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A mis amigos tradicionalistas (I)

Abandonando la autoridad, han hecho el trabajo de Gramsci, no pueden seguir

En un momento de la historia, la Iglesia pareció romperse, en 1965.

Arrio, creó una gran crisis en el siglo IV. La actual deja aquella como un juego de niños. La fidelidad tiene que ser heroica, más que nunca

Arrio, creó una gran crisis en el siglo IV. La actual deja aquella como un juego de niños. La fidelidad tiene que ser heroica, más que nunca

Estos dos artículos “gemelos” los considero cartas y van en continuación de mis tres artículos sobre el Papado como constitutivo esencial de la Iglesia (que cito abajo) y de los otros que he escrito sobre el desastre que es el Pontificado actual, de las últimas semanas.

Vamos a estar claros, en la ruptura luterana hubo defecciones, traiciones, toda clase de excesos y males. Cuando Arrio, un número importante de clérigos se fue tras la cristología falsa, contraria a la Revelación bendita, los cristianos de verdad estuvieron fuertemente a la defensiva, bajo un asedio que parecían no poder soportar, por el número de los otros, por los poderes que los sostenían. En la época del Gran Cisma y del temporal triunfo del conciliarismo de Ockham y Marsilio, el Papado vivió un oscuro eclipse, cualquiera hubiera podido ver ahí señales de tiempos muy malos por venir; y sí que vinieron. Todas esas épocas fueron terribles, entre los momentos peores de la historia de la Iglesia, tremendas rupturas, imponentes pérdidas, de almas, de la unidad, graves confusiones, la barca parecía zozobrar, grandes injusticias contra los verdaderamente fieles. Pero ninguna de esas épocas se compara a los dolores actuales.

Se ha dicho mucho que el siglo IV se parece mucho a la actualidad, el número de los infieles, su carácter sacerdotal, la soledad del laicado, la persecución a los buenos. Hay, en verdad, similitudes, pero las desemejanzas también son impactantes: los poderes que se levantan hoy para sostener a los malvados son muy superiores a los que apoyaron a los arrianos; además, los potentados de hoy no son cristianos con una visión desviada, son gente que odia a Cristo como es imposible que se lo pueda odiar más, por seres humanos, en esta vida terrena; las disputas no son filosóficas y teológicas, no se trata de la imagen de Dios, sobre la que puedes estar en el error, pero bajo principios elevados, lo de hoy es un ataque dirigido y orquestado desde la entrepierna, en el que lo que está en juego son las perversiones más degradantes y los bienes más básicos, desde la familia, célula fundamental de la sociedad, semillero de la humanidad.

Lo de hoy es un mal desatado, consciente, virulento, nunca antes visto, es el nihilismo, la corrupción luego de que la semilla evangélica germinara, es la peor corrupción, es la corrupción de lo mejor, de lo más elevado; por eso, es una corrupción que no parece tener límites, es una deificación usurpadora y consciente, es la reunión de todas las tiranías, de todos los gnosticismos, todos los sofismas, todas las herramientas de la mentira y la opresión, es la corrupción más grande que pueda pensar la humanidad, sin lugar a la más mínima duda. Jamás encontrarás a un Heidegger caminando por las calles de Grecia, de Roma, de la Persia Sasánida, del mundo del viejo brahmanismo: un demonio que reúne a Descartes, Kant, Husserl, Hegel, Marx y Nietzsche, con lenguaje sacado de los clásicos griegos, con conciencia respecto de los presocráticos, con una visión de las religiones del mundo, de las divisiones del Cristianismo, con los ataques positivistas, con los “avances” psicoanalíticos. No encontrarás a un Freud, a un Reich, a un Sartre, a un Foucault, a un Rahner, a un Bultmann, a un Kühg, y para de contar. Por eso, no ha habido antes mundos que sean paraísos de la adicción a las drogas, de la destrucción de la familia, con más de 2.000 millones de bebés muertos en las barrigas de sus mamás y una miríada de gente, mientras tanto, defendiendo los derechos humanos de los animales, los derechos de las mujeres a matar a sus hijos, a jueces metiendo presos a los papás de esos niños que quisieron evitar que fueran asesinados, a “filósofos”-ideólogos conocidos mundialmente como Peter Singer, confesando que el aborto es homicidio, pero que las mamás tienen derecho a eso, pero los animales no han de ser tocados… y comer carne es, cada vez más, motivo de fuerte preocupación, cerca de ser proscrito… salvo que seas un “indígena” y quieras comer carne humana. Jamás encontrarás a cinco países líderes del mundo actual (Inglaterra, Francia, Alemania, Rusia y Estados Unidos), enemigos de la Iglesia, traficando opio, como política oficial, a un sexto país (China), para destruirlo y derribar a su gobierno, porque al mismo no le interesa comerciar con las baratijas de la industria del “progreso”: las guerras del opio. Jamás el hombre se había deificado de esta forma; jamás había sido bienvenida, de manera consciente, toda aberración; jamás se había atacado a la fe con armas tan poderosas y sutiles, a la manera de Orwell, 1984, y de Huxley, Un mundo feliz. Jamás se había intentado de manera consciente y programada un experimento como el de la “religión mundial”, con sus avanzadas de sincretismo universal, nunca antes visto, en el que se reúnen todas las religiones del mundo, en una sola amalgama sin sentido, todas en pie de igualdad, fuertemente corrompidas, sin ningún cuidado de la verdad y para destruirlas a todas, salvo las que sean sincretistas y arrabaleras de suyo.

No, no hay, en verdad, comparación entre el siglo de Arrio y los problemas presentes, con todo y los males que aquejaban al Imperio romano decadente. Voy a poner una última prueba: En este mundo de totalitarismos, abortos, drogas, familias despedazadas, desmadre sexual, relaciones quebradas, depredación sexual, de más esclavos que nunca antes, de tráfico de personas por millones al año, de la pornografía, de la pornografía infantil, del abuso de niños como nunca antes, de irracionalidad rampante, de defección de la Fe como no había ocurrido en 2000 años, en esta debacle de la humanidad, yo he oído a gente culta y sensata diciendo que no puede ser ésta ninguna semblanza del final de los tiempos, pues no estamos en ningún gran dolor, no es ésta, a según, “la gran tribulación”. Bueno, no aseguro que lo sea, pero ¿no es una gran tribulación? A lo mejor, hoy en día, hasta católicos muy ortodoxos, inteligentes, buenos, muy conocedores de Santo Tomás, etc., vivan en algún tipo de superficialidad, respecto de alguna zona de su vida: “como no se meten conmigo, no es conmigo”: ¿no se han metido contigo, mi compadre, entonces qué llamas tú meterse contigo, que vengan a mutilarte físicamente?

En este mundo de males arrasadores, en esta aplanadora-trituradora-pulverizadora en que está la humanidad, salen unos clérigos que quieren que la Iglesia se amolde al mundo. Entonces, aparecen doctrinas de la misericordia, historicismo, esto es, nihilismo disfrazado de una manera muy diabólica, inteligente, de relativismo cultural radical; aparecen los curas “chéveres”, “padres” (como dicen los mejicanos), aparece lo que Michael Voris llama “the church of nice”, la “iglesia de la buena nota”. Las misas hootenanny de los Estados Unidos, del homosexual y administrativamente corrupto (para satisfacer a su amante), confeso, Rembert Weakland, ex arzobispo de Milwaukee, inventor de la introducción de la música moderna a la liturgia, “para caerle bien a los jóvenes”. Aparecen Piero Marini, Annibale Bugnini, Carlo Maria Martini, el defensor de los comunistas Casaroli. Aparecen Bernardin, destructor de la Iglesia de los Estados Unidos (junto a Mahoney, Los Ángeles, Cushing, Boston, Dearden, Detroit, y pare de contar); aparece Hesburgh, rector de Notre Dame, quien introdujo a Saul Alinsky a esa universidad (aquí hay que darle “crédito” también a Bernardin y a los presbíteros Meegan e Egan), acabó con su tomista escuela de filosofía (en nombre de la “apertura”), punta de lanza de Rockefeller en el Concilio Vaticano II y en la comisión de Pablo VI para estudiar la anticoncepción, el aborto, etc. Así aparecen estos curitas comunistas Iberoamericanos, ateos con sotana, que inauguraron el uso de quitarse la sotana, curas guerrilleros, engañadores, confesores del “cristo histórico”, el “pueblo proletario en busca de su liberación, de la revolución contra las condiciones económicas de explotación”, corruptores de todas nuestras instituciones: seminarios, universidades católicas, institutos de caridad, colegios, responsables de la tremenda caída de nuestra América, aliados de los de afuera, de gente como el presidente venezolano Guzmán Blanco, que expulsó de Venezuela a los monjes, lo que duró 60 años largos y destruyó la educación del país y mucha de su ligazón social.

Es más, no sólo es ésta época, por todo lo visto, inconmensurablemente más mala que el siglo IV, es mucho peor de lo que soñó Pío X: él hablo de la “herejía modernista” y de que el anticristo ya podía estar por ahí, por los males tan terribles que había, en 1905. No soñó con la inmundicia, la podredumbre, del mundo presente, con la postmodernidad, no como “herejía”, sino como apostasía explícita, defendida descaradamente y esgrimida, desde la autoridad, para acallar a los defensores de la Fe. Denuncias a un rematado, comprobado, pedófilo y serás motejado de enemigo de la Iglesia, sembrador de discordia, gritón, desleal; y la pregunta nadie ni la plantea: yo soy eso, pero ¿y el pedófilo cardenal, qué es él; qué son los obispos que metieron a Freud en los seminarios, para generar la crisis de la pedofilia, unas palomitas intocables?

Todo esto se completa, cuando un Papa, un Vicario de Cristo, uno que ejerce el Servicio primacial de unidad de Fe y disciplina, que es constitutivo del ser Iglesia, más todavía, cuyo reconocimiento es esencial para pertenecer a la Iglesia de Jesucristo (vid los artículos https://eticacasanova.org/2014/10/26/dialogo-ecumenico-y-el-primado-de-pedro/; https://eticacasanova.org/2014/10/08/la-catedra-de-pedro-principio-constitutivo-de-la-iglesia-reconocida-universalmente-en-todo-el-primer-milenio-2/; https://eticacasanova.org/2014/10/08/la-catedra-de-pedro-principio-constitutivo-de-la-iglesia-reconocida-universalmente-en-todo-el-primer-milenio/), parece suscribir como maravillas todos los elementos del desastre descrito. El Papa que, cuando dio clases de literatura, para que no se aburrieran sus alumnos, buscó, en lugar de impartir el Cid, la literatura “picante”; según le dice a Antonio Spadaro, director de la Civiltà Cattolica, en la tristemente famosa entrevista que le concedió el 19 de septiembre de 2013: “fue una cosa un poco atrevida […], no les apetecía […] me pidieron leer García Lorca […], querían leer obras más ‘picantes’, contemporáneas, como La casada infiel, o clásicas, como La celestina, de Fernando Rojas”. El papa que pone a un equipo de destructores de la Fe a tener todo el poder; el que pone como director espiritual del Instituto de Obras Pontificias a Gian Battista Ricca, publico sodomita, que dejó una estela de escándalos en Uruguay; y, ante las acusaciones y pruebas públicas, se limita a decir que el susodicho no tiene sino pecados viejos (vid. entre otros, estos artículos de Sandro Magister: Doble tempestad en el IOR, http://chiesa.espresso.repubblica.it/articolo/1350551?sp=y; El prelado del lobby gay, http://chiesa.espresso.repubblica.it/articolo/1350561?sp=y; Ricca y Chaouqui, dos enemigos en casa, http://chiesa.espresso.repubblica.it/articolo/1350582?sp=y). El Papa que dijo que “Dios no existe” (que “existen las personas”), el que dijo que “Dios no es católico”, que la conciencia es el juez último, en cuanto “subjetividad”, de la moral, el que dice que no hay principios no negociables, el que dirige aquelarres comunistas en el Vaticano (vid. https://eticacasanova.org/2014/10/31/aquelarre-socialista-del-siglo-21-en-el-vaticano/), el que lanza al ateo (o de dudosa creencia) Kasper como líder intelectual de la Iglesia Universal (vid. https://eticacasanova.org/2014/09/22/el-sinodo-de-los-obispos-catolicos-de-kasper-la-tormenta-se-asoma-en-el-horizonte/); el que pone a un líder de la religión mundial, Joao Braz de Aviz a destruir una orden fiel como los Franciscanos de la Inmaculada. Bueno, vamos a dejar la lista de aspectos de este pontificado aquí; y vamos a agregarlo a la lista de aspectos del mundo de hoy que no tienen paralelo en la historia.

El desastre es total. Amigos tradicionalistas, SSPX, sedevacantistas y demás tipos de este género de cristianos. Vean bien, en todo lo dicho, por la mayor parte, yo, en el peor de los casos, estoy de acuerdo con los más “realistas” de ustedes en el diagnóstico. Yo entiendo mucho: es difícil, es casi contra natura, el sostenerse en la Iglesia hoy en día, en la era de Francisco, en la era del posmodernismo, en la era de la pedofilia, de Kasper, de la “misericordia” modernista puesta como antagonista a desbancar a la Misericordia misma subsistente, de la teología de la liberación, en la que más derechos parece tener un adicto a las drogas, un pedófilo, un invertido, un abortista, un pro-feminista radical, que un ortodoxo.

Todo eso es verdad. Pero, hermanitos, piénsenlo, al ponerse fuera de la obediencia, se ponen fuera de la Iglesia. LE HACEN EL TRABAJO A LOS GRAMSCIANOS. Gramsci tenía por un arma muy importante y eficaz contra la Iglesia la pulverización de su autoridad, que Dios hecho hombre vio también, por supuesto, como una nota central y esencial. ¿Quién les dio poder a ustedes para decidir quién es y quién no? La Iglesia es de Dios, pero Dios profetizó la cizaña: Weakland, Casaroli, Martini, Frei Beto, Gutiérrez, serán cizaña, pero, precisamente por eso, uno ve en ellos confirmación de la Fe: ¿quién podría profetizar que su obra padecería a estos señores, quién, si no sólo Dios Hecho Hombre? Como dijo San Agustín, los malos no anulan el ser de la Iglesia, todo lo contrario: si fuera así, la Iglesia se habría acabado, antes del fin de la edad apostólica: no es Gutiérrez quien destruye a la Iglesia, no es Lombardi o Fisichela, la Iglesia no la destruye nadie. Y ustedes no pueden constituirse en quien diga cuál sea la autoridad que hay que aceptar y cuál no.

Yo les digo, con toda humildad, apelando a las buenas intenciones que sé que tiene la inmensa mayoría de ustedes: puede que Francisco no sea Papa, que la renuncia de Benedicto haya sido inválida, que su elección sea espuria o que él no pueda ser Papa, dado que es un apóstata, puede ser. ¡¡¡PERO YO NO LO SÉ!!! Por tanto, yo tengo que serle fiel, aunque pueda, en buena conciencia, oponerme a él, cuando dice que Dios no existe y en cuanto dice eso. De resto, si él dice que el año que viene es jubilar, por los 500 años de Santa Teresa, yo tengo al año que viene por jubilar, por los 500 años de Santa Teresa, no puedo hacer más nada. Me opongo a lo que es contrario a la Fe y al bien, evidentemente. Yo no puedo seguir a un Papa cuando dice que el Papado no existe, porque eso sería una contradicción: “di: ‘el Papado no existe, lo sé, porque lo dice el Papa’”: en el libro I de la Contra Gentiles (cap. 84), Santo Tomás nos enseña que ni Dios puede hacer lo contradictorio, pues eso implica imperfección, no es propio de Él; luego, yo no podría seguir a un papa al decir eso, sea Francisco o sea san León Magno, eso no interesa. Pero, si es el legítimamente electo dice que hay un sínodo el año que viene, hay un sínodo el año que viene.

En el próximo artículo, hablaré de varias doctrinas “tradicionalistas”, en las que no se puede uno aliar a ustedes. Mientras tanto, se los digo, en el nombre de la caridad, del bien, de su salvación eterna, del Amor de Cristo, de su Cruz, vengan a la Iglesia, peleen adentro, se les necesita, se necesita sangre pura. Depongan todo orgullo (todos tenemos que hacerlo, todo el tiempo…). Es algo muy difícil, lo sé, yo ando en esto. Pero no le podemos hacer el juego a los gramscianos: debilitando la autoridad y dejándoles el campo libre para sus desafueros.

Tenemos que luchar juntos, dentro de la Iglesia, dispuestos a morir por Cristo, dentro de la Iglesia, aunque se nos persiga, como a San José de Calasanz, como a San Atanasio. Ninguno de estos dos machos dijo: “falsus papam”, ninguno. Eso lo dijeron, revisen la historia, casi invariablemente, malvados, gente que se desvió y se fue. Incluso San Cipriano, que se enfrentó al papa de su época, reconocía el principio apostólico, y no se fue de la Iglesia. San Hipólito se reconcilio con el Vicario de Cristo. Hagan ustedes lo mismo. No sean piedra de escándalo, es inmensamente importante. El mundo está bajo ataque; después de todo, los alienígenas sí existen, aunque no son extraterrestres, son posmodernistas, son unos nihilistas machos; y se han infiltrado en la Iglesia. Uno de sus mayores logros es que gente buena se saliera de la Iglesia; y eso que han tenido éxitos inauditos, que describo arriba. La respuesta, pues, no es salirse de la Iglesia. HAY UNA SOLA RESPUESTA, UNA SOLA, NO HAY MÁS NADA QUE HACER, EN ESTOS TIEMPOS DE REVOLUCIÓN, AÚN LÓGICAMENTE, LO ÚNICO DECENTE QUE QUEDA ES LA REBELIÓN, LA REBELIÓN DE LA ESENCIA.

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6 comentarios

  1. Carlo dice:

    Completamente de acuerdo. Hace un mes y medio estoy yendo a la misa de la FSSPX, y no me considero “lefebvrista”, creo que el adjetivo ni existe – estamos en comunión con Roma y somos católicos. No escuché ningún sermón todavía de los sacerdotes de la fraternidad pregonando la desobediencia a Francisco o el sedevacantismo.

    • Qué bueno, Carlo, en verdad, para mí es un sufrimiento ver que los que quieren ser más fieles (o muchos de entre ellos) estén en una situación irregular, por culpa de los verdaderamente malos. Yo tengo una imagen de que ahí hay un poco de diversidad, desde gente más “radical” hasta gente más paciente. Una vez tuve unas discusiones con uno que era un desaforado, en serio; y otra me encontré con uno bastante inteligente, culto, fiel a la doctrina buena (aprendí de él mucho), pero era un poco soberbio y despreciaba a los demás. Aparte de eso, he visto gente muy buena, humilde, etc. Lástima, de nuevo, que parezca que vienen tiempos más duros, a juzgar por algunas decisiones en Italia y Austria. Esperemos que sean sólo casos aislados y que lo que empezó Benedicto XVI, que fue un papa, misericordioso de verdad, cuaje y tenga muchos frutos…

  2. cruzyfierro dice:

    Un santo obispo de la Edad Media, dijo cierta vez a un adversario: “Tú varías, luego no eres la verdad”.
    Yo le veo a usted varias contradicciones, a saber:
    – Si es cierto que “hay que quedarse, y resistir” … entonces ¿por qué se fue de Venezuela y está tan orondo en Chile?. Para evitar a los mal pensados, aclaro: no guardo la menor simpatía por el gobierno actual venezolano (ni, menos aún, por el de Chávez). Sólo insinúo que tal vez fuese mejor ser un algo más consecuente ¿no?
    – Una cita clásica y (actualmente) muy olvidada:
    Debemos siempre tener, para en todo acertar, que lo blanco que yo veo, creer que es negro, si la Iglesia jerárquica así lo determina, creyendo que entre Cristo nuestro Señor, esposo, y la Iglesia su esposa, es el mismo espíritu que nos gobierna y rige para la salud de nuestras ánimas, porque por el mismo Espíritu y Señor nuestro, que dio los diez Mandamientos, es regida y gobernada nuestra Santa Madre Iglesia.
    Ignacio de Loyola, Ejercicios espirituales, 365
    Notar que no dice “si el Papa así lo determina”, no; dice “la Iglesia jerárquica”, que (supongo, en mi ignorancia) también incluiría a cardenales y obispos ¿o no?).

    Usted habla muy a menudo del “doble-pensar”, pero se me da que lo practica asiduamente.

    • La contradicción: para discutir racionalmente, hay que tener un poquito de formación intelectual: el principio de no contradicción dice: nada puede ser y no ser al mismo tiempo y bajo el mismo aspecto. Una cosa es quedarse en Venezuela comunista y otra muy diferente quedarse en la Iglesia: no puede haber contradicción entre una cosa y otra, pues son aspectos diversos de una vida. Puedes decir: bueno, ¿y la coherencia? Hermano, no juzgue las razones de otro, pues no conoce su vida. no tiene ni idea de si, por ejemplo, la persona estaba amenazada de muerte y salió porque el martirio no se debe buscar. Ojo, es sólo un ejemplo, no esto diciendo que sea mi caso. Lo de la jerarquía y la obediencia: la cita supone cierta fidelidad de esa jerarquía, porque no se nos va a hacer ahora buena la sodomía, porque lo diga Kasper, como no es buena la hechicería, porque un papa tuviera magos pontificios. Puede, en fin, que no hayas leído a Orwell y no sepas lo que es el doblepensar, por lo que dices. Finalmente, una cosa es hablar de si yo estuve en Venezuela o si me fui o me quedé y otra si es verdad lo que digo y otra cuándo la Iglesia es infalible, etc.: incontables veces caemos en el ad hominem, sin darnos cuenta, como es aquí el caso. Pero gracias por los comentarios. // Ay, acabo de ver, eres el mdqmathematician: voy a incurrir en un ad hominem, que creo que se vale: está bien, me criticaste duro, creo que sin ninguna razón, pero te lo perdono porque me caes bastante bien. Tienes miles de comentarios por ahí que tengo que responderte, no lo he hecho porque he tenido un trabajo de perros. No te reconocí porque estás bajo otro nombre, pero bueno, más vale tarde que nunca… Seguimos hablando y departiendo, con el favor de Dios…

    • “[Los modernistas] traman la ruina de la Iglesia, no desde fuera, sino desde dentro” (Pío X).

      “En el interior de la Iglesia Católica conviven desde hace décadas modos de pensar incompatibles…¿Acaso no parece hoy que la Iglesia es un conglomerado de creencias contradictorias, que un cura dice una cosa y otro otra, como sucede, por ejemplo, en la Comunión Anglicana? Conviven entre nosotros, junto a la fe católica, cismas y herejías a lo largo y ancho del planeta. Quienes los promueven han advertido que es mucho más eficiente y lucrativo quedarse dentro de la Iglesia, no apartarse de ella. Trabajar desde su interior. Asumen incluso puestos importantes en su gobierno y pretenden hablar en su nombre, representarla.
      Tras más de medio siglo de estilo de gobierno «suave», en el que no faltó la convivencia con el error doctrinal y la desobediencia pastoral y disciplinar, hoy podemos ver con mucha más claridad que entonces que ese no fue el buen camino que las circunstancias exigían, sino que, por el contrario, ha sido la causa de muchos desencaminamientos que en la actualidad, lamentablemente, han alcanzado alturas y dimensiones insospechadas. Llevamos décadas de mala formación en muchos seminarios y facultades teológicas. Educados en este ambiente, algunos Obispos y Cardenales durante el reciente Sínodo sobre la Familia han dejado al descubierto en sus opiniones muchas de estas confusiones en temas tan fundamentales como la familia, la inmoralidad intrínseca de los actos homosexuales y el adulterio…Tenemos que asumir nuestros compromisos de fe bautismales. Seamos Obispos, sacerdotes, religiosos o laicos. Viejos o jóvenes. Formados académicamente o con una fe sencilla. Debemos, como Jesucristo y los Apóstoles, predicar la fe «a tiempo y a destiempo». Y defenderla de los errores y desviaciones, sean a nivel doctrinal o pastoral. Nos jugamos en esto no sólo nuestra salvación, sino la de muchísimos hombres y mujeres que dependen de nuestra modesta acción como «siervos inútiles», aunque fieles…Amémonos los unos a los otros en la verdad. Esa verdad que, según la promesa de Cristo, es la única que nos hará auténticamente libres a todos”.
      Mons. Rogelio Livieres

      Por lo tanto: si tienes a unos obispos gringos, usando a un cura psicólogo para destruir al seminario e introducir ahí la perversión sexual, es tu deber enfrentarlos con todas tus fuerzas. Si tienes a un Sínodo diseñado al mismo efecto, estás obligado a enfrentarlo. Si tienes a unos infiltrados gramscianos destruyendo a la Iglesia, cizaña profetizada, estás obligado a enfrentarlos. Las palabras que citas tienen que entenderse bien, pues, de lo contrario, San Atanasio y San Hilario, por ejemplo, habrían sido los malos y Constancio II, Arrio, Eusebio de Nicomedia y sus secuaces los buenos… ¡¡¡¡¡OJO!!!!!

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