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Monthly Archives: agosto 2015

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El esencialismo, como corriente filosófica que atraviesa los siglos, I

El significado y el padre de una tradición poderosa: Avicena

Avicena, médico, abogado, matemático, filósofo, uno de los más grandes pensadores de la historia

Avicena, médico, abogado, matemático, filósofo, uno de los más grandes pensadores de la historia

I.- La inteligibilidad de lo actual y el idealismo esencialista

Antes de pasar a tratar sobre Avicena (Ibn Sina, 980-1037), en este mismo artículo, y de otros pensadores y problemas del esencialismo, en general, voy a hacer un breve estudio de la inteligibilidad quoad nos (respecto de nosotros) del objeto del intelecto humano, el ser. Siendo ése el fin de esta serie (juntamente con que se vea bien esta corriente y sus escuelas derivadas, en especial, la fenomenología), se tomará a las esencias en cuanto tales y como ejemplares en la mente de Dios, como materia a estudiar; en ese trámite, se tomará a la dilucidación del ser de las matemáticas, así como de los objetos ficticios del arte, el ser de los ángeles, las almas, Dios mismo, varias de las virtudes humanas más importantes, etc., como ejemplos relevantes en los que ver aspectos de la estructura metafísica de la realidad y su inteligibilidad. Por otra parte, el examen de éste, el más importante y fundamental de los asuntos filosóficos (a saber, el ser y su inteligibilidad), en sí mismo, lo dejaré para otra serie de artículos, que escribiré pronto; aquí, como lo que trataré de hacer es exponer y analizar críticamente al esencialismo y sus derivados, no buscaré dar respuestas a las cuestiones clave, sino en cuanto a lo que toca a este gran río esencialista y a lo que de verdadero tenga, así como a determinados errores conceptuales que pueden verse en esta tradición filosófica y una de sus sub-tradiciones, a saber, la fenomenología y, especialmente, la realista. Dentro de esa tradición esencialista, trataré sobre varios de los autores más importantes, como lo son Avicena, Escoto (y, en un segundo plano, Descartes); y, en la fenomenológica, se prestará particular atención a un autor cristiano actual: el profesor Josef Seifert, quien posee especial relevancia en el pensamiento católico contemporáneo; aunque rastrearé a sus padres intelectuales: el mismo Scoto, Descartes [y, en alguna medida, Kant], Brentano, Husserl, Reinach, Von Hildebrand. En una plabra, se verá una importantísima raíz de la modernidad, que es, a la vez, una fuerte tendencia en el pensamiento cristiano contemporáneo.

La idea es mostrar que nuestra experiencia comienza y está completamente signada por lo sensible, en lo que captamos lo inteligible y a partir de lo cual se asciende a otras regiones del ser, incluso la de lo que no es de ningún modo sensible, sino totalmente inteligible, incluso hasta Dios. Es decir, cuando nos elevamos sobre lo material, lo hacemos partiendo de esto, por lo que, al considerar lo espiritual, siempre estamos condicionados por el origen sensible de la consideración: al pensar en Dios, por ejemplo, la imaginación tiene que intervenir, ya que el intelecto, principiando en los objetos que ella le “transmite”, sólo puede operar (en esta vida, al menos), si ella opera. Y, dado que, para llegar a Dios, arrancamos de lo sensible, nuestros conceptos sobre Él están llenos de las limitaciones propias de este ser, por lo que continuamente tenemos que estar purificándolos [como en las primeras 20 cuestiones de la Pars Prima de la Suma Teológica]. Aparte de que, en la experiencia de lo que no es sensible, lo que nos está más presente, nuestro propio intelecto, sólo puede ser conocido reflexivamente, luego de operar. Esa operación se da al captar entes sensibles y materiales: el alma no está inmediatamente presente a sí misma, por lo que el método adecuado a su estudio, supone sus operaciones y sus objetos, comenzando por los exteriores. El esencialismo ignora fuertemente este rasgo de la realidad…

Dado ello, digo, dado ese rasgo, en nuestro conocimiento, no entra nada que no provenga de lo sensible o que no dependa de ello para ser conocido (por nosotros), sea que lo conozcamos directa o indirectamente, como a Dios. Entre los cognoscibles puramente inteligibles que conocemos de manera natural sólo se hallan el intelecto y la voluntad y lo que les pertenece, los cuales conocemos directamente, es decir, por experiencia inmediata (si bien la misma requiere de las operaciones que ellos realizan sobre otros entes). Mientras que a Dios, por ejemplo, lo conocemos sólo indirectamente, por prueba impropia, a partir de sus efectos.

Entre lo que le pertenece al intelecto, hay unas ideas o intenciones suyas, que son abstractas. Entre ellas, a su vez, están los números, las figuras geométricas, sus propiedades y proporciones mutuas. En efecto, el número es medida abstracta de la cantidad discreta; las figuras son límite cuantitativo visible de los entes materiales y, por materiales, cuantitativos; y uno de dos tipos de relaciones y proporciones son las cuantitativas. La matemática estudia a unos y otros, en cuanto abstraídos de lo sensible.

Por ello, por ejemplo, a los niños se les enseñan las matemáticas a partir de medidas cuantitativas concretas, como monedas (caso típico chileno) o distancias (como yo les enseñé a mis hijos). Las distancias, con ayuda de dibujos en el papel, son muy útiles: se coloca una línea, con tres hitos, la casa de la Caperucita en el medio, la de la amiguita de la Caperucita a la izquierda y la de la abuelita a la derecha. El punto cero es el medio, la de la abuelita es cien, por ejemplo, y la de la amiga es menos cien. Se hacen las divisiones respectivas y se comienza a andar hacia delante o a retroceder; como el objeto de la salida de la niña es llegar a casa de la mamá de su mamá, si no hace caso y se dirige a la casa de la amiguita, se pone en negativo; si, por el contrario, toma el camino hacia la derecha, se acerca y va en positivo, en consecuencia. Puede detenerse en cualquier punto, sea una división entera o ésa más alguna fracción; puede retroceder o avanzar continuamente o dando saltos (suma y resta de enteros o de infinitesimales), puede dar saltos que sean varias veces alguno más pequeño (multiplicación); y así sucesivamente. También pueden usarse cajitas, que contienen otras cajitas, que contienen otras cajitas o que contienen ya individuales, para enseñarles el sistema decimal. Se puede utilizar una inmensa diversidad de métodos. Quien lo haya hecho sabe lo difícil que es que el niño capte las proporciones; pero, sobre todo, lo difícil que es que haga la abstracción a partir de los ejemplos concretos; y sabe también el salto que se da al realizar la referida abstracción.

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Se puede juzgar a las culturas

Si indios americanos eran antropófagos o tiranos o sacrificaban humanos, dale, dilo, ahí había algo muy malo

Caníbales americanos, deplorable... cuidado, cuidado, no lo puedes decir, los revolucionarios te van a arrasar

Caníbales americanos, deplorable… cuidado, cuidado, no lo puedes decir, los revolucionarios te van a arrasar

Vivimos en la época de la revolución sexual, una etapa más en el desarrollo secular de la revolución occidental contra el Logos (Revolución cultural, origen y genealogía, hasta el porno y el sex, drugs and rock and roll). Estos tiempos se caracterizan por ser la época en la que la revolución alcanzó la plena penetración en las capas populares de la población, como nunca antes había sucedido. Uno de los rasgos en que se manifiesta el desastre es en el de la brutal extensión que ha tomado el relativismo. Los lectores “no iniciados” se preguntarán “pero ¿qué es eso del relativismo?” La respuesta es muy sencilla y fácil de entender, pues, además, como dije, se trata de una creencia de máxima extensión en el mundo de hoy: “cada quien tiene su verdad; todo es relativo; lo que pasa es que tú eres de derecha, de izquierda, conservador, tradicionalista, liberal, etc.; eso es un asunto cultural; no puedes juzgarlos, ésa es su cultura” y así sucesivamente, en una gama infinita de formulaciones que significan todas lo mismo (aunque no sean iguales): no hay verdad, no la podemos conocer. Eso, claro, conlleva consecuencias, todo en esta vida conlleva consecuencias, empezando por las ideas [y las acciones libres]. Si no podemos conocer la verdad, si no hay verdad, es porque la realidad es incognoscible, entonces, a lo Kant, lo que tenemos en nuestras mentes es un conjunto de contenidos que tienen sentido ahí “adentro”, en la conciencia, quiero decir, sin relación discernible entre ella y algo real… realmente tal: lo real y la relación de nosotros a él. Así, sea como sea lo que haya dicho Kant concretamente, luego de él, surgieron los historicismos, los, vamos a llamarlos, “culturalismos” [primos de los anteriores], los subjetivismos. Sobre todo, luego de Marx y Nietzsche.

En resumen: el relativismo consiste en que “cada quien tiene su verdad”; entonces, no podemos conocer qué sea, en verdad, verdadero; entonces, no sabemos qué sea la realidad ni nuestra relación con ella; entonces, todo es subjetivo, relativo, todo lo que podemos afirmar es que tenemos datos de conciencia. Puede que la persona que afirme la primera proposición –“cada quien tiene su verdad”– no sea plenamente consciente de lo que ella significa, de lo que conlleva e implica; pero eso es indiferente a los conceptos y a sus consecuencias lógicas: 2 + 2 es igual a cuatro, me guste, no me guste, lo sepa, no lo sepa, es indiferente. Los órdenes de la realidad y de la mente, en gran medida correspondientes, tienen modos de obrar, nos guste o no: son independientes de nosotros y los ignoramos para nuestro peligro: los que se dan el golpe somos nosotros con la realidad, no al revés. Así, la refutación de Kant y de los que sostienen proposiciones como éstas es fácil, es fácil reducirlos al absurdo, es más, es una “mantequilla”, dicen en Venezuela; y lo único que necesita es que la gente esté dispuesta a aceptar la refutación, más fácil que cualquier cosa: “¿estamos hablando, yo soy tu interlocutor, tú me entiendes, conoces mis palabras, su orden semántico y sintáctico, sus significados? ¿Sí? Luego, Kant es insostenible, como es insostenible el relativismo”.

Ahora bien, como dije arriba, el relativismo tiene muchas presentaciones. Incluso, hay algunas, como la del historicismo, que son muy conformes con hábitos arraigados en la [In-]cultura contemporánea. Como hoy por hoy todo es “experiencia”, lo que puedas “sentir”, como algo que es TU experiencia y como se concibe todo así, entonces, por ejemplo, para muchos, incluso encopetados teólogos, lo que importa no es Jesús, el verdadero, el histórico, sino la experiencia que de él tuvieron sus contemporáneos, a la que reducen las noticias documentales que tenemos de Él, incluso la Biblia. Esa experiencia de los testigos, no en cuanto a lo atestiguado, sino al testimonio mismo, traída a mi experiencia actual, eso sería la religión cristiana, desde Scheleiermacher, hasta Rahner, Bultmann, Heidegger, Gadamer: “fenomenología”, a la manera nihilista, historicista, heideggeriana. Todo es un asunto de “experiencia” (a esto, en gran medida, es a lo que se refirió el papa san Pío X, cuando condenó la herejía del modernismo, en la encíclica Pascendi [Pascendi Dominici gregis]). Otro relativismo-subjetivismo es el ideologismo: no hay verdades políticas, ni siquiera históricas: Stalin y Mao no se habrían despachado unos 150 millones de personas al otro mundo, eso sería mera invención de los “burgueses, capitalistas, gusanos ésos”. O tú te opones a los desmanes de la “shock therapy” porque eres nada más que un “socialista, cumbayá, gusano de porquería”; sostienes que hay moral, que hay familia, que hay fidelidad, “porque eres un conservador”, digamos, para resumir: “y un larguísimo y anchísimo etcétera”…

Lo que nos interesa aquí es el relativismo cultural. Él consiste, básicamente, en una especie particular del relativismo moral[eso es de manera principal, porque también es estético, al menos], es decir, la creencia en que no hay verdad sobre lo que sea bueno para el hombre, ni en universal, en lo que toca al sentido de su vida, ni en particular, en esta o aquella circunstancia. Así, el relativismo cultural es una forma de ese más amplio moral; de acuerdo con él, cada cultura es un mundo aparte, el resultado de arbitrariedades inconexas entre sí, que no responden a ningún orden absolutamente, ni a naturaleza humana ni a nada en el mundo. De ese modo, los rasgos culturales son meras construcciones arbitrarias; nada puede quedar de pie, cuando esto se toma como principio de interpretación de lo humano… ¡¡¡y lo divino!!!: el sexo sería mera construcción social, lo mismo que la familia, la religión, las instituciones, el sentido concreto de la comunidad de que se trate, sus manifestaciones artísticas, su historia, la propiedad, la autoridad, etc. Una cultura que se mire a sí misma así es un ente en vías de la comisión del delito del suicidio… pues será netamente consciente, no producto de enfermedad mental alguna, con plena premeditación. Porque, así, la cultura es un mero sinsentido arbitrario, que se sostiene por inconsciencia de su carácter (supuestamente) opresivo. Así, no se puede juzgar sobre los rasgos enfermos de las sociedades, no se comprenden las otras comunidades humanas, no hay comunicaciones entre ellas… Y la propia identidad es un constructo opresivo, sin sentido.

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Se fue mi hermanita

Vino Belén, mi hermanita, la que cuida a mis papás… la que, sin embrago, es amiga de un poco de sifrinas bobas…

La viuda puso una ofrenda que parecía minúscula, pero era la más grande, era todo su ser, el de una mujer de una pieza, pura generosidad sin doblez

La viuda puso una ofrenda que parecía minúscula, pero era la más grande, era todo su ser, el de una mujer de una pieza, pura generosidad sin doblez

A veces, la gente como yo, la gente dedicada a luchar “por el bien y la justicia”, los que, en verdad, nos dedicamos a esto, a estudiar hasta lo más profundo que podamos lo divino manifestándose en todo y la forma de contrarrestar los ataques que a ese gran Amor enfilan los poderes de este mundo, los que nos dedicamos a esto, podemos tener una cierta distorsión en cuanto a la propia imagen. Uno es un simple tipo, cuya vocación fue ésta y no la de barrendero o de abogado o de ingeniero. En lo que uno hace es mejor o peor y lo hace con más o menos amor, perdiendo más o menos tiempo… Pero, como uno sabe que está en contacto con lo mejor, uno puede creer que uno tiene una participación especial de eso, sin regodeos conscientes ni nada, no es narcisismo; es algo un poco natural, pero que tiene que ser controlado.

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Se nos fue monseñor Livieres

Vivió sus años y los llenó de prudencia sobrenatural

Monseñor Rogelio Livieres, obispo de Ciudad del Este, colmando sus años, incorporándose a la Esposa del Cordero

Monseñor Rogelio Livieres, obispo de Ciudad del Este, colmando sus años, incorporándose a la Esposa del Cordero

Se murió monseñor Livieres, obispo paraguayo víctima de maquinaciones de modernistas, sacado de su sede por el Papa Francisco, de manera fuertemente errónea. Monseñor Livieres fue un gran obispo, un gran pastor, que dio mucho fruto, en santidad, en fecundidad de vocaciones santas, con un gran seminario; se opuso al comunismo de Lugo y sus seguidores en la jerarquía paraguaya y pagó en esta vida por eso. Hoy Dios me inspira a poner esto por este hombre:

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La tiranía de la homo-phobia y la revolución de la irracionalidad, II

Es una guerra y no habrá prisioneros, la meta es el exterminio

Esto excita a los libertarios de la NAMBLA, la conexión actual a la lucha primitiva de los homosexuales: la "libertad" total

Esto excita a los libertarios de la NAMBLA, la conexión actual a la lucha primitiva de los homosexuales: la “libertad” total

A mi ahijado, David, que Dios lo ilumine

Cirilo y Macrobio hablaron por teléfono aquella noche. Macrobio quería volver a ver al pana, le caía extremadamente bien. Él sabía lo amable que era y lo que sufría. Cirilo era un tipo de enorme corazón, inteligente, preocupado por el bien y por los demás, hombre de su casa, que no le tenía inquina a nadie, a pesar de que muchas veces se había tenido que llevar palazos de parte de gente “muy tolerante” o de “buenos católicos”… “Hoy por hoy, ser claro es un tremendo problema”. Así, pues, que decidió invitar al pana ese viernes a su casa, podía ir con sus hijos a pasar la tarde, les iba a comprar una merienda a todos. Una condición puso Cirilo: “sin cerveza, que con alcohol no se puede razonar con claridad”. La racionalidad era lo suyo…

