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La tiranía de la homo-phobia y la revolución de la irracionalidad, I

En su realismo mágico, no-argumentos convencen a todos

Platón y Aristóteles. Platón es un caso emblemático del personaje histórico que el lobby homosexual quiere presentar como uno de los suyos, para ganar respetabilidad, cuando fue un fuerte opositor de toda forma de sexo que no fuera la natural en un matrimonio como Dios manda

Platón y Aristóteles. Platón es un caso emblemático del personaje histórico que el lobby homosexual quiere presentar como uno de los suyos, para ganar respetabilidad, cuando fue un fuerte opositor de toda forma de sexo que no fuera la natural en un matrimonio como Dios manda

A mi ahijado, David, que Dios lo ilumine

Cirilo – Hola, Macrobio, desde aquella vez que hablamos de Homofobia, Misantropía [léanlo, éste es continuación de aquél] que no nos encontrábamos, ¿no? ¿Te acuerdas?

Macrobio – Por supuesto, Cirilo. Ese día sí estuvo buena la conversa, yo recuerdo eso de que los gemelos monocigóticos muestran que los argumentos “biologistas” de los del lobby que usa a los homosexuales como arietes son puras pamplinas: éste, que sería su mejor argumento, vuela por los aires, sólo un número que va, según los estudios, del 10 al 40 y dele % de los casos, cuando uno tiene tendencia homosexual, el otro también la tiene, ¿no? ¿Cómo sería genético, si números tan pequeños, explicables más por la educación común, observan la coincidencia?

C – Así mismo es.

M – Para mí, ese argumento es bastante inolvidable, pero todavía tengo muchas dudas.

C – ¿Sobre qué, sobre lo de la “homofobia”, en vez de ‘misantropía’?

M – No, chico, eso está más que claro, la palabra ‘homo-phobia’ es un neologismo estúpido lingüísticamente, un sinsentido, un invento de un estúpido que no sabe nada de griego ni de cómo llegaron las palabras del griego a las lenguas romances. Da lástima que la gente repita así, como lora, esa payasada. Sobre todo porque, como tú dijiste, nadie le tiene “miedo” (phobia) a nadie, de lo que se trataría sería de que eso es inmoral, punto. El problema lo tengo ahí.

C – ¿Dónde?

M – En dos cosas, en realidad. En que, según dijiste, eso no es un asunto de los homosexuales, sino de grupos diferentes, que usan alguna aspiración que pueda parecer de éstos, que pueda usarse para manipular a la sociedad, unos que quieren ejercer el gnosticismo. También que lo que dijiste de la inmoralidad de la homosexualidad todavía no la veo, es decir, tú parece que argumentaste concluyentemente, pero, de todos modos, no me convence.

C – Ay, Macrobio, sigues siendo un tipo interesante, con razón me gusta discutir contigo, porque te aprecio y me haces explicarme a la plenitud de mi capacidad. El otro día, escribí un artículo sobre cierto tema en el que tocaba este asunto: cómo las masas de hoy, más que nunca antes, son caldo de cultivo para una tiranía sin precedentes. Das argumentos concluyentes, irrefutables, y no los aceptan, por no ser lo que ven en la televisión; mientras que, en ésta, los bombardean de “no-argumentos”, de paja barata, y se la comen con sal y pimienta. Una vez, yo le dije a un alumno que, dadas unas premisas, la conclusión se seguía de manera necesaria, si se cumplían los requisitos de validez: el genio me respondió que eso era “MI VERDAD”; traté de hacerle ver que lo que decía era locura y no había manera de que entendiera. ¿Ves?, la tiranía ya puede hacer lo que quiera, la gente cree que la lógica y la matemática, por hablar de dos ámbitos de necesidad absoluta, que están al alcance de las masas, son asuntos de los que se puede disponer, que son “subjetivos”…

M – ¿O sea que me estás aplicando la receta a mí, Cirilo, yo soy uno de ésos?

