Kalós

Inicio » Actualidad » Francisco apunta a la felicidad y hasta un pagano se horrorizaría

Francisco apunta a la felicidad y hasta un pagano se horrorizaría

¿Cristiano, clásico, qué, Marx? La respuesta: en el calentamiento global

Francisco, no fue el día que enseñaron filosofía y teología en el seminario jesuita, al parecer

Francisco, no fue el día que enseñaron filosofía y teología en el seminario jesuita, al parecer, tenía cosas mejores que hacer, a lo mejor fue a un partido de fútbol: más productivo que andar llenándose de esas ideologías farisaicas, neopelagianas, gnósticas, etc. y pare de contar

El señor Francisco, Papa, dio sus diez consejos para ser feliz (el 27-07-14, en: http://www.clarin.com/sociedad/Gran-repercusion-exclusiva-Viva-Papa_0_1183081740.html). Según parece, según he leído varias veces (lo que ustedes pueden buscar con Google muy fácilmente), los diez consejos provocaron “furor en Internet”. Abajo los voy a copiar, en el lado izquierdo de un cuadro, los consejos de Francisco; en el derecho, copiaré los materialistas y de inspiración empirista de un artículo mundano, de ésos que la estulticia extrema de hoy presenta como “científicos” para que la ignorancia quede bien engañada. Así, tendremos un cara a cara Francisco, Papa, Vs. Francisco Lira, articulista mundano de la ciencia sobre la felicidad (http://www.upsocl.com/comunidad/las-diez-maneras-de-ser-muy-feliz-cientificamente-comprobadas/).

Antes de eso, quiero hacer una brevísima consideración sobre estos consejos del señor Francisco, Papa. Al final, voy a comentar uno por uno de los 20 consejos  que copio. Vamos a empezar, pues, con el comentario general.

Los consejos de Francisco, de Su Santidad, son cosas así como “vive y deja vivir”, “no impongas tus creencias”, “vista a tu familia”, “los sindicatos tienen razón, los domingos son familares”. En ninguna parte, nombra a Dios; en ninguna parte, nombra los ocho consejos que Jesucristo en persona nos dio para ser felices, llamados Bienaventuranzas. Dejando ahora de lado este “pequeño” faux pas, este desliz, se puede hacer una breve comparación, muy superficial, con Aristóteles, Platón, Juan Pablo II, San Agustín, Santo Tomás. Con quien usted quiera: you name it, dicen en inglés. Para Aristóteles, la felicidad es imposible sin la vida virtuosa (cfr. Ética a Nicómaco, libros I y II); además, sin amigos, nadie escogería vivir, ellos son indispensables para ser felices (cfr. Ética a Nicómaco, libro VIII); y, ultimadamente, la felicidad, que trata de un bien último (que da sentido a todo lo demás) y proporcionado al hombre, sólo se realiza al realizar una actividad, la más alta, que, por ser virtuosos, nos es connatural: la contemplación de la verdad, de la Verdad divina (cfr. Ética a Nicómaco, libro X). Para Platón, ser bueno y ser feliz son lo mismo (cfr. Gorgias), de modo que las adversidades no nos pueden quitar la felicidad: mientras que ser bueno es ser justo y piadoso, virtuoso de todas las maneras posibles, señor de sí mismo (cfr. La República, libro IV), de modo que, cualquier corrección que se haga, en lo referente a la concepción y realización de estas cosas, aún bajo severas penas, es el mayor favor que se pueda hacer a un hombre. El señor Francisco, Papa, para quien hay que dejar que la gente piense lo que quiera (vid., abajo, sus consejos 1 y 9), para quien la conciencia individual, en cuanto tal, es el juez universal, haría bien en leer estas admoniciones platónicas. Estamos hablando de autores paganos, no de grandes místicos católicos, ni de fariseos-ideólogos, pagados de sí mismos, apegados a sus prácticas, cuenta cuentas del Rosario, pelagianos y neopelagianos, gnósticos, como el gusta llamar a los católicos ortodoxos. ¿Qué habría que decir del propio Jesús: “el reino de Dios está cerca, ARREPENTÍOS Y CREED EN EL EVANGELIO” (Marcos 1,15)? ¿Qué, se trata de uno que no es “misericordino”? ¿La “misericordina” es superior a la Misericordia misma subsistente?

Pero hay que ver más. Uno abre cualquier libro de cualquier padre de la Iglesia y lo tendrá claro: la felicidad es un asunto de posesión de Dios, por la unión personal, que proviene de la gracia de la caridad, amor de amistad con el mismísimo Dios. En esto, Voegelin asegura que el Cristianismo supera a las doctrinas de los clásicos griegos; y que, juntos, son lo más luminoso que la tierra haya parido; lo mismo lo dice Orestes Brownson o cualquier otro con un milímetro de frente, porque es la verdad. No hay que ser un gran erudito, haber leído las Confesiones y la Ciudad de Dios, de San Agustín; a los padre apostólicos, a los padres del desierto, a los capadocios, a los apologistas del siglo II, a los teólogos del III: Orígenes, Clemente de Alejandría, Tertuliano, Hipólito, etc. Uno abre la Teología Moral de Pinkaers y ya lo sabe: la ética cristiana es una ética de bienes, NO DE NORMAS (señor Francisco, Papa: no puede llamar a los demás “fariseos” any more, no les pega), de amor, de felicidad en Dios. Lo ha sido en toda la historia; y la desviación es el ockhamismo y su influencia; de eso, los tomistas y muchos otros están bien vacunados.

¿Entonces, qué más? Entonces tenemos a una Tradición, desde los padres apostólicos, desde la Didaché, escrita por el 70, a 35 años de la Muerte y Resurrección de Jesús y de Pentecostés, pasando por los siglos, HASTA JUAN PABLO II y LA VERITATIS SPLENDOR, publicada el 6 de agosto de 1993, sobre lo que es la felicidad, según un cristiano: Dios, fácil… y tenemos al señor Francisco, Papa, que da sus diez consejos y ni nombra a Dios, ¿qué hacemos? Vamos a seguir adelante un poco. En la Veritatis Splendor, para que no queden dudas, el santo Papa, Juan Pablo II, resumía así su eseñanza y la enseñanza del Antiguo Testamento y de Cristo mismo: “28. La meditación del diálogo entre Jesús y el joven rico nos ha permitido recoger los contenidos esenciales de la revelación del Antiguo y del Nuevo Testamento sobre el comportamiento moral. Son: la subordinación del hombre y de su obrar a Dios, el único que es «Bueno»; la relación, indicada de modo claro en los mandamientos divinos, entre el bien moral de los actos humanos y la vida eterna; el seguimiento de Cristo, que abre al hombre la perspectiva del amor perfecto; y finalmente, el don del Espíritu Santo, fuente y fuerza de la vida moral de la «nueva criatura» (cf. 2 Co 5, 17)”.

Claro, ahora sí que vuelve con más fuerza la pregunta: “AH, PERO BUENO, ¿Y ENTONCES?”, como dicen en mi Tierra. Estamos en un grave problema: el Papa es el Vicario de Cristo y éste nos está hablando de manera rara, ¿qué hacemos? Lo primero es poner las cosas en su sitio: esto no es Magisterio extraordinario del Papa, aquí no se están definiendo dogmas; es más, él no podría pretender hacerlo al decir cosas así, Cristo aseguró que algo así no sucedería. En segundo lugar, hay que respetar al Papa y serle fiel; pero no hay que tomar cada palabra o gesto suyo como la última expresión del Espíritu. Tercero, hay que saber que ha habido severos deslices y más que deslices de papas en el pasado, es más, ha habido papas rematadamente malos, eran papas, había que respetarlos en cuanto tales, pero nadie está obligado a canonizar sinvergüenzuras: el caso de marras parece una de éstas, no hay que aplaudirla; es más, dadas algunas circunstancias que nombraré abajo, la lealtad al este papa parece que exigiera oponérsele a un nivel, el de sus intentos de revolucionar la Iglesia. Por este último punto, la conclusión final sobre qué hacer, la voy a dar al final, luego de ver los consejos de los dos franciscos y de comentarlos uno por uno. Pongan atención a todo, es muy importante, pero puedes poner énfasis en los puntos 1 y 9, que comento juntos, y 5 a 7 y 10, que tienen los asuntos más graves; de más está decir que pueden, si quieren, omitir el cuadro en el que copio los consejos, porque abajo, al comentar, reproduzco lo que dicen; y, por supuesto, pueden omitir todo lo relativo al artículo mundano, que coloco aquí porque también es ampliamente rebotado en facebook y porque da un contrapunto de lo que dice Francisco, muy elocuente. Sin más que agregar, los dejo con los consejos de los franciscos:

Consejos de Francisco Consejos del artículo mundano
1. Viví y dejá vivir. “Acá los romanos tienen un dicho y podríamos tomarlo como un hilo para tirar de la fórmula esa que dice: ‘Anda adelante y deja que la gente vaya adelante’. Viví y dejá vivir, es el primer paso de la paz y la felicidad. 1. Haz ejercicio. Aunque sea durante 7 minutos.

Con frecuencia pensamos que no tenemos tiempo para hacer ejercicio, pero sólo siete minutos son suficientes para hacernos un poco más felices. ¿No tenemos siete minutos que extraer de nuestro apretado horario?

El ejercicio tiene un efecto tan profundo en nuestra felicidad y en nuestro bienestar que se ha convertido en una estrategia eficaz para combatir la depresión. Así lo probaba un estudio citado en el libro deShawn Achor The Happiness Advantage. En él tres grupos de pacientes deprimidos fueron tratados con medicación, con deporte o con una combinación de ambos. Los resultados son verdaderamente sorprendentes: todos los grupos experimentaron una mejoría. Sin embargo, fueron testados seis meses después para comprobar si se habían producido recaídas. Un 38% de los que sólo habían tomado medicación había retomado la depresión, un 31% de los que habían combinado medicación y ejercicio había recaído igualmente, y sólo un 9% de los que habían paliado su depresión con el deporte había recaído a los seis meses.

Los beneficios del deporte, sin embargo, no se limitan a las personas deprimidas. Igual que sus efectos son positivos en éstas, lo son en cualquiera que haga ejercicio y desee ser un poco más feliz a lo largo del día. Una buena opción es practicar running, lo que te dará una libertad que es imposible alcanzar mediante otros deportes.

2. Darse a los demás. “Si uno se estanca, corre el riesgo de ser egoísta. Y el agua estancada es la primera que se corrompe.” 5. Ayuda a los demás

Para ser felices nosotros mismos resulta imprescindible ayudar a los demás, y 100 horas al año (dos horas a la semana) parece ser el número clave de tiempo que debemos dedicar al resto. El Journal of Happiness Studies publicó una investigación que aludía al hecho de que la gente a la que se le había encargado comprar algo para otra persona experimentaba una felicidad mucho mayor que aquellos que se habían comprado algo a sí mismos.

3. Moverse remansadamente. “En Don Segundo Sombra hay una cosa muy linda, de alguien que relee su vida. El protagonista. Dice que de joven era un arroyo pedregoso que se llevaba por delante todo; que de adulto era un río que andaba adelante y que en la vejez se sentía en movimiento, pero lentamente remansado. Yo utilizaría esta imagen del poeta y novelista Ricardo Güiraldes, ese último adjetivo, remansado. La capacidad de moverse con benevolencia y humildad, el remanso de la vida. Los ancianos tienen esa sabiduría, son la memoria de un pueblo. Y un pueblo que no cuida a sus ancianos no tiene futuro.” 8. Medita

Un equipo de investigación del Massachusetts General Hospital realizó escáneres cerebrales a 16 personas antes y después de su participación en un curso de meditación de ocho semanas. El estudio, publicado enPsychiatry Research: Neuroimaging, concluía que tras completar el curso las partes del cerebro asociadas con la compasión y la consciencia propia habían crecido, mientras que las partes relacionadas con el estrés se reducían.

Además, meditar suele relajarnos y clarificar nuestra mente, lo que también contribuye a nuestra propia felicidad. Además de aumentar la creatividad y la inteligencia, como defiende el cineasta David Lynch.

4. Jugar con los chicos. “El consumismo nos llevó a esa ansiedad de perder la sana cultura del ocio, leer, disfrutar del arte. Ahora confieso poco, pero en Buenos Aires confesaba mucho y cuando venía una mamá joven le preguntaba: ‘¿Cuántos hijos tenés? ¿Jugás con tus hijos?’ Y era una pregunta que no se esperaba, pero yo le decía que jugar con los chicos es clave, es una cultura sana. Es difícil, los padres se van a trabajar temprano y vuelven a veces cuando sus hijos duermen, es difícil, pero hay que hacerlo.” 10. Practica la gratitud

Estar agradecidos por las cosas que tenemos –lo que implica valorarlas en su justa medida– es muy importante para ser conscientes de nuestra felicidad y disfrutarla más. De hecho, los participantes de un experimento ligado a la gratitud debían, en primer lugar, escribir una lista de las cosas por las que estaban agradecidos, y ese simple hecho ya mejoró su estado de ánimo. Siempre de acuerdo con el refranero español, para el que “es de bien nacido ser agradecido”.

De la misma manera que podemos invertir dinero en los demás, podemos invertir nuestro tiempo, lo que resulta ser incluso más satisfactorio y nos proporciona grandes dosis de alegría.

5. Compartir los domingos con la familia. “El otro día, en Campobasso, fui a una reunión entre el mundo de la universidad y el mundo obrero, todos reclamaban el domingo no laborable. El domingo es para la familia.” 3. Pasa más tiempo con los amigos y la familia

Suena tópico, pero no haber pasado el tiempo suficiente con los amigos y la familia es uno de los principales arrepentimientos que expresa la gente antes de morir. Interactuar con aquellos que nos aprecian y a los que apreciamos revierte positivamente en nuestro estado de ánimo. Así lo explica Daniel Gilbert, profesor de psicología de Harvard: “Somos felices cuando tenemos familia y somos felices cuando tenemos amigos, y casi todas las otras cosas que creemos que nos hacen felices son, en realidad, vías para tener más amigos y más familia”.

En la misma línea, el estudio Terman, recogido en The Longevity Projectconcluía que las relaciones con los demás son fundamentales para vivir una vida larga y feliz: “El beneficio más claro de las relaciones sociales viene de ayudar a los demás. Aquellos que ayudaban a sus amigos y sus vecinos, aconsejando y cuidando de los demás, tendían a vivir más que el resto”.

6. Ayudar a los jóvenes a conseguir empleo. “Hay que ser creativos con esta franja. Si faltan oportunidades, caen en la droga. Y está muy alto el índice de suicidios entre los jóvenes sin trabajo. El otro día leí, pero no me fío porque no es un dato científico, que había 75 millones de jóvenes de 25 años para abajo desocupados. No alcanza con darles de comer: hay que inventarles cursos de un año de plomero, electricista, costurero. La dignidad te la da el llevar el pan a la casa”. 7. Planea un viaje, aunque no vayas a hacerlo

El mero hecho de planear un viaje o un descanso del trabajo puede contribuir al bienestar. Un estudio publicado en el Applied Research in Quality Life mostraba que el mayor pico de felicidad se experimentaba durante la planificación de las vacaciones, más que durante el propio viaje.

Ello está ligado al sentimiento de anticipación. Como refiere también Shawn Achor, “un estudio reveló que en la gente que pensaba que iba a ver su película favorita se elevaban los niveles de endorfina un 27%”.

7. Cuidar la naturaleza. “Hay que cuidar la creación y no lo estamos haciendo. Es uno de los desafíos más grandes que tenemos.” 9. Múdate cerca del trabajo

El tiempo que nos cuesta llegar al lugar del trabajo tiene un gran impacto en nuestra felicidad. Al fin y al cabo, es algo que hacemos dos veces al día, cinco días a la semana, y la gente a la que le lleva mucho tiempo desplazarse o que lo hace de manera incómoda es menos feliz. Así lo dice The Art of Manliness: “Mientras que muchas condiciones no afectan a nuestra felicidad a largo plazo porque nos acostumbramos a ellas, nunca nos acostumbramos al esfuerzo diario de ir al trabajo. A veces el tráfico es espantoso y a veces no”. Así lo decía también Gilbert: “Conducir en un atasco es un tipo distinto de infierno cada día”.

8. Olvidarse rápido de lo negativo. “La necesidad de hablar mal del otro indica una baja autoestima, es decir: yo me siento tan abajo que en vez de subir, bajo al otro. Olvidarse rápido de lo negativo es sano.” 2. Duerme más: serás menos susceptible ante las emociones negativas

Dormir es muy importante para que el cuerpo se recupere de su actividad diaria, y tiene efectos muy positivos en nuestra alegría. Así lo confirman Po Bronson y Ashley Merryman en Nurture Shock, donde aluden al hecho de que los estímulos negativos se procesan en la amígdala y los positivos y los neutrales en el hipocampo. La falta de sueño afecta con mayor intensidad al hipocampo, por lo que las personas que duermen mal tienen mayor tendencia a recordar con intensidad los eventos negativos y a olvidar los positivos.

La afirmación se sustenta con un experimento realizado por Walker en el que una serie de universitarios privados de sueño debían memorizar una lista de palabras. Recordaban el 81% de las palabras negativas, como cáncer, y sólo el 31% de las palabras positivas o neutras, como sol o baloncesto.

El humor con que afrontamos las primeras horas del día puede condicionar la jornada completa, de modo que es importante descansar bien.

9. Respetar al que piensa distinto. “Podemos inquietar al otro desde el testimonio, para que ambos progresen en esa comunicación, pero lo peor que puede haber es el proselitismo religioso, que paraliza: ‘Yo dialogo contigo para convencerte’, no. Cada uno dialoga desde su identidad. La Iglesia crece por atracción, no por proselitismo.” 6. Sonríe

No se trata de fingir, pero sonreír nos puede hacer sentir mejor. Por supuesto, es importante que la sonrisa sea el producto de cultivar pensamientos positivos, como afirma un estudio de la Michigan State University. Éste sugiere que los que trabajan de cara al público, si fuerzan una sonrisa falsa a lo largo del día su estado de ánimo empeora y terminan por dejar el trabajo. Sin embargo, aquellos que sonríen como resultado de pensar en cosas positivas mejoran su estado de ánimo y están más alegres.

10. Buscar activamente la paz. “Estamos viviendo en una época de mucha guerra. En Africa parecen guerras tribales, pero son algo más. La guerra destruye. Y el clamor por la paz hay que gritarlo. La paz a veces da la idea de quietud, pero nunca es quietud, siempre es una paz activa.” 4. Sal a la calle con frecuencia

En The Happiness Advantage Shawn Achor recomienda pasar tiempo al aire libre para aumentar la alegría y el buen humor: “Reservar tiempo para estar al aire libre cuando hace buen día proporciona grandes ventajas; un estudio reveló que pasar 20 minutos en la calle cuando hace buen tiempo no sólo propicia el buen humor, sino que desencadena la reflexión y mejora la memoria”.

Así, aunque sea simplemente en el descanso para comer, reserva unos minutos al día para que te dé el aire.

De estos consejos, son realmente para una vida buena los siguientes: 1 a 5 y 8. Mientras que 6, 7, 9 y 10 son, más bien, aspiraciones de la humanidad o respecto de las sociedades y, más aún, de quienes las dirigen, de quienes las representan, de quienes toman decisiones que envuelven a números indeterminados de personas o a comunidades políticas enteras. Paso a comentarlos individualmente:

1 y 9) El 1, “vive y deja vivir”, es, más bien, en muchos aspectos, contrario a la enseñanza cristiana de siempre: puede que un cristiano deba respetar la dignidad de los demás, que permita que su libertad se despliegue, que abra caminos para el desarrollo de las personas, ¿cómo no? Pero eso es una cosa y otra muy distinta es que uno ni se ocupe de los demás, que los “deje vivir”. Si el cristiano respeta y fomenta la libertad de los demás, no es porque quiera “dejar vivir”; sino porque los ama y está comprometido con ellos, con su realización personal. Aquí entra 9, “respeta al que piensa distinto” (entendido como: la conciencia subjetiva, en cuanto tal es el juez universal, no se puede tratar de convencer a otro de la verdad del Cristianismo), que es muy contrario a la enseñanza cristiana: uno está en esta vida PARA CONVENCER A LOS DEMÁS, PARA HACER PROSELITISMO, APOSTOLADO, la Iglesia es APOSTÓLICA, aunque al señor Francisco, Papa, no le guste esta nota de la Iglesia (no le gusta en cuanto a esto ni, tampoco, en cuanto viene de los apóstoles, de su Fe, en especial, de Pedro, del que él es sucesor…). Los cristianos queremos la libertad de los otros y eso es asumir una actitud muy distinta de “dejarlos vivir”. Plantear la cosa como imposiciones proselitistas y molestia es un engaño en el que ha caído, como en concha de mango, el sucesor actual de la Cátedra apostólica, mil veces bendita. Nosotros “no podemos callar lo que hemos visto y oído” (Hechos 4,20) y, por amor, reprendemos, exhortamos, corregimos, de modo que no nos hacemos cómplices de los pecados de los hermanos los hombres (cfr. Ezequiel 33,8). Puede que el mundo nos odie y nos rechace, como al Espíritu, porque le arguye de pecado (cfr. Jn. XVI,8-11), pero el Cristiano anuncia el Evangelio, porque lo mandó el Señor (entre muchos lugares, Mateo 28), y porque uno ama con todo el corazón, ama al Bien máximo, ama a los hombres, ama que el reino se expanda y difunda, ama la Luz que va derrotando a las tinieblas en todas partes, ama que todos vivan bien, que vayan al Padre; y odia todo lo contrario, empezando por satanás y sus insidias…

[Entre corchetes, comentaré, como dije, los puntos del estudio “científico” que están al lado de los del Papa en el cuadro de arriba: 1) hacer ejercicios: reporta el artículo que esto ayuda contra la depresión: muy bien, pero eso no trata de la Felicidad, sino de balances bioquímicos, para que nos sintamos bien corporalmente: reduccionismo en acción. //  6) el de la sonrisa y los pensamientos positivos trata, en gran medida, de pamplinas y reduccionismo, nada más, como era de esperar de un artículo así].

2) Darse a los demás, para no estancarse. Uno no se entrega a los demás para “no estancarse”, sino por amor desinteresado, sobre todo a Dios, al que hay que amar “hasta el desprecio de sí mismo”.

[El “ayuda a los demás” del mundano es excelente: ayuda a los demás, para que te sientas bien tú; es decir, no es por amor a ellos, es para tu propio bienestar; no es que te alegres por estar connaturalizado con el bien, es que hagas algo que parece en beneficio de otro cuando no es sino para tu sentirte bien].

3) Moverse “remansadamente”, aparte el neologismo, al que es tan aficionado el antiguo arzobispo de Buenos Aires, no se sabe muy bien por qué hay que hacerlo, no lo dice, aunque sea un buen consejo, como el de El Principito: “iré despacito hasta la fuente”. Quiero decir, aclaro: es como una parte de lo que dice el Principito: la de moverse despacito, pues falta lo de la fuente: si tan sólo hubiera dicho que había que ir hasta LA FUENTE, pero no, se quedó en el despacito. La contraparte mundana, en el punto paralelo, el 8, dice “MEDITA”, no dice ORA, pero sí, medita: cómo me hubiera gustado que un Papa dijera algo como esto, aunque fuera de manera tan imperfecta. Busca, el autor del artículín que seamos más creativos, que se “clarifique” la mente y se reduzca el “stress”, lo que no es sino otro reduccionismo más, pero el tipo nos aconseja meditar, mientras que el Papa no.

4) Jugar con los niños. No dice por qué, sino que eso hace sana a la cultura. El punto paralelo del artículo mundano, el 10, dice “practica la gratitud”; y, como era de esperarse, lo dice para que nos sintamos mejor, no por el favor recibido, no como reconocimiento del benefactor, sino como medio para sentirse mejor. Pero, una vez más, teniendo en cuenta al Gran Benefactor, al que nos dio el mismo ser y todo lo demás, nos habría parecido digno de una acción de gracias que el Vicario de Cristo concibiera como importante darle gracias al Creador, Padre y Redentor nuestro.

5) El domingo con la familia. El Papa dice que obreros y profesores quieren estar con la familia, lo que saca de un encuentro que tuvo con unos grupos de estos tipos de personas. Quitando que parece una propaganda sindical, el Santo Padre no dice: “el domingo para el Domino”, no, dice, “con la familia”; no dice: “con la familia, para el Domino, el resucitado, del que toma el nombre dicho día”, no. La contrapartida mundana, por otra parte, no dice: el domingo, dice, el tiempo, en general, con la familia y los amigos. Por supuesto, eso lo hace por motivos vergonzosos de egoísmo y mundanidad chata; pero muestra que es más sindicalista que otra cosa lo dicho por el señor Francisco, Papa, por el contraste entre ambos.

6) Este punto, dar trabajo a los jóvenes, no tiene nada que ver con la felicidad; claro, sabemos que él piensa que éste es el peor problema del mundo actual, más que el aborto, que 50 MM de mamás al año maten a sus hijos, más que el divorcio y las familias destrozadas, más que la persecución de los cristianos y la apostasía de tantos, el problema es éste. Muy bien, pero eso no nos va a dar la felicidad, no veo qué hace aquí. [La contrapartida mundana, 7, planea un viaje, aunque no vayas, no merece comentario, aparte de que es simple estupidez y ya].

7) Cuidar la naturaleza. ¿Cómo es posible que esto entre aquí? Aunque doy gracias, eso sí, pues me permite salirme por una tangente: el asunto del calentamiento global, contra el que Francisco es un paladín (cfr. http://www.zenit.org/es/articles/francisco-el-calentamiento-global-exige-una-respuesta-colectiva). En el discurso dirigido a la ONU y reportado en el artículo referido de Zenit, el señor Francisco, Papa, dice que el calentamiento global es un problema urgente, que hay que luchar contra él, que no se debe ceder a presiones económicas o políticas, que es un problema “ético y moral”, que el tiempo se está acabando. En serio, es horrible tener que leer cosas así. ¿Ético y moral? Ya me doy cuenta del origen de todo este problema: en los seminarios jesuitas eso de enseñar filosofía a los postulantes, a los novicios, desde que Bergoglio estaba pasando por uno de ellos, al menos, se abandonó, se considera pérdida de tiempo, de energías o algo así; o, a lo mejor, él se quedó dormido el día que enseñaron filosofía y teología en el seminario, puede que haya estado enfermo o algo así: ¿ética y moral, de dónde saca la distinción? Es verdad que los posmo la usan, distinguiendo normas sociales de valores y cosas así, pero, en verdad, no tiene sentido y un Papa tiene que saberlo, lo mismo que un provincial de los jesuitas de los años 70. Por otra parte: ¿calentamiento global? ¿El Papa no sabe que eso es una mentira descarada para avanzar posturas maltusianas, contrarias a la vida, asociadas, para colmo a comunismo cultural-feminismo-ideología de género, revolución sexual y cultural, en general, destrucción de la familia? ¿Será que esto es un asunto de sus simpatías socialistas? En verdad, no parece que quede otra salida: la reunión de comunistas en el Vaticano, del 27 al 29 de octubre, justo después del Sínodo de los obispos, y su discurso en ese foro al que asistió Evo Morales, hizo algo más que sugerir esto (vid. https://eticacasanova.org/2014/10/31/aquelarre-socialista-del-siglo-21-en-el-vaticano/), la Evangelii Gaudium refuerza la impresión (su ataque al capitalismo), sus reuniones con Gustavo Gutiérrez en el Vaticano, su rehabilitación de curas guerrilleros (Miguel D’Escoto, sandinista nicaragüense), el que unos cardenales que se hagan llamar los Amigos de Francisco y fuertemente favorecidos (Kasper, entre otros) por él sostengan que el encuentro de comunistas con el Papa muestra las lealtades de Francisco, que su mano derecha sea Víctor Manuel Fernández, quien es un conocido teoliberal, sedimenta la especie, ahora, con esto, parece hallar confirmación potente.

[El comentario que quedó al lado de éste, en el artículo mundano, es “múdate cerca del trabajo”, para evitar el “stress” del viaje: el mejor consejo de todo el cuadro de arriba].

8) Este consejo, “olvídate de lo negativo”, es excelente, claro: hay que perdonar y olvidar la afrenta (aunque no se olviden los hechos: es una cosa curiosa y difícil, pero la exigencia a la memoria no está en olvidar pasajes de la vida sino su aspecto afrentoso). Ahora bien, el señor Francisco, Papa, dice que eso muestra baja “autoestima”, como si esto fuera cristiano, cuando es bastante anticristiano; a continuación, esto toma un rumbo inesperado, se trata de no hablar mal de los demás, es decir, uno tiene que no ser envidioso, olvidar lo malo es superar complejos y no hablar de los demás como consecuencia de ellos: es un Papa hablando a los acomplejados, principalmente. Mejor habría sido un Papa hablando de Cristo y, ahí, que todos nos eleváramos, incluso los acomplejados. El consejo paralelo del artículo mundano es “duerme bien”: se preguntarán si tienen, de verdad, algún paralelo. La respuesta es sorprendente: no tienen un paralelo, son lo mismo, consejos de psicólogo posmo: hay que dormir bien, pues, así, es más fácil olvidar lo negativo. Entonces, para no hablar de los demás y tener más autoestima, a dormir bien, fellows, amigos, “tha-tha-tha-that’s all folks”, “eso es todo amigos”, como decía Porky Pig, al final de las Looney Tooneys.

10) Hay que  buscar activamente la paz. A partir de ahí, hace algo muy típico de él, empieza a soltar temas que no trata, en retahíla desordenada: hay muchas guerras, África tiene tribus, pero no sólo eso, la guerra destruye, hay que gritar paz, la paz da idea de quietud, pero es más, es activa. Ni ton ni son. El ton, el son, pudo ser una reflexión sobre la tranquilidad en el orden, la necesidad de que cada cosa esté en su sitio, según su naturaleza; la inquietud del corazón humano, a causa del pecado; y, finalmente, la Paz de Cristo, que no es como la paz del mundo (Juan 14,27): la suya es verdadera, por dos razones que se conjugan: la gracia cura el corazón del hombre, que está inquieto, por la herida del pecado, dándole la oportunidad de que se tranquilice, lo que sólo consigue al unirse al Señor: “nos creaste para Ti, Señor; e inquieto está nuestro corazón hasta que descansa en Ti” (San Agustín, Confesiones, I, 1). Ésa habría sido una reflexión cristiana, digna de un Papa, si Él lo hubiera hecho mucho mejor que yo. Pero él escogió no superar su contrapartida mundana, que, en el último punto, aconseja salir a la calle con frecuencia, lo que ni merece comentarios. Lo que merece es volver al último consejo de Francisco: él pudo ir, en esos consejos sobre la felicidad, a las Bienaventuranzas, ¿qué más apropiado, ellas son los 8 consejos de Jesucristo para ser felices, si bienaventurado es feliz? Pudo acudir a la de los que trabajan por la paz, que serán llamados hijos de Dios (Mateo 5,9), pero salió con el tema de la guerra. El discurso del 28 de octubre a los comunistas del mundo, además de aclarar que los comunistas del mundo son las periferias del mundo, a las que tiene que ir la Iglesia, aclaró por qué le interesa tanto la guerra, cómo la define, por qué es su enemiga: la guerra es la acción de las grandes empresas (vid. mi artículo, cuyo link copio arriba), es el capitalismo desplegado: he ahí el problema…

***

Uno ve todo esto, pues, y lo que le queda es preocuparse severamente. Desde hace siglos, la revolución quiso introducirse en la Iglesia; desde los años 60 tuvo éxitos asombrosos. En ese panorama, parece en retrospectiva que era cuestión de tiempo antes de que la cosa llegara a ponerse más grave: si los obispos son cada vez más traidores, se van aumentando la posibilidad y las probabilidades de que llegue a la Sede Apostólica gente que no debería llegar. Parece que estamos en este problemón: el más grande de la historia, con un papa que parece pertenecer a la secta del que Gilson llamó “el mayor esfuerzo histórico por instaurar el reino del anticristo sobre la tierra”, en Las metamorfosis de la Ciudad de Dios. Hay que rezar, ser fieles y santos, aunque se esté persiguiendo a los fieles y santos (Monseñores Livieres y Flynn lo atestiguan, juntamente con los Franciscanos de la Inmaculada y otros). Hay que confiar en Dios y disipar la confusión que está sembrando satanás a través de sus juguetes, Kasper, Baldisseri, Coccopalmerio, Forte, Spadaro, Nicolás, Gallantino, Daneels, Marx, Maradiaga (el jefe de Caritas Intenationalis, quien dice que dar de comer a los pobres es más importante que la Eucaristía; y que lleva a esta institución eclesiástica a ser uno de los mayores instrumentos del lobby homosexual en África, entre otras bellezas), Nichols, Schönborn y pare de contar, con la complacencia del señor Francisco, Papa. Esto último hay que hacerlo con todas las fuerzas: el mal sembrado ya es incalculable, la gente cree que ser mundano es bueno, citan esta basura de discursito de las bienaventuranzas franciscónicas (que no franciscanas), van a comulgar todos, sin importar que estén en estado muy o poco irregular… y se excusan diciendo que el señor Francisco, Papa, los autorizó. Hay que disipar la confusión, que va de la mano con la oscuridad. Eso requiere de rezar, ser fiel… pero también de hablar, de, por ejemplo, llamar a tu hermanita y decirle “tú sabes que un papa no te puede autorizar a hacer lo que te dé la gana, tu conciencia no es el último juez, tu matrimonio no ha sido declarado nulo (estoy pensando en un caso de un matrimonio que lo es, pero que no se ha demandado su nulidad), que, si comulgas, comes y bebes tu propia condenación: Francisco no te va a salvar; el que salva es Cristo y él dijo que no podías hacerlo”. En esto estamos, pero esto no nos exige lamentos, nos exige denuedo, amor al prójimo, por amor a Dios. Esto es lo que nos exige la esencia, es lo que nos exigen los tiempos de la revolución. ESTO ES REBELIÓN, REBELIÓN DE LA ESENCIA, EN LA DESOLACIÓN REVOLUCIONARIA.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Respicite

His autem fieri incipientibus respicite et levate capita vestra quoniam appropinquat redemptio vestra

voiceofthesheepblog

...Should not shepherds feed the sheep? Ezekiel 34:2

James Perloff

formerly refugebooks.com

HERMANOS ESPERADOS

Apologética catolica

A %d blogueros les gusta esto: