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Tiranía mundial, prudencia y patriotismo hoy

Una mirada al panorama político de la era del ascenso del ideologismo anticristiano

Irwin Cotler, junto a Natan Sharansky (preso de los bolcheviques, ex viceprimer ministro de Israel), arquitecto de la "Primavera Árabe"; presidente del Congreso Judío Canadiense. Muestra clara de que hay quien maneje al mundo hoy por hoy

Irwin Cotler, junto a Natan Sharansky (preso de los bolcheviques, ex viceprimer ministro de Israel), arquitecto de la “Primavera Árabe”; presidente del Congreso Judío Canadiense. Muestra clara de que hay quien maneje al mundo hoy por hoy

El pasado viernes, 23 de enero, mi hermano publicó un profundo post de Facebook sobre la situación política chilena (se puede leer íntegro aquí: http://carlosacasanovag.blogspot.com/). Hubo muchos comentarios muy importantes, como varios de un señor llamado Arturo Salazar. Lo que le está cayendo a Chile se llama marxismo cultural, la forma gramsciana de llevar a cabo la revolución. De la que, luego, Adorno, Sartre, Marcuse, Reich y otros se pegaron. Yo puse este comentario:

“Lo primero que hay que hacer es abandonar toda esa cháchara de derecha e izquierda, conservador-liberal. Un hombre serio, un cristiano de verdad, lo que busca es la sabiduría y, hoy en día, eso necesita abandonar estas camisas de fuerza históricas, lo mismo que todo historicismo, hermenéutica y todo lo que se acerque al nihilismo. El tal neoconservadurismo es una estrategia de trotskistas judeo-gringos, despechados por las derrotas de los años 50, salieron de los 60 con la idea de liderar, contratando, por cierto, a “pensadores” católicos (Buckley, Novak, Sirico del Acton Institute [cura cuyo objetivo existencial es promover la homosexualidad]), una gran reforma straussista: un tremendo caballo de Troya en el corazón de la gente de bien. Su idea es usar al liberalismo, mezclado con cháchara moraloide en la que no creen, para corromper, promoviendo materialismo bravo y sionismo. Irving Kristol es el fundador; y lo siguieron Norman Podhoretz y su esposa (señora Midge Decter), su hijo William Kristol, David Horowitz (antiguo comunista radical, promotor de las Panteras Negras), etc. Estos desgraciados usan a Milton Friedman, Gary Becker y a los austríacos (Hayek y Mises) para destruir. Por el otro lado están los PALEO-CONS, los “libertarios”-“objetivistas”, de Ayn Rand (Alisa Rosenbaum), más capitalistyas todavía, defensores de la “libertad radical”, nietzscheana, pro-homosexuales (Sirico pasó del comunismo a Ayn Rand por haber visto mayor potencial revolucionario aquí), fuertemente inmorales, ateos militantes (Greenspan, el antiguo jefe de la reserva federal pertenece a la religión a la secta de Ayn Rand). Después tienes a la gente de Hollywood, a los Spielberg, David Gefen, etc. promoviendo a Barak Obama; y, al lado de éstos, a millonarios “MISTERIOSOS” como George Soros y Sheldon Adelson, en lo mismo y pujando para la legalización de las drogas, por los homosexuales, etc. Claro, éstos son la “izquierda”: pura basura llegando de una mafia maldita, enquistada en los Estados Unidos. Esto es gente de la que habla en sus comentarios, sobre todo el primero, Arturo Salazar, pero mucho más astuta de lo que nadie cree… y con mucho más poder. Son una tiranía mundial, con su “teología civil”, como dice Voegelin, que sólo permite que sean representantes de los países gente que, en realidad, los represente a ellos y a su teología civil. Oponerse a esto es ser cristiano, patriota (de la patria que seas, eso no importa [salvo una cierta patra que hay por ahí], incluso de Estados Unidos o especialmente de este país, atenazado por estos malvados), amante de la humanidad y del orden, de tu familia y tus hijos y de ti mismo. NO HAY ALTERNATIVA…”.

Ahora quiero abundar en el tema de la tiranía mundial y sus formas espantosas de control poblacional que está ejerciendo. Se trata de un fenómeno que, teniendo un principio común muy claro, se hace capaz de mutar, a los fines del poder de unos malvados, según las sociedades y las circunstancias. Uno los ve, mandando en China, en Estados Unidos, en Europa, en Arabia o en Venezuela, con regímenes tan aparentemente disímiles… pero tan adecuados a algo como lo que se mueve hoy en el mundo. Si alguien quisiera, podría dar pruebas profusas y abundantes de la existencia de este gobierno; al final, de hecho, se da un indicio espectacular: las manos detrás de la “Primavera árabe”, según las declaraciones de los propios protagonistas. Pero se pueden dar muchas, muchas, más. Por supuesto, los acontecimientos de los últimos años en la Iglesia no escapan, de ningún modo, de esta pesadilla; al final toco muy brevemente este asunto, con el paso de Benedicto XVI a Francisco. Aquí los dejo con el artículo, espero disfruten y les aproveche. Estamos en la era del dominio de Morgoth sobre Beleriand, tenemos que resistir, como los verdaderos machos, oponiendo resietncia, rebelándonos, levantándonos en rebelión, rebelión de la esencia. He aquí unas armas más, para llevar a la batalla…

Consecuencias para el ejercicio y la comprensión de la autoridad del carácter gnóstico del mundo de hoy: representación, progreso y voluntad de poder, como “teología civil” vigente

Como se ha dicho en este blog (vid. https://eticacasanova.org/2014/09/10/revolucion-cultural-origen-y-genealogia-hasta-el-porno-y-el-sex-drugs-and-rock-and-roll/), el gnosticismo es la naturaleza de la ‘modernidad’. Por su parte, el Cristianismo, el verdadero, el Católico, no anda a la búsqueda de paraísos en esta tierra. Por ello, la mal llamada “modernidad” y la Iglesia, a pesar de todos los esfuerzos, son realidades en esencia irreconciliables. La Cristiandad busca la realización de este mundo en su sentido escatológico trascendente. Y todo el gnosticismo modernista, todas las ideologías que en él se inscriben, tienen cinco rasgos de comunicación, cinco puntos que hace que unas se alíen a las otras, incluso, como en China, el marxismo y el capitalismo. Los mismos, también, constituyen la diferencia específica del gnosticismo modernista, respecto de todo otro gnosticismo. Esos cinco rasgos consisten, el primero, en la voluntad de poder; en segundo y tercer lugar están sus pretensiones de científicos y de paso hacia el “progreso”; en cuarto lugar, se halla el hecho de que, según se conciben, ellos son abiertos y racionales; y, en quinto lugar, son científicos, progresistas, abiertos y racionales, porque son negaciones radicales de Dios, de su carácter de Creador, “organizador”, digamos, y providente respecto del mundo. Así, la modernidad también tiene un eschatón, que constituye todo su sentido: el progreso inmanente, sin Dios, de la voluntad de poder, usurpadora, del hombre. Es de este modo como, por ejemplo, el dualismo metafísico sobre el hombre sirve a los homosexuales a autodefinirse, sin importar la naturaleza que han recibido al ser generados. Y es así como, por definición, el Cristianismo es oscurantismo. Se trata, pues y de nuevo, de dos posturas radicalmente enfrentadas. En juego, está la posibilidad misma de racionalidad humana, de una racionalidad que capta el orden del mundo y se somete a él; o lo niega, fanáticamente, y trata de proyectar lo que sus deseos dicten.

En cuanto a los rasgos genéricos de gnosticismo, realizados en el modernista, se habló arriba. Se trata de sus símbolos elementales: 1) las tres edades de la historia, en la que el triunfo gnóstico es la realización de la misma; 2) el líder gnóstico, la autoridad que encarnará, como representante, la teología civil gnóstica [he aquí a la autoridad corrompida, en la que nos detendremos en seguida]; 3) el profeta gnóstico o el intelectual[-profeta]-gnóstico: Descartes, Hobbes, Adam Smith, Kant, Condorcet, Marx, Nietzsche, Comte, Margaret Sanger, Milton Friedman, Wilhelm Reich, Alfred Kinsey, Leo Pfeffer; 4) la hermandad de los gnósticos, la secta, el partido.

La escatología gnóstica es una falacia, pues es como creer que, si yo lo deseo mucho y por el solo deseo, mi papá me va a comprar una bicicleta. A eso se reduce el súper-hombre moderno, de Descartes a Nietzsche, y toda la re-divinización de la sociedad. Mas esa falacia, que, una vez desnudada, se presenta casi como una puerilidad, no lo es de suyo, pues, en su propio medio, se presenta en construcciones abstrusas, bien pensadas, construidas por genios descaminados (en el mejor de los casos; en el peor, malignos, como Marx, Nietzsche o Freud). Además, responden a la crisis espiritual o, más bien, son consecuencia de ella; de manera que, en ella, se hacen plausibles. Finalmente, cuando todo el panorama se llena de ellas y la gente las ve como su medio ambiente natural, toman inmensa fuerza, pues se presentan como parámetros de racionalidad profundos y válidos. Si, para colmo, bajo su impulso, la moral de la sociedad civilizacional es gravemente mermada, como es el caso del Occidente contemporáneo y como sabían, Reich, Nietzsche, Platón y Santo Tomás, unos gnosticismos ateos y negadores del orden tendrán inmensa relevancia, que, para colmo, irá creciendo. Por ello, las ideologías que se van generando cada vez van apuntando más abajo, a males más profundos y radicales y a corromper los bienes más altos de manera más profana, deshonrosa o [inclusiva] blasfema.

Dadas estas consideraciones, se ha de dar un paso previo, para explicitar cómo corrompen las ideologías gnósticas a la autoridad política, de manera directa, ya que se ha visto cómo corrompen profundamente todo ámbito de la vida humana y de la comprensión de la realidad (en innumerables artículos de este blog, pero recomiendo ampliamente los que se refieren al cine y al arte, en concreto, la serie sobre el arte cristiano y el arte moderno, de 11 artículos, publicados entre marzo y abril del 2006, que empiezan con éste: https://eticacasanova.org/2013/03/16/subjetivo-objetivo-tas-loco/; y terminan con éste: https://eticacasanova.org/2013/05/12/nihilismo-arte-de-la-confusion-y-la-esperanza-del-resurgir-del-espiritu/).

Ese paso previo consiste en hacer las precisiones necesarias respecto a la esencia de la autoridad, en cuanto a lo que es específico suyo. La autoridad es representante de la polis, ella debe encarnar la idea directriz y el sentido de la sociedad, del todo de orden que la misma forma y la red de relaciones que constituyen dicho todo. Esa encarnación debe llegar al nivel existencial para que la comunidad pueda subsistir o para que el gobierno de ésta pueda tener estabilidad. “Las sociedades políticas, en orden a estar en forma para la acción, deben tener una estructura interna que les permitirá a algunos de sus miembros encontrar obediencia habitual para sus actos imperativos; y estos actos deben servir a las necesidades existenciales de la sociedad, tales como la defensa del reino y la administración de justicia […]. Como resultado de la articulación política encontramos a seres humanos, los gobernantes, que pueden actuar por la sociedad, hombres cuyos actos no se imputan a ellos sino a la sociedad como un todo. Cuando a alguien se le imputan sus actos efectivamente de esta manera, él es el representante de la sociedad” (Voegelin, New Science of Politics, pp. 36,4-37,1). Los actos del gobierno han de ser, por ende, efectivos, deben hallar obediencia en los súbditos; una sociedad es una “sociedad en forma para la acción”, puede participar en el escenario histórico, porque su gobierno puede operar efectivamente, alimentado por recursos humanos y materiales de la respectiva sociedad (Ibíd., p. 36,3). En un resumen apretado, eso constituye la diferencia específica de la autoridad, dentro del género de las relaciones y, dentro de ellas, las humanas, más determinadamente, las institucionales, que se refieren al bien de toda la vida del hombre.

Por supuesto, la representación no es un asunto de votaciones, para escoger presidentes ni diputados. Un caso paradigmático de ello es el gobierno tiránico-totalitario de la Unión Soviética: “no puede haber duda de ningún tipo de que el gobierno soviético representa a la sociedad soviética como una sociedad política informada  para la acción en la historia. Los actos administrativos y legislativos del gobierno soviético son domésticamente efectivos en el sentido de que las órdenes gubernamentales hallan obediencia en el pueblo, dando lugar a un margen irrelevante de fracaso en ese sentido; y la Unión Soviética es un poder en el escenario histórico porque el gobierno soviético puede operar efectivamente un aparato militar enorme, alimentado por recursos humanos y materiales de la sociedad soviética” (Ibíd., p. 36,3).

La representación, sin embargo, tiene dos niveles de comprensión, uno superficial y otro profundo, que llega al meollo de la comunidad de que se trate, a su sentido profundo. Se trata de los niveles que Voegelin llama elemental y  existencial. Éste último se refiere al contenido de las relaciones institucionales, el carácter del pueblo, la idea directriz de la comunidad, sus fines intramundanos y trascendentes, el nivel de extensión que la humanidad civilizada halla en la población, tanto por la cantidad de personas que están informadas por el mismo sobre el total, como por la profundidad con que esa información mueve sus relaciones y accionar cívico, etc. El nivel elemental se refiere a la expresión legal del anterior. El gobierno encarna el nivel existencial o la sociedad es barrida del mapa o, al menos, lo es el gobierno, hasta que llegue uno existencial*.

Así, pues, hay una res pública, unos bienes comunes; y una idea directriz: centro de el Bien Común: “la institución [y la sociedad] se perfecciona exitosamente cuando al mismo tiempo el gobernante se hace subordinado de la idea y el pueblo presta un consentimiento de costumbre a esta idea y a su realización en la historia” (Ibíd., p. 48,2). El gobernante es un guía de la sociedad a la realización de la idea, por la encarnación institucional; y su poder se extiende a esto. Por eso, no al revés, él dicta la ley; es decir, la regulación de su poder responde a la idea, no al revés; la ley sigue al orden, no el orden a la ley (Ibíd., pp. 48,2-49,2).

Comenzando por el concepto de “sociedad en forma para la acción”, de la relación de la autoridad con la “teología civil”, de la comprensión que la sociedad tiene de su propio lugar en el orden del mundo y de cómo lo realiza, se pueden ver tres tipos de daño que las ideologías gnósticas modernistas occidentales, del Occidente “post-cristiano” [término infeliz, pues el Cristianismo no ha sido superado ni es un fósil histórico: se debería decir “el Occidente post-revolución de la ineptitud” o “el Occidente traidor a sí mismo” o “el Occidente post-su-propio-sentido, o sea, sinsentido, por decisión propia, es decir, inepto y traidor”: vid. Mario Briceño-Iragorry, Mensaje sin Destino], causan a la comprensión de la autoridad y a su ejercicio. Se trata de los siguientes: 1) daños generales a la autoridad de todas las ideologías. 2) Daños de unas, en particular, que se refieren directamente a la autoridad, como el marxismo o el capitalismo. 3) Daños provenientes de la tiranía totalitaria mundial, puesto que, quien puede ser considerado amigo de la tal tiranía, será respetado y promovido, quien no o no llegará a ninguna posición relevante en ningún país o, si llegara, pretenderán barrerlo [y, muy probablemente, lo harán].

1) En lo que toca al primer tipo de daños, se puede citar, en primer lugar, lo que se ha dicho de la especificidad del gnosticismo occidental. Por supuesto, hoy en día, todo Occidente está invadido por el “progresismo” y, como sus profetas son los ya dichos (Francis Bacon, Descartes, Hobbes, Locke, Hume, Adam Smith, Malthus, Condorcet, Kant, Hegel, Comte, Marx, Nietzsche, Freud, Hiedegger, Sanger, Reich, Kinsey, Marcuse, Menger, Mises, Friedman, Hayek, etc.), se puede tener muy claro qué clase de coctel constituye lo que quiera que se conciba como teología civil de las sociedades políticas de esta civilización y sus satélites, de Argentina y Chile a Canadá, de Portugal al estrecho de Bering, en el extremo de Rusia, en Australia, China, Japón y demás países del mundo entero. “Progreso” es ausencia de verdad, posibilidad de experimentación con humanos y con todo lo que se le ocurra a cualquiera, aborto, “libertad” sexual y de “género” para todos, destrucción calculada de la familia, industrialización, no importa hasta qué punto se atropelle a los débiles, números macroeconómicos azules (sin importar la realidad social), derechos de los niños (es decir, imposibilidad de educarlos, por parte de padres y colegios, y corrupción sexual desde bien chiquitos), “apertura” a los abusos de las empresas transnacionales (globalización y “libertad” económica) y marxismo como respuesta única permitida (globalización, parte II), consumismo, ausencia de sentido profundo de la realidad. Esto es lo que deben buscar los gobiernos, en lo elemental. La verdadera teología civil es la ausencia de verdad y sentido, unida a un bienestar superficial, no importa lo que lo produzca. Así, la teología civil es sólo poder. No importa cuán engañados puedan estar  muchos; y no importa que, por el influjo todavía vivo del pasado y por la acción de la Iglesia y de unas pocas personas, proporcionalmente, fuera de sus filas, se den plena cuenta de los terribles males que se siguen de asumir todo ese menú de insania mental y estulticia. Ésa es, por así decir, la consecuencia general.

En lo particular, se pueden ver manifestaciones muy variadas de esa consecuencia general; y así ha de hacerse, al menos con algunas. Se puede recurrir a una analogía para exponer una primera:

“El diario Daily Telegraph informó que los episcopalianos escoceses introdujeron una serie de cambios en sus textos litúrgicos para eliminar las referencias masculinas de Dios e invocarlo ahora como hombre y mujer a la vez para no ofender a sus sacerdotisas. La iniciativa ha suscitado profundo malestar entre ministros y adeptos episcopalianos que forman parte de la comunión anglicana. La nueva forma de culto elimina palabras como Señor, Él y mankind (‘humanidad’, en inglés) que sugieren que Dios es de sexo masculino, en un intento –afirman los líderes episcopalianos–  por introducir un lenguaje más inclusivo. Sin embargo, para algunos grupos episcopalianos estos cambios ‘huelen a corrección política’ y no son consistentes con las enseñanzas de la Biblia.

“Los cambios fueron aprobados por el Comité de Liturgia de la Iglesia tras consultar la Junta de Fe y Constitución del Sínodo General y el Colegio de los Obispos episcopalianos. Stuart Hall, profesor honorario de la Universidad de St. Andrews y ministro episcopaliano, consideró los cambios como ‘absolutamente innecesarios’ porque ‘la palabra hombre en inglés – especialmente entre los científicos – incluye a ambos sexos’. ‘Los que tratan de reducir al mínimo las referencias a Dios como Padre y a Cristo como su Hijo tienen grandes dificultades, porque el Nuevo Testamento está repleto de estas referencias’, indicó.

“Según el diario, los líderes episcopalianos no han aplicado los mismos cambios a las citas de la Biblia debido a la reticencia a interferir con la palabra de Dios. Sin embargo, algunos ministros ya cambiaron la bendición al final de los servicios episcopalianos de ‘Padre, Hijo y Espíritu Santo’ a ‘Creador, Redentor y Santificador’. El ministro Darren McFarland, que lideró el trabajo de cambios, admitió que la opinión está dividida. ‘No decimos que Dios no sea del sexo masculino. Dios es a la vez del sexo femenino’, señaló. Los nuevos textos litúrgicos no son obligatorios y podrán ser utilizados dependiendo de las preferencias de cada ministro” (Episcopalianos escoceses ahora invocan a Dios como “hombre y mujer” a la vez, Aciprensa, 7 de septiembre de 2.010).

Aquí se ve a una Iglesia cristiana atrapada en la lógica de la ideología de género y feminista, que, para rematar, hace que se enfrasque en un materialismo pueril: Dios debe ser hombre y mujer, como si tuviera cuerpo, lo dice un gran reverendo de esa confesión, que debe ser muy importante, ya que es el encargado de semejantes cambios y es portavoz de la misma en la comunicación y justificación de decisiones de tal calibre. Es igualmente asombrosa la respuesta que reciben de los inconformes: es innecesario hacer esto; ¿innecesario? Lo que es, en realidad, es que éstos cambiaron la fe por la ideología, como, en la única nota acertada de esta crónica, se muestra, al decir que el asunto huele a “corrección política”.

De eso, entonces, es de lo que se trata, de abandonar la fe por la ideología, por el progreso, por ceñirse a los parámetros de los países industrializados a la inglesa y estadounidense, que han renegado de la fe y han asumido la modernidad. No importa, entonces, el bien común del estado, importan todos los rasgos de modernismo que se han resaltado ya. Así, como se dijo arriba, citando a Voegelin, las ideologías generan un compromiso existencial profundo de las personas que se lanzan a la “salvación” inmanente del mundo. Abandonada la sabiduría verdadera, que contempla el orden del ser y se esfuerza por acomodarse a él, la acción gnóstica, que lleva al éxito al ideologismo, en su afán de gobernar el mundo, es, al mismo tiempo y por lo mismo, la causa de su eventual colapso estrepitoso, como también vio Michael Jones (cfr. Libido Dominandi, Sexual Liberation and Political Control, cit., pp. 260-261). El avance de la sociedad, en concreto, de Occidente, bajo la gnosis, conlleva su propio declive; y esto no puede sostenerse ilimitadamente: una secta ideologizada  eventualmente tomará el poder y, de manera imperial, someterá al mundo, una vez dominado Occidente, a un poder totalitario. “El totalitarismo, definido como el gobierno existencial de los activistas gnósticos, es la forma final de la civilización progresista” (cfr. NSP, pp. 131-132). De ese modo, la consecuencia particular de que se trata, en el nivel existencial, se muestra como un colocarse en un dilema: o se desaparece o se termina en el totalitarismo y, como cada vez se está más lejos de la verdad, cada vez se es más fanático anti-Dios y, en consecuencia, anti-humano y anti-moral (como muestra la revolución del sexo “libre”, que va por una pendiente inclinada y sin frenos, pasando en este momento por la pedofilia y la zoofilia, dejada atrás ya, hace rato, como una “conquista”, la homosexualidad), en un totalitarismo cada vez más aterrador y asesino y opresor.

Por otro lado, el gnosticismo hace que no se vean los verdaderos problemas de la comunidad y que el gobierno sea cada vez más necio y permisivo, “libertario” e “igualitario”, a la manera de la democracia platónica: “nace en el padre el hábito de considerarse igual a sus hijos y de temerlos y de los hijos con respecto a los padres, al punto de que ni respetan ni temen a sus progenitores para dar fe de su condición de hombres libres [cualquier semejanza con los actuales “derechos de los niños” es pura coincidencia]. Así se igualan también el meteco y el ciudadano y el ciudadano y el meteco […]. Pues anota, además de eso, otras menudencias de las que te voy a hablar: en ese régimen, el maestro teme y halaga a sus discípulos, los discípulos se despreocupan de su aprendizaje y del respeto debido, según se ha dicho, salvo contados casos particulares; y, en general, los jóvenes se comparan con los viejos y disputan con ellos de palabra y de hecho, mientras los ancianos condescienden ante los jóvenes y remedan su buen humor y sus gracias con gran espíritu de imitación para no parecer antipáticos ni despóticos […]. Pues bien, querido amigo: el abuso mayor de libertad se produce en la ciudad cuando los esclavos y sus amos disfrutan de las mismas ventajas. Y casi se nos olvida mencionar qué grado de libertad preside las relaciones de ambos sexos […; véase este artículo del blog: https://eticacasanova.org/2015/01/13/cuando-ellas-dejaron-de-querer-just-fun/: pura coincidencia]. Difícilmente podría decirse que los animales domésticos son más libres en este gobierno que en ningún otro […]. En todo lo demás reina la misma plenitud de libertad” (La República, libro VIII, 562e-563b).

Es el movimiento para la protección de la Primera Enmienda de los Estados Unidos es un ejemplo muy ilustrativo. Se trata de un movimiento que pretende que cualquiera puede exponer cualquier imagen [conexión pornográfica] y decir y defender cualquier cosa, incluso los peores delitos, ya que, cualquier límite que se imponga, constituye una violación de ese sacrosanto derecho, pues no puede haber ningún límite prudencial a la libertad, porque, según parece, nadie puede ser juez de la prudencia. O sea, no hay orden y moralidad públicos, la apología del delito y la instigación a cometer hechos punibles y la traición a la patria y la injuria y el vilipendio son hechos muy encomiables, por “libres”. He ahí a la ideología guiando sabiamente a la autoridad. Pero esto llega a puntos mucho más graves. “En realidad, todo exceso en la acción busca con ansia el exceso contrario y no otra cosa comprobamos en las estaciones, en las plantas y en los cuerpos, no menos que en los regímenes políticos […]. Por tanto, el exceso de libertad no trae otra cosa que el exceso de esclavitud, tanto en el terreno particular como en el público […]. Y, naturalmente, la tiranía no tiene como origen más régimen que la democracia; de éste, es decir, de la más desenfrenada libertad surge la mayor y más salvaje esclavitud” (Ibíd., 563e-564b).

Y así sucede realmente, si la democracia contemporánea, merced a la estulticia gnóstica, llevando al extremo la retórica de los derechos humanos, permite toda suerte de abusos en el seno de la comunidad. Sobre todo, si permite que partidos revolucionarios crezcan y tomen fuerza dentro de la respectiva polis. Voegelin cuenta la manera cómo juzgaba e interpretaba el “juicioso Hooker” (como lo llama Locke, en el Segundo ensayo sobre el gobierno civil) al puritanismo: como una gnosis con la que no se podía discutir. Como el gobierno representa a la sociedad y Hooker lo sabía, fuera de toda duda, éste debe enfrentar a los líderes y las sectas gnósticas, no abdicar, ni siquiera en el caso de que alguno de éstos gane unas elecciones. “El magistrado Jackson en su voto salvado en el caso Terminiello formuló el punto: el bill of rights no es ningún pacto de suicidio. No se supone que un gobierno democrático deba convertirse en cómplice de su propio abatimiento mediante una actitud permisiva respecto del crecimiento prodigioso de movimientos gnósticos, bajo el cobijo de una interpretación turbia de los derechos civiles; y, si, a causa de la inadvertencia, un movimiento tal ha crecido hasta el punto de que haya peligro de que capture la representación existencial por la famosa ‘legalidad’ de las elecciones populares, un gobierno democrático no se supone que se incline ante ‘la voluntad popular’, sino a derribar el peligro por la fuerza [que no es, por tanto, violencia] y, si es necesario, contravenir la letra de la constitución, en orden a preservar su espíritu” (ibíd., 143-144).

No sólo los cripto-tiranos defensores de la primera enmienda estadounidense dan pie al crecimiento de tiranos gnósticos, jefes de estado lo hacen. Puede ser el caso de un presidente deteniendo un “golpe de estado” militar, que se lanzó, precisamente, para evitar que un tirano totalitario tomara el poder. En traducción al no-gnóstico, al sensato: el golpe de estado es del totalitario y los militares que trataron de detenerlo son unos verdaderos patriotas y el presidente alguien que peca, al menos, de ingenuo, engañado por el ambiente gnóstico imperante [los ejemplos son infinitos: ¿Hindenburg y Hitler valdrán como ejemplo?]. Ése no es el caso de Honduras; pero sí de todos los que condenaron que el Congreso de ese país, el más alto tribunal, los militares y la institucionalidad toda (su partido incluido), defenestraran a un presidente que quería acabar con el régimen republicano, en clara traición a su patria, en el año 2.009.

2 y 3) Los otros modos de distorsión de la autoridad por la ideología gnóstica contemporánea son la de la distorsión directa por la ideología y las interferencias del totalitarismo gnóstico internacional. Hoy, un papa, por ejemplo, o es un mártir perseguido, como lo fue Benedicto XVI; o como no pudo llegar a ser Benedicto, no lo sé, o será perseguido por los totalitarios. Quitemos un momento a Benedicto, que no sabemos nada de qué presiones lo hicieron abdicar, renunciar, no podemos incurrir en juicios temerarios… Un Papa, entonces, hoy en día, si va a ser Papa, tiene que enfrentarse al mundo y sus ideologías totalitarias; o, más bien, a su nihilismo radical, opuesto, incluso, a la expresión particular misma, salvo que, heideggerianamente, se utilice la forma de una ideología concreta o de la combinación de varias o lo que sea, para dominar más y mejor (vid. https://eticacasanova.org/2015/01/21/francisco-vs-juan-pablo-ii/). No puede haber nadie relevante (3), que posea un modo de pensar que impugne profunda y ampliamente, que desafíe, al poder mundano actual y a su credo gnóstico-nihilista, de la codicia, la avaricia y el placer sensual.

Aquí parece entrar Francisco con los lepóridos, los conejos, con sus sentencias sabias de auto-gratificación y “misericordina” (le guste o no, independientemente de todo lo que él haga o piense, su “celebridad” se debe a estos trazos de su conducta). La Iglesia es algo inmenso, visto mundanamente, como en el documento Li Wei Han, del gobierno chino, el plan para combatir y oprimir a la Iglesia en países comunistas (vid. http://gloria.tv/media/Rr5gYJm7u12). Algo así no puede pasar inadvertido, una institución tan brillante, magnífica, sabia, con más de 1.200 MM de fieles, con 2000 años de historia, de Tradición, de tradición de Fe, espiritual, de oración, de arte, de sabiduría, de ciencia, de diplomacia, de prudencia, de gobierno, de trato con todos los tipos de sociedades, etc. Espiritualmente, satanás se hizo de una herramienta de lucha fantástica, contra su Enemiga jurada, la Iglesia de quien lo desbancó, contra Ella y sus fieles. Francisco, con sus entrevistas a Scalfari y a Spadaro y sus ruedas de prensa de aerolíneas blasfemia, es un hombre de la tiranía mundial (como dije, le guste o no, lo quiera o no). Especialmente, con el sínodo de los obispos y la “apertura” a la ofensa a la autoridad y al debate de los elementos más esenciales de la Fe, puestos a cocinarse en las brasas de pasiones bajas, desatadas en el hombre de hoy. No hay presidente o líder de país alguno en el mundo de hoy (o ausencia de los mismos) que no responda a los designios de la tiranía mundial, como prueban las “primaveras” árabes, el ISIS, Boko Haram. Sionistas “defensores de los derechos humanos”, de Canadá y Rusia, son los arquitectos de la tal Primavera, para que quede bien claro a qué respondía (vid. http://www.eluniversal.com/opinion/120510/runrunes). Y William Kristol, neocon, de familia de antiguos trotskistas fundadores del movimiento al que pertenece, juntamente con Podhoretz, Horowitz, otros neoconservatives y algunos católicos vendidos (como Buckley y Novak) nos llevaron a las guerras de Afganistán e Irak; y gente como los hermanos Emmanuel, Soros, Adelson, Geffen, Spielberg, catapultan a Obama, a Planned Parenthood, a los homosexuales…

Nadie se escapa de este grupo, de esta delincuencia, con su nihilismo y su poder. Ellos imponen a quienes quieran en el mundo. Aquí un comunista, como en Venezuela, allá un liberal bravo (como no sé dónde, hoy en día), acullá un “dictador”, más allá un radical islámico, etc. En Chile, en Colombia, en Brasil, en España, no se desvelen, la cosa no es de otra manera. Santos, Dilma, Bachelet, Rajoy-Pablo Iglesias, no se preocupen, estarán ahí tranquilos, si llegaron impulsados por el mayor poder histórico…

Oponerse a esto es rebelión absolutamente necesaria. ES LA RAZÓN DEL EXISTIR Y LA CAUSA DE LA REBELIÓN DE LA ESENCIA, EN ESTOS TIEMPOS HORIBLES DE TIRANÍA MUNDIAL TOTALITARIO-REVOLUCIONARIA…


Nota Final

* Ibíd., pp. 48-49,2. Debo decir que Voegelin se refiere sólo a la idea directriz y a las instituciones. El resto de rasgos es algo que yo agrego, vista la realidad de las sociedades políticas hispanoamericanas, especialmente, pero también de todo el mundo de hoy, que poseen dos graves defectos: la inmensa marginalidad cultural de sectores inmensos de la población, que apenas se hallan parcialmente (muy parcialmente) barnizados de civilización; y la superficialidad de las capas no marginales, incluso académicas, que reconocen, merced, principalmente, a las ideologías, muy poco del nivel existencial de representación y, lo que reconocen, lo hacen de manera más bien inconsciente. Y, redactando a la manera de los libros sapienciales de la Biblia, hay un tercer problema, que es el mayor de todos: no hay quien le ponga este cascabel al gato, esa inconsciencia de las clases privilegiadas, sobre todo, los dirigentes políticos y empresariales y, de nuevo, los académicos, hace desesperar de una salida de esta inmensa crisis. Se habla, como problemas centrales a enfrentar, de asuntos económicos, de inseguridad, corrupción, que no es que no tengan importancia; pero no se ve su base y los peores de todos los problemas: esas masas que viven al margen de la sociedad republicana, no sólo económicamente, sino, de manera principal, espiritualmente; y no se ve que, entre los que tienen más oportunidades, campea el anti-patriotismo, la inmoralidad, la adicción a las drogas, la destrucción de la familia, el desdén por lo público, el desdén por los verdaderos problemas, el desdén por el prójimo, etc.

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2 comentarios

  1. Gregorio dice:

    Corto, complicado, pero como todo lo tuyo, siempre absolutamente preciso y respaldado por El Señor

    • Eje, José Gregorio, cooooooooooonchole, vale, tanto tiempo, brother, no me había dado cuenta de que el delo comentario eras tú. Escríbeme, para responderte, brotrher. Bueno, ya trataré yo de escribirte… así, entonces, más bien, espera mi email… pero respóndelo a tu vez, embarcador…

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