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Monthly Archives: septiembre 2014

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La estafadora asesina del Código Da Vinci

Si lo que dice Dan Brown es verdad, la Iglesia debería ser clausurada. ¿Lo es, la que fundó Cristo?

La Familia Corleone: de acuerdo con los enemigos de la Iglesia, ella no es más que esta organización delictiva... o sí: más poderosa, la más poderosa. Espera, eso fue lo que dijo el propio Ford Coppola, en el Padrino III. ¿Ves?, no vamos tan lejos de la realidad

La Familia Corleone: de acuerdo con los enemigos de la Iglesia, ella no es más que esta organización delictiva… o sí: más poderosa, la más poderosa. Espera, eso fue lo que dijo el propio Ford Coppola, en el Padrino III. ¿Ves?, no vamos tan lejos de la realidad

Uno de los rasgos clave de la obra de Dan Brown, uno de los autores que más libros han vendido en la historia, es la imagen que presenta de la Iglesia actual. La Iglesia es, según Brown una institución asesina, poderosa, cínica, mentirosa, fanática. Es tan poderosa, fanática y asesina que los miembros del Priorato de Sión, portadores de la verdad que derribará a “la mentira más grande de todos los tiempos”, que Jesús era un mortal, profeta cultor de la “divinidad femenina” y esposo muerto y no resucitado de María Magdalena y padre de su hija Sara, corren grave peligro, por ser capaces de desenmascararla, de sacar a la luz la mentira que es ella. Los últimos años en la biografía de Dan Brown son una refutación de tal imagen… En el presente artículo, veremos asuntos de salud, educación, moral, poder, economía. En todos éstos, se dicen cosas, ¿no? Que la Iglesia es oscurantista, que es enemiga de la ciencia, que tiene mucho poder, que es rica, que, si donara sus riquezas, se acabarían los pobres del mundo. No se trata, ahorita, de que hizo la Inquisición, eso es del pasado, se trata de la imagen presente. Por supuesto, en esa imagen, pasada o presente, se revela el mismo espíritu: la inquisidora, será una malvada, asesina, mentirosa, siempre. Eso es lo que dice Dan Brown…

Lo bueno de esto del ataque de Brown es que él recoge, en el Código Da Vinci, por ejemplo, una lista de críticas contra la Iglesia de ésos que hacen que los católicos vayan por ahí, llenos de vergüenza y oprobio. Y está bien, pues, si ante esta retahíla del odio y la ignorancia, no tienen respuesta, entonces, en su propio analfabetismo, que sufran. Pero, si no quieren perder su Fe y quieren saber su dignidad y, aunque en un mundo de total falta de formación, vivan sin poder contestar, pero sabiendo que eso es insostenible, que Jesús es Dios y que, dado eso, todo lo demás tiene que ser desmentido, entonces, Brown sirve para introducir la imagen real de la Esposa de Jesucristo: no María Magdalena (como dice Brown con una mendacidad impresionante), sino la Iglesia Católica, su Cuerpo Místico. Con eso, todos los libelos mentirosos, rodarán por los suelos. Así, bendito sea Brown, como el pecado original: “feliz culpa, que nos mereció tal Salvador” (Pregón Pascual).

El asunto es que existe la pretensión, explícita o implícita, de mucha gente, entre ellos Dan Brown, de que la Iglesia es una organización delictiva. Una organización delictiva es una que tiene como fin conscientemente trazado el de delinquir; o, dicho en otros términos, que tiene como idea directora alguna finalidad contraria al bien o al orden públicos o a las buenas costumbres. Según los que acusan a la Iglesia de ser una asociación de tal naturaleza, desde luego, Ella tiene como su objeto y razón de ser el delinquir. Los ideólogos propagandistas, polemistas, contra la Iglesia, al menos desde Guillermo de Ockham (y su, entre otros, Sobre el gobierno tiránico del Papa, 1.339-1.340) hasta nuestros días, pasando por Martín Lutero, Zwingli, Cromwell, Newton, David Hume, Voltaire, Adam Smith, Nietzsche y tantos otros, han tenido un éxito asombroso. Es así como hoy en día son lugares comunes todas éstas calumnias y son tan frecuentes las invectivas contra la Iglesia. El éxito más grande ha venido a ser el que tanta gente tenga como por algo descontado el que la Iglesia es una institución delictiva, una banda de mentirosos traicioneros, que han estado asesinando y estafando a la pobre gente por dos milenios. He aquí a Dan Brown.

Lo que esto implica es que, en todos los sitios en que la Iglesia opera legalmente, esto es, con permiso de las autoridades, o bien las mismas están engañadas o bien son conniventes con el espíritu delincuencial de la misma. Tal vez, el caso sea exactamente el contrario: el partido comunista y otras organizaciones dañinas son sostenidas por los estados hoy, por su connivencia con los desafueros de éstos; y la Iglesia, que se opone a ellos, es perseguida, por eso mismo, o abiertamente o velada y judicialmente y por las mentiras de los medios, la literatura, el cine (como en el caso de la novela que estamos comentando)… Como quien está acusada en Occidente de asociación delictiva es la Iglesia, la persecución no es un pensamiento descabellado. Y, por eso, hay que hacer algo, urgentemente.

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El sínodo de los obispos católicos de Kasper: la tormenta se asoma en el horizonte

Esto es clara muestra de que UN mundo está llegando a su fin

La “teología serena” de Kasper

Concilio Vaticano II: la gran asamblea de la Cristiandad del siglo XX, se vio afectada por ataque de afuera y por traidores de dentro: los modernistas. Allí, triunfó el Espíritu, lo volverá a hacer, porque Dios no pierde y el infierno nunca prevalecerá contra Ella, a pesar de las tormentas

Concilio Vaticano II: la gran asamblea de la Cristiandad del siglo XX, se vio afectada por ataque de afuera y por traidores de dentro: los modernistas. Allí, triunfó el Espíritu, lo volverá a hacer, porque Dios no pierde y el infierno nunca prevalecerá contra Ella, a pesar de las tormentas

El cardenal prominente, uno de los más prominentes de los últimos 20 años, se apresta a inaugurar el Consistorio de los cardenales. Él es el orador de orden designado. Van a hablar de la familia, van a preparar el sínodo que está por venir. Lanza un ataque inmisericorde de parte de una extraña versión de misericordia. Las sesiones, ¡¡¡uuuff!!!, son secretas, qué alivio… Pero el prominente cardenal y la mano por encima de todo, filtran el discurso, publican un libro que lo amplía y un comentario laudatorio. Ahora, desde la más alta cumbre de la Iglesia, se asegura que un discurso que niega, VIRTUALMENTE, la indisolubilidad de la unión que es el signo visible por antonomasia de la relación de Cristo y su Iglesia, el matrimonio (cfr. Ef. V,22-33), es “teología serena”. Un discurso que, VIRTUALMENTE, niega el valor de la Eucaristía, que no pueden recibir, sino los bautizados en comunión con el Papa que no estén en pecado mortal, es “teología serena”. Es la sentencia del vértice de la jerarquía, en el consistorio de los cardenales… un muy mal espíritu soplando en lo más alto… Es este espíritu para quien el peor problema del mundo actual no es la apostasía o su consecuente cultura de la muerte, que mata al año, por poner uno entre muchos ejemplos, a 50 MM de niños o que pone a 50 MM de madres al año a matar a sus hijos, no, nada de eso, el peor problema del mundo, según el tal espíritu, es el desempleo juvenil; y los cristianos de Irak no deben defenderse del ISIS, porque la guerra no arregla nada. La tal “misericordia”, la de este espíritu, reclama que se abandone toda predicación sobre el pecado y la condenación al infierno, no importa que eso sea propulsor de tremendos desórdenes y de la condenación de muchos: no se puede andar asustando a la gente con esos cuentos medievales… y, además, todo el mundo se salva, no se condena nadie o, por lo menos, al final, Dios salvará a todos, porque es incompatible con esta misericordia, que se quiere imponer a Dios mismo, que nadie se condene bajo un Dios bueno y todopoderoso… Kasper, siguiendo a Von Balthasar, a Karl Barth, nos transmite esta “teología serena” de los más misericordiosos que Dios Salvador…

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Progreso Vs. Cristianismo, la gran batalla

Inquisición, cruzadas, enemistad hacia la ciencia, Galileo, oscurantismo, todo al descubierto

En la guerra que no toma prisioneros, Galileo es usado como arma por los enemigos de su amada Iglesia, contra ésta, precisamente: pobre, una de las memorias más ultrajadas de la historia

En la guerra que no toma prisioneros, Galileo es usado como arma por los enemigos de su amada Iglesia, contra ésta, precisamente: pobre, una de las memorias más ultrajadas de la historia

I.- Nosotros venimos de la época en que la civilización occidental europea triunfaba, luego de la caída del Imperio romano, de varias oleadas de invasiones bárbaras, que duraron más de seis siglos. Esos bárbaros son los Godos, los Sármatas, los Vándalos, los Hunos. Luego, los Lombardos; y, finalmente, los magiares, los fineses, muchos eslavos, los búlgaros y, más que cualquier otro, los temibles normandos, que irrumpieron desde Escandinavia, de repente, como sin razón, y parecieron llenar al mundo en un santiamén. Cada vez que parecía que levantaría cabeza Occidente, venía otra oleada, que parecía hacer sucumbir todo. En el siglo XI, sin embargo, la victoria parecía asegurada: la civilización, saldría adelante. No sin antes, claro, acabar con muchos problemas, entre los que no es el menor el feudalismo, un barbarismo que, naciendo de Roma, se arraigó mucho, en una época en que, merced a las invasiones, no parecía que hubiera más salida. Pero Papado, Imperio, monarquías nacionales, monasterios, las parroquias y obispados y ciudades mostraron que el impulso civilizador era imparable. Se trata, entonces, de las páginas fundamentales de nuestra historia, los albores. Pero también de algo extremadamente luminoso, lo que somos, que es, si no lo más alto, de lo más alto que ha habido en esta Tierra nuestra…

II.- Ahora bien, hoy en día esto no se reconoce. De hecho, si vemos bien, la historia ignora este período, que va del siglo IV al XIV y se lo despacha como si fuera una sola unidad histórica monolítica: la “edad media”, que sería “el oscurantismo”. Además y para completar, las cuentas que se dan de esta historia incluyen ridiculizaciones, descarados anacronismos, falsificaciones y demás bellezas. “La edad media, oscurantista, fanática, bajo el malvado tirano de Roma, el Papa; con sus cruzadas, la inquisición, sin arte, con su gótico; sin contar con los abusadores monjes, las canonjías corruptas y el pueblo, en la miseria”. Añadamos: “ja, ja, qué oscurantista, la tierra plana, la tierra el centro” y muy poco más: esto es el cuadro de la cultura popular sobre la época del nacimiento de la civilización, de nuestros primeros padres, del surgimiento de una de dos sociedades totalmente cristianas del mundo, de, repito, una de las sociedades más luminosas, si no la más, que haya habido. Muchos cristianos hijos de la rebelión luterana creen que hacen un servicio a su cristianismo, asumiendo esta imagen secularista y anticristiana y falsa de la historia. Se hacen eco de enemigos de la verdad, de enemigos de Cristo, de gente que dice lo que dice porque quiere denigrar de todo vestigio cristiano: un gran servicio se hacen a sí mismos, en cuanto cristianos…

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Seinfeld, ¿la “mejor serie de la historia”?

El precio de una risa, cuando la agresión cultural se presenta como “humor”

Los cuatro amigos, cínicos, aberrados, desvergonzados, presos por malos prójimos, en el último capítulo de la célebre serie

Los cuatro amigos, cínicos, aberrados, desvergonzados, presos por malos prójimos, en el último capítulo de la célebre serie

Jerry Seinfeld es un tipo simpático, un aparente gozón y un cínico desvergonzado. Es también un tipo ocurrente, con una capacidad asombrosa para percibir humorismo en los detalles normales de la vida y en las continuas idioteces, contradicciones, peleítas, anhelitos, etc. de la cotidianidad. Hay que confesar la verdad: vi a Seinfeld, lo vi mucho… y me reí, me reí a carcajadas. Pero hay que precisar, dar los matices exactos: de vez en cuando, hubo que tragar grueso, para poder recibir el beneficio de una media hora de idioteces que te ayudaran a descargar la mente embotada. Esto llegó a su final, de manera abrupta, un cierto día en que la agresión cultural se nos hizo evidente, mostró su cara, abrumó todo aprecio y me hizo volver sobre mis pasos como espectador del cómico de Nueva York, del show sobre nada: sobre NADA, esto es, en el que se presenta como humor un desprecio de la vida estadounidense (y, por extensión, occidental), vita con lente nihilista. Es como el capítulo aquél de Married with Children, en el que se da la típica situación de los esposos que se molestan terriblemente, que no soporta, cada uno, la existencia del otro, que están CONDENADOS el uno al otro, que tienen libido, pero no atractivo, a los que les fascinaría “picar flores”, pero que son tan mediocres que, en la total inercia, no son siquiera capaces de “buscar y conquistar”; siendo representantes de la revolución sexual, son máquinas de libido dormidas, aturdidas, con el soporífero de la total inacción y completa falta de esperanza: están CONDENADOS el uno al otro… y se desprecian. Van a un hotel y es un fraude; terminan en un tribunal, por avatares de la “comicidad” de los sitcoms de la televisión judeo-freudi-gringo-marxista, y, al final, tienen una gran recompensa, gratificación sexual, por motivaciones externas: el coito fue realizado bajo el estrado del juez, símbolo de la justicia, la virtud, la verdad, el orden civil, profanado, sometido a la revolución, en un solo acto… He aquí una primera coordenada de Seinfeld, en esta esfera es que su programa se considera por muchos del ámbito televisivo como “la mejor serie de la historia”…

Ahí, Seinfeld no es tan ocurrente, no tiene tanta chispa, no es tan prolífico en su sacar humor de lo cotidiano: hacen falta las coordenadas y la audacia para push the envelop, traspasar los límites. En el cinismo total de un revolucionario, en el desencanto típico de alguien que detesta la cultura en la que vive, a la que puede ver desde afuera, esa “audacia” no es tal, es mera expresión de desprecio. Pero hay un mérito aquí. Chespirito una vez dijo que, en México, siempre se exaltaba a Cantinflas, pero que era la hora de que se le reconociera como alguien que se puede poner al lado de Mario Moreno, el súper sabio, el 777, etc. Puede que Roberto Gómez Bolaños tuviera razón, puede que exagere su propio valor (para mí, él es un grande y un personaje de mi casa); pero aquí esto es sólo un ejemplo: en el ámbito de los cínicos, “audaces”, profanadores “humorísticos” contemporáneos de nuestra cultura, Jerry Seinfeld debe ser puesto con los grandes, po más que sea muy obvio que, en muchos pasajes, él estaba tomando de Woody Allen, Berlin, Phillip Roth. Roth libera shiksas (modo en que los judíos se refieren a las mujeres gentiles) mediante un modo de sexo realizado POR desprecio de la moral cristiana; Seinfeld se refiere a la gran atracción que Elaine Benes despierta en judíos, por ser shiksa, precisamente: ¿quiere Seinfeld decir aquí que el judío siente una atracción sexual, no por la shiksa, sino por la profanación de la moral evangélica? No puedo decirlo, pero vale la pena ponerlo como hipótesis; al final del artículo, puede que muchos piensen así. Yo lo considero muy probable, pero no quiero adivinar y, por más pruebas indirectas que tenga, no tengo ninguna directa. Sabemos que, el declarado por Time Magazine genio del humor, pederasta, protegido de Hollywood, al que le gustaban sus propios hijos adoptivos, varones y hembras, Woody Allen, ganador del Oscar, le fascinaba el asunto de schtutpa una shiksa, como dice en Annie Hall. Aquí está la “genialidad”, la “audacia”, la genealogía, la comunidad entre estos “cómicos” de Nueva York, del NY Times, de las televisoras estadounidenses, de Hollywood. Es Phillip Roth celebrando a Isaiah Berlin por transformar la Navidad, por esconder su verdadero sentido: Natividad del Señor, detrás del festival de la nieve, el invierno, los muñequitos de nieve (personificados, con nombre propio: Jack Frost)…

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Revolución cultural, origen y genealogía, hasta el porno y el sex, drugs and rock and roll

Rolling Stones, las drogas y Play boy tienen abuelos y ascendientes, hasta un monjecito de 1300

La civilización cristiana, teología civil y revolución cultural

Adamitas, hippies de 1400, desnudos como Adán, hasta que los hussitas los masacraron

Adamitas, hippies de 1400, desnudos como Adán, hasta que los hussitas, sus compañeros revolucionarios, los masacraron

Hay dos tipos de revolución, de subversión del orden existente, reinante en la sociedad política o en la civilización como un todo. El primero es sencillo, se trata de quién está en el poder, la sociedad se comprende de una determinada manera, que va de lo profundo a lo superficial, siendo todo informado por aquello, y, dentro del marco cultural, al cual se deja intacto, que es ambiente común de todas las facciones, que no se pone en cuestión ni se sueña con hacerlo, un grupo conspira, con éxito o no, contra los gobernantes o, más ampliamente, la clase dominante. El otro modo de revolución es mucho más fundamental, más profundo, más decisivo: las sociedades son expresiones del orden universal, del orden del mundo, como dice Brownson, son “Pueblos Elegidos”, destinados a hacer un aporte a la humanidad. Siendo el hombre un animal político y teniendo su sociedad un orden y una finalidad natural intrínseca y trascendente, las mismas son respuestas estructuradas a ese movimiento humano hacia el sentido. Como el mismo se realiza en la historia, con una institucionalidad, unas creencias fundamentales, unos avatares y vicisitudes, unas expresiones de lo bello, una liturgia religiosa y civil, propios, la sociedad tiene lo que Voegelin llama una teología civil, al lado, posiblemente, de una trascendente. El segundo tipo de revolución ataca este nivel fundamental, tiende a adulterar la identidad de la sociedad, sus teologías, sus ideas directrices, su autocomprensión, el sentido de sus símbolos, sus mitos fundacionales, etc. Éstas se llaman “revoluciones culturales”. Vamos a barajar y volvamos a repartir, para que quede más claro: Cultura es el resultado, no cristalizado, vivo, de la acción del hombre en sociedad en la búsqueda de su plenitud. Incluye modos de comprensión de toda la realidad, del hombre, de la virtud, especialmente, de la propia sociedad, de su ser y de su condición de encarnación del orden cósmico, incluye modos de relación, símbolos, mitos, ritos, expresiones artísticas e institucionales. La revolución cultural ataca al núcleo de la cultura, por lo que implica una cierta adulteración de la identidad social, hasta eventualmente su aniquilación, en cuanto a esa identidad.

En Occidente, las creencias fundamentales, en sus etapas que Toynbee llama de nacimiento y crecimiento, eran creencias cristianas: de Cristo venía toda concepción sobre el mundo y la vida, en su orientación radical y total a lo divino. Era una civilización que no agotaba al Pueblo de Dios, a su Iglesia, en su peregrinar terreno, pero que se constituía en Cristiandad, que veía a la sociedad de los creyentes como una comunidad espiritual universal, actual y virtualmente, es decir, a la que pertenecían todos los bautizados, pero que debía difundirse hasta los confines de la Tierra. Tomando fuertemente en cuenta la Ley Natural, la Cristiandad tenía clara conciencia del carácter político del hombre, de la necesidad del Estado y de su autoridad terrena (“dad al César lo que es del César”), pero su inclinación a lo trascendente era intensa (“y a Dios lo que es de Dios”). Así, se seguían dos consecuencias: 1) la sociedad veía la subordinación de lo político a lo religioso, a pesar de su necesaria “autonomía”: el poder político era supremo en su ámbito, pero su ámbito no era el último y más alto, estaba subordinado a Dios: el rey no era sirviente del Papa, pero los mandamientos y leyes lo obligaban, en todos los ámbitos de la vida; esto implica, como consecuencia adicional, el carácter religioso del patriotismo y de la obediencia a la autoridad legítima (salvo corrupción de esa autoridad, en ciertos casos muy bien definidos). 2) La sociedad cristiana era internacional: lo era A) en cuanto todos los cristianos pertenecían a dos sociedades y eran hermanos por el bautismo, aparte de conciudadanos de sus connacionales; B) porque las naciones eran hermanas y se sabían partes de una realidad que las trascendía; C) porque estaban, en consecuencia, sometidas a un orden superior; C) porque había instancias meta-políticas, transnacionales, que se erigían como árbitros de los asuntos entre estados e, incluso, en lo que se refiere a la religión y la moral, internas a las naciones: el Papado y el Imperio, eran mucho más que lo que pueda esperarse hoy de la ONU u organizaciones similares. Para tener una idea más completa de la cultura que subyacía a esta estructura, se pueden recomendar muchas lecturas, de Toynbee y Voegelin, quienes no eran, ni por asomo, católicos, ni siquiera cristianos, pero me parece que el mejor de todos ha sido Christopher Dawson (The Making of Europe, Religion and the Rise of the Western Culture, El Cristianismo y surgimiento de la civilización occidental, The theological development of medieval culture, La secularización de la cultura occidental y el surgimiento de la religión del progreso, etc.; hay una recopilación de ensayos, en castellano: Historia de la cultura cristiana); también es de primerísima línea Michael Jones. En éste, mi blog, recomiendo leer, al menos, los artículos: 1) La herencia del oscurantismo (I), 2) La herencia del oscurantismo (II) (no debe confundir el nombre de estos dos artículos: se trata de un sarcasmo destinado a atacar la estulticia contemporánea de quienes niegan la etapa de construcción de esta sociedad civilizacional, poniendo, de este modo, en serio peligro su destino); y 3) Modernos ¿Presocráticos? Ojalá, no estaríamos al borde del abismo.

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Modernos ¿Presocráticos? Ojalá, no estaríamos al borde del abismo

No desconocen lo inmaterial, lo rechazan activamente, las consecuencias han sido y serán devastadoras, la humanidad corre grave peligro

Tales, el gran milesio, uno de los siete sabios de Grecia, descubrió la ciencia, que el universo tiene una inteligibilidad intrínseca, que los fenómenos tienen un orden, conforme a leyes que proceden, según sabemos desde Sócrates, de su forma sustancial. Los modernos rechazan todo esto, por eso: que Dios nos agarre confesados

Tales, el gran milesio, uno de los siete sabios de Grecia, descubrió la ciencia, que el universo tiene una inteligibilidad intrínseca, que los fenómenos tienen un orden, conforme a leyes que proceden, según sabemos desde Sócrates, de su forma sustancial. Los modernos rechazan todo esto, por eso: que Dios nos agarre confesados

En la época y en la sociedad en que comenzó todo, no se conocía la inmaterialidad, la ciencia apenas despertaba, se hacía conciencia, pero estaba adormilada, no conocía todas las implicaciones de su propio existir: Tales de Mileto descubre la ciencia, que los fenómenos del mundo suceden conforme a unas “leyes” a un orden que no responde a espíritus detrás de las cosas, sino al ser mismo de cada ente, en sí mismo y en relación con los demás. Pero explicó todo con agua… Anaximandro, de Mileto también, mete el ápeiron (el infinito) a ser, con los opuestos, el origen del universo y su orden. Anaxímenes, discípulo de Anaximandro, dice que el origen es aire y retrocede; lo mismo sucede con Demócrito y Leucipo, que inventan el atomismo.

Luego de estos intentos iniciales de explicación del mundo, aparecen expresiones de la inmaterialidad un poco inconscientes, para los que las captan, y un poco muy fuertes para que ellos percibieran exactamente lo que estaban viendo: Empédocles dice que todo es mezcla de amor y odio que penetran la materia, en ciclos, en los que en la medida en que penetra el amor, huye el odio y viceversa. Anaxágoras descubre el Nous, el Intelecto (ojo con las estupideces moderno-nominalistas: que traducen nous como “pensamiento”, bah), como causa general, aunque no pudo verlo detrás de los fenómenos particulares, en los que sólo vio sujeto material y motor mecánico. Heráclito encuentra el Logos, al que llama “rayo” y “fuego”, pero sí lo ve detrás de los aconteceres, si bien, como se ve, no lo tiene por inmaterial, de manera distinta. Parménides se encuentra a ES, ve el abismo infranqueable [por nada que no tenga Poder Infinito y que no sea sumo Ser subsistente] de la nada al ser y, por eso, vio a un ES, acto puro, sin sujeto (por eso no se trata de un “esto es”, sino de ES, como en el Éxodo, 3,14: Dios es el que “ES”), eterno, sin partes, sin distinciones, sin aquí o allá, sin lugar, absolutamente necesario, completamente simple, que no podía ser material. Digo, Parménides no se dio plena cuenta, quizás (así lo hacen parecer sus expresiones), de que su ES no podía tener partes, que tenía que ser simple e inmaterial: por eso, dijo que era homogéneo y redondo (todo equidistante a un centro). También vio que era intelecto e intelección, verdad. Vio que era divino. Y vio que los mortales –Heidegger, que se pregunta, ¡insensato!, “¿por qué el ser y no la nada?”, por ejemplo–, no eran capaces de ver la verdad primigenia: a él mismo le revela todo una diosa… Pitágoras descubre que hay un orden de proporciones en la realidad, como el que se encuentra entre los números y cree que la realidad es número…

La inmaterialidad aparece en Tales, en un orden intrínseco, leyes internas de las cosas y de sus relaciones mutuas; Anaximandro ve la distinción, los cambios y algún algo infinito (ápeiron) que está detrás del ser; Anaxágoras ve que ese infinito, que pone leyes al mundo, un orden inteligible, es un Intelecto, Nous; Heráclito lo llama Logos, como lo haría luego San Juan (en el Principio existía el Logos… y el Logos era Dios… y todo fue hecho por Él y era la Luz del Mundo… y la Vida y Gracia y Verdad); y Empédocles vio que era Amor que produce la unidad de los seres unos y odio que causa la distinción (principio de no contradicción) y abre el paso para que se vea que la realidad es buena y amor (como en San Juan: Dios es Amor: su obra tiene que ser amor, si la causa es proporcional al efecto…); Pitágoras ensancha el camino de la captación del orden y abre la puerta de ese cuarto luminoso, el de la matemática aplicada a la realidad natural.

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Sólo es química y física, uo-oh, de tu cuerpo y mi cuerpo… y una técnica para convertirse en La Cantante, Orgasmopermanente

¿Qué nos queda? Que la estupidez, hoy por hoy, es mundial y se llama, también, ‘ciencia’…

Hablan los científicos

Helen Fisher, cuando dice que ama su trabajo con pasión, quiere decir que, al pensar en la oxitocina, segrega grandes cantidades de oxitocina

Helen Fisher, la más importante científico del amor, cuando dice que ama su trabajo con pasión, quiere decir que, al pensar en la oxitocina, segrega grandes cantidades de oxitocina

Cindy Hazan es una gran científico, con fama mundial en su área de trabajo, las relaciones hombre-mujer, macho-hembra, será mejor decir. Aunque trabaja en Cornell, en la universidad de esa ciudad del estado de Nueva York, en la frontera entre Estados Unidos y Canadá, podemos ver a gente hablando de ella en Chile o Venezuela y aparece en artículos de wikipedia en una cantidad de idiomas, empezando, claro, por el inglés y el castellano. Cindy, gran maestra de progreso, ciencia, modernidad, nos da una de las claves del universo: “El amor posee un tiempo de vida lo suficientemente largo para que la pareja se conozca, copule y tenga un niño. En términos de la evolución, no necesitamos de corazones palpitantes y sudor frío en las manos” (citada por: Efraín Castillo, La química acaba, ¿Y EL AMOR?, publicado en: http://www.eluniversal.com/estampas/anteriores/080209/tendencia). Por supuesto, se trata del ‘amor’ como hormona-neurotransmisor-impulso eléctrico cerebral, de eso es de lo que habla nuestra amiga y maestra… respecto de la cual, recomendamos, “no estén queriendo casarse con ella, muchachos, no anda para compromisos”. Según ella, el hombre es una “máquina de amor”, “que no tiene otro objetivo primario que el de la procreación para preservar la especie” (ibíd.).

Helen Fisher, quien, según en.wiki, es la principal investigadora biológica del amor y la atracción humana, asegura que eso (la atracción física del enamoramiento y su base hormonal) es amor, aunque no el único tipo de amor, que el mismo tiene etapas, que, luego de la atracción vehemente de la primera etapa del romance, puede venir la etapa del afecto. La autora de “Anatomy of Love, le da dos años [al “amor” como efervescencia hormonal]. ‘Dos, tal vez tres. Durante esta etapa, que yo llamo estar locamente enamorado, usted experimenta un aumento de los niveles de norepinefrina y dopamina en el cerebro, al igual que testosterona, dado que se presenta también un enorme deseo sexual’, dice. ‘Cuando pasa a la fase del afecto, donde tiene un incremento de vasopresina y oxitocina, las otras hormonas regresan a su normalidad. La mayoría de las parejas en esta etapa tienen menos sexo que aquellas en la etapa del enamoramiento’. La frase “adicto al amor” se aplica a las mujeres y los hombres que desean ardientemente la excitación (y el sexo) del enamoramiento, y van flotando de un romance intenso al siguiente, dejando tras de sí una cantidad de personas que buscaban una relación duradera, con el corazón roto”. Como tiene un tiempo de caducidad tan corto, por eso somos fieles, al parecer: “esa cumbre de químicos corporales disminuye a medida que pasa el tiempo, probablemente porque el cerebro produce menos sustancias o porque los receptores del organismo se adormecen. El amor se deteriora y evoluciona, y este avance es lo que nos permite establecer distinciones entre varias parejas potenciales o conservar la energía del apareamiento y enfocarla sólo en una pareja” (La química acaba, ¿Y EL AMOR?, cit.). También por eso, esta heroína de la humanidad tiene recetas y técnicas para prolongar el enamoramiento, dar celos, hacerse el duro, viajar, pelear, cosas así, para que la gratificación de la pasión se sostenga, para que el cerebro permanezca activo.

Empero, la fidelidad como que viene de otra fuente, según grandes científicos alemanes, avalados por la Academia de las ciencias estadounidense. Sí, científicos de la universidad de Bonn lo han descubierto: como producimos una hormona llamada oxitocina, conocida “popularmente” como la “hormona del amor” que nos hace atractiva nuestra jeva, nuestra cuaima, la mujer, el pellejo, el cuero, la mina, la costilla, entonces no le montamos cachos, cuernos (Una hormona del cuerpo está relacionada con la fidelidad masculina, en: http://www.eluniversal.com/vida/131125/una-hormona-del-cuerpo-esta-relacionada-con-la-fidelidad-masculina). Hermoso. Hay, entonces, un gran científico mejicano, de la UNAM, que quiere producir el elixir del amor, que por tanto tiempo buscó la humanidad y que ayudaría a prolongar los matrimonios, vendría, eso sí, en spray (Científicos están cerca de desarrollar elixir del amor, en: http://www.eluniversal.com/2007/07/26/ccs_art_cientificos-estan-ce_376494).

Es más, médicos israelitas y holandeses, de las universidades de Negev y Ámsterdam, dirigidos por el doctor Shaul Shalvi, publicados por periódicos españoles, por el ABC, muestran que el interés por el bien común es un asunto de esa hormona oxitocina (Las mentiras de la «hormona del amor», en: http://www.abc.es/ciencia/20140407/abci-mentiras-hormona-amor-201404071157.html).

¿Qué nos queda? Que la estupidez, hoy por hoy, es mundial y se llama, también, ‘ciencia’…

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