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Juez y parte, el triunfo del novador: Francisco al final del sínodo

De arriba abajo, toda la Iglesia está bajo intento de exterminio

La revolución de la ternura, cuidado, puede enternecerte hasta la muerte

La revolución de la ternura, cuidado, puede enternecerte hasta la muerte

El sínodo contra la familia terminó. Según Francisco, para quien las ideas son un pecado, en sí mismas, para quien pensar e investigar racionalmente es malo, desde esa finalización, ya él (y unos hipotéticos “otros”, habló en plural), luego del mismo, no “volvería a sentir” del mismo modo a la familia, “la palabra «familia» no suena lo mismo que antes”. Se ha logrado un gran objetivo, la familia ha sido fundada nuevamente, ahora sobre las bases nuevas, las que no son “arcaicas”. Es muy conveniente acudir a la expresión de sus sentimientos, sobre todo porque, en la “Revolución de la Ternura” (como se atrevió a decir, nada más y nada menos que en Cuba; vid. https://www.aciprensa.com/noticias/papa-francisco-desafia-a-cuba-a-vivir-la-revolucion-de-la-ternura-como-la-virgen-maria-93338/; por eso, hasta le sacaron este libro: http://www.edmilenio.com/ESP/llibre_milenio2.asp?id=14&id_llibre=589), los sentimientos son lo crucial, de ellos depende todo, puede que hasta sean la realidad misma. La ventaja es que Franc nos ha dejado sus sentimientos, lo que él piensa, perdón, siente, luego del sínodo; se vertió por completo hacia afuera, el pasado sábado: qué espectáculo, qué grande, un papa hablando así de sus bellos sentimientos, incluso cuando la molestia es visible. Aunque no se engañen como Roberto De Mattei (sobre quien hablaré más abajo), Franc no se puso bravo por haber perdido nada. Él se enfada cuando le viene a los sentimientos, como en la película Intensamente-Inside Out, de Disney-Pixar, la consideración de los avinagrados, cuenta-cuentas-del-Rosario, no tierno, doctores de la Ley, fariseos, ridículos, débiles de corazón, que viven en torres de marfil, autorreferentes, que no van a las periferias, autocomplacidos, católicos verdaderos (a secas, sin etiquetas), juntamente con los “tradicionalistas” y los “conservadores”, así sean sus defensores acérrimos, porque lo son del papado, tan odiado por Franc…

Pero, bueno, el otro día, estaba discutiendo con uno de esos “papistas” o, más bien, francisquistas-franc-cisc-ónicos (papista soy yo), de los que lo aman “porque él sí va a cambiar todo”. El esperanzado me advirtió que no criticara a Franc delante de él… Para mí la respuesta fue muy fácil: a Franc no hay que criticarlo, hay que citarlo. Vamos a hacerlo, vamos a citarlo, él sólo se echa tierra. Ahora, eso no quiere decir que no lo comente, pero, sobre todo, que no ponga sus palabras en contexto, en relación con otras cosas que ha dicho, muy especialmente, en la Evangelii Gaudium, en la que puso sus planes, que se han venido a entender mejor, a medida que se han desplegado. Vamos, vamos a contemplar a Franc-ki, echándose tierra… o, en los parámetros de mi referido interlocutor, a que se ponga a “cambiar todo”, a luchar con Cristo…

Su gran discurso del 24 de octubre cogió calor cuando se acercó al fuego de la pregunta clave: “Mientras seguía los trabajos del Sínodo, me he preguntado: ¿Qué significará para la Iglesia concluir este Sínodo dedicado a la familia?” That is the question, ésa es la pregunta, el problema. ¿Qué ha significado todo esto?

Su respuesta comienza con una confesión, que puedo calificar de introductoria, porque se refiere en general a lo logrado; después se referirá a las dificultades y a los logros concretos y lo que se ha de desear para la Iglesia de ahora en adelante. Éstas son sus palabras:

“[Seguramente:] Seguramente no significa que se hayan encontrado soluciones exhaustivas a todas las dificultades y dudas que desafían y amenazan a la familia”; no, eso no se logró ni siquiera se buscó, como queda claro cuando se ve qué es lo que dice que sí se logró, en concreto. No se logró, siquiera, evitar la más poderosa amenaza actual venida de la Iglesia, su redefinición, a través de tramoyas como la de las últimas tres semanas. Franc-cisco dice, sin embargo, qué sí cree él que se logró: “se han puesto dichas dificultades y dudas a la luz de la fe, se han examinado atentamente, se han afrontado sin miedo y sin esconder la cabeza bajo tierra”. Eso lo dice en este principio, pero, más adelante en el discurso amplía el concepto: “Significa [lo hecho en el sínodo] haber instado a todos a comprender la importancia de la institución de la familia y del matrimonio entre un hombre y una mujer, fundado sobre la unidad y la indisolubilidad, y apreciarla como la base fundamental de la sociedad y de la vida humana. Significa haber tratado de ver y leer la realidad o, mejor dicho, las realidades de hoy con los ojos de Dios, para encender e iluminar con la llama de la fe los corazones de los hombres, en un momento histórico de desaliento y de crisis social, económica, moral y de predominio de la negatividad”. Es decir, él parece entender lo que significa la familia o, al menos, a la manera como los incontinentes entienden el bien moral, según el libro VII de la Ética a Nicómaco: como un borracho que recita los versos de Empédocles entiende dichos versos. Define a la familia con defectos, aunque suficientemente bien como para que nos alarmemos de alguien que sabe lo que dice e intenta lo que declara, incluso aquí mismo: la familia es célula de la sociedad, de la que depende el hombre mismo, fundada sobre el amor conyugal, que debe ser unitivo totalmente de los cónyuges, institucional e indisoluble. Lo defectuoso es que no nombra para nada la fecundidad, que hasta Platón, un pagano, tenía tan clara (El Banquete, Leyes VIII).

Une a eso una comprensión de los sacramentos, de la relación de Cristo y su Cuerpo Místico, de la eucaristía y de la Cruz; y queda un cuadro bastante perturbador. Piénsenlo, Kasper, por ejemplo, un viejo. Ha estado en contacto con todas las fuentes de la asombrosamente consistente historia de la Iglesia, de sus fundamentos históricos, de las profecías, los milagros, los argumentos racionales, su defensa por los padres, todas la solidez del asentamiento de los textos de los evangelios y demás libros, la estabilidad de la Iglesia, su fecundidad, sus tesoros, las profecías evangélicas cumplidas, la enorme masa de evidencia sobre la verdad de cada una de las proposiciones de la Fe y de cada rasgo de la verdad de la Historia Sagrada. Todo, es inmenso. Todo eso… y ese malvado todavía es un anticristiano tan bravo, haciendo el papel de infiltrado por más de 50 años. Es demasiado. Lo mismo sucede con Daneels o con Wuerl, quien, en los 80, era tenido por un campeón d la ortodoxia en los Estados Unidos: así llegó a obispo y, desde ese atalaya lo que ha hecho es combatir la Fe… Lo más terrible es que se diga que se vio al matrimonio a la luz del Evangelio, cuando lo que se hizo fue tomar al sexo desatado, ése del que Reich, Nietzsche, Santo Tomás y Platón dicen que causa ceguera espiritual, para ponerlo contra el matrimonio y el Evangelio, a lo Reich y Nietzsche…

Pero, divagué, tengo que concentrarme, no hay que criticar, hay que citar. La cita anterior juega a favor de Franc, al parecer, ¿noo?, a pesar del defecto apuntado…

Tema number 1, la rabia porque no pasó como texto sinodal el instrumentum laboris

A Roberto De Mattei, le tocó hacer el reporte, el jueves 22, un primer prospecto de relatio finalis fue sometido a los padres sinodales, representantes de la inmensa mayoría de las iglesias locales del planeta. A pesar de los 45 invitados de Franc, ya retratados en este blog (La internacional comunista-papista en los Estados Unidos de la URSS) y de otros jugadores de pelota presentes, una catajarra de padres se alzaron e hicieron ver que el documento era inaceptable. De manera altamente sospechosa, el informe del grupo de trabajo de los alemanes, el de Marx, Kasper, Müeller y compañía, tuvo que presentarse el sábado y fue finalmente aprobado. Para mí, esto huele fuertemente a tramoya. Ellos sabían que ese instrumentum era sólo el “sueño de una noche de verano”, no tenía posibilidades de pasar. Tiraron la parada a ver, no pasó, como era de preverse (aunque se soñara como el que juega a la lotería tres veces semana a semana). Entonces, se lanzó el de los alemanes, presentado como el aprobado por el gran Müeller, defensor de la Fe, prefecto del Santo Oficio… PASE y los párrafos sobre las uniones homosexuales, el 58, sobre la educación sexual, los 69-71, sobre el concubinato, y los 84-86, sobre la comunión a los divorciados pasaron (cfr. De Mattei: “The failed Synod: everyone defeated; and Catholic morality in particular”, se puede buscar en castellano, en adelantelafe.com).

En este contexto, el papa lanza una invectiva. De Mattei dice que es porque está enojado, quizás sea mejor decir que fue por ojeriza, si es verdad lo que creo, que todo era una tramoya, que el resultado es el esperado, ni más ni menos. La invectiva no es por frustración respecto del resultado, sino por la existencia de los católicos simpliciter, así como los “tradicionalistas” y los “conservadores”. A todo evento, queda muy claro que, sea cual sea el móvil, como dicen los abogados penalistas, el crimen está muy claro: la cosa es que quede bien claro el rechazo radical, cercano, al menos, al odio, que se quiere manifestar:

“[El sínodo, de nuevo] Significa haber dado testimonio a todos de que el Evangelio sigue siendo para la Iglesia una fuente viva de eterna novedad, contra quien quiere «adoctrinarlo» en piedras muertas para lanzarlas contra los demás. Significa haber puesto al descubierto a los corazones cerrados, que a menudo se esconden incluso dentro de las enseñanzas de la Iglesia o detrás de las buenas intenciones para sentarse en la cátedra de Moisés y juzgar, a veces con superioridad y superficialidad, los casos difíciles y las familias heridas. Significa haber afirmado que la Iglesia es Iglesia de los pobres de espíritu y de los pecadores en busca de perdón, y no sólo de los justos y de los santos, o mejor dicho, de los justos y de los santos cuando se sienten pobres y pecadores. Significa haber intentado abrir los horizontes para superar toda hermenéutica conspiradora o un cierre de perspectivas para defender y difundir la libertad de los hijos de Dios, para transmitir la belleza de la novedad cristiana, a veces cubierta por la herrumbre de un lenguaje arcaico o simplemente incomprensible”. Sí, sí, Franc, muchos quedaron al descubierto, todos tus compañeros de conspiración, Daneels y Kasper y Lacunza (el que dijo que Jesús es un inmisericorde y Moisés un misericordioso y, por tanto, mejor que Cristo) y Gracia y Tagle, todos, todos-toítos, todos. Sí, Franc, la conspiración quedó al descubierto, la manipulación descarada desde la Cátedra intocable que preside sobre la Caridad. Quedó muy al descubierto tu odio a la fidelidad a la Iglesia, si no a los que quieren ser fieles, estas palabras lo confirman por enésima vez, que tu deseo es acabar con la libertad, la de los hijos de Dios y la de las demás criaturas, en nombre de la tiranía mundial… Que presentas como perdón lo que es indulgencia viciosa y la disfrazas de misericordia, todo ha quedado muy claro.

Tema number 2, la misericordia sin corrección

Pero Francisco sabe que lograron sus objetivos realistas. Que ahora, aunque no hayan dicho que lo que formen dos invertidos con la estabilidad que sea (sin la fidelidad imposible para ellos) sea familia; se habló de las “uniones homosexuales” como de una realidad, de la unión imposible, se habló como de algo actual; y no se dijo que fuera pecado, que fuera una aberración, que clame al Cielo, un desorden patente, contra natura. Se citaron partes de documentos en los que se habla de la misericordia hacia las personas y se omitió mencionar que esos documentos contenían partes en las que se aclaraba el carácter espantoso del pecado (https://www.lifesitenews.com/blogs/the-synods-final-report-is-a-victory-for-liberals-on-homosexuality-heres-wh). Se dijo que los divorciados y unidos por la ley civil a otras personas podían atravesar un proceso de discernimiento en el que, en su foro interno, estimaran su situación ante Dios, que ellos poseen la gracia de Dios y la asistencia del Espíritu Santo, que el pecado que pudieran tener se anula, por sus circunstancias particulares… en una palabra, sin nombrar la comunión, se aprobó la “Propuesta Kasper”, para que comulguen estas personas (nn. 84-86 de la RF): por supuesto, no se dice que puedan todos, pero eso recuerda un chiste venezolano muy grosero, sobre el engaño del avispao a la señorita, que mejor no pongo aquí, sino un asunto análogo: el del aborto “restringido” a ciertos casos, entre los que están los de “riesgo a la salud psicológica” de la madre: eso es aborto libre y el 98% de los abortos en regímenes restringidos se realizan con esta excusa y, “desde que se inventaron las excusas, se acabaron los mensos”, dice la Chilindrina … El párrafo 58 dice que los padres no tienen la exclusividad del derecho a impartir educación sexual a sus hijos, que DEBEN permitir que otras personas, innominadas, intervengan. Y los números 69 al 71 ponen, con un lenguaje enrevesado, un tema ya presente en el instrumentum laboris: el matrimonio sacramental es un ideal, el concubinato es sólo un grado menos, pero aceptable de unión entre dos personas…

En ese contexto, se entienden las palabras de Franc:

“Hemos visto, también a través de la riqueza de nuestra diversidad, que el desafío que tenemos ante nosotros es siempre el mismo: anunciar el Evangelio al hombre de hoy, defendiendo a la familia de todos los ataques ideológicos e individualistas. Queridos Hermanos, la experiencia del Sínodo también nos ha hecho comprender mejor que los verdaderos defensores de la doctrina no son los que defienden la letra sino el espíritu; no las ideas, sino el hombre; no las fórmulas sino la gratuidad del amor de Dios y de su perdón. Esto no significa en modo alguno disminuir la importancia de las fórmulas, de las leyes y de los mandamientos divinos, sino exaltar la grandeza del verdadero Dios que no nos trata según nuestros méritos, ni tampoco conforme a nuestras obras, sino únicamente según la generosidad sin límites de su misericordia (cf. Rm 3,21-30; Sal 129; Lc 11,37-54). Significa superar las tentaciones constantes del hermano mayor (cf. Lc 15,25-32) y de los obreros celosos (cf. Mt 20,1-16). Más aún, significa valorar más las leyes y los mandamientos, creados para el hombre y no al contrario (cf. Mc 2,27). En este sentido, el arrepentimiento debido, las obras y los esfuerzos humanos adquieren un sentido más profundo, no como precio de la invendible salvación, realizada por Cristo en la cruz gratuitamente, sino como respuesta a Aquel que nos amó primero y nos salvó con el precio de su sangre inocente, cuando aún estábamos sin fuerzas (cf. Rm 5,6). El primer deber de la Iglesia no es distribuir condenas o anatemas sino proclamar la misericordia de Dios, de llamar a la conversión y de conducir a todos los hombres a la salvación del Señor (cf. Jn 12,44-50)”.

Ideológico es el que piensa, el que estudia, el teólogo, el filósofo, la religión del Logos se reduce a un conjunto de sentimientos, de pura ternura: aquí estamos en el ámnbito de la Evangelii Gaudium, números 194, 231 a 233: la realidad es superior a la idea, las ideas no son el resultado de captaciones de la realidad, palabras mentales intencionales, resultado de la asimilación del intelecto a la realidad, de su actualización por el ser y la forma de lo captado, no es que “intelligere, quo dita se habet ad intellectum in acto sicut ese ad ens in acto” (Santo Tomás de Aquino, Summa Theologica, I, q.34, ad. 2), es que la realidad y las ideas están divorciadas, estas nop se deben poner como pantallas que no dejen ver; en el 194, dice que el Evangelio es una declaración de favor a los pobres, que eso es tan indiscutible que no cabe que se oscurezca con teología, ideología, quise decir. Y, en 231 a 233, se llena la boca criticando al “estéril” nominalismo, cuando lo que él está afirmando es nominalismo y gnosticismo puros, pero sobre su gnosticismo volveré ahora, porque es muy fuerte en este discurso. Porque conviene destacar con todo el acento, con que pueda resaltarse, este ataque sin cuartel a la moral y a la misericordia divina. Es una clara declaración de adscripción luterana: Dios perdona a todos, en eso consiste su misericordia, no importa si se arrepienten o no o si están, de hecho, en una situación continua y continuada de pecado, que no “objetiva” ni “subjetiva”, sino por su propia voluntad, pues no se puede estar en pecado, sino por voluntad propia y lo de la responsabilidad, según los casos individuales, que lo juzgue Dios. A según, si señalas el pecado, eres un “hermano mayor”, el del Hijo Pródigo, que no aceptas la misericordia del padre, como si ésta no hubiera estado precedida del retorno del hijo y de su declaración de dolor de corazón y profundo propósito de enmienda: “he pecado contra el Cielo y contra Ti, no soy digno de ser llamado hijo tuyo”… ¿Qué, cree que le va a meter el escamoteo a quién? Sólo a la prensa anticristiana, Carlos Julio, sólo a la prensa anticristiana…

Pero el discurso de Franc, como dije antes, toma claras derivas gnósticas, él no puede evitarlo, aunque sea en unas pocas palabras, sin ocasión, como mandaba San Pablo respecto del Evangelio (II Timoteo 4,2), tiene que meter de gnosticismo, en el discurso que sea. Así, dejó esta pequeña perla, con la que introducirá males mayores, un poco más adelante: “Para todos nosotros, la palabra «familia» no suena lo mismo que antes”. La familia, cualquier realidad, tiene que poder verse como plastilina, en las manos de quien declaro la guerra a la realidad y a su Autor. Si Franc habla así todo el tiempo, tenemos que temblar.

Tema number 3, la división de la Iglesia y el poliedro

En la audiencia de este miércoles, con ocasión de los 50 años del documento Nostra Aetate, que, seguramente, de todo lo salido del Concilio Vaticano II, es el que más reclama que la Iglesia abandone las “políticas pastorales” en él contenido (si bien tiene aspectos muy valiosos y no es contrario a la Fe Católica, claro), en la audiencia de ayer, primer miércoles después del fulano sínodo, Franc dio un discurso muy bonito sobre la unidad de toda la humanidad y sobre cómo ahora los cristianos sí reconocemos nuestras raíces judías y de cómo hemos venido de ser enemigos a hermanos. Lindo, muy conforme con la revolución de la ternura. Pero hubo algo más que inquietante, si lo dicho ya no lo es bastante. Aseguró que toda la humanidad es parte de la Iglesia, algo nunca antes oído: “El Señor desea que todos los hombres se reconozcan hermanos y vivan como tales, formando la gran familia humana en la armonía de la diversidad” (https://www.aciprensa.com/noticias/que-relacion-deben-tener-la-iglesia-y-las-diversas-religiones-el-papa-lo-explica-44961/). Para Francisco, la Iglesia es un poliedro, en el que caben los fundamentalistas pentecostales, sin aceptar la plenitud de la Fe, en el que caben los comunistas, la imagen que escoge es el poliedro, puesto que un círculo, por ejemplo, da la idea de uniformidad y eso es errado: la diversidad es deseable en sí misma y, a partir de ella, se produce la unidad, como en un poliedro, así dijo el 2 agosto del 2014 a los pentecostales de Caserta, Italia (http://magister.blogautore.espresso.repubblica.it/2014/08/02/a-caserta-papa-francesco-e-piaciuto-ma-nel-resto-del-mondo-pentecostale-no/). Aquí ha extendido la invitación a toda la humanidad. Ojo, esto es gnosticismo internacionalista puro. Es más, en la Laudato si incurre en él, cuando propugna el gobierno mundial, que debe anular las soberanías nacionales, que debe forzar la aceptación de las medidas ecologistas a las sociedades particulares, anulando la naturaleza política del hombre (nn. 169 y ss.). Benedicto XVI, ingenuamente, propuso una autoridad mundial, sin la anulación de la soberanía; esto es diferente, esto es algo como salido del Council on Foreign Relations, esa punta de lanza del internacionalismo anglo-gringo, DEL QUE SALE EL WORLD COUNCIL OF CHURCHES, criatura de Rockefeller, para lograr la dominación mundial, la alineación de los cristianos en el proyecto. Una autoridad “política” (de poder temporal) mundial y una religión mundial: y todo dicho formalmente por un papa, por un solo papa, ¿quién lo iba a decir?

En este marco, coloquemos estas palabras dirigidas a los padres en la clausura del sínodo:

“Y –más allá de las cuestiones dogmáticas claramente definidas por el Magisterio de la Iglesia– hemos visto también que lo que parece normal para un obispo de un continente, puede resultar extraño, casi como un escándalo, para el obispo de otro continente; lo que se considera violación de un derecho en una sociedad, puede ser un precepto obvio e intangible en otra; lo que para algunos es libertad de conciencia, para otros puede parecer simplemente confusión. En realidad, las culturas son muy diferentes entre sí y todo principio general necesita ser inculturado si quiere ser observado y aplicado. El Sínodo de 1985, que celebraba el vigésimo aniversario de la clausura del Concilio Vaticano II, habló de la inculturación como «una íntima transformación de los auténticos valores culturales por su integración en el cristianismo y la radicación del cristianismo en todas las culturas humanas».  Para la Iglesia, en realidad, concluir el Sínodo significa volver verdaderamente a «caminar juntos» para llevar a todas las partes del mundo, a cada Diócesis, a cada comunidad y a cada situación la luz del Evangelio, el abrazo de la Iglesia y el amparo de la misericordia de Dios”.

Espectacular, el mundo al revés, con el mayor descaro: cuando la Iglesia dice “inculturar los principios en todas las culturas”, se supone que se trata de que ellos quedan, en su esencia, inalterados, porque son inalterables; el campeón coge y tuerce y dice que, dado que el relativismo cultural es verdadero, entonces los principios significan SUSTANCIALMENTE cosas distintas en diferentes partes del mundo… y eso es “inculturación”. Y esto es un ataque a Jesucristo y a su Iglesia, llevado adelante con total astucia. No sólo porque la idea, como dijo el 17 de octubre, es dividir a la Iglesia, convertirla en cadáver que se coman los buitres (“Donde esté el cadáver, allí se reunirán los buitres”). No. Es un asunto más soterrado, más subrepticio, más sutil. La filosofía griega es el arma intelectual por excelencia en el que fue formulado el dogma cristiano y, con toda seguridad, sin temor a equivocarme, no hay en ninguna otra cultura un instrumento remotamente parecido para tal fin. Para nuestra inteligencia, los términos de esa filosofía perennis son ineludibles. Eso es el fondo de una de las enseñanzas fundamentales de la Fides et Ratio, de Juan Pablo II. Eso es una parte central de que Jesús viniera en la PLENITUD DE LOS TIEMPOS, aparte de Roma, su PAZ, su derecho, la maduración de la religión judía, expresada en los libros del Eclesiástico y de la sabiduría y en la escuela de filón, etc. Este hombre quiere destruir ese acervo tan fundamental. No es poca cosa cuando hablan de cambiar el lenguaje de la Fe; es mayor cuando hablan de cambiar el intellectus fidei. Básicamente, eso fue lo que le dijo a Spadaro (de La Civiltá Cattollica) en aquella entrevista en septiembre de 2013, que la Iglesia debía abandonar su antropología, el tomismo, “para volver a ser genial”; y miren lo que dice en la Evangelii Gaudium, 116-117, este antioccidentalismo, típico marxista, gnóstico, sobre todo, hispanoamericano:

“En estos dos milenios de cristianismo, innumerable cantidad de pueblos han recibido la gracia de la fe, la han hecho florecer en su vida cotidiana y la han transmitido según sus modos culturales propios. Cuando una comunidad acoge el anuncio de la salvación, el Espíritu Santo fecunda su cultura con la fuerza transformadora del Evangelio. De modo que, como podemos ver en la historia de la Iglesia, el cristianismo no tiene un único modo cultural, sino que, «permaneciendo plenamente uno mismo, en total fidelidad al anuncio evangélico y a la tradición eclesial, llevará consigo también el rostro de tantas culturas y de tantos pueblos en que ha sido acogido y arraigado». En los distintos pueblos, que experimentan el don de Dios según su propia cultura, la Iglesia expresa su genuina catolicidad y muestra «la belleza de este rostro pluriforme». En las manifestaciones cristianas de un pueblo evangelizado, el Espíritu Santo embellece a la Iglesia, mostrándole nuevos aspectos de la Revelación y regalándole un nuevo rostro. En la inculturación, la Iglesia «introduce a los pueblos con sus culturas en su misma comunidad», porque «toda cultura propone valores y formas positivas que pueden enriquecer la manera de anunciar, concebir y vivir el Evangelio», Así, «la Iglesia, asumiendo los valores de las diversas culturas, se hace “sponsa ornata monilibus suis”, “la novia que se adorna con sus joyas” (cf. Is 61,10)» […]. No haría justicia a la lógica de la encarnación pensar en un cristianismo monocultural y monocorde. Si bien es verdad que algunas culturas han estado estrechamente ligadas a la predicación del Evangelio y al desarrollo de un pensamiento cristiano, el mensaje revelado no se identifica con ninguna de ellas y tiene un contenido transcultural. Por ello, en la evangelización de nuevas culturas o de culturas que no han acogido la predicación cristiana, no es indispensable imponer una determinada forma cultural, por más bella y antigua que sea, junto con la propuesta del Evangelio. El mensaje que anunciamos siempre tiene algún ropaje cultural, pero a veces en la Iglesia caemos en la vanidosa sacralización de la propia cultura, con lo cual podemos mostrar más fanatismo que auténtico fervor evangelizador”.

Podemos recibir y ensanchar, es verdad, con aportes de otras culturas. Pero eso es una cosa y otra muy distinta es la afirmación de la Iglesia “amerindia”, de la teología “indigenista”, que, en vez de asumir los símbolos indios y traducirlos al cristiano, como hizo la propia Madre de Dios en Guadalupe, busca ahogar el contenido de la Fe en animismos indoamericanos, en pachamama y demás temas del comunismo iberoamericano contemporáneo, del que Franc es una gran figura… Casi confiesa que éste sea el objetivo de la jugada: “Los Obispos de Oceanía pidieron que allí la Iglesia «desarrolle una comprensión y una presentación de la verdad de Cristo que arranque de las tradiciones y culturas de la región», e instaron «a todos los misioneros a operar en armonía con los cristianos indígenas para asegurar que la fe y la vida de la Iglesia se expresen en formas legítimas adecuadas a cada cultura»” (EG, 118).

La Iglesia, pobre: atomizada, despojada de su herencia, de su modo de comprenderse, de su sabiduría providencial, mezclada con todos los que no son ella, mezclada con cosas muy inferiores, diluida en un gobierno totalitario mundial… en nombre de tiranos modernos…

***

La situación es de la mayor gravedad. Están en juego la moral, la familia y la existencia misma de la Iglesia. No nos podemos quedar de brazos cruzados. Esto es un ataque mucho mayor que un mero sínodo contra la familia; es una guerra total; y han tomado la ciudadela, de hecho, desde ella luchan, en ella, penetran en el santuario de la Ciudad. REBELARSE NO ES UNA MERA ALTERNATIVA, ES UNA NECESIDAD, ES ALGO QUE NOS PIDE LA ESENCIA, QUE NOS ORDENA EL CREADOR, EL SALVADOR Y SU ESPOSA…

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