Kalós

Inicio » Actualidad » Rubén Blades: ¿sabes por qué “en Latinoamérica matan al…”? (5): la constitución de una patria

Rubén Blades: ¿sabes por qué “en Latinoamérica matan al…”? (5): la constitución de una patria

Dios, a través del pueblo, por la ley natural, en la historia

Orestes Brownson, en su The American Republic, estudia las causas de las comunidades políticas y su distinción de las bárbaras: un gran genio, referencia obligada de la rebelión de la esencia

Orestes Brownson, en su The American Republic, estudia las causas de las comunidades políticas y su distinción de las bárbaras: un gran genio, referencia obligada de la rebelión de la esencia

Una comunidad política es una comunidad propiamente humana, porque es una comunidad en la que los lazos superan, de manera propia y específica, la animalidad. Los lazos políticos son espirituales, distintivamente: el vínculo político es la amistad ciudadana, su sustancia es las concepciones sobre lo divino, la historia común, las concepciones sobre lo virtuoso, el destino común. La sociedad bárbara es la sociedad en la que el vínculo es familiar, tribal, y la autoridad es propiedad privada, que se lega en herencia a los causahabientes; la sociedad política tiene una autoridad basada en el servicio público, la pública fiducia y la representación (que no tiene nada que ver con votos ni “voluntad general”, como lo muestran la inmensa mayoría de las repúblicas de la historia: la historia no tiene nada que ver con los gnosticismos modernistas; ni, siquiera, con el democratismo). Sobre el territorio, la polis ejerce soberanía y el mismo es fijo y constitutivo. Una monarquía puede ser una república, en sentido amplio, si guarda estas características, aún cuando sea una monarquía hereditaria, pues, en tal caso, no se transmite una propiedad, sino un modo de representación social. Merced a la obra de la Iglesia, a su carácter universal, así como a ciertos puntos de historia del Cristianismo en Europa en la época del interregno entre el Imperio romano y el surgir de la civilización de manera definitiva, en el siglo XI,  en Occidente se da una elevación superior de la esencia de la civilización, pues, entre otras razones (que se pueden ver en los artículos La herencia del oscurantismo I y II, de este blog), es la  primera y única civilización en la historia en la que se da una neta distinción entre lo público y lo privado, abriendo campos espirituales y de libertad e iniciativa humana nunca antes vistos y que se manifiestan, por ejemplo, en toda la teoría sobre la institución, tan desarrollada, por ejemplo, en Maurice Hauriou.

La constitución de comunidades, especialmente políticas, civilizadas, es un asunto de causas muy variadas, a diversos niveles, que obran de manera concomitante. De un lado, como se ve en el párrafo anterior, la naturaleza humana, lo que es formal en nosotros, lo específico, lo universal y necesario que se da en todos los hombres, tiende a vivir en comunidades civilizadas y del tipo que Occidente representa: con vínculos espirituales y fuertemente favorables a la libertad, en la que florece la virtud. Aún cuando su corrupción sea algo tan terrible, como lo muestra la revolución del totalitarismo y el aplastamiento gnóstico-modernista que estamos viviendo. Por otro lado, Dios es causa de la polis, a dos niveles, como autor de la naturaleza humana, según fue descrita, y obrando directamente, de manera muy especial, con providencia extraordinaria, como pudieron ver, incluso, los clásicos griegos. A estos niveles, la sociedad política es una necesidad metafísica.

A otro nivel, sin embargo, no es así, pues intervienen en su formación causas históricas, materiales, hechos azarosos: en Occidente, la fundación del monacato, la fundación del monacato occidental por San Agustín y, luego, por San Benito; el triunfo increíble de San Gregorio Magno, en la debacle lombarda; la coronación de Pipino por San Bonifacio, la de Carlo Magno por el Papa; el Renacimiento Carolingio, su carácter de prefiguración de la universidad y mil sucesos más, todos completamente contingentes, dieron lugar a ésta, nuestra querida sociedad. Es como la virtud: es lo natural, la madurez del hombre, en tanto que es hombre, esta criatura inteligente y amante, esta criatura nacida para la relación, para la relación sana, en verdad y amor, con el ser y, principalmente, con otras personas y, paradigmáticamente, con su Hacedor. Es lo natural, pero sólo unos pocos esforzados y suertudos (con buenos maestros, por ejemplo) logran formarla en sí mismos…

La polis nace como el fruto de la victoria de los sabios y valientes, luego de mil vicisitudes. La polis crece, en esa misma medida: la de la victoria de los virtuosos. La polis va llevada por su Hacedor, en tanto que ella es el orden de lo humano, el modo en que el hombre realiza el orden del cosmos, en su propio mundo o universo particular. Cada polis es así. Como, sin embargo, cada una encarna según su propio genio a ese orden y, como dice Solzhenitsyn, ese sentido supera nuestra capacidad de ver, en la polis surgen conflictos muy fuertes, precisamente, sobre el sentido profundo mismo de las polis. Cuando se circunscriben al universo intelectual de la fundación, las rebeliones son superficiales… Cuando, oh desgracia, surgen visiones antagónicas de la propia de la comunidad, por ceguera, olvido, falta de encantamiento de la sustancia social, las revoluciones sacuden los cimientos mismos de la sociedad, mas no los tumban… Cuando se llega al colmo del rechazo del orden como elemento del mundo, lo que realizaron en germen los sofistas griegos y de manera completamente desarrollada los movimientos gnóstico-modernistas (paracléticos, como dice Voegelin, siguiendo al gnóstico Joachim de Fiore, inspirador del siglo XIII del gnosticismo modernista) occidentales, entonces estamos al borde de grandes catástrofes: el advenimiento del totalitarismo, la peor tiranía de la historia, la “erupción del mal”, como la llamó Juan Pablo II. Esto es la revolución…

LA RESPUESTA ES LA REBELIÓN DE LA ESENCIA… Ahora podemos entender mejor el grave problema en que estamos en Iberoamérica… SABEMOS POR QUÉ ES TAN NECESARIA LA ÚNICA VERDADERA REBELIÓN…

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Respicite

His autem fieri incipientibus respicite et levate capita vestra quoniam appropinquat redemptio vestra

Catarsis Neuronal

Confesiones a Marshal

voiceofthesheepblog

...Should not shepherds feed the sheep? Ezekiel 34:2

James Perloff

formerly refugebooks.com

HERMANOS ESPERADOS

Apologética catolica

A %d blogueros les gusta esto: