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La batalla filosófica

Género, transhumanismo, transcapacidad, racismo tienen una raíz modernista común

Adorno, Horkheimer, Marcuse, Habermas: el dream team de la revolución marxista cultural. Famta Gramsci, el que podría ser el capitán del equipo, ¿o no?

Adorno, Horkheimer, Marcuse, Habermas: el dream team de la revolución marxista cultural. Falta Gramsci, el que podría ser el capitán del equipo, ¿o no?

Contenido:

Los cimientos del gnosticismo modernista: la corrupción de la metafísica y la antropología

El nominalismo

Materialismos y dualismos

Relativismo

Nihilismo

El mundo moderno en la madre de todos los sumarios, el sumario extremo

La guerra contra la realidad y la libertad como arbitrio omnipotente

La ideología de género

Trans-capacidad

Transhumanismo, el mundo de Huxley, potenciado con el futurismo del XXI

El racismo, explicación materialista del mundo y lo político

Refutación breve del modernismo

El cientificismo estafador y la imposibilidad del materialismo y del nominalismo

Nominalismo, nihilismo, la estructura de lo real y el ser como “padre” del hombre consciente: el carácter infernal de la guerra contra la realidad

Tiranía modernista y “tolerancia”

 

Hay una guerra contra la realidad, guerra contra Dios, contra el orden que Él puso al mundo, contra el hombre, su comunidad natural, la política, sus instituciones más básicas, empezando por la familia, sus relaciones más cercanas, su identidad, su racionalidad y su mismo cuerpo, proceden de concepciones filosóficas y de la suplantación diabólica de la filosofía y la sensatez llamada gnosticismo, mejor conocido como ideologismo, el cual, a su vez, depende del nominalismo ockhamiano y de la voluntad de poder instalada por el propio Ockham en el corazón de Occidente, pero convertida por Descartes en la bandera de la civilización, hasta que Marx y Nietzsche la erigieron, como en la profecía de Shakespeare asentada en Troilo y Crésida, escena III, acto I, en el único principio, llevada por el lobo universal del apetito, que está por tragarse a todo en absoluto, incluido él mismo… La guerra se da en todos los flancos y niveles, en todos los aspectos de la humanidad: la historia, la política, la ciencia, el arte, la música. Toca ver la batalla más profunda, en la región en que toman su fundamento todas las cosas… Toca ahora la batalla filosófica, para mostrar cuán insostenible es la revolución, satanás y todas sus seducciones… para ver a dónde lleva el principio dicho: “Supriman el rango y vean qué discordia sigue. Cada cosa se encontraría con la otra en calidad de opuesta y diferente. Las aguas confinadas levantarían su seno más alto que las costas, inundando el globo; la fuerza bruta dominaría, inconsciente, y el hijo grosero mataría a golpes a su padre. El poder sobrepasaría al derecho o, más bien, a lo recto y lo torcido, entre cuya discordia se derrumbaría la justicia, perderían sus nombres, lo mismo que la justicia. Ya que así todo se sume en el poder, el poder en la voluntad y la voluntad en el apetito; y el apetito, lobo universal, secundado por ambos, la voluntad y el poder, hace presa de todo… y termina por tragarse a sí mismo”

Los cimientos del gnosticismo modernista: la corrupción de la metafísica y la antropología

Primero, obviamente, hay que exponer cuáles son las doctrinas modernistas que más directa y relevantemente fundamentan la revolución, aparte del vicio que la impulsa, la pasión desordenada hasta el paroxismo por el poder. Hay muchas doctrinas extremadamente importantes que no tocaré aquí, como el historicismo, el relativismo cultural o religioso, el normativismo moral, el cientificismo, el racionalismo, el irracionalismo; pues, para empezar, las doctrinas que tocaré son fundamentales, en gran parte para éstos y, quitada la base, caído el castillo; además, este artículo no es un libro sobre las bases gnoseológicas y metafísicas de la revolución; más aún, muchos de éstos ya han sido tocados en este blog de manera profusa y nos podemos remitir a los artículos respectivos…

Hay que recordar en qué consiste la revolución: la guerra contra la realidad. ¿Qué doctrinas pueden hacer coherente esa guerra? Puedo decirlo con un puñado de nombres, que explicaré a continuación: 1) nominalismo; 2) una serie que se refieren a la composición ontológica de las cosas materiales y, entre ellas, el hombre: materialismo a secas, dualismo metafísico-antropológico, materialismo folk, materialismo de propiedades; 3) relativismo; y 4) nihilismo.

 

El nominalismo

1) El nominalismo es una doctrina que introdujo Guillermo de Ockham en nuestra civilización (tiene antecedentes, aunque poco conscientes en los sofistas, los gnósticos, los rabinos judíos, Mahoma y teólogos islámicos, como Al Ach’ari). El mismo consiste en que no hay esencias ni especies [razones comunes a muchos individuos: ‘mosquito’, el término que le aplicamos a estos animalitos que nos están picando ahorita] ni géneros [razones comunes a varias especies: como ‘caballo’, ‘mosquito’, ‘ballena’, ‘calamar’ son ‘animales’], no son reales, según el nominalismo, digo, esencias, especies y géneros, no son sino nombres, no hay nada en la realidad que responda al nombre ‘mosquito’, llamamos a unas cositas así, por semejanzas y para economizar lenguaje. Hume dirá que es un asunto de imágenes de nuestra imaginación; Wittgenstein dirá que son asuntos de similitud y relevancia; Kant, de ideas de nuestra mente, que no corresponden a nada real; Descartes, antes que Kant, iba por línea similar… La idea es que no hay nada en el mundo sensible que pueda ser captado por nuestra inteligencia, no hay inteligibilidad; y, para rematar, no tenemos una capacidad por la que podríamos captar nada real inteligible, no hay inteligencia, intelecto o entendimiento. Así, no hay orden, mucho menos un orden natural, fundado en lo que son las cosas, en sus esencias o naturalezas. No hay bien, mucho menos unos proporcionado a las naturalezas de cada cosa, a la naturaleza humana, mucho menos realizable en las circunstancias concretas. No hay orden de nuestra conducta, que se mueve en el plano sensible y práctico. Luego, todo lo que queda son leyes absolutamente arbitrarias, que no responden a bienes, que no se refieren a órdenes naturales, que no se pueden dirigir al sentido de las cosas, a la realización de lo que son, a su plenitud: a la plenitud de las personas, de las relaciones, de las instituciones, de la comunidad humana, de la sociedad política. Y la libertad es un mero arbitrio de una capacidad que no es de naturaleza intelectiva, no es de la voluntad como apetito que corresponde a la inteligencia, es de apetitos sensibles, que sólo pueden desear, no querer, que desean no de manera libre por dilección, amor de elección, sino que son pasiones, sin orden, sin naturaleza, sin objeto, meras determinaciones de apetitos, sin referencia a bienes, objetos, razones, orden, situaciones, ni historia y circunstancias e identidad del que sea sujeto de ellas; y su determinación, auto determinación, sólo puede referirse a sí misma. El mundo es una masa informe, punto, eso es todo lo que puede decir el nominalismo. Esto es, exactamente, la masa que el gnosticismo convertirá en bollo…

Materialismos y dualismos

2) MaterialismoS y dualismoS. El hombre, como todo en el mundo sensible, es un ser compuesto, posee dos constitutivos, uno material y otro inmaterial o formal, que, en los vivos, por ser principio de vida, se llama alma o ánima, porque da animación, vida. Esto es sencillo y bastante evidente, porque hay un orden en el mundo, orden de naturalezas, de principios estructuradores, que fundamentan modos de ser y de obrar distintos, según las especies, que dan unidad de totalidad sustancial a lo que tiene multitud de partes materiales, que fundamenta que se conserve la identidad en los radicales cambios materiales que están sucediendo todo el tiempo durante la vida, que se pierde al morir. Cuando uno niega uno de estos dos principios o desdibuja sus relaciones, se producen distorsiones: si niegas el cuerpo y lo sensible o lo reduces a datos de conciencia y demás operaciones por el estilo, eres un idealista; si niegas las formas y las cualidades y relaciones, eres materialista; si separas cuerpo y alma, de modo que se pierda la unidad del mundo, del ser vivo y del hombre, eres dualista. Veamos estas últimas, más detalladamente.

El materialismo y el dualismo modernistas son hijos del nominalismo: si no hay principios inmateriales de inteligibilidad, que den estructura ontológica a la materia, todo lo que queda es una materia prima, sin determinación ni conformación de ningún tipo: sin cualidades, sin alteridad sustancial real, sin propiedades, sin absolutamente nada que lo estrictamente material. Un mundo así es un mundo sin vida, sin leyes naturales, sin color, sin COSAS, sin que esto sea algo realmente, algo más que un cúmulo de materia, puesto ahí por puro azar: un pedazo de la masa total, separado por acaso y sin ninguna razón para permanecer ahí y separado del resto o unido en “sí mismo” (no hay “sí mismo”), más bien que allá y unido a la masa o diseminado o parte así y parte asá [claro, no es un todo, por lo que, en realidad, no tiene partes]. Es un mundo donde no puede haber conocimiento, mucho menos, conciencia; un mundo donde no hay amor ni experiencia personal. Los materialistas dicen que todo eso es una ilusión, pero eso es ridículo, no hay alucinaciones sin alucinado: no es una ilusión, porque no hay sujetos reales ni, mucho menos, relaciones de sujetos a sus mentes o a cualidades y actos de éstas, como las ilusiones…

El dualismo MODERNO, no confundir con el de Platón, es uno que cree que el mundo sensible es como dice el párrafo anterior; pero que, en la totalidad de las cosas, todo no se reduce a eso, pues hay otro mundo, un mundo de conciencias puras, de pensamiento y esencias, de valores y deberes y perfecciones puras… Platón no puede ser metido en este paquete porque él no creía que hubiera dos mundos ni, mucho menos, que el mundo sensible fuera una masa informe, sin, siquiera, sustancias: para Platón, todo lo que hay en el mundo sensible es inteligible y participación de la inteligibilidad en sí misma de las ideas separadas y, principalmente, de la mayor entre ellas: Agathón, bien, o Kalós, Bien-Belleza [la voz epónima de este blog; vid. La República, VI, y Gorgias]. Las ideas no son, propiamente, otro mundo, sino arquetipos de éste; la vista y el oído son divinos, pues por ellos adquirimos y transmitimos la ciencia (Timeo); y la ciencia no consiste sólo en conocerlas, sino, también, en saber qué puede participar de qué, es decir, en lo participado (Fedón). Aquí estamos hablando del dualismo de Descartes, materialista y nominalista de lo sensible, esencialista y “espiritualista” del mundo de las conciencias puras.

Pero hay que saber que hay otros materialismos y otros dualismos. Daniel Dennett es un osado materialista actual, que dice que no hay yo ni vida: “no hay yo, te lo aseguro yo”. Este portento dice que las creencias son cosas del pasado, que serán barridas por la ciencia, esto es, los estados mentales llamados “creencias” serán barridos, cuando la ciencia, estado mental, demuestra que no existen los estados mentales sino sólo sinapsis cerebrales. De quienes creen que hay creencias, Dennett dice que poseen una “psicología folk”. Me gusta, vamos a aceptarle la terminología a este valioso espécimen: hay que reconocerlo, un tipo que quiere ser coherente con el materialismo, hasta las últimas consecuencias, que termina de demostrar hasta la comicidad hilarante que el materialismo es insostenible, puesto que lo que dice contradice de frente el hecho de que lo diga… y que lo diga ÉL… Así, vamos a exponer el materialismo folk. ¿En qué puede consistir un materialismo folk? Como dice Huxley, el materialismo es algo en lo que nadie puede creer, es ridículo, completamente absurdo; salvo que… ¡¡ajá!!, salvo que no sepas ni lo que estás diciendo. De nuevo, alguien que sepa qué es y qué implica el materialismo no puede ser materialista; si a un ignorante se le dijera que, de aceptar tal creencia, tendría que renunciar a decir que hay libertad, conciencia, responsabilidad, identidad, distinciones específicas y, aún, entre individuos concretos, etc., diría que eso es de locos. En eso consiste el materialismo folk: el creer que todo es materia y que, todavía, hay cualidades, personas, amor, totalidades reales, etc.

Pero hay más. Searle habla de un materialismo metafísico que puede admitir un dualismo: el de propiedades. Es decir, todo es materia, pero se acepta, conscientemente, que hay conciencia, libertad, identidad, cualidades; sólo que estas “cosas” no serían existentes reales, sino meras “propiedades”, que son-pero no. Hay colores, cualidades, pero se reducen a cantidades: magnitudes de onda. Identidad en los más que importantes cambios materiales que se dan en el desarrollo y la vida de los seres vivos, sólo que ella es de ESTRUCTURA y de proceso [como la traslación de la luna es “UN MOVIMIENTO”]… y así, sustantivamente, para citar al genio mexicano Cantinflas.

Así, puede haber ahora, hasta un materialismo, que sea, a la misma vez, un dualismo folk. Esto es de la mayor importancia para explicar rasgos revolucionarios. Antes, sólo quiero decir algo crítico: el materialismo tiene de plausible que las operaciones de los seres vivos tienen base corpórea, orgánica, sin dudas. De resto, parece que a semejante ceguera, fantasía, colección de ridiculeces y absurdos, no habría que ponerse a refutarla.

¿Cuáles son esos rasgos revolucionarios? Bueno, casi la totalidad de la ideología de hoy o, más bien, de laS ideologíaS de hoy consisten en mezclas muy folklóricas de materialismo radical, dualismo radical, materialismo folk y de propiedades y dualismo folk. Pero las expondré luego de que tengamos todos los fundamentos explicitados.

Relativismo

3) Relativismo. Éste se puede exponer muy rápidamente. Consiste en que “cada quién tiene SU verdad”. Lo que puede querer decir que no hay verdad, no la podemos conocer, no hay modo de determinar, entre diversas opiniones, creencias, juicios y proposiciones, cuál sea adecuada, por lo que hay que decretar la equivalente legitimidad de todas, sin que pueda decirse que ninguna es extravagante, insostenible, caprichosa o, simplemente, falsa; no hay errores ni mentiras, pues; salvo por la falta de “autenticidad” que consiste, en gran medida, en que vayas haciendo todo lo que te vaya saliendo de las tentaciones diabólicas… También puede querer decir que la realidad es lo que cada quien diga: si yo digo que esto es computadora, ES, para mí; si tú dices que es golondrina, ES, para ti; si él dice que es bicicleta, ES, para él; y así sucesivamente. Ojo, las dos son posibilidades reales y, más aún, para la gente FOLK, la primera es el caso; pero, para el inner circle revolucionario, la interpretación válida es la segunda. Y, más aún, cada vez gana más terreno ésta completa locura, sobre la sanidad de la certeza de que hay verdad e inteligencia, que todos tenemos infinitas verdades, por las que nos podemos comunicar, y por sobre la más inocente de los que creen que se trata de incapacidad cognoscitiva “regular” (como los refrescos tamaño “regular” de los restaurantes de comida rápida gringos).

Nihilismo

4) Nihilismo. Ésta también es sencilla de explicar, advirtiendo que es muy de Ockham: él dijo “no hay bien, sólo la libertad, que es hacer lo que te vaya dando la gana; ahora, Dios es más poderoso, Él impuso su libertad, impuso su ley, definió el bien”. Esta ecuación no es exactamente nihilismo todavía, pues hay Dios y vida futura (aunque yo no la haya nombrado ahí), algo que podría remitir a un sentido. Pero está a un paso del nihilismo, pues dice que no hay bien, sino poder, que puede [valga la redundancia] hasta definir lo que sea bueno sin ninguna referencia a nada, un asunto de “libertad” como la define el propio nominalismo. Cuando Hobbes lanzó su sistema, el primero ateo de la Europa cristiana, lanzó un ockhamismo admirable, en el que todo quedaba igual, con la única diferencia de que, ahora, el papel de Dios lo ejercía el estado: éste tiene el poder, absolutamente, con entera “libertad de indiferencia”, para, aún, definir el bien y el mal. Luego de él, Locke, Hume, Adam Smith, Kant, Hegel, Comte, Marx, Nietzsche, Freud, Heidegger, edificarían sistemas, modelos ideológicos del poder, sobre la base de un mundo que es masa y pecado, que reformar y rescatar, precisamente, a través de la aplicación del modelo, de la revolución. Un filósofo no EDIFICA y no hace SISTEMAS; un filósofo estudia la realidad, con toda su riqueza y se rinde ante su orden y lo expone, sin pretensiones: esta gente no hace filosofía, son magos gnósticos. Para recapitular y exponerlo clara y concisamente, citemos a Voldemort, de Harry Potter y la piedra filosofal: “no existe el bien ni el mal, sólo el poder y aquéllos muy débiles para procurarlo”. No hay bien, no hay sentido, no hay dignidades, es, exactamente, Marx y el marxismo cultural (Vid. La revolución y el fin del mundo). Con el materialismo contemporáneo, medio folk, podemos encontrar descripciones de la sociedad y los asuntos humanos, que se retrotraen a las causalidades físicas: la sociedad, la familia, la amistad, la autoridad, serían todos meros juegos de causas físicas, de fuerzas y energías, sin orden, mero azar, lo que sucede dentro de un cartón de leche cuando lo agitas, lo mismo que una planta hidroeléctrica y demás metáforas que quieran añadir.

El mundo moderno en la madre de todos los sumarios, el sumario extremo

Entonces, tenemos un mundo que no es inteligible, en el que la libertad es lo que las ganas vayan dando, en el que no haya obstáculos para la realización de eso; en el que las leyes son imposiciones arbitrarias, posiblemente, productos de meras fuerzas físicas. Un mundo en el que no hay yo, sino, quizás, fuera de él o como una ilusión sin sujeto alucinado. Un mundo que es una masa esperando para ser dominada y reformada, según los modelos que se nos ocurran, según la libertad ya descrita; un mundo en el que la moral y el derecho no existen más que como imposiciones sin sentido; en el que cada quien puede creer lo que sea, pues no hay locura ni maldad; un mundo en el que los poderosos se tienen que salir con la suya, imponerse y decir lo que sea bueno y malo; en el que no hay sentido ni trascendencia; un mundo en el que hasta la identidad está en las manos de uno o de los poderosos, pero no es algo real. En el que cada quien puede dictar al universo su ser, lo que deba ser y éste tendrá que obedecer, en el que ese dicho es ya acto creador, pues él mismo es, ipso facto, formación del universo. Un mundo en el que no hay dignidad ni bien; ni indignidad ni mal: un mundo en el que el que puede, si así se le ocurre, mata a los desvalidos, sin consecuencias; un mundo en el que no hay relaciones ni proporciones, pues ellas son inteligibles, en el que no hay mamás ni deberes de la mamá por el solo hecho de serlo, en el que la ley puede decir quién sea mamá y cuáles sean sus deberes, de manera arbitraria, a la manera de la libertad de indiferencia. Un mundo en el que el poder dice lo que es bueno… hasta que venga otro poder, le dé su bochazo e imponga otra fantasía infernal…

La guerra contra la realidad y la libertad como arbitrio omnipotente

Hace unos meses, en septiembre del año pasado, hubo una conferencia sobre transhumanismo en la Universidad Santo Tomás de Santiago de Chile. Yo tuve que asistir con mis alumnos. En la misma, criticando en mi mente a los expositores, que se cansaron de decir que el tal es una violación de la dignidad humana, se me ocurrió esa formulación de la revolución, el gnosticismo modernista, el ideologismo: es una guerra contra la realidad. Está claro, transhumanismo es una ideología que consiste en la esperanza de producir, mediante la ingeniería, genética, robótica, de computación, producir superhombres, sea de hombres naturales o sea de alguna otra masa. Cambiar los genes, construir al hombre nuclear y la mujer biónica (como en las series de los 70), con piernas, brazos, oídos, ojos, nucleares, biónicos, alcanzar la inmortalidad, por la medicina y por la descarga de la mente del hombre en soportes materiales diversos, magnéticos, como las computadoras, etc. Se sostuvo que se trataba de un dualismo cartesiano, lo que estaba detrás de algo así, de la creencia en que la conciencia está detrás, en otro plano, y que el cuerpo y una especie de yo-empírico, como el sostenido por Kant. El profesor Joseph Seifert estaba allí y criticó a los expositores, pues veía que esa pretensión de descargar en un disco duro a la conciencia es de un materialismo ramplón. ¿Qué puedo decir? Que ni los expositores ni Seifert tienen razón. Se trata de un dualismo, sí, y se trata de un materialismo, también; pero se trata de dualismo de propiedades y folk, mezclado con materialismo folk; por supuesto, en ese pastel, no están excluidos el materialismo metafísico estricto ni el dualismo cartesiano: esta gente no anda con filosofía, lo suyo es el poder. Ahí tienen a la revolución, de manera más concreta, en acción: ya pueden entender mejor el párrafo anterior. Vamos ahora a ver otros ejemplos de estos revolucionarios, que, además, serán entendidos de manera exacta, con las coordenadas ya provistas.

La ideología de género

La ideología de género anda, en gran medida, sobre las mismas líneas, aunque parece más netamente cartesiana, aunque mezcla una infantil sensiblería y un pansexualismo del tipo del freudiano con el dualismo y el nominalismo, fuertemente nihilista: “La orientación sexual se refiere a la capacidad de cada persona de sentir una profunda atracción emocional, afectiva y sexual por personas de un género diferente al suyo, o de su mismo género, o de más de un género [o cualquier cosa, ¿qué importa, si lo central es que satisfaga aquí y ahora un apetito “indiferentemente libre”?], así como a la capacidad de mantener relaciones íntimas y sexuales con estas personas. LA IDENTIDAD DE GÉNERO se refiere a la vivencia interna e individual del género tal como cada persona la siente profundamente, la cual podría corresponder o no con el sexo asignado al momento del nacimiento, incluyendo la vivencia personal del cuerpo (que podría involucrar la modificación de la apariencia o la función corporal a través de medios médicos, quirúrgicos o de otra índole, siempre que la misma sea libremente escogida) y otras expresiones de género, incluyendo la vestimenta, el modo de hablar y los modales” (Boletín semanal del Population Research Institute para Iberoamérica, del 14-06: OEA: venta y compra de lobbies al mejor postor)*. Yo soy lo que yo diga, sin nada que me ate, ni dónde ni cuándo nací, ni de qué papás, ni con qué sexo, ni con qué cuerpo, ni en qué país, yo me defino, según mi “libertad”, según mis apetitos sensibles, sin referencias ni ataduras, ni siquiera, de determinaciones mías anteriores.

Lo que la naturaleza y su Autor presentan no tiene ningún significado, todo es masa en mis manos. “[La ideología de género] es la base intelectual del movimiento homosexual. Propone que el sexo de una persona no está determinado biológicamente, sino fue construido histórica y socialmente; y que los individuos deberían tener la elección para determinar su propio sexo –o género–. ES UN SISTEMA DE CREENCIAS QUE NIEGA LA REALIDAD CORPORAL y prohíbe aún la consideración de los factores de riesgo asociados a la actividad sexual anormal. Emplea el sistema educativo, la legislación nacional, los ataques a la religión y la Iglesia, en un esfuerzo por lograr total adherencia. Para demostrar cuán ubicua es la nueva fe, sólo deben notar que ahora hay 71 géneros diferentes de los que escoger cuando te vas a inscribir en Facebook –el sitio de redes sociales más popular del mundo, con más de mil millones de usuarios activos” (John Henry Westen, https://www.lifesitenews.com/blogs/gender-ideology-and-other-dogmas-of-the-new-global-order). Y, si les parece un abuso esto de Facebook, espérense, que, en Nueva York, si no llamas a la gente por su “género de elección”, de entre 29 posibilidades que han previsto, podrás verte en severos problemas, con multas que van hasta los 250 mil dólares: es la Neolengua en Neoyork (https://www.lifesitenews.com/news/29-new-words-for-deviance-you-can-be-fined-250000-for-not-using-in-nyc).

Y aquí, entonces, es que se pone fea la cosa, porque, una vez que la realidad ha sido declarada sin ningún valor ni consecuencia, lo que sigue es el despliegue del poder, que no se para en absolutamente nada. Barack Obama promulgó un decreto por el que regula el uso de baños, camerinos y distribución de personas en hoteles y demás servicios similares en viajes escolares; dentro del decreto se establece que “cuando un estudiante o el padre o representante de un estudiante, como está establecido [en el decreto de Obama], notifican a la dirección de la escuela que el estudiante determinará que posee una identidad sexual o de género que difiere de previos registros o manifestaciones, la escuela deberá empezar a tratar al estudiante de manera consistente con la [nueva] identidad del estudiante” (https://www.lifesitenews.com/blogs/not-just-bathrooms-the-most-dangerous-and-underreported-part-of-obamas-tran). Y si decidimos cambiar 20 veces al día, 20 veces al día debe el resto de la humanidad acomodarse a mis determinaciones “libres” sobre mi identidad. Pero, “la parte más ofensiva de la nueva política es que, bajo la nueva guía federal del gobierno de Obama: 1) los distritos escolares deben permitir que varones y hembras pasen la noche en los mismos cuartos de hotel, en viajes; 2) las universidades, en sus dormitorios y servicios residenciales, deben permitir que hombres que dicen que son transgénero compartan residencia con una o más mujeres; 3) y los empleados de las escuelas no pueden siquiera decirles por adelantado a esas jovencitas que sus compañeros de cuarto serán hombres, a menos que quieran incurrir en responsabilidad y arriesgarse a ser demandados en cortes federales. La sola letra del decreto de Obama es suficientemente clara”. Es la batalla de los baños, próximamente, en el baño más cercano a tu propio cuarto, en tu casa…

Y eso no es nada, porque, en realidad, lo que quiere el lobby homosexualista es acabar la familia, que creen que es algo nocivo y contra el progreso y contra su ideal, que sería el poliamor o polyamory, es decir, el sexo de todos contra todos, sin ninguna cortapisa (Las verdaderas intenciones y justificaciones para el “matrimonio” homosexual), confesando así que de lo que se trata es del apetito, a la manera shakesperiana. De lo que se trata es de  acabar con las lenguas, no sólo han inventado nombres para los nuevos “géneros”; ahora quieren cambiar los pronombres, que serían sólo válidos para un mundo en el que haya sólo dos SEXOS; y quieren cambiar otras partes de la lengua, como las palabras padre y madre, esposos y otras muchas que dependen de que el mundo sea lo que es y no lo que desea esta gente, sin importar la realidad. De lo que se trata es de acabar  con la naturaleza de un todo: “Las batalla del acceso de los hombres a los baños de mujeres y viceversa [sigue creyendo] tiene poco que ver con baños y aún con trasexualismo, un muy conocido activista LGBT lo admitió la semana pasada. Esto tiene todo que ver con la reingeniería de la sociedad y con el deshacerse de la estructura ‘HETERO-BINARIA’ en la que vivimos, eliminando  de un todo la distinción entre ‘macho’ y ‘hembra’. Riki Wilchins, quien ha atravesado la operación de ‘cambio de sexo’ y es un activista de la extrema izquierda, escribió la semana pasada en la publicación pro-homosexualista The Advocate que los conservadores y muchos activistas LGBT están fuera de foco en lo que se refiere al debate sobre los baños trasgénero. El título del artículo de Wilchins explica sucintamente el asunto: ‘Ganaremos la batalla de los baños cuando la distinción binaria se funda’” (https://www.lifesitenews.com/news/bathrooms-are-just-the-beginning-a-scary-look-into-the-trans-movements-end): quieren acabar con las distinciones sexuales absolutamente, por el capricho de una gente que, en el loco mundo de hoy, representa un 0,01% de la población… y los otros 9.999 que se frieguen (para que se vea cuán destructivo es el trans-sexismo, léase este artículo de uno de los doctores que más cirugías de cambio de sexo ha realizado en el mundo: http://www.allenbwest.com/michele/johns-hopkins-psychiatrist-drops-truth-bomb-about-transgenders-liberals-furious).

Todo es muy sencillo, establece que la realidad no importa y que sólo importan los apetitos. Luego, di que tal cosa puede ser despachada del mundo sin que le quede a nadie nada por dentro, puede ser la familia o la vida de los bebés, no importa, una vez que estableces la premisa, lo único que queda es esperar las consecuencias, la conclusión y las acciones de la gente sobre su base. “Las ideas tienen consecuencias. Nosotros solíamos entender esto. Ejemplos de esta verdad se encuentran por todas partes. Una vez aceptada la premisa de que el bebé no nacido en el útero no tiene valor, entonces vimos la ampliamente extendida matanza, sin importar [el supuesto negado de] que quienes legislaron la premisa querían que el aborto fuera ‘seguro, legal e infrecuente’. Una vez aceptada la premisa de que el sexo no tiene como fines unitivos y procreativos, entonces, como un escritor lo puso secamente, la sociedad aceptó que ‘cualquier orificio es bueno’. Una vez aceptado que la monogamia está superada y no es realista, sin importar nuestras intenciones al hacerlo, pronto vimos y estamos viendo cualquier cantidad de emparejamientos bizarros, de tríos y de relaciones de polyamory, aceptadas y celebradas. Y, así, también es con esta idea que [decimos] que como nos sintamos debería obliterar lo que somos, [como se hizo] más recientemente, en la portada de Vanity Fair se celebraba a Bruce Jenner posando como su nuevo [y ficticio y ya, a estas alturas, abandonado] alter ego, Caitlyn Jenner [nombre, expresión de identidad que, claro, él mismo se puso y luego se quitó]” (https://www.lifesitenews.com/blogs/transgender-thats-so-yesterday.-now-meet-the-transabled).

Trans-capacidad

No hay orden, no hay realidad, todo depende de mis sentimientos. Pero, si puedo decidir quién soy, puede no gustarme tener piernas o brazos, después de todo, la realidad es lo que yo diga y la verdad es mía de esa manera. No puede haber mutilaciones, si a alguien se le ocurre procurarse un “accidente” que lo deje sin ojos o sin dientes, estamos hablando de un movimiento real, de los “trans-abled” o, en castellano, algo así como los “trans-capacitados”. “The National Post publicó un artículo sobre la gente transabled ayer [4 de junio de 2015], comenzando su historia con el impactante relato de un hombre que intencionalmente se arrancó el brazo derecho. ‘El manco Jason’, como se llama a sí mismo, aparentemente, no es el único. Dice el artículo del Post: ‘definimos la “trans-capacidad” [transability] COMO EL DESEO O LA NECESIDAD DE UNA PERSONA, identificada como con capacidades corporales [able-bodied], de que otros transformen su cuerpo de modo que obtenga un impedimento físico’, asevera Alexandre Barril, un académico nacido en Quebec que presentará una ponencia sobre ‘trans-capacidad’ en el Congreso de Ciencias Sociales y Humanidades de esta semana en la Universidad de Ottawa… ‘La persona podría querer ser sorda, ciega, amputada, parapléjica. Es un deseo realmente, realmente, fuerte’” (ibíd.). Todo vale, no hay nada que mida, no hay naturaleza, no hay verdad, no hay error, no hay realidad…

Transhumanismo, el mundo de Huxley, potenciado con el futurismo del XXI

Vivimos en las profundidades del sueño gnóstico revolucionario, no en la realidad, vivimos en un universo virtual, en el que Cicerón es un estúpido, creyendo que es esencial al hombre el lenguaje, es el mundo en que, como decía Nietzsche, ha llegado el “Ocaso de los ídolos”, nos hemos dado cuenta del último fondo de todo, está más allá de la neolengua de Orwell: “Por su origen el lenguaje pertenece a otra época de la forma más rudimentaria de la psicología” (Nietzsche, El ocaso de los ídolos, La “razón” en filosofía, n. 5). Es un mundo en el que tenemos que despacharnos a Dios; y, para ello, hay que tomar los pasos necesarios: “mucho me temo que no conseguiremos librarnos de Dios mientras sigamos creyendo en la gramática…” (ibíd.). ¿Si hay gramática, hay Dios? Adiós gramática, adiós lengua, adiós sensatez adiós… ¿Que, como dijo Alexi, si no se obra racionalmente, se renuncia a obrar como hombre? Adiós, modos humanos de obrar y relacionarse. “Postal desde el laboratorio. Un grupo de científicos contempla por primera vez la fabricación de un genoma humano sintético, que podrá usarse para crear el primer ser humano sin padres biológicos. ¿Dijeron ‘humano’? El lenguaje es una tecnología obsoleta para describir la post-humanidad que la ciencia y la técnica anuncian. Un mundo post-humano no necesita de las viejas categorías de lo ‘humano’  y lo ‘inhumano’. No hay padres, no hay familia, no hay muertos, no hay memoria, no hay vínculos en la post-humanidad. Más allá de la humanidad, lo que aguarda es el superhombre de Nietzsche, mitad organismo sintético mitad robot reciclable. El New York Times cuenta que la reunión de este martes en la Universidad de Harvard fue a puerta cerrada, y que los anfitriones, el doctor George Church y un programador de software de la Bahía de San Francisco llamado Andrew Hessel, pidieron a los 150 científicos invitados que no tuitearan ni informaran a la prensa de lo que allí iba a hablarse. Es curioso, pero las dudas éticas de los científicos consultados por el Times tras la reunión se refieren, casi todas, a si sería correcto sintetizar en el laboratorio a Albert Einstein. En la post-humanidad, todos serán Albert Einstein. Nunca se plantean, por ejemplo, cómo clonar el genoma imperfecto, incluso torcido, predispuesto al cáncer, la diabetes y el Alzheimer, de un ser querido al que echas de menos en toda su imperfección. La vulnerabilidad, el sufrimiento, el amor, son misterios aburridos, no interesan, no son tuiteables. Humano, demasiado humano [obra de Nietzsche]. Olvidan que, para que todos sean Albert Einstein, basta con que haya un Prometeo o un Adolf imaginándolo a puerta cerrada” (Víctor Gago, Actuall, http://www.actuall.com/medios/tres-postales-de-vida-mas-o-menos-inteligente-en-la-tierra/).

Esto es la gnosis revolucionaria modernista-marxista cultural, en su estado actual, porque va mutando, haciéndose más y más radical. Es la ideología de género, la más brutal amenaza a la humanidad que hayamos enfrentado. Quienes se la están empujando a la sociedad son gente capaz de disputar la “‘idea de que tienen una naturaleza, dada su identidad corporal que sirve como elemento definitorio del ser humano’. Antes que reconocer que Dios creó a las personas varón y hembra, la ideología sostiene que éstos son constructos sociales y que ahora podemos decidir [sobre ello] por nosotros mismos. ‘Cuando la libertad de ser creativo se convierte en libertad de crearse a sí mismo, entonces, necesariamente, el Hacedor mismo es negado y, ultimadamente, el hombre también es privado de su dignidad como criatura de Dios, como imagen de Dios, en la médula de su ser’, concluyó Benedicto [XVI]. ‘la defensa de la familia consiste en la defensa del hombre mismo. Y se hace claro que, cuando Dios es negado, la dignidad humana también desaparece’” (John Henry Westen, artículo citado).

El racismo, explicación materialista del mundo y lo político

Antes de pasar a unas pequeñas consideraciones en las que se refuta a la ideología de género de manera muy breve, pues ella ya es una refutación, por reducción al absurdo, de las posturas pseudo-filosóficas que la sostienen, quería tocar otro tema en el que se ve la inmundicia del mundo de hoy: el racismo. Seguro creerán que voy a tratar aquí sobre los malvados que odian por el color de la piel. Ésos son malvados, pero hay algo más fundamental que lo que anima a éstos: la explicación “teórica” [ideológica] de la realidad, a través de la raza, otra vertiente de materialismo, altamente destructiva, en el mundo de hoy:

“Seamos formales: la raza, en la especie humana, es más un constructo que una realidad. Cuando uno habla, refiriéndose a la categoría de la sustancia, de especies y géneros, en metafísica, uno está hablando de cosas esenciales, del ser mismo de algo, de una cosa, de una realidad que existe en y por sí misma. En biología, las clasificaciones zoológicas y botánicas tienen un sentido derivado del metafísico y, precisamente, las definiciones tienen que ver con niveles de generalidad y especificidad proporcionales. Sin embargo, por esa vía, se llega a un punto en que las diferencias no son esenciales, se llega a la última especie, al perro, por ejemplo. Más ‘abajo’ de esto, se pasa a diferencias dentro de modos de ser de una misma esencia: se trata, entonces, de diferencias ACCIDENTALES. Uno tiene un REINO (animal), que se bifurca en DIVISIONES (vertebrado), que se divide en CLASES (mamífero), que se dividen en ÓRDENES (carnívoro), que se clasifica por FAMILIAS (cánido), bajo las cuales encontramos a los GÉNEROS (can), a los que pertenecen las ESPECIES (perro). Éstas últimas, coinciden con la ‘especies’ metafísicas y los ‘géneros’, con los “géneros próximos” de las definiciones aristotélicas, según las clasificaciones dialécticas de Platón (por ejemplo: en El Político y en El Sofista). Por debajo de las especies, están las razas. Biológicamente (y aún para el comercio), tiene sentido ver que hay pastores alemanes y chihuahuas; pero, metafísica y éticamente, la diferencia es insignificante, pues, ‘perro’ se dice unívocamente de ambos, son lo mismo, se definen de la misma manera y, por tanto, valen lo mismo, en cuanto seres… Eso es así, en lo que se refiere a los perros, ¿qué será en lo referente a las personas corpóreas? Para un perro, puede que el tamaño y la fuerza sean punto clave, pues, alguien puede querer una ayuda para cuidar el ganado o un compañero para los niños. Pero no se ve que tenga ninguna relevancia a la hora de medir cuánto vale uno cuya madurez esté atada no a la capacidad de defenderse de las fieras o de procrear, sino de la inteligencia, la verdad, la capacidad de amar, el bien, la virtud. Lo peor es que, en este ámbito, casi el único criterio es el color de la piel y muy poco más; y el color de la piel es un asunto simple de pigmentación, casi una nadería… salvo para los menos que mediocres” (vid. Antisemita).

La identidad nacional de un hombre no está atada a la “raza” al color de su piel, está atada a la ETNIA, que es asunto cultural, religioso y de tradiciones. En Europa, muchas razas se fundieron en una sola Cristiandad; y, sin embargo, las diferencias nacionales persistieron no por las razas, pues, en el Viejo Continente, las mismas son una ficción, luego de milenios de cruces entre los pueblos, sino por las tradiciones locales ancestrales y más nuevas. En Hispanoamérica, innumerables razas dan una etnia gigante, por el pasado hispano, aunque las ideologías independentistas e indigenistas se conjunten para opacar la realidad. En África subsahariana, una raza negra está dividida en innumerables etnias tribales y de ahí las innumerables guerras que asuelan a ese pobre continente, perturbado por el imperialismo europeo-abusador, tipo inglés [qué contraste con lo que desplegó España en América: por sus frutos los CONOCÉIS, aunque la propaganda anti-católica oscurezca lo más obvio].

Refutación breve del modernismo

El cientificismo estafador y la imposibilidad del materialismo y del nominalismo

Hoy en día, hay que tocar un punto muy importante, antes de pasar a cualquier otra cosa. El cientificismo ha convencido al mundo de que lo único racional que hay es la ciencia, por lo que todo lo demás es absurdo, estúpido, sin valor ni dignidad, etc.; y de que la ciencia es materialista, atea, progresista y que apoya todas las barrabasadas de las ideologías modernistas, gnósticas y proto-totalitarias, por ahora, hasta que consoliden su New World Order, su tiranía mundial. Claro, esto se trata de otra pretensión ideológica, que no tiene que ver nada con la ciencia misma, que no se mete en estas intentonas totalitarias. La ciencia no puede ser lo único racional, por el sencillo hecho de que ella se basa en ciertos rasgos, la determinación de su objeto, su método sus principios, la racionalidad del mundo, la correcta disposición de las medidas y de los instrumentos de medición, etc. Si la actividad que lleva a montar todo este aparataje, sin el cual no podría haber ciencia, no fuera racional y, aún, suprarracional, no podría ser racional la ciencia misma o “lo único racional” se basaría sobre la irracionalidad: ridículo.

Por otra parte, la ciencia no dice nada en asuntos filosóficos sobre la composición ontológica de los entes sensibles, cada ciencia, cada disciplina de ciencia natural, básica y empírica, tiene un objeto muy definido, fuera del cual ella, por definición, no existe ni puede existir; ninguno de esos objetos incluye a la metafísica; ergo: las ciencias no se ocupan de estos asuntos, sino, humildemente, de la transmisión de calor, el comportamiento de los fluidos, el comportamiento de las partículas, la composición material de las cosas corpóreas y las reacciones entre esos materiales en determinadas condiciones, la morfología y la fisiología de los seres vivos y su consecuente clasificación y demás temas interesantes, pero humildes.

Aunque hay dos relaciones muy determinantes entre científicos y la filosofía y entre los filósofos y la ciencia. Einstein trae el primer asunto muy elocuentemente: “con la ayuda de las teorías físicas tratamos de encontrar el camino de los hechos observados; ordenar y entender el mundo de nuestras sensaciones. Desearíamos que los hechos observados resultaran consecuencia lógica de nuestro concepto de realidad. Sin la creencia de que es posible asir la realidad con nuestras construcciones teóricas, sin la creencia en la armonía interior de nuestro mundo, no podría existir la ciencia […], creencia continuamente fortalecida por el encuentro de obstáculos siempre crecientes hacia su comprensión” (Las citas de La evolución de la física son de las p. 221 de la edición de esta obra por la Editorial Salvat, Biblioteca Científica Salvat, Barcelona, 1986). El científico no es filósofo, pero sabe que, si el nominalismo es verdadero, sencillamente, no hay ciencia posible: o el mundo es inteligible o la ciencia es lo que ya dijo, en su Suma de lógica, Guillermo de Ockham, mero discurso racional, que no se refiere a la realidad.

Para el filósofo, laS cienciaS pueden aportar buen material para reflexionar, como cuando, de la obra de Huygens, se puede mostrar que el universo no es como decía Descartes, pura materia y movimiento, pues los movimientos de las partículas, cuando se analizan correctamente, se ve que no son producto de meros choques entre ellas, sino de lo que Leibniz llamó vis viva o fuerza viva: el materialismo, así, es insostenible (vid. Historia de la física de Pierre Duhem, parte XIII y la nota lxxxviii [88]). A la misma conclusión se llega, según el propio Einstein, al considerar la teoría del campo de Maxwell-Faraday, gracias a la cual el mecanicismo entró en severa crisis; y ya no se admitió más que la atracción fuera producto de mecanismos, sino de campos energéticos, lo que llevó a un replanteamiento de la naturaleza de la materia y de la existencia del vacío (ibíd., pp. 144-145,2). Claro, si el mundo es inteligible, como dije arriba, no sólo tiene que ser falso el nominalismo, también el materialismo.

Nominalismo, nihilismo, la estructura de lo real y el ser como “padre” del hombre consciente: el carácter infernal de la guerra contra la realidad

Finalmente, como la revolución gnóstico-moderna es guerra contra la realidad y nihilismo, a la que trata de aniquilar, en sueños infernales, que no se puede de otra manera, convendrá considerar muy brevemente la relación que tiene nuestra mente con esa realidad, es decir, ver cómo la misma es “madre” de nuestra conciencia. Por supuesto, bastaría con ver que no podemos ni reinar sobre nuestros gustos y opiniones, pues los mismos se nos imponen, queramos o no: yo no puedo creer que esto sea otra cosa que una computadora, como no me gusta la cebolla cruda por más que me concentre. No determinamos nuestros gustos y opiniones, no decimos qué sean estas cosas tan fundamentales para nuestra libertad; no determinamos el ser libres o esclavos, no depende de nosotros qué clase de ser sea libre o cuál no; no están en nuestras manos los latidos de nuestro corazón, nuestra estatura, el estar sano o enfermo, el tiempo en que vivimos, el haber empezado a existir, y un inmenso etcétera: ¿cómo es que podemos definirnos a nosotros mismos, cómo es que nuestro ser depende de nosotros? La pretensión es muy ridícula, aunque sea tan peligrosa y potencialmente opresora, violenta y homicida (y, sin embargo, eso creen los ideólogos de género, los transhumanistas, los trans-capacitados, los estudiantes universitarios juguetes de la propaganda de la corrección política: https://www.lifesitenews.com/opinion/watch-college-students-answers-on-gender-and-age-identity-show-just-how-los).

Pero hay más. El universo tiene miles de millones de años, el hombre sólo unos cuantos: el hombre depende del universo, de la estructura del ser, no lo contrario. El mundo no depende de mí, es lo que es, lo crea yo o no lo crea, sea yo ignorantísimo o tremendo sabio, un borrachito de plaza o un Amo del Universo, decidiendo quién vive y quién no. Si creo que todo depende de mi decisión, entonces tendré que enterarme de que, si, por ejemplo, me quedo dormido manejando y mato a alguien, tendré que ir preso, por haber estado inconsciente al volante, estado en el cual no decidí estar. Al estudiar, yo aprendo, es de psicópatas creer que “cada quien tiene su verdad”: sería muy anormal que yo fuera a clases de cálculo o de historia o de lógica o de fisiología o de patología o de lo que sea y pretendiera que no hay nada que aprender, porque cada quien decide lo que sea verdadero: se caerían los puentes, se morirían los enfermos, las cuentas darían los resultados más dispares, no podría haber lengua, la semántica y la sintaxis estarían en nuestras manos… y no habría responsabilidad por calcular mal el puente, por dar veneno al paciente, por acabar con la posibilidad de comunicación verbal [lo más fundamental de todo lo anterior, claro]. ¿Cómo podría haberla, si la justicia sería asunto de cada quien y, en realidad, el puente no se cayó, era pelota o trampolín? Todo sería así, mucho más allá de lo que vio Shakespeare en el pasaje citado de Troilo y Crésida, acto I, escena III.

La conciencia se despierta, en la infancia, y, cuando lo hace, es porque aprendió cosas que SON y sobre la estructura del mundo; despertar, cobrar conciencia, es captar el mundo y verse a sí mismo en su estructura; la locura, el aturdimiento y la estupefacción son problemas de conciencia, de tener distorsionada la visión sobre esa estructura. Es de psicópatas creer que el mundo desaparece cuando cierro los ojos o doy la espalda: es una locura creer, como la Corte Suprema de Justicia gringa, que cada quien tiene derecho a decir cómo es el universo, “según él”. Eso sería el fin de la vida humana, EL FIN DEL MUNDO… Piénsenlo, si no hay moral ni bien ni mal ni orden ni naturaleza, los poderosos dicen qué vale, qué no, cómo nos deshacemos de lo que estorba… al propio poder, etc. Si con ideologías un poco menos explícitas, han logrado matar a millones, con una como ésta ¿a qué aberraciones se llegarán? La familia, evidentemente, está en serio peligro. Pero, si ya no somos hombres y mujeres, papás y mamás, hijos e hijas, ¿qué somos y quién lo define? Si nuestros cuerpos no tienen significado, ¿Qué importa mutilar y matar? Espera, ellos mismos lo dicen descaradamente. En el mundo de la ausencia de moral y verdad, orden y estructura, Creador y jerarquía ontológica, naturaleza, esencia y formas estructuradoras, TODO, ABSOLUTAMENTE, TODO, VALE, no hay ninguna defensa ni ninguna cubierta frente al poder…

Tiranía modernista y “tolerancia”

Quieren que creas que la tiranía es tolerante, pero la realidad es ésta: Justin Trudeau, una de las grandes cabezas visibles de la ideología revolucionaria hoy, puede ir al congreso de Canadá, país del que él es Primer Ministro, e ir por el pasillo hacia el estrado empujando e insultando a los “intolerantes”: ésa es su tolerancia (https://www.lifesitenews.com/news/trudeaus-admiration-for-basic-dictatorship-shines-through-in-euthanasia-bat)… Es sólo uno de infinitos ejemplos: la tal “tolerancia”, como la corrección política, son sólo mentiras tiránicas, apara acallar a la oposición…

***

Éste es el cuadro de la batalla filosófica y teológica del mundo actual. En la Cristiandad latina, se decía que la filosofía era la sierva de la teología. Claro, la teología es más digna, pues se refiere a la Revelación de Dios. Pero la relación es un poco diferente. Es verdad que la filosofía tiene como uno de sus cometidos servir a la teología, que es lo más alto que pueda tener el hombre. Pero la filosofía es más. Sin ella, la Revelación de Dios cae sobre terreno árido y lleno de pájaros y fieras, en el contexto de la parábola del Sembrador (Mateo 13,1-23). La filosofía eleva el intelecto humano y le da herramientas para recibir adecuadamente la Revelación. Eso es muy patente en las desviaciones de irracionalistas y fideístas, como Ockham y Lutero, entre tantos; pero también es obvio en la consideración de estas “doctrinas” malvadas: sin filosofía, ellas arrasan la Fe. Igualmente esto es obvio cuando se quiere llevar la Fe a lugares donde no se conoce, para mostrar su eminente racionalidad; y, finalmente, la filosofía ayuda a mostrar la falsedad de las religiones no cristianas. Ella es, entonces, más que una mera sierva, una aliada, que se halla por debajo en la jerarquía de las cosas, pero que tiene su ámbito de “autonomía” y su sitial de honor entre las disciplinas teóricas humanas, sólo superada por su hermana, la teología. Pelear con denuedo y éxito esta batalla es una necesidad impostergable y, de hecho, inexorable, dada la estabilidad de la Fe y la amenaza tremenda que plantea el modernismo. PLANTAR LA CARA, REBELARSE, UNIRSE A LA ESENCIA EN SU REBELIÓN, ES UNA NECESIDAD, EN ESTOS TIEMPOS DE REVOLUCIÓN…


* En este informe se explicita el origen del referido “principio” de la “libertad sexual” o de “orientación de género”: 29 “expertos” que se reunieron en  Yogyakarta, Indonesia, del 6 al 9 de Noviembre del 2006. Es interesante, porque este grupo de personas nunca o rara vez confiesan en público que tales sean sus “principios”, pero en su petit comitee así lo hicieron. Dice el informe: “Normalmente su estrategia es introducir los conceptos de ‘orientación sexual’ e ‘identidad de género’ sin definirlos para evitar oposición. En este documento se establecen las […] definiciones [transcritas]”.

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