el apetito; y el apetito, lobo universal, secundado por ambos, la voluntad y el poder, hace presa de todo… y termina por tragarse a sí mismo”

Los cimientos del gnosticismo modernista: la corrupción de la metafísica y la antropología

Primero, obviamente, hay que exponer cuáles son las doctrinas modernistas que más directa y relevantemente fundamentan la revolución, aparte del vicio que la impulsa, la pasión desordenada hasta el paroxismo por el poder. Hay muchas doctrinas extremadamente importantes que no tocaré aquí, como el historicismo, el relativismo cultural o religioso, el normativismo moral, el cientificismo, el racionalismo, el irracionalismo; pues, para empezar, las doctrinas que tocaré son fundamentales, en gran parte para éstos y, quitada la base, caído el castillo; además, este artículo no es un libro sobre las bases gnoseológicas y metafísicas de la revolución; más aún, muchos de éstos ya han sido tocados en este blog de manera profusa y nos podemos remitir a los artículos respectivos…

Hay que recordar en qué consiste la revolución: la guerra contra la realidad. ¿Qué doctrinas pueden hacer coherente esa guerra? Puedo decirlo con un puñado de nombres, que explicaré a continuación: 1) nominalismo; 2) una serie que se refieren a la composición ontológica de las cosas materiales y, entre ellas, el hombre: materialismo a secas, dualismo metafísico-antropológico, materialismo folk, materialismo de propiedades; 3) relativismo; y 4) nihilismo.

 

(más…)

La revolución y el fin del mundo

A mis estudiantes queridos, empezando por Verónica, Carlos Santiago y Ana Sofía

Kathleen Wynne, premier de Ontario. Por una mujer destruyó su familia, la vida de cada uno de sus miembros, ella incluida. Ahora, quiere imponer un régimen educativo en el que la pornografía y la perversión se imparten a niños de 5 años, un programa realizado por un pedófilo convicto y confeso, Benjamin Levine

Kathleen Wynne, premier de Ontario. Por una mujer destruyó su familia, la vida de cada uno de sus miembros, ella incluida. Ahora, quiere imponer un régimen educativo en el que la pornografía y la perversión se imparten a niños de 5 años, un programa realizado por un pedófilo convicto y confeso, Benjamin Levine

Contenido:

Introducción: Es esto el fin del mundo o la época del progreso

La era del progreso…

… y de la revolución del marxismo cultural

La tiranía revolucionaria

El totalitarismo y la historia

Sociedad cristiana vs. economía liberal

Oscurantismo modernista y astronomía y geografía

Fanatismo, Inquisición y cruzadas

Inquisición vs. los experimentos de la CIA contra la población

Las cruzadas vs. the war on terror, la “victoria total” en el 45 y otras hazañas

Pío XII, el odio a Cristo y la identidad de Occidente

La pederastia clerical

La última etapa revolucionaria: la revolución cultural-sexual-musical y de las drogas, sex drugs, and rock and roll y and more

Sobre el mito del carácter popular de la revolución

La batalla filosófica

Metafísica y antropología

Teoría política

Conclusión: no pode no ser “fin-de-mundo”


Introducción: Es esto el fin del mundo o la época del progreso

Un amigo venezolano decía esto en un foro de Facebook sobre el proceso constituyente que Bachelet, luego de Chávez en Venezuela, Correa en Ecuador, Evo en Bolivia, y las vicisitudes de Zelaya en Honduras, pretende infligirle a Chile. Decía mi amigo, entre otras cosas: “Me preguntaba en estos días, viendo el estado del mundo, que quizás lo que estamos viendo no es casual. Quizás se trata de un cambio epocal profundo que implica la caída de la ilusión de legitimidad de las democracias modernas. ¿Podía ser de otro modo en un mundo que optó por ser relativista y nihilista? En un mundo así todo es posible y no hay sostén para nada: ni para normas morales, ni para normas jurídicas. Estamos quizás asistiendo al nacimiento del mundo del Übermensch nietzscheano, que, como cualquier cristiano racional debería saber, no puede ser sino una pesadilla violenta en la que los más fuertes, después de aplastar a los más débiles, terminarán devorándose entre ellos mismos. No hay que olvidar que, ‘si Dios no existe, todo está permitido’. Perdóname lo apocalíptico, pero vengo del supermercado [experiencia aterradora en la Venezuela actual, la que quedó luego de la destrucción de Chávez, los Castro y sus secuaces], lo que es la experiencia más apocalíptica que uno se pueda imaginar”.

A eso, la respuesta es bastante obvia, es la mejor descripción de la revolución del marxismo cultural, la de la contracultura que se impuso desde los 60, que se ha ensayado hasta el presente, yo se la puse en Facebook, apenas leí su comentario: “Supriman el rango y vean qué discordia sigue. Cada cosa se encontraría con la otra en calidad de opuesta y diferente. Las aguas confinadas levantarían su seno más alto que las costas, inundando el globo; la fuerza bruta dominaría, inconsciente, y el hijo grosero mataría a golpes a su padre. El poder sobrepasaría al derecho o, más bien, a lo recto y lo torcido, entre cuya discordia se derrumbaría la justicia, perderían sus nombres, lo mismo que la justicia. Ya que así todo se sume en el poder, el poder en la voluntad y la voluntad en el apetito; y el apetito, lobo universal, secundado por ambos, la voluntad y el poder, hace presa de todo… y termina por tragarse a sí mismo” (William Shakespeare, Troilo y Crésida, acto I, escena III).

Vivimos en ese mundo, el mundo de la revolución. Pero, ¿eso justifica que se crea que éste es el fin del mundo? Para responder, hay que acudir a las profecías cristianas sobre el mismo, muy potentemente acreditadas (entre infinidad de cosas que se pueden abonar, aquí hay una pequeña muestra: https://eticacasanova.org/2013/08/07/a-los-que-niegan-las-profecias-de-cristo-sobre-el-fin-de-jerusalen/). Vamos a Mateo 24 y 2 Tesalonicenses 2.

“Oiréis hablar de guerras y de rumores de guerra; pero no os turbéis, porque es preciso que esto suceda, mas no es aún el fin. Se levantará nación contra nación y reino contra reino, y habrá hambres y terremotos en diversos lugares; pero todo esto es el comienzo de los dolores. Entonces os entregarán a los tormentos y os matarán, y seréis aborrecidos de todos los pueblos a causa de mi nombre. Entonces se escandalizarán muchos y unos a otros se harán traición y se aborrecerán; y se levantarán muchos falsos profetas, que engañarán a muchos, y por el exceso de la maldad se enfriará la caridad de muchos; mas el que perseverare hasta el fin, ése se salvará. Será predicado este evangelio del Reino en todo el mundo, testimonio para todas las naciones, y entonces vendrá el fin. Cuando viereis, pues, la abominación de la desolación, predicha por el profeta Daniel, en el lugar santo! […]. Habrá entonces una gran tribulación, cual no la hubo desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá, y, si no se acortasen aquellos días, nadie se salvaría; mas, por amor de los elegidos, se acortarán aquellos días. Entonces, si alguno os dijere: ‘Aquí está el Mesías’, no le creáis, porque se levantarán falsos mesías y falsos profetas, y obrarán grandes señales y prodigios para inducir a error, si posible fuera, aun a los mismos elegidos. Mirad que os lo digo de antemano. Si os dicen, pues: ‘Aquí está, en el desierto’, no salgáis; ‘Aquí está, en un escondite’, no lo creáis, porque como el relámpago, que sale del oriente y brilla hasta el occidente, así será la venida del Hijo del hombre. Donde esté el cadáver, allí se reúnen los buitres. Luego, en seguida, después de la tribulación de aquellos días, se oscurecerá el sol, y la luna no dará su luz y las estrellas caerán del cielo y las potestades del cielo se conmoverán. Entonces, aparecerá el estandarte del Hijo del hombre y se lamentarán todas las tribus de la tierra; y verán al Hijo del hombre venir sobre las nubes del cielo con poder y majestad grande. Y enviará sus ángeles con poderosa trompeta y reunirá de los cuatro vientos a los elegidos, desde un extremo del cielo hasta el otro […]. Cuando veáis todo esto, entended que está próximo, a las puertas […]. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán. De aquel día y de aquella hora nadie sabe, ni los ángeles del cielo ni el Hijo, sino sólo el Padre. Porque como en los días de Noé, así será la aparición del Hijo del hombre. En los días que precedieron al diluvio comían, bebían, se casaban y se daban en casamiento, hasta el día en que entró Noé en el arca; y no se dieron cuenta hasta que vino el diluvio y los arrebató a todos; así será a la venida del Hijo del hombre” (6-15.21-33.35-39).

Vamos a preguntarnos: ¿es ésta una época de guerras, rumores de guerra, terremotos, hambre, en la que aparecen falsos profetas y engañadores, una época de apostasía y una gran tribulación, en la que, sin embargo, la gente vive en la total inconsciencia, la del individualismo extremo y el divertimento, del fútbol, el béisbol, las drogas, la pornografía y demás anestesias morales? Bueno, sería casi ridículo pretender negarlo. Entonces, en cuanto a la profecía de Cristo, parece que no hay muchas dudas, la presente es una época que es candidata indiscutible, como ninguna en el pasado, con su globalización y el arrollamiento avasallante de todas las culturas del planeta, candidata indisputable por ninguna anterior a época de la que habló Jesús como la antesala a su Segunda Venida. Vamos a ver la otra, la de San Pablo de 2 Tesalonicenses 2,3-12:

“Que nadie en modo alguno os engañe, porque antes ha de venir la apostasía y ha de manifestarse el hombre de la anomia, el hijo de la perdición, que se opone y se alza contra todo lo que se dice Dios o es adorado, hasta sentarse en el templo de Dios y proclamarse Dios a sí mismo. ¿No recordáis que estando entre vosotros ya os decía esto? Y ahora sabéis qué es lo que le contiene, hasta que llegue el tiempo de manifestarse. Porque el misterio de iniquidad está ya en acción; sólo falta que el que le retiene sea apartado. Entonces se manifestará el inicuo, a quien el Señor Jesús matará con el aliento de su boca, destruyéndole con el esplendor de su venida; aquel inicuo, cuya venida, por acción de Satanás, irá acompañada de todo género de portentos, señales y prodigios engañosos, y de seducciones de iniquidad para los destinados a la perdición, por no haber recibido el amor de la verdad que los salvaría. Por eso Dios les envía un poder engañoso, para que crean en la mentira y sean condenados cuantos, no creyendo en la verdad, se complacieron en la iniquidad”.

¿Hoy por hoy se manifiesta un poder satánico, fuertemente antagonista de Dios, del orden, de la verdad, del bien, del hombre, y, sin embargo, hay una inmensa mayoría de las personas que estén a favor de las desoladoras prácticas, doctrinas, pseudo-leyes, arrasadoras del mundo? Una vez más, habría que ser un absoluto mentecato para no darse cuenta de que tal es el caso. Pero, de nuevo, ¿será ésta la época? Y, no obstante, pienso que es crucial demostrar que vivimos en la época del Übermensch de Nietzsche, de la que habla mi amigo. Es decir, ¿en verdad yo creo que esta época de progreso, democracia y libertad es tan mala como la pinté arriba; y no será que yo soy un oscurantista trasnochado o una viuda de la civilización del oscurantismo, del cuento de hadas cristiano, un nostálgico del pasado que amo y no volverá? Sobre eso tendré que argumentar ahora, después de todo, se me acusa de estar con los tiranos de la Inquisición, los fanáticos de las cruzadas, los burros de la Tierra plana y centro del universo, los que mataron a Galileo, que detuvieron el avance de las ciencias, que estaban con los malvados monarcas que manipulaban para sostener su absolutismo diciendo que su poder venía de Dios…

La era del progreso…

Obviamente, ésta es la era del progreso, vamos a ver algún aspecto suyo:

(más…)

Observatorio Antitiranía: 5

El ateísmo liberador y su aplastante opresión, unplugged

Cuidado, la persecución a Dios tiene caras muy engañosas. Lo que ves como tierno es un tremendo poder mundano, contrario a Dios: está en el aire, es la cultura misma

Cuidado, la persecución a Dios tiene caras muy engañosas. Lo que ves como tierno es un tremendo poder mundano, contrario a Dios: está en el aire, es la cultura misma

