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Las amistades de Francisco, los talmudianos

Mientras, el Talmud dice que Jesús fue un mago maldito, hijo de una “alegre”

Francisco con sus amigos. De primero, de izquierda a derecha David de Rothschild, actual jerarca de la famosa familia, presidente del World Jewish Council

Francisco con sus amigos. De primero, de izquierda a derecha David de Rothschild, actual jerarca de la famosa familia, presidente del World Jewish Council

Contenido

El nuevo magisterio de la paz con todos, de la Misericordia, de los excomulgados por no estar abiertos a las sorpresas del dios del efecto Francisco

Quiénes son los judíos, los talmudianos: el Talmud Vs. el profeta Daniel

Los judíos de la era del diálogo ecuménico, cuando todos nos agarramos de las manos y le pegan 15 ó 20 bombazos a un país por aquí y otro por allá

Francisco contra la Tradición, la historia y la decencia: nada más fácil que refutarlo

Conclusión: por el Amor infinito, con San Roberto Belarmino, nos hacemos los sordos: a convertir judíos


El nuevo magisterio de la paz con todos, de la Misericordia, de los excomulgados por no estar abiertos a las sorpresas del dios del efecto Francisco

El domingo, Francisco visitó la gran sinagoga de Roma. Esa visita ha sido una tremenda iluminación para muchos. El 10 de diciembre, Kurt Koch, un señor mayor que se supone es cardenal de la Iglesia Católica, quien preside la Comisión para las relaciones religiosas con el judaísmo (lo mismo que el diálogo ecuménico con las sectas cristianas), presentó, con otras personalidades, un documento, como dicen los periodistas deportivos, “histórico”. Sí, una comisión de la Iglesia Católica venía a decir en cuatro palabras que Cristo vino para nada, que los judíos se salvan sin Jesús, que su Alianza (a pesar de consistir en una Promesa que ya está cumplida en Jesucristo) es irrevocable, que ellos tienen una interpretación válida de la Biblia (http://www.vatican.va/roman_curia/pontifical_councils/chrstuni/relations-jews-docs/rc_pc_chrstuni_doc_20151210_ebraismo-nostra-aetate_sp.html), al lado de la auténtica, garantizada por el Espíritu Santo (Juan 16,14), que sería válido rechazar a Cristo. Se trata de esto, los autores del documento dicen que eso no es Magisterio de la Iglesia, sino una mera reflexión; entonces, viniendo de un altísimo oficial del Vaticano, de la denostada por Franc Curia de de Franc, la gente queda con la incógnita de cuál será el valor del mismo. Francisco, la causa de “El Efecto”, ilumina, como dije, despeja todas las dudas y lo hace desde su “cátedra”, en la sinagoga de Roma: “señaló el documento publicado el mes pasado, el 10 de diciembre de 2015, por la Comisión para las relaciones religiosas con el judaísmo”, como algo que él suscribe, como trabajo válido para andar el camino hacia la resolución de los puntos teológicos relevantes en el diálogo con los judíos, a partir de Nostra Aetate. O sea, parece que el domingo, Franckie convirtió el tal documento en Magisterio Ordinario del papa.

