Kalós

Inicio » Actualidad » La claudicación de la clase media II: veneingleses capitalistas

La claudicación de la clase media II: veneingleses capitalistas

Una amenaza: en el desastre actual, cree que la solución es economía liberal, un mono con una hojilla

Dagget y Bane, después de hacerse con las acciones de Bruce Wayne, a la manera capitalista. De hecho, en la película, este es el símbolo vivo del capitalismo

Dagget y Bane, después de hacerse con las acciones de Bruce Wayne, a la manera capitalista. De hecho, en la película, este es el símbolo vivo del capitalismo

Hay otra versión de los veneingleses, los capitalistas bravos y comprometidos, puede que les importe Venezuela, puede que no, lo que indudablemente gana su adhesión total es el capitalismo. De hecho, si les importa Venezuela, normalmente, es por alguna función de esta ideología.

Éstos tienen costumbres extraordinarias, les gusta hablar de trabas a la actividad económica, todo mal del mundo es una traba a la “libertad” (entendida como ausencia de trabas) económica. Son fuertes gnósticos y maniqueos: el mal es el socialismo, esto es, todo lo que no sea total cart blanche, licencia para matar, para los más poderosos de entre los empresarios; y el bien es el contrario. Y las “trabas” son como la corrupción total de la materia y el mundo según Valentiniano o Basílides (gnósticos pseudo-cristianos del siglo II); y la “libertad”, así como su “ciencia”, es decir, la economía liberal-capitalista, son como la total numinosidad de la gnosis y el Pléroma original; y entre ambos no hay términos medios ni concesiones.

El mundo estará bien si se logra la libertad económica: la apertura de una puerta franca para que los empresarios hagan lo que les dé la gana; que no haya controles de precios, impuestos a los ricos y a las actividades comerciales e industriales, que nada sea público, que no haya estabilidad laboral, que los sindicatos estén prohibidos y desprestigiados, que no haya sueldos mínimos protegidos por el gobierno, que no haya supervisión estatal de la estructura de sueldos, de los ambientes laborales, de la jornada laboral, de los precios de las mercancías, que los jueces nunca se entrometan en las relaciones de los empresarios con el resto de la sociedad, sino para darle la razón a ellos, que el gobierno sólo sirva para dar créditos a los empresarios, proteger sus ganancias (Locke), velar por su correctas relaciones (salvo que uno sea tan poderoso que pueda, sin aspavientos, comerse a los más chiquitos). Hugo Farías, veneinglés superlativo, llamaría a esto la plenitud de la libertad.

Y, si creen que exagero, les replico, me quedo corto: las peripecias reales, de capitalistas reales, dejan lo dicho en el párrafo anterior como juegos de niños de pecho; sólo se calmaron, cuando, a la fuerza, los pararon la Iglesia, los socialistas, y ciertos hombres influyentes, como Lord Ashley y Dikens. En Inglaterra, por 1840, los niños trabajaban 112 horas semanales, 16 al día, 7 días a la semana: les quedaban 56 para dormir, jugar, comer, hablar con sus papás, estudiar, trasladarse de la casa al trabajo y vuelta… La proporción es de 2 a 1. Hoy creemos que los liberales capitalistas son moderados por naturaleza, porque no sabemos nada de historia, tienen que venir películas fuertemente defensoras de la racionalidad, como Batman, The Dark Knight Rises, para recordarnos que comunismo es robo, saqueo, totalitarismo y muerte; y capitalismo rapiña, saqueo y muerte: el personaje Dagget pagó un golpe de estado en un país africano para conseguir las concesiones mineras de ese país. Revisen la Ludlow Massacre, en la que Rockefeller, en abril de 1914, mandó a acribillar con ametralladoras a sus mineros, que se hallaban en huelga, protestando contra las condiciones inhumanas en las que los tenía y se darán una idea de cuán moderados son: en esa masacre nadie fue preso, a pesar de las decenas de muertos, mineros, esposas e hijos… Los ejemplos son potencialmente infinitos: Bernie Maddoff, el affaire de los antibióticos de principios de los 90 (los laboratorios compraron la alteración de un estudio de la universidad de Pittsburgh, que, haciendo que se vendieran indiscriminada, puso en peligro la vida de la humanidad toda), los Leveraged Buy outs de los 80 a los 2000, Enron, el Wall Street Bail Out de los últimos años (un ejemplo: los directores de American International, el último diciembre, se pagaron un bono de 5 millones de dólares cada uno, hasta un total de unos mil doscientos millones, con los 85 mil de millones recibidos del gobierno para salvar a la empresa y a los clientes, la operación de ese tipo más grande en la historia de ese país, y la empresa, de todos modos, estaba quebrada: los clientes se salvaron, salvaron los ahorros de su vida, gracias a la compra que realizó Metlife…), y un larguísimo y anchísimo etcétera…

Pero los veneingleses de la Venezuela del comunismo desbocado dan un ejemplo hermosísimo. Uno podía leerlos en las páginas de opinión de El Universal. Quisiera saber a dónde se fueron, pues hay que tener contacto con ellos: si no, ¿cómo saber qué nuevas ocurrencias han tenido?

En fin, vamos a las pasadas. En un país en que el gobierno ha arrasado con el campo, confiscando más de 4,5 millones de hectáreas de tierra productiva, convirtiéndola en tierra arrasada; en un país en el que hay 5000 secuestros al año, 25 mil homicidios, en el que el gobierno arma guerrillas de delincuentes de la peor ralea, en el que se han invadido las casas de las personas; en el que el gobierno es fuerte sospechoso de tráfico de drogas en escala inmensa; en el que la deuda se ha llevado a niveles nunca soñados; en el que se regala a todo el planeta los recursos nacionales para avanzar la revolución mundial y paremos de contar; en un país  así, el veneinglés se llena la boca hablando de libertad económica, en el sentido ya precisado. Venezuela necesita que se rebajen las trabas, necesita que se levanten el control de cambio y el de precios, que se eliminen las distorsiones y el intervencionismo del gobierno. Es como si viviéramos con el señor Roark, con Ricardo Montalbán, y Tatoo, en cierta isla. “Lo único que necesitamos –ay, Dios mío, ¿por qué no me creaste en Chicago?, perdón, un capitalista es ateo, aunque, como Hugo Farías, vaya a Misa todos los días: ¿por qué no me hicieron, evolución y big bang y el caos original, en Chicago?–, lo único que necesitamos es que se aplique a Friedman o a Hayek o a Gary Beker o a Mises o algo así… ¡¡¡¡¡aaaaaaaaaaayyyyyy!!!!!”. Esto es un veneinglés.

Una nota: un veneinglés como el señor Farías, es uno que no tiene manera de conciliar la inmensa contradicción que lleva dentro, es católico, a según, y veneinglés. En algunos casos, tiene que ceder el catolicismo del señorito… o se vuelve loco… o lo que sea. Una cosa así no se puede mantener… Démosle las gracias a Confucio, quien, según aquélla, inventó la confusión…

Y, otra nota de conmiseración: el pobre veneinglés quisiera ser grande, como la película de Tom Hanks, es decir, quisiera ser gringo; pero sabe que, como a toda inteligentsia, los gringos no le pararían ni en dos eras geológicas, está condenado a ser venezolano, perdón, veneinglés, creyéndose el Friedman criollo. Por eso, la confusión se acentúa cuando, si profundiza, trata de ser, también, judío, como el prohombre de Chicago, compinche de Louis Wirth, de John Dewey y otros prohombres de Chicago (destacarse ha: el revolucionario padre espiritual de Barack Obama y Hilary Clinton, el creador del community organizing, el reveille for radicals, Saul Alinsky), fuertes despreciadores de lo latino y lo católico (dígalo ahí, Monsieur Jaques Maritain, cato-socialista-catomodernista: otra figura quimérica, del género del veneinglés), para rematar el cuadro… Casi dan ganas de ponerse a llorar desconsoladamente de lástima por el veneinglés, si no fuera por el mal desplegado en todo esto.

Recuérdese, el capitalismo éste es revolución pura, como el modernismo al que se adscribe y el posmodernismo. El veneinglesismo es pura revolución, contracara de la comunista, de la chavista, no la respuesta adecuada a ella. La respuesta, la única verdadera, es la rebelión, la rebelión de la esencia…

Anuncios

1 comentario

  1. […] Via: La claudicación de la clase media II: veneingleses capitalistas […]

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Respicite

His autem fieri incipientibus respicite et levate capita vestra quoniam appropinquat redemptio vestra

Catarsis Neuronal

Confesiones a Marshal

voiceofthesheepblog

...Should not shepherds feed the sheep? Ezekiel 34:2

James Perloff

formerly refugebooks.com

HERMANOS ESPERADOS

Apologética catolica

A %d blogueros les gusta esto: