Kalós

Inicio » Antropología » Cómo cansa el materialismo: para ser coherente, hay que ser un titán

Cómo cansa el materialismo: para ser coherente, hay que ser un titán

Imagínense toda una política materialista: pa locos

Hans Kelsen, el prohombre del derecho occidental, en el último siglo; . Su doctrina es de lo más favorable al totalitarismo: todo es pura materia, no hay ninguna formalidad, ningún orden, vale tudo, como dicen los brasileños

Hans Kelsen, el prohombre del derecho occidental, en el último siglo; . Su doctrina es de lo más favorable al totalitarismo: todo es pura materia, no hay ninguna formalidad, ningún orden, vale tudo, como dicen los brasileños

El 22 de septiembre de 2011, Benedicto XVI dio un discurso ante el parlamento alemán. Se trataba de las relaciones entre ley y moral. El contrapunto elegido por el Papa no tenía nada de casual, se trataba del pensador más influyente en el derecho occidental en los últimos 100 años.

De acuerdo con Kelsen, el hombre no es libre, está sometido a la causalidad física, que presenta cadenas infinitas. Además, la ciencia del derecho se refiere al ‘hombre’ como cosa susceptible de ser imputada “arbitrariamente” por alguna ley: no se puede referir a él de ningún otro modo. Como la ley es producto de “actos [estúpidamente llamados] humanos”, no es “arbitraria” en realidad, ya que no tenemos arbitrio, por supuesto, pues nuestros movimientos son productos de cadenas causales infinitas.

***

Llevemos esto, con coherencia, hasta donde llegue, sin psicolgías folk, por favor. Yo no estoy escribiendo, sucede que hay un pedazo de materia [que yo, sin fundamento, llamo “YO”] que, por cadenas causales infinitas y completamente azarosas, está oprimiendo, no por fuerza ni por nada cualitativo (obviamente, eso se saldría del materialismo estricto), “pedazos” de otro trozo de materia, que, por una convención, que no deciden, sino que sucede, de la misma manera, a otros pocos de materia, llamamos ‘computadora’. La “convención” es llamada ‘lingüística’, por otra “convención”… y así al infinito… Y, obviamente, la llamada ‘computadora’, ese pedazo de materia, no tiene, a su vez, pedazos, partes, como si ella fuera un todo, siquiera artificial y de orden, “ella” es, como todo lo “demás”, un mero conglomerado de átomos o de una masa informe y continua, infinitamente divisible –es indiferente que seas atomista o no–, sus “partes” no son sino materia reunida por azar, sin orden formal alguno. Y, faltaba más, nadie llama a nada de ninguna manera, ni siquiera ‘computadora’, eso es una ilusión… Creer que hay algún orden formal no es más que una ilusión; no importa que haya que preguntarse cómo caben aquí ilusiones-cualitativas, ni que, si hay ilusión hay ilusionado: no importa, pues la primera ilusión es que haya ilusiones e ilusionados…

Aquí hay que interpolar la siguiente aclaratoria, ya que quiero ser muy coherente: Hans Kelsen, cuya foto he copiado aquí, no es algo real, por supuesto, es un mero conglomerado de materia, que no “dijo” nada, no: pretender eso sería una tremenda incoherencia, como es una tremenda incoherencia pedir coherencia cuando se habla, una vez que uno afirma todas las sandeces del párrafo pasado; como es una tremenda incoherencia hablar de coherencia o incoherencia, lo mismo que de párrafos o de hablar. Ahora podemos continuar con más de esa ilusión cualitativa llamada “confianza”; ahora podemos “estudiar”, esto es, hacer esa acción inexistente, “examinar” las “hipótesis” de ese pedazo de masa informe que sucede que otro poco de masas informes, por puro azar, han “voceado” “Hans Kelsen”, que, por puro azar y ¿egoísmo? (esto no existe, si, ni siquiera, existe el ego ni las emociones ni nada semejante), puso un poco de manchas de “tinta” (pura materia indiferenciada) sobre unos “papeles” (masas de materia indiferenciadas), que, “decimos” (no hay, quién, mucho menos para hacer eso inexistente: “decir”…) eran “palabras”, que “formaban” “oraciones”, que “formaban”, “párrafos”,  que “conformaban” “sentidos” más “amplios”, hasta “formar” “obras”…

Claro, es muy “científico” “decir” todo esto, esto es “ciencia”. Como es muy “científico” “decir” que no hay “ciencia”. Primero, porque no hay mentes ni cualidades mentales, mucho menos habituales, si no hay cualidades ni hábitos, por favor (claro, no hay “favores”). Esto es la “ciencia”, nada de psicología folk, como “dice” esa masa “electrificada” que ha sucedido que otras masas electrificadas “voceen” Daniel Dennet, que “dice” que, una vez “avance” la “ciencia”, ya no se “creerá” en “creencias”, pues se “sabrá” que no “son” sino “reacciones químicas”, no se sabe de qué sujeto, ya que no hay sujetos y así sucesivamente. Por supuesto, soltando un poquito la válvula del materialismo estricto, Daniel Dennet dice que la ciencia acabará con la creencia en creencias… Esa “ciencia”, en Kelsen, se “convierte” en “ciencia” (reacciones químicas) del derecho, además. Según esa “ciencia” el “hombre” (ese poco de masas que son voceadas, no se sabe por quién con esa “etiqueta” [aún cuando no existen ni los “quienes” ni las “etiquetas”]) es un rematado “egoísta” (aunque no haya “egos”) y que debe dejar de ser interpretado como si fuera “hombre”, es decir, antropomórficamente: por lo que más quieran, aunque no haya quereres ni sujetos de tal fantasía, dejen de hablar de hombres y de formas, eso es antropomórfico, sin contar que no hay ni “hablar” ni “contar”.

***

A esto se enfrentaba el Papa, éste es el pensador más influyente en el derecho de los últimos 100 años… de revolución oscura, porque Kelsen, hermanitos, es pura revolución: Kant, Marx, Comte, Nietzsche están plenamente representados en su síntesis. Él es el pensador más influyente, sin duda alguna, en el derecho venezolano. Según él, la ley se debe cumplir, por una categoría kantiana, que es, vista en el espejo, la hipótesis básica de la ciencia del derecho y la piedra angular del sistema jurídico. Él tiene toda una explicación respecto el origen de las patrias, muy distinta de la que dicta la sensatez. Antes de pasar a exponerla brevemente, se ha de advertir que, si a cada palabra, como hice en el texto entre asteriscos, le metiera coherencia materialista, ni siquiera avanzaríamos, después de un millón de páginas, pero los invito a que traten de explicar la política, la exposición de Kelsen mismo de aquí abajo, aplicando a cada palabra la coherencia materialista: sale a la luz la estupidez más impresionante, el tamaño de la estulticia materialista, absolutamente increíble, para absolutamente todo hombre…

Hay que ver, entonces siquiera someramente, la doctrina de Kelsen sobre la contitución de la sociedad, porque, por ejemplo, cuando un revolucionario habla de Amerindia, habla como los bobos, sin pensar en fundamentos y lo hace, para colmo, de manera muy incoherente: nos constituimos en la independencia, nos constituimos en la prehistoria “indígena”, somos indios y “progresistas-pseudoilustrados”… y paremos de contar. Igualmente, a doctrinas como la de Kelsen se recurre, cuando un tiranuelo de por ahí quiere introducir con mentiras alguna ley contraria a la humanidad, de legalización del aborto, de la eutanasia, de la experimentación con humanos, de la “reproducción asistida”, es decir, de los métodos “artificiales de reproducción” (falso: el ADN, las células, todo es natural, lo artificial es el poner óvulos y espermatozoides en una probeta o en el útero de la mujer, más nada, hasta ahí llegan los pretenciosos humanos), de legalización, como si fuera “matrimonio”, de aquello que se legaliza para destruir a la familia, esto es, del pseudo-matrimonio gay. Puede que se recurra a otras: a Hart, a MacCormick, a filósofos más generales, digamos, pero Kelsen es el favorito, ineludible e indiscutible.

Así, pasando al meollo del asunto, según Kelsen, la comunidad política se constituye al ser dictada, por el vencedor de la última revolución (no busques una particular, se trata de la última, en general), una Constitución, en el sentido –valga la redundancia– del constitucionalismo occidental moderno, pues los súbditos del Estado se adhieren al ordenamiento del vencedor. Para Kelsen, pues, la comunidad no se funda en una sustancia social vinculada a lo divino, la justicia y la verdad; se funda en un hecho “físico”, como la revolución; uno azaroso, como la victoria de los revolucionarios; y otro que es mezcla de “física” y azar: la “eficacia” del régimen, más bien, de las leyes positivas dictadas. Mas, en último término, la base de todo, como dije, es una hipótesis “científica” que, siendo reconocidamente irreal, delega en el ordenamiento eficaz la necesidad de que sea cumplido, le presta el rasgo categórico del deber.

Añadamos, en fin, que, como ya es claro, según los materialistas no hay vencedores ni vencidos, no hay victoria, si acaso, hay algo como el aceite poniéndose sobre el agua, por ser menos pesado; siempre y cuando renunciemos a hablar de arriba, abajo, que algo suceda por necesidad, que haya leyes, etc., etc.: si aplicas el materialismo a cada cosa que digas… tendrás que dejar de hablar, porque el materialismo sólo puede ser verdad, si no hay habla i quien la pronuncie ni quien la entienda…

Pura revolución. LA REBELIÓN DE LA ESENCIA ESTÁ EN VER LA INMENSA ESTUPIDEZ QUE ES LA REVOLUCIÓN…

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Respicite

His autem fieri incipientibus respicite et levate capita vestra quoniam appropinquat redemptio vestra

voiceofthesheepblog

...Should not shepherds feed the sheep? Ezekiel 34:2

James Perloff

formerly refugebooks.com

HERMANOS ESPERADOS

Apologética catolica

A %d blogueros les gusta esto: