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Dios no es Batman

Puede tener varios nombres, pero no varias identidades. Tradicionalistas: para hablar, hay que entender

Imagencita terrible, tremendo ataque a Dios, a la religión auténtica, la fundada por Dios mismo Encarnado, y a todas las demás religiones, con lo que tengan de verdad y de constructivo para las sociedades que han nacido y crecido bajo su égida

Imagencita terrible, tremendo ataque a Dios, a la religión auténtica, la fundada por Dios mismo Encarnado, y a todas las demás religiones, con lo que tengan de verdad y de constructivo para las sociedades que han nacido y crecido bajo su égida

Contenido:

Negar la Fe, salirse de la economía de la gracia

El Dios uno y trino, conocido por la Fe y la razón, no es dos dioses

Negar la identidad de Dios no es lo mismo que negar la economía de la gracia

El ejemplo de San Perfecto

Contra una lluvia de argumentos, tomados de autoridades inexpugnables para un católico

Conclusión y reflexión final

Anexo, los argumentos de denzingerbergoglio.com

 

Negar la Fe, salirse de la economía de la gracia

Francisco anda lanzado [este artículo no es sobre Franc, es sobre teología: la identidad de Dios]. El domingo ofreció la comunión-común a los luteranos, sin meterse en complicaciones de doctrina (más tarde subiré un artículo sobre esto: espérenlo, La nulidad de la doctrina, todo va en la práctica, en la ternura misericordiosa). El 19 de enero de 2014 perpetró otra de sus obras de ternura, esto es, revolucionarias, según aquello de que, ahora, la revolución comunista es revolución de la ternura. Nos lo cuenta el denzingerbergoglio.com que dijo: “Y compartir nuestras experiencias de llevar la cruz, así como para salir de esa enfermedad del corazón que nos amarga la vida: eso es importante que hagáis en las reuniones. Y también, los que son cristianos, con la Biblia, y los que son musulmanes con el Corán, con la fe que recibisteis de vuestros padres, que siempre os ayudará a seguir adelante. Compartir incluso la propia fe, pues Dios es uno solo: el mismo. Algunos han hablado de una manera, otros de otra… pero seguir adelante. Compartir. (Saludo a los refugiados en la parroquia romana del Sagrado Corazón de Jesús, 19 de enero de 2014)” (http://denzingerbergoglio.com/los-que-son-cristianos-con-la-biblia-y-los-que-son-musulmanes-con-el-coran-con-la-fe-que-recibieron-de-sus-padres-dios-es-un-solo-el-mismo/). De acuerdo con los señores del denziengerbergoglio, el pecado mayor aquí está en que el Dios que se nos reveló en Jesús (desde ahora: EL DIOS VERDADERO), el Único, el Dios trino, no tiene la misma identidad que Alá. En adelantelafe.com, el padre Lucas Prado, en un artículo del pasado 11-11 (http://www.adelantelafe.com/rezamos-todos-los-creyentes-al-mismo-dios/), se une al debate, aportando brasas para el mismo fuego que encendiera el denzingerbergoglio, añadiendo algo un poco insólito: el Dios de los judíos no sería el de los cristianos (sobre esto les ofrezco otro artículo, sobre todo porque, en el blog del artículo del padre, en adelantelafe.com, puse un aporte sobre la historia del Talmud y de sus relaciones con la Biblia y la Cristiandad e, inexplicablemente, me lo borraron, a pesar de que era estrictamente verdadero).

Antes de pasar adelante a la discusión del asunto, vamos a poner una nota sobre el actual papa: Franc ha cometido muchos desafueros de este tipo, como el que ya mencioné sobre los luteranos, pero no porque Dios no sea el mismo, sino porque él anula la Misión del Verbo, su exclusividad salvadora y a su Iglesia, no por un asunto sobre la identidad de Dios (no aquí, al menos; otra cosa es el “Dios spray” y el dios de las sorpresas y el “dios no católico”). Quiero decir, esto es mucho más grave que lo que citan nuestros actuales interlocutores: “Jesucristo, Mahoma, Jehová, Alá [pues] estos son todos los nombres utilizados para describir un ente que claramente es el mismo en todo el mundo [en todo el MUNDO, OJO]”, así dijo Francisco, en una oportunidad (alocución ante fieles y dirigentes católicos, del miércoles 3 de junio de 2015, cfr. http://www.cbn.com/mundocristiano/elmundo/2015/June/Papa-Francisco-dice-que-el-Coran-es-lo-mismo-que-la-Biblia/). En este pasaje sí parece estar hablando, definitivamente, como un new age, no en balde, en este blog, lo hemos llamado Francisco, el papa new age. Pero no es Franc nuestro tema principal aquí, sino la identidad del Dios verdadero: estamos discutiendo, nosotros, CATÓLICOS SIMPLICITER, con un grupo de buenas personas, de ésas que se llaman católicos tradicionalistas; y no está TAN mal, porque la Iglesia es Tradición, pero ése tampoco es el tema…

El Dios uno y trino, conocido por la Fe y la razón, no es dos dioses

Sin más rodeos, vamos a nuestro asunto. En la Carta a los Romanos, I,20-21, San Pablo dice algo de gran trascendencia: “Pues LO COGNOSCIBLE DE DIOS ES MANIFIESTO entre ellos, YA QUE DIOS SE LO MANIFESTÓ; porque desde la creación del mundo los atributos invisibles de Dios, tanto su eterno poder como su divinidad, se dejan ver a la inteligencia a través de las criaturas”. Lo mismo es dicho ya, anteriormente, en el Libro de la Sabiduría, XIII,1-9: “vanos son por naturaleza todos los hombres que han vivido en la ignorancia de Dios, que de los bienes visibles no fueron capaces de conocer AL QUE ES ni, al considerar sus obras, reconocieron al ARTÍFICE, sino que al fuego, al viento, al aire ligero, a la bóveda estrellada, al agua impetuosa o a las lumbreras del cielo los consideraron como dioses, señores del mundo. Y si fue su poder y eficiencia lo que les dejó sobrecogidos, DEDUZCAN DE AHÍ CUÁNTO MÁS PODEROSO ES AQUEL QUE LOS HIZO; Que si, cautivados por su belleza, los tomaron por dioses, sepan cuánto les aventaja el Señor de éstos, pues fue el AUTOR MISMO DE LA BELLEZA quien los creó. Pues de la grandeza y hermosura de las criaturas se llega, POR ANALOGÍA, a contemplar a su Autor”. Copio sólo hasta el versículo 5, porque los subsiguientes hablan sobre la culpa de los que no conocieron a Dios, más que de las pistas para hallarlo en la creación. Lo mismo dice Santo Tomás, en las cuestiones (qq.) 1 y 2 de la Pars I de la Suma Teológica, lo mismo que en la q. 12, artículo (a.) 12: Dios es cognoscible por la razón natural. Es un gran consuelo, es algo muy bello, Dios está a nuestro alcance, al de todos, aunque el montar un argumento estrictamente demostrativo sea sumamente difícil. Como dijo Benedicto XVI en su famoso discurso en la explanada de Ratisbona, en Alemania, nuestra religión es la religión del Logos, del Logos creador, es religión de la razón, de la razón verdadera, amplia, inmensa, aunque alumbrada por el misterio y la gracia, no la caricatura cerrada y pobre y débil y de horizontes microscópicos del “racionalismo” [nominalista] padre necesario del irracionalismo: la razón requiere de un fundamento y, si no puede hallarlo intelectivamente en un orden que la supera, entonces es un castillo en el aire, la razón está montada sobre una base de irracionalidad… No es tampoco un fideísmo irracionalista nuestra Fe, es absolutamente repugnante a la Fe verdadera una blasfemia virtual como aquélla de Lutero según la cual “la razón es la prostituta del diablo” [y la modernidad es su hija, como se ve en Hume, el ateo: “la razón es la esclava de las pasiones”: es como de Ockham a Hobbes: Dios, el legislador arbitrario absoluto que impone su loca voluntad de poder, se transforma en Leviatán…]. Es blasfemia, porque razón, logos, es el Verbo, el que se encarna… no es razón humana, pero se llama a Sí mismo Razón, cuando se revela: el calificativo de Lutero es un verdadero espanto…

Aquí entra un punto muy importante de la Fe: la Fe se revela a seres racionales, Dios se revela en lógoi, palabras, humanas, de manera conforme a nuestra lógica y a nuestra consecuente gramática [la contrariedad a la Fe de lo de Lutero –¡¡¡y de Ockham!!!–  es de terror… y más que tengan seguidores que se digan ‘cristianos’]. Y, entonces, la Fe y la razón forman una unidad orgánica, inescindible. Por eso, es tan importante aquello del querido papa: “La Fe y la razón son las dos alas con que Dios dotó al hombre para que llegara al conocimiento de la verdad”… Y, en la Fe crecemos, pero la Fe nos lleva a un crecimiento de nuestra inteligencia y ésta a un crecimiento de la Fe: en la frase clásica, netamente agustiniana, “creo para entender, entiendo para creer”. Y la Fe, en ciertos puntos, la existencia del alma, su inmortalidad, la existencia de Dios, muchos de sus atributos, se nos da, para que todos accedamos a ésas, las verdades más importantes, para que lo hagan también los sabios, sin error y con plena seguridad. Pero ellas son accesibles a la sola razón, de modo que, al tener evidencia de las mismas, ya la Fe cesa, pues su ámbito es el de lo que no se ve.

Entonces, se puede conocer a Dios con la sola razón, su existencia y muchos de sus atributos: Perfección suma, Acto puro, Infinito, Eterno, Inmóvil, absoluta Unidad-Simplicidad, Ser-Intelecto-Intelección-Inteligible-Verdad/Voluntad-Bien-Amor/Belleza-Gozo contemplativo-todo lo anterior sumo subsistente y sin distinciones, suma Intimidad, Impasibilidad, trascendencia, omnipotencia; aparte de Creador, Causa primera incausada, misericordia, justicia, que se ama con necesidad a Sí mismo, que todo lo conoce como participación de Sí, que todo lo que no es Él es amado por Él en Sí, en su Bondad, etc. (Contra Gentiles, libro I; y S. Th. I, qq. 1-21). Mientras tanto, la Encarnación, el pecado original, la Trinidad, la Gracia, la Iglesia, la salvación y la condenación, lo mismo que los demás novísimos, los sacramentos, la Resurrección, son materia de estricta Fe revelada, son materia de la gracia y la Obra redentora de Cristo, del Verbo encarnado, en Quien está la salvación, Quien restaura las relaciones del hombre y su Creador, así como nuestra naturaleza misma, luego de que, por el pecado, perdiéramos esa amistad e hiriéramos severamente esa naturaleza.

Negar la identidad de Dios no es lo mismo que negar la economía de la gracia

Santo Tomás pone el punto perfectamente en claro (S. Th., I, q. 32, a. 1): la Trinidad, por ejemplo, es materia estricta de Revelación divina, decir otra cosa es dañar la fe, someterla a la irrisión de los gentiles, que piensan que nuestra Fe depende de argumentos no demostrativos y que no somos capaces de distinguir. Sin embargo, queda de todo esto muy claro: a Dios se lo conoce por la sola razón natural, mas hay “aspectos suyos” que no son cognoscibles más que por Fe, como el que sea un Dios Trino. Él se reveló auténticamente como Trino, pero también como uno: si alguien dijere que Es y que es uno, diría verdad, sólo que, si negara que es Trino, sería por carecer de la gracia santificante y de la Fe sobrenatural. Pero los que niegan la Trinidad no son los únicos que carecen de la gracia, también lo hacen cristianos que reniegan de la Iglesia o del Servicio Primacial de unidad que ejerce el sucesor de San Pedro en la Sede de su martirio; y también carece de ella quien no niegue nada de esto pero se halle en pecado mortal. Así, puedes ser mártir de la Fe, como Santa Juana de Arco, a manos de católicos: date una idea; puedes ser mártir del Dios Trino a manos de creyentes en el Dios Trino, como algún ginebrino que cayera en las manos de Calvino… Y eso no convierte la Fe trinitaria de los asesinos en una Fe en un Dios falso… Lo que hace es que los excluye de la economía de la Gracia, de la acción salvadora del Verbo. En estos puntos, mis amigos TRADICIONALISTAS se muestran incapaces de entender.

El ejemplo de San Perfecto

Dios, por la sola razón, es cognoscible, pero no que en Él haya tres Hipóstasis o Personas, tres procesiones internas, sin que se pierda nada de su inefable Unidad, Simplicidad, que es absoluta: puede un hombre, según San Pablo, el Libro de la Sabiduría y Santo Tomás (mínimo), conocer a Dios verdaderamente con la sola razón, pero no conocer éste y otros “rasgos” suyos. Ojo, digo “rasgos”, porque en Dios no hay rasgos, no hay “atributos”, sólo que hablamos de Él, los hombres, no como ES en Sí mismo, sino según la naturaleza de nuestro entendimiento; y, según esa naturaleza, Él se nos reveló. Pero, bueno, el que no se conozca un “rasgo”, no quiere decir que no se lo conozca en absoluto; o las tres autoridades citadas son falsas y, por tanto, la Palabra de Dios es falaz: es decir, afirmar eso es herejía. Herejía particular, porque es luteranismo: go figure, fideísmo bravo, creer que a Dios sólo se lo conoce por la Revelación, que el conocimiento racional de Él es inválido.

Eso hacen los tradicionalistas. Al menos los del denzingerbergoglio, en el artículo ya citado. Recurren a una serie de argumentos especiosos, aunque, alguno, muy candoroso. El mejor, sin dudas, es ése con el que abren el artículo: el del martirio de San Perfecto, por el año 850, en España, a manos de los musulmanes. Vamos a ver qué dicen:

“Una de estas páginas memorables fue escrita en tierras andaluzas, cerca del año 850, cuando la península Ibérica sufría bajo el yugo del Creciente. Nacido en Córdoba de padres cristianos, el presbítero Perfecto fue interrogado por dos musulmanes sobre su opinión acerca de Mahoma y de Cristo. El valiente sacerdote proclamó con claridad su fe en Jesús, Hijo de Dios, pero prefirió callarse acerca de Mahoma. Frente a la insistencia de sus interlocutores y bajo promesa de impunidad, dijo por fin lo que pensaba acerca del profeta de Alá… pero que ellos habrían preferido no escuchar… Bastó poco tiempo para que Perfecto fuera denunciado, arrestado y, después de dos meses de torturas, condenado a ser decapitado […]. Imaginemos que en el momento en que el verdugo fuera a descargar el golpe criminal, un grito en la multitud detuviera por instantes la cimitarra asesina, y alguien se acercara y le dijera: ‘Perfecto, piensa bien. ¿Por qué vas a morir? Di que adoras a Alá y aceptas a su profeta, y todo está resuelto. ¿Católicos y musulmanes no adoran a un Dios único, creador de todas las cosas y remunerador? ¿No es el mismo?’”.

Como les dije, el argumento es encantador, muy “tierno”, como la revolución a la que se oponen, la comunista intraeclesiástica de la “ternura”: San Perfecto no murió porque Alá no sea Dios, sino porque dijo lo que pensaba de Mahoma, que no era profeta nada, lo que es muy diferente. Jesús dijo que vendrían falsos profetas EN SU NOMBRE, si uno muriera a manos de éstos, eso no sería por la falsedad del Nombre sublime, sino por la falsedad del pretendido profeta. Pero supongamos a uno que muriera, a manos de los musulmanes, en circunstancias lo más perfectas posibles para el argumento de los “‘tradicionalistas’-anti Vaticano II”: que lo mataran por decir que Dios es trino, que Cristo es Dios, que murió en la Cruz, que resucitó y que el “paraíso” musulmán es una puerilidad terrible. Eso no significa que no crean en el Dios verdadero los musulmanes, no tiene nada que ver.

¿Cómo va a decir nadie que a Dios se lo conoce de manera natural y que no conoce a Dios quien no admite la Trinidad, que es un misterio revelado? Asimismo, uno puede ser mártir, como San Perfecto, por no negar ningún punto de Fe revelada estrictamente, a manos de gentes que no acepten estos puntos pero sí a Dios, conocido naturalmente, como “describo” aquí arriba, como lo hizo Aristóteles, como dice San Pablo a los Romanos (I,20-21) y Sabiduría (XIII,1-9). Así, Bergoglio puede decir su blasfemia, que no consistirá en que Aristóteles no conociera a Dios, sino en que elimina el orden de la Gracia.

Contra una lluvia de argumentos, tomados de autoridades inexpugnables para un católico

Los del denzingerbergoglio.com dirán que ellos se apoyan en la Tradición de la Iglesia, que es unánime al respecto. De hecho, en efecto, citan a doctores y concilios a borbotones: a Santo Tomás, San Agustín, San Juan Damasceno, el Catecismo Romano, el Catecismo de la Iglesia Católica, a San Juan Pablo II, a Benedicto XVI, a San Pío X, Pío IX, Pío XI, Pío XII, León XIII, los concilios Vaticano I, de Trento, de Florencia, IV Laterano, II de Constantinopla, Sínodos de Roma y Toledo, la Congregación para la Doctrina de la Fe. Es una verdadera montaña de citas. Pero hay dos pequeños problemas y, como dicen en la Biblia, “aún hay otro”: 1) si eso fuera así, habría contradicción en la Tradición y entre la Tradición y la Biblia (que yo, en lo personal, considero parte de la Tradición: creo que no puede ser de otra manera), 2) las fulanas citas son completamente impertinentes, de manera grandemente asombrosa; 3) es como dicen 1 y 2, porque no puede ser de otra manera, porque lo que dicen es falso, de manera muy evidente, como ya he mostrado aquí.

Abajo voy a copiar los textos que compila el denzingerbergoglio, con mis respuestas directas, como si fuera un anexo al artículo, ustedes pueden ir y ver cada cita y cómo muestro su incapacidad para probar lo que pretenden estas buenas personas, estos hombres indudablemente de Fe. Aquí voy a tomar algunos muy interesantes, como una muestra de la manera de torcer de que hacen gala aquí nuestros amigos. Además, no tomo esta muestra al azar, se trata de los textos que son más representativos, los que presentan una “amenaza” más directa a la verdad que defiendo aquí. Vamos, entonces, a verlos.

Citan a Pablo VI: “Sólo Dios puede otorgarnos un conocimiento recto y pleno de sí mismo, revelándose a sí mismo como Padre, Hijo y Espíritu Santo, de cuya vida eterna estamos llamados por la gracia a participar, aquí, en la tierra, en la oscuridad de la fe, y después de la muerte, en la luz sempiterna. (Pablo VI. Credo del pueblo de Dios, n. 9, 30 de junio de 1968)”. Respuesta: Claro, sólo Dios puede revelar el misterio trinitario, ¿y?, eso no quiere decir que no se pueda conocer a Dios, si Él no se revela como en la Biblia (aunque sí en sus obras, como dicen todos los citados arriba): si se aceptara lo que dicen nuestros interlocutores o lo que pretenden con este tipo de argumentos, caeríamos en el fideísmo y, por tanto, en la herejía. Su argumento es inaceptable; y no muestra de ningún modo que Platón o Aristóteles no mostraran a la humanidad al único Dios verdadero, tal como lo puede conocer esa humanidad por la sola razón, de la manera más alta, como lo pueden conocer y afirmar los musulmanes o los judíos o los así llamados “ortodoxos” griegos, aunque no posean la Fe sobrenatural.

Luego viene una cita del Catecismo de la Iglesia Católica: “No debemos creer en ningún otro que no sea Dios, Padre, Hijo, y Espíritu Santo. (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 178)”. Claro, pero el Dios verdadero es ése y es el mismo del que Santo Tomás habla cuando dice que se puede conocer por razón natural, aunque no se conozca que es Trino, porque no se tiene todavía la revelación completa en Cristo.

A continuación, recojo una larga cita de Pío XI, que es muy relevante en el mundo de hoy, en el mundo de la tiranía mundial y en la Iglesia del pontificado de Franc-cisc-ónico: “Convencidos de que son rarísimos los hombres privados de todo sentimiento religioso, parecen haber visto en ello esperanza de que no será difícil que los pueblos, aunque disientan unos de otros en materia de religión, convengan fraternalmente en la profesión de algunas doctrinas que sean como fundamento común de la vida espiritual. Con tal fin suelen estos mismos organizar congresos, reuniones y conferencias, con no escaso número de oyentes e invitar a discutir allí promiscuamente a todos, a infieles de todo género, de cristianos y hasta a aquellos que apostataron miserablemente de Cristo o con obstinada pertinacia niegan la divinidad de su Persona o misión. Tales tentativas no pueden, de ninguna manera obtener la aprobación de los católicos, puesto que están fundadas en la falsa opinión de los que piensan que todas las religiones son, con poca diferencia, buenas y laudables, pues, aunque de distinto modo, todas nos demuestran y significan igualmente el ingénito y nativo sentimiento con que somos llevados hacia Dios y reconocemos obedientemente su imperio. Cuantos sustentan esta opinión, no solo yerran y se engañan, sino también rechazan la verdadera religión, adulterando su concepto esencial, y poco a poco vienen a parar al naturalismo y ateísmo; de donde claramente se sigue que, cuantos se adhieren a tales opiniones y tentativas, se apartan totalmente de la religión revelada por Dios. (Pío XI. Encíclica Mortalium animos, n. 2-3, 6 de enero de 1928)”. Por supuesto, el indiferentismo es muy nocivo, la Gracia viene de Jesucristo, en su Iglesia, pero eso no es lo mismo que decir que Aristóteles o los musulmanes no crean en el Dios verdadero. Pío XI está oponiéndose al naciente ecumenismo, al naciente new age y, sobre todo, al ataque que comenzaba a asomarse llamado World Council of Churches, de Rockefeller y el Council on Foreign Relations: el intento de la tiranía mundial entonces emergente de neutralizar al Cristianismo, en especial, a la Iglesia, que se ponían en su camino como obstáculo formidable: Pío XI estaba hablando de la revolución masónica, no de si los musulmanes creen o no en el Dios verdadero.

Luego citan a Pío X, a la Pascendi Dominici gregis, un pasaje en el que el santo Papa Marto refuta las pretensiones de los que reducen la religión a experiencias, pues, entonces, todo sería igualmente válido, incluso la experiencia del politeísta. Resaltan, subrayan, los del denzingerbergoclio.com, una frase en que el Papa habla de los “turcos”, como prueba de que niega que ellos creen en el Dios verdadero: ése no era el tema y claro que puede citar a los turcos o a quien quiera que no sea católico, pues la Gracia está en la Iglesia… pero eso no significa que los musulmanes no crean en el Dios verdadero.

Luego vuelven con Santo Tomás, el comentario al Evangelio Según San Juan: que a Dios se le rinde culto en Espíritu y Verdad. Por supuesto, el culto perfecto, como dice la Carta a los Hebreos, supone la Fe inmarcesible, supone la gracia sacerdotal, que sólo puede estar en la Iglesia, supone la sujeción a Cristo y la sucesión apostólica. De eso no hay dudas. Pero eso no significa que los musulmanes no crean en el mismo Dios… ni que los no católicos, al adorar a Dios se enganchen en blasfemias, que lo serían por definición: en la medida de su participación en la verdad, serían aceptables. Mas, como es muy claro, un católico que pretendiera participar de esos ritos, si lo hiciera pensando que son equivalentes a la Misa y los demás sacramentos y ritos cristianos, estaría apostatando y cometiendo sacrilegio y blasfemia. Pero esto es muy distinto a que quienes creen en el Dios Uno, Trascendente, sumo Ser subsistente y todos los atributos que se siguen de esta esencia, sean unos mentirosos y blasfemos.

Y esta última aclaratoria toca al argumento siguiente de los señores del denzingerbergoglio.com, que lo ponen, citando a Santo Tomás: “En cuanto a aquello que dice ‘vosotros adoráis [lo que desconocéis’ (Jo 4, 22)], hay que saber que el Filósofo dice que uno es el conocimiento en las cosas compuestas y otro en las simples. Pues las compuestas ciertamente pueden ser conocidas en cuanto a algo, de modo que permanezcan desconocidas en ellas en cuanto a algo: por ende, se puede tener de las un conocimiento falso […]. En las simples, en cambio, de ningún modo puede ser falso el conocimiento, porque o son conocidas perfectamente, en cuanto se sabe la quidditas de ellas, o no son conocidas de ningún modo, si no se puede llegar a ella. Entonces, como Dios es totalmente simple, no se puede tener de Él un falso conocimiento porque se sepa algo de Él y algo se desconozca, sino por el hecho de que no se llega. Por ende, cualquiera que cree que Dios es algo que no es, por ejemplo cuerpo o algo de ese tipo, no adora a Dios porque no lo conoce a Él sino otra cosa. (Santo Tomás de Aquino. Comentario al Evangelio de San Juan, cap. 4, lect. 2, n. 603)”. Según mis amigos interlocutores, esto significa que: “No se puede tener un conocimiento falso de Dios; quien niega que Dios es Uno y Trino no conoce a Dios ni le adora”. Pero eso es falso, Santo Tomás no está hablando ahí de la Trinidad, sino de los demás atributos: lo dice “si le atribuye cuerpo o el ser compuesto”. Pero hay algo más grave aquí: como ya asomé arriba, nosotros no tenemos un conocimiento simple de Dios, no lo conocemos como ES, no en esta vida, no: lo conocemos según la naturaleza de nuestro intelecto y de nuestra experiencia, de la dependencia, incluso, de la experiencia intelectiva respecto de la imaginación. Por eso, Santo Tomás acepta la teología negativa de pseudo-Dionisio. Así, decimos de Dios que es Intelecto, pero no como el que conocemos, que es el nuestro, que no es Acto Puro ni omnisciente ni eterno ni se identifica con el inteligir ni con lo inteligido, etc. Así, si fuera como Santo Tomás dice ahí o si no se aclarara: NADIE, absolutamente NADIE conocería a Dios en esta vida y sólo muy pocos expertos en el Aquinate tendrían algo que medio se acercara. OJO, el propio Aquinate lo dice al principio de la Suma Teológica, en la Pars I, q. 12, aa. 2, 7, 11, 12 y 13; y q. 13, a. 1: “Dios no puede ser visto en esencia por ningún hombre puro a no ser que esté separado de esta vida mortal. El motivo es porque, como se dijo (a.4), el modo de conocer depende del modo de la naturaleza del que conoce. Nuestra alma, mientras vivimos en esta vida, tiene su ser en la materia corporal. De ahí que naturalmente no conozca más que lo que tiene forma en la materia o que pueda ser conocido de este modo. Es evidente que la esencia divina no puede ser conocida a través de la naturaleza de las cosas materiales. Pues quedó demostrado (a.2), que conocer a Dios por alguna semejanza creada no significa visión de su esencia. De ahí que le resulte imposible al alma humana en esta vida ver la esencia de Dios” (q. 12, a. 11). “las criaturas son efectos de Dios que no se pueden equiparar al poder de la causa. De ahí que el conocimiento que se tiene a partir de lo sensible no puede llegar a conocer todo el poder de Dios. Consecuentemente, tampoco puede ver su esencia. Pero, como quiera que son efectos dependientes de El como causa, en este sentido podemos partir de los efectos para saber que Dios existe” (q. 12, a. 12). “Por gracia tenemos un conocimiento de Dios más perfecto que el tenido por razón natural” (q. 12, a. 13). “Ha quedado demostrado (q.12 a.11 y 12) que en esta vida Dios no puede ser visto en su esencia; pero puede ser conocido a partir de las criaturas como principio suyo, por vía de excelencia y remoción. Así, pues, a partir de las criaturas puede recibir nombre por nuestra parte; sin embargo, no un nombre que, dándole significado, exprese la esencia divina según lo que es, como la palabra hombre con su significado expresa la esencia del hombre según lo que es, ya que el nombre concreta la definición que pone al descubierto su esencia, pues al concepto expresado con el nombre le llamamos definición” (q. 13, a. 1): nuestro conocimiento de Dios en esta vida, incluso el revelado está muy por debajo de la Esencia divina, aunque sea verdadero, la mejor manera de expresar la realidad que pretendemos es mediante la teología negativa: date una idea: Dios es Verdad, pero no como ninguna verdad que conocemos, sin límites; es Bien, pero no como ningún Bien que conocemos; es Uno, pero no como ninguna unidad que conocemos, es Uno sin ninguna composición, siquiera de sujeto y acto de ser, de esencia y actualidad fundamental, etc… Pero seguimos, con un argumento sacado de la Congregación para la Doctrina de la Fe del Cardenal Ratzinger:

Debe ser, por lo tanto, firmemente retenida la distinción entre la fe teologal y la creencia en las otras religiones […]. No siempre tal distinción es tenida en consideración en la reflexión actual, por lo cual a menudo se identifica la fe teologal, que es la acogida de la verdad revelada por Dios Uno y Trino, y la creencia en las otras religiones, que es una experiencia religiosa todavía en búsqueda de la verdad absoluta y carente todavía del asentimiento a Dios que se revela. Este es uno de los motivos por los cuales se tiende a reducir, y a veces incluso a anular, las diferencias entre el cristianismo y las otras religiones. (Congregación para la Doctrina de la Fe. Declaración Dominus Iesus, n. 7, 6 de agosto de 2000)”. Según ellos, este texto implica que, si no crees en la Trinidad, no crees en Dios. Pero eso no es lo que dice, dice que, si la Fe es una virtud sobrenatural, infundida por Dios, entonces es simple y sin error; y que no debe confundirse con las creencias de los que no han recibido el don de Dios. Si fuera lo mismo, entonces, cuando un cristiano no católico confesara la Trinidad y la Encarnación, pero negara la autoridad papal, entonces estaría diciendo puras falsedades o tendría y no tendría la Fe, al mismo tiempo y bajo el mismo aspecto… Una cosa es que la Revelación provenga del Dios uno y trino y requiera nuestra acogida de la misma, movida por la Gracia; y otra es que lo que digan los que no tienen esa forma creada en nuestra alma no puedan sino decir barbaridades y que, cuando afirman la existencia de Dios, eso sea decir falsedades, como si fuera lo mismo que negar a Dios o decir que son muchos o que no se puede afirmar nada o que el deísmo es verdadero, etc.

Conclusión y reflexión final

En este artículo, sin lugar a dudas, ha quedado refutada la creencia en típica “tradicionalista” en que los únicos que creen en el verdadero Dios son los que tienen la Fe sobrenatural. Más bien, la misma es absurda y, virtualmente, herética. Para ellos ha sido fuente permanente de dolor y de separación respecto de Roma (no digo que sean cismáticos, creo que hay algunos que lo son y otros que no, por lo que he visto y, en los últimos meses he tratado de conocerlos mejor, puesto que tienen muchas virtudes admirables… hablando en general). El problema del ecumenismo no es que los mal llamados “ortodoxos” y los luteranos y los musulmanes no crean en Dios o en el Dios verdadero, sino que se apartan, más o menos, de la fuente de la Gracia, de la acción salvadora de Cristo, junto a su Iglesia. Los documentos del Concilio a este respecto, son problemáticos, sin embargo, no porque nieguen la “peculiaridad” de la Fe, sino porque la gente no entiende de metafísica y puede ser llevada a creer que todo es indiferente. Además, abre la puerta para que alguien como Franc-Bergoglio embarque a la Iglesia en el movimiento ecuménico en la versión de Rockefeller y sus amigos “Atlanticistas”, aspirantes cercanos a la tiranía mundial. Igualmente, en cuanto, por ejemplo, a las relaciones con los judíos, la Nostra Aetate ha sido un tremendo fracaso estratégico, el fulano diálogo de los últimos 50 años no ha sido sino una puerta abierta para que se calumnie a la Iglesia de manera impune.

Pero afirmar la capacidad racional de conocer muchas de las verdades más profundas y de recibir las restantes de parte de Dios que se revela es de la mayor importancia, para defender la Fe y para evangelizar. Tanto que, por ejemplo, para eso escribió santo Tomás la Contra Gentiles; y ha sido un elemento incesante de la Tradición de la Iglesia, desde San Juan, San Pablo, San Justino, Clemente de Alejandría (sus Stromata son un tremendo documento a favor de la cultura, la razón, la filosofía, etc., como ayuda indispensable de la Fe), Orígenes y de ahí en adelante, hasta el Papa Benedicto, Fabro, Piepper, Gilson, Cardona y tantos y tantos intelectuales católicos de primera línea de la última centuria.

Afirmar la capacidad de la inteligencia humana, chispazo de la divina (S. Th., I, q. 12, a. 2), es de una importancia capital. PONER LAS BASES PARA EL ASCENSO HASTA EL UMBRAL DE LA FE, PONER LOS PREAMBULA FIDEI, ES REBELIÓN, REBELIÓN DE LA ESENCIA, EN ESTOS HORRIBLES TIEMPOS DE REVOLUCIÓN, DE CHABACANERÍA, DE RELATIVISMOMO, DE INDIFERENTISMO, DE NEW AGE MASÓNICO: REBELIÓN, REBELIÓN, REBELIÓN DE LA ESENCIA…

 


 

Anexo, los argumentos de denzingerbergoglio.com

Pongo el esquema de los argumentos que ellos colocan en su larguísimo post. Y pongo los argumentos del primer punto del esquema. Sobre los demás, creo que no hace ninguna falta, pues ni siquiera tocan el asunto tratado, son completamente impertinentes. Fíjense en los puntos IV y V, no tratan sobre el Dios verdadero, sino sobre puntos de la moral musulmana y sobre citas del Corán que confirmarían lo dicho anteriormente por ellos. El punto III trata sobre esa concepción como nominalista de Dios que hay en la teología musulmana, pero eso no niega que se trate del Dios verdadero, sino sobre errores sobre sus atributos. El punto II es continuación de los asuntos trinitarios del punto I, simplemente.

La retahíla de argumentos de los de Denzinger-Bergoglio

I – Negar que Dios es Trinidad es negar al verdadero Dios

II – Negar a Jesús es negar al Padre

III – Hay diferencias abismales entre el Dios verdadero y Alá: Dios no es irracional ni inmoral

IV – Anexo doctrinal sintético sobre el problema del mal y Dios/Alá

V – Algunos trechos del Corán, que muestran con evidencia todo lo expuesto

 

I – Negar que Dios es Trinidad es negar al verdadero Dios

  1. a) En su infinita bondad el único Dios verdadero se reveló a los hombres como tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo

Citan a Pablo VI: “Sólo Dios puede otorgarnos un conocimiento recto y pleno de sí mismo, revelándose a sí mismo como Padre, Hijo y Espíritu Santo, de cuya vida eterna estamos llamados por la gracia a participar, aquí, en la tierra, en la oscuridad de la fe, y después de la muerte, en la luz sempiterna. (Pablo VI. Credo del pueblo de Dios, n. 9, 30 de junio de 1968)” à claro, sólo Dios puede revelar eso, ¿y?, eso no quiere decir que no se pueda conocer a Dios, si Él no se revela como en la Biblia (aunque sí en sus obras, como dicen todos los citados arriba): esto es fideísmo y herejía.

Luego citan al IV Concilio de Letrán, que confirma lo que yo digo arriba sobre lo que es de fe… y, de paso, destruye la pretensión del padre Lucas Prado de que los judíos no adoraban al mismo Dios, lo adoraban (eso no quiere decir que lo hagan ahora) y que la salvación, que viene de los judíos, implique que haya que ser judío: “Esta santa Trinidad, que según la común esencia es indivisa y, según las propiedades personales, diferente, dio al género humano la doctrina saludable, primero por Moisés y los santos profetas y por otros siervos suyos, según la ordenadísima disposición de los tiempos. Y, finalmente, Jesucristo, unigénito Hijo de Dios, encarnado por obra común de toda la Trinidad, concebido de María siempre Virgen, por cooperación del Espíritu Santo, hecho verdadero hombre, compuesto de alma racional y carne humana, una sola persona en dos naturalezas, mostró más claramente el camino de la vida. (Denzinger-Hünermann 800-801. IV Concilio de Letrán, La fe católica, 11-30 de noviembre de 1215)”

Luego citan, para demostrar que la Trinidad es revelada por Cristo a: Santo Tomás, el Catecismo Romano, el Catecismo de la Iglesia Católica, el Sínodo de Roma. Pero siguen:

  1. b) Después de esta revelación negar la Trinidad es una afronta a la sabiduría y bondad divina, es llamar a Dios de mentiroso

Citan al Catecismo de la Iglesia Católica, a Pío IX, Concilio Vaticano I, Catecismo Romano, II Concilio de Constantinopla: Dios no puede engañarse ni engañarnos, no se puede rechazar la Revelación, etc.: por supuesto, pero nada de eso toca al argumento de arriba. Aparte de que eso no excluye a la ignorancia inculpable…

  1. c) Hablar de monoteísmo sin la Trinidad es crear un otro “dios”

Esto sí sería el meollo del asunto, habrá que ver qué citan:

Catecismo de la Iglesia Católica: “No debemos creer en ningún otro que no sea Dios, Padre, Hijo, y Espíritu Santo. (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 178)”. Claro, pero el Dios verdadero es ése y es el mismo del que Santo Tomás habla cuando dice que se puede conocer por razón natural, aunque no se conozca que es Trino, porque no se tiene todavía la revelación completa en Cristo.

Citan al mismo efecto a San Agustín, el Concilio de Florencia, el I Sínodo de Toledo.

  1. d) Del hecho que “Alá” se traduzca como “el Dios” no significa que se trate del Dios verdadero. Sería como afirmar que “Baal” es el “Adonai”, pues ambos se traducen por “Señor”

Ahora sí vendrán con algún argumento, seguro:

Pío XI: “Vigilad, venerables hermanos, con cuidado contra el abuso creciente, que se manifiesta en palabras y por escrito, de emplear el nombre tres veces santo de Dios como una etiqueta vacía de sentido para un producto más o menos arbitrario de una especulación o aspiración humana; y procurad que tal aberración halle entre vuestros fieles la vigilante repulsa que merece. Nuestro Dios es el Dios personal, trascendente, omnipotente, infinitamente perfecto, único en la trinidad de las personas y trino en la unidad de la esencia divina, creador del universo, señor, rey y último fin de la historia del mundo, el cual no admite, ni puede admitir, otras divinidades junto a sí. (Pío XI. Encíclica Mit brennender sorge, n. 13, 14 de marzo de 1937)”: sin dudas, Santo Padre, pero ¿por qué es esto negación de que los musulmanes crean en el Dios verdadero, sobre todo cuando, ahí, estaba hablando del nazismo?

San Juan Damasceno: “Él [Mahoma] sostiene que hay un solo Dios, creador de todas las cosas, que no había sido ni engendrado ni engendrador. (San Juan Damasceno. Sobre las herejías, n. 101: PG 94, 766)”. Es decir, Mahoma niega la procesión del Hijo, la Filiación única por naturaleza: eso no es lo mismo que creer en otro Dios.

Santo Tomás de Aquino: “La fe cristiana consiste principalmente en la confesión de la Santísima Trinidad, y en gloriarse de la cruz de Nuestro Señor Jesucristo. […] Éstas son por tanto las cosas que, como afirmas, son impugnadas y escarnecidas por los infieles. Se burlan pues los sarracenos de que, como dices, afirmamos que Cristo es Hijo de Dios, una vez que Dios no tiene esposa; y nos juzgan insensatos porque confesamos que hay tres personas en Dios, estimando por eso que profesamos tres dioses. (Santo Tomás de Aquino. Tratado sobre las razones de la fe, cap. 1)”: sí, ellos están equivocados, no entienden en qué consiste el misterio de la Trinidad y no saben lo que es el orden de la Gracia, pero eso no es lo mismo que que crean en el Dios verdadero.

Otra vez, san Juan Damasceno: “Existe también la superstición de los ismaelitas que permanece hasta nuestros días y encierra a la gente en el error, y que es precursora del Anticristo. Descienden de Ismael, nacido de Abraham y de Agar, y por esta razón son llamados agarenos e ismaelitas. […] Hasta los tiempos de Heraclio fueron grandes idólatras. Pero desde ese tiempo y hasta el presente, un falso profeta llamado Mahoma apareció entre ellos. Este hombre, tras tropezarse con el Antiguo Testamento y con el Nuevo y otros, según parece, después de haber conversado con un monje arriano, creó su propia herejía. (San Juan Damasceno. Sobre las herejías, n. 101: PG 94, 765-766)”: ajá, Mahoma no es un profeta y sus creencias están llenas de errores, pero eso no quiere decir que los musulmanes no crean en el Dios verdadero. Si yo digo que el Papa no es la cabeza vicaria de la Iglesia, entonces seré un “griego” [no “ortodoxo”, porque estaré muy equivocado], pero eso no quiere decir que todo lo que diga sea falso, como cuando éstos confiesan la Trinidad y la Encarnación. Un error no convierte en error a una verdad: los hombres, todos, cometen errores y eso no justifica el escepticismo, porque, al lado de los pocos errores, conocen verdades, en cantidades navegables, por eso podemos hablar. Y, si hay Palabra Revelada es porque podemos hablar…

Una larga cita de Pío XI: “Convencidos de que son rarísimos los hombres privados de todo sentimiento religioso, parecen haber visto en ello esperanza de que no será difícil que los pueblos, aunque disientan unos de otros en materia de religión, convengan fraternalmente en la profesión de algunas doctrinas que sean como fundamento común de la vida espiritual. Con tal fin suelen estos mismos organizar congresos, reuniones y conferencias, con no escaso numero de oyentes e invitar a discutir allí promiscuamente a todos, a infieles de todo género, de cristianos y hasta a aquellos que apostataron miserablemente de Cristo o con obstinada pertinacia niegan la divinidad de su Persona o misión. Tales tentativas no pueden, de ninguna manera obtener la aprobación de los católicos, puesto que están fundadas en la falsa opinión de los que piensan que todas las religiones son, con poca diferencia, buenas y laudables, pues, aunque de distinto modo, todas nos demuestran y significan igualmente el ingénito y nativo sentimiento con que somos llevados hacia Dios y reconocemos obedientemente su imperio. Cuantos sustentan esta opinión, no solo yerran y se engañan, sino también rechazan la verdadera religión, adulterando su concepto esencial, y poco a poco vienen a parar al naturalismo y ateísmo; de donde claramente se sigue que, cuantos se adhieren a tales opiniones y tentativas, se apartan totalmente de la religión revelada por Dios. (Pío XI. Encíclica Mortalium animos, n. 2-3, 6 de enero de 1928)”. Por supuesto, el indiferentismo es muy nocivo, la Gracia viene de Jesucristo, en su Iglesia, pero eso no es lo mismo que decir que Aristóteles o los musulmanes no crean en el Dios verdadero. Pío XI está oponiéndose al naciente ecumenismo, al naciente new age y, sobre todo, al ataque que comenzaba a asomarse llamado World Council of Churches, de Rockefeller y el Council on Foreign Relations: el intento de la tiranía mundial entonces emergente de neutralizar al Cristianismo, en especial, a la Iglesia, que se ponían en su camino como obstáculo formidable: Pío XI estaba hablando de la revolución masónica, no de si los musulmanes creen o no en el Dios verdadero.

Luego citan a Pío X, a la Pascendi Nominici gregis, un pasaje en el que el santo Papa Marto refuta las pretensiones de los que reducen la religión a experiencias, pues, entonces, todo sería igualmente válido, incluso la experiencia del politeísta. Resaltan, subrayan, los del Denzinger, una frase en que el Papa habla de los “turcos”, como prueba de que niega que ellos creen en el Dios verdadero: ése no era el tema y claro que puede citar a los turcos o a quien quiera que no sea católico, pues la Gracia está en la Iglesia… pero eso no significa que los musulmanes no crean en el dios verdadero.

Luego vuelven con Santo Tomás, el comentario al Evangelio Según San Juan: que a Dios se le rinde culto en Espíritu y Verdad. Por supuesto, el culto perfecto, como dice la Carta a los Hebreos, supone la Fe inmarcesible, supone la gracia sacerdotal, que sólo puede estar en la Iglesia, supone la sujeción a Cristo y la sucesión apostólica. De eso no hay dudas. Pero eso no significa que los musulmanes no crean en el mismo Dios… ni que los no católicos, al adorar a Dios se enganchen en blasfemias, que lo serían por definición: en la medida de su participación en la verdad, serían aceptables. Mas, como es muy claro, un católico que pretendiera participar de esos ritos, si lo hiciera ´pensando que son equivalentes a la Misa y los demás sacramentos y ritos cristianos, estaría apostatando y cometiendo sacrilegio y blasfemia. Pero esto es muy distinto a que quienes creen en el Dios Uno, Trascendente, sumo Ser subsistente y todos los atributos que se siguen de esta esencia, sean unos mentirosos y blasfemos.

Y esta última aclaratoria toca al argumento siguiente de los señores del Denzinger-Bergoglio, que lo ponen, citando a Santo Tomás: “En cuanto a aquello que dice “vosotros adoráis [lo que desconocéis” (Jo 4, 22)], hay que saber que el Filósofo dice que uno es el conocimiento en las cosas compuestas y otro en las simples. Pues las compuestas ciertamente pueden ser conocidas en cuanto a algo, de modo que permanezcan desconocidas en ellas en cuanto a algo: por ende, se puede tener de las un conocimiento falso […]. En las simples, en cambio, de ningún modo puede ser falso el conocimiento, porque o son conocidas perfectamente, en cuanto se sabe la quidditas de ellas, o no son conocidas de ningún modo, si no se puede llegar a ella. Entonces, como Dios es totalmente simple, no se puede tener de Él un falso conocimiento porque se sepa algo de Él y algo se desconozca, sino por el hecho de que no se llega. Por ende, cualquiera que cree que Dios es algo que no es, por ejemplo cuerpo o algo de ese tipo, no adora a Dios porque no lo conoce a Él sino otra cosa. (Santo Tomás de Aquino. Comentario al Evangelio de San Juan, cap. 4, lect. 2, n. 603)”. Según mis amigos interlocutores, esto significa que: “No se puede tener un conocimiento falso de Dios; quien niega que Dios es Uno y Trino no conoce a Dios ni le adora”. Pero eso es falso, Santo Tomás no está hablando ahí de la Trinidad, sino de los demás atributos: lo dice “si le atribuye cuerpo o el ser compuesto”. Pero hay algo más grave aquí: nosotros no tenemos un conocimiento simple de Dios, no lo conocemos como ES, no en esta vida, no: lo conocemos según la naturaleza de nuestro intelecto y de nuestra experiencia, de la dependencia, incluso, de la experiencia intelectiva respecto de la imaginación. Por eso, santo Tomás acepta la teología negativa de pseudo-Dionisio. Así, decimos de Dios que es Intelecto, pero no como el que conocemos, que es el nuestro, que no es Acto Puro ni omnisciente ni eterno ni se identifica con el inteligir ni con lo inteligido, etc. Así, si fuera como Santo Tomás dice ahí o si no se aclarara: NADIE, absolutamente NADIE conocería a Dios en esta vida y sólo muy pocos expertos en el Aquinate tendrían algo que medio se acercara. OJO, el propio Aquinate lo dice al principio de la Suma Teológica [BUSCAR]… Pero seguimos, con un argumento sacado de la Congregación para la Doctrina de la Fe del Cardenal Ratzinger:

Debe ser, por lo tanto, firmemente retenida la distinción entre la fe teologal y la creencia en las otras religiones […]. No siempre tal distinción es tenida en consideración en la reflexión actual, por lo cual a menudo se identifica la fe teologal, que es la acogida de la verdad revelada por Dios Uno y Trino, y la creencia en las otras religiones, que es una experiencia religiosa todavía en búsqueda de la verdad absoluta y carente todavía del asentimiento a Dios que se revela. Este es uno de los motivos por los cuales se tiende a reducir, y a veces incluso a anular, las diferencias entre el cristianismo y las otras religiones. (Congregación para la Doctrina de la Fe. Declaración Dominus Iesus, n. 7, 6 de agosto de 2000)”. Según ellos, este texto implica que, si no crees en la Trinidad, no crees en Dios. Pero eso no es lo que dice, dice que, si la Fe es una virtud sobrenatural, infundida por Dios, entonces es simple y sin error; y que no debe confundirse con las creencias de los que no han recibido el don de Dios. Si fuera lo mismo, entonces, cuando un cristiano no católico confesara la trinidad y la Encarnación, pero negara la autoridad papal, entonces estaría diciendo puras falsedades o tendría y no tendría la Fe, al mismo tiempo y bajo el mismo aspecto… Una cosa es que la Revelación provenga del Dios uno y trino y nuestra acogida de la misma, movida por la Gracia; y otra es que lo que digan los que no tienen esa forma creada en nuestra alma no puedan sino decir barbaridades y que, cuando afirman la existencia de Dios, eso sea decir falsedades, como si fuera lo mismo que negar a Dios o decir que son muchos o que no se puede afirmar nada o que el deísmo es verdadero, etc.

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