Macrobio – Hola, familia, ¿cómo están esos campeones, ah? Pasen, pasen, ahí les tengo jugo, galletas, chocolate; pueden ir al patio a jugar, pueden ver alguna película, lo que quieran. Vayan, que su papá y yo vamos a tumbar al gobierno…

Cirilo – Vayan, chamitos, aquí está la tablet, pero sólo pueden jugar después, dentro de dos horas, y, si no han incendiado nada, no hay tablet, ya saben: ¡¡¡ aaaaaaa juu-gaaarr!!!

M – Pasa, mi pana, ¿cómo va todo?

C – Aquí, chamo, ¿y los viejos?

M – Están casa de mi abuela, sabían que tú venías con los chamos, “me abrieron paso”, para que los recibiera, creen que tú eres una gran cosa, brother. No, no, es que están cuadrando cosas de la boda…

C- ¿Y la jeva, qué?

M – Con la mae, tú sabes, ahorita yo nada más soy el novio: las cuaima-viejas son más importantes…

C- Qué locura, yo viví eso… intensamente, tú me comprendes.

M – Sí, para ti la intensidad es el ecosistema ideal. Pero, mira, pasando a nuestros negocios: el otro día no dijiste nada de una vaina que te oí decir un día: que la homosexualidad, que es perversión, lleva a la perversión. Esa vez me quedé pensando, porque una vez, en Margarita, cuando yo tenía 14 años, en el hotel aquél, el Bella Vista, tuve que salir corriendo de unos perrocalenteros parchitas…

C – Ay, sí, te crees el único en el mundo: de chamo, yo tuve varias experiencias horribles: al menos dos, de viejos que me dieron la cola [el “aventón”, en venezolano] y alguna otra por ahi; una en Rubio, estado Táchira, en una fiesta. Sabes que eso es de lo más común, maricones viejos y no tan viejos, queriendo agarrar a su “tierno”. La más grande lanza anticatólica de la historia, el escándalo de los curas, generada mayormente por freudianos infectados de revolución sexual de los años 60, que llegaron a puestos de dirección en la Iglesia, principalmente en los Estados Unidos, esa lanza, es un asunto de homosexuales, de viejos maricones metidos a curas (algunos corrompidos en el seminario por los anteriores, los casos están bien documentados: Bernardin, Dearden, Weakland, Kennedy son los nombres que estás buscando [Modern Psychology and Priest Sex Abuse, Culture Wars Magazine]): el gran escándalo de la pederastia es un escándalo de homosexualidad, busca, para que veas, alguna acusación a un cura, que se haya agarrado a una muchachita hembrita, no hay ninguna, cero, nada, “nara”, como dicen los gringos. Coge ésta: la NAMBLA (North American Man Boy Love Association) y el partido de los pedófilos de Holanda son asociaciones que han pertenecido a la asociación de homosexuales gringos (GLAAD). Finalmente, en Chile, como en el resto del mundo, los señoritos éstos se la pasan buscando bajar la edad del consentimiento [vid. https://es.wikipedia.org/wiki/North_American_Man/Boy_Love_Association]… A ver si la homosexualidad no tiene nada que ver con la perversión: gritan “¡pedófilo, pedófilo!” a los curas sodomitas, pero, con la misma boca, piden que se admita la pederastia legalmente, ¿qué es eso?

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La tiranía de la homo-phobia y la revolución de la irracionalidad, I

En su realismo mágico, no-argumentos convencen a todos

Platón y Aristóteles. Platón es un caso emblemático del personaje histórico que el lobby homosexual quiere presentar como uno de los suyos, para ganar respetabilidad, cuando fue un fuerte opositor de toda forma de sexo que no fuera la natural en un matrimonio como Dios manda

Platón y Aristóteles. Platón es un caso emblemático del personaje histórico que el lobby homosexual quiere presentar como uno de los suyos, para ganar respetabilidad, cuando fue un fuerte opositor de toda forma de sexo que no fuera la natural en un matrimonio como Dios manda

A mi ahijado, David, que Dios lo ilumine

Cirilo – Hola, Macrobio, desde aquella vez que hablamos de Homofobia, Misantropía [léanlo, éste es continuación de aquél] que no nos encontrábamos, ¿no? ¿Te acuerdas?

Macrobio – Por supuesto, Cirilo. Ese día sí estuvo buena la conversa, yo recuerdo eso de que los gemelos monocigóticos muestran que los argumentos “biologistas” de los del lobby que usa a los homosexuales como arietes son puras pamplinas: éste, que sería su mejor argumento, vuela por los aires, sólo un número que va, según los estudios, del 10 al 40 y dele % de los casos, cuando uno tiene tendencia homosexual, el otro también la tiene, ¿no? ¿Cómo sería genético, si números tan pequeños, explicables más por la educación común, observan la coincidencia?

C – Así mismo es.

M – Para mí, ese argumento es bastante inolvidable, pero todavía tengo muchas dudas.

C – ¿Sobre qué, sobre lo de la “homofobia”, en vez de ‘misantropía’?

M – No, chico, eso está más que claro, la palabra ‘homo-phobia’ es un neologismo estúpido lingüísticamente, un sinsentido, un invento de un estúpido que no sabe nada de griego ni de cómo llegaron las palabras del griego a las lenguas romances. Da lástima que la gente repita así, como lora, esa payasada. Sobre todo porque, como tú dijiste, nadie le tiene “miedo” (phobia) a nadie, de lo que se trataría sería de que eso es inmoral, punto. El problema lo tengo ahí.

C – ¿Dónde?

M – En dos cosas, en realidad. En que, según dijiste, eso no es un asunto de los homosexuales, sino de grupos diferentes, que usan alguna aspiración que pueda parecer de éstos, que pueda usarse para manipular a la sociedad, unos que quieren ejercer el gnosticismo. También que lo que dijiste de la inmoralidad de la homosexualidad todavía no la veo, es decir, tú parece que argumentaste concluyentemente, pero, de todos modos, no me convence.

C – Ay, Macrobio, sigues siendo un tipo interesante, con razón me gusta discutir contigo, porque te aprecio y me haces explicarme a la plenitud de mi capacidad. El otro día, escribí un artículo sobre cierto tema en el que tocaba este asunto: cómo las masas de hoy, más que nunca antes, son caldo de cultivo para una tiranía sin precedentes. Das argumentos concluyentes, irrefutables, y no los aceptan, por no ser lo que ven en la televisión; mientras que, en ésta, los bombardean de “no-argumentos”, de paja barata, y se la comen con sal y pimienta. Una vez, yo le dije a un alumno que, dadas unas premisas, la conclusión se seguía de manera necesaria, si se cumplían los requisitos de validez: el genio me respondió que eso era “MI VERDAD”; traté de hacerle ver que lo que decía era locura y no había manera de que entendiera. ¿Ves?, la tiranía ya puede hacer lo que quiera, la gente cree que la lógica y la matemática, por hablar de dos ámbitos de necesidad absoluta, que están al alcance de las masas, son asuntos de los que se puede disponer, que son “subjetivos”…

M – ¿O sea que me estás aplicando la receta a mí, Cirilo, yo soy uno de ésos?

C – Cálmate, compinche, la cosa es que yo creo que el otro día argumentamos concluyentemente y me dices que no te convence. Déjame acordarme: hablamos de la biología, lo de los gemelos, que ya tú nombraste y que no pones en discusión [porque, en verdad, es indiscutible]. Dijimos que ni ellos se lo creían y que,  por eso, lanzan argumentos de que el hombre tiene el poder sobre la materia y la naturaleza y, por tanto, puede tener “libertad” para violar la naturaleza y su cuerpo; que la “identidad de género” es un asunto de la conciencia y los sentimientos, sin cortapisas biológicos; que el sexo es un asunto biológico irrelevante; que es una mera construcción cultural (como si la cultura fuera una arbitrariedad sin sentido)…