C – Cálmate, compinche, la cosa es que yo creo que el otro día argumentamos concluyentemente y me dices que no te convence. Déjame acordarme: hablamos de la biología, lo de los gemelos, que ya tú nombraste y que no pones en discusión [porque, en verdad, es indiscutible]. Dijimos que ni ellos se lo creían y que,  por eso, lanzan argumentos de que el hombre tiene el poder sobre la materia y la naturaleza y, por tanto, puede tener “libertad” para violar la naturaleza y su cuerpo; que la “identidad de género” es un asunto de la conciencia y los sentimientos, sin cortapisas biológicos; que el sexo es un asunto biológico irrelevante; que es una mera construcción cultural (como si la cultura fuera una arbitrariedad sin sentido)…

M – Bueno, sí, ese día destrozamos estos argumentos que ellos aducen para justificarse, eso no lo pongo en duda. Eso no es lo que me inquieta, de hecho, es tontería: decir que, como manipulamos cosas naturales, todo lo natural es manipulable o que no hay orden natural es de una ingenuidad, de un candor, enternecedor, ¿no?, como si, porque yo puedo aliar metales o hacer que haya ciertas reacciones químicas, que cambien la composición de los materiales, yo pudiera también hacer que las reacciones se dieran de la manera que a mí me diera la gana y no como son, según la naturaleza de las cosas, eso que llaman “leyes”. O, también, como si, porque podemos comer pollo, entonces pudiéramos también cortarnos el brazo para calmar el hambre o porque nos parece que, como el sofá se ve mejor de ladito, el cuerpo se ve mejor siendo asimétrico: qué loco, ¿no?, qué argumento tan bárbaro, una especie de justificación inepta de la voluntad de poder: como puedo manipular, toda manipulación me es lícita…

C – ¡Bien dicho, Macrobio! Pero, entonces, ¿cuál es el problema?

M – El problema es que, destruir sus “justificaciones” no equivale a mostrar que la homosexualidad es mala, decir eso es un ad hominem, por más que ellos, todos y los más inteligentes de entre ellos y de entre los que los favorecen tengan mucho tiempo y hayan dedicado mucho esfuerzo al asunto, eso no quiere decir que se hayan dicho todos los argumentos posibles. La cosa es demostrar que la cosa es mala, no que el que la hace no la sabe justificar.

C – ¡¡¡Compañero y amigo, perdóname y una loa para ti!!! ¡Qué bárbaro, me siento un enano: venir a insultar a uno que es mejor que yo! Me merezco que me pongas una penitencia, man.

“Bueno, qué decir. Sabes los argumentos típicos: los homosexuales no pueden dar hijos y, por lo tanto, sus uniones son contrarias al bien común. Ellos aducen que pueden alquilar vientres o comprar esperma (las lesbianas), pero eso es un verdadero asco, es una completa desconsideración de los niños, de su derecho a conocer quiénes son, quiénes son sus padres, a crecer con ambos, etc. La cantidad de problemas que eso trae la conocen reputados miembros del lobby pro-homosexual mundial (https://www.lifesitenews.com/opinion/surrogacy-and-same-sex-marriage-a-tale-of-two-countries). Después, tienes el asunto de lo mal que crecen los “hijos” de estas uniones, privados de lo natural, no sólo sus papás biológicos, sino de un hombre y una mujer, en una unión como Dios manda [acéptame, por ahora, que ponga esto aquí, que es lo que estoy tratando de probar, no creas que voy a meter la conclusión que a la que pretendo llegar en las premisas y hacer un argumento circular, ¡no soy tan bruto!; pero acéptame esta prueba: Dear Gay Community: Your Kids Are Hurting].

M – Muy bien, poderoso artículo, te lo acepto, pero tienes que demostrar que eso es “lo que Dios manda”.

C- Aceptado. Bueno, en tercer lugar, tienes a la naturaleza del sexo: él no está hecho, obviamente, para nada que no sea la procreación; y, si hay algún fin secundario, la unidad entre los esposos, el mismo se subordina a aquél, que es el principal. Es demasiado evidente que el sexo sea para procrear, los homosexuales traen casos ficticios de la naturaleza, de peste o aquél animal que tiene masturbación y sexo homosexual, pero, la verdad, eso no existe: yo he visto algún perro amigo de la “manuela”, pero se trata de perros enfermos, que, al tener relaciones naturales, se curan, es más que evidente, pasan de una especie de depresión a la normalidad, de manera inmediata. Claro, ellos usan aquí el asunto de a voluntad de poder y nuestra capacidad de manipulación, pero ya sabemos que ese es un no-argumento. Claro, sacar al sexo de su fin natural trae unos daños descomunales a la sociedad, la nuestra es más que testigo de tales daños, con familias destrozadas, guerras, drogas, vidas lanzadas a la basura por millones, el cinismo rampante, la depresión en niveles más que históricos y los antidepresivos en un auge inestimable, consumidos más que la coca cola y para de contar. Y, ahí, no hemos empezado a hablar de que estos males se multiplican por 100 entre los homosexuales, que tienen una incidencia de enfermedades mentales, depresión, suicidio, enfermedades venéreas, promiscuidad, consumo de drogas ilegales, antidepresivos y somníferos, alcohol, etc. fuera de toda proporción respecto de la población en general (entre millones de artículos que se podrán citar, vid. https://www.lifesitenews.com/opinion/top-12-studies-showing-risks-to-couples-in-same-sex-unions). Ellos e defienden diciendo que los heterosexuales también son sinvergüenzas; suelen, incluso, tomar casos patéticos y restregárselos a la gente por la cara. A veces, toman casos de homicidios de homosexuales, cometidos por otros homosexuales y se los endilgan a la “homofobia”. Qué buenos alegatos, ¿ah? Fuera de las mentiras que suelen meter y de la común metida de la lengua donde no pega el sol, luego de los desmentidos, esos argumentos lo único que muestran es algo terrible: la tal revolución cultural, la revolución sexual, de la que ellos son sólo la última etapa, digo, la más nueva, es un asco, algo contra lo que luchar, como hago yo con mi blog, así como todos los próvida, católicos y demás defensores de la moral: en matrimonios bien constituidos, por gente sana e íntegra no encuentras escándalos del tipo del de Versace, ¿nooo? ¿Bastará esto para mostrar que esto es “lo que Dios manda”?

M – Falta, falta un poquito, pero parece que estás llegando.

C – Bueno, vamos a seguir, a ver si llegamos, que hoy estás muy exigente, en lo que a pruebas racionales se refiere. El último argumento sobre la revolución sexual y el descalabro del mundo contemporáneo, halla un eco en el pasado: en el libro VIII de Las Leyes, Platón habla de todas las formas desviadas de sexo: homosexualidad, masturbación, coitus interruptus, relaciones extramaritales, como contrarias al bien común, porque alteran el carácter y, por tanto, el ánimo de las personas, trayendo disputas, rupturas, enemistades, disensión y la quiebra, en fin, de la comunidad; mientras que expresa sus dudas sobre la posibilidad de que jóvenes impetuosamente lujuriosos acepten leyes sobre esto de manera pacífica… en sociedades corrompidas, claro… Santo Tomás muestra la necesidad de matrimonios naturales estables, en la Contra Gentiles: las disputas familiares, los pleitos de paternidad, la necesidad de que los niños sepan quiénes son sus padres, la estabilidad emocional y económica de las familias, la educación de los muchachos, la paz social, la necesidad de la sociedad de conservar sus tradiciones, que se transmiten por la familia, el crecimiento cívico, la educación de la inteligencia y de los afecto, la educación para el amor. Antes hablamos de cómo el sexo es para procrear y de cómo ha habido problemas debido al olvido de lo obvio, ahora lo obvio se presenta de manera obvia: el uso de órganos sexuales, para la propia satisfacción, fuera del uso natural, es tremendo egoísmo, es hacer del otro un objeto, es fuertemente contrario al orden natural y al amor; y eso es hablando de relaciones entre hombre y mujer, con contacto genital mutuo, no digamos nada del contacto antinatural genital recto o genital y alguna otra parte del cuerpo: no tiene nombre y no tiene justificación de ningún tipo. El hombre está hecho para el amor, pero el amor tiene requisitos: uno es que va acompañado de la necesidad del sacrificio, de la necesidad del orden, de la voluntad de entrega y, evidentemente, de la consideración personal del otro: si lo convierto en objeto, lo uso como a porquería, es lo que sucede en el burdel, es lo que sucede, sin posibilidad de alternativas, entre homosexuales, por eso, hay tanta promiscuidad entre ellos y, por eso, se “casan” tan poco[i] y [ii]. ¿Entonces, ahora sí llegué?

M – Creo que sí.

C – Entonces, ahora te puedo dar argumentos de autoridad, si bien altamente calificados, así como citar pasajes de la Biblia, ya que racionalmente te lo mostré el asunto. Quería que fuera bien claro que esto responde a la naturaleza y la razón, que la Fe no las corrompe, eso es ridículo, pero en el mundo contemporáneo hay que hacerlo así, porque hay mucho bruto. Bueno, ya conoces el pasaje de la carta de San Pablo a los Romanos I,18 y siguientes, ¿no? “En efecto, la ira de Dios se revela desde el cielo contra la impiedad y la injusticia de los hombres, que por su injusticia retienen prisionera la verdad. Porque todo cuanto se puede conocer acerca de Dios está patente ante ellos: Dios mismo se lo dio a conocer, ya que sus atributos invisibles —su poder eterno y su divinidad— se hacen visibles a los ojos de la inteligencia, desde la creación del mundo, por medio de sus obras. Por lo tanto, aquellos no tienen ninguna excusa: en efecto, habiendo conocido a Dios, no lo glorificaron ni le dieron gracias como corresponde. Por el contrario, se extraviaron en vanos razonamientos y su mente insensata quedó en la oscuridad. Haciendo alarde de sabios se convirtieron en necios, y cambiaron la gloria del Dios incorruptible por imágenes que representan a hombres corruptibles, aves, cuadrúpedos y reptiles. Por eso, dejándolos abandonados a los deseos de su corazón, Dios los entregó a una impureza que deshonraba sus propios cuerpos, ya que han sustituido la verdad de Dios por la mentira, adorando y sirviendo a las criaturas en lugar del Creador, que es bendito eternamente. Amén. Por eso, Dios los entregó también a pasiones vergonzosas: sus mujeres cambiaron las relaciones naturales por otras contrarias a la naturaleza. Del mismo modo, los hombres, dejando la relación natural con la mujer, ardieron en deseos los unos por los otros, teniendo relaciones deshonestas entre ellos y recibiendo en sí mismos la retribución merecida por su extravío”. También tienes Levítico 18,22: “No te acostarás con un hombre como se hace con una mujer: esto es una cosa abominable”; y 20,13: “Si un hombre se acuesta con un varón, como se acuesta con una mujer, ambos han cometido una infamia; los dos morirán y serán responsables de su muerte”. I Reyes 22,47: “Eliminó también a los homosexuales sagrados que habían seguido en tiempos de su padre Azá”. II Reyes 23,7: “Demolió las casas de los homosexuales sagrados que había en la casa de Yavé, y en donde las mujeres tejían velos para la Asera”. II Pedro 2,6: “y si condenó por destrucción a las ciudades de Sodoma y de Gomorra, reduciéndolas a ceniza y poniéndolas de ejemplo a los que habían de vivir impíamente”. Judas 1,7: “como Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas, las cuales de la misma manera que aquéllos, habiendo fornicado e ido en pos de vicios contra naturaleza, fueron puestas por ejemplo, sufriendo el castigo del fuego eterno”. Y, por supuesto, Génesis 19: la destrucción de Sodoma y Gomorra. Es indubitable: la Biblia, por éstos y otros muchos pasajes, sabemos que condena inequívocamente la homosexualidad. Porque en toda la historia de la Tierra, siempre se ha condenado a la misma, salvo en sociedades en crisis; y jamás, ni en las sociedades más corrompidas, se había llamado “matrimonio” a la unión contra natura. Se puede decir sin temor a equivocarse que religión y familia son los dos pilares fundamentales de toda sociedad, civilizada, bárbara o salvaje, que las sociedades son fuertes mientras sus religiones y familias son fuertes y que se destruyen, cuando los dos pilares flaquean, sin dudas (Una rápida consideración sobre el ataque: “la religión es plaga”, “r. oscurantista”, “la r. y sus reglas sinsentido”). Ahí tienes a las “autoridades” que te había ofrecido, era algo un poco más sustancioso, ¿no? Testigos de la historia, el hombre en la realidad, ¿pueden quedar dudas?

M – Bueno, sin palabras, la verdad es que no. Ahora sí que fuimos más allá del ad hominem. Quedó más que claro que la homosexualidad es una desviación. Pero, ¿sabes?, da lástima, tanta gente, no sólo los que sufren eso, sino los que hoy por hoy se creen la avalancha de mentiras. A mí, siempre me ha dado compasión la humanidad, yo mismo, todos: tanta fragilidad, tanta nobleza, tanta impotencia, tan alto destino, qué situación en la que vivimos, tantas víctimas. ¿Tú sabes cuántos son homosexuales por causa de lo terrible? Son la mayoría, eso es lo que veo tétrico, por eso quería encontrar un resquicio que los justificara.

C – Macrobio, ¿tú crees que yo no lo sé? Algo he estudiado del problema: abusos sexuales recibidos por la propia persona, padres distantes o ausentes o malvados, peleas fuertes entre papá y mamá, consuetudinarias, abuso escolar, años y años de sufrimiento, llevan a la mayoría de las personas con atracción homosexual a vivir de la manera en que lo hacen. Hay algunos sinvergüenzas, también: en las universidades gringas hay una alta tasa de personas que, por estar descontroladas, prueban estas cosas, por “vivir experiencias”, por estar, precisamente, descontrolados: spring breaks y cosas así. Pero éstos son los menos, Courage (http://couragerc.org/) es una organización católica admirable que ayuda a estas personas. Es una desolación todo el bloqueo que hay para que puedan ser ayudados; empezando por la decisión de la Asociación de psiquiatras gringos de quitar de la lista de enfermedades mentales a la homosexualidad, en 1974, por pura presión política (https://conservativecolloquium.wordpress.com/2007/10/01/homosexual-activists-intimidate-american-psychiatric-association-into-removing-homosexuality-from-list-of-disorders/). Bueno, Macrobio, tengo que hacer una diligencia. Más tarde hablamos de tu otra objeción, ¿Va bene?

M – Seguro, llámame…

 


 

[i] “Tras el clamor por legalizar el matrimonio del mismo sexo, resulta que pocos homosexuales lo desean verdaderamente. Tras una dura batalla el año pasado, el gobierno español dio a los homosexuales el derecho a contraer matrimonio. Desde que la ley entró en vigor, el 3 de julio del año pasado, hasta el 31 de mayo, sólo han tenido lugar 1.275 matrimonios de personas del mismo sexo, informaba el periódico ABC el 17 de junio. Comparativamente, esta cifra suma un mero 0,6% de los 209.125 matrimonios contraídos en España durante 2005. De la suma total de matrimonios del mismo sexo, 923 fueron entre hombres, y 352 entre mujeres. Un estudio reciente, del Institute for Marriage and Public Policy de Virginia, hacia un bosquejo de las tendencias del matrimonio del mismo sexo. El estudio, «Demand for Same-Sex Marriage: Evidence from the United States, Canada and Europe» (La Demanda de Matrimonios del Mismo Sexo: Evidencias de Estados Unidos, Canadá y Europa), fue publicado el 26 de abril. La estimación más alta en cuanto a la proporción de homosexuales que ha utilizado las nuevas leyes sobre el matrimonio se da en el estado norteamericano de Massachussets, con un 16,7% de enlaces. Pero esto parece ser una excepción. En Holanda, donde el matrimonio del mismo sexo está establecido desde más tiempo, el porcentaje es bastante más bajo. Los autores del estudio, Maggie Gallagher y Joshua Baker, advierten que a menudo resulta difícil obtener datos precisos, tanto del número de matrimonios del mismo sexo, como del número de homosexuales en una determinada zona geográfica […].

“En abril de 2001 Holanda se convirtió en el primer país en legalizar el matrimonio entre dos personas del mismo sexo. Desde dicha fecha hasta finales del pasado año, se han casado en Holanda 8.127 parejas del mismo sexo. Los datos holandeses sugieren que el 2,8% de los holandeses y el 1,4% de las holandesas son homosexuales. Si se asume que todas las parejas del mismo sexo que se han casado en Holanda son residentes, cerca del 6,3% de los homosexuales estaban casados a finales de 2005. El porcentaje, tanto en este como en el resto de los países, incluye a todos los que alguna vez se han casado, y que no necesariamente están casados en la actualidad. Bélgica siguió a Holanda en junio de 2003. Durante el resto de aquel año se casaron en Bélgica 1.708 parejas del mismo sexo. A finales de 2004 esta cifra aumentó hasta las 2.204 parejas. Los autores no han encontrado estimaciones oficiales del número de homosexuales en Bélgica. Si hubiera el mismo porcentaje que en Holanda, cerca del 4.7% de los homosexuales belgas estarían casados a finales de 2004. En Canadá, el Tribunal de Apelación de Ontario abrió el camino a los matrimonios del mismo sexo en junio de 2003. Los tribunales de algunas provincias hicieron lo mismo. El matrimonio del mismo sexo se legalizó a nivel nacional el verano pasado.

“La ley permite casarse a las parejas aunque ninguna de las partes resida en Canadá. Tras comprobar los reportajes de prensa y las estadísticas oficiales, Gallagher y Baker confirmaban que muchos de los matrimonios del mismo sexo eran entre parejas no canadienses, la mayoría de Estados Unidos. Gallagher y Baker lograron obtener datos sobre matrimonios del mismo sexo de nueve de las 13 provincias canadienses. En la Columbia Británica, se contrajeron 2.531 matrimonios del mismo sexo desde julio de 2003 hasta finales de 2005. En Quebec, son posibles los matrimonios del mismo sexo desde marzo de 2004. Desde entonces hasta septiembre de 2005 se casaron 574 parejas homosexuales. La Canadian Community Health Survey, una encuesta anual llevada a cabo por Statistics Canada preguntó por primera vez sobre la orientación sexual en el año 2003. Dio como resultado que el 1,3% de los hombres y el 0,7% de las mujeres entre 18 y 59 años se identificaban a sí mismos como homosexuales. De las siete provincias donde ha habido matrimonios del mismo sexo durante al menos un año, entre el 0.15% y el 14% de los homosexuales canadienses se casaron […].

“Según el estudio, no existen estimaciones fiables de la población homosexual de Massachussets. Si se asume que la proporción es la misma que la media nacional (el 2,3 % de los hombres y el 1,3% de las mujeres), y si se asume que todos los matrimonios son entre residentes locales, el 16,7% de los homosexuales estarían casados en matrimonios del mismo sexo […].

“La información de reportajes de prensa y los datos recogidos por Gallagher y Baker sugieren que el número de matrimonios del mismo sexo parece que, tras el empuje inicial, desciende cada año que pasa. Esto queda más claro en Holanda. En 2001, de abril a diciembre, se casaron 2.414 parejas del mismo sexo. En 2002, el número de nuevos matrimonios del mismo sexo cayó hasta los 1.838. En 2003, el descenso fue hasta los 1.499. En 2004, la caída llegó a los 1.210. Las últimas estadísticas publicadas ponen el número para 2005 en 1.166 parejas”.

“Los datos contenidos en el estudio de Gallagher y Baker se han visto confirmados por el profesor Stanley Kurtz, del Hudson Institute. Escribiendo el 5 de junio en el National Review Online, sostenía que las estadísticas del norte de Europa confirma la tendencia a un bajo nivel en el número de uniones del mismo sexo. Kurtz basaba su información en un nuevo estudio de una pareja de demógrafos escandinavos, Gunnar Andersson y Turid Noack: «La Demografía de los Matrimonios del Mismo Sexo en Noruega y Suecia». Los países escandinavos tienen legalizadas las uniones del mismo sexo desde hace años, y a efectos prácticos poco hay que las distinga del matrimonio. En Noruega, desde 1993 hasta 2001, sólo se contrajeron 1.293 uniones del mismo sexo, en comparación con los 196.000 matrimonios heterosexuales. En Suecia, se registraron 1.526 uniones del mismo sexo entre 1995 y 2002, en comparación con los 280.000 matrimonios heterosexuales” (Los tropiezos del matrimonio del mismo sexo, publicado en Zenit, el 1° de julio de 2.006).

 

[ii] Hay un articulista venezolano, Jorge Sayegh, muy inteligente, muy independiente, muy amigo de los homosexuales, que también se opone al mal llamado “matrimonio gay”. El autor del artículo El derecho al onanismo (El Universal, 12-05-2011) también se opone al “matrimonio” homosexual. ¿Por qué? Porque, según él dice, al igual que la líder Masha, los “gays” no quieren eso, ellos son “libres”, esto es, completamente inmorales, infieles los unos a los otros. “Seamos sinceros [dice]. La comunidad gay es la más divertida, bohemia, libre y promiscua del planeta. ¡¿De dónde les viene ahora el capricho de comprometerse exclusivamente en un amor legalizado?! ¿Pero es que dejaron de ser locas y se volvieron locos?” (Boda gay, ¡qué locura!, El Universal, 22-07-10). ¿Entonces? Dice Sayegh que, ya que están ganando, entonces él va a ser el primer gran opositor al divorcio “gay”. Exacto, Jorge. ¿Ves? El tipo es inteligente, da en el clavo, aunque esté un poco despistao. Masha [Gessen, la líder del lobby gay que asegura que la idea de todo esto del “matrimonio” homosexual es destruir al matrimonio, según la cual, sus tres hijos tienen tres papás y ciatro mamás y la ley debe reconocer eso como válido] lo dice. Ellos no quieren el tal “matrimonio”, por eso no les interesa si hay o no divorcio. Ellos quieren ser “libres”, dictarse su propio orden.

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