Es muy chistoso. Un niño, un chiquitico, queriendo retar a pelear a su papá, queriendo desatarse de su autoridad… Cuando ese niño es ya un hombre hecho y derecho y sigue en sus malcriadeces, ya no es tan chistoso. El hombre no crea nada, el hombre es un ser de límites muy estrechos, angosticos, bajitos, cuando se trata de su poder causal natural. Coge cosas que están en la naturaleza y las manipula, según su ser, en una medida ínfima. Una molécula de ADN y una célula reproductiva femenina… y los resultados son magros. Electrones, núcleos atómicos, partes de animales. Todavía no se conoce que el hombre haga una cosa que sea ella misma capaz de convertirse en leña para una fogata: no somos capaces de casi nada. Por la vía de la inmoralidad, los resultados tampoco nos muestran amplios horizontes: lo más audaz han sido esas aventuras tecnológicas y la aberración sexual, que nunca ha logrado que el sexo no sea sexo, lo máximo ha sido sexo desviado, más precisamente, orgasmos provocados por cosas que no deberían ser, fuera de lugar. O la unión de material genético, fuera del acto sexual, en el sentido inverso de la anterior. Lo más que han logrado los antropoteístas, entonces, ha sido mostrar que el sexo es el sexo y que es para la reproducción. Entonces, nos llevan a un ámbito diferente: ése en el que el hombre se eleva sobre sí, en el que es capaz de contemplar el infinito, aceptando su naturaleza. Ahí nos llevan, con una condición: que seamos el antedicho chiquito cuando él confía en su padre, cuando sabe que el papá lo quiere y puede mucho más que él, que tiene horizontes muy superiores: el papá conoce historia, teología, espiritualidad, arte, filosofía, ciencia, Amor, en el infinito y más allá; el niño, no sabe nada de nada. Lo malo es los chamitos que son como gatos callejeros, ya completamente ariscos, que rechazan al padre o a cualquier benefactor; siendo gatos con conciencia, deciden ser ellos sus dioses, por eso se llaman antropoteístas, odian a Dios, cometen desafueros sin fin para afirmar su poder, aplastan a otros, persiguen a los niñitos humildes y dóciles, no se paran por el orden, no tienen límites morales (sólo los de la naturaleza, por lo que aumentan relativamente su poder y se creen superiores a los otros, los que sí guardan el orden, su lugar en el plan del Papá), atropellan a quien sea, sólo buscan su gratificación y se gratifican con placeres cada vez más alejados de lo ordenado y con más y más poder. La tiranía mundial actual, la del antropoteísmo ateo de la voluntad de poder totalitaria, llamada gnosticismo modernista, nihilista (nada halla sentido en nada), historicista (no hay verdad, sólo posturas sostenibles en una sociedad, en un período histórico determinado), progresista (el hombre es su propio dios y su escatología se refiere a alguna postura ideológica sobre cuál sea su perfección a ser alcanzada en el futuro [o no]), cientificista (que no científico), economicista-materialista (capitalista-comunista, par inseparable), psicologista-psicoanalista (no hay verdad, sólo estados mentales/cerebrales-lo anterior procede de estados inconscientes, casi siempre debidos a aberraciones sexuales). A continuación unos ejemplos de la enemistad con Dios de la tiranía mundial. Nótese que se hablará, por ejemplo, de Disney y de Time Warner, dos de los más grandes gigantes poderes de nuestro mundo, embarcados en la tiranía mundial, en la enemistad contra Dios y en la persecución de sus fieles. Terrible este mundo nuestro, el mundo del progreso… Después, extráñense de las drogas y el desmadre general…

 


 

Contenido

El gnosticismo en modo descarado: el llamado transhumanismo, el hombre, como niño malcriado, quiere soltar las cadenas de Dios, mostrando su impotencia

Para Disney, Dios es una grosería, como para el Calcio, el fútbol, italiano

CNN, el otro gigante, la división de noticias de Time Warner, se une a otros para desterrar a Jesús

Ateos bloquean donaciones de comida a pobres en Carolina del Sur, por ser cristianas

En Oklahoma, puedes decir misas satánicas, pero no puedes leer la Biblia: y eso es libertad, baby

(más…)

Reducción del Derecho a “ciencia” en la Teoría Pura del Derecho (II)

La norma fundamental es base y pináculo de todo el edificio kelseniano

La famosa "pirámide de Kelsen". En realidad, no representa sino el "aspecto estático" del ordenamiento jurídico y de manera IN-completa: no señala a la norma fundamental, sin la que no se entiende nada; no señala las constituciones anteriores, no aclara que la constitución actual es producto de la acción, física, del que gane la última revolución. Es, entonces, un arma de embrutecimiento, mediante la superficialidad

La famosa “pirámide de Kelsen”. En realidad, no representa sino el “aspecto estático” del ordenamiento jurídico y de manera IN-completa: no señala a la norma fundamental, sin la que no se entiende nada; no señala las constituciones anteriores, no aclara que la constitución actual es producto de la acción, física, del que gane la última revolución. Es, entonces, un arma de embrutecimiento, mediante la superficialidad

El artículo anterior pone de manifiesto las corrientes filosóficas, en epistemología, metafísica y antropología, de las que es tributario Hans Kelsen. El autor austríaco es en epistemología y metafísica, mayormente, un kantiano; si bien tiene una potente influencia nietzscheano-nihilista, en cuanto a la total ausencia de sentido de todo, incluso respecto de alguna dimensión normativa del ser humano, que, según él, habría que elegir asumir, de manera arbitraria, sin ningún fundamento, por una fe ciega, igualmente arbitraria, irracional. Además, el hombre sería un completo egoísta codicioso, esclavo de la voluntad de poder, a la manera de Marx. Eso es el fundamento de la conversión del derecho en ciencia en la Teoría pura del derecho[i]. En este artículo, expondré cómo toda la Teoríia Pura de Kelsen depende de dos “principios” del esquema kantiano que aplica el ius-gnosticista austríaco: la imputación y la “norma fundamental”. Mediante esta última, se reduce el sistema a unidad y cobra el mismo su sentido y su sentido normativo.

I.- El método que rige al objeto y el deber de univocidad de éste

1.- La distinción dialéctica de la ciencia del derecho y la constitución de su objeto

Han de recordarse los siguientes puntos (del artículo anterior: https://eticacasanova.org/2014/12/22/reduccion-del-derecho-a-ciencia-en-la-teoria-pura-del-derecho-i/), para aclarar dialécticamente (al estilo de Platón en El Sofista o en El Político), en primer término, cuál es el objeto de la ciencia del derecho, distinto del de las demás ciencias. Así, según Kelsen, la ciencia del derecho no es metafísica, pues ésta es una quimera que, con pretensión de ciencia, estudia entidades suprasensibles, con naturalezas, y que escapan a la existencia (133,2). Tampoco es ciencia natural, de acuerdo con nuestro autor, porque, si la ciencia social aplicara la causalidad a la conducta, sería como la biología o la física, por eso hay que buscar otro principio para distinguir ciencia social y ciencia natural (17,1). Por eso, no es sociología (nótese que Kelsen concibe a la sociología, “ciencia del ser”, como la física, “reino de la causalidad”, esto es, de las causas eficientes mecánicas) ni física. Mas, por eso también, estudia las normas, la imputación, ya que la imputación es el principio de las leyes sociales, merced al cual las ciencias normativas describen su objeto (49,3-50,3): he aquí, pues, la definición del derecho, ciencia de la imputación, ajena al ser y la causalidad.

También, de lo expuesto (en el mismo artículo anterior, ya citado), se ha de recordar que la ciencia del derecho constituye su objeto, pues le confiere a los actos (hechos “brutos”) creadores de las normas su carácter normativo; al tiempo que las normas no son “juicios” sino “valores”, los “juicios” son las “reglas de derecho”, de la ciencia (47,2-49,1). Esto tiene largo alcance, en la arbitrariedad de la “operación científica”: en la página 46,3, dice que el legislador debe conocer la materia regulada, pero que esos conocimientos no son esenciales, sólo lo es la norma.

Ahora le toca distinguir, dialécticamente, de nuevo, derecho y moral, por una parte, y derecho y lógica, por la otra.

(más…)

Historia de la física de Pierre Duhem

El más importante historiador de la física, que fue importante físico y filósofo de la ciencia

A continuación, publico uno de los posts más importantes de este blog, en toda su historia. Se trata de la historia de la física que escribió para la Catholic Enyclopedia of America el gran Pierre Duhem, cuya semblanza coloco en el prólogo que escribí para la traducción. La misma es muy importante y, lo mejor, es altamente resumida. Duhem escribió una gran historia en 10 tomos, que le requirió décadas de trabajo. Es tan importante, para el hombre de hoy, que yo hice la traducción pensando en los estudiantes de la universidad Santo Tomás de Santiago de Chile, en la que me desempeño, con la seguridad de que un escrito como éste serviría para derrotar, sin duda alguna, a la revolución en el alma de los muchachos. Excediendo los planes editoriales de la universidad, entonces me creo en la libertad y en el deber de ponerla a la disposición de todo el público de habla hispana. Pueden pensar que es megalomanía hablar así, que mi blog lo leen centenares de personas. Soy consciente de ello, no es megalomanía, pero, como dice Frank Morera, de EWTN, Dios nos dice: “habla”, no “que te oigan”: esta segunda parte no depende de mí, yo sólo hago lo mejor que pueda, por amor a Dios, a la Verdad, a la que Él Es y a las que participan de Él en nuestro intelecto, en su relación judicativa con la realidad, por amor a mis hermanos los hombres.

Como digo en el prólogo, les pongo notas muy importantes, me parece. Para empezar, notas aclaratorias de los conceptos físicos y, para culminar, notas que amplían los conceptos filosóficos, así como la visión histórica, de la sola historia física, a la historiografía general, especialmente de Occidente, aunque también la más amplia, de la humanidad entera. Sólo lean la primera nota final, sobre las supuestas edades y la “edad media” de los historiógrafos ideologistas y tendrán una primera degustación. Espero que este trabajo les deje los grandes frutos que espero de él, del brillo de Duhem, puesto al alcance del público de habla hispana, y de mis humildes comentarios: de seguro, como lo fue para mí, este escrito cambiará toda su visión de la realidad, en un sentido ampliamente luminoso… los acercará a la Luz de las naciones y Gloria de su Pueblo, el Nuevo Israel, la Iglesia Católica… Todo esto es lo que necesitamos, intensa y extensa REBELIÓN, REBELIÓN DE LA ESENCIA, EN ESTOS TIEMPOS DE REVOLUCIÓN…

 

Historia de la Física

Catholic Encyclopedia: http://www.newadvent.org/cathen/12047a.htm  //

Prólogo-Presentación, del traductor, del promotor del blog

Pierre Duhem (París, 1861-1916, Cabrespine, Francia), fue un físico, filósofo e historiador de la ciencia francés. Fue importante en varios campos de la física, como la termodinámica, la electrodinámica y elasticidad. Además, destacó en la filosofía de la física y las ciencias básicas, en general, de modo que, en las discusiones sobre el valor de las proposiciones científicas, se lo pone en conversación con Popper, Quine, Hume, Kant, Aristóteles, entre otros nombres grandes. Por otra parte, en el campo de la historia de la física, “la importancia de Duhem, como fundamento para la posición neo-aristotélica, yace en que él revolucionó la historia de la ciencia, una revolución que rehabilitó la importancia científica de los pensadores [mal llamados] medievales[i]. Él generó esta revolución dado que fue el primer historiador que prestó una consideración real (o aún leyó) los textos claves [mal llamados, n. t.] medievales; una consideración que lo llevó a concluir que la así llamada ‘revolución científica’ no ocurrió para nada en el siglo XVII, y no fue ninguna revolución, sino, en lugar de ello, fue un proceso continuo que empezó en la [mal llamada] edad media. Esta conclusión significa que la visión de la [mal llamada] ilustración [nota de pie de página] es falsa[ii]; y que la metafísica aristotélica no es incompatible con la ciencia, ya que la misma fue aceptada por científicos [mal llamados] medievales que fueron los que levantaron del suelo al proyecto científico moderno”[iii].

Duhem es, como hemos dicho, un pensador de estatura y cuyas observaciones sobre la relación entre el experimento y la teoría (en La física, su objeto y su estructura, pp. 173 y ss) sugirieron a Einstein la teoría de la relatividad general[iv]. Y, si bien las obras más importantes de este pensador, que influyó también en el más renombrado de los filósofos de la ciencia estadounidense de las últimas décadas, W. O. Quine[v], son La teoría física, su objeto y su estructura[vi] y El sistema del mundo: historia de las doctrinas cosmológicas de Platón a Copérnico, una historia de la ciencia en 10 tomos[vii], la historia que traducimos en esta edición, publicada originalmente en inglés, en 1912, en la Catholic Encyclopedia[viii], es un excelente esquema y una valiosa introducción, tanto a la historia de esta ciencia básica, como a la propia disciplina, que siempre se ha visto aquejada, en su enseñanza secundaria y básica universitaria, por una irrealidad: el ser presentada como ecuaciones en el aire, que resuelven problemas, pero sin que se transmita de dónde surgieron, bajo qué esquemas conceptuales, respondiendo a qué tipo de planteamientos científicos y por qué personas y de cuál talante. Lo cual ayudaría inmensamente a su más adecuada comprensión. Por otra parte, la obra presente tiene el mérito de haber dejado el relato del avance secular de la ciencia en el momento previo a la gran revolución que fue para la disciplina el trabajo de Plank, Marie Curie, Einstein, Bohr, Heisenberg, Dirac, Schrödinger, De Broglie, etc., a finales del XIX y principios de XX. De esa forma, teniendo una adecuada imagen del estado de la ciencia en el momento previo, así como de la manera en que se llegó a ese momento, puede ser mucho más claro el alcance, el significado y la importancia de los derroteros que ha ido tomando esta disciplina, en esta época posterior. Así, este trabajo que presentamos cumple una importante función propedéutica, para legos y, aún, para expertos en la disciplina. Faltaría, quizás, una buena introducción matemática que explicara la importancia que ha tenido el análisis para el progreso de la física; y cómo la nueva geometría, el giro de esta ciencia hacia posturas pre y post-euclidianas, contribuyeron decisivamente al avance de la ciencia natural. Y a eso habría que añadir el desarrollo de los métodos de observación y medición y la relación entre éstos y la física clásica. Heisenberg[ix], por un lado, y Einstein e Infeld[x], por el otro, han dedicado obras importantes a la información sobre estos temas. Finalmente, esta misma historia puede ampliarse, en cuanto a la física y a otras disciplinas científicas, además de con el trabajo citado de Duhem, con la Historia de la Ciencia de Agustín a Galileo, de A. C. Crombie[xi].

Ahora bien, el trabajo que presentamos tiene otros puntos de interés que quisiéramos destacar. Al leer una historia completa de la física, así sea una breve, como la presente –si esa historia es realmente completa–, saltan a la vista una serie de hechos, desconcertantes para el lector contemporáneo. El primero y más obvio es el ya señalado: Aristóteles no es un autor de fantasías trasnochadas metafísicas y anticientíficas, como se hizo popular en el siglo XVIII, en una postura que Kant llevó a su expresión más acabada y a límites “escatológicos”. De hecho, queda bastante claro que la ciencia vivió en un mundo filosófico aristotélico, aunque buena parte de su historia consistiera en un derribar el paralelo (sólo paralelo) universo de la física del Estagirita y de la parte de la cosmología que dependía de esa física. Eso sólo comenzó a cambiar de manera significativa con Descartes, en un momento muy tardío, en el segundo cuarto del siglo XVII.

De hecho, como apunta también Lamont: “El epicureísmo, por otra parte, cuyo atomismo fue el más cercano equivalente de la antigüedad a las posiciones filosóficas anti-aristotélicas celebradas por la visión de la [mal llamada, n. t.] ilustración, no hizo ninguna contribución significativa a la ciencia. (Epicuro mismo fue notorio por sostener, en su carta a Pitoclés, que el Sol era más o menos del mismo tamaño del que nos parecía a nosotros, unos 30 centímetros de diámetro, como lo refiere Cicerón; y sus sucesores fueron hostiles a la noción misma de geometría)”[xii]. Ya, por este solo punto, este trabajo es de inmensa importancia.

Pero hay mucho más. Siempre se cita al cardenal Newman cuando dijo que “conocer la historia es ser católico”. El converso cardenal, proveniente del anglicanismo, se refería a que, si se lee a los padres de la Iglesia y se sigue la historia, desde esos albores, hasta el mundo de hoy, se puede ver claramente la continuidad de una sola institución que nos trae la obra de Cristo y nos conecta con sus primeros discípulos y apóstoles: la Iglesia. Quizás, el cardenal no tenía una conciencia de la inmensa amplitud que puede tener su aserción. Si se conoce la historia, se ve que la inquisición no es la obra de gran malignidad que se nos ha dicho o que las cruzadas no fueron la empresa de agresión de los fanáticos, se ve que la Iglesia no persiguió a la ciencia ni España o el catolicismo fueron responsables de genocidios. Si se conoce la historia se sabe que, desde Platón, se sabía que la Tierra era esférica y hasta se había medido, con cierta precisión su perímetro, que no tuvimos que esperar a que Colón “se diera” con América para conocer estas cosas; que, desde Platón, desde la Academia, Heráclides Póntico había lanzado la primera hipótesis heliocéntrica de la historia y que esa hipótesis fue sostenida con fuerza por una persona importante, Aristarco de Samos, en el siglo III a. C. Quien conoce historia sabe que todos los científicos hasta el siglo XVIII fueron creyentes, que no hay incompatibilidad entre ciencia y religión, sino todo lo contrario. Quien conozca historia sabrá que muchos de los físicos más importantes de la vida han sido católicos: Filópono, Grossetesta, Roger Bacon, Freiberg, Ockham (monje franciscano), Oresme (obispo de Lyon), Buridán, Maricourt, Da Vinci, Nicolás de Cusa (cardenal), Domingo de Soto (dominico), Copérnico (sacerdote), Galileo, Roberval, Descartes, Mersenne (sacerdote), Gassendi (sacerdote), Torricelli, Pascal, Grimaldi (jesuita), Boscovich (jesuita), Fresnel, Navier, Marie Curie, Lemaitre (sacerdote). O aún cristianos, si bien protestantes: Tyco Brahe, Kepler, Leibniz, Huygens, Newton. Se le podría sacar punta a la frase del Cardenal John Henry Newman en muchos más sentidos, pero los dichos son extremadamente relevantes en el trabajo presente y tienen que ser tomados en cuenta y aún resaltados.

Así, pues, en una sustancial cantidad de pasajes de la obra que traducimos, añadimos notas de pie de página con aclaratorias de todos los tipos, que van desde la física a la historiografía, pasando por la filosofía, en general, y la filosofía de la ciencia, en particular, la historia, y otra serie de temas.

Finalmente, es una impresión común, al leer estas historias de la física y otros trabajos de divulgación, que el autor que tiene la venia de acercar al gran público la luz de la disciplina respectiva comete una falta –a veces inevitable–: usa términos técnicos, que da por sabidos, pero que terminan constituyendo un grave obstáculo para el correcto entendimiento y aprovechamiento consecuente del trabajo, por parte de sus destinatarios. Termina no teniendo sentido o no realizándolo plenamente. Por ello, aportamos una serie de notas, tratando de aclarar todo lo posible los conceptos físicos que el autor va manejando.

(más…)

Reducción del Derecho a “ciencia” en la Teoría Pura del Derecho (I)

Aspectos metafísicos y antropológicos de la obra de Kelsen

Hans Kelsen, austríaco que pudo contribuir, al destruir toda posibilidad de la razón, a dar carta franca a los totalitarismos desde el siglo XX

Hans Kelsen, austríaco que, al destruir toda -en la doctrina- las posibilidades de la razón, pudo contribuir a dar carta franca a los totalitarismos desde el siglo XX

En el artículo anterior, vimos cómo es que Kelsen es un autor de gran influencia en el mundo actual, sobre todo en Venezuela. Asimismo, nos metimos por el orden de las razones de semejante ascendiente, en general y en Venezuela, de nuevo. Echamos, también, una ojeada a las fuentes de su pensamiento. En éste, pondré esas fuentes a plena luz, en lo que se refiere a las bases filosóficas, metafísicas y antropológicas del pensamiento de dicho autor. Espero con todo esto contribuir un poquito a que los abogados comprendan mejor su campo de trabajo, así como al resto de las personas puedan entender más fácilmente al derecho y a estas corrientes modernistas y su gran potencial… altamente totalitario, bajo las apariencias que se presenten[i].

1.- La destrucción de la metafísica requiere de metafísica y materialismo

Hans Kelsen es un autor que se considera a sí mismo, entre sus aspectos principales, como un científico; y eso significa, para él –dado el ambiente académico en que se desenvuelve, expuesto sumariamente en el artículo anterior (CITAR)–, que es además un paladín antimetafísico. De hecho, de la Teoría Pura del Derecho podría decirse que es un caso particular de “prolegómenos para toda teoría del derecho futura que pretenda presentarse como ciencia”; siguiendo así a la declarada por él mismo fuente principal de su pensamiento: Kant y sus “Prolegómenos para toda metafísica futura que pretenda presentarse como ciencia”. E, incluso, históricamente, ha cumplido tal papel. De manera tal que Neil MacCormick, por ejemplo, al tratar de defender la racionalidad jurídica frente a los Critical Legal Studies estadounidenses, dice que se ha de reconstruir al derecho científicamente, siguiendo los lineamientos dados por el iusfilósofo austríaco[ii]. En Venezuela, la influencia de estos “prolegómenos” ha sido inmensa y muy profunda. Pasemos, pues, a revisar esta doctrina, desde sus mismos fundamentos metafísicos y antropológicos hasta las respuestas que da a las objeciones que alcanza a ver en doctrinas que considera relevantes y contrarias, pasando por el propio desarrollo de su descripción del ser del derecho, tanto en sí mismo como en cuanto objeto de una disciplina teórica, que él tiene por “ciencia” jurídica. En este artículo, sin embargo, sólo expondré las fuentes y fundamentos filosóficos de la doctrina de Kelsen, dejando para futuras, próximas, oportunidades la exposición de la propia teoría pura y el pleito de Kelsen con los “contaminantes” de su pureza.

Puede parecer paradójico que asegure que Kelsen es un antimetafísico, según él mismo declara, y que buscaré las raíces metafísicas de su doctrina. Pero la aparente contradicción se disipa, si se tiene en cuenta que no hay un modo de despacharse a la metafísica que el de hacer una metafísica materialista; y, para llegar a ésta, se tiene que hacer una destrucción (“doctrinaria”[iii]) de muchos rasgos que parece tener la realidad. La obra de Hans Kelsen es un excelente ejemplo de ello, como se verá a continuación.

(más…)