M – Bueno, sí, ese día destrozamos estos argumentos que ellos aducen para justificarse, eso no lo pongo en duda. Eso no es lo que me inquieta, de hecho, es tontería: decir que, como manipulamos cosas naturales, todo lo natural es manipulable o que no hay orden natural es de una ingenuidad, de un candor, enternecedor, ¿no?, como si, porque yo puedo aliar metales o hacer que haya ciertas reacciones químicas, que cambien la composición de los materiales, yo pudiera también hacer que las reacciones se dieran de la manera que a mí me diera la gana y no como son, según la naturaleza de las cosas, eso que llaman “leyes”. O, también, como si, porque podemos comer pollo, entonces pudiéramos también cortarnos el brazo para calmar el hambre o porque nos parece que, como el sofá se ve mejor de ladito, el cuerpo se ve mejor siendo asimétrico: qué loco, ¿no?, qué argumento tan bárbaro, una especie de justificación inepta de la voluntad de poder: como puedo manipular, toda manipulación me es lícita…

C – ¡Bien dicho, Macrobio! Pero, entonces, ¿cuál es el problema?

M – El problema es que, destruir sus “justificaciones” no equivale a mostrar que la homosexualidad es mala, decir eso es un ad hominem, por más que ellos, todos y los más inteligentes de entre ellos y de entre los que los favorecen tengan mucho tiempo y hayan dedicado mucho esfuerzo al asunto, eso no quiere decir que se hayan dicho todos los argumentos posibles. La cosa es demostrar que la cosa es mala, no que el que la hace no la sabe justificar.

C – ¡¡¡Compañero y amigo, perdóname y una loa para ti!!! ¡Qué bárbaro, me siento un enano: venir a insultar a uno que es mejor que yo! Me merezco que me pongas una penitencia, man.

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Laudato Marx

Hay pasajes que no pueden esconder su origen, hay acciones en su estela que son arrasadoras

El galán de atrás es Sánchez Sorondo, necesita aclarar sus ideas... no, mentira, las tiene claras: si defiendes la doctrina católica, nunca te va a invitar a sus fiestas, son rumbas mundialmente famosas

El galán de atrás es Sánchez Sorondo, necesita aclarar sus ideas… no, mentira, las tiene claras: si defiendes la doctrina católica, nunca te va a invitar a sus fiestas, son rumbas mundialmente famosas

Hace mucho tiempo que leí Marxism and Christianity de MacIntyre, el gran autor que es reconocido por todos como una autoridad en filosofía e historia de la moral en el mundo contemporáneo. En este tema, él tenía que saber, ya que era un cristiano apóstata, que se había hecho marxista y, luego de un rodeo, había vuelto, gracias a los clásicos griegos y a santo Tomás, a la Iglesia. En ese librito, MacIntyre explica algo que, en aquel momento, me dejó perplejo: el marxismo, como el Cristianismo, abarca todo aspecto de la vida y de la realidad humana; por eso, estos dos “sistemas” están llamados a ser los grandes oponentes en el mundo de hoy.

Ahora bien, por supuesto, el estudio de la realidad tiene diferentes disciplinas, puesto que la misma tiene muchos aspectos y aún supera nuestras capacidades cognoscitivas. En la cúspide de esas disciplinas, está la filosofía, primero, metafísica, y, luego, antropología filosófica, si es que “metes”, por ejemplo, a la estética en la metafísica, dado que la belleza es uno de los trascendentales. Claro, eso puede hacerse con partes de la estética, las más fundamentales, no con lo que se refiere a la obra de arte, las dimensiones políticas del arte, etc. Con la ética sucede lo mismo, parte de ella está más “arriba” del hombre, de manera altamente paradójica; pero, de resto, su estudio requiere de atención al hombre, a la historia, a la cultura, a la política: al ámbito o ámbitos en que transcurre la vida humana, en que ella halla su sentido, incluso el sentido trascendente, que, como dije, supera todo lo humano: Dios y sus “cosas”. El marxismo tiene que lidiar con esto, no puede ser de otra manera, si es verdad lo que dice MacIntyre. De hecho, el marxismo lo hace y desde muy diversos puntos de vista. Las filosofías o, más bien, ideologías de la ciudad, así como el diseño urbano y aún la arquitectura han sido aplastados por el marxismo en los últimos 150 años: para eso tenemos, por ejemplo, a Oscar Nimeyer, a Lecorbusier, a Gropius, etc. El ambiente en el que vive el hombre, como sabía tan claramente Platón, es decisivo para la formación de las personas…

Así, si se tiene un plan gnóstico-comunista, se tiene que tener fuertemente en cuenta este asunto del ambiente humano, la ciudad, el urbanismo, el que no lo haga no merece entrar en la discusión: es un pelafustán. Un enemigo verdaderamente de cuidado sabrá poner aquí sus acentos. Éste es el caso de la ONU y de quienes, desde ahí, están esforzándose por llevar a la humanidad a una tiranía universal, sea federada o sea bajo una autoridad efectiva única, el sueño de Hans Kelsen [vid. Los fundamentos políticos de la Teoría pura del derecho de Hans Kelsen]…

En los Objetivos para el Desarrollo Sustentable (SDG, por sus siglas en inglés), que se tratarán de aprobar en septiembre, como plan de dominación ya efectiva, para la etapa que ellos proyectan que culmine en 2030, la organización ha fijado como meta: “11. Hacer ciudades y asentamientos humanos inclusivos, seguros, resistentes y sustentables [¿?]” (vid. el extraordinario artículo del destacado Michael Hichborn, del Lepanto Institute, http://www.lepantoinstitute.org/sustainable-development-goals/vatican-pushing-communist-goals/). Esto, como señala Hichborn, es un eco del Manifiesto Comunista, punto 9: “combinación de la agricultura con las industrias; abolición gradual de toda distinción entre ciudad y campo, por una más equitativa distribución del populacho en el campo”. De acuerdo con la meta 11.3 del plan de la ONU, se deben “ampliar una urbanización inclusiva y sustentable [¿?] y la capacidad para planear y administrar un asentamiento humano participativo, integrado y sustentable [¿?] en todos los países”: un gobierno mundial debe encargarse de que los locales entre por el aro de la planificación central, a lo Stalin y Mao, de la urbanización: queremos a Nowa Hutta, la ciudad que los comunistas polacos diseñaron a finales de los 50 para que fuera la primera ciudad sin Dios del mundo [fracasaron, dígase de paso: los venció el catolicismo polaco].

Si uno ve esto, queda bastante claro que estamos en problemas, cuando se lo compara con la Laudato si. “En los números 43 a 46, se lanza una invectiva contra el urbanismo de las ciudades actuales: que hay desorden, mucho concreto y metal y pocas áreas verdes; se mete con que hay urbanizaciones bien hechas, pero sólo para ricos […]. Fuera de que es un revoltijo de inmensas proporciones, queda también claro que esta cosa incluye al comunismo: todo esto es parte de la cultura del descarte… que sirve con lo de las urbanizaciones buenas sólo para ricos para la promoción del resentimiento…” (vid. Francisco, el papa new age). Por eso, se debe dar fuerza a la ONU, dice la encíclica, necesitamos un gobierno mundial que arrase o fuerce a los nacionales (cfr. nn.169-175), porque, de otro modo, los malos, los ricos, se saldrán con la suya: “54. Llama la atención la debilidad de la reacción política internacional. El sometimiento de la política ante la tecnología y las finanzas se muestra en el fracaso de las Cumbres mundiales 44 sobre medio ambiente. Hay demasiados intereses particulares y muy fácilmente el interés económico llega a prevalecer sobre el bien común y a manipular la información para no ver afectados sus proyectos […]. La alianza entre la economía y la tecnología termina dejando afuera lo que no forme parte de sus intereses inmediatos. Así sólo podrían esperarse algunas declamaciones superficiales, acciones filantrópicas aisladas, y aun esfuerzos por mostrar sensibilidad hacia el medio ambiente, cuando en la realidad cualquier intento de las organizaciones sociales por modificar las cosas será visto como una molestia provocada por ilusos románticos o como un obstáculo a sortear”.

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