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La revolución tiene muchas razones para destruir a la familia

Es baluarte del orden real: la némesis del totalitarismo

Justine, de Sade: lujuria descontrolada, que desemboca en desprecio, que acaba en la conversión en mero-objeto, que desemboca en violencia homicida.  Así es que te libera la revolución

Justine, de Sade: lujuria descontrolada, que desemboca en desprecio, que acaba en la conversión en mero-objeto, que desemboca en violencia homicida. Así es que te libera la revolución

Una muy afamada periodista venezolana, Nitu Pérez Osuna, publicó una serie de dos artículos, entre la semana pasada y esta semana (en El Universal: Planeado con tiempo, 14-08-13,  y  Lo que estaba planificado, 21-08-13), en la que revelaba un supuesto plan de dominación política de Venezuela. A los efectos actuales de este blog, lo que interesa es la inmensa maldad que se despliega en el documento que la periodista publica. Unas intenciones ciertamente destructivas, completamente faltas de todo escrúpulo, irrespetuosas del orden y la humanidad. El tal plan no es nada que deba tenerse por traído de los cabellos, falso, inverosímil. De hecho, si uno lee otras obras similares, contentivas de planes de acción y verdaderas conspiraciones infernales, como el documento Li-Wei Han o, como lo llamaron sus autores “La Iglesia y Cuba, programa de acción”, del gobierno de China, de 1959, para destruir a la Iglesia en la isla, o el propio Manifiesto comunista, de Marx y Engels, en el que dicen claramente de todas las trapisondas, todo lo oscuro y secreto todo lo traidor de la revolución comunista, lo que dice el documento publicado por la señora Pérez no tiene nada de particular. Mucho menos si se sabe, por ejemplo, que las actuales “iglesias católicas” paralelas de Ecuador, Perú y Bolivia, “iglesias oficiales”, son producto del mencionado plan chino.

Pero me parece muy importante llamar la atención de una parte del plan. Entre homicidios y destrucciones, robos y traiciones, está un punto que sobresale, algo digno de subrayarse: el punto número 10 trata de esta parte del plan: “Destruiremos la importancia de la familia y su valor educativo […]. Alcanzada la fase de consolidación de nuestro sistema, pasamos a destruir la importancia de la familia cristiana y su valor educativo. Así quedará cerrado el ascenso de individualidades que puedan perturbar el orden impuesto al populacho, al que sólo orientarán nuestros dirigentes revolucionarios”. La familia, dicen estos testigos de excepción, es la célula fundamental de la sociedad, la célula fundamental del orden de Dios: “hombre y mujer los creó y les dijo: creced y multiplicaos, henchid la Tierra y sojuzgadla” (Génesis, I,26-28). Desde los años 50, al menos, se ha querido tratar de destruir a la Iglesia, en cuanto ella es defensora de la familia: ¡¡¡no en balde el documento publicado por Pérez Osuna habla de la “familia cristiana” y su potencia y “valor educativo”!!! No es tontería el asunto de la revolución sexual: bien lo sabían y lo saben todos los revolucionarios, desde Mary Wollstonecraft y Percy Shelley y Mary Shelley (madre de la idea de la revolución como Frankenstein, hija de Wollstonecraft, esposa de Shelley) hasta los actuales, pasando por Marx, Freud, Reich y un larguísimo etc. Así,

La separación de Iglesia y Estado [se supone que] podría haber sido una forma de evitar este conflicto [el que ve Wilhelm Reich entre la juventud y su ‘contagio’ de misticismo, de deseos de relacionarse con Dios y rezar], pero mientras más cercanamente se examinen los respectivos ejemplos históricos, más irrelevantes resultan ser tales ficciones jurídicas. Para empezar, se está hablando primariamente de moral y el orden moral no está en posesión [exclusiva] de ninguna religión, aunque algunas se adhieran a él más fielmente que otras. Sea que tenga lugar en Berlín la revolución contra el protestantismo prusiano o en Austria [o Hispanoamérica] contra la Iglesia Católica o en los Estados Unidos contra un estado que afirma ser neutral en materia religiosa, los rasgos esenciales de la lucha permanecen los mismos. La lucha política crucial, de acuerdo con Reich, versaba sobre quién controlaba la moral sexual, porque Reich entendía, como Nietzsche y Eurípides antes que él, que aquél que controla el sexo controla al estado. El estado puede tolerar sólo aquellas costumbres compatibles con su sistema de valores y sólo hay dos conjuntos de valores mutuamente excluyentes de los que elegir, aquellos simbolizados en la vida de la niña comunista por los polos de oración y masturbación. Lo que Reich entendió como resultado de su trabajo de sex-pol es que la creencia se sigue del comportamiento y que el orden social del estado clásico sólo puede mantener su existencia bajo ciertas condiciones. El estado clásico debe promover la virtud; el revolucionario debe promover el vicio. El revolucionario puede promover el vicio como vía para derribar al estado clásico, pero el vicio lleva, tarde o temprano, al fracaso del estado revolucionario también, como los soviéticos averiguaron, en un corto período en 1.926, cuando trataron de detener la marea de la decadencia [de la revolución sexual que acompañó a la comunista, como uno de sus epígonos] y, a la larga, cuando el imperio soviético cayó definitivamente en 1.989” (Michael Jones, Libido Dominandi, Sexual Liberation and Political Control, Saint Augustin Press, South Bend, Indiana, 2.005, pp. 260-261).

Lo sabían los comunistas de Camboya: no sólo llenaron al país de 10 MM de minas “sólo-mata-gente”, no lo sembraron de los Killing Fields, de los campos de la muerte que inmortalizó Roland Joffé, esos campos, como también se ve en la película del gran cineasta, autor de Encontrarás dragones, fueron producto de un terrible ataque a la familia: millones de padres fueron sujetos a la esclavitud bajo sus propios hijos, que cometieron, inducidos, aupados y llevados a ellos por los comunistas, un terrible genocidio, una destrucción masiva de las vidas de quienes se las dieron a ellos [¡¡¡ay, el hombre!!!]: así acabaron con el “valor educativo” de la familia, con la tradición cultural camboyana.

No crean que son tonterías las reformas legislativas de aprobación de falsos matrimonios, inducidas por gente que tiene muy claro que no se trata de “tolerancia”, sino de aplastar a “una institución arcaica”. No es nimiedad ni futilidad el “liberalizar” el divorcio. No es baladí el corromper a las mujeres, convenciéndolas de que son estúpidas si son mujeres, madres, esposas, “porque los hombres son unos opresores [explotadores: habla un comunista]”. No es nadería que, al año, 50 MM de madres estén matando a sus hijos no nacidos. Nada de esto está fuera de un cálculo muy preciso: un cálculo totalitario para destruir al hombre, en general, a favor de unos cuantos particulares, un 1% de la población mundial. Ahí se ubican el relativismo y todo el asunto de la negación del orden moral del mundo: es muy fácil, si hay un orden fuera de nuestra capacidad de disposición, no puede haber totalitarismo; si no lo hay, el poder define lo bueno y lo malo. Se lleva hoy en día a todos los pueblos a desechar el orden moral a fin de anestesiar y de que los pueblos aplaudan su propia subyugación.

Sólo queda un camino, hermanitos, uno sólo: la única verdadera rebelión, en este oscuro mundo de la revolución: LA REBELIÓN DE LA ESENCIA…

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1 comentario

  1. Yo pongo en duda que el sistema imperante en Venezuela destruya a la iglesia, puesto que la iglesia practica lo mismo que los comunistas, posee las mismas cualidades que los que gobiernan [dar dádivas a los necesitados], menos cultura para el trabajo, en eso se parecen ambos.

    La sociedad venezolana tiene algunos años autodestruyendose, imitación de algunos países extranjeros [se imita lo malo], a si mismo nada de extraño tendría que un día tuviéramos suicidios masivos como en una época en Pensilvania, como los hechos violentos de USA, la forma extraña de inmolarse los árabes violentos y que siguen un culto.

    En cuanto a los homicidio, debemos de recordar un aspecto importante, es que muchos de las muertes son hechas por las mismas autoridades bajo ordenes expresas emanadas desde la Presidencia, se llame como se llame el país, es muy viejo y aparece en los textos de historia, lo otro seria hacer oposición sin causa razonable.

    Es importante destacar que la iglesia en su acostumbradas misas lleva un mensaje, de acuerdo al sistema y las tendencias de la iglesia, se vera la orientación del religioso que oficia el evento, así mismo vemos miembros del gobierno que son pocos tolerantes y vemos que se dan casos como el de Nicaragua y otros pueblos que se dejan llevar por el fanatismo y se olvidan de la diversidad de pensamiento, ciegos ante la verdad que nos rodea sea el color del partido de gobierno ya que la destrucción derechista se aprecia en otros hemisferios y quizás con mas crudeza que en Venezuela, sistema de una revolución no muy bien definida, la cual se vio expropiación indebida en el primer periodo y segundo periodo de gobierno del señor Hugo Chavez Frías, por otro lado la ideología no muy firme de los seguidores de este tipo de régimen, el cual yo no diría que es revolucionario, sino de una serie de elementos llenos de rencores, revanchistas por excelencia, flojos, mediocres, gente sin ningún tipo de preparación para trabajar, para gerenciar, para ocupar cargos en ministerios, le llamaría sistema del caos, desorden, unos soldados con apetencias de poder, deseos de enriquecerse de manera fácil sin importar el daño que se le pueda hacer al país.

    A parte de lo ya concebido como gobierno de los pobres, lo cual no es cierto del todo, se ve una Constitución violentada, salvajemente pisoteada, donde la norma y sus reglas fueron cambiadas en la practica a conveniencia, que se vio un ciudadano el cual llego al poder por una constitución, un gobernante generoso y respetuoso de la vida, pero frente a letrados, gente con conocimientos jurídicos callaron y vemos el gobierno, una serie de atropellos, muertes, expropiaciones, ademas violaciones de todas las leyes, deseando leyes a la medida, y aun a la medida, no saben trabajar con ellas, vemos a la iglesia regalar comida, bolsas de comida la cual es exigida a sus feligreses dueños de empresas, gente no muy rica pero si con buenas entradas, ¿que vemos?, mas de lo mismo, por lo tanto iglesia católica y gobierno de turno de corte revolucionario se dan las manos en misiones, menos en generar trabajo, lugares donde la gente se prepare y dejen la cadena de colas y colas de pedigüeños, jóvenes parásitos y amedrentadores de oficios en el transporte publico, así vemos como el gobierno nos lleva a la debacle, crisis financiera profunda, estructura social en pico de zamuro, muchas empresas expropiadas por el gobierno no dan beneficios, vemos un monopolio en medios comunicacionales, los mismos que fueron criticados por los que gobiernan, ladronismo con corte de gobierno.

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