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Monthly Archives: octubre 2015

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Juez y parte, el triunfo del novador: Francisco al final del sínodo

De arriba abajo, toda la Iglesia está bajo intento de exterminio

La revolución de la ternura, cuidado, puede enternecerte hasta la muerte

La revolución de la ternura, cuidado, puede enternecerte hasta la muerte

El sínodo contra la familia terminó. Según Francisco, para quien las ideas son un pecado, en sí mismas, para quien pensar e investigar racionalmente es malo, desde esa finalización, ya él (y unos hipotéticos “otros”, habló en plural), luego del mismo, no “volvería a sentir” del mismo modo a la familia, “la palabra «familia» no suena lo mismo que antes”. Se ha logrado un gran objetivo, la familia ha sido fundada nuevamente, ahora sobre las bases nuevas, las que no son “arcaicas”. Es muy conveniente acudir a la expresión de sus sentimientos, sobre todo porque, en la “Revolución de la Ternura” (como se atrevió a decir, nada más y nada menos que en Cuba; vid. https://www.aciprensa.com/noticias/papa-francisco-desafia-a-cuba-a-vivir-la-revolucion-de-la-ternura-como-la-virgen-maria-93338/; por eso, hasta le sacaron este libro: http://www.edmilenio.com/ESP/llibre_milenio2.asp?id=14&id_llibre=589), los sentimientos son lo crucial, de ellos depende todo, puede que hasta sean la realidad misma. La ventaja es que Franc nos ha dejado sus sentimientos, lo que él piensa, perdón, siente, luego del sínodo; se vertió por completo hacia afuera, el pasado sábado: qué espectáculo, qué grande, un papa hablando así de sus bellos sentimientos, incluso cuando la molestia es visible. Aunque no se engañen como Roberto De Mattei (sobre quien hablaré más abajo), Franc no se puso bravo por haber perdido nada. Él se enfada cuando le viene a los sentimientos, como en la película Intensamente-Inside Out, de Disney-Pixar, la consideración de los avinagrados, cuenta-cuentas-del-Rosario, no tierno, doctores de la Ley, fariseos, ridículos, débiles de corazón, que viven en torres de marfil, autorreferentes, que no van a las periferias, autocomplacidos, católicos verdaderos (a secas, sin etiquetas), juntamente con los “tradicionalistas” y los “conservadores”, así sean sus defensores acérrimos, porque lo son del papado, tan odiado por Franc…

Pero, bueno, el otro día, estaba discutiendo con uno de esos “papistas” o, más bien, francisquistas-franc-cisc-ónicos (papista soy yo), de los que lo aman “porque él sí va a cambiar todo”. El esperanzado me advirtió que no criticara a Franc delante de él… Para mí la respuesta fue muy fácil: a Franc no hay que criticarlo, hay que citarlo. Vamos a hacerlo, vamos a citarlo, él sólo se echa tierra. Ahora, eso no quiere decir que no lo comente, pero, sobre todo, que no ponga sus palabras en contexto, en relación con otras cosas que ha dicho, muy especialmente, en la Evangelii Gaudium, en la que puso sus planes, que se han venido a entender mejor, a medida que se han desplegado. Vamos, vamos a contemplar a Franc-ki, echándose tierra… o, en los parámetros de mi referido interlocutor, a que se ponga a “cambiar todo”, a luchar con Cristo…

Su gran discurso del 24 de octubre cogió calor cuando se acercó al fuego de la pregunta clave: “Mientras seguía los trabajos del Sínodo, me he preguntado: ¿Qué significará para la Iglesia concluir este Sínodo dedicado a la familia?” That is the question, ésa es la pregunta, el problema. ¿Qué ha significado todo esto?

Su respuesta comienza con una confesión, que puedo calificar de introductoria, porque se refiere en general a lo logrado; después se referirá a las dificultades y a los logros concretos y lo que se ha de desear para la Iglesia de ahora en adelante. Éstas son sus palabras:

“[Seguramente:] Seguramente no significa que se hayan encontrado soluciones exhaustivas a todas las dificultades y dudas que desafían y amenazan a la familia”; no, eso no se logró ni siquiera se buscó, como queda claro cuando se ve qué es lo que dice que sí se logró, en concreto. No se logró, siquiera, evitar la más poderosa amenaza actual venida de la Iglesia, su redefinición, a través de tramoyas como la de las últimas tres semanas. Franc-cisco dice, sin embargo, qué sí cree él que se logró: “se han puesto dichas dificultades y dudas a la luz de la fe, se han examinado atentamente, se han afrontado sin miedo y sin esconder la cabeza bajo tierra”. Eso lo dice en este principio, pero, más adelante en el discurso amplía el concepto: “Significa [lo hecho en el sínodo] haber instado a todos a comprender la importancia de la institución de la familia y del matrimonio entre un hombre y una mujer, fundado sobre la unidad y la indisolubilidad, y apreciarla como la base fundamental de la sociedad y de la vida humana. Significa haber tratado de ver y leer la realidad o, mejor dicho, las realidades de hoy con los ojos de Dios, para encender e iluminar con la llama de la fe los corazones de los hombres, en un momento histórico de desaliento y de crisis social, económica, moral y de predominio de la negatividad”. Es decir, él parece entender lo que significa la familia o, al menos, a la manera como los incontinentes entienden el bien moral, según el libro VII de la Ética a Nicómaco: como un borracho que recita los versos de Empédocles entiende dichos versos. Define a la familia con defectos, aunque suficientemente bien como para que nos alarmemos de alguien que sabe lo que dice e intenta lo que declara, incluso aquí mismo: la familia es célula de la sociedad, de la que depende el hombre mismo, fundada sobre el amor conyugal, que debe ser unitivo totalmente de los cónyuges, institucional e indisoluble. Lo defectuoso es que no nombra para nada la fecundidad, que hasta Platón, un pagano, tenía tan clara (El Banquete, Leyes VIII).

Une a eso una comprensión de los sacramentos, de la relación de Cristo y su Cuerpo Místico, de la eucaristía y de la Cruz; y queda un cuadro bastante perturbador. Piénsenlo, Kasper, por ejemplo, un viejo. Ha estado en contacto con todas las fuentes de la asombrosamente consistente historia de la Iglesia, de sus fundamentos históricos, de las profecías, los milagros, los argumentos racionales, su defensa por los padres, todas la solidez del asentamiento de los textos de los evangelios y demás libros, la estabilidad de la Iglesia, su fecundidad, sus tesoros, las profecías evangélicas cumplidas, la enorme masa de evidencia sobre la verdad de cada una de las proposiciones de la Fe y de cada rasgo de la verdad de la Historia Sagrada. Todo, es inmenso. Todo eso… y ese malvado todavía es un anticristiano tan bravo, haciendo el papel de infiltrado por más de 50 años. Es demasiado. Lo mismo sucede con Daneels o con Wuerl, quien, en los 80, era tenido por un campeón d la ortodoxia en los Estados Unidos: así llegó a obispo y, desde ese atalaya lo que ha hecho es combatir la Fe… Lo más terrible es que se diga que se vio al matrimonio a la luz del Evangelio, cuando lo que se hizo fue tomar al sexo desatado, ése del que Reich, Nietzsche, Santo Tomás y Platón dicen que causa ceguera espiritual, para ponerlo contra el matrimonio y el Evangelio, a lo Reich y Nietzsche…

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En la Independencia, nuestros obispos le dan una clase a Francisco, Kasper and co.

Un admirable espíritu católico primaba en el país

La Mafia de San Gallo, tiene el objetivo a la mano: destruir la Iglesia

La Mafia de San Gallo, tiene el objetivo a la mano: destruir la Iglesia

Adelante la Fe le ha publicado un tremendo artículo, un artículo esencial, en sentido estricto, con todo rigor, sin exageraciones ni grandilocuencia ocasional, a John Vennari, el incansable compañero del Padre Grüner y de Chriss Ferrara en Fátima tv: El programa destructivo que Francisco está preparado para imponerse a través de la descentralización (http://www.adelantelafe.com/el-desmantelamiento-la-reestructuracion-de-la-iglesia-por-medio-de-la-sinodalidad/). En él, el católico tradicionalista (SSPX, de hecho, por lo que creo que hay que tomar algunas afirmaciones, de las que me desmarco, con cuidado) narra cómo, desde hace mucho tiempo, el grupo, “la mafia San Galo”, compuesta por Martini, Daneels, Murphy O’Connor, Bergoglio, Lehmann, Kasper, Quinn y varios más (cuya existencia fue confirmada incluso por la conferencia episcopal de Suiza, como relata LifeSiteNews: YYTTRRERDTF), estuvo conspirando para tumbar a Benedicto XVI tomar el Papado (según contó públicamente el propio Daneels) y aplicar la receta de destrucción de la Iglesia diseñada por el último arzobispo nombrado, en un libro llamado The Reform of the Papacy.

Monseñor Francisco Ibarra, primer arzobispo de Venezuela

Monseñor Francisco Ibarra, primer arzobispo de Venezuela

La idea era destruir a la Iglesia mediante la neutralización del Servicio Primacial de Unidad que ejerce el sucesor de Pedro en la Sede de su Martirio; dar autonomía a las conferencias episcopales, “descentralizar”, dice Francisco en el documento Evangelii Gaudium, 16, 32 y 33, así como en el discurso del 17 de octubre pasado, que pronunció con ocasión del 50 aniversario del Sínodo. La idea es acabar con la universalidad de la Iglesia y dar la posibilidad de derivas morales y doctrinales disímiles, produciendo un alejamiento continuo de las iglesias nacionales, mientras todo esto se hace más tragable para cismáticos y herejes “ortodoxos”, anglicanos y demás protestantes. Francisco ha expresado su adhesión al grupo en diversas oportunidades, como en la entrevista a Scalfari, recogida por Vennari; aunque también en la entrevista a Spadaro, de Civiltá Cattolica, ambas del último cuatrimestre del 2013. Pero hay más, aparte, claro, de declaraciones oficiales, como la “exhortación apostólica” y el discurso en pleno sínodo contra la familia. “En el libro The Reform of the Papacy del arzobispo John Quinn, publicado en 1999. Quinn aboga por: un aumento de la colegialidad y sinodalidad según los dictados propuestos por el cardenal Martini; mayor descentralización del gobierno de la Iglesia; participación de sacerdotes y seglares en la elección de los obispos; un proceso de elección de obispos similar al de la Iglesia oriental cismática y la Iglesia anglicana; más comunicación horizontal e internacionalización; mayor participación de los laicos, especialmente de las mujeres, en los puestos directivos de la Curia romana; un cambio en el papado en atención al ecumenismo (una de las razones que se esgrimen para ello es que, tanto anglicanos y evangélicos como ortodoxos encontrarían desalentadora una intromisión excesiva del papado en cuestiones doctrinales, pastorales y litúrgicas)”. Por esta vía, como es claro del evento ése que se ha realizado en Roma en las últimas tres semanas, en el que se ha puesto a obispos de todo el mundo, secuestrados, a aparecer como que son conniventes en toda esta tramoya, por esta vía, se tratará de ordenar mujeres, casar homosexuales, decir que todos los cristianos, sin condiciones, forman un solo cuerpo, salvo los católicos ortodoxos de verdad, que los sacramentos son meros símbolos, que no hay pecado, etc…. Hasta que no hay Dios trascendente, que todo creyente en algo semejante a una divinidad (como los hindúes, budistas, taoístas, sintoístas, animistas de todos los cuños, teósofos y demás) es parte de la Iglesia, etc., ahora sí.

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Cuando los obispos ejercían su autoridad y la maldad era perseguida sin cuartel

Desde la extraña época en que bendicen a Sodoma

Don Mario Briceño Iragorry, un verdadero historiador de la verdad, a pesar de la persecución medernista y el odio antihispano

Don Mario Briceño Iragorry, un verdadero historiador de la verdad, a pesar de la persecución medernista y el odio antihispano

Preparando un artículo sobre la colonia y la educación en Venezuela en su período de formación, me encontré con este texto del Séptimo de los Tapices de Historia Patria, de don Mario Briceño Iragorry. Qué contraste tan espectacular: obispos excomulgando, obispos mandando a que concubinos se muden de parte de la ciudad, como los maestros separando a los compinchitos, obispos mandando a azotar a mujeres adúlteras, Bolívar, el librepensador, invocando la autoridad episcopal… y un historiador, un gran historiador,  presentando esto como causa de orgullo cívico… Qué contraste con éstos que están en Roma ahorita ponderando las bondades de la homosexualidad, el valor del concubinato, la comunión de los adúlteros, la disolución de la Iglesia. Los dejo con Don Mario, recuerden, está hablando de los siglos XVII y XVIII:

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“Donde esté el cadáver, allí se reunirán los buitres”

Los buitres sacaron la cabeza, en el próximo cónclave, no la podrán esconder

Los buitres de Daneels-Kasper-Martini, de San Gallo, sacaron la cabeza, como con las intelligentsias traicioneras, ya no tendrán dónde esconderlas [esta imagen la tomé de googloe images, por casualidad, decía que era del blog in-exspectationes.blogspot.com, de Flavio Infante]

Los buitres de Daneels-Kasper-Martini, de San Gallo, sacaron la cabeza, como con las intelligentsias traicioneras, ya no tendrán dónde esconderlas [esta imagen la tomé de googloe images, por casualidad, decía que era del blog in-exspectationes.blogspot.com, de Flavio Infante]

“Hoy no es que haya contestación o, incluso, debilidad de la autoridad ante los desafueros. Hoy la autoridad se ha corrompido. Hoy, el obispo de Roma no se llama Papa, dice que él no es la cabeza de la Iglesia, pero impone su visión de la disgregación del Cuerpo Místico, como si fuese cadáver, del que el Espíritu hizo defección, al que le cortaron la Cabeza, que es la Vida” (El obispo de Roma tiene un ministerio para homosexuales en su diócesis). El texto citado es mío, lo confieso, es un grito de dolor lanzado en estos días. Pero es un dolor en la esperanza. Cuando se muere una persona santa o un gran amigo o un familiar, una persona de Fe llora, se duele profundamente. No es que no tenga esperanza, es que el ser querido se fue, se fue “muy lejos”, se fue a un sitio con el que, mientras dure la vida en esta Tierra, no podrá comunicarse de manera natural. ¿Qué se hace ante el mal? Dolerse, es la respuesta virtuosa, porque amar al bien es virtuoso y el mal es una separación respecto de él. El fin del dolor sería el fin del amor y eso no es una opción. La respuesta ante el dolor, entonces, es la virtud, la Fe y la Esperanza, como en el Libro de la Sabiduría: “El justo, aunque tenga un fin prematuro, gozará del reposo. La vejez honorable no consiste en vivir mucho tiempo ni se mide por el número de años: los cabellos blancos del hombre son la prudencia, y la edad madura, una vida intachable” (IV,7-9). Uno se alegra por la vida buena del amigo, por la Misericordia de Dios que nos salva, por el premio, propter retributionem; pero se duele por la partida: ¡¡¡Jesús se estremeció y lloró por la muerte de Lázaro!!!; ¡y eso que, desde que le avisaron de la enfermedad, Él obró para dejar que todo sucediera como sucedió, ¡¡¡para que se manifestara en Él la Misericordia, el Plan salvador, su señorío sobre la vida!!!! Entonces, la Iglesia triunfará, pero el dolor es bravo. La Iglesia quiere suicidarse, su representante, el Vicario de Cristo, quiere matar a la Iglesia… Qué gran mal, qué gran dolor…

***

En el discurso del sábado en la celebración de los 50 años del sínodo, todo quedó claro (http://www.aica.org/20289-el-papa-francisco-presidio-0-aniversario-del-sinodo.html). Ya estamos de lleno en los planes, no de Dios, no en los que se cumplen mediante la Cruz de Jesús (Isaías LIII,11), sino de la tiranía mundial totalitario-diabólica… La Iglesia, según él, ya es una muerta, ya él la mató. Ahora queda que el cadáver se disgregue, que se haga polvo y que sea comido por los gusanos. Ya se han reunido los buitres. Están todos en Roma, quieren comer carroña: unos con sotana, otros con micrófonos, otros con chequeras, otros con armas de destrucción masiva, muchos con boinas rojas… La profecía está por cumplirse…

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El esencialismo, como corriente filosófica que atraviesa los siglos, VI

Fenomenología y f. realista, tradición fundamental del siglo XX

Husserl, padre de la fenomenología, con Edith Stein (luego: Santa Teresa Benedicta de la Cruz). Husserl le abrió una brecha de infinito a Stein, esa brecha se hizo horizonte con Santa Teresa de Jesús

Husserl, padre de la fenomenología, con Edith Stein (luego: Santa Teresa Benedicta de la Cruz). Husserl le abrió una brecha de infinito a Stein; esa brecha se hizo horizonte con Santa Teresa de Jesús

Contenido

I.- Una tradición que quiere superar la modernidad, pero aceptando todos sus condicionamientos

II.- El origen de la fenomenología: Edmund Husserl y sus “reducciones”

  1. A) El sentido de las “reducciones”
  2. B) las reducciones mismas, en acción
  3. C) Observaciones

III.- El giro “realista” de la fenomenología

  1. A) Reinach, el campeón de las esencias, la intuición que usa de la reducción psicológica
  2. B) Análisis crítico

IV.- La génesis del esencialismo del profesor Josef Seifert y el valor de su filosofía

 

I.- Una tradición que quiere superar la modernidad, pero aceptando todos sus condicionamientos

Es muy importante, para cerrar esta serie, ver el origen de otro esencialismo, el del profesor Josef Seifert. Este estudio nos lleva a indagar sobre una gran tradición del siglo XX, tanto en la filosofía general, como en el pensamiento cristiano. La etiología de la doctrina de Seifert posee, digamos así, tres etapas. Dietrich Von Hildebrand, maestro de Seifert, simboliza dos de ellas. En primer lugar, la moderna, en la que destacan las influencias de Descartes, Kant, Hegel, Brentano, Husserl, Scheler. Donde pueden verse claras influencias tanto nominalistas como inmanentistas e idealistas. En Husserl y Brentano hay, sin embrago, una pequeña reacción y Brentano, por ejemplo, trata de recuperar la intencionalidad de los siglos pasados, aunque en versiones cercanas a Duns Scoto, más que a Santo Tomás, de una manera, por tanto, cercana a Wolff y, en consecuencia, a Suárez, al esencialismo, ya en su veta modernista, inmanentista, incluso. En este cuadro, destacan, por tanto, el desprecio del mundo material, el desecho del mismo, en cuanto objeto de una teoría que se precie de tal, la necesidad de demostración de su existencia; la creencia correspondiente en que la filosofía consiste en ideas o mundos ideales; el consecuente dualismo, tanto metafísico como antropológico; el estimar que la ética se refiere a valores fuera de este mundo y que las pasiones humanas y la búsqueda de sentido final y, por tanto, la prudencia, como virtud que busca y endereza los medios hacia ese fin trascendente, sean inmorales, por contrarias al valor y egoístas. Pero Von Hildebrand, maestro de Seifert, siguiendo a Reinach se lanzó por el lado de la fenomenología realista, que trata sobre esencias puras y no sobre contenidos de conciencia, aunque todavía conserva fuerte influencia del inmanentismo y el nominalismo. Cuando Seifert, siendo él mismo, por su investigación de la verdad, el origen de su propia tercera etapa, abandone o le pase la epoché a las reducciones de Husserl, en nombre de la intuición cartesiana, todavía quedará fuertemente inscrita en él ese hábito intelectual, contrario al ser sensible, a la realidad, a la formalidad de lo concreto, a la verdad sobre el orden divino en lo concreto.

II.- El origen de la fenomenología: Edmund Husserl y sus “reducciones”

A) El sentido de las “reducciones”

En el “intencionalismo” de Brentano hay un giro importante, porque señala que la investigación debe dirigirse a los objetos a los que tienden, a los que se refieren, los actos de nuestra mente. En eso consiste la fenomenología, en un poner entre paréntesis todo lo que no sea el objeto mental a estudiar, de manera que se evite el psicologismo y se logre un verdadero “objetivismo”. Esas puestas entre paréntesis son llamadas reducciones por Husserl.

Para entender a Husserl, pues, hay que entender el sentido de estas reducciones. Para eso, a su vez, hay que situarlas en la historia de la filosofía. Husserl tiene en frente a Kant, el esquema de las capacidades humanas del Rector de la universidad de Königsberg; también tiene presente a Descartes, en el lado positivo, es decir, como influencia que se acepta si bien interpretado como un idealista absoluto (muy probablemente o, al menos, eso es lo que le reprocharon sus estudiantes “realistas”); tiene a Hume, en lo que toca a la interpretación de la experiencia sensible, que es meramente tal, pero nos da en efecto al mundo; y tiene, en el lado negativo al propio Kant, a la parte “dialéctica”-anti razón [y anti-conocimiento, en general], de su Crítica, y a todos los que aseguran que no hay conocimiento, sino condicionamientos psicológicos [mayormente, materialistas].

Así, entender a Husserl requiere de conocer, aunque sea, el esquema de las capacidades cognoscitivas que Kant coloca en su Crítica de la razón pura. Con poca aplicación del método platónico de estudio del alma (La República, libro IV; cfr. De Anima, III), Kant coloca su esquema. Sin embargo, no ignora completamente el método, cuando dice que las categorías de la “espontaneidad de las ideas” o intelecto no pueden venir de la sensibilidad (de ahí que llame “espontaneidad” al intelecto), pues lo sensible es ininteligible, muestra que entre el objeto, por un lado, y la capacidad y sus actos, por el otro, debe mediar una proporción; igualmente lo hace, cuando dice que sus esquemas de la imaginación, tienen que ser intelectivos, ya que van a compatibilizar los datos sensibles y las ideas del intelecto: tienen que alcanzar la naturaleza de lo más alto, porque, si no llegan ahí, ¿cómo harían su trabajo? Husserl pretende abrir el campo para un análisis de la conciencia que no sea un mero esquema, como el de Kant, sino que sea más abierto; y, sin embargo, en lo básico, acepta al “königsbergués” [regiomontano]: sus reducciones tendrán por ámbito lo sensible, el intelecto (yo empírico, fenoménico, objeto) y el yo trascendental.

Entonces, ver el esquema de Kant es esencial, como punto previo: a) todo empieza por la sensibilidad, que es, en cuanto a su naturaleza, como la interpretó Hume, pura sensibilidad; en cuanto a su alcance: incapaz de darnos el mundo tal cual es, o nos lo da de un modo que está adulterado, es sólo “así para mí” o no es así de ningún modo… o, en el mejor de los casos, no puedo saber si es realmente así o no. Ella se divide en los sentidos externos, los cinco, que son receptividad pasiva, de los datos, según su modo, es decir, adulterados como ya expliqué. Ahora, esos datos de los sentidos externos, son un caos, un desorden que requiere de conformación: eso es el trabajo de los sentidos internos o formas de la sensibilidad, el espacio y el tiempo, interpretados, a la newtoniana, como absolutos independientes de lo temporal y lo ubicado y extenso, pero con el añadido de que son, evidentemente, inmanentes, no dimensiones reales, sino de la conciencia. Ellos fundan la geometría, el espacio, y la aritmética, [sorpresivamente] el tiempo; así como la física pura a priori, es decir, independiente de la experiencia.

b) Por encima de la sensibilidad, está la inteligencia, que es una especie de caja de ideas genéricas, en las que se subsumen los fenómenos sensibles, los datos de la sensibilidad ya conformados. Esa subsunción da lugar a la síntesis del Yo-pienso [cartesiano]; y, en cuanto consciente, es la unidad de apercepción. Eso es el objeto del conocimiento: sin los datos sensibles, las ideas son cáscaras, conchas, vacías; los fenómenos son puras subjetividades, si no se subsumen. Pero, además, eso es el conocimiento mismo, que es una gran tautología: se conoce el objeto del conocimiento, NO, POR EJEMPLO, EL SER.

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¿Destruir a la Iglesia por la modernidad? El sínodo contra la familia de Francisco

¿Pero qué ofrece ésta, si no totalitarismo y genocidio?

Una imagen que significa el momento presente: la jerarquía actual tratando de afiliar la Iglesia a la revolución modernista... en todas sus vertientes

Una imagen que significa el momento presente: la jerarquía actual tratando de afiliar la Iglesia a la revolución modernista… en todas sus vertientes

I.- La modernidad

El asunto se puede ver desde diversos puntos de vista, 1) desde una aséptica mirada a la historia del pensamiento, por ejemplo; 2) o desde la historia política de Occidente y su influencia planetaria; 3) o de su nefasta influencia en la religión. No importa desde dónde lo agarres, la modernidad, todas sus corrientes, sin excepción de una sola, está hecha de voluntad de poder gnóstica. Vamos verlo brevemente.

1) Descartes y su voluntad de dominio exacerbada, recogida en el Discurso del Método y en muchas de sus cartas, da la nota de la modernidad, una tradición que niega que lo sea, pero que lo es, efectivamente, que llega a su culmen cuando este pensador y, tras él, Kant, Condorcet, Hegel, Marx, Nietzsche decidieron que el hombre debía proclamar su propia apoteosis e instalar la religión de sí mismo, arrojando la verdad, el orden, a Dios, todo lo que suene a límite; en una palabra, cuando erigieron la religión del progreso. Eso, claro, viene del padre de todos, Guillermo de Ockham, para quien todo era un asunto de libertad como indeterminación absoluta y capacidad igualmente absoluta de la voluntad de autodeterminarse sin relación a nada fuera de sí ni a ninguna naturaleza o determinación esencial propia. Ahí, la moral es lo que diga el más fuerte, “dirigido” por una moral así. De Ockham a Hobbes, la diferencia es el tobogán que va de Dios-legislador al Leviatán; de Hobbes a Kant, el que va de Leviatán a la Voluntad humana; de ahí a Marx, el que va de una voluntad supuestamente racional al simple totalitarismo descarado ya…

2) En la historia política, la modernidad ha producido varios regímenes de gobierno, los más prominentes son el liberalismo, el comunismo y el nacional-socialismo. De éstos, el comunismo y el nacional-socialismo están justamente desprestigiados, con sus millones de muertos, fuera del vientre materno. El liberalismo, fuera de su asociación capitalista, goza de prestigio, incluso, entre algunos, en lo que a su aspecto económico se refiere. Bueno, que injusticia que, como forma de gobierno, este nefasto modo de tiranía y de hipocresía goce de buena salud hoy. La inspiración de la masacre de La Vendée, de las hambrunas de Irlanda, mediante las cuales el capitalismo británico acabó con millones de almas, en varias oportunidades, con la mayor crueldad, porque “el gobierno no debe intervenir”. Claro, no debe intervenir, debe erigirse en muro de contención, si se trata de favorecer a los plutócratas que controlan el gobierno de Inglaterra o los Estados Unidos, pero debe usarse como modo de abrir las barreras arancelarias de los países, a los que se los presiona hasta el cansancio para que permitan que las súper-empresas transnacionales puedan acabar con la industria nacional. O, si el caso fuera que un país con cierta capacidad de resistir, como China, la ejerciera, entonces vendrán, meterán opio de contrabando en el país y, cuando el gobierno trate de frenar la invasión maldita, vendrán los gobiernos, que no deben meterse nunca en economía, y harán las Guerras del Opio, para quebrar la resistencia. En la segunda Guerra Mundial, estas potencias buenas empujaron todo hasta la destrucción total de Japón y Alemania, para lograr la “rendición total”, que era el fin de los esfuerzos de guerra, según el pacto Churchill (buen muchacho él, santón del mundo contemporáneo) y Franklin Delano Roosevelt. Bombardearon ciudades alemanas y japonesas, destruyeron esos dos países hasta sus cimientos, lanzaron las bombas de Hiroshima y Nagasaki, mataron millones de civiles y prepararon el ascenso de la Unión Soviética y la Guerra Fría. Antes, Churchill impuso políticas leoninas a la Alemania de la posguerra, entre el 18 y el 20, produciendo una hambruna que mandó al otro mundo a centenares de miles de almas. Y toda esta gente, unos y otros y todos asociados, levantan el actual monstruo chino y la maquinaria del filicidio (aborto) y el parricidio (eutanasia), que se ha llevado a casi dos mil millones de personas, sólo en los últimos 40 años. No se diga nada de las drogas, de la destrucción de la familia, la promoción de la aberración, de la chabacanería (por ejemplo: la “música” moderno-africanoide, en todas sus corrientes, la discoteca, los modos modernos de diversión, la entronización del dios diversión, etc.), pare de contar. Claro, todo estop se resume en una palabra, en el rasgo común en el que conectan todos estos modos de “organización” política: totalitarismo, fenómeno moderno por excelencia.

3) En cuanto a la corrupción de la religión, sólo consideren qué puede pasar a la religión del Crucificado, del máximamente humilde, puesta a ser “interpretada” bajo el prisma de estas rebeliones de la soberbia exacerbada. Esto va más allá de lo que vio el papa Pío X, no se obtiene de aquí, apenas, la “suma de todas las herejías”, eso será para algún tonto que crea que se puede ser moderno, estrictamente tal, y cristiano. Los hay, es verdad, y para ellos vale lo que dice el papa Sarto. En realidad, quien entiende bien esto lo que es es un cínico infiltrado, no un hereje, es un ateo que se metió donde podía destruir más, no uno con errores doctrinales. La cuadratura del círculo, la religión nihilista, historicista, sentimentalista y pare de contar, religión y mil cosas que la contradicen…

II.- El modernismo católico y el sínodo contra la familia de Kasper y Francisco

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El obispo de Roma tiene un ministerio para homosexuales en su diócesis

Como saben, hoy, ese obispo, el papa, se llama Francisco

Francisco con la señora "Diego" y su "señora", en enero. Imagen divulgada juto antes del sínodo

Francisco con la señora “Diego” y su “señora”, en enero. Imagen divulgada juto antes del sínodo

La Iglesia, se apoya en la Tradición, la Iglesia es Tradición. Claro, la Santa Tradición es un concepto teológico, técnico, que tiene que ver con la asistencia del Espíritu, a través de las edades, a la Iglesia del Hijo, enviado por Éste y por el Padre (Juan, XIV,14-17.26, XVI,13-15). Pero es Tradición, no es ‘inspiración’ o algo parecido. Se trata de un transmitir, de un acervo, de un depósito inviolable, que se tiene que mantener inalterado, que es infalible, que va acumulando, a medida que la misma Fe ilumina la historia, que es Historia de la Salvación. Es una Tradición, porque Cristo estableció unas columnas y unas puertas, 12, para sostener y entrar a la Ciudad hecha por Dios, cuyo Templo es Dios mismo (Apocalipsis XXI). Nosotros, hoy, vivimos de un depósito que se entregó a los Doce y que ellos nos transmitieron a nosotros. Somos una Iglesia, porque Cristo la fundó Universal (Mateo XXVIII,19-20), somos una Iglesia, con una sola Fe, la recibida de los Apóstoles, un solo culto, una sucesión apostólica (catecismo de la Iglesia Católica, 815). Es una, “tiene un solo Señor; confiesa una sola fe, nace de un solo Bautismo, no forma más que un solo Cuerpo, vivificado por un solo Espíritu, orientado a una única esperanza (cfEf 4, 3-5) a cuyo término se superarán todas las divisiones” (Ibíd. 866), una sola Cabeza, un solo Esposo. Y esa Tradición viene de Dios: como nos enseña Clemente Romano, el cuarto Papa, tercer sucesor de San Pedro, en la Sede de su martirio: Clemente, en su Carta a los Corintios, hizo precisiones sobre la autoridad del Obispo de cada Iglesia. Así, en los nn. 39 a 45, atribuye el hecho de que haya jerarquía, Obispos, diáconos y presbíteros, a que fue establecida por Jesucristo. La jerarquía y la sucesión apostólica comienzan en Dios Padre, que envía a Jesús, que nombra a los apóstoles y establece la jerarquía; los apóstoles nombran a los obispos y demás miembros de la jerarquía, asegurados por el Espíritu Santo, según un orden, que es divino. La Tradición ilumina al mundo, porque es establecida por la Luz del mundo, que revela a Dios, su Esencia íntima, su amor salvador, su plan para la historia toda, para cada alma…

Es un dolor intenso. La Iglesia anda en una de suicidio. Cristo dijo que “las puertas del infierno no prevalecerán contra Ella” (Mateo, XVI,18). Pero ¿y el suicidio, podrá contra Ella? Nooo, Él también lo dijo: la parábola de la cizaña. Pero hoy en día, esa parábola se ha vuelto de cabeza: lo labriegos, los segadores, se han convertido en cizaña, el capataz de la hacienda se ha convertido en cizaña… La Iglesia es Tradición, transmisión, de generación en generación, como Dios mandó a Moisés e Israel. Entonces, la Iglesia, campo de trigo, de plantas buenas, que dan de comer, que son pan para el mundo, sustento, es invencible, hasta por la cizaña dentro de Ella… Pero la cizaña hace daño; y, si los labriegos y el capataz son cizaña… ¿qué le vamos a transmitir a nuestros hijos?

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