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Archivo Anual: 2015

El YO, ese inefable ineludible

Hollywood se pregunta, modernos, psicoanalistas y existencialistas quedan lelos; ¿quién tendrá la clave?

El doctor Rydell maneja a su antojo al bonachón David

El doctor Rydell maneja a su antojo al bonachón David

Contenido

Anger management, ¿quién es David Buznik?

Modernos, existencialistas, materialistas

Vuelve Hollywood: Regarding Henry; y el Yo como conciencia: el psicoanálisis

Vamos preguntarle a David otra vez, puede que ya hayamos logrado algo

 

Anger management, ¿quién es David Buznik?

David Buznik es condenado a terapia de control de la ira, en las sesiones de terapia del doctor Buddy Rydell, unas terapias de grupo muy extrañas, con un grupo de personas muy raras, estrambóticas. Es la primera sesión y el doctor presenta a David y, entonces…

Dr. Buddy Rydell: Entonces, David, cuéntanos sobre ti, ¿quién eres?

David Buznik: Bueno, YO soy un asistente ejecutivo de una compañía grande de productos para mascotas.

Dr. BR: [interrumpe] Dave, no quiero que nos digas qué haces, quiero que nos digas quién eres.

DB: Oh, bien, mm… Yo soy un tipo bastante bueno; me gusta jugar tenis de vez en cuando.

Dr. BR: Tampoco queremos tus hobbies, Dave: sólo dinos quién eres.

DB: [perplejo] quizás tú me puedas dar un ejemplo de cuál sería una respuesta adecuada, ¿ah? … [dirigiéndose a otro miembro del grupo de terapia, que se estaba burlando, Lou] ¿Qué dijiste? [todos se ríen, burlándose].

Dr. BR: ¿Quieres que Lou te diga quién eres? [distorsionando lo que acaba  de hacer y decir David].

DB: No, yo solo, uh… Yo soy un hombre agradable, de trato ligero, puedo ser un poco indeciso a veces… [Buddy vuelve a interrumpir]…

Dr. BR: Dave, estás describiendo tu personalidad, yo sólo quiero saber: quién eres TÚ…

DB: [pierde los estribos] ¡Yo no sé qué coño quieres que diga!

[todos callan, asombrados, boquiabiertos]

***

Esto podría seguir, hasta el infinito. David podría decir su personalidad, su nivel de educación, su profesión, sus orígenes culturales, sus relaciones, sus amistades, sus padres, sus planes futuros, su pertenencia a la especie humana, incluso: ¿no es verdad que, cuándo nos preguntamos qué es algo, respondemos adecuadamente cuando lo asignamos a una especie: es perro, es cactus, es mosquito, es carro? Bueno, eso, claramente, no habría respondido a la pregunta del doctor. Entonces, habrá alguna respuesta… No es una tontería, el asunto es si hay o no un YO o si lo podemos conocer; o algo así…

Modernos, existencialistas, materialistas

En el mundo moderno, su precursor tiene algo que decir: oigamos a Guillermo de Ockham, en su discurso, como lo expresó en la Suma de lógica. Ockham niega, como se sabe, que en lo sensible haya inteligibilidad; mientras que, claro, cualquier YO que pudiéramos captar depende de la captación del mundo… del mundo sensible. En ese tratado, toda relación de algún sujeto a alguna formalidad inherente al mismo es reducida a la suppositio, que, de manera horrible, traducen como “suposición”, cuando lo que eso quiere decir es relación del suppositum, sujeto, a los accidentes que inhieren en él. En Ockham, la suppositio es relación gramatical, del sujeto de la oración o proposición a los predicados posibles o predicables. Mientras, en Aristóteles, cuando se habla de “predicabilidad”, se habla de una imagen especular del mundo, es decir, se están estudiando relaciones reales; en Ockham, se trata de mera gramática, sin correspondiente real, como con los nombres y las especies y los géneros. Un género es una razón común a muchas especies y la especie es razón común, real, a muchos individuos: esta cosa es un perro, aquélla un venado, la de allá un caballo; y perro, venado y caballo son especies de animales, realmente. En Ockham no es así, éstos son sólo nombres, sin correspondiente real. Así sucede con la suppositio: como no hay relaciones, pues son inteligibles, como la relación entre el sujeto y los accidentes está entre las más alejadas de lo sensible y como el sujeto, en cuanto sustentador del ser suyo y de lo que en él inhiere, mismo no es nada a ser captado por los sentidos, entonces sólo hay la cosa, sin que nada inhiera en ella realmente, sin que sea sujeto, más que gramatical. Yo no peso tanto ni soy de tal color ni estoy aquí ni estoy sentado ni tengo tal cantidad de fuerza: soy esto y todo eso que se dice de mí es meramente… algo que se dice…

Con Kant, la situación no mejora mucho. En sus Prolegómenos para toda metafísica futura que pretenda presentarse como ciencia, sección 28, dice que “las representaciones, en una clase de juicios, se constituyen como sujetos en relación a predicados; en otra, como razones en relación a las consecuencias; y, en una tercera, como partes que, juntas, constituyen un conocimiento total posible”. La sustancia es, entonces, según Kant, sujeto lógico, el accidente, predicado; la causa, razón antecedente, el efecto, consecuente lógico; el mundo, como un orden y comunidad de pluralidad de “seres”, totalidad de las representaciones posibles, según el gran pensador de Koenigsberg. Ockham, para quien la ciencia era puro discurso mental, vive, pues, en Kant. Luego, Kant dirá que, cuando él habla de la “síntesis del Yo-pienso” en la “unidad de apercepción”, se trata de un mero “objeto”, es decir, no del conocimiento de un ser real, que sea, para colmo, sujeto de nuestros conocimientos, sino de una representación mental… La pregunta es ésta: ¿pero de quién es esa representación? Kant dirá que se trata de algo de lo que había hablado Descartes: del Yo-sujeto: como lo que se conoce es el objeto y el que conoce es el sujeto, éste es incognoscible y, por tanto, Kant no puede dar otro paso en su búsqueda. En Husserl, ese Yo-sujeto, yo trascendental, luego de su última reducción, será el fundamento de toda la filosofía y hasta de la realidad [ideal]…

Dado el carácter inteligible y “misterioso” del YO, sobre todo en un mundo dominado intelectualmente por Ockham, los existencialistas, reconociendo el problema de su existencia y de sus relaciones con sus manifestaciones sensibles, lo que en él inhiere que se revela al ojo, el oído, el olfato, el tacto, negando, al final, su sustancialidad, dirán que el Yo no existe, que todo lo que hay es esas manifestaciones, que el YO no es nada, es un vacío, detrás de mis colores, mis posiciones, mi fuerza, mis conocimientos, mis capacidades, mis virtudes y vicios, mis responsabilidades, mi peso, mi ubicación, mi edad, no hay nada, ellas son todos: no hay un libre, hay libertad, ella sola, definiéndose a sí misma; no hay responsable, hay responsabilidad; aparentemente, no hay alguien a quien le duela, sólo hay dolor… Así lo decía Hume, también, el que despertó a Kant de su “sueño dogmático”: si hubiera un sujeto de las percepciones, debíamos tener una percepción del mismo, pero eso sería absurdo, ya que, por definición del mismo Hume, sólo hay percepciones sensibles: el yo no sería más que una percepción, entre otras, entre todas las demás… Puro Ockham.

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Atletismo, en el pantano del deporte profesional

“Es un negocio”: así, 5000 atletas andan en problemas de doping y se perdió la grandeza

Usain Bolt, el hombre más rápido de la historia, Dios quiera que no haya andado en malos pasos

Usain Bolt, el hombre más rápido de la historia, Dios quiera que no haya andado en malos pasos

SE DESTAPÓ LA OLLA EN EL ATLETISMO

En el mundial de Moscú, en el 2013, se hizo una prueba sorpresa a todos los atletas y a 500 se les tomó muestra de orina, aparte de los medallistas. Ahora resulta que esas pruebas parece que fueron mera pantomima… Usain Bolt es el único atleta que ha hecho menos de 9,90 en 100 metros que no ha caído en controles antidoping, quiera Dios que nunca lo haga. No se puede poner en duda su honestidad, estamos con él, pero, si terminara siendo un fraude más, ¿por qué iba a extrañarnos, qué es una raya más para un tigre, una raya más para el albañal que es el deporte profesional, hechura del catalán, Juan Antonio Samaranch? ¡¡¡¡¡AHÍ TIENEN SU REVOLUCIÓN DE PORQUERÍA, TRÁGUENSELA!!!! Uno quiere volver a divertirse de manera sana, sin sospechas, sin sus triquiñuelas podridas…

***

Hace años, Nueva York tuvo un gran arzobispo, un hombre que desbordaba sabiduría y virtud cristiana y humana. Como fue un hombre clarividente, pudo poner el dedo en la llaga en muchos puntos clave de la crisis contemporánea. En lo que se refiere a la supuesta “brecha generacional” que estuvo en la base de la revolución hippie, sex, drugs and rock and roll, la revolución cultural que tenemos que combatir, la que amenaza todo lo bueno y decente de la humanidad, empezando por el amor de los esposos y de los padres y los hijos, el arzobispo dijo claramente que la tal brecha generacional no existía, que todo era un asunto de evasión de la responsabilidad de parte de toda una generación de padres, maestros, curas y autoridades en general. Hoy tenemos otro aspecto de esta revolución y sus consecuencias en frente. Tenemos el desastre en que se ha convertido el deporte, con una cuerda de ejecutivos de la FIFA tras las rejas, todo el organismo fuertemente cuestionado; y lo peor es que eso no es ningún cuento viejo, las trampas de la FIFA ya son “leyenda”, como dicen en las películas de Hollywood (FIFA: cuando el dinero se convierte en el dios, Auge y caída de la caja negra llamada “La FIFA” (2), La necesaria caída de una proxeneta llamada “FIFA” (3)). En el béisbol, el tenis, el fútbol americano, donde voltees tienes cuestionamientos serios. No digamos el boxeo, que cayó para no volver a levantarse, luego de esa época de gloria que fueron los años 70 y 80. ¿Y el básket? Un deporte que tenga como uno de sus 3 ó 4 más grandes de la historia a uno que dice haberse acostado con más de 2000 mujeres, como Wilt Chamberlain, y a otros dos que deben estar entre los tres seres más engreídos de la historia, como lo son LeBron James y Michael Jordan, no puede ir bien. PERO AHORA SE HA DESTAPADO TREMENDA OLLA EN EL ATLETISMO.

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ESPN vs. Miguel Cabrera

Law y Schoenfield no le perdonan que sea el mejor

Carrera por el más valioso 2012: mediatizada por la "ciencia" inexacta de la sabermétrica

Carrera por el más valioso 2012: mediatizada por la “ciencia” inexacta de la sabermétrica

David Schoenfield acaba de publicar un artículo en el que pondera los posibles miembros del Salón de la Fama que jugaron en la última campaña de 2014 (vid. http://www.espndeportes.com/blogs/index?entryID=2266117&name=david_schoenfield). Es interesante que volviera en el tiempo, a intervalos de 20 años, para ver cuántos jugadores de 1994, de 1974, del 54 y el 34, entraron al Salón. Decía el periodista que son muchos, un promedio de 20, aproximadamente. En realidad, 20 no son tantos, si se considera que de 20 años es, más o menos, la carrera de un beisbolista. De ese modo, en cualquier año, pueden estar enlazándose hasta 40 años de beisbol, de los novatos a los veteranos.  Según él, hay cuatro peloteros que, por descontado, entrarán al Salón de los grandes: Jeter, Pujols, Ichiro y Miguel Cabrera. Luego de ellos, hace una lista de otros 15 que podrían entrar y hace un análisis de sus posibilidades, todo fundado en la más que espuria estadística llamada WAR. Hasta aquí, fuera del WAR como criterio de evaluación, que no tiene ningún sentido, sencillamente (vid., por ejemplo, estos dos artículos: https://eticacasanova.org/2013/05/01/la-locura-de-incoherencia-del-war/ y https://eticacasanova.org/2013/04/05/sabermetricos-la-sabrwar-es-una-farsa/), todo está bien. La cosa se pone mala, sin embargo: con Schoenfield, si Cabrera está cerca, la cosa siempre se tiene que poner mala, no gusta de él, punto. Dice Shoenfield: “Probablemente se podrían alegar varias cosas contra Cabrera o Suzuki, pero ambos han excedido en casos que suelen ser utilizadas como barómetros para medir el éxito del Salón de la Fama — RBIs, hits, cetros de bateo, premios de JMV. Ambos han sido figuras que han trascendido el juego en su propia forma y ciertamente a Cabrera le quedan varios buenos años por delante. Así que yo los consideraría a ambos como selecciones seguras”.  Es decir, barajando, el pensador, el analista, el genio de El líder mundial en deportes, enumera rápidamente las razones por las que estos dos entrarán al Salón de la Fama, sin dudas, pero las desdeña por argumentos que anuncia pero no expresa, lanzándose de un solo golpe los números y la importancia sobresalientes de estos súper peloteros.

Parece que no es difícil imaginar lo que tenga Schoenfield contra Cabrera. No es de beisbol, es antipatía pura, simple y

Keith Law, de ESPN, un verdadero "científico" del deporte: eso si la ciencia es magia: magia pra hundir a quien quieras o para encumbrar a quien te guste, mínimo

Keith Law, de ESPN, un verdadero “científico” del deporte: eso si la ciencia es magia: magia pra hundir a quien quieras o para encumbrar a quien te guste, mínimo

dura. Cuando, en el 2012, Cabrera ganó la triple corona (y, podría decirse, la penta corona… y más: OBP, OPS, etc.), Schoenfield hizo intensa campaña para que los periodistas no votaran por él. Cuando ganó de manera unánime, se quejó amargamente. Pero Schoenfield no es el único, Keith Law lo deja como un niño de pecho, en la antipatía, que domina a la razón. La cosa, pobres, es más fuerte que ellos. En el mismo 2012, Law publicó un artículo en el que decía que Cabrera no debía ser, siquiera, el segundo en la carrera, que Trout debía ganar, el segundo sería para Canó; y apenas el tercero para Miguelito (vid. http://www.espn.cl/blogs/index?entryID=1660108&name=keith_law). En ese artículo se da el lujo de decir que la triple corona del beisbol no indica nada, porque más que los jonrones, importan las bases por bolas (la caricatura no está lejos de la realidad, en este caso).

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