Esto es de vital importancia. Hace días, hubo en Roma un impasse entre Sánchez Sorondo, otro señor, argentino, comunista él, de la denostada Curia, jefe de las Pontificias Academias de las Ciencias y de las Ciencias Sociales, y unos provida de Estados Unidos y la gente del Acton Institute: se liaron en una controversia sobre si las barrabasadas anticientíficas procomunistas y protiranía mundial de la Laudato si eran magisterio de la Iglesia (https://www.lifesitenews.com/news/vatican-bishop-popes-view-on-global-warming-is-as-authoritative-as-the-cond). Sánchez Sorondo sostenía con fuerza la tesis positiva, todo lo que diga el Papa es magisterio, así sea ordinario, así sea una estupidez… No se preocupen, claro que no es, pero el asunto llega a otros niveles cuando tenemos a monseñor Fisichella, el ateo, otro miembro de la curia denostada, arzobispo, presidente de la Comisión papal para la Nueva Evangelización, cuando tenemos a este señor diciendo, en la apertura del “año de la misericordia” que, quien critique al papa, a Franckie, está excomulgado (https://www.lifesitenews.com/opinion/papal-critics-threatened-with-excommunication-as-year-of-mercy-begins). Tenemos eso, el Magisterio, manejado por sus enemigos [del Magisterio] más importantes de la historia, no porque sean gran cosa, sino por el lugar en el que se hallan. La relación entre barrabasadas curiales y el “magisterio” franc-cis-cónico toma estos esquemas: puede Franc hablar primero y ser seguido de sus esbirros, como cuando viene y dice a una mujer, en una casa de protestantes luteranos, que puede ir a comulgar, que él no tiene nada que decir sobre eso, que las disputas teológicas son asunto de esos fastidiosos teólogos (¿Por qué la cantinflada? Porque la doctrina es la nada). Entonces viene el inefable Koch, el inefable ya nombrado, al que le importa un pito el principio de no contradicción, y saca una liturgia de acción de gracias por Lutero, por todo lo que le dio a la Iglesia, que tiene que pedir perdón, como Francisco, por haber tenido tantos santos fieles, ha debido, al parecer, lanzarse a todas las herejías y al genocidio, a la corrupción sexual, a insultar a Dios, etc., como lo hizo el monjecito con problemas de ansiedad sobre su salvación y su carácter pecaminoso (http://rorate-caeli.blogspot.com/2016/01/important-lutheran-world-federation.html). Pero la relación puede ser inversa, viene uno de sus secuaces, lanza la barrabasada y Francisco la respalda y le da el “sello magisterial”, como en el caso de marras, lo de los judíos.

Quiénes son los judíos, los talmudianos: el Talmud Vs. el profeta Daniel

Mi experiencia me dice que lo primero que hay que aclarar aquí es que los judíos no son lo que cree todo católico despistao de hoy en día: el “Pueblo elegido”, el “pueblo de la Biblia”, “del Antiguo Testamento”, “nuestros ‘hermanos mayores en la Fe’”, una de las “grandes religiones monoteístas”. El Judaísmo no es ninguna religión y, decididamente, no es de la Biblia.

Una cosa es el pueblo de los antiguos hebreos, los que precedieron al Nacimiento de Jesús y otra es lo que salió de su Muerte y el cumplimiento de las Profecías que Dios nos transmitiera por el profeta Daniel, capítulo IX. El Pueblo de Israel antiguo cesó, dejó de existir, pues su Alianza era la de una Promesa; y las promesas no subsisten cuando son cumplidas: si te prometo llevarte al parque mañana, una vez que estamos ahí, ya no hay promesa, hay la realidad prometida, su cumplimiento.

Amamos la Promesa, claro, y a aquel pueblo por el que Dios se la transmitió a la humanidad, pero ese pueblo no es éste de los judíos [que también amamos, pero que es otro], ese pueblo dejó de existir o, mejor dicho, pasó a ser el Nuevo Israel, el del Cumplimiento de la Promesa, la Iglesia, Reino definitivo y la fronda, el follaje, las flores y los frutos del Olivo bendito, del que Cristo es la Raíz (cfr. Romanos, 11; vid. http://tradcatknight.blogspot.cl/2016/01/the-catholic-church-is-israel.html#more). Cuando Jesús hizo su Sacrificio perfecto de alabanza, acción de gracia, expiación y propiciación, se acabaron los sacrificios antiguos; y, poco después, se acabó el sacerdocio y el Templo mismo. Los judíos dejaron de ser una religión y se convirtieron en una especie de gigante club de debate, bastante fácilmente hecho presa del gnosticismo (El Cristianismo como la fuerza más opuesta al gnosticismo de la historia), como es hoy, abrumadoramente, el caso, sea por los cabalistas, sea por los freudianos, los marxistas, los ricardianos, los nihilistas, los neocons y pare de contar. Conforme a una tendencia que se veía ya en época de Jesús (Marcos 7,13; Mateo 15,6), los judíos, luego de la caída del Templo, sin sacerdocio, abandonaron la Biblia y se aferraron a las enseñanzas de los rabinos; inventaron una fábula según la cual a Moisés dio Dios dos “Toráes”, una escrita, la Biblia, y una oral, el Talmud; fábula que luego profundizaron en el propio Talmud los vivarachos rabinos, que aseguraron que ellos vencían a Dios en justas de inteligencia y sabiduría.

Así, el “Pueblo de la Biblia” se acabó en el Calvario, aunque Dios le concediese una agonía de 40 años, hasta la destrucción del Templo, predicha por Daniel [que debe ser la contrapartida de los 40 del desierto], que es la más definitiva prueba, frente a los judíos impugnatores, de que Jesús es el Mesías, pues éste tenía que venir en el tiempo predicho por Daniel, antes de la destrucción de ese Templo por Tito, hijo del emperador Vespaciano, el príncipe del que habla el mismo profeta. Otra cosa son los judíos, que nacieron de esos eventos, que emergieron de los mismos como pueblo del Talmud.

Entonces, ¿de qué pueblo estamos tratando, quiénes son estos amigos de Franc, que él llama “hermanos mayores” [como ya hiciera San Juan Pablo II], que tienen su propio camino de salvación, a los que, según él, no hay que dirigir el proselitismo cristiano, a los que él visita en su sinagoga? ¿Quiénes son esos señores del World Jewish Congress, liderados por David Rothchild, que visitaron el Vaticano el 28 de octubre del 2015 y aseguran que él les dijo que el antisemitismo es inaceptable y que negar el estado de Israel es antisemitismo (http://www.cija.ca/attacks-on-jews-are-anti-semitism-as-are-attacks-on-israel-pope-francis-tells-jewish-leader/)? ¿Quiénes son esos señores de B’nai B’rith, la masonería judía, que lo visitaron el 25 de junio pasado (http://www.bnaibrith.org/press-releases/bnai-brith-meets-with-pope-francis)? ¿Quiénes son ésos que visitó en el estado de Israel, cuyo expresidente recibió [Shimon Peres], y quién es ese señor Skorka que parece ser su mejor amigo en el mundo? No son el pueblo de la Biblia, sino el del Talmud, el rabínico. Pero, ¿son amigos de Cristo? Hay que ver lo que dice su libro “sagrado”, el propio Talmud:

Cuanto de los rabinos se deja oír de Él es hostil, malévolo, insultante. Tan pronto lo designan con el nombre de Balaam, hijo de Beor, ‘el falso profeta que hizo errar a Israel’, como bajo su verdadero nombre de Jesús, pero acompañado entonces de un calificativo infamante, como el de el embustero, el impostor o el bastardo. Incluso organizaron todas esas fábulas en la tradición rabínica, en una especie de pseudo biografía blasfema, que circuló en los medios judíos en los siglos VIII o IX, la Toledoth Jeshua o ‘generación de Jesús’ […], que Voltaire, naturalmente, tomó al pie de la letra y que todavía corre por los ghettos de Europa oriental. Jesús es, en ella, el hijo adulterino de la perfumista María y de un soldado romano, Pandera o Panthera. Llevado a Egipto por su padrastro, aprende allí la magia y, gracias a sus prácticas, seduce a Israel. Detenido por hechicero y promotor de algaradas, es denunciado por el Sanhedrín y permanece en la picota por cuarenta días, antes de ser apedreado y ahorcado el día de Pascua. Se concreta que su suplicio en los infierno es el de la inmundicia hirviente” (Henri Daniel Rops, Jesús en su tiempo, Palabra, Segunda Edición, Madrid, 2000, p. 68).

Los judíos de la era del diálogo ecuménico, cuando todos nos agarramos de las manos y le pegan 15 ó 20 bombazos a un país por aquí y otro por allá

Quien escribe el pasaje citado no es un hijo de vecina, es uno de los historiadores más importantes de Francia en el siglo XX, miembro de la Academia Francesa. ¿Pero será que eso es, apenas, una cosa del pasado, que los judíos talmúdicos ya abandonaron su inquina contra Cristo y sus seguidores, a los que el anterior cuento mete en la misma paila del infierno? Fíjate que no, nada de eso. Los judíos pueden pagarse y darse el vuelto, hoy en día, decir que Jesús murió como dice el texto y luego decir que el Cristianismo es, en esencia, nazismo, por decir que Jesús fue matado por los judíos. Y todo para salirse más y más con la suya… Y hay mucho más. Vean a algunos sabios judíos del siglo XX: a Jules Isaac, representante de B’nai B’rith y del World Jewish Congress, tratando de lograr que, en el Concilio Vaticano II, la Iglesia se condenara a sí misma por antisemita, nosotros no odiamos y rezamos por el alma de este hombre astuto, que trató de usar la perfidia para atacar al Cuerpo Místico de Cristo. Un tipo que escribe que los evangelistas son mentirosos y antisemitas no puede ser amigo de la Iglesia ni de ninguna institución cristiana; si trata de pasar por tal, es un mentiroso. Vean lo que escribe en sus bellas obras: “Su religión es una blasfemia y una subversión a los ojos de los judíos. Su Dios es para nosotros el diablo, es decir, el símbolo y la esencia de todo mal sobre la Tierra [pa colmo, ateo]”. Pero esto va más lejos. El Evangelio según San Mateo es “obviamente tendencioso”. Y “por tanto, la total responsabilidad del pueblo judío, de la nación judía y de Israel por condenar a Jesús a muerte es un asunto de creencia legendaria y no basado en fundamentos históricos sólidos… Para mantener el punto de vista opuesto, uno tendría que estar intratable y fanáticamente prejuiciado; o tener una creencia ciega en una tradición que NO es, según sabemos, ‘normal’ y, así, no deberían ser puesta como regla de pensamiento aún para los más dóciles hijos de la Iglesia. Una tradición que, más aún, es infinitamente nociva y asesina y que, como he dicho y debo repetir, lleva a Auschwitz –Auschwitz y otros lugares–. Unos seis millones de judíos fueron liquidados únicamente porque eran judíos y así llevaron la vergüenza, no sólo al pueblo alemán, sino a toda la Cristiandad, porque, sin siglos de enseñanza, predicación y vituperación cristianas, la enseñanza, propaganda y vituperación de Hitler habría sido imposible”.

Uno lo lee y no sale de su asombro: hay que concederle, tiene cierto talento, inventa una fábula, dice recoger toda la historia de la humanidad y del Cristianismo y blasfema de la manera más vil, todo en 5 líneas. ¿Por qué será que los judíos pasaron más de un milenio en la cristiandad y nunca fueron puestos como objeto de exterminio por ninguna autoridad cristiana y eso sucede, son puestos como tales, en el momento en que la Cristiandad es quebrada como principio social europeo –por los propios judíos y sus aliados revolucionarios–, por una ideología paralela exacta de una de las ideologías dominantes entre los judíos (el nacionalismo)? Sin contar con que, como dicen el excelente Gary Krupp, judío presidente y fundador de la Pave the Way Foundation, y Sir Martin Gilbert, judío y verdadero historiador, sin contar con que la Iglesia ayudó como nadie más a los judíos durante el régimen nazi y la Segunda Guerra Mundial. O sea, es una manifestación simple de odio y una mentira… que es la más terrible manifestación de mal agradecimiento imaginable respecto del mayor benefactor de su pueblo. Es decir, por donde lo agarres, el tipo es malo. Lo mismo sucede con Joshua Jehouda y Memmi, en la misma época que Isaac. Más adelante, uno se encuentra con gente como Saul Friedlander y Daniel Jonah Goldhagen, quienes escribieron libros terribles, insultando la memoria de Pío XII, su mayor benefactor, según casi nadie, Einstein, Golda Meir, Ben Gurion y el rabino de Roma, Israel Zolli, durante la Segunda Guerra Mundial, el cual, cuando se acabó la guerra, impactado por el testimonio de Pío XII (y por una visión de Jesucristo en la sinagoga), se convirtió y tomó por nombre Eugenio, en honor al gran Eugenio Pacelli, Pío XII…

Francisco contra la Tradición, la historia y la decencia: nada más fácil que refutarlo

Pero viene Franc, le da la razón a gente como Jules Isaac, dice que nosotros venimos de estos judíos, que, gracias a la Nostra Aetate del Concilio Ecuménico Vaticano II, los cristianos dejamos de perseguir judíos, que ellos pueden encontrar la salvación sin Cristo [no lo dijo directamente, pero autorizó, como dije, al documento de Koch y su combo, del pasado 10 de diciembre], que no se debe hacer proselitismo con ellos, no obstante que no hay salvación sin Cristo, el Mesías de toda la Humanidad, el Hijo del Dios Único, del Dios verdadero; y no obstante que, como Marx, La Salle, Hess, Hine, Freud, Reich, Derrida, Marcuse, Woody Allen, Phillip Roth y pare de contar, haya tantos judíos ateos… Y asume indirectamente las creencias judías según las cuales los padres de la Iglesia y los mismísimos Evangelios, por tanto, son no sé qué de antisemitas, etc., etc., etc.

Hermanitos, piénsenlo, si el mayor crimen es el “antisemitismo”, racismo que no existe para un cristiano (vid. el artículo Antisemita), y “antisemita” es el que digan los judíos o todo el que muestre las cosas malas que algún judío ha hecho nunca o no sostenga al estado de Israel, etc., etc. y el más largo, ancho y alto de los ETC. imaginables, entonces la Biblia, Antiguo y Nuevo Testamentos, es antisemita: “Visión que Isaías, hijo de Amos, tuvo acerca de Judá y de Jerusalén en tiempos de Ozías, Joatam, Acaz y Ezequías, reyes de Judá. ¡Oíd, cielos! Apresta el oído, tierra! Que habla Yahvé: ‘Yo he criado hijos y los he engrandecido, pero ellos se han rebelado contra mí. Conoce el buey a su dueño, y el asno el pesebre de su amo, pero Israel no entiende, mi pueblo no tiene conocimiento. ¡Oh gente pecadora, pueblo cargado de iniquidad, raza malvada, hijos desnaturalizados! Se han apartado de Yahvé, han renegado del Santo de Israel, le han vuelto la espalda. ¿A qué castigaros todavía, si aún os vais a rebelar? Toda la cabeza está enferma; el corazón todo, lánguido’ […]. Vuestra tierra está devastada; vuestras ciudades, pasto de las llamas. A vuestros ojos los extranjeros devoran vuestra tierra, asolada como en la destrucción de Sodoma’. Ha quedado Sión como cabaña en un viñedo, como choza en un melonar, como ciudad sitiada. Si Yahvé no nos hubiera dejado un resto, seríamos como Sodoma, nos asemejaríamos a Gomorra. Oíd la palabra de Yahvé, príncipes de Sodoma; aprestad el oído a la ley de nuestro Dios, pueblo de Gomorra’” (Isaías 1,1-10). Dios es antisemita, Jesús es antisemita: “Vosotros tenéis por padre al diablo, y queréis hacer los deseos de vuestro padre. Él es homicida desde el principio y no se mantuvo en la verdad, porque la verdad no estaba en él. Cuando habla la mentira, habla de lo suyo propio, porque él es mentiroso y padre de la mentira” (Juan 8,44)… Eso es algo que los judíos quieren lograr que se establezca: el antisemitismo de la Biblia… ¿Son nuestro amigos y hermanos?

E. Michael Jones, por ejemplo, destroza esta interpretación de la Biblia según la que la alianza de Moisés está vigente, usando muy competentemente las epístolas y la Tradición cristiana. Eso es un absurdo total decir que esa Alianza está vigente, una completa negación de la misión cristiana, la de Nuestro Señor, que cumple la Promesa. Ya, con eso, tendría que bastar. Pero es que Jesús lo dice muy claramente, de manera que no cabe discusión: “Os dije que moriríais en vuestro pecado, porque, si no creyereis que Yo soy [Nombre de Dios], moriréis en vuestros pecados” (Juan 8,24).

Pero estos personajes, Koch y sus amigotes, no tienen en frente a la Tradición ni a la Biblia, sino otras intenciones. No es por nada que Franc asegura que quien se aferra a las tradiciones es un rebelde, un obstinado idólatra y quién sabe qué más (http://rorate-caeli.blogspot.com/2016/01/those-who-resist-change-are-obstinate.html). Ellos lo saben: destruida la Tradición, no queda nada. Prefieren asumir las mentiras del dinero y el poder, doctrinas trilladas de fundamentalistas protestantes de los Estados Unidos, gente como Cyrus Scofield y John Hagee… Con eso destruyen la moral católica: la indisolubilidad del matrimonio, la defensa del matrimonio natural entre un hombre y una mujer, el celibato de los sacerdotes, su carácter de heterosexuales, es decir, conformes a la naturaleza. Destruyen la unidad de la Iglesia, con las peroratas sobre descentralización, desde el tal documento Evangelii Gaudium. Destruyen el intellectus fidei, con las peroratas antioccidentales y diciendo que la inculturación de la Fe no consiste en la elevación de la cultura desde el dogma, que se asume en ella inalterado, aunque bajo la expresión cultural propia, sino en la tergiversación del dogma a partir de su fagocitosis por la cultura (vid. el artículo Juez y parte, el triunfo del novador: Francisco al final del sínodo). Quieren destruir la Fe y sustituir a la Iglesia Universal por la religión mundial, de ahí el asunto del “POLIEDRO” en que consiste la Iglesia, “unidad en la diversidad”, que incluye a protestantes, ortodoxos, judíos, musulmanes, comunistas, hasta donde ha declarado hasta ahora en sus discursos.

Conclusión: por el Amor infinito, con San Roberto Belarmino, nos hacemos los sordos: a convertir judíos

Con Orestes Brownson, mi preceptor espiritual durante mis estudios doctorales [quiero decir, él se murió en el siglo XIX, pero durante la época de mi estudios doctorales yo leí sus libros, que me enseñaron grandemente] uno puede afirmar que eso, el estado actual, que, en el orden del derecho internacional, llaman “Estado de Israel”, que tiene muchos ciudadanos trabajando en el gringo, aunque nadie pueda tener otra nacionalidad y afiliación otra que la judía para pertenecer a él, ese estado, que se llama en ese orden con el nombre que, teológicamente, sólo corresponde a la Iglesia del Mesías verdadero, esa entidad, tiene derecho a existir, pues la existencia de las sociedades políticas es un asunto histórico. “Esta doctrina puede parecer dura y aún insufrible, para filántropos enfermizos que siempre están llorando sobre nacionalidades extintas u oprimidas; pero la nacionalidad en la civilización moderna es un hecho, no un derecho antecedente al hecho. La repugnancia sentida respecto de esta afirmación surge principalmente de usar la palabra nación en un sentido estrictamente político y, a veces, en su sentido original de tribu y entendiendo por ella no sólo el cuerpo político, sino una cierta relación de origen, familia, afinidad, sangre o raza. Pero Dios ha hecho de una sangre o raza todas las naciones de los hombres; y, además, ningún derecho político está fundado por la ley de la naturaleza sobre relaciones de sangre, afinidad o familia” (Brownson, The American Republic, ISI Books, Wilmington, Delaware, 2.002, pp. 131,3-132,1). Ese estado puede existir. Pero eso es decir una cosa y otra muy distinta es que, si uno de esos “enfermizos” impugna tal derecho, con sus razones, que, aunque sean inválidas, en último término, parezcan muy plausibles, como el robo imperialista que de ese territorio hiciera Inglaterra y la impugnación de los absurdos derechos teológicos que aducen continuamente los rabinos (que no se creen ni ellos mismos), una cosa es afirmar ese derecho y otra muy distinta es decir que es un antisemita y un delincuente quien afirme lo contrario, fundado en razones como las descritas. Y, aún, otra mucho peor es que un papa se ponga a decir semejante sandez; y otra, aún, muy mala también, que, fundado en no sé qué, los dirigentes sionistas se pongan a masacrar como lo hacen al pueblo palestino y que lo reduzcan a la peor miseria como hacen y que no reconozcan al estado del pueblo al que le robó Inglaterra dicho territorio. Hay que hacer el deslinde y que quede muy claro. Es difícil, porque las verdades profundas y que implican semejantes sacrificios de la voluntad de poder, el odio, el empecinamiento, la obcecación,  son muy arduas, pero no por eso uno va a dejar de defender la verdad.

Pero hay que ir al meollo del asunto: en el siglo XVII San Roberto Belarmino, Doctor de la Iglesia, en su trabajo De Romano Pontífice no deja lugar a dudas sobre esto: “Así como es lícito resistir al papa que ataque al cuerpo, es también lícito resistir al que ataque las almas y perturbe el orden civil, y especialmente al que intente destruir la Iglesia. Afirmo que es lícito resistirlo: no obedeciendo sus órdenes y evitando que se cumpla su voluntad”. Francisco puede creer que hacer proselitismo es una “soberana estupidez, no tiene sentido”, como le dijo a Scalfari en el 1° de octubre de 2013, pero está muy equivocado y hay que resistirlo. De hecho, si alguien quiere pruebas, sostener el documento de Koch y su combo del 10 de diciembre del año pasado es una solemne apostasía, es decir que Jesús no es el salvador y que la Promesa no ha sido cumplida, no obstante que se contradigan y afirmen esto también. Es inaceptable, porque es contrario a la Fe: Cristo dijo: “id a todos los pueblos y haced discípulos de todas las gentes, bautizándolas en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo” (Mateo 28,19), “El que creyere y fuere bautizado, se salvará; mas el que no creyere, se condenará” (Marcos 16,16). Aparte de que es una gran maldad privar a una sola persona, voluntaria, premeditada, deliberadamente, de la fe salvadora, la alegría, los dones, la gracia, la salvación, el horizonte infinito, el Amor, la Verdad salvadora, etc. Porque los amamos, vamos a convertirlos. No hay amor más grande que el que lleva la verdad salvadora a la gente, a costa de cualquier cosa, como San Bonifacio. Platón, en el Gorgias, lo dice claramente: no hay mayor servicio que refutar al que está en el error, sobre todo si se trata de las realidades más importantes. Es una de las siete obras de misericordia espiritual. ¿Es que los odia tanto? Yo creo que no, estamos tratando de un apóstata infiltrado en el Papado; porque la alternativa es que estamos tratando con un ignorante de tamañas dimensiones que no son aceptables, sin contar el resto de los indicios y demás pruebas, de las que hemos dado pacas enormes en este blog.

ASÍ, PUES, REBELARSE, CON SAN ROBERTO BELARMINO, CONFORME AL CANON 212,3 DEL CÓDIGO DE DERECHO CANÓNICO ES UNA NECESIDAD ESENCIAL, POR AMOR A CRISTO Y A LOS JUDÍOS: LO QUE SE NECESITA ES REBELIÓN, REBELIÓN DE LA ESENCIA, EN ESTOS TIEMPOS DE APOSTASÍA, COMO PREDIJO LA BEATA ANA CATALINA EMMERICK…

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