Kalós

Inicio » Religión » La mentira luterana y la Biblia

La mentira luterana y la Biblia

Mutiló la Biblia para pagarse y darse el vuelto

Lutero, con su rebelión, con su ruptura irracionalista, se convirtió, históricamente, en uno de los grandes impulsores de la gran rebelión contra el Logos divino

Lutero, con su rebelión, con su ruptura irracionalista, se convirtió, históricamente, en uno de los grandes impulsores de la gran rebelión contra el Logos divino

Lutero quería ser el jefe, el macho máximo. Ah, ¿no me creen? Entonces díganme por qué decidió blasfemar contra Cristo, diciendo que la 15 siglos de su Obra Salvadora eran caso perdido; que el Señor hizo lo torpe, que no era Dios o que Dios no es Sabio o todopoderoso o que no quiere lo que quiere o no es sagaz para conseguirlo. Sin duda, si la Iglesia es corrupción, Cristo hace lo inepto y tenemos ya no que desconocer 15 siglos de Cristianismo, tenemos que desconocer a Cristo. Tertium non datur, no hay alternativa. Eso lo demuestra hoy todo ese movimiento que dice que, como la Iglesia es lo que dijo Lutero, entonces Cristo es otra cosa que lo que dice el Cristianismo, hasta que no existió se atreven a decir o que era un pagano, un feminista radical (Dan Brown): todo cabe, porque 15 siglos de Cristianismo son obra de la gran meretriz, cuyo ser es fraude. ¿No es así? Por supuesto, el principio es sola Scriptura, y la interpretación libre de la Biblia; lo malo con eso es que, si es así, no puede haber interpretación mala, por lo que no puede estar mal la de la Iglesia: lanzarse una invectiva contra un modo de Cristianismo, una vez que se dice que cada quien puede tener su propio cristianismo, su Iglesia es una flagrante y muy estúpida contradicción… Pero no pidamos mucho de quienes creen, siguiendo al autoafirmado neo-Cristo, que pueden ellos tener autoridad sobre la Palabra de Dios y sacar de allí todo tipo de barrabasadas sin fin: ¿qué importan las contradicciones? Nada, todo vale, sobre todo si nos desembarazamos de ese fardo que es esa malvada Iglesia, que pretende, por ejemplo, que no nos divorciemos y nos volvamos a casar cada vez que nos dé la gana…

Pero hay mucho, muchísimo, más: seamos Lutero: “yo digo que no hay Purgatorio; luego, digo que no son Biblia un poco de libros que siempre han sido parte del Canon, puesto que me desmienten. Pero vamos a llegar más lejos, vamos a inventar toda una fábula sobre cómo la tirana Iglesia adulteró, metió lo que los judíos no creían (por supuesto, doy preponderancia a los judíos contra los cristianos, si eso beneficia mi afirmación sobre Jesucristo: yo, EL EVANGÉLICO); vamos a inventar más mentiras: vamos a decir que ningún judío creyó nunca que esos libros fueran Sagrados: sin ésta, la anterior se queda vacía, sin más contenido que aire. ¿Qué nos importa que Jesucristo cite esos libros y pasajes, qué nos importa que el 85% de las citas del antiguo Testamento contenidas en el Nuevo sean de la Septuaginta, de la versión griega de los 70, que todos los padres, desde la Didaché (año 70, anterior, por ejemplo, a todos los escritos de San Juan, incluso que el Evangelio según este apóstol) hasta el Damasceno (siglo VIII), de la Iglesia hayan usado esa versión, que los ortodoxos y los coptos lo hagan? Nada de eso importa, si mintiendo y embrollando caen los tontos, multitudes en herencia tendré, ¿no es infinito el número de los tontos?”.

Lutero quería ser el jefe, el macho máximo. Por eso dijo, siguiendo a un concilio de fariseos enemigos de Cristo, que contrariaba a otras tradiciones judías y que, ahora vinimos a saber, hasta a los esenios, los purísimos esenios, contrariaban. Lutero lo hizo, desdeñando 15 siglos de Cristianismo. Muy cristiano, es que, claro, él, EL EVANGÉLICO, no creía que Cristo fuera Dios (De servo arbitrio, 190-191)…

Lutero, lo lograste, fuiste el jefe, el macho máximo, el padre de la revolución. Tus ataques a la autoridad, tu sola Scriptura y tu fideísmo degeneraron en Munstzer, los anabaptistas, Calvino, los puritanos y pare de contar… y en el anticristianismo de después hasta hoy. ¿Ah, no me crees? Dime entonces qué es esto: dijiste “la razón es la prostituta del diablo”, ya que, en toda lógica, tu rebelión era una malcriadez infernal; y tu dicho se convirtió en el del blasfemo: “la razón es la esclava de las pasiones” (David Hume). Si no me crees todavía, mira: los protestantes liberales, que degeneraron en todas esas hipótesis malditas del comparatismo: que Jesús es Attis, Astarté y qué sé yo qué más; y luego inspiraron a todos los católicos progresistas, modernistas, hasta los comunistas teoliberales… Toma, ahí tienes prueba. Muy bien Martín, padre de la revolución. Frente a ti y tu labor: la esencia, la rebelión de la esencia.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Respicite

His autem fieri incipientibus respicite et levate capita vestra quoniam appropinquat redemptio vestra

voiceofthesheepblog

...Should not shepherds feed the sheep? Ezekiel 34:2

James Perloff

formerly refugebooks.com

HERMANOS ESPERADOS

Apologética catolica

A %d blogueros les gusta esto: