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Acreedor del agradecimiento de Dios (1)

Es asombrosa la delicadeza divina: María y José criaron a un Dios que se hizo bebé inerme

Huida a Egipto: hasta el burro debe estar en el Cielo: ¿cómo habrá pagado Dios este servicio de san José y la Virgen?

Huida a Egipto: hasta el burro debe estar en el Cielo: ¿cómo habrá pagado Dios este servicio de san José y la Virgen?

“Cuando Jesús se encontraba en Betania, en casa de Simón el leproso, se acercó una mujer con un frasco de alabastro, que contenía un perfume valioso, y lo derramó sobre su cabeza, mientras él estaba comiendo. Al ver esto, sus discípulos, indignados, dijeron: «¿Para qué este derroche? Se hubiera podido vender el perfume a buen precio para repartir el dinero entre los pobres». Jesús se dio cuenta y les dijo: «¿Por qué molestan a esta mujer? Ha hecho una buena obra conmigo. A los pobres los tendrán siempre con ustedes, pero a mí no me tendrán siempre. Al derramar este perfume sobre mi cuerpo, ella preparó mi sepultura. LES ASEGURO QUE ALLÍ DONDE SE PROCLAME ESTA BUENA NOTICIA, EN TODO EL MUNDO, SE CONTARÁ TAMBIÉN EN SU MEMORIA LO QUE ELLA HIZO»” (Mt. XXVI,6-13).

Hay profecías de Jesús que son realmente impresionantes, así como otras del Antiguo Testamento. Hoy se quiere negar la profecía como vaticinio, porque se quiere negar a Dios, lo sobrenatural, la intervención extraordinaria, etc. Se niegan las profecías de Jesús sobre la caída de Jerusalén: ¿y qué me dicen de la de Daniel IX? Ahí el profeta predice esa caída y, en el versículo 26, dice que, ¡¡¡¡luego de dársele muerte a un Ungido que no tenía ninguna falta!!!!, caería ¡¡¡¡bajo un príncipe!!!!: bajo Tito, en ese momento príncipe, hijo de Vespasiano, emperador a la sazón: báilenme ese trompo en la uña. No se diga nada de Isaías: 52-53, 40, el Salmo 22, el Salmo 55,14, etc., etc., etc. y un larguísimo etc. Sin embargo, de las profecías de Jesús, estas extraordinarias son muy claras, pero más aún lo son aquéllas como las del pasaje transcrito: un hecho tan aparentemente minúsculo ¿tendrá tal trascendencia? ¿Quién puede predecir algo así? Parece de locos, ¿no? Lo sería, si no fuera la profecía del Emmanuel: de Dios-con-nosotros. Si yo dijera algo así, sería que me volví loco. Lo dice Jesús y es real y, 2000 años después la prueba está dada: su gesto quedó para perpetua memoria… Es como las profecías sobre que seríamos perseguidos, calumniados, insultados, injuriados sus discípulos: primero, no es la mejor propaganda, segundo, parece megalomanía: ¿a quién le podría importar lo que dijera el carpintero seguido de pescadores de ese pueblucho, rinconcito del Imperio romano? Bueno: somos miles de millones y los perseguidos hoy son centenares de millones: toooooomaaa… tu tomate.

Pero, todavía, eso no es lo más asombroso de todo este cuento: lo más asombroso es que el Altísimo-Todopoderoso se ponga en posición de agradecer a una mujercita insignificante… que la eleve a ese nivel, por una aparentemente simple amabilidad a la que Él atribuye significado místico, muy seguramente fuera de la intención de la dama. Realmente es de maravillarse este modo de proceder, en verdad, a mí me desconcierta, está muy por encima de nada que a mí se me pudiera ocurrir, ¿no sería lo mismo con ustedes? Es como con Simón de Cirene, ayudó a Jesús porque lo pusieron en eso, pero Él no dejó sin agradecimiento y recompensa el gesto: sus hijos serían cristianos conocidos, estimados por la comunidad romana primera (Mc. XV,21).

¿Qué diremos de San José? Él era un hombre “justo” (Mt. I,19), que es lo mismo que “santo” en la terminología bíblica. Él era eso, que es mucho decir, de parte del Escritor sagrado, antes de que Jesús naciera, antes de convivir con él por años, de estar a su lado y de tratarlo en la más pura intimidad doméstica… Pero, más aún, Él fue el instrumento de Dios para sacar a Jesús de Palestina a Egipto, en el momento de la amenaza herodiana; fue quien llevó a su mamá a Belén y la cuidó y le consiguió donde dar a luz, que es lo mismo que le consiguió a Él donde nacer; fue quien decidió no entregar a la muerte a la Virgen, cuando se vio “traicionado” por la gravidez repentina de la Madre de Dios; fue quien proveyó del sustento material a la casa del Niño-Dios; fue quien dio las primeras clase de Biblia a Jesús, quien lo enseñó a hablar, quien lo enseñó a caminar, quien le enseñó el oficio; quien lo llevó a Galilea a la muerte de Herodes y para ponerlo fuera del alcance de Arquelao, hijo de Herodes; Jesús le estuvo sujeto (Lc. II,51). ¿Qué premios de agradecimiento le tendría Dios a este José, ya que dio a Simón y a la mujer semejantes recompensas? Dios da en ciento por uno, más el paraíso, cuando nos dedicamos a Él, su Reino, sus cosas. ¿Qué le habrá dado a San José, su padre legal, su protector, su benefactor, esposo de su madre, quien la cuidó y decidió salvaguardar su vida, contrariamente a todas las regulaciones y valoraciones sociales?

Ahora, hay una a la que Dios manda a uno de sus ángeles principales, “Fortaleza de Dios”, Gabriel, ángel encargado de anunciar lo que se refiere al Reino del Mesías, como es claro del libro de Daniel, le encarga decirle: “Dios te salve, llena de gracia, el Señor [más que conmigo] es contigo”  (Lc. I,28). Después, el Espíritu pone a Santa Isabel a decirle: “bendita eres entre las mujeres, bendito el fruto de tu vientre […] madre de mi ADONAY”, señor, es decir, Dios, MADRE DE DIOS (Lc. I,42-43). Ella dijo que SÍ a Dios, dio su FIAT, HÁGASE, para que el Verbo se encarnara, a pesar del peligro que correría, a pesar del tremendo peso que sería eso. Ella también vivió todas las peripecias de San José, con todo y su estado grávido; ella crió y alimentó, amamantó, a Dios-Hombre. Luego estuvo en la Cruz, cuando todos, menos su parienta María la de Cleofás (madre de los “hermanos de Jesús”, Santiago y José [Mt. XXVII,56; vid., también, Mc. XV,40]), María Magdalena y San Juan Apóstol y Evangelista, lo habían abandonado; luego se dedicó a evangelizar a los discípulos de Jesús, a los que contó los detalles de su infancia y de los acontecimientos que la precedieron. ¿QUÉ DIO DIOS A ESTA MUJER, CUÁL FUE SU PREMIO?

Él es patrono querido, Ella es la Madre absoluta y la Reina de la Rebelión de la esencia…

Nota: voy a poner un próximo artículo, de teología natural, para mostrar cómo podemos ayudar a Dios, cómo eso está en el corazón mismo del ser. Ahí, incidentalmente, se mostrará lo contrario a la razonabilidad del ateísmo, la irracionalidad de maniqueísmo y gnosticismo, el origen del mal… Pura candela y rebelión de la esencia: altamente recomendable, para los que quieran dar razones de su Fe y su Esperanza (I Pet. III,